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¿Cuánto se tarda en encontrar una jugada de hace dos horas?

Un reclamo deja de ser seis horas de cuatro cámaras.

Una sala tiene cientos de cámaras; aquí mostramos doce —nueve que avisan cuando algo se sale de lo escrito y tres que no avisan de nada, solo miden—, y el sistema es el mismo. Describes la jugada, IRIS encuentra el momento y cumplimiento revisa los hechos. Antes de entrar, una cosa: IRIS no identifica a nadie.

Una sala entendida, sin identificar a nadie

Un jugador reclama, y alguien baja al cuarto de grabaciones, elige cuatro cámaras y se pasa la tarde devolviendo la cinta. Mientras tanto, arriba: una mesa con gente esperando de pie y otra abierta y vacía a cinco metros, una máquina que lleva media hora bloqueada sin que nadie lo sepa, y la cola de la caja comiéndose el buen humor de la sala. Todo eso pasando delante de cámaras prendidas.

Con las cámaras que ya están puestas, IRIS mira por ellas: las analiza todas a la vez y solo interrumpe cuando se cumple una regla que escribió la propia sala —una mesa que se para, una máquina que lleva demasiado tiempo sin jugarse, una cola de caja que crece, un traslado de recaudación que no sigue el recorrido de siempre—. Para lo demás basta con describirlo: pides la jugada por lo que pasó y la tienes delante. Y lo que no hace: no identifica a nadie, no reconoce caras, no lleva biometría, no juzga y no concluye. Ve situaciones, las fecha y guarda el video.

No llega más video: llega un aviso con la cámara, la hora, qué está pasando y el minuto de grabación en el que empezó. Y cuando no pasa nada, llegan números —cuánta gente hay en cada mesa, cuánto se espera de pie para conseguir puesto, cuánto dura una mano, cuánto se tarda en la caja—. Dos límites, dichos aquí y no en una nota al pie. Uno: el resultado económico de una mesa o de una máquina sale del sistema de juego, no de la cámara. Y dos: una secuencia del crupier marcada para revisar es exactamente eso, una secuencia que mira cumplimiento, nunca una acusación contra un trabajador. Con el movimiento de valor por la sala pasa igual: la cámara aporta un hecho fechado, y quien decide es un analista, cruzándolo con las transacciones.

La escala real

Doce aquí. Cientos en una sala de verdad.

Doce casos son los que caben en una pantalla, y por eso son los que enseña esta demostración. Una sala de verdad tiene una cámara encima de cada mesa, otra en cada hilera de máquinas, y más en la caja, en la sala de conteo, en los pasillos de servicio, en los accesos, en el guardarropa y en todo el perímetro. Cientos, y unas cuantas más en cada remodelación. Ninguna persona puede mirarlas todas un sábado en la noche, y ese es exactamente el problema que resuelve IRIS: analiza las que haya, todas a la vez, y solo interrumpe cuando se cumple una regla. Donde no hay nada que vigilar, mide: ocupación por mesa y por franja, espera para conseguir puesto, tiempo entre manos, cola en caja. Ese es el dato con el que se decide qué mesa se abre el viernes y a qué hora.

Demostración · IRIS trabajando

Aquí no hay alarmas de más. Hay lo que hay que ver.

No es un video grabado ni un dibujo explicativo: es un resumen de la pantalla real, con un caso distinto cada vez que arranca. Detrás hay mucho más.

  1. Tú preguntas
  2. IRIS busca
  3. Te lo enseña
IRIS NEURAL
30ES
IRISDirectoGrabacionesGISIncidencias3996SituaciónCasosLPRAutomatizacionesIRIS DATA
Pregunta o pide algo…Enviar
IRIS · Infinity Neural

Y ahora piensa en la tuya

Imagina encontrar el minuto exacto sin bajar al cuarto de grabaciones.

Una mesa con gente esperando de pie mientras otra está abierta y vacía a cinco metros. El rato que la gente aguanta parada antes de conseguir puesto. Una mesa que se quedó sin ritmo, y un crupier fuera de su puesto de trabajo. Una máquina que lleva media hora apagada y nadie lo vio. Una cola en caja con dos taquillas cerradas. Un reclamo en curso, de pie, delante de la mesa. Una ficha que se mueve después de cerrar las apuestas. Una secuencia del crupier marcada para que la mire cumplimiento. Un traslado de cajas de recaudación que va por otro sitio. La sala de conteo con dos personas adentro, como pide el procedimiento. Cuántas veces se pasa por caja y cada cuánto. Y alguien en el piso mientras, a la vez, se manipula la puerta de un armario técnico.

Delante de cámaras que tu sala ya tiene puestas y pagadas está pasando todo eso. IRIS las mira todas a la vez y te lo cuenta mientras está pasando, con la cámara y la mesa. Y hay una línea que no cruza: menores y autoexclusión solo se tratan si hay base legal y un sistema de identificación autorizado, y ese sistema no es IRIS, porque IRIS no lleva biometría. Sin identificar a nadie, lo que sí puede medir es la duración de una sesión de juego, un altercado, una caída, un acceso a una zona restringida y la manipulación de una cámara. IRIS aporta hechos y video; la conformidad la firma quien explota la sala.

Lo que pregunta la dirección de la sala

Las diez preguntas que salen antes de firmar nada.

IRIS no identifica a nadie: ve mesas, colas, máquinas y situaciones, y quien decide sigue siendo una persona. Lo demás va contestado en la primera línea, sin rodeos y sin prometer cosas que una cámara no puede hacer.

  • ¿Sirve con las cámaras que ya tenemos encima de las mesas?

    Sí, con las que ya tienes encima de las mesas. IRIS se conecta a la señal de las cámaras IP instaladas y la analiza tal como llega: lo que cambia no es el equipo, es lo que se entiende de la imagen. Cámara por cámara se revisa en el proyecto si el encuadre da para lo que quieres ver ahí —una cámara puesta para cubrir el pasillo capaz no llega a leer el tapete— y se te dice sin adornos cuáles no llegan y cuáles bastaría con voltearlas unos grados. Poner una cámara nueva es la excepción, no el punto de partida.

  • ¿IRIS reconoce caras, controla la autoexclusión o detecta menores?

    No a las tres cosas. No identifica a nadie: no compara ningún rostro con ninguna base de datos, no guarda quién es nadie, no le sigue el paso a ningún jugador por la sala y no se cruza con tu programa de fidelización. Y aquí está la línea, dicha antes de que la preguntes: la autoexclusión y el control de menores obligan a saber quién es una persona concreta, y eso solo se puede hacer con base legal y con un sistema de identificación autorizado. Eso no es IRIS, y no te lo vamos a vender como si lo fuera. Lo que IRIS ve es una mesa, una cola, una máquina, una situación y cuánto rato lleva ahí.

  • ¿Sale el video de la sala?

    Depende de la modalidad que elijas, y las modalidades son dos. En la local no sale: los servidores están en tus instalaciones, el video entra por tu red, se analiza ahí adentro y el sistema no necesita internet para trabajar. En la otra se procesa en nuestro centro de datos, que es nuestra nube y no la de un tercero. En las dos las comunicaciones van cifradas y las condiciones se firman por contrato. En una sala lo normal es dejar adentro todo lo de la caja y la sala de conteo, y decidir el resto con calma.

  • ¿Cuánto se tarda en encontrar una jugada de hace dos horas?

    Deja de ser una tarde en el cuarto de grabaciones. Hoy alguien baja, elige cuatro cámaras y devuelve la cinta. Con IRIS describes en una frase lo que se ve —qué mesa, más o menos a qué hora, qué pasó— y llegas al minuto. Lo que se entrega es la cámara, la hora y el pedazo de video tal cual: no se retoca nada y no se oculta nada. Y ahí se para IRIS. La conclusión la saca una persona, el reclamo lo resuelve la sala, y lo que vale ante cumplimiento o ante quien regula lo marcan tu procedimiento y quien tenga que aprobarlo. Eso no lo firmamos nosotros por ti.

  • ¿Los números de la sala son confiables?

    Lo son porque no se configuran hablando, se configuran trazando. Preguntar sirve para buscar; contar sirve para medir, y no se hacen igual. Una raya no se puede describir con una frase: hay que trazarla sobre la imagen. Se traza una línea en el umbral o una zona sobre el tapete, y de ahí en adelante el número se calcula igual todos los días, se repite y se puede auditar. Así se mide cuánta gente espera de pie para sentarse, cuánto dura una mano o cuánto se tarda en la caja. Y en el conteo de personas no te quedas con nuestra palabra: lo homologó el Centro Español de Metrología, el instituto nacional de metrología de España, que es un tercero independiente. Con precisión: cubre el conteo de personas, no el producto entero, y no equivale a ninguna acreditación venezolana.

  • ¿Cuántos avisos vamos a tener por turno?

    Los que decidas: la regla se acota por zona, por franja horaria y por duración. Cuando todo avisa, no avisa nada, y un sistema que suelta doscientos avisos por turno está apagado a la semana, con razón. Por eso una regla no es «avísame si hay gente de pie junto a una mesa»: es «avísame si hay tres o más personas de pie junto a esta mesa durante más de cuatro minutos mientras haya otra abierta y vacía». Con la zona, la franja y el tiempo mínimo, el mismo detector pasa de sonar cien veces a sonar cuando de verdad importa. Y se afina después, con lo que salga las dos primeras semanas en tu sala, no con lo que pasa en general.

  • ¿Quién decide qué se vigila y qué no?

    Lo decide la sala, no IRIS. Qué mesa, a qué hora, cuánta gente y cuánto rato: eso lo escribe tu equipo, y queda en una frase que cualquiera puede leer y cualquiera puede cambiar. IRIS aplica lo que le dijeron, siempre igual y sin cansarse. No trae de fábrica ninguna lista de comportamientos ni decide por su cuenta qué es normal en tu tapete: lo normal en una sala no es lo normal en otra, y eso lo sabe quien trabaja ahí. Si mañana cambias el horario, cierras una mesa o abres una zona nueva, la regla se reescribe en un rato y no hay que encargar nada. Y como está escrita en una frase, se la puedes enseñar tal cual a cumplimiento, al comité o a quien pregunte qué mira exactamente esa cámara.

  • ¿Qué no ve IRIS en una mesa?

    Existe, y conviene decirlo antes de firmar nada. Una cámara solo entiende lo que entra en su encuadre: una mano tapa unas fichas, un cuerpo tapa a otro y una mesa llena esconde media superficie. Con la luz baja de una sala ve peor, y con el lente sucio también. Y hay gestos que se parecen muchísimo entre sí: recoger una ficha y mover una ficha se parecen durante un segundo. Por eso el aviso lo cierra siempre una persona mirando el video, y por eso IRIS no juzga la intención de nadie ni dice quién hizo qué. IRIS no es infalible y no te lo vamos a vender como si lo fuera. Es un sistema que mira, todas las horas, las cámaras que ahorita no mira nadie.

  • ¿Cuánto tarda en estar trabajando en la sala?

    Depende del tamaño de la instalación, y no te vamos a dar un plazo que todavía no controlamos. El trabajo tiene tres fases claras: conectar las cámaras que ya existen, trazar sobre cada imagen las zonas y escribir las reglas que importan, y afinar esas reglas con lo que pasa de verdad en tu sala. Las primeras detecciones se ven pronto; el ajuste fino lleva más. Las fechas concretas van en la propuesta, cuando sepamos cuántas cámaras hay y qué quieres ver en cada una.

  • ¿Cuánto cuesta poner IRIS en las cámaras de una sala?

    El costo depende de cuántas cámaras se analizan, qué se detecta o se mide en cada una, qué modalidad de despliegue eliges y si el hardware es tuyo o lo ponemos nosotros. No publicamos una tarifa única porque no sería honesta: doce cámaras de mesas y caja no son el mismo proyecto que una sala entera con sus accesos, sus pasillos de servicio y su sala de conteo. Y se puede arrancar chiquito: unas cuantas mesas y la caja, las tres reglas que de verdad importan ahí, y ver los avisos y los números con tu equipo antes de decidir nada. Cuéntanos cuántas cámaras tienes y qué quieres ver, y te damos un número. Escríbenos, o llámanos al +34 902 02 70 91 —desde Venezuela se marca 00 34 902 02 70 91, en horario de España—.

Y lo mejor

A veces no necesitas una alarma:necesitas un número.

Cuánta gente entró y a qué hora. Se traza una línea sobre la imagen y la cámara cuenta. Ese conteo de personas lo homologó el Centro Español de Metrología —la metrología de España— vía NeuralPax.

Explícanos tu problema y te decimos si IRIS lo entiende o todavía no.

Respondemos el mismo día laborable. Escribe a cualquier hora: se responde en horario de España.