Puertos y terminales
El chaleco que quedó en la camioneta
La escena
Las seis menos cuarto de la mañana, todavía de noche. En la terminal la maquinaria no paró en toda la noche: motores, avisadores de marcha atrás, hierro contra hierro. Un técnico de mantenimiento va a hacer un ajuste rápido en la guía de un portón, cinco minutos como mucho, y quiere terminar antes de que amanezca y arranque el movimiento. Sale de la zona segura y entra al patio de maniobras. El chaleco reflectivo quedó en el asiento de la camioneta, a cuarenta metros.
Dónde se rompe
Grabar no es mirar. Hay cámaras enfocando esa zona y están grabando, como todas las noches, pero el video se va a un disco que nadie abre, y a esa hora nadie tiene asignada esa pantalla. Ese disco se consulta si pasa algo, o si viene una inspección.
Lo que pasa
El técnico cruza la línea amarilla y se agacha sobre la guía. A ochenta metros, una máquina de patio empieza a moverse. Él está de espaldas y con los protectores auditivos puestos: no la escucha, y sin chaleco es una sombra más entre el hierro.
Con IRIS
IRIS mira ese patio todo el tiempo, también a las seis menos cuarto. Reconoce a una persona, ve que pasó la línea amarilla y ve que no lleva chaleco. Con eso se cumple la regla que puso el área de seguridad, e IRIS avisa: al supervisor de turno, con la cámara, el lugar y la hora, y si se quiere también por el altoparlante de esa zona. El supervisor decide, llama por radio y para la maniobra. Nadie tuvo que estar mirando esa pantalla para que eso pasara.
La seguridad deja de comprobarse después del accidente y pasa a comprobarse mientras el técnico está en el patio.