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¿Quién ve al niño que se cayó en la otra punta del patio?

En una escuela, el dato no identifica a nadie. Sirve para que un adulto llegue antes.

De las trece cámaras que enseñamos aquí, doce avisan cuando está pasando algo y una no avisa de nada: solo mide. Y antes que nada, porque es lo primero que piensa cualquiera al oír «cámaras» y «escuela»: IRIS no reconoce a ningún niño. No sabe quién es nadie, no guarda ninguna cara y no etiqueta a nadie. Mira zonas comunes —el patio, los accesos, los pasillos compartidos y la calle de la puerta— y avisa para que se acerque un adulto del plantel. En los baños y en los vestuarios no hay cámara.

Lo que está en juego en una escuela

Aritmética, no una falla de nadie: dos docentes para trescientos niños en un recreo. Media hora, un patio con esquinas que no se ven desde donde estás y trescientos muchachos moviéndose a la vez. Y cuando un niño se cae detrás del gimnasio y no se levanta, lo que decide cómo termina eso no es la cámara que lo grabó: es cuánto tarda en llegar un adulto. Diez segundos, o diez minutos. Esa diferencia no la ve nadie hasta después.

IRIS mira por ti. Analiza a la vez todas las cámaras que la escuela ya tiene en sus zonas comunes y solo interrumpe cuando se cumple una regla que escribió el plantel: un niño en el piso que no se levanta, un patio sin ningún adulto adentro, una salida de emergencia bloqueada, alguien que entra por la puerta fuera del horario. El aviso llega con la cámara, la hora y el video. Y llega mientras está pasando, a la persona que puede salir caminando hasta allá.

Y donde no hay nada que avisar, IRIS mide. Cuánta gente queda adentro de cada espacio si hay que evacuar. Eso no se configura hablando, se configura dibujando: una raya no se puede describir con una frase, hay que trazarla sobre la imagen. Por eso el número sale igual todos los días y se puede auditar. Y para el conteo de personas nuestro sistema está homologado por el Centro Español de Metrología, el instituto nacional de metrología de España: la cifra la verificó un tercero independiente, no nosotros. Con precisión: esa homologación cubre el conteo de personas, no el producto entero, y no equivale a ninguna acreditación venezolana. Y ese número dice cuántas personas quedan en un espacio, nunca quiénes son.

Y dos cosas en voz alta, porque son las primeras que piensa cualquiera al oír «cámaras» y «escuela». La primera: IRIS no reconoce a ningún niño. No reconoce caras, no las compara con ninguna base de datos, no guarda quién es nadie, no le sigue el paso a ningún menor y no lleva ficha de nadie. Tampoco lee placas. Y no hay cámara en los baños ni en los vestuarios: IRIS mira el patio, los accesos, los pasillos comunes y la calle de la puerta. La segunda: IRIS no etiqueta a ningún niño. No dice quién molesta a quién, quién es conflictivo, quién está triste ni quién tiene un problema; no diagnostica y no predice. Detecta situaciones visibles y comprobables. Y no abre ni cierra ninguna puerta, no llama a nadie por su cuenta, no reemplaza a ningún docente de turno, no controla al personal docente y no pone ninguna multa. Avisa antes, para que llegue una persona del plantel.

La escala real

Trece cámaras aquí. En el recreo hay dos adultos y media hora.

Trece cámaras son las que caben en una pantalla, y por eso son las que enseña esta demostración. Una escuela no cabe. Y aquí el eje no son los kilómetros de una carretera ni las tiendas de una cadena: son los metros de patio y los minutos de recreo. Media hora, todos a la vez, y una sola puerta por la que salen todos cuando suena el timbre. Los adultos que están en el patio andan separando, amarrando trenzas y mirando a quien tienen delante, que es exactamente lo que tienen que hacer. Poner a más gente delante de más pantallas tampoco lo arregla, y además sería absurdo: quien está de turno tiene que estar en el patio, no en un monitor. IRIS no se cansa y no se distrae: analiza todas las cámaras que haya en las zonas comunes, todo el horario, y solo interrumpe cuando se cumple una regla que escribió el plantel.

Ejemplos

Estas trece son solo ejemplos.

Son las que caben en una pantalla, no las trece cosas que IRIS sabe hacer en una escuela: doce avisan cuando está pasando algo y una solo mide. Van en cinco grupos, y el primero son los niños, porque en una escuela eso es lo primero: los niños, el patio y el edificio, la puerta de la escuela, la calle de la puerta y medir el plantel. Las escribe cada centro con sus palabras, y todas pasan en zonas comunes: en los baños y en los vestuarios no hay cámara. Entra a cualquiera y la vas a ver tal cual primero, y después con lo que IRIS entiende encima.

Míralo tú mismo

Una cámara mira. IRIS entiende lo que está viendo.

Cada vuelta plantea otra situación, en un extracto de la pantalla real, sin locución y sin manos. Detrás hay bastante más de lo que se ve.

  1. Trazas la raya
  2. Se cuenta solo
  3. Sale un número
IRIS NEURAL
30ES
IRISDirectoGrabacionesGISIncidencias3996SituaciónCasosLPRAutomatizacionesIRIS DATA
Pregunta o pide algo…Enviar
IRIS · Infinity Neural

Y ahora piensa en tu plantel

Imagina saberlo mientras está pasando, y no cuando te lo cuentan al día siguiente.

El niño que lleva cuatro minutos en el piso detrás del gimnasio y no se levanta. El que se pasó el recreo completo solo, en el mismo banco. El ruedo cerrado que se forma siempre en la misma esquina y a la misma hora. El niño que se metió al depósito del patio, donde no se está solo. El empujón que terminó en forcejeo junto a las cestas. El patio lleno a media mañana sin ningún adulto adentro. La salida de emergencia que lleva media hora con un carrito delante. El adulto que cruzó la puerta a las once, cuando la puerta tenía que estar cerrada. El niño que sale solo por la puerta en mitad de la mañana. El que cruza la calle sin mirar mientras la cola espera en la acera. El carro que pasa demasiado rápido por la calle de la escuela justo a la hora de la salida. Los dos carros parados encima del acceso, con la puerta detrás. Y cuántas personas quedan en cada espacio si hay que evacuar.

Delante de cámaras que la escuela ya tiene puestas, en zonas comunes, está pasando todo eso, y ahorita no lo sabe nadie: hay dos adultos en el patio y trescientos niños. IRIS mira todas esas cámaras a la vez y lo dice mientras está pasando, a quien puede salir caminando hasta allá. Ninguna de esas frases dice quién es nadie ni le pone una etiqueta a ningún niño: dicen qué está pasando, dónde y desde cuándo. Delante de cámaras que ya existen.

Lo que se pregunta en la reunión del plantel

Las diez preguntas que salen antes de decir que sí.

IRIS avisa antes; mirar, valorar y decidir sigue siendo del equipo del plantel. Van contestadas en la primera línea, sin rodeos y sin prometer que un sistema evite un forcejeo ni un accidente.

  • ¿Van a reconocer a nuestros estudiantes?

    No, y esto va antes que nada. IRIS no reconoce caras, no las compara con ninguna base de datos, no sabe quién es ningún niño, no guarda ninguna cara, no le sigue el paso a ningún menor y no lleva ficha de nadie. Tampoco lee placas: en una escuela esa función no se prende. Y hay sitios donde no hay cámara: ni en los baños ni en los vestuarios. IRIS mira zonas comunes —el patio, los accesos, los pasillos compartidos y la calle de la puerta—, que es donde casi cualquier plantel ya tiene cámaras hoy. Lo que ve es «hay un niño en el piso en la cancha de atrás y lleva tres minutos sin levantarse»: qué está pasando, dónde y desde cuándo. Eso es todo lo que va en el aviso, y eso es lo primero que hay que poder enseñarle al personal docente, a la sociedad de padres y a las familias.

  • ¿IRIS detecta el acoso escolar?

    No, y quien te diga lo contrario no te está contando la verdad. El acoso es un patrón que valora un profesional con formación, mirando muchas cosas que no pasan delante de una cámara. Una cámara ve otra cosa: ve un ruedo cerrado que se repite en la misma esquina a la misma hora, o ve a un niño que se pasó el recreo completo solo. Eso es un hecho comprobable, no un diagnóstico. IRIS no dice quién molesta a quién, no dice quién es conflictivo, no dice quién está triste y no etiqueta a ningún niño. No diagnostica y no predice. Lo que hace es enseñarle al equipo del plantel dónde y cuándo mirar, con el video delante. Qué significa eso lo decide una persona con formación —el docente, quien orienta, el equipo—, y esa parte no la toca IRIS.

  • ¿IRIS abre puertas o llama a alguien por su cuenta?

    No. No abre ni cierra la puerta de la escuela, no activa ninguna sirena, no avisa a nadie de afuera y no toma ninguna decisión en lugar de una persona. Tampoco reemplaza al docente de turno: el patio lo sigue vigilando quien lo vigila hoy, con el mismo turno y el mismo criterio. No controla al personal docente —no es control de horario, no es marcar entrada y no evalúa a nadie— y no le pone ninguna multa a ningún carro. Lo único que hace es avisar antes, con la cámara, la hora y el video, para que se acerque un adulto del plantel. Quién va, qué hace y qué se anota sigue siendo exactamente igual que ahora.

  • ¿Cuántos avisos vamos a tener por recreo?

    Los que decidas, porque la regla se acota: zona, hora y duración. Un sistema que da cincuenta avisos por recreo está apagado en una semana, y con razón: cuando todo avisa, no avisa nada. Por eso una regla no es «avísame si hay un niño en el piso», que en un patio pasa a todas horas y casi siempre porque están jugando, sino «avísame si hay un niño en el piso en esta cancha durante más de dos minutos», o «avísame si esta zona lleva diez minutos sin ningún adulto entre las once y las once y media». Cambiando la zona, la franja y el tiempo mínimo, el mismo detector pasa de sonar todo el rato a sonar cuando de verdad importa. Y la regla la escribe el plantel con su equipo y con quien orienta, no un proveedor: cuánto rato es «mucho rato» y qué esquina importa lo sabe quien está ahí cada día. Después se afina con lo que haya salido las dos primeras semanas.

  • ¿Qué les contamos al personal docente y a las familias?

    Todo, y antes de instalar nada. Qué se mira: el patio, los accesos, los pasillos comunes y la calle de la puerta. Qué no se mira: los baños y los vestuarios, donde no hay cámara. Y se dice con estas palabras que no hay reconocimiento facial, que no hay ficha de ningún menor y que IRIS no etiqueta a ningún niño. Aparte se explica la cámara que cuenta cuántas personas quedan en cada espacio, porque es la que levanta la mano en cualquier reunión: sirve para saber cuánta gente falta por salir si hay que evacuar, y no es pasar lista, porque cuenta personas y no sabe quiénes son. Lo demás no lo firma un comercial nuestro: el encaje legal y la información a las familias los firma el plantel y su titular, que son quienes responden. Un sistema así solo funciona si el personal docente y las familias saben exactamente qué mira y qué no.

  • ¿Sirve con las cámaras que ya tenemos?

    Sí, y ese es justo el punto: una escuela ya suele tener cámaras en la puerta, en el patio y en los pasillos, y lo que falta no son cámaras, es alguien que las mire. IRIS analiza la señal de video que esas cámaras ya están produciendo. Lo que sí condiciona el resultado es dónde está puesta cada una y qué se ve desde ahí: una cámara que abarca el patio a lo largo y desde arriba da mucho más que una colocada para que salga la puerta completa. Antes de prometer nada preferimos mirar tus planos y unas cuantas imágenes reales, y decirte en qué cámaras esto tiene sentido y en cuáles no. A veces la respuesta es mover una cámara dos metros, y eso es más barato que comprar nada.

  • ¿El video sale de la escuela?

    Solo si tú quieres, y en una escuela lo normal es que no salga. IRIS se puede procesar adentro del propio plantel, en un equipo tuyo y sin conexión a internet: las imágenes no van a ningún lado y el análisis sigue trabajando aunque se caiga la línea. También se puede procesar en nuestro centro de datos o en la nube si a ti te conviene, pero eso es una decisión tuya y no una condición nuestra. Sea donde sea, de un aviso se guarda siempre lo mismo: la cámara, la hora, la situación detectada y el pedazo de video, y nada más. Ni un nombre, ni un grado, ni una cara guardada, porque IRIS no los tiene ni los pide.

  • ¿Es confiable la cifra de cuánta gente queda adentro?

    Es confiable porque no se configura hablando, se configura trazando: se traza una línea o una zona sobre la imagen y se cuenta quién la cruza y cuánta gente hay adentro. Una raya no se puede describir con una frase; hay que trazarla. Por eso el número se calcula igual todos los días, se repite y se puede auditar. Y en el conteo de personas no te quedas con nuestra palabra: nuestro sistema lo homologó el Centro Español de Metrología, el instituto nacional de metrología de España, un tercero independiente que verificó que la cifra es la correcta. Con precisión: cubre el conteo de personas, no el producto entero, y no equivale a ninguna acreditación venezolana. Y una cosa más, porque importa: ese número dice cuántas personas quedan en un espacio y desde cuándo, para que en un simulacro o en una evacuación de verdad sepas dónde falta gente por salir. No dice quién es nadie y no es pasar lista.

  • ¿Y lo que IRIS no ve?

    Existe, y conviene decirlo antes de firmar nada. Una cámara solo entiende lo que entra en su encuadre: en los baños y en los vestuarios no hay cámara, y lo que pase ahí IRIS no lo ve ni lo va a ver. Tampoco ve detrás de una puerta cerrada, ni en el rincón que tapa un árbol, ni fuera del horario en el que el plantel decidió que mire. Con poca luz o con el lente sucio ve peor. Y hay situaciones que se parecen mucho entre sí: un montón de niños que se tiran unos encima de otros jugando y un forcejeo se pueden confundir durante un segundo, y por eso el aviso lo cierra siempre una persona mirando el video. Y hay que decir la frase completa: IRIS no evita ningún forcejeo y no evita ningún atropello. Cuando IRIS lo ve, ya está pasando. Lo que cambia es el rato que pasa hasta que llega un adulto. No te vamos a vender un sistema infalible, porque no lo es. Es un sistema que mira, todo el horario, el patio que ahorita no mira nadie.

  • ¿Cuánto cuesta?

    Depende de cuántas cámaras se analizan, qué se le pide a cada una y dónde se procesa el video. No publicamos una tarifa porque no sería honesta: un patio con cuatro cámaras y dos reglas y un plantel entero con la puerta, los pasillos y la calle no son el mismo proyecto. Lo que sí se puede hacer es arrancar chiquito: el patio y la puerta, las dos o tres reglas que de verdad importan ahí, y ver los avisos con tu equipo antes de decidir nada. Escríbenos y lo miramos con tus planos y tus cámaras delante.

Y lo mejor

A nadie lo contrataron para mirar una pantalla.Lo contrataron para saber qué hacer.

Solo le pasa a alguien lo que pide una decisión, y mira las cuatro mil a la vez. Porque mirar es lo que mejor hace una máquina, y decidir es lo que solo hace una persona.

Explícanos tu problema y te decimos si IRIS lo entiende o todavía no.

Respondemos el mismo día laborable. Escribe a cualquier hora: se responde en horario de España.