¿Qué ve una plaza comercial además del número de visitas?
El contador de la puerta dice cuánta gente vino. IRIS dice qué pasó adentro.
Por dónde entró, en qué niveles se quedó, qué pasillos evitó y qué cambió el día que lanzó la campaña. Aquí mostramos doce cámaras: unas miden y otras avisan. Una plaza de verdad tiene cientos. El sistema es exactamente el mismo. Y todo lo que se cuenta es anónimo: IRIS cuenta cuerpos, no identifica a nadie.

Sin IRIS, esto solo es gente entrando por una puerta.
Imagen generada con IA
Contar no es entender
Cada mes llega un informe con el número de visitas. Sube o baja, y nadie sabe explicar por qué. Un pasillo del segundo nivel lleva medio año casi vacío y eso se descubre el día que el locatario de ese local pide bajar la renta. La campaña costó dinero y la única prueba de que sirvió es que aquel sábado entró más gente. La fila de la una y media en el área de comida la conoce todo el mundo y no está medida en ninguna parte.
IRIS lee las cámaras que la plaza ya tiene puestas. Cuenta por dónde entra la gente, por qué niveles pasa, qué pasillos se llenan y cuáles se quedan fríos, cuánta gente sube desde el estacionamiento y cuánto se espera en cada mostrador. Y todo eso es anónimo: cuenta cuerpos y mide recorridos. No reconoce rostros, no identifica a nadie y no sigue a una persona por la plaza. En un sector que vive del dato de visitantes, esa línea conviene tenerla escrita.
Y hay dos maneras de pedirle las cosas, porque son dos cosas distintas. Lo que se vigila se describe hablando: una frase, y IRIS avisa cuando ocurre. Lo que se mide se dibuja: una raya en el umbral, una zona sobre el piso. Una raya no cabe en una frase, hay que trazarla —y por eso el número de un martes cualquiera y el del sábado de El Buen Fin se miden igual, y por eso se puede auditar. El conteo va más lejos: es la única medida que tenemos homologada, y la homologación es española: la del Centro Español de Metrología —el instituto nacional de metrología de España, el que dice allá si una báscula o un radar miden bien— a través de NeuralPax. Lo que llega hasta aquí no es el sello, es el método: la misma raya, en el mismo lugar, todos los días, y una cifra que verifica un tercero y no nosotros. No equivale a una acreditación mexicana y no la presentamos como tal, y lo homologado es el conteo de personas y nada más. Y hay una raya que la cámara no cruza: IRIS ve cuánta gente se detiene frente a un aparador; si esa gente entró y compró lo dice el locatario con su dato de caja.
La escala real
Doce aquí. Cientos en una plaza de verdad.
Esta demostración muestra doce casos porque doce caben en una pantalla. Una plaza real tiene cámaras en cada acceso, en el estacionamiento y en sus rampas, en los pasillos de cada nivel, frente a los aparadores, en las escaleras eléctricas, en el área de comida, en el atrio donde se montan los eventos, en los andenes de carga, en todo el perímetro y a la entrada de los baños —donde se controla el acceso y la frecuencia del servicio, nunca el interior—. Cientos, y unas cuantas más en cada remodelación. Nadie puede verlas todas un sábado por la tarde; ese es exactamente el problema que resuelve IRIS: analiza las que haya, todas a la vez, y solo interrumpe cuando se cumple una regla. Y donde no hay nada que vigilar, mide: cuánta gente entra por cada puerta, cuánta sube a cada nivel, cuánto se espera en cada mostrador.
Ejemplos
Estas doce son solo ejemplos.
Cada una muestra un tipo de cosa distinta: un acceso, un pasillo, un aparador, una fila, unas escaleras eléctricas, una salida. No son las doce cosas que sabe hacer IRIS: son las que caben en una pantalla. Entre a cualquiera y verá la imagen tal cual y después con lo que IRIS entiende encima.
Todas las simulaciones
Buscar por placa
Muéstrame todas las veces que esa placa cruzó la pluma esta semana, con su hora y su video.
- Lo que busca
- Dónde ver
- Lo que encaja
- Quien ve
Y ahora piense en la suya
Saber por dónde entra su gente y qué pasillo evita.
La puerta del estacionamiento trae al doble de gente que la de la calle, y los locales que más renta pagan están del lado contrario. Un pasillo del segundo nivel por el que ya casi no pasa nadie desde que cerró el local del fondo. Un aparador frente al que la gente se detiene y otro frente al que pasa de largo. La campaña del fin de semana, que llenó el atrio y no movió a nadie de allí. La fila de la una y media en el área de comida, con un mostrador desbordado y el de al lado parado. El conteo del atrio durante un evento, que hay que poder mostrarle a la autoridad. Un desembarque de escaleras eléctricas donde alguien acaba de caerse. Un derrame en el piso, media hora antes de la primera queja. Un carrito abandonado en medio del paso. Un niño solo que lleva un rato dando vueltas. Humo en un pasillo y la salida bloqueada por unas cajas.
Todo eso está pasando frente a cámaras que su plaza ya tiene puestas y pagadas. Y no lo sabe nadie hasta que alguien se queja, o hasta que un locatario muestra sus ventas y pregunta por qué. IRIS las ve todas a la vez: cuenta lo que usted le dibujó y avisa cuando se cumple lo que le escribió, con la cámara y la hora. Y lo hace sin identificar a nadie: cuenta cuerpos y mide recorridos, no reconoce rostros y no sigue a una persona por la plaza.
Lo que pregunta el comité de gestión
Las diez preguntas que salen en la reunión de gestión.
Contestadas en la primera línea, sin rodeos y sin prometer ventas que no podamos demostrar. Y con la raya dicha desde el principio: lo que se cuenta aquí es anónimo. IRIS cuenta cuerpos, no reconoce a nadie.
¿Sirve con las cámaras que ya tiene la plaza?
Sí, sirve con las cámaras que la plaza comercial ya tiene puestas. IRIS se conecta a la señal de las cámaras IP instaladas y la analiza tal como llega: lo que cambia no es el equipo, es lo que se entiende de la imagen. En el proyecto se revisa cámara por cámara si el encuadre da para lo que usted quiere medir ahí —una cámara colgada para vigilar un acceso a lo mejor no llega a contar en el pasillo del fondo— y se le dice sin adornos cuáles no llegan y cuáles bastaría con girar unos grados. Poner una cámara nueva es la excepción, no el punto de partida.
¿IRIS identifica a los visitantes o reconoce rostros?
No, IRIS no identifica a los visitantes ni reconoce rostros. No los compara con ninguna base de datos, no guarda quién es nadie, no sigue a una persona de una tienda a otra y no se cruza con ningún programa de lealtad. Una persona contada es un uno: no queda nada más de ella. Y como esto sale en todas las reuniones, lo decimos claro con el niño perdido: IRIS puede avisar de que hay un menor solo en una zona, pero no busca a un niño por su rostro ni sabe quién es. Lo que hace es acotar cámaras y minutos para que una persona vea, y quien lo encuentra es esa persona.
¿El video sale de la plaza?
El video sale de la plaza comercial o se queda dentro según la modalidad que usted elija, y las modalidades son dos. En la modalidad local no sale: los servidores están en sus instalaciones, el video entra por su red, se analiza ahí dentro y el sistema no necesita internet para funcionar. En la otra se procesa en nuestro centro de datos, que es nuestra nube y no la de un tercero. En las dos, las comunicaciones van cifradas y las condiciones se firman por contrato. Conviene decidirlo pronto, porque no es lo mismo poner un servidor en el edificio que llevar el análisis afuera: condiciona la red de la plaza.
¿En qué se diferencia esto del contador que ya tenemos en la puerta?
Se diferencia en que el contador de la puerta dice cuánta gente vino, y esto dice qué pasó adentro: por dónde entró, en qué niveles se quedó, qué pasillos evitó y qué cambió el día que se lanzó la campaña. Y hay dos maneras de pedirle las cosas, porque son dos cosas distintas. Lo que se vigila se describe hablando: una frase, y IRIS avisa cuando ocurre. Lo que se mide se dibuja: una raya en el umbral, una zona sobre el piso. Una raya no cabe en una frase, hay que trazarla, y por eso el número se calcula igual todos los días, se puede repetir y se puede auditar. En el conteo de personas no se queda con nuestra palabra: nuestro sistema está homologado por el Centro Español de Metrología, el instituto de metrología de España, a través de NeuralPax. Dicho con precisión: es una homologación española, cubre el conteo de personas y no el producto entero, y no equivale a una acreditación mexicana.
¿Podemos dar estos números a los locatarios?
Sí, esos números se pueden dar a los locatarios, y es una de las razones por las que se instala: son cifras anónimas y agregadas, así que se comparten sin ceder datos de ninguna persona. Cuánta gente pasa frente a cada local, a qué hora y desde qué acceso llegó. Lo que no está aquí es la venta: eso está en la caja del locatario y ahí no entramos. Pero juntando las dos mitades cambia el diagnóstico: si pasa mucha gente y no entra casi nadie, el problema es el aparador o el rótulo. Si no pasa nadie, el problema es el pasillo y no la tienda. Hoy esas dos situaciones se parecen en el reporte —vendió poco— y son dos problemas distintos con dos soluciones distintas.
¿Cuántos avisos vamos a recibir en el centro de monitoreo?
Va a recibir los avisos que decida, porque la regla se acota: zona, franja horaria y duración. Un sistema que avisa doscientas veces al día está apagado a la semana, y con razón: cuando todo avisa, no avisa nada. Por eso una regla no es «avísame si hay gente parada en las escaleras eléctricas», sino «avísame si hay alguien parado en el arranque de estas escaleras más de un minuto, entre las diez y las diez y media». Cambiando la zona, la franja y el tiempo mínimo, el mismo detector pasa de sonar cien veces al día a sonar cuando de verdad importa. Y se afina después, con lo que salga las dos primeras semanas en su plaza y no en una plaza cualquiera.
¿Quién decide qué se vigila y qué se mide?
Lo decide la plaza comercial, no IRIS. La regla se escribe en una frase que cualquiera puede leer y cualquiera puede cambiar; la medición se dibuja sobre la imagen, con una raya o una zona. IRIS aplica lo que le dijeron, siempre igual y sin cansarse. No trae de fábrica ninguna lista de comportamientos ni decide por su cuenta qué es normal en un pasillo: lo normal en una plaza de barrio no es lo normal en una de tres niveles con área de comidas, y eso lo sabe quien trabaja allí. Si mañana cambia el horario, cierra un local o se monta la campaña de temporada en el atrio, la regla se reescribe en un rato y no hay que encargar nada.
¿Qué no ve IRIS un sábado por la tarde?
Un sábado por la tarde IRIS deja de distinguir a unas personas de otras cuando se tapan entre ellas, y preferimos decirlo antes de firmar. Le pasa a cualquier sistema de visión, incluido el nuestro, y quien diga lo contrario no lo probó con la plaza llena. Lo que no se pierde es justo lo que más falta hace en ese momento: la ocupación. Medir cuánta gente hay en una zona y cómo se reparte por los niveles no necesita distinguir a cada persona. Lo que sí se degrada es contar uno a uno en un paso estrecho y muy cargado; ahí el conteo se recoloca en el acceso, donde la gente pasa en fila. Y lo que ocurre fuera del encuadre, detrás de una columna o en una zona sin cámara, no lo ve nadie: tampoco IRIS.
¿Cuánto tarda en estar funcionando?
El tiempo depende del tamaño de la plaza comercial, y no le vamos a dar un plazo que todavía no controlamos. El trabajo tiene tres fases claras: conectar las cámaras que ya existen, dibujar sobre cada imagen las zonas y escribir las reglas que importan, y afinar esas reglas con lo que va pasando de verdad. Las primeras mediciones y los primeros avisos se ven pronto; el ajuste fino lleva más, porque hace falta que pasen un día flojo, un sábado y un día de campaña. Las fechas concretas van en la propuesta, cuando sepamos cuántas cámaras hay y qué quiere medir en cada una.
¿Cuánto cuesta poner IRIS en las cámaras de una plaza comercial?
El costo se calcula en función de cuántas cámaras se analizan, qué se mide o se detecta en cada una, qué modalidad de despliegue se elige y si el hardware es de usted o lo ponemos nosotros. No hay una tarifa única que sirva para todos, porque no cuesta lo mismo medir dos accesos y un nivel que cubrir tres niveles, el área de comidas y las rampas del estacionamiento. Y se puede empezar pequeño: los accesos y un nivel, ver los números con su equipo y decidir después. Cuéntenos cuántas cámaras tiene y qué quiere medir, y le damos un número. Escríbanos a hola@infinityneural.com: lo lee una persona y le contesta con algo concreto.
Siguiente paso
Los centros de datos
¿Y si el corte no empieza con un ataque?
13 casos, y en todos IRIS avisa cuando pasa algo. Ve cada imagen tal cual y después con lo que entiende encima.
El estado de las cámaras
¿Y quién vigila las cámaras?
34 casos, y en todos IRIS avisa cuando pasa algo. Ve cada imagen tal cual y después con lo que entiende encima.
Y lo mejor
El video cuenta lo que pasó.Un aviso llega mientras está pasando.
Ver la grabación sirve para explicar. Enterarse al momento sirve para llegar a tiempo. Son dos cosas distintas, y hasta ahora solo tenía la primera.
Cuéntenos su problema y le decimos si IRIS lo entiende o todavía no.
Estamos en España. Si escribe, contesta una persona y la hora no juega en contra.











