¿Qué ve un recinto con veinte mil personas adentro?
Cuando veinte mil personas salen a la vez, no hacen falta más pantallas.
Un recinto grande tiene cientos de cámaras; aquí mostramos quince —once que avisan cuando algo se tuerce y cuatro que no avisan de nada, solo cuentan—, y el sistema es exactamente el mismo. Lo que hace falta es saber qué puerta empieza a bloquearse, y cuánto tiempo queda para actuar.

Sin IRIS, esto solo es una multitud en una pantalla.
Imagen generada con IA
Un recinto lleno, entendido
Más pantallas que ojos: así es el día del evento. Las colas se forman afuera, el control de seguridad se tranca, una escalera se llena, y la sala de monitoreo se entera cuando ya hay empuje. Para entonces ya no se reconduce una cola: se desaloja una zona.
IRIS mira por ellas. Analiza todas las cámaras a la vez y solo interrumpe cuando se cumple una regla que escribió el propio recinto: una densidad que sube en una boca de acceso, un pasillo de evacuación tapado, una bengala en la tribuna, alguien en el piso. Y no identifica a nadie: ve situaciones, no personas. En una tribuna llena, eso importa el doble.
Lo que llega no es más video. Es un aviso con la cámara, la hora, qué está pasando y qué conviene hacer. Y cuando no pasa nada, son números: cuánto se tarda en entrar por cada puerta, cuánta gente despacha cada torniquete, cuántas personas hay adentro. Ese último número es el único que verificó un tercero: el conteo de personas lo homologó el Centro Español de Metrología —el instituto nacional de metrología de España, el organismo que dice si una báscula o un radar miden bien— a través de NeuralPax. Con eso, un aforo seguro se defiende con una medida y no con una estimación. Ojo con el alcance: lo homologado es el conteo de personas y no el resto, y esa homologación es española, no equivale a ninguna acreditación venezolana.
La escala real
Quince aquí. Cientos el día del evento.
Quince casos son los que caben en una pantalla, y por eso son los que enseña esta demostración. Un recinto real tiene cámaras en el estacionamiento, en las paradas de autobús, en las puertas de acceso, en el control de seguridad, en los torniquetes, en los lobbys, en las escaleras, en las bocas de acceso, en las tribunas, en las barras, delante de la tarima y en todo el perímetro. Cientos, y unas cuantas más cada temporada. Ninguna persona puede mirarlas todas el día que hay lleno, y ese es exactamente el problema que resuelve IRIS: analiza las que haya, todas a la vez, y solo interrumpe cuando se cumple una regla. Donde no hay nada que vigilar, cuenta: cuánta gente entra por cada puerta, cuánto dura cada cola, cuántas personas hay adentro en cada momento.
Ejemplos
Estas quince son solo ejemplos.
Son las que caben en una pantalla, no las quince que IRIS sabe hacer, y cada una enseña un tipo de cosa distinta: una cola, un torniquete, un empuje, una salida, una tribuna. Entra a cualquiera y la vas a ver tal cual primero, y después con lo que IRIS entiende encima.
Demostración · IRIS trabajando
Una cámara mira. IRIS entiende lo que está viendo.
Cada vuelta plantea otra situación, en un extracto de la pantalla real, sin locución y sin manos. Detrás hay bastante más de lo que se ve.
- Se arma la regla
- Se asigna a las cámaras
- Publicada, vigila sola
- Y entonces salta
Y ahora piensa en el tuyo
Imagina saberlo mientras todavía queda tiempo para actuar.
Una puerta que tarda el doble que la de al lado en dejar entrar a la gente. Un torniquete parado mientras el de al lado se tranca. El control de seguridad despachando menos gente de la que llega. Una tribuna donde cada vez hay más personas por metro y ya no se avanza. Una escalera y una boca de acceso convertidas en un embudo. Veinte mil personas saliendo por una sola puerta porque las demás están cerradas. Un pasillo de evacuación tapado por un puesto de camisetas o una barrera mal puesta. Una bengala prendida en la tribuna, y hay que saber en qué fila. Una persona en el piso que lleva un minuto sin moverse.
El día que hay lleno no hay gente suficiente para mirar tantas pantallas, así que nadie lo sabe hasta que alguien lo grita por la radio. Y todo eso pasa delante de cámaras que tu recinto ya tiene puestas y pagadas. IRIS las mira todas a la vez y te lo cuenta mientras está pasando, con la cámara y la puerta. En un altercado prioriza la intervención: quién tiene la culpa no lo decide. Eso lo decide una persona, después, con el video delante.
Lo que se pregunta antes del primer lleno
Las diez preguntas que salen en la reunión de seguridad del evento.
IRIS avisa mientras aún queda tiempo; quien decide qué se hace es una persona. Lo demás va contestado en la primera línea, sin rodeos y sin prometer que un sistema evite que una multitud se venga encima.
¿Sirve con las cámaras que ya tenemos en el recinto?
Sí, sirve con las que ya están puestas. IRIS se conecta a la señal de las cámaras IP instaladas y la analiza tal como llega: lo que cambia no es el equipo, es lo que se entiende de la imagen. En el proyecto se revisa cámara por cámara si el encuadre da para lo que quieres ver ahí, y se te dice sin adornos cuáles no llegan. La cámara de la tribuna no distingue una cara desde el otro lado de la cancha, y no hace falta que la distinga: lo que tiene que ver es cuánta gente hay por metro y si la cola avanza.
¿IRIS identifica a la gente o reconoce caras en la tribuna?
Ni identifica a la gente ni reconoce caras en la tribuna. No compara a nadie con ninguna lista, ni con una lista de vetados, ni con ninguna base de datos, y no guarda quién es nadie. Lo que ve son hechos: un ruedo que se cierra alrededor de dos personas, alguien que se pasa una baranda, una bengala encendida y en qué fila de asientos está, una densidad que sube y un pasillo que deja de avanzar. Eso llega a la pantalla con la cámara y la hora. Quien mira el video y concluye qué pasó es una persona, siempre.
¿Puedo saber cuánta gente hay en cada zona y llevar el aforo?
Sí: se traza una raya sobre la imagen de cada puerta e IRIS cuenta quién entra y quién sale, sin decir nunca quién es. Se dibuja la zona de una boca de acceso o de un lobby y sabes cuánta gente hay dentro ahora mismo; con eso se lleva el aforo. Preguntar sirve para buscar. Contar sirve para medir. Y no se hacen igual: una raya no se puede describir con una frase, hay que trazarla. Para el conteo de personas nuestro sistema está homologado por el Centro Español de Metrología, el instituto de metrología de España, así que la cifra la verificó un tercero y no nosotros. Conviene decirlo con precisión: esa homologación cubre el conteo de personas, no el producto entero, y no equivale a ninguna acreditación venezolana.
¿Funciona con el recinto lleno, que es cuando hace falta?
Hay un matiz que preferimos poner sobre la mesa antes de firmar: al juntarse mucha gente, unas personas tapan a otras, y ahí una cámara ya no las separa una por una. Le pasa a cualquier sistema de visión, y el nuestro no es excepción. Lo bueno es que en ese momento la pregunta es otra: cuánta gente hay por metro en esa zona, y si el grupo sigue avanzando o se paró. Ni la densidad ni el avance necesitan que se distinga a cada persona. De uno en uno conviene contar en las puertas y los torniquetes, donde la gente pasa uno detrás de otro. Así que sí: con el recinto lleno, que es cuando hace falta, funciona.
¿Con cuánta anticipación avisa de una aglomeración?
Avisa en cuanto se dan las dos señales que la anuncian, y conviene decir lo que no hace: no adivina el futuro ni predice nada. Lo que mide es cuánta gente hay por metro en esa zona y a qué velocidad avanza. Cuando la densidad sube y el avance cae al mismo tiempo, eso es un embudo formándose, y sale en el aviso antes de que se note desde la sala mirando la pantalla. Cuánto margen da depende del sitio: en una rampa ancha se ve venir con más tiempo que en la boca de acceso a una tribuna. El aviso llega con la cámara, la zona y la hora, y la maniobra la decide quien está allí.
¿Esto reemplaza al personal de sala, al plan de emergencia o al control de accesos?
No reemplaza al personal de sala, ni al plan de emergencia del recinto, ni al control de accesos: cambia lo que miran. Hoy una persona tiene delante decenas de pantallas y, el día de lleno, no puede atenderlas todas. Con IRIS deja de mirarlo todo y mira lo que importa, cuando importa. IRIS no abre ni cierra una puerta, no detiene un torniquete y no manda a nadie a ningún lado: abre la cámara, muestra lo que vio y espera. El plan sigue siendo tuyo y la decisión también. Lo que aporta son unos ojos en el punto donde justo ahora no está mirando nadie.
¿Cuántos avisos llegan un día de lleno, y a quién llegan?
Llegan los que pida tu regla, y afinar esa regla es el trabajo de los primeros eventos. Cien avisos en un concierto se apagan a la segunda; lo sabemos. Por eso una regla no es «avisa si hay mucha gente». Es «avisa si la densidad de esta zona pasa de este valor y el avance cae, por más de estos segundos, en horario de acceso». Se acota la zona sobre la imagen, el umbral, cuánto tiene que durar y a quién le llega. Y el aviso no va a un correo: va al radio y al celular de quien está en esa puerta, con la cámara abierta. Se repasa un evento entero con tu equipo y se ajusta.
¿El video sale del recinto o se queda dentro?
Se queda dentro o sale según la modalidad que elijas, y las modalidades son dos. En la modalidad local no sale: los servidores quedan en tus instalaciones, el video entra por tu red, se analiza ahí dentro y el sistema no necesita internet para funcionar. En un recinto eso pesa mucho, porque el día de lleno la conexión es lo primero que se satura, y el sistema tiene que seguir viendo justo entonces. En la otra modalidad se procesa en nuestro centro de datos, que es nuestra nube y no la de un tercero. En las dos, las comunicaciones van cifradas y las condiciones se firman por contrato.
Una feria y un concierto no se parecen. ¿Hay que reconfigurarlo todo en cada evento?
No hace falta rehacerlo cada vez, y por eso el sistema está pensado para que cambiar de montaje cueste poco tiempo. Las zonas se redibujan sobre la imagen: si la tarima tapa media tribuna y aparece un foso delantero, se marca el foso y se sigue trabajando. Las reglas de aviso se escriben con palabras, así que una regla para el montaje de esta noche se escribe en un rato y se prueba el mismo día. Y se guarda una configuración por tipo de evento —feria, concierto de pie, concierto con sillas— y se carga la que toque. Es la diferencia entre un sistema que sirve el primer evento y uno que sigue sirviendo en la temporada entera de conciertos.
¿Cuánto cuesta poner IRIS en las cámaras de un recinto?
Depende de cuántas cámaras se analizan, qué se detecta o se mide en cada una, qué modalidad de despliegue eliges y si el hardware es tuyo o lo ponemos nosotros. No publicamos tarifa porque no sería honesta: no cuesta lo mismo cubrir las cinco puertas de acceso de un gimnasio cubierto que las gradas, las bocas de acceso y las barras de un estadio entero. Lo que sí se puede hacer es empezar pequeño: las dos puertas que se atascan siempre, el conteo del aforo, y ver los avisos y los números con tu equipo después de un par de eventos. Cuéntanos cuántas cámaras hay y qué quieres ver, y te damos un número. Escríbenos, o llámanos al +34 902 02 70 91 —desde Venezuela se marca 00 34 902 02 70 91, en horario de España—.
Siguiente paso
Los casinos
¿Cuánto se tarda en encontrar una jugada de hace dos horas?
12 casos: 9 avisan cuando pasa algo y 3 solo miden. Ves cada imagen tal cual y después con lo que IRIS entiende encima.
Los centros comerciales
¿Qué ve un centro comercial además del número de visitas?
12 casos: 4 avisan cuando pasa algo y 8 solo miden. Ves cada imagen tal cual y después con lo que IRIS entiende encima.
Y lo mejor
IRIS solo ve lo que la cámara enseña.Donde no llegamos, lo decimos.
Decimos qué cámaras están en condiciones de ver lo que les pides antes de prometer nada. Un encuadre que mira para otro lado, o un lente sucio, no los arregla ningún programa.
Explícanos tu problema y te decimos si IRIS lo entiende o todavía no.
Respondemos el mismo día laborable. Escribe a cualquier hora: se responde en horario de España.














