Logística e industria
Cuarenta minutos que nadie sabe explicar
La escena
Un cuarto para las siete de la mañana en el patio de maniobras de un centro de distribución. Todavía está fresco y los motores de tres gandolas llevan rato encendidos, esperando. El muelle 4 está ocupado desde las 06:05: una batea parada con las puertas abiertas y nadie cargando adentro. El jefe de patio va y viene con una tablilla, contestando la radio y decidiendo a ojo a quién manda a qué muelle.
Dónde se rompe
Las cámaras del patio graban, pero no cuentan minutos, y nadie más está midiendo. El jefe de patio lleva los tiempos en la cabeza y en un papel, y la cabeza tiene el mismo problema que cualquier cabeza a las siete de la mañana. Al final del día va a haber una cifra de camiones descargados, y ninguna explicación de por qué salieron tarde.
Lo que pasa
A las 06:45, el muelle 4 lleva cuarenta minutos ocupado sin que se mueva una paleta. El montacargas que tenía que trabajar ahí está en el muelle 7, porque alguien lo pidió por radio. Las tres gandolas siguen esperando, y cada una de ellas va a llegar tarde a su siguiente parada.
Con IRIS
IRIS mira el patio y cuenta: cuándo entra una batea al muelle, cuándo se abre, cuándo se mueve la primera paleta y cuándo sale. Con una regla escrita por Operaciones —muelle ocupado más de veinte minutos sin actividad, avisa al jefe de patio— a las 06:25 el jefe ya lo sabe, con la cámara y el tiempo acumulado. Si mueve el montacargas o cambia de muelle lo sigue decidiendo él. Lo que gana es que al final del día tiene los minutos de cada muelle, y no una sensación.
La misma cámara que hoy solo graba puede empezar a medir tu operación.