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¿Cuándo se decide una mala reseña?

La reseña se escribe después. IRIS ve la cola mientras todavía la puedes arreglar.

Aquí hay quince cámaras: once que avisan cuando algo se está torciendo y cuatro que no avisan de nada, solo cuentan. Están en recepción, en el lobby, en el comedor, en la cocina, en la puerta y en la zona de servicio. Ninguna en una habitación, ni en un baño, ni en un vestuario.

Lo que pasa antes de la reseña

Llega un autobús completo y en el mesón hay una persona. Diecinueve huéspedes esperando de pie con la maleta al lado. En el comedor, cuatro personas buscan puesto mientras cinco mesas llevan ocho minutos sin recoger. En el pase hay un plato hecho enfriándose. La bandeja del bufé está vacía y el huésped ya está delante. Nada de esto es una avería. Es un mal rato, y el mal rato se paga con una estrella menos.

Tantas personas esperando en recepción, tantos minutos con la mesa sin recoger, un plato parado en el pase, una bandeja vacía: IRIS mira esas cámaras todo el rato y solo interrumpe cuando se cumple una de esas reglas, que las escribiste tú. El aviso le llega con la cámara, la hora y el video a quien esté de turno. Y al lado, sin avisar de nada, otras cámaras cuentan cuánta gente entra al desayuno y a qué hora, cuánto dura la cola un jueves, cuánta gente hay ahorita adentro de la sala.

Y ahora el límite, completo y por delante, porque en este sector es lo primero que hay que oír. Habitaciones, baños, vestuarios y cualquier zona de intimidad quedan afuera: sin cámara, sin detección y sin aviso. IRIS trabaja en recepción, en las zonas de paso, en alimentos y bebidas, en el exterior y en la zona de servicio. Y nada más. Un hotel se vende por cómo trata a la gente, y eso empieza por no mirar donde no se mira.

La escala real

Quince aquí. Doscientas en un hotel de verdad.

Quince cámaras son las que caben en una pantalla, y por eso son las que enseña esta demostración. Un hotel de tamaño medio tiene cientos: recepción, pasillos comunes, ascensores, salones, salas de reuniones, comedor, cocina, cuarto de servicio, estacionamiento, piscina, muelle y puerta de servicio. Y un grupo con quince hoteles multiplica eso por quince, con la misma gerencia de operaciones mirando. Nadie puede vigilar tantas pantallas, y ese es exactamente el problema que resuelve IRIS: analiza las que haya, todas a la vez, y solo interrumpe cuando toca. En las demás cuenta, y al final de la temporada tienes el número.

Simulación · así trabaja IRIS

Una cámara mira. IRIS entiende lo que está viendo.

Cada vuelta plantea otra situación, en un extracto de la pantalla real, sin locución y sin manos. Detrás hay bastante más de lo que se ve.

  1. Se arma la regla
  2. Se asigna a las cámaras
  3. Publicada, vigila sola
  4. Y entonces salta
IRIS NEURAL
30ES
IRISDirectoGrabacionesGISIncidencias3996SituaciónCasosLPRAutomatizacionesIRIS DATA
Pregunta o pide algo…Enviar
IRIS · Infinity Neural

Y ahora piensa en el tuyo

Imagina enterarte mientras todavía se puede arreglar.

La cola de recepción a las cuatro de la tarde de un sábado. El desayuno saturado a las nueve y medio comedor vacío a las once. La mesa que lleva diez minutos sin recoger con gente esperando puesto, de pie. El plato que se enfría en el pase. La bandeja del bufé vacía. La maleta que se quedó sola en el lobby. La persona que se cayó en el lobby y no se levanta. El humo en la cocina. Y cuánta gente hay ahorita en la sala, sin contarla a ojo.

Delante de cámaras que tu hotel ya tiene puestas y pagadas está pasando todo eso. Y aquí va el otro límite, que en este sector importa el doble: IRIS no mide a un empleado. El aviso sirve para abrir otro mesón o para mandar a alguien al pase, no para señalar a un mesonero ni para puntuar a quien está en recepción. Mide la situación, nunca a la persona. Y en las habitaciones, los baños y los vestuarios no hay nada que medir, porque ahí no hay cámara.

Lo que se pregunta en la reunión de gerencia

Las diez preguntas que salen antes de decir que sí.

Contestadas en la primera línea, sin rodeos. Y dos se contestan antes que ninguna: dónde no hay cámara, y por qué esto no mide a un mesonero.

  • ¿Hay cámaras en las habitaciones?

    No, y tampoco en los baños ni en los vestuarios del personal. Ahí no hay nada que medir, porque ahí no hay cámara y no la va a haber. Las cámaras de las que habla esta página están en recepción, en el lobby, en el comedor, en la cocina, en la puerta y en la zona de servicio: sitios comunes, donde ya hay cámaras puestas hoy. Si alguien te ofrece analizar el interior de una habitación, que sepas que nosotros no lo hacemos, y que no es un descuido: es una decisión.

  • ¿Esto sirve para controlar a mi personal?

    No, y hay que decirlo con todas las letras. IRIS mide la situación, nunca a la persona: ve «una mesa sin recoger desde hace ocho minutos», no ve quién tenía que recogerla. El aviso sirve para abrir otro mesón o para mandar a alguien al pase, no para señalar a un mesonero ni para puntuar a quien está en recepción. No identifica a nadie, no sirve para marcar entrada y no sirve para sancionar. Si hay representación de los trabajadores, esto es lo primero que hay que poder enseñarle, y mientras antes mejor.

  • ¿IRIS identifica a los huéspedes o reconoce caras?

    No. Detecta objetos, comportamientos y situaciones: una cola que crece, una maleta sola en el lobby, una bandeja vacía, una persona en el piso. No compara rostros con ninguna base de datos, no le sigue el paso a nadie de un salón a otro y no se cruza con el programa de fidelización ni con la ficha de reserva. El conteo es agregado y anónimo: dice cuántas personas hay en el comedor a las nueve y media, nunca quiénes eran. Una persona contada es un uno; de ella no queda nada más.

  • ¿Sirve con las cámaras que ya tenemos en el hotel?

    Sí, sirve con las que ya tienes en el hotel. IRIS se conecta a la señal de las cámaras IP instaladas y la analiza tal como llega: lo que cambia no es el equipo, es lo que se entiende de la imagen. Y ahora lo incómodo: no todas llegan. Una cámara puesta para vigilar la puerta a lo mejor no distingue si una bandeja del bufé está vacía, y la de recepción a contraluz de una fachada de vidrio al mediodía da una imagen quemada donde no se cuenta bien. Cámara por cámara se mira en el proyecto, y se te dice sin adornos cuáles no llegan y cuáles bastaría con moverlas unos grados.

  • ¿De verdad mide cuánto se espera en recepción?

    Sí, y se hace trazando, no hablando. Se traza sobre la imagen la zona de espera y la línea del mesón. IRIS cuenta cuánta gente entra a la zona y cuánta llega a ser atendida: la diferencia es quien se cansó y se fue. Preguntar sirve para buscar. Contar sirve para medir. Y no se hacen igual: una raya no se puede describir con una frase, hay que trazarla. Para el conteo de personas nuestro sistema está homologado por el Centro Español de Metrología, el instituto nacional de metrología de España, así que esa cifra la verificó un tercero y no nosotros. Con precisión: cubre el conteo de personas, no el producto entero, y no equivale a ninguna acreditación venezolana.

  • ¿Trabaja en la cocina, con el vapor y el calor?

    Sí, con un matiz que preferimos decir antes de firmar, y con algo más importante todavía al final. Se ve bien una llamarada sobre la sartén: es grande, es brillante y aparece de golpe; y un charco en el piso también. Lo que se ve mal es el humo fino, porque el vapor de un lavavajillas o de una marmita puede tapar media imagen y confundirse con humo. Y la grasa se le pega al lente y va emborronando el encuadre, así que la cámara de cocina hay que limpiarla. Lo importante: IRIS no es un detector de incendios homologado y no reemplaza la instalación de protección de la cocina. Avisa; no apaga.

  • ¿Cuántos avisos vamos a recibir, y a quién le llegan?

    Los que pida tu regla, y afinar esa regla es el trabajo del primer mes. Un sistema que da cien avisos al día se apaga a la semana. Por eso una regla no es «avisa si hay cola»: es «avisa si hay más de diez personas esperando en recepción durante más de cinco minutos con menos de tres mesones abiertos». Se acota la zona sobre la imagen, la franja horaria, cuánto tiene que durar la situación y a quién le llega. Y llegan al celular de quien está de turno o de la gerencia, no a una pantalla del cuarto de servicio que no mira nadie. Se repasa una semana de avisos con tu equipo y se ajusta.

  • ¿Sale el video del hotel?

    Depende de la modalidad que elijas, y las modalidades son dos. En la local no sale: los servidores están en tus instalaciones, el video entra por tu red, se analiza ahí adentro y el sistema no necesita internet para trabajar. En la otra se procesa en nuestro centro de datos, que es nuestra nube y no la de un tercero. En las dos, las comunicaciones van cifradas y las condiciones se firman por contrato. En una cadena conviene decidirlo pronto, porque no es lo mismo poner un equipo por hotel que llevar el análisis a un solo sitio: condiciona la red de cada establecimiento.

  • ¿Sirve para un hotel solo o hace falta una cadena?

    Para los dos, y lo que cambia no es el sistema: es qué haces con el dato. Con un hotel solo decides tu hotel —a qué hora abrir el segundo mesón, cuándo reforzar el desayuno, si el comedor está lleno de verdad o solo lo parece—. Con una cadena aparece algo que un hotel solo no tiene: la comparación con la misma vara. La misma regla, escrita igual, medida igual en cuarenta establecimientos; y el hotel donde la cola se dispara media hora antes que en el resto. Arrancar por uno, ver qué sale y decidir después es lo más normal, y es lo que solemos recomendar.

  • ¿Cuánto cuesta poner IRIS en las cámaras de un hotel?

    El costo depende de cuántas cámaras se analizan, qué se detecta o se mide en cada una, cuántos establecimientos entran, qué modalidad de despliegue eliges y si el hardware es tuyo o lo ponemos nosotros. No publicamos una tarifa única porque no sería honesta: no cuesta lo mismo medir la recepción y el comedor de un hotel de sesenta habitaciones que cubrir un complejo entero, ni uno que cuarenta. Lo que sí se puede hacer es arrancar chiquito: recepción y comedor, las dos o tres reglas que de verdad importan ahí, y ver los avisos y los números con tu equipo antes de decidir nada. Escríbenos, o llámanos al +34 902 02 70 91 —desde Venezuela se marca 00 34 902 02 70 91, en horario de España—.

Y lo mejor

En la pared no cambia nada.En la pantalla cambia todo.

Esas imágenes ahora se entienden mientras entran, en vez de esperar a que alguien las abra: es lo único distinto. Los soportes, los cables y las cámaras son los mismos.

Explícanos tu problema y te decimos si IRIS lo entiende o todavía no.

Respondemos el mismo día laborable. Escribe a cualquier hora: se responde en horario de España.