Soluciones por tipoExperiencia de cliente
¿Cómo llega alguien a la taquilla antes de que suba de tono?
En la taquilla se está subiendo el tono
Taquilla de emergencia, última hora. Una a cada lado del vidrio, dos personas muy juntas, brazos extendidos, movimientos bruscos. Del pasillo se acerca otra profesional. Quince personas miran desde la sala de espera. Dos pisos más abajo, el equipo de seguridad todavía no sabe nada: nadie ha podido soltar lo que tenía entre manos para llamar.
2 cámaras en 2 sectores
Así se le pide
«Avísame cuando en la taquilla dos personas se junten mucho y se muevan de forma brusca, o cuando alguien golpee el vidrio.»
Casi siempre no pasa nada: baja el tono y se acaba. El problema es la vez que sí. Un episodio así en una taquilla deja un reposo, un reporte, una denuncia y a un equipo que al día siguiente atiende con miedo. Y deja algo que cuesta mucho más arreglar: la idea de que si te toca ese turno estás solo. En un casino la misma escena cuesta una mesa parada veinte minutos, un reclamo por escrito y la duda de qué pasó de verdad, porque cada quien lo cuenta distinto.
Se decide una vez
Se decide una vez, y con quien está en la taquilla: en qué zonas aplica, en qué horas —la madrugada de emergencia no es el mediodía— y a quién llega el aviso, que casi nunca debe ser a la persona que está atendiendo. Después corre todo el año, en todos los turnos y en todas las cámaras que vean esa taquilla. Cambiar quién lo recibe es cambiar una línea, no volver a explicárselo a cada equipo nuevo.
Al principio no llama nadie a seguridad. Se llama cuando ya se gritó, y para entonces quien atiende lleva cinco minutos sola con el problema delante. Pasa igual en la taquilla de emergencia a las dos de la madrugada, en una taquilla de atención al público un lunes temprano y en una mesa de casino cuando un jugador se para y reclama.
Y hay una razón bien práctica: quien está atendiendo no puede pedir ayuda sin dejar de atender. Voltearse a buscar un teléfono, o pararse, empeora la escena. Así que se aguanta. La sala está llena, hay cámaras por todos lados y esas cámaras van a un monitor que nadie está mirando, porque a esa hora quien vigila tiene otras noventa delante.
Intenciones IRIS no interpreta, y etiquetas no le pone a nadie: eso no lo hace, ni debe hacerlo. Lo que ve son cosas que se pueden describir con palabras: dos personas muy juntas a un lado y otro de una taquilla, movimientos bruscos de brazos, un golpe en el vidrio, una mesa de juego que se detiene y alguien que se para. Cuando eso ocurre en la zona que marcaste, alguien que no está en esa taquilla recibe la cámara abierta y decide si baja. Casi siempre no hará falta bajar. Lo que cambió es que quien atiende ya no está sola.
Y queda algo que casi nunca se cuenta: el patrón. Cuando los avisos de una taquilla se juntan siempre en la misma franja —el lunes temprano, cuando se abren las citas, o la madrugada del sábado— eso deja de ser el problema de una persona difícil y pasa a ser un problema de diseño. Una cola mal puesta, un aviso que no explica la espera, una hora sin refuerzo. Se puede arreglar antes de la taquilla, y arreglarlo antes sale mucho más barato que llegar corriendo.
Qué cambia
Para pedir ayuda había que llamar, y llamar era exactamente lo que no se podía hacer sin empeorar la escena. Ahora el aviso se va solo, sin que nadie levante el teléfono, y a quien le llega mira antes de moverse: muchas veces con asomarse por el pasillo ya está resuelto. Queda además el video del momento exacto, y eso es lo que separa un «dicen que hubo un incidente» de un reporte que se sostiene.
Dónde lo hemos visto

CAM-528Alguien reclama en la mesa y el juego se detiene
«Enséñame la mesa donde el juego se paró y un cliente se puso de pie, anoche entre las once y la una.»

CAM-124Tensión en el mesón
«Avísame si en el mesón dos cuerpos quedan pegados y el movimiento se pone brusco, o si alguien golpea el vidrio, y mándamelo con el video para que alguien salga para allá.»
Lo que no hace
Caras no reconoce, a nadie identifica y quién tiene la razón no lo dice. Si una persona está molesta, tomada o asustada tampoco lo sabe, y a nadie señala como un problema.
Describe lo que hay en la imagen: distancia entre dos personas, movimiento brusco, un golpe, una mesa que se detiene. Interpretar eso, y decidir qué se hace, es trabajo de una persona.
Y fuera del encuadre no ve nada. Si aquello se mueve dos metros y sale de la zona de la taquilla, para IRIS se acabó. Por eso la zona se dibuja con quien conoce el sitio y trabaja ahí, no donde quedaba libre un pedazo de pared.
Preguntas
- ¿IRIS califica la actitud de una persona?
- No, y esto es lo más importante de esta página. A nadie juzga, personas no identifica y caras no reconoce. Lo que detecta son hechos visibles y descriptibles: dos personas muy juntas en la zona de la taquilla, un movimiento brusco de brazos, un golpe en el vidrio, una mesa de juego que se detiene. Ninguna de esas cosas significa por sí sola que alguien haya hecho nada malo. Significa que conviene que alguien mire, y quien mira siempre es una persona.
- ¿Y si es una discusión normal? En una taquilla se levanta la voz todos los días.
- Micrófono no hay: aquí no se escucha nada, y de ahí que lo que se mire sea la escena y no el volumen —la distancia entre dos personas, si hay movimientos bruscos, si hay un golpe—. Dónde está el límite lo fijas tú y lo fijas con la gente de la taquilla al lado, porque a las tres de la madrugada en emergencia lo normal no se parece a lo normal de una oficina a media mañana. Y si aquello salta cada media hora, se ajusta: un aviso que ya nadie se cree hace más daño que ninguno.
- ¿Se puede poner en una taquilla donde hay datos de pacientes?
- Se puede, y hay que hacerlo con cuidado. La cámara se encuadra para ver la escena, no las pantallas ni los papeles de la taquilla, y la zona de la regla se dibuja sobre la parte donde ocurre lo que importa. Ver el otro lado de la taquilla no hace falta para saber que dos personas están muy juntas y hay movimientos bruscos. Lo que no se necesita ver, no se encuadra: es la decisión más barata de tomar y la que más problemas evita después.
- En un casino, ¿sirve para reconstruir lo que pasó en la mesa?
- Sirve, y suele ser lo que más se agradece. Cuando un jugador reclama y la mesa se para, después hay que explicar qué ocurrió, y cada quien lo cuenta distinto. Con IRIS se busca por lo que pasó y no por la hora: «la mesa donde el juego se detuvo y un cliente se paró, anoche entre las once y la una». Aparece el momento con su video, y el reclamo se contesta mostrando una imagen en vez de sumando tres versiones que no encajan.
Demostración · IRIS trabajando
Cada vuelta, un caso nuevo. Siempre la misma pantalla.
Se reproduce sola y enseña un caso de principio a fin. Es un resumen: la pantalla real tiene muchas más funciones de las que caben en este recuadro.
- Las cámaras, sobre el mapa
- Se traza una zona
- Sale qué pasó por ahí
¿No ves lo tuyo aquí?
Se queda corta a propósito, esta lista: son las palabras que tenemos armadas, no las que IRIS entiende. Como se le pide con una frase, y las frases no se acaban, lo mejor es que nos cuentes qué tienes delante de tus cámaras: te decimos si lo entiende, o si todavía no.
Y lo mejor
Si tienes una cámara,ya tienes un vigilante. Si tienes cuatro mil, tienes cuatro mil vigilantes.
Nada que instalar: las cámaras que ya están puestas pueden empezar a entender lo que ven. Y ninguno de ellos se cansa, mira para otro lado o hace turnos.
Explícanos tu problema y te decimos si IRIS lo entiende o todavía no.
Respondemos el mismo día laborable. Escribe a cualquier hora: se responde en horario de España.