Logística e industria
Cuarenta minutos que nadie sabe explicar
La escena
Patio de maniobras de un centro logístico, siete menos cuarto de la mañana, con el frío de julio. Tres camiones esperan con el motor en marcha desde hace rato. La dársena 4 está ocupada desde las 06:05: un semirremolque parado, las puertas abiertas y nadie cargando adentro. El jefe de patio va y viene con una planilla, contesta la radio y decide a ojo a quién manda a qué dársena.
Dónde se rompe
Los tiempos los lleva el jefe de patio en la cabeza y en un papel, y a las siete de la mañana la cabeza tiene el problema que tiene cualquier cabeza. O sea que nadie está midiendo. Las cámaras del patio graban, pero no cuentan minutos. Al final del día va a haber una cifra de camiones descargados, y ninguna explicación de por qué salieron tarde.
Lo que pasa
A las 06:45, la dársena 4 lleva cuarenta minutos ocupada sin que se mueva un pallet. El autoelevador que tenía que trabajar ahí está en la dársena 7, porque alguien lo pidió por radio. Los tres camiones siguen esperando, y cada uno de ellos va a llegar tarde a su siguiente parada.
Con IRIS
Lo que hace IRIS en ese patio es contar: cuándo entra un semirremolque a la dársena, cuándo se abre, cuándo se mueve el primer pallet y cuándo sale. Operaciones escribe una regla —dársena ocupada más de veinte minutos sin actividad, avisá al jefe de patio— y a las 06:25 el jefe ya lo sabe, con la cámara y el tiempo acumulado. Mover el autoelevador o cambiar de dársena lo sigue decidiendo él. Lo que gana es que a fin del día tiene los minutos de cada dársena, y no una sensación.
La misma cámara que hoy solo graba puede empezar a medir tu operación.