Todo lo que preguntan
Las preguntas de siempre, contestadas de una vez.
Están agrupadas por dónde nacen: primero lo que hay que entender antes de nada, después cada parte del producto y al final cada sector. Ninguna respuesta está escrita para esta página: son las mismas que verá en su lugar, y desde cada grupo se llega a la página donde vive.
297 preguntas contestadas
Antes de nada
Qué es IRIS, en qué se diferencia de un VMS, si hay que cambiar las cámaras, si funciona sin internet y quién decide.
Inicio
Ir a la página¿IRIS puede funcionar sin internet?
Sí. IRIS se puede instalar por completo en sitio y funcionar sin conexión a internet. El video, los modelos, las búsquedas y las reglas corren dentro de la infraestructura del cliente.
¿Hay que cambiar las cámaras?
No necesariamente. IRIS está hecho para aprovechar la instalación de video que ya existe, cuando la integración y los flujos disponibles lo permiten.
¿IRIS toma decisiones por nosotros?
No. Su organización define las reglas y los límites. IRIS se encarga de aplicarlas siempre igual y le lleva a las personas las situaciones que piden criterio humano.
¿Qué es un NVMS?
Un NVMS es un Neural Video Management System: un sistema de gestión de video que además entiende lo que ocurre en la escena. Interpreta objetos, zonas, tiempos y contexto, aplica las reglas de la organización y convierte el video en métricas y evidencia.
¿Cuánto tarda en estar funcionando?
Depende de la instalación y de cuántas cámaras se integren, así que no damos un plazo genérico. Lo normal es empezar con unas cuantas cámaras y una o dos reglas, comprobar que detecta lo que se espera y crecer desde ahí.
¿IRIS sustituye al VMS que ya tengo?
Depende de la instalación. IRIS puede funcionar como sistema completo de gestión de video o convivir con el que ya tiene, y eso se decide después de ver la red de cámaras, no antes. Preferimos revisarla cámara por cámara y decirle qué se puede hacer hoy y qué no, en lugar de prometer que encaja con todo.
¿Cuánto cuesta IRIS?
El precio depende de tres cosas: cuántas cámaras entran, cuántas detecciones quiere en cada una y dónde se procesa el video. No publicamos una tarifa cerrada porque una instalación de doce cámaras y una de seiscientas no se parecen en nada. Cuéntenos su caso y le damos una cotización concreta, no un rango.
¿IRIS reduce las falsas alarmas?
Sí, y es una de las razones por las que se instala. La detección de movimiento de siempre se dispara con la lluvia, con una rama o con un gato; IRIS ve la escena y distingue qué hay, dónde está y cuánto tiempo lleva ahí antes de avisar. No prometemos que nunca vuelva a entrar un aviso de más, porque eso no existe: prometemos que el ruido deje de llegar al operador y que, cuando llegue un aviso, valga la pena verlo.
Qué es IRIS
Ir a la página¿IRIS toma decisiones por nosotros?
No. Su organización define las reglas y los límites, y IRIS se encarga de aplicarlos de forma repetitiva sobre todas las cámaras. Las situaciones que piden criterio humano llegan a una persona con su video, su contexto y su histórico, para que decida con toda la información enfrente.
¿Tengo que cambiar mis cámaras para usar IRIS?
No necesariamente. IRIS está diseñado para aprovechar la infraestructura de video existente cuando la integración y los flujos disponibles lo permiten. En la evaluación previa se revisa cámara por cámara: cuáles sirven tal cual, cuáles conviene reorientar y cuáles no dan la calidad de imagen que necesita la detección que busca.
¿En qué se diferencia IRIS de una analítica de video?
IRIS se diferencia de una analítica de video en lo que hace después de detectar. Una analítica detecta un hecho suelto: hay una persona, cruzó una línea, pasaron doce vehículos. IRIS relaciona ese hecho con la zona, el tiempo y el contexto, comprueba la regla que fijó su organización y ejecuta lo que debe ocurrir a continuación. Detectar es el principio, no el final.
¿Detectar y entender son lo mismo?
No, y esa es una de las cosas que más se confunden. Ver son tres cosas distintas. La primera ENCUENTRA: sabe que ahí hay una persona y en qué punto exacto de la imagen está; es rápida y da siempre el mismo resultado sobre la misma imagen, y por eso es la única con la que se puede contar y que un número salga igual dos veces. La segunda NOMBRA: distingue una camioneta de un automóvil particular, un casco de una gorra; trabaja con una lista, y lo que no está en la lista no lo ve. La tercera ENTIENDE: lee la escena entera y la relación entre las cosas —no «una persona» y «un carro», sino «una persona en el piso junto a un carro detenido a media vialidad»—, no necesita lista y contesta a una frase escrita con sus palabras, pero no es con la que se cuenta. IRIS lleva las tres de fábrica, y no como extras aparte: en la misma cámara suelen hacer falta a la vez. Por eso decimos que preguntar sirve para buscar y contar sirve para medir, y que no se hacen igual.
¿Puede IRIS aprender a ver algo que solo pasa en mi instalación?
Sí. Una pieza que solo se fabrica aquí, un movimiento que solo se hace en este oficio, un defecto que solo aparece con este material: nada de eso está en ninguna lista, y no va a estarlo. Se entrena un modelo propio con imágenes de sus cámaras y con sus casos, y pasa a ser una detección más dentro de IRIS: se escribe en una regla igual que las demás. Y ese modelo es suyo: se entrena con sus imágenes y con el criterio de su gente, así que queda en propiedad suya. No se reutiliza con otro cliente, no se mete en un producto que se venda a su competencia y no depende de que siga siendo cliente para que pueda usarlo. Lo que hace falta para entrenarlo: imágenes de eso pasando —de verdad, no montadas— y alguien de su equipo que sepa decir cuál está bien y cuál no. Si eso que quiere detectar no se ve en la imagen, no hay modelo que lo saque.
NVMS
Ir a la página¿IRIS es un VMS?
IRIS incluye capacidades propias de un VMS —recibir cámaras, grabar, reproducir y exportar—, pero su propuesta va más allá de eso. IRIS entiende lo que ocurre en la imagen, aplica las reglas de la organización, convierte el video en métricas y permite investigar sin revisar horas de grabación.
¿Tengo que sustituir el VMS que ya tengo?
No necesariamente. Según el proyecto, IRIS puede actuar como plataforma completa o convivir con la infraestructura de video existente, aprovechando los flujos y las integraciones disponibles. Lo sensato es revisarlo caso por caso: qué cámaras, qué grabación y qué sistemas se pueden reutilizar.
¿Qué significa exactamente NVMS?
NVMS son las siglas de Neural Video Management System: un sistema de gestión de video que además entiende lo que ocurre dentro de las imágenes. La diferencia con un VMS está en el centro del modelo: el VMS gira alrededor de la pantalla y del operador; el NVMS gira alrededor de la decisión.
¿Hacen desarrollos a la medida?
Sí. Una detección sirve de poco si acaba en una pantalla que nadie ve, así que lo normal es que haga falta algo alrededor: una pantalla pensada para cómo trabaja su equipo, un informe con su formato y sus nombres, un cálculo que solo tiene sentido en su operación. Eso se hace. Lo que no le vamos a decir es que todo cabe en el mismo presupuesto: hay cosas que se resuelven en una tarde y otras que son un proyecto, y cuál es cuál se dice al principio, cuando todavía se puede cambiar de plan, y no después de firmar.
¿Se integra con lo que ya tengo?
Sí, y es lo normal: casi nadie empieza de cero. El aviso puede entrar donde ya trabaja su equipo, el número puede acabar en el tablero que ya ven, y lo que decide IRIS puede apoyarse en algo que su sistema ya sabe. Lo que no le vamos a decir es que encajamos con todo. Qué se integra y cómo se decide viendo su sistema concreto, no antes: hay conexiones que se hacen en una tarde y otras que dependen de que el otro lado deje entrar, y eso a veces no depende ni de nosotros ni de usted. Se comprueba al principio, con su sistema enfrente, y si algo no va a poder ser se dice entonces.
Lenguaje natural
Ir a la página¿Tengo que saber programar para configurar IRIS?
No. Las reglas se describen con frases normales —qué vigilar, dónde, durante cuánto tiempo y qué hacer— y IRIS muestra cómo interpretó cada parte antes de activarla. El equipo técnico sigue siendo necesario para la puesta en marcha y las integraciones, pero no para cambiar un umbral.
¿IRIS detecta cualquier cosa que le pida?
No. Hay situaciones que una cámara concreta no puede resolver por su posición, su calidad de imagen o su iluminación, y hay detalles pequeños o muy lejanos que ninguna cámara de ese encuadre distingue. La forma de saberlo no es discutirlo: es probar la descripción sobre video real de esa cámara y ver el resultado antes de contar con ella.
¿Puedo usar el lenguaje natural para buscar en las grabaciones?
Sí. Además de definir reglas hacia el futuro, puede describir algo que ya ocurrió —«camioneta blanca detenida más de diez minutos en el andén 4»— e IRIS devuelve los candidatos con su cámara, su hora y su imagen. Deja de buscar el minuto; busca lo que pasó.
¿Me cuesta algo probar frases hasta que le atino?
No cuesta nada. IRIS no cobra por consulta: no hay contador de frases, de búsquedas ni de pruebas. Escriba una regla, pruébela contra el video de esa cámara, cámbiela y vuelva a probarla las veces que haga falta; una prueba y un millón de pruebas cuestan lo mismo. Es a propósito, porque una frase se afina probándola, y un sistema que cobra por intento acaba con reglas escritas a la primera y mal.
Procesamiento
Ir a la página¿IRIS puede funcionar sin conexión a internet?
Sí, IRIS puede funcionar sin conexión a internet, y el matiz importa: no es que aguante una caída de línea, es que en la modalidad local no la usa para funcionar. Los servidores están en su edificio, el video entra por su red, y los modelos se ejecutan en su hardware sin consultar ningún servicio de fuera. Puede desconectar el cable y el sistema sigue detectando, avisando, midiendo y grabando exactamente igual.
¿Dónde reside el video y quién puede acceder a él?
El video reside donde usted decida, y accede a él solo quien usted autorice. En la modalidad local vive en los discos de su edificio y no lo ve ningún tercero. En nuestro centro de datos vive en infraestructura nuestra, dedicada y ubicada donde se acuerde, y el contrato fija quién puede entrar, con qué permisos y cuánto tiempo se conserva cada cosa. En las dos modalidades las comunicaciones van cifradas y los accesos quedan registrados.
¿Puedo empezar con una modalidad y cambiarme a la otra más adelante?
Sí, puede empezar con una modalidad y cambiarse a la otra más adelante. Es el mismo sistema en los dos lados: lo que cambia es dónde se ejecuta el análisis, no lo que sabe hacer, ni las reglas que haya dibujado sobre sus cámaras, ni la forma de trabajar de sus operadores. Tampoco tiene que moverse toda la organización a la vez: cada sede puede tener su modalidad y todas se ven desde el mismo lugar. Lo que sí cambia es quién compra el hardware y cómo se factura, y eso se habla antes de firmar, no después.
¿Qué pasa si se cae el enlace mientras el video se procesa en el centro de datos de Infinity Neural?
Si se cae el enlace, el análisis en nuestro centro de datos se detiene hasta que la línea vuelve. Lo decimos claro porque es el límite real de esa modalidad: sin enlace no llega nada que analizar al otro lado, y durante ese rato no va a recibir avisos. Sus cámaras siguen grabando donde lo hagan hoy, y en cuanto la línea se restablece el análisis se reanuda. Si hay un punto donde ese hueco no es aceptable —un centro de monitoreo, una planta de tratamiento de aguas, un penal—, ese punto va en modalidad local. Las dos se pueden mezclar en la misma organización.
¿Me cuesta más cuanto más lo use?
No. IRIS no se factura por uso: no hay contador de consultas, de búsquedas, de avisos ni de cámaras abiertas. Una consulta y un millón de consultas cuestan lo mismo. Es a propósito, porque un sistema que cobra por pregunta acaba usándose poco: el operador se lo piensa antes de buscar y la herramienta se queda parada. Lo que sí cambia el precio es el tamaño de la instalación y la modalidad de despliegue, y eso se habla antes de firmar, no después.
El mundo
Ir a la página¿IRIS solo sirve para seguridad?
No. IRIS sirve además para medir la operación: conteos, tiempos de espera, ocupación de zonas, filas y flujos de personas o vehículos. En muchas instalaciones ese es el uso que más se repite, porque no todo lo importante es una alarma: a veces lo importante es un número. Eso no se pide hablando: se dibuja una raya o una zona sobre la imagen, porque una raya hay que trazarla. Y el conteo de personas está homologado por el Centro Español de Metrología —el instituto de metrología de España— a través de NeuralPax: es una homologación española, lo homologado es esa medida, contar personas, y no el resto.
¿Hay que comprar un módulo distinto para cada sector?
No. Es la misma plataforma en todos los entornos; lo que cambia es la configuración: qué objetos importan, qué zonas se vigilan y qué reglas se aplican. Una organización con entornos muy distintos trabaja con un solo sistema, un solo histórico y un solo equipo capacitado.
¿Funciona en lugares remotos, sin personal ni conexión?
Sí, siempre que la cámara tenga alimentación y una vía para llegar al servidor de IRIS. El análisis se ejecuta dentro de la propia instalación, así que en un perímetro remoto o en una red cerrada IRIS sigue entendiendo la escena aunque no haya conexión a internet.
Por lo que hace
Una por cada parte del producto: el directo, la búsqueda, las placas, los incidentes, los mapas, la automatización y las demás.
Directo y videowall
Ir a la página¿Hay que cambiar de cámaras para tener un videowall así?
No. IRIS trabaja con las cámaras que ya están puestas, y el operador lo maneja todo desde el navegador, sin instalar ningún programa en cada puesto. Lo que cambia no es el equipo que hay colgado en la pared de afuera: es que el mosaico se arma en dos clics, se guarda y vuelve igual mañana, y que el videowall se gobierna desde el escritorio.
¿Cuántas cámaras caben en una pantalla a la vez?
Hasta 64 celdas por pantalla, con veinte formas de rejilla o acomodo libre a mano. Aparte de eso hay un tope, configurable por servidor, de cuántas de esas celdas dan video en vivo a la vez, para no ahogar ni el puesto del operador ni la red. Las celdas que pasan de ese tope no se quedan negras: muestran imagen fija que se refresca, y la propia celda avisa de que es una decisión del sistema y no una falla.
¿Quién puede ver cada cámara, y queda constancia de quién la vio?
Ver, mover y configurar son permisos distintos, y además cada cámara admite su propia lista de acceso, persona por persona. Las zonas tapadas por privacidad no se pueden destapar desde una vista: hace falta un motivo escrito, una duración limitada y, si la organización lo exige, un supervisor que lo autorice. Y sí, queda constancia: cada visualización, cada movimiento de cámara, cada destapado y cada acceso a un muro publicado se registran con quién, cuándo, desde dónde y por qué vía.
Una celda deja de dar video. ¿Cómo sé si es una falla o una decisión?
Porque la celda lo dice. IRIS distingue tres motivos y los nombra: se llegó al tope de video en vivo simultáneo —una decisión del sistema, no una falla—, la cámara está caída, o el flujo se quedó detenido. En el primer caso la celda pasa a imagen fija que se refresca y sigue siendo útil; en los otros dos vuelve a conectar sola y lo indica mientras lo hace. Un operador puede exigir además que sus celdas no pasen nunca a imagen fija. Y si una celda está en negro porque usted no tiene acceso a esa cámara, también lo pone: un cuadro negro sin explicación es la peor respuesta posible en un centro de monitoreo.
¿Qué hace falta de verdad para montar un muro de pantallas?
Una pantalla con navegador —un televisor, un monitor o un cubo de video— y su conexión al servidor por el mismo puerto seguro que todo lo demás. Nada que instalar en esa pantalla y ningún archivo de configuración que tocar: la forma del muro, el contenido de cada celda, la compensación de los marcos y hasta la banda de texto se ajustan desde la web. La pantalla abre el enlace publicado sin escribir contraseña, y ese enlace lleva PIN, vencimiento y lista de direcciones permitidas. Lo que sí hace falta es lo que no vende ningún fabricante: decidir qué se ve. Esa parte es trabajo del centro de monitoreo, y todo lo demás está para que solo haya que hacerla una vez.
Detección y comportamientos
Ir a la página¿Qué puede detectar IRIS exactamente?
IRIS trae 41 comportamientos listos —intrusión, cruce de línea, permanencia, merodeo, objeto abandonado o retirado, ocupación, filas, aglomeración con densidad, cajón ocupado, contraflujo, velocidad, distancia entre personas, recorrido entre zonas— sobre un catálogo de 94 clases de objeto agrupadas en 12 familias. Si lo que se busca no es ninguno de ellos, un filtro fino compara cada objeto contra once campos —confianza, tiempo de vida, velocidad, dirección, tamaño, estabilidad de la clase— con ocho comparadores y condiciones agrupadas con «y» y con «o».
¿Hace falta calibrar la cámara para medir velocidades?
No para empezar. Cada clase del catálogo trae su altura media real —una persona 1.70 metros, un carro 1.50— y con eso ya salen metros por segundo y kilómetros por hora sin tocar nada. Para medida real sobre el suelo se marcan cuatro puntos de la imagen y se dice cuánto miden de verdad: a partir de ahí, distancias, recorridos y velocidades están en metros. IRIS distingue siempre la velocidad medida de la estimada, y una regla puede exigir que solo cuente la medida; la estimada se queda corta y por eso se etiqueta como lo que es.
¿Y si me llena el turno de avisos falsos?
Es lo primero que se ataja. Se pueden marcar áreas donde no se detecta nada —una carretera al fondo, un anuncio con fotos de personas—, exigir que el objeto lleve ya un rato siendo seguido antes de actuar, poner un doble umbral para que el aviso no parpadee en el borde de una zona, limitar el comportamiento a un horario y añadir tiempo de espera, enfriamiento y un tope de avisos por minuto. Antes de publicar nada se ve en la imagen en vivo lo que la regla produce de verdad, incluidos los objetos descartados y el motivo del descarte.
¿Y de noche, o con mala luz?
Con menos luz se detecta menos, y el sistema lo dice en vez de disimularlo. Cada cámara lleva un indicador de calidad de imagen que funciona como puerta: si está desenfocada, sucia o empañada, las reglas que dependen de ella no se ejecutan a ciegas. Además hay una puntuación de salud de la detección por cámara, con seis señales, que no se queda en el diagnóstico y dice qué hacer: revisar la óptica, comprobar el enfoque, revisar el infrarrojo nocturno. El límite, por delante: de noche, en infrarrojo, la imagen pierde color, así que la medida de color se marca como poco confiable en lugar de afirmar que la camioneta era blanca. Y los horarios entienden el amanecer y el anochecer, de modo que vigilar de noche sigue significando lo mismo en junio y en diciembre.
¿Qué pasa cuando dos objetos se cruzan y se tapan?
Se aguanta la identidad unos segundos, y cuando no se puede, se dice. Cuando algo tapa a un objeto —una columna, otro vehículo, una lona— el sistema no extrapola a ciegas: amortigua la velocidad que traía y afloja el criterio para volver a engancharlo, en proporción al tiempo que lleva sin verse. Cada objeto conserva además un pequeño historial de sus clases, así que un carro que a lo lejos oscila a camión de carga no hace parpadear la regla, y los parámetros del seguimiento se afinan por clase, porque un tráiler y una persona no se mueven igual. El límite, por delante: si el objeto queda tapado más de la cuenta, el seguimiento muere, se cierra el resumen de vida de ese objeto y lo que reaparece después es un objeto nuevo. Volver a reconocerlo por su aspecto es otra cosa distinta, y sigue sin saber quién es.
Grabación y forense
Ir a la página¿Se puede encontrar algo en el video sin saber la hora exacta?
Sí: para eso están los quince filtros. Se acota por franja de fechas, cámaras, tipo de objeto, hasta cuatro colores, una parte concreta de la imagen y uno de los nueve comportamientos, y todos se combinan entre sí. También se puede escribir la frase en lenguaje natural y el sistema la traduce a esos filtros, mostrando antes qué entendió. Y si aun así el rango es largo, el resumen salta el tiempo muerto y deja ocho horas en unos minutos de revisión.
¿Cómo sabe quien recibe el video que nadie lo manipuló?
Porque lo comprueba él mismo. El paquete exportado incluye una huella de cada fragmento, una huella del paquete completo, una firma digital y un comprobador que se abre en cualquier navegador. Ese comprobador funciona sin conexión: no llama a ningún servidor, ni al nuestro ni a otro. Si algo se modificó —un cuadro, un byte, el manifiesto—, la comprobación falla y lo dice. Y antes de entregarse, el paquete se verifica a sí mismo; si no pasa su propia comprobación, no se entrega.
¿Y si el disco se llena y ese video está en un procedimiento abierto?
No se borra. Un tramo bloqueado queda fuera del reciclado, y el criterio de disco no puede saltárselo. Si lo único antiguo que queda está bloqueado, el sistema se detiene, lo escribe en el registro con todas las letras y avisa, en lugar de sacrificar material protegido para ganar espacio. La comprobación se hace tres veces antes de borrar nada; si alguna de las tres no se puede realizar, no se borra —nunca se da por bueno que no había bloqueos cuando lo que pasó es que no se pudo revisar—. Además, la pantalla dice cuánto disco hay inmovilizado por bloqueos y cuántos de ellos no tienen fecha de vencimiento.
¿Cuánto video se puede guardar de verdad, y quién decide cuánto?
El plazo lo decide el cliente, cámara por cámara, y ese plazo manda sobre el general del servidor; se puede dejar sin límite para que nada se borre por antigüedad. El techo real no es el programa, es el disco: por eso la pantalla no muestra solo el plazo configurado, sino los días que hay de verdad grabados ahora mismo, y avisa cuando son menos porque el disco se llena antes. La grabación se reparte entre tantos servidores y sedes como haga falta, así que crecer es añadir disco donde falte. Y la decisión no se toma en nuestras oficinas: el material vive en la instalación del cliente.
¿Y si alguien intenta borrar una grabación que está en un procedimiento?
No puede, y queda escrito que lo intentó. El material bloqueado está fuera del borrado automático, y para borrar a mano hace falta un permiso propio y además tener asignada esa cámara. Levantar un bloqueo exige el permiso reforzado —el mismo que gobierna las solicitudes de supresión— y un motivo escrito; la ficha del bloqueo no desaparece, se marca como liberada con quién, cuándo y por qué, y el histórico de bloqueos es permanente. Y cada borrado, cada exportación y cada liberación queda en el registro de auditoría con el estado anterior y el posterior, encadenado de forma que se detecta si alguien alteró o quitó una entrada.
Búsqueda por apariencia
Ir a la página¿IRIS reconoce rostros?
No. IRIS no reconoce rostros y no identifica a nadie. Busca por apariencia: tipo de objeto, color, recorrido, permanencia, zona y hora. Con eso se resuelven casi todas las búsquedas reales, porque quien busca a alguien casi nunca tiene una foto de su rostro: tiene una descripción. Cuando el sistema propone que dos apariciones son el mismo objeto, lo dice como parecido y nunca como identidad, y siempre lo confirma una persona. Poner nombre a alguien le toca a la autoridad con sus medios, no a nosotros.
¿Se puede encontrar a una persona sin saber quién es?
Sí, y es la forma normal de trabajar. IRIS guarda de cada objeto cómo era —tipo, color, tamaño, recorrido, velocidad, permanencia y zona— y con eso se le vuelve a encontrar en otra cámara y otro día sin ponerle nombre. Cuando propone que dos apariciones son el mismo objeto, lo dice como nivel de confianza y no como identidad: la pantalla avisa de que es una posible coincidencia por apariencia, que no sirve como prueba de identidad y que necesita revisión humana. Una persona confirma o descarta cada propuesta, y su decisión queda guardada con nombre y hora.
¿Quién puede buscar y qué queda registrado?
Buscar exige permiso de ver grabaciones, y además cada usuario solo encuentra objetos de las cámaras que puede ver: una cámara sin permiso no rompe la búsqueda, simplemente no aporta resultados y se dice. De cada búsqueda queda escrito quién la hizo, cuándo, sobre qué cámaras y con qué criterios. Las zonas sensibles se pueden tapar con máscaras de privacidad, y destaparlas exige un motivo y, si la organización lo pide, la aprobación de un segundo supervisor. El tiempo que se conserva cada tipo de dato se fija por separado. Y todo ocurre dentro de la instalación: los modelos y la cartografía son propios y funcionan sin internet, así que ni una imagen sale a un tercero. Y todo —interfaz, video, miniaturas y consultas— viaja por un solo puerto, el 443: ni un puerto más que abrir en el firewall.
¿Y si la persona se cambia de ropa?
Entonces el rastro por apariencia se rompe, y hay que decirlo. La huella de una persona se apoya en el color, la forma y la complexión: si cambia la ropa, cambia la huella, y IRIS deja de proponer a esa persona en las cámaras siguientes. Lo que no hace es inventarse una coincidencia: dice que nadie llega al umbral, y con qué umbral. Lo que sí queda en pie es el recorrido hasta el cambio —dónde se le vio por última vez y a qué hora—, la búsqueda por otros criterios en esa zona y esa franja, y el vehículo si lo hay. Por eso el recorrido se construye con avistamientos que una persona confirma, y no con una cadena automática que nadie revisó.
¿Cuánto tiempo se guarda la huella de apariencia y quién puede consultarla?
El plazo lo fija cada instalación, por separado para personas, vehículos y placas, y va de cero a 3,650 días. Cero no significa borrar: significa conservación indefinida, y la pantalla lo marca en rojo para que nadie lo elija por descuido. El borrado lo ejecuta un barrido nocturno, y si ese barrido no está armado la pantalla lo avisa en lugar de dar por hecho que el plazo se cumple; además se puede ver cuántas huellas vivas hay por modalidad y cuántas exceden su plazo. Consultarlas exige el permiso de ver grabaciones, y solo alcanza a las cámaras que ese usuario puede ver. Cambiar la retención exige su propio permiso, y cada búsqueda y cada cambio quedan registrados con quién y cuándo.
Placas y accesos
Ir a la páginaSu web dice que IRIS no lee placas. ¿En qué quedamos?
Las dos cosas son ciertas, y la diferencia es la cámara. La lectura de placas es una función que se enciende cámara por cámara y de fábrica viene apagada. Donde no se enciende —el patio de una escuela, un módulo de un centro penitenciario, el perímetro de una obra— IRIS ve «un vehículo» y ahí se acaba: no lee el número, no lo guarda y no lo compara con nada. Por eso en esas páginas decimos que no lee placas: en esas cámaras es literal. Donde sí hace falta —la pluma de un estacionamiento, la puerta de un patio de tráileres— se enciende, porque es justo lo que el cliente fue a comprar. Quién la enciende, en qué cámaras y cuándo queda en la pista de auditoría, así que la respuesta a «¿dónde se leen placas en esta instalación?» siempre se puede consultar, y siempre es una lista corta y comprobable. Y encenderla no es solo una decisión técnica: una placa es un dato personal, así que se enciende donde está permitido y para una finalidad concreta, y lo que se guarda se guarda como lo que es: con su plazo, con quién puede verlo y con el registro de quién lo consultó.
¿Sabe IRIS de quién es el carro?
No. IRIS lee el número de la placa y lo compara con las listas que cargó el cliente, y ahí se acaba. No hay ningún padrón de propietarios detrás: no consulta ninguna base de datos oficial, no sabe el nombre del dueño y no lo puede averiguar. Tampoco lee la marca ni el modelo. Lo que sí sabe es lo que la cámara vio —el tipo de vehículo y el color—, y cuando no los vio bien lo dice, en vez de llenar el hueco con una suposición. Una placa solo significa algo si el cliente la metió en una lista; y cada lista declara para qué sirve, con qué fundamento y cuántos días se conservan sus datos, de un día a diez años, con borrado al vencer.
¿IRIS abre la pluma él solo?
IRIS decide, registra y lleva la cuenta de quién está dentro. Lo que mueve físicamente la pluma es una secuencia que arma el cliente desde la web, paso a paso, y que se puede probar antes de que pase nada real: «¿qué harías con esta placa, en este acceso, a esta hora?», y la pantalla responde por el mismo camino que usa el motor de verdad. Abrir a mano es otra cosa y tiene su propio permiso, separado de todos los demás: hay que marcar una casilla, escribir un motivo y queda a nombre de quien lo hizo. Si la secuencia falla a la mitad, se dice en qué paso falló y que puede haber quedado algo abierto, en lugar de dar por buena una apertura que nadie confirmó. Y las credenciales que abren la pluma no salen nunca del servidor: no llegan al navegador, porque en muchos controladores esa dirección es la llave.
¿Y si la placa está sucia, doblada o tapada?
Con lodo, con un ángulo malo o con poca luz suele bastar, porque un paso deja decenas de lecturas y solo hace falta que una salga bien. Con una placa que no es legible, no: ahí no hay lectura, y el sistema no se inventa una. Lo que hace es contar el descarte con su motivo, para que se vea cuántas se están perdiendo en esa cámara. Si se pierde una de cada tres, el problema no lo arregla el software: lo arregla mover el poste, cambiar el ángulo o poner luz, y eso lo decimos antes de vender, no después. En un control de accesos, una placa que no se lee sale como «no está en ninguna lista», queda registrada con su imagen y la pluma no se abre sola: la abre una persona a mano, con motivo escrito y a su nombre. Y ojo, que es otra cosa distinta: darse cuenta de que un vehículo circula sin placa legible no necesita leer nada, y eso sí se hace en cámaras donde la lectura está apagada.
¿Y si se equivoca leyendo un carácter?
Pasa, y está previsto. Al comparar contra una lista hay tres criterios: exacto, solo confusiones conocidas —que es el de fábrica— y aproximado. El del medio admite diferencia solo en caracteres que de verdad se confunden, y solo en las parejas encendidas; no en cualquier carácter, que es justo lo que hace que una comparación blanda acabe abriendo la pluma al carro de junto. Para una pluma se puede exigir el criterio exacto, cero caracteres de diferencia, y si el ajuste de ese acceso queda más blando que la regla general, la pantalla lo dice en rojo antes de guardar. Después hay dos detalles que solo aparecen cuando esto se montó de verdad: el silencio de los avisos y el estado de quién está dentro se llevan por la placa de la lista y no por la leída, así que una letra bailada no se salta su propio silencio ni cuenta como una segunda entrada. Y cuando dos variantes de una placa compartieron el mismo seguimiento, eso ya no es un parecido: es la prueba de que era el mismo carro, y la pantalla lo marca como tal.
Incidentes y centro de monitoreo
Ir a la página¿Qué pasa si nadie atiende un aviso?
Sube. Cada aviso entra en una escalera con sus plazos: si al vencer el primero nadie respondió, se avisa al escalón siguiente, y así hacia arriba. Responder es asignárselo, validarlo, cerrarlo o comentarlo; eso detiene la subida, aunque no resuelva el caso. Si un turno se quedó sin nadie, el aviso salta al peldaño siguiente en vez de callarse. Y cuando se agotan los escalones y las repeticiones, se avisa a un destino de último recurso. Nunca acaba en silencio.
¿Cómo se evita que el centro de monitoreo se ahogue en avisos?
Con tres cosas. Las repeticiones de una misma cámara se pliegan en una sola fila con su contador, sin borrar ninguna: el detalle sigue guardado y el número siempre cuadra. La fila se filtra por 27 criterios combinables, y cada operador guarda su vista y la comparte con el equipo. Y un panel mide cuántos avisos recibe cada persona por hora y señala qué cámara y qué regla los producen, para afinarlas en lugar de apagarlas. Además queda registro de quién silenció qué.
¿Se puede demostrar después qué se hizo?
Sí. Cada incidente guarda su cronología entera: quién lo abrió, quién lo vio, qué cambió, qué escribió y cuándo lo cerró. El registro solo admite añadir, va encadenado criptográficamente y se puede verificar cuando se quiera; si algo se hubiera tocado, dice en qué apunte exacto se rompe la cadena. El expediente se descarga como un paquete firmado, con la huella de cada archivo y una página que lo comprueba sin conexión ni programas. Y lo que existía antes de activar el encadenado se declara como no verificable, en vez de hacerlo pasar por verificado.
¿Y si el que falla es el propio escalamiento?
Un escalamiento que falla en silencio es peor que no tener escalamiento, así que se mide y se muestra. Un panel dice si está corriendo, si corre pero hay avisos que no llegan, o si está detenido, y da el motivo en texto llano: apagado, nunca ejecutado, la última pasada dio error, lleva tantos minutos sin pasar. Avisa también de lo que nadie revisa hasta que es tarde: que no hay ningún canal activo por el que salir, o cuántas personas del equipo no tienen forma de recibir un aviso. Y se ve, de las últimas 24 horas, cuántos escalamientos se quedaron sin destinatario y cuántas veces hubo que recurrir al último recurso. Además, recién instalado arranca desarmado a propósito: solo simula y deja el plan escrito, y alguien tiene que armarlo servidor por servidor. Un despliegue no puede empezar a llamar a gente por su cuenta.
¿Qué pasa si dos operadores toman el mismo incidente a la vez?
Se ven. La ficha dice, con nombres, quién más lo está viendo en ese momento; y si está solo, también lo dice. Asignárselo es reclamar la propiedad, y ese gesto queda con su hora: es además lo que detiene el escalamiento, aunque todavía no resuelva nada. Los estados no se pueden saltar de cualquiera a cualquiera: el servidor comprueba cada cambio y rechaza el que no toca, diciendo de dónde a dónde se intentó ir, así que dos personas no pueden dejar el mismo incidente en dos lugares distintos. Y todo lo que hicieron las dos queda en la misma línea de tiempo: quién lo abrió, quién lo vio, quién lo cambió y qué escribió cada una.
Reglas y automatizaciones
Ir a la página¿Hay que saber programar para armar una automatización?
No. Se arrastran bloques a un lienzo y se unen con cables, como quien dibuja un esquema en un pizarrón. Si dos piezas no encajan, el editor rechaza la unión en el momento y dice cuáles son las dos, así que el error no aparece con la instalación ya en marcha. Y si ni siquiera quiere dibujar, hay 23 recetas ya hechas: elige una, llena cuatro campos sobre la imagen en directo de la cámara y está funcionando el primer día. Para el operador del centro de monitoreo hay además un modo de seis preguntas en lenguaje corriente, sin lienzo ninguno.
¿Y si la regla se dispara sola de madrugada?
Es el miedo real de quien automatiza algo, y por eso hay cuatro frenos antes de llegar ahí. Antes de publicar, el simulador lanza el flujo contra la última imagen real de la cámara y dice si se habría disparado y qué habría hecho, sin enviar ningún aviso. Una vez publicado se puede dejar silenciado: el flujo corre y calcula, pero no ejecuta ninguna acción, así que se valida durante días sin molestar a nadie. Si algo va mal, se pausa una hora, cuatro, un día o hasta la fecha que se quiera, y se reactiva solo. Y un flujo que falla varias veces seguidas se apaga por su cuenta y deja escrito el motivo.
¿La misma regla vale para muchas cámaras a la vez?
Sí. Un automatismo se define una vez y se aplica a una cámara, a un grupo, a un servidor entero o a toda la instalación. Las exclusiones se escriben con su motivo: todas las cámaras del servidor menos los vestidores y el cuarto de servidores es una sola declaración, no una lista que alguien tenga que mantener. Cada lugar puede llevar sus propios umbrales y su propio horario sin duplicar el flujo. Y una misma cámara admite varias configuraciones a la vez: una en producción contando de verdad, otra en validación con los umbrales nuevos y una tercera en diseño mientras se dibuja, sin tocar la que está funcionando.
¿Y si un flujo falla a la mitad? ¿Deja las cosas a medias?
Falla donde falla, y queda escrito exactamente dónde. Cada bloque tiene, además de sus salidas normales, una salida de falla, así que el error se lleva a otro lado —avisar a mantenimiento, registrarlo, reintentar— en vez de perderse por el camino. El historial guarda en qué etapa se rompió, si fue la cámara, el modelo, la condición o la acción, y el número de intento, de modo que la falla se localiza sin abrir un solo video. Hay dos criterios que conviene decir claros. Si un aviso no se puede enviar porque el canal está apagado o mal configurado, no se pierde en silencio: queda anotado como diferido, con el motivo. Y si un valor no se puede leer, no se inventa ninguno: se dice por qué falta, y nunca se muestra un cero como si fuera una medida. Lo que no prometemos es deshacer lo que ya se hizo: si el incidente se creó antes de la falla, el incidente está creado. Lo que sí prometemos es que usted sabe hasta dónde llegó y por qué se paró ahí.
¿Quién puede tocar una automatización que ya está en marcha?
Solo quien tenga permiso de escritura. La lectura y la escritura van separadas, así que un operador puede abrir el flujo, entenderlo entero y no poder cambiar nada. Por encima de eso, un administrador decide qué bloques puede usar cada rol: un bloque bloqueado sigue viéndose en gris, para que se sepa que existe y se pueda pedir, y los automatismos ya publicados que lo usan siguen funcionando, porque bloquear no rompe nada. Queda registrado quién bloqueó qué y cuándo, y se retira en un clic. Y todo cambio deja rastro: cada versión publicada se guarda, se renombra y se restaura como borrador, y el comparador muestra sobre el dibujo qué se añadió, qué se quitó y qué se modificó entre dos publicaciones. Tampoco se puede borrar un automatismo del que arranque otro encadenado: primero hay que quitar el enganche.
Chat e inteligencia artificial
Ir a la página¿Salen mis imágenes o mis conversaciones a algún servicio de internet?
No. La inteligencia artificial que contesta es propia y se ejecuta en el servidor de su instalación, igual que la transcripción de voz, la lectura en voz alta y los mapas. Ni una imagen, ni un cuadro, ni una frase de la conversación viajan a un proveedor externo, porque no hay ninguna llamada a un tercero en ningún punto del recorrido. Funciona con el cable de internet desconectado, y eso es un requisito de diseño, no una casualidad. Los datos se quedan en la base de datos del cliente, con su hora y su procedencia.
¿En qué se diferencia esto de cualquier otro chat?
En que este llega a los mandos. Un chat corriente contesta con lo que sabe; el asistente de IRIS tiene 95 herramientas conectadas al sistema, y las usa para ir a buscar la respuesta: ve por una cámara, abre una grabación, junta las estadísticas, dibuja el mapa, arma el informe. Y si quien pregunta tiene permiso, actúa sobre el sistema: crea o cierra un incidente, orienta una cámara motorizada, manda un aviso. Cada una de esas acciones queda registrada con su autor, y las que tocan la instalación piden confirmación explícita antes de nada.
¿Le puedo pedir hablando que cuente cuánta gente pasa?
No, y la diferencia importa. Preguntar sirve para buscar y para describir una situación: eso sí se hace hablando, y el asistente lo hace muy bien. Contar sirve para medir, y para medir hay que saber por dónde pasa exactamente la línea y en qué sentido. Una raya no se puede describir con una frase: hay que trazarla sobre la imagen. Por eso el conteo se configura dibujando, y por eso el número es repetible y se puede auditar un año después.
¿Qué pasa si el asistente se equivoca o no sabe algo?
Lo dice, y esa es la parte que más trabajo costó. Si no hay grabación en el instante que le pide, lo dice en vez de mostrarle otra cosa. Si se queda sin margen para pensar o para escribir, lo dice y sugiere subir de nivel, en lugar de entregar una respuesta cortada sin avisar. En los niveles altos enumera lo que no se puede determinar con la evidencia que tiene delante y qué haría falta para saberlo, sin rellenar el hueco con una suposición. Los errores se explican con su causa concreta —un permiso que falta, una sesión vencida— en lugar de fallar en silencio. Y cada respuesta llega con las herramientas que usó y lo que le devolvieron, así que se puede comprobar en vez de creer. La decisión sigue siendo de la persona: esto es una herramienta para quien opera, no un sustituto suyo.
¿Puede hacer cosas que el usuario no tiene permiso para hacer?
No, y no es una promesa: es cómo está construido. El asistente solo ve las herramientas que la persona que pregunta tiene derecho a usar, así que el mismo chat ofrece capacidades distintas a un operador y a un administrador. Diez permisos gobiernan el chat en sí —usarlo, compartir una conversación, crear o moderar hilos compartidos, leer los de otros, configurar el servicio, administrar comportamientos y administrar herramientas— y además cada herramienta puede exigir el suyo propio. Las que modifican datos están marcadas como tales y no se ejecutan sin ese permiso, y publicar una automatización pide confirmación explícita. Todo queda registrado: quién lo pidió, con qué papel en ese momento, con qué argumentos, qué devolvió, cuánto tardó y si salió bien o mal; también los intentos de acceso negados. Las conversaciones son privadas por defecto y los hilos compartidos solo admiten gente de la propia organización.
¿Me cuesta algo cada vez que le pregunto?
No. No hay contador: ni de preguntas, ni de mensajes, ni de palabras. Puede tener una conversación de dos frases o pasarse el turno entero preguntándole, y cuesta lo mismo. Lo decimos porque cambia cómo se usa: cuando cada mensaje lleva precio, el operador se frena, pregunta menos de lo que necesita y acaba regresando al sistema viejo. Aquí no hay nada que racionar.
Mapas, planos y territorio
Ir a la página¿De verdad funciona sin conexión a internet?
Sí. La cartografía se instala en el servidor del cliente, país por país, y ahí se queda: el dibujo del mapa, la búsqueda de una dirección y la traducción de una coordenada en un domicilio se resuelven contra esos datos. La interfaz lo dice en pantalla, «mapa local, sin internet», para que el operador sepa con qué está trabajando. Ninguna consulta sale de la instalación, así que nadie de fuera puede deducir qué zona se está vigilando.
¿Puedo usar los planos que ya tengo del edificio?
Sí. Se admiten PDF, TIFF, JPG y PNG. En el asistente se marcan con un rectángulo los pedazos del documento que interesan, y de un PDF de proyecto con veinte niveles salen veinte planos independientes en una sola pasada. Las carpetas las organiza cada instalación como le sirva —país, sede, edificio, nivel o lo que sea—, y cada plano guarda su fecha real, que casi nunca es la del día en que se subió.
¿Hay un mapa de calor de detecciones sobre el territorio?
No, y conviene decirlo antes de la demostración y no durante. El mapa de calor de IRIS se dibuja sobre la imagen de la cámara, no sobre la cartografía. La densidad sobre el terreno se obtiene hoy agregando por zonas dibujadas, por perímetro de sede y por espacio de medición, no como una capa de calor continua encima del mapa. Es un hueco real y se declara aquí porque un integrador lo comprueba en cinco minutos.
¿Cuánto ocupa un mapa que vive dentro, y cómo se actualiza?
Ocupa lo que ocupen los países que se instalen, porque se instalan y se quitan uno a uno: el mundo entero no se instala nunca, y casi nadie lo necesita. De los 185 del catálogo, una instalación de referencia trabaja con 65. En la pantalla de administración cada país muestra su tamaño en el almacén y su fecha de instalación, así que el dimensionamiento no es una estimación de folleto: es una cifra que se ve antes y después. La actualización es una carga de datos que lanza el administrador, con una fila de trabajos que dice el tipo, el estado, el avance, el paso actual y el error si algo falla. No hay goteo automático desde internet, porque no hay internet: el mapa cambia cuando alguien de la organización decide que cambie, y cada conjunto guarda su versión y su fecha de carga para saber siempre con qué edición se está trabajando.
¿Y si una sede es nueva o el edificio no está en la cartografía?
Pasa constantemente y no bloquea nada. El plano de interior no depende del catálogo de calles: se sube el plano del proyecto, se ancla al mapa con un clic y el edificio existe en el sistema antes de existir en ninguna cartografía. El perímetro de la sede admite cinco orígenes —tomado de la referencia cartográfica, dibujado a mano, importado de un archivo del cliente, calculado envolviendo las cámaras, o marcado como referencia huérfana cuando el contorno del que salía ya no está en el conjunto actual—, y esa última etiqueta existe justo para que el sistema lo diga en vez de callar. La búsqueda inversa sigue respondiendo aunque el número no exista: da el más cercano que sí existe, con su distancia en metros. Y si el punto cae fuera de la zona con datos de relieve, dice que ahí no hay dato en lugar de inventarse una altitud.
Videoconferencia y colaboración
Ir a la página¿Hace falta una herramienta de videollamada aparte?
No. La sala vive dentro de IRIS y se abre desde el muro de cámaras o desde el mapa. No hay que instalar ni contratar nada más, y no hay que sacar el video de la instalación para poder hablar sobre él: la cámara entra dentro de la llamada, en directo, y todos ven lo mismo mientras hablan.
¿Puede entrar alguien que no tiene cuenta en el sistema?
Sí. El anfitrión genera un enlace con código QR que se escanea con el celular. El enlace vence, tiene un número de usos, se anula al instante y define qué puede hacer quien lo abre: hablar, ver las cámaras del muro, escribir en el chat, o solo ver. Cada uso queda registrado.
¿Funciona en una instalación sin internet?
Sí. La conexión de la sala, el audio, el video de las personas y el video de las cámaras viajan por el puerto 443 dentro de la red del propio cliente. No hay servidor de terceros en ningún punto del camino, así que una planta aislada del exterior hace la reunión igual que cualquier otra sede.
¿Hay que instalar algo para entrar a una reunión?
No. Se entra con el navegador que ya se está usando, y quien viene de fuera entra escaneando un código con el celular. Antes de entrar hay una antesala: se pone el nombre, se ve cómo va a salir uno en imagen y se decide si se enciende la cámara y el micrófono. Los permisos del navegador se piden ahí una sola vez y no se vuelven a pedir dentro. Y si la sala graba, el aviso se muestra en esa misma antesala y hay que aceptarlo para pasar.
¿Y si tiene que participar alguien de fuera de la organización?
Entra con un enlace, sin cuenta, y el anfitrión decide cómo se protege: abierto para cualquiera que lo tenga, solo para quien tenga sesión en el sistema, o con un PIN. Decide también cuánto dura —unas horas, hasta una fecha concreta o sin límite—, cuántas veces se puede usar y qué puede hacer quien lo abre. El enlace fija además el idioma con el que se abre, así que un contratista o un perito lo ve en el suyo sin configurar nada. Y se anula al instante en cuanto deja de hacer falta.
Plataforma, escala e integración
Ir a la página¿Cuántos puertos hay que abrir en el firewall?
Uno: el 443. Por él viajan la interfaz, el video en directo, las grabaciones, los mapas, la inteligencia artificial, la conferencia y la interfaz de programación, todo cifrado. El sistema escucha en catorce puertos en total, pero los otros trece solo son accesibles dentro de la propia máquina y nunca cruzan la red. Para el área de redes eso son trece excepciones que no hay que abrir, justificar ni mantener, y una sola comprobación cuando algo va mal.
¿Qué pasa si se corta el enlace entre una sede y el centro?
La sede sigue funcionando. Cada instalación capta sus cámaras, detecta, aplica sus reglas, graba y acciona sus relevadores en local; hacia el centro solo suben eventos y medidas, nunca cuadros de video. Un corte deja al centro sin vista en vivo de esa sede, pero no detiene ni la vigilancia ni la grabación, y cuando el enlace vuelve la sede publica todo lo que acumuló. Por eso el ancho de banda entre sedes se dimensiona por eventos y el video solo cruza la red cuando alguien lo pide.
¿Hasta dónde escala de verdad?
El producto declara más de cien mil servidores y más de cinco millones de cámaras, pero lo que permite comprobarlo son los ocho topes publicados, cada uno con su unidad de reparto: tres se resuelven añadiendo máquinas y cinco son muro. Por ejemplo, caben sesenta y cuatro cámaras por proceso de captación, de modo que cinco mil cámaras son setenta y nueve procesos repartidos entre las máquinas necesarias. La calculadora que viene dentro del producto hace ese cálculo con doce preguntas, dice qué recurso se agota antes y declara inviable un dimensionamiento que cruce un tope que no se puede repartir.
Se nos queda corta la instalación. ¿Qué hay que añadir y qué hay que rehacer?
Se añade una máquina y no se rehace nada. Se genera un código de registro desde la interfaz central, se instala el servicio en la máquina nueva y se le da ese código: la máquina se da de alta sola, con su propia identidad, y aparece en la flota. Después se le declara qué tipos de trabajo sabe atender y se le etiquetan cámaras; hasta que no declara al menos uno no recibe trabajo, y la interfaz lo dice en voz alta en lugar de dejarlo en silencio. El reparto se ajusta solo y nada más se mueven las cámaras que cambian de máquina: la instalación entera no se reacomoda. Lo que sí hay que volver a calcular es el dimensionamiento si el crecimiento cruza uno de los cinco topes que no se reparten, y eso lo dice la calculadora antes de comprar nada.
¿Cómo se actualiza una instalación repartida en muchas sedes?
Cada servidor publica su versión, su identificador de compilación y su hora de arranque, así que un desfase de versiones en la flota se ve en pantalla en lugar de descubrirse el día que algo falla. La actualización es máquina por máquina, no un apagón general: mientras una sede se actualiza, las demás siguen captando, detectando y grabando en local, porque ninguna depende de otra para trabajar. Y no hay archivos de configuración que reconciliar servidor por servidor: todo vive en el sistema y se edita desde la web, así que una actualización no arrastra un rastro de ajustes locales. Si a un servicio le falta algo después de actualizar, no arranca a medias: espera con el puerto cerrado y deja escrito exactamente qué le falta. Lo que no vamos a prometer es un plazo: el calendario de una instalación repartida lo marcan el cliente y su ventana de mantenimiento, no nosotros.
Administración y auditoría
Ir a la página¿IRIS está certificado en ISO 27001?
No, y ningún programa puede estarlo por usted: quien se certifica es la organización que explota el sistema, con sus procesos, su personal y sus instalaciones. Lo que hace IRIS es venir diseñado para ayudar a cumplir esos marcos con el trabajo ya hecho: los 93 controles del anexo A de ISO 27001 y los 79 de nivel alto del Esquema Nacional de Seguridad español, cada uno con su estado, sus evidencias y su fecha de revisión, cruzados entre sí para no hacer dos veces la misma tarea. Las ISO son normas internacionales y significan lo mismo en cualquier país; el esquema español no se presenta como requisito local sino como lo que es, una auditoría de estado exigente por la que el producto ya pasó. Lo decimos así en vez de mostrar un sello: en la primera auditoría se nota la diferencia. La única homologación de un tercero que sí tenemos es la del conteo de personas ante el Centro Español de Metrología, y es española.
¿Puede un administrador borrar el rastro de lo que hizo?
No. El registro de auditoría solo admite añadir, y esa regla no la impone el programa sino la propia base de datos: cualquier intento de modificar o de borrar un asiento a mano se rechaza, tenga quien lo intente los permisos que tenga. Lo único que borra es la política de conservación que la organización declaró, y esa purga también queda registrada, con la política aplicada, cuántos asientos cayeron y quién la disparó. Además, cada asiento lleva la huella del anterior: si alguien tocara los datos por debajo, la cadena se rompería, y la pantalla de verificación diría en qué asiento y en qué fecha ocurrió.
¿Puedo dar acceso a una empresa externa solo a unas cámaras y solo unos días?
Sí, y es el caso normal. El acceso se concede por cámara, por sede —con todo lo que cuelga de ella o sin ello— o por caso de investigación, siempre con fecha de vencimiento; la pantalla avisa sola de las concesiones que vencen en los próximos siete días. Encima se le puede poner una franja horaria: fuera de ella la persona ve un mensaje explícito y no entra. Al revocar, el motivo es obligatorio, y la concesión guarda quién la dio, cuándo, con qué motivo, quién la quitó y por qué. Así se cierra un acceso temporal en vez de quedarse abierto para siempre porque nadie se acordó.
¿Qué pasa cuando alguien se va de la organización?
Se desactiva la cuenta, y es reversible por si vuelve. Sus sesiones abiertas se revocan al momento: las credenciales en curso dejan de valer sin esperar a que venzan, así que no se queda nadie dentro esperando a que caduque una credencial. Las concesiones que tuviera sobre sedes o cámaras se revocan con motivo obligatorio, y las llaves de acceso que usaran sus programas se cortan y guardan quién las quitó. Lo que no se va con la persona es su rastro: el registro sigue demostrando qué hizo mientras estuvo. Y si además ejerce su derecho de supresión, el borrado se tramita como solicitud, con un período de gracia antes del borrado definitivo, y la anonimización sustituye el dato personal dentro de los asientos dejando la cadena intacta y contando cuántos se anonimizaron: el registro sigue demostrando qué pasó sin conservar quién era.
¿Cómo se demuestra ante un tercero que el registro no se tocó?
Con tres cosas que se pueden entregar. La primera es la verificación de integridad: recorre la cadena entera y responde íntegro, o señala el asiento exacto y la fecha donde se rompe. La segunda es la exportación firmada —hoja de cálculo, archivo de intercambio o informe—, que lleva la firma dentro del propio archivo, de modo que quien lo recibe comprueba por su cuenta que no se tocó, sin fiarse de nosotros ni de usted. La tercera son los anclajes y el sellado por períodos, que dejan fijado el estado del registro en una fecha para poder contrastarlo años después. Y va con una advertencia que damos por escrito en la propia pantalla: los asientos escritos antes de activar el encadenado se declaran como tales, con cuántos son y por qué no se pueden verificar. Preferimos decirlo nosotros a que lo descubra el perito.
Por dónde trabaja
Las mismas dudas cambian de forma según el lugar: lo que preocupa en un hospital no es lo que preocupa en un puerto. Aquí están por entorno.
La ciudad
Ir a la página¿Hay que cambiar las cámaras que ya tenemos en la calle?
No, no hay que cambiar las cámaras que ya están en la calle. IRIS se conecta a la señal de las cámaras IP instaladas y la analiza: lo que cambia no es el sensor, es lo que se entiende de la imagen. En el proyecto se revisa cámara por cámara si el encuadre y la calidad sirven para lo que usted quiere detectar en ese punto, y se le dice claramente cuáles no llegan. Cambiar una cámara es la excepción, no el punto de partida.
¿Cuántas cámaras puede analizar IRIS a la vez en un municipio entero?
IRIS analiza a la vez todas las cámaras que tenga la instalación, incluidas las miles de un municipio entero. Esta demostración muestra veintitrés porque veintitrés caben en una pantalla, no porque sea un límite. La capacidad real la marca el hardware que se pone atrás, no el software, y se dimensiona en el proyecto según cuántas cámaras hay y qué se analiza en cada una.
¿El video sale de nuestra instalación o se queda dentro?
El video sale o se queda dentro según la modalidad que usted elija, y las modalidades son dos. En la modalidad local no sale: los servidores están en su edificio, el video entra por su red, se analiza ahí dentro y el sistema no necesita internet para funcionar. En la otra se procesa en nuestro centro de datos —que es nuestra nube, no la de un tercero— y entonces sí sale, cifrado y con las condiciones que se firmen por contrato. Lo habitual es mezclar: dentro lo sensible, fuera lo que no lo es.
¿IRIS identifica a las personas o reconoce rostros?
No, IRIS no identifica a las personas ni reconoce rostros. Detecta objetos, comportamientos y situaciones: un carro parado sobre la banqueta, una caída, una aglomeración, basura fuera del contenedor. No le pone nombre a nadie ni compara rostros con ninguna base de datos. El conteo por franjas horarias es agregado y anónimo: dice cuántas personas pasaron por una zona, nunca quiénes eran. Una persona contada es un uno: no queda nada más de ella.
¿Cómo evito que el centro de monitoreo acabe ignorando los avisos por las falsas alarmas?
Evita que el centro de monitoreo ignore los avisos ajustando las reglas con sus operadores, calle por calle, durante las primeras semanas. Empecemos por lo incómodo: sí, el sistema se equivoca alguna vez. Todos los sistemas de detección lo hacen, y quien diga lo contrario no instaló ninguno. Por eso una regla nunca es una sola condición: combina qué se ve, dónde se ve y cuánto rato lleva ahí. Esos tres valores se afinan con usted hasta que lo que llega a la pantalla es lo que su equipo quiere recibir. Un aviso que nadie atiende es un aviso mal configurado, y eso se corrige.
¿Cuánto tarda en estar funcionando en la calle?
El tiempo depende del tamaño de la instalación, y no le vamos a dar un plazo que todavía no controlamos. El trabajo tiene tres fases claras: conectar las cámaras que ya existen, dibujar sobre cada imagen las zonas y las reglas que importan, y afinar esas reglas con lo que va pasando de verdad en la calle. Las primeras detecciones se ven pronto; el ajuste fino lleva más. Las fechas concretas van en la propuesta, cuando sepamos cuántas cámaras hay y qué quiere detectar en cada una.
¿IRIS sustituye a nuestro centro de monitoreo o a los guardias que tenemos?
No, IRIS no sustituye al centro de monitoreo ni a los guardias: cambia lo que ven. Hoy una persona tiene enfrente decenas de pantallas y no puede atenderlas todas a la vez. Con IRIS deja de verlo todo y ve lo que importa, cuando importa. La decisión sigue siendo de esa persona: IRIS abre la cámara, muestra lo que vio y espera. Quien decide qué se hace es una persona, siempre.
¿Se puede usar IRIS si ya tenemos un VMS grabando?
Sí, se puede usar IRIS con un VMS que ya está grabando: convive con él en lugar de sustituirlo. IRIS es un NVMS, es decir, la capa que hoy falta: entender qué pasa frente a las cámaras y aplicar sus reglas. Puede seguir grabando y gestionando el video donde lo hace ahora. Qué se integra y cómo se decide mirando su sistema concreto, no prometiendo de antemano que encajamos con todo.
¿Quién responde del manejo de los datos personales si esto se pone en la vía pública?
De ese manejo responde la organización que instala y opera el sistema, no quien le vende el software, y conviene decirlo antes de firmar. Lo que sí depende de nosotros es que el tratamiento se configura pieza a pieza: qué se guarda, cuánto tiempo, quién accede y desde dónde. Y encima de eso está el hecho que más pesa en la calle: IRIS no identifica a nadie, así que no hay identidades que proteger. Nuestra forma de trabajar está certificada en seguridad de la información y en privacidad por una entidad auditora externa. Ese papel no lo firma un vendedor: lo firma un auditor, y nos lo puede pedir antes de contratar nada. Dónde hay cámara, qué se conserva y qué se informa al público lo decide y lo firma quien opera el sistema, con sus abogados delante.
¿Cuánto cuesta poner IRIS en las cámaras de un municipio?
El costo se calcula en función de tres cosas: cuántas cámaras se analizan, qué modalidad de despliegue se elige y si el hardware es de usted o lo ponemos nosotros. No hay una tarifa única que sirva para todos, porque no cuesta lo mismo analizar veinte cámaras de un parque que dos mil de un municipio entero. Cuéntenos cuántas cámaras tiene y qué quiere detectar, y le damos un número. Escríbanos a hola@infinityneural.com: lo lee una persona y le contesta con algo concreto.
La carretera
Ir a la página¿Sirve con las cámaras que ya tenemos puestas en la carretera?
Sí, IRIS sirve con las cámaras que ya están puestas en la vialidad. Se conecta a la señal de las cámaras IP instaladas en pórticos, postes y mástiles y la analiza tal como llega: lo que cambia no es el equipo del poste, es lo que se entiende de la imagen. En el proyecto se revisa cámara por cámara si el encuadre y el alcance dan para lo que usted quiere detectar en ese tramo —no es lo mismo un acotamiento a cincuenta metros que un carril al fondo del encuadre— y se le dice sin adornos cuáles no llegan. Sustituir una cámara es la excepción, no el punto de partida.
¿Funciona de noche y con lluvia?
IRIS funciona de noche y con lluvia, con un matiz que preferimos decir antes de firmar: una tromba, la niebla cerrada y el deslumbramiento reducen lo que ve cualquier cámara, y lo que no se ve no se detecta. Por eso IRIS detecta también la propia caída de visibilidad: cuando un tramo deja de verse bien, el centro de monitoreo se entera y puede avisar, limitar la velocidad o mandar una unidad. De noche trabaja con la iluminación que ya tiene la vialidad y con lo que aportan los faros; en tramos sin luz se revisa punto por punto qué se puede detectar y qué no.
¿En cuánto tiempo avisa de un incidente en la carretera?
IRIS avisa de un incidente en cuanto se cumple la regla que usted definió, sin que nadie tenga que llamar. Ese es el cambio de verdad: hoy el reloj empieza cuando un conductor marca el 911 o cuando alguien del centro de monitoreo pasa por casualidad por esa cámara. Con IRIS empieza cuando la escena ocurre frente al lente. No le vamos a dar un número de segundos, porque depende de su red, de sus cámaras y del hardware que se ponga atrás; lo que sí le decimos es que enterarse deja de depender de que alguien esté viendo la pantalla correcta en el momento correcto.
¿Puede sustituir a los aforos vehiculares que hacemos unos días al año?
IRIS no sustituye a un aforo con validez metrológica, pero cuenta lo que un aforo de unos días no puede contar: todos los días, a todas horas y en cada cámara. Un aforo puntual da la foto de una semana; una cámara con IRIS da el año entero, con el tipo de vehículo separado —ligero, pesado, autobús, motocicleta— y sin cerrar un carril para instalar nada. Si necesita una cifra con validez metrológica para vehículos, eso es otra cosa y no le vamos a decir que la damos: nuestra homologación cubre el conteo de personas, y es española, la del Centro Español de Metrología, así que no equivale a una acreditación mexicana y no la presentamos como tal. Para decidir dónde toca refuerzo de pavimento o dónde hace falta un carril más, el dato continuo suele valer más que la foto de unos días.
¿Detecta un vehículo parado en el acotamiento?
Sí, IRIS detecta un vehículo parado en el acotamiento, y también lo que suele venir después. La regla no es solo «hay un carro»: es un vehículo detenido dentro de la zona que usted marcó como acotamiento y durante más tiempo del que haya fijado. Si además alguien sale del vehículo y camina por el acotamiento o por la vialidad, eso es otra detección y puede subir el nivel del aviso. Un carro descompuesto es un incidente; un carro descompuesto con una persona afuera es una urgencia, y el sistema distingue las dos.
¿IRIS comprueba que los paneles de mensaje variable funcionen?
Sí, IRIS comprueba que los paneles de mensaje variable funcionen, con un límite que conviene decir de frente. IRIS lee lo que se ve en el panel, así que detecta que está apagado, que tiene leds fundidos o que el mensaje dejó de ser legible: eso lo ve desde la cámara, sin depender de nadie. Lo que no puede saber por sí solo es si el panel muestra un mensaje equivocado, porque para eso hay que comparar lo que se ve con lo que se mandó mostrar, y eso exige que el sistema que envía las órdenes esté conectado. IRIS también puede lanzar órdenes hacia los paneles y hacia los sistemas que estén conectados: qué se conecta se revisa en el proyecto, antes de firmar, y se le dice qué encaja y qué no.
¿El video sale de nuestra instalación o se queda dentro?
El video sale o se queda dentro según la modalidad que usted elija, y las modalidades son dos. En la modalidad local no sale: los servidores están en sus instalaciones, el video entra por su red, se analiza ahí dentro y el sistema no necesita internet para funcionar. En la otra se procesa en nuestro centro de datos, que es nuestra nube y no la de un tercero. En las dos, las comunicaciones van cifradas y las condiciones se firman por contrato. Conviene decidirlo pronto, porque condiciona el dimensionado de la red y de los servidores.
¿Lee placas o identifica a las personas que salen en las cámaras?
No, IRIS no lee placas ni identifica a las personas en las cámaras de esta página. Detecta objetos, comportamientos y situaciones: un vehículo detenido, una persona caminando por la vialidad, un bulto en un carril, material caído de un talud, un carril cerrado. No lee placas, no compara rostros con ninguna base de datos y no le pone nombre a nadie. Cuando cuenta vehículos, los cuenta por tipo —ligero, pesado, autobús, motocicleta— y el resultado es un número agregado, nunca una lista de quién pasó.
¿Qué pasa con las falsas alarmas en una carretera abierta?
Las falsas alarmas existen, y quien diga lo contrario no puso un sistema de detección en una carretera abierta. Sombras largas al amanecer, faros de frente, una bolsa que cruza un carril: todo eso se parece a algo. Por eso una regla nunca es una sola condición, sino qué se ve, dónde se ve y cuánto rato lleva ahí. Esos tres valores se afinan con sus operadores durante las primeras semanas, tramo a tramo, hasta que lo que llega al centro de monitoreo es lo que el centro de monitoreo quiere recibir. Un aviso que el turno de noche aprende a ignorar es un aviso mal ajustado, y eso se corrige.
¿Cuánto cuesta poner IRIS en las cámaras de una carretera?
El costo se calcula en función de cuántas cámaras se analizan, qué se detecta en cada una, qué modalidad de despliegue se elige y si el hardware es de usted o lo ponemos nosotros. No hay una tarifa única, porque no cuesta lo mismo analizar las cámaras de un tramo que las de un trazado entero con sus entronques, sus túneles y sus paradores. Cuéntenos cuántas cámaras tiene y qué quiere detectar en cada una, y le damos un número. Escríbanos a hola@infinityneural.com: lo lee una persona y le contesta con algo concreto.
El transporte público
Ir a la página¿Sirve con las cámaras que ya tenemos en la estación?
Sí, IRIS sirve con las cámaras que ya están en la estación. Se conecta a la señal de las cámaras IP de andenes, vestíbulo, pasillos, torniquetes y accesos y la analiza tal como llega: lo que cambia no es la cámara del techo, es lo que se entiende de la imagen. En el proyecto se revisa cámara por cámara si el encuadre da para lo que usted quiere detectar en ese punto —no es lo mismo una cámara que ve el andén a lo largo que una que lo ve de frente— y se le dice sin adornos cuáles no llegan. Cambiar una cámara es la excepción, no el punto de partida.
¿IRIS identifica a los usuarios?
No, IRIS no identifica a los usuarios de la estación. Detecta objetos, comportamientos y situaciones: una persona dentro de la vía, una persona en el piso, un andén que se llena, un torniquete abierto, una máquina apagada, unas escaleras eléctricas paradas. No reconoce rostros, no los compara con ninguna base de datos y no guarda quién es nadie. Cuando cuenta gente, el resultado es un número —cuántas personas hay en una zona o cuántas pasan por un punto—, nunca una lista de quién pasó. Y qué se guarda, cuánto tiempo y quién puede verlo lo decide usted: el sistema puede funcionar entero dentro de la estación, sin que salga una sola imagen.
¿Detecta a alguien que cae a la vía?
Sí, IRIS detecta a una persona que cae a la vía, porque la vía es una zona dibujada sobre la imagen y una persona dentro de esa zona es una regla que se cumple sola. El aviso sale con la cámara y la hora, y el centro de monitoreo tiene la imagen abierta sin esperar a que un usuario jale la palanca de emergencia o llame por el interfón. Lo honesto: la detección depende de que esa cámara vea la vía, y no todas la ven. En el proyecto se revisa andén por andén qué encuadre hace falta y se le dice cuál no llega.
¿Funciona con el andén lleno de gente?
IRIS funciona con el andén lleno de gente, con un matiz que preferimos decir antes de firmar: cuando la gente se tapa entre sí, hay cosas que dejan de verse. Una persona que cae al piso detrás de un grupo compacto puede quedar oculta a esa cámara, y lo que no se ve no se detecta. La ocupación, en cambio, se sigue midiendo igual: para saber cuánto se está llenando un andén no hace falta distinguir a una persona de otra. Por eso en los andenes conviene combinar encuadres: dos perspectivas del mismo andén se tapan mucho menos que una sola.
¿Cómo se avisa y a quién?
El aviso se manda a quien usted decida y por el canal que usted decida. Cada regla lleva su destinatario: el puesto del centro de monitoreo, el jefe de estación, el equipo de mantenimiento, el personal de seguridad. En pantalla se abre la cámara con lo que se vio, la hora y el video del momento, para que quien decide vea exactamente lo mismo que vio el sistema y no una etiqueta suelta. Y una persona en la vía no tiene por qué llegar por el mismo camino que una máquina de venta de boletos descompuesta: cada aviso va a quien puede resolverlo. Quien decide qué se hace es siempre una persona: IRIS abre la cámara, muestra y espera.
¿Puede sustituir a los aforos peatonales que hacemos ahora?
IRIS puede sustituir a los aforos peatonales que se hacen unos días al año, y además hace lo que ellos no pueden: contar todos los días del año, a todas horas y en cada punto que interese. Un aforo de tres días da la foto de tres días; una cámara con IRIS da la temporada entera, con el detalle de por dónde entra la gente, cuánto espera en el control y cuánta se queda en tierra en una parada. Y para el conteo de personas nuestro sistema está homologado por el Centro Español de Metrología —el instituto de metrología de España— a través de NeuralPax: la cifra la verificó un tercero y no nosotros. Dicho con precisión: es una homologación española, cubre el conteo de personas y no el producto entero, y no equivale a una acreditación mexicana.
¿El video sale de la estación?
El video sale de la estación o se queda dentro según la modalidad que usted elija, y las modalidades son dos. En la modalidad local no sale: los servidores están en sus instalaciones, el video entra por su red, se analiza ahí dentro y el sistema no necesita internet para funcionar. En la otra se procesa en nuestro centro de datos, que es nuestra nube y no la de un tercero. En las dos, las comunicaciones van cifradas y las condiciones se firman por contrato. Conviene decidirlo pronto, porque condiciona el dimensionado de la red y de los servidores de la estación.
¿Y los datos personales, con tanta gente frente a las cámaras?
Los datos personales se manejan configurando el tratamiento pieza a pieza: qué se guarda, cuánto tiempo, quién accede y desde dónde. Ese es el punto de partida, y arriba está el que más pesa: IRIS no identifica a nadie, así que no hay identidades que proteger. Ahora, de cómo se despliega y de qué se decide tratar responde su organización, no quien le vende el software, y eso lo firma usted con sus abogados. Lo que sí podemos poner sobre la mesa es que nuestra forma de trabajar está certificada en seguridad de la información y en privacidad por una entidad auditora externa. Ese papel no lo firma un vendedor: lo firma un auditor, y nos lo puede pedir antes de contratar nada.
¿Qué pasa con las falsas alarmas en una estación llena?
Las falsas alarmas existen en una estación llena, y quien diga lo contrario no puso un sistema de detección frente a tanta gente. Una despedida efusiva se parece a un forcejeo. Una mochila en el piso se parece a un bulto abandonado. Un reflejo en el piso mojado se parece a cualquier cosa. Por eso una regla nunca es una sola condición, sino qué se ve, dónde se ve y cuánto rato lleva ahí. Esos tres valores se afinan con sus operadores durante las primeras semanas, andén por andén y acceso por acceso, hasta que lo que llega al centro de monitoreo es lo que ese centro quiere recibir. Un aviso que el turno de la tarde aprende a ignorar es un aviso mal ajustado, y eso se corrige.
¿Cuánto cuesta poner IRIS en las cámaras de una estación?
El costo se calcula en función de cuántas cámaras se analizan, qué se detecta o se mide en cada una, qué modalidad de despliegue se elige y si el hardware es de usted o lo ponemos nosotros. No hay una tarifa única, porque no cuesta lo mismo analizar los andenes de una estación pequeña que una estación entera con vestíbulo, torniquetes, dársenas del transporte, sitio de taxis y estacionamiento, ni cuesta lo mismo una red de veinte estaciones. Cuéntenos cuántas cámaras tiene y qué quiere detectar en cada una, y le damos un número. Escríbanos a hola@infinityneural.com: lo lee una persona y le contesta con algo concreto.
El comercio
Ir a la página¿IRIS identifica a nuestros clientes?
No, IRIS no identifica a los clientes de una tienda: detecta objetos, comportamientos y situaciones. No reconoce rostros, no los compara con ninguna base de datos, no guarda quién es nadie, no sigue a una persona de una tienda a otra y no se cruza con el programa de lealtad. Lo que ve es «una persona», «un carrito», «un anaquel vacío», dónde está y cuánto rato lleva ahí. Por eso el conteo de una tienda no dice quién entró: dice cuántos, por dónde y a qué hora. Si algún día alguien le ofrece lo contrario, sepa que nosotros no lo hacemos y que no es un descuido: es una decisión.
¿Sirve con las cámaras que ya tenemos en la tienda?
Sí, IRIS sirve con las cámaras que ya están puestas en la tienda. Se conecta a la señal de las cámaras IP del techo y la analiza tal como llega: lo que cambia no es el equipo, es lo que se entiende de la imagen. En el proyecto se revisa cámara por cámara si el encuadre da para lo que usted quiere ver ahí —una cámara puesta para vigilar la puerta a lo mejor no llega a ver el anaquel del fondo— y se le dice sin adornos cuáles no llegan y cuáles bastaría con mover unos grados. Poner una cámara nueva es la excepción, no el punto de partida.
¿Esto sirve contra el robo hormiga?
No, esto no sirve para detectar el robo hormiga, y preferimos decirlo antes de que salga en una reunión. Ninguna de las diez cámaras de esta página hace eso, y no es porque no se nos haya ocurrido: detectar una sustracción obliga a juzgar la intención de una persona concreta, y IRIS no ve personas concretas. Lo que sí hace es lo que tiene en esta página: avisar de un hueco en el anaquel, de algo derramado en el piso, de una zona a oscuras o de una sala más llena de lo que puede atender el turno; y medir las filas, los vestidores, los carritos, el reparto de la gente por la sala y lo que hace de verdad la isla de promoción. Es decir: vender mejor y tener la tienda como tiene que estar. Si lo que busca es prevención de pérdidas, le hará falta otra cosa, y se lo diremos en la primera reunión y no en la última.
¿Cómo sé cuánta gente deja la fila y se va sin comprar?
Se sabe cuánta gente deja la fila porque IRIS cuenta dos cosas por separado: cuántas personas entran en la zona de espera de las cajas y cuántas llegan al punto de cobro. La diferencia es la gente que se fue antes de que le tocara. A eso se le suman dos pistas más: el tiempo que se espera en promedio en esa fila y los carritos que se quedan abandonados en un pasillo o junto a las cajas, que casi siempre son de alguien que se cansó. Y todo eso lleva la hora puesta, así que se cruza con cuántas cajas estaban abiertas en ese momento. No le vamos a decir cuánto dinero es eso —no lo sabemos, no pasó por su caja—, pero sí a qué hora ocurre y con cuántas cajas abiertas deja de ocurrir.
¿Puede decirnos si una promoción funciona?
IRIS puede decir si una promoción funciona en la parte que se ve desde una cámara: cuánta gente pasa frente a la isla, cuánta se para y cuánto rato se queda. La venta está en su caja y ahí no entramos. Pero juntando las dos mitades, el diagnóstico cambia: si pasa mucha gente y no se para casi nadie, el problema es dónde está puesta la isla o cómo se ve. Si se para mucha gente y luego no vende, el problema es el precio o el producto. Hoy esas dos situaciones se parecen en el reporte de ventas —vendió poco— y son dos problemas distintos con dos soluciones distintas. Lo mismo sirve para comparar el mismo montaje en dos tiendas o el mismo lugar en dos semanas.
¿Funciona con la tienda llena?
IRIS funciona con la tienda llena, con un matiz que preferimos decir antes de firmar: cuando se junta mucha gente, unas personas tapan a otras y una cámara deja de distinguirlas una a una. Eso le pasa a cualquier sistema de visión, incluido el nuestro, y quien diga lo contrario no lo probó un sábado por la tarde. Lo que no se pierde es lo que más falta hace en ese momento: la ocupación. Medir cuánta gente hay en una zona y cómo se reparte por la sala no necesita distinguir a cada persona, así que se sigue midiendo igual, y detectar que la tienda está saturada funciona precisamente porque está llena. Lo que sí se degrada es contar una por una en un paso estrecho y muy cargado; en ese caso se recoloca el conteo en el acceso, donde la gente pasa en fila, y se deja la ocupación para la sala.
¿El video sale de la tienda?
El video sale de la tienda o se queda dentro según la modalidad que usted elija, y las modalidades son dos. En la modalidad local no sale: los servidores están en sus instalaciones —en la tienda o en las oficinas centrales—, el video entra por su red, se analiza ahí dentro y el sistema no necesita internet para funcionar. En la otra se procesa en nuestro centro de datos, que es nuestra nube y no la de un tercero. En las dos, las comunicaciones van cifradas y las condiciones se firman por contrato. En una cadena conviene decidirlo pronto, porque no es lo mismo poner un servidor por tienda que llevar el análisis a un solo lugar: condiciona la red de cada sucursal.
¿Y los datos personales, con la tienda llena de clientes?
Los datos personales se manejan configurando el tratamiento pieza a pieza: qué se guarda, cuánto tiempo, quién accede y desde dónde. Y encima de todo eso está lo que más pesa en una tienda: IRIS no identifica a nadie, así que no hay identidades que proteger ni perfiles de cliente que construir. Ahora, de cómo se despliega y de qué se decide tratar responde su organización, no quien le vende el software, y eso lo firma usted con sus abogados. Lo que sí podemos poner sobre la mesa es que nuestra forma de trabajar está certificada en seguridad de la información y en privacidad por una entidad auditora externa. Ese papel no lo firma un vendedor: lo firma un auditor, y nos lo puede pedir antes de contratar nada.
¿Sirve para una tienda sola o hace falta una cadena?
IRIS sirve para una tienda sola y también para una cadena; lo que cambia no es el sistema, es lo que se hace con el dato. En una tienda sola sirve para decidir esa tienda: a qué hora abrir la tercera caja, dónde poner la mesa de promoción, si el fondo del local se visita o hay que dar una razón para llegar hasta ahí. En una cadena aparece algo que una tienda sola no tiene: la comparación. La misma promoción montada en cuarenta tiendas y medida igual en todas. La tienda donde la fila se dispara media hora antes que en el resto. La que tiene el mismo tamaño y la mitad de gente al fondo. Empezar por una tienda, ver qué sale y decidir después es lo más normal, y es lo que solemos recomendar.
¿Cuánto cuesta poner IRIS en las cámaras de una tienda?
El costo se calcula en función de cuántas cámaras se analizan, qué se detecta o se mide en cada una, cuántas tiendas entran, qué modalidad de despliegue se elige y si el hardware es de usted o lo ponemos nosotros. No hay una tarifa única, porque no cuesta lo mismo medir las cajas y la entrada de una tienda de conveniencia que cubrir la sala entera de una tienda de autoservicio, ni cuesta lo mismo una tienda que cuarenta. Cuéntenos cuántas tiendas tiene, cuántas cámaras hay en cada una y qué quiere ver, y le damos un número. Escríbanos a hola@infinityneural.com: lo lee una persona y le contesta con algo concreto.
La obra
Ir a la página¿Esto sirve para vigilar a nuestros trabajadores?
No, esto no sirve para vigilar a los trabajadores de una obra, y hay que decirlo con todas las letras. IRIS no identifica a nadie: detecta que una persona no trae casco, no detecta quién es esa persona. No reconoce rostros, no los compara con ninguna base de datos, no guarda quién es nadie, no sirve para checar asistencia, no sirve para sancionar a un trabajador concreto y no sustituye al control de acceso de la obra. Lo que ve es «una persona sin casco en la zona de máquinas», dónde está y desde cuándo, y eso es lo que llega al aviso. Si en la obra hay representación de los trabajadores, esto es lo primero que hay que poder mostrarle: un sistema que ve situaciones, no personas.
¿IRIS para la grúa cuando ve que la carga pasa por encima de alguien?
No, IRIS no para la grúa. No toca ninguna máquina, no corta ningún mando y no sustituye al supervisor de seguridad e higiene, al señalero ni al programa de seguridad de la obra. Lo que hace es avisar de una situación de riesgo mientras está pasando —con la cámara, la hora y el video— para que quien manda la maniobra pueda pararla. La decisión sigue siendo de una persona, y tiene que seguir siéndolo: en una obra, el criterio de quien está allí vale más que cualquier automatismo. IRIS aporta lo que a esa persona le falta, que son unos ojos en el punto donde justo ahora no está viendo nadie.
¿Cuántos avisos vamos a recibir al día?
Va a recibir los avisos que pida su regla, y afinar esa regla es el trabajo del primer mes. Un sistema que da cien avisos al día se apaga a la semana; lo sabemos, y por eso una regla no es «avisa si alguien no trae casco». Es «avisa si alguien sin casco está dentro de la zona de máquinas, en horario de trabajo, más de unos segundos». Se acota la zona sobre la imagen, el horario, cuánto tiene que durar la situación y a quién le llega el aviso. Se empieza por lo que de verdad importa en esa obra, se repasa una semana de avisos con su equipo y se ajusta. El objetivo no es avisar de todo: es avisar de lo que hace levantar la vista, y callar en lo demás.
¿Sirve con las cámaras que ya tenemos en la obra?
Sí, IRIS sirve con las cámaras que ya están en la obra, incluidas las que se ponen y se quitan según avanza. Se conecta a la señal y la analiza tal como llega: lo que cambia no es el equipo, es lo que se entiende de la imagen. En el proyecto se revisa cámara por cámara si el encuadre da para lo que usted quiere ver ahí —una cámara puesta para vigilar el acopio de noche a lo mejor no llega a distinguir un casco al otro lado del terreno— y se le dice sin adornos cuáles no llegan y cuáles bastaría con mover o bajar. El polvo, el contraluz y la lluvia se revisan allí mismo, porque una obra no es un pasillo con luz fija. Poner una cámara nueva es la excepción, no el punto de partida.
La obra cambia cada pocas semanas. ¿Hay que rehacerlo todo cada vez?
La obra cambia cada pocas semanas, y por eso el sistema está pensado para que cambiarlo cueste poco tiempo. Cuando se mueve una cámara o se redibuja una zona, se vuelve a marcar la zona sobre la imagen y se sigue trabajando: no hay que encargar nada ni esperar a nadie. Las reglas de aviso se escriben con palabras, así que una regla para la etapa que empieza se escribe en un rato y se prueba el mismo día. Es la diferencia entre un sistema que sirve el primer mes y uno que sigue sirviendo en acabados, cuando la obra ya no se parece en nada a la del trazo inicial.
¿Podemos saber cuánta gente hay dentro de cada zona?
Sí, se puede saber cuánta gente hay dentro de cada zona de trabajo, y esa es una de las dos cámaras de esta página que no avisan de nada: solo miden. Se dibuja la zona sobre la imagen y IRIS cuenta quién entra y quién sale, sin decir nunca quién es. Sirve para ahora —cuánta gente hay en el sótano en este momento— y para el histórico, para ver a qué hora se junta todo el mundo en el mismo lugar. Preguntar sirve para buscar y contar sirve para medir, y no se hacen igual: una raya no se puede describir con una frase, hay que trazarla. Para el conteo de personas nuestro sistema está homologado por el Centro Español de Metrología —el instituto de metrología de España— a través de NeuralPax, así que la cifra la verificó un tercero y no nosotros. Dicho con precisión: es una homologación española, cubre el conteo de personas y no el producto entero, y no equivale a una acreditación mexicana.
¿Dónde se procesa el video? En la obra no siempre hay buena conexión.
El video se procesa donde usted decida, y en una obra eso importa porque la conexión no siempre acompaña. Hay dos modalidades y solo dos. La primera es dentro de la propia obra: un equipo en la caseta analiza las cámaras allí mismo y funciona sin internet, así que si se cae el enlace el sistema sigue viendo y sigue avisando. La segunda es nuestro centro de datos, que es nuestra nube: el video se procesa allí y la obra solo necesita conexión. Se puede empezar por una y pasar a la otra, y en una constructora con muchas obras conviven las dos.
¿Qué les decimos a los trabajadores y a su representación?
A los trabajadores y a su representación se les cuenta exactamente esto, y cuanto antes mejor: qué ve el sistema, qué no ve y quién recibe los avisos. IRIS detecta situaciones, no personas: no reconoce rostros, no identifica a nadie y no sirve para sancionar a un trabajador concreto. Qué se trata, cuánto se guarda y quién puede verlo se configura, y se configura con usted. Y lo decimos sin adornos: del manejo de los datos personales responde su organización, no quien le vende el software; nosotros entregamos la herramienta y la documentación de cómo trata los datos. Una obra donde el personal entiende para qué está el sistema funciona; una donde no lo entiende, no.
¿Esto es para una obra o para todas las de la empresa?
Esto sirve para una obra sola y cobra otro sentido con todas las de la empresa. En una obra, el valor es el aviso: alguien se entera de la situación mientras está pasando. En una constructora con decenas de obras a la vez aparece algo que una obra sola no tiene, que es la comparación con la misma vara: la misma regla, escrita igual, aplicada en todas. Entonces se puede ver qué obra acumula más situaciones de riesgo en el mismo tipo de frente, cuál las corrigió después de una plática y a cuál conviene ir a visitar. Hoy eso se decide con la sensación del que más obras pisa. Con el dato enfrente se decide mejor, y se puede explicar.
¿Cuánto cuesta?
Cuesta según cuántas cámaras se analizan, qué se le pide a cada una y dónde se procesa el video. No publicamos una tarifa porque no sería honesta: una obra con seis cámaras y dos reglas y una constructora con veinte obras abiertas no son el mismo proyecto. Lo que sí se puede hacer es empezar pequeño: un par de puntos de una obra, las dos o tres reglas que de verdad importan allí, y ver los avisos y los números con su equipo antes de decidir nada. Escríbanos a hola@infinityneural.com y lo revisamos con sus planos y sus cámaras enfrente.
El centro penitenciario
Ir a la página¿Esto sirve para clasificar a las personas privadas de la libertad?
No, esto no sirve para clasificar a las personas privadas de la libertad, y hay que decirlo con todas las letras. IRIS no identifica a nadie: no reconoce rostros, no los compara con ninguna base de datos, no guarda quién es nadie, no lleva ficha de nadie y no sigue a una persona concreta por el centro. Tampoco predice ni juzga: no dice quién va a hacer qué, no califica a nadie, no clasifica a nadie por su comportamiento y no interpreta el estado de ánimo de nadie. Lo que detecta son situaciones que definió el propio centro: «hay una persona en el piso en el módulo tres», «hay un grupo reunido en un pasillo a una hora en la que no debería haber nadie». Qué está pasando, dónde y desde cuándo. Eso es todo lo que va en el aviso, y eso es lo primero que hay que poder mostrarle a la dirección, a la representación del personal y a quien tenga que aprobarlo.
¿IRIS abre puertas, dispara alarmas o sustituye a un custodio?
No, IRIS no abre ni cierra ninguna puerta, no dispara ninguna alarma automática que sustituya a una decisión y no sustituye a ningún custodio. Tampoco sustituye al pase de lista ni a ningún protocolo de prevención del centro: esos siguen igual, los hacen las mismas personas y con el mismo procedimiento. Lo que hace IRIS es avisar antes —con la cámara, la hora y el video— para que llegue una persona. Quién va, cuándo va y qué hace lo decide quien está de turno, y tiene que seguir siendo así: dentro de un centro, el criterio de quien conoce ese módulo y a la gente que hay en él vale más que cualquier automatismo. IRIS aporta lo que a esa persona le falta, que son unos ojos en la pantalla que ahora mismo no ve nadie.
¿Cuántos avisos vamos a tener por turno?
Va a tener los avisos que decida, porque la regla se acota: zona, hora y duración. Un sistema que da doscientos avisos por turno está apagado a la semana, y con razón: cuando todo avisa, no avisa nada. Por eso una regla no es «avísame si hay gente en el pasillo», sino «avísame si hay tres o más personas paradas en este pasillo, entre las diez y las siete, durante más de un minuto». Cambiando la zona, la franja y el tiempo mínimo, el mismo detector pasa de sonar cien veces al día a sonar cuando de verdad importa. Y se ajusta después, con lo que haya salido las dos primeras semanas: las reglas se afinan con lo que pasa en su centro, no con lo que pasa en general.
¿Quién decide qué se vigila y qué no?
Lo decide el centro, no IRIS. Qué zona, a qué hora, cuánta gente y cuánto rato: eso lo escribe la institución, y queda escrito en una frase que cualquiera puede leer y cualquiera puede cambiar. IRIS aplica lo que le dijeron, siempre igual y sin cansarse. No trae de fábrica ninguna lista de conductas «sospechosas» —esa palabra no está en el sistema— ni decide por su cuenta qué es normal en un patio: lo normal en un centro no es lo normal en otro, y eso lo sabe quien trabaja allí. Si mañana cambia el horario del comedor, se cierra un módulo por obra o se abre uno nuevo, la regla se reescribe en un rato y no hay que encargar nada. Y como está escrita en una frase, se puede mostrar tal cual a quien pregunte qué ve exactamente esa cámara.
¿Y los derechos de las personas privadas de la libertad y los del personal?
Los derechos de las personas privadas de la libertad y los del personal se protegen decidiendo qué se ve y qué no, y aquí la respuesta es corta: se ven situaciones en zonas comunes que el centro definió —un patio, un pasillo, un andén de carga— y no se ve quién es nadie. No hay reconocimiento facial, no hay lectura de placas, no hay ficha de ninguna persona privada de la libertad y no hay ficha de ningún trabajador. IRIS no puede decir «esta persona pasó por aquí seis veces», porque no sabe quién es: el aviso dice qué situación, en qué cámara y a qué hora. Y lo demás no lo firma quien le vende el software: el encaje legal, la información al personal y a las personas privadas de la libertad, y la decisión de dónde hay cámara y dónde no la firma la institución que lo instala, con sus abogados y con la representación del personal enfrente. Desconfíe de quien le diga lo contrario.
¿Sirve con las cámaras que ya tenemos?
Sí, sirve con las cámaras que ya están puestas, y ese es justo el punto: un centro ya tiene cientos, y lo que falta no son cámaras, es alguien que las vea. IRIS analiza la señal de video que esas cámaras ya están produciendo. Lo que sí condiciona el resultado es dónde está puesta cada una y qué se ve desde ahí: una cámara que ve el patio de frente y desde arriba da mucho más que una colocada para que salga el muro entero. Antes de prometer nada preferimos revisar sus planos y unas cuantas imágenes reales, y decirle en qué cámaras esto tiene sentido y en cuáles no lo tiene. A veces la respuesta es mover una cámara dos metros, y eso es más barato que comprar nada.
¿El video sale del centro?
El video sale del centro solo si usted quiere, y en un centro penitenciario lo normal es que no salga. IRIS puede procesarse dentro del propio centro, en un equipo suyo y sin conexión a internet: las imágenes no van a ninguna parte y el análisis sigue funcionando aunque se caiga el enlace. También se puede procesar en nuestro centro de datos o en la nube si a usted le conviene, pero eso es una decisión suya y no una condición nuestra. Sea donde sea, de un aviso se guarda siempre lo mismo: la cámara, la hora, la situación detectada y el trozo de video, para que el reporte se pueda sostener después con algo más que un recuerdo.
¿El conteo por zonas es confiable?
El conteo por zonas es confiable porque no se configura hablando, se configura dibujando: se traza una línea o una zona sobre la imagen y se cuenta quién la cruza y cuánta gente hay dentro. Una raya no se puede describir con una frase; hay que trazarla. Por eso el número se calcula igual todos los días, se puede repetir y se puede auditar. Y en el conteo de personas no se queda con nuestra palabra: nuestro sistema está homologado por el Centro Español de Metrología, el instituto de metrología de España, a través de NeuralPax. Dicho con precisión: es una homologación española, cubre el conteo de personas y no el producto entero, y no equivale a una acreditación mexicana. Y una cosa más, porque importa: esto no sustituye al pase de lista. Es saber cuánta gente hay en el patio ahora mismo, que es otra pregunta y se responde de otra manera.
¿Y lo que IRIS no ve?
Lo que IRIS no ve existe, y conviene decirlo antes de firmar nada. Una cámara solo entiende lo que entra en su encuadre: si algo pasa fuera de campo, detrás de una columna, entre dos cuerpos o en una zona donde no hay cámara, IRIS no lo ve, igual que no lo vería una persona viendo esa misma pantalla. Con poca luz, con lluvia fuerte o con el lente sucio, ve peor. Y hay situaciones que se parecen mucho entre sí: dos personas que se abrazan y dos que forcejean pueden confundirse durante un segundo, y por eso el aviso lo cierra siempre una persona viendo el video. IRIS no es infalible y no se lo vamos a vender como si lo fuera. Es un sistema que ve, todas las horas, las cámaras que ahora mismo no ve nadie.
¿Cuánto cuesta?
Cuesta según cuántas cámaras se analizan, qué se le pide a cada una y dónde se procesa el video. No publicamos una tarifa porque no sería honesta: un módulo con doce cámaras y tres reglas y un centro entero con cientos no son el mismo proyecto. Lo que sí se puede hacer es empezar pequeño: un patio y un pasillo, las dos o tres reglas que de verdad importan allí, y ver los avisos y los números con su equipo antes de decidir nada. Escríbanos a hola@infinityneural.com y lo revisamos con sus planos y sus cámaras enfrente.
El hospital
Ir a la página¿Van a poner cámaras en las habitaciones?
No, no vamos a poner cámaras en las habitaciones, y esto va antes que nada. No hay cámara en una habitación, no la hay en un baño, no la hay en un consultorio y no la hay en ningún lugar donde se atiende o se explora a un paciente. IRIS ve zonas comunes: pasillos, salas de espera, vestíbulos y accesos, que es donde casi cualquier hospital ya tiene cámaras hoy. Y en esas zonas no identifica a nadie: no reconoce rostros, no los compara con ninguna base de datos, no sabe quién es ningún paciente ni ningún profesional, no lleva ficha de nadie, no accede al expediente clínico y no se cruza con ningún dato médico ni con el sistema del hospital. Lo que ve es «hay una persona en el piso en el pasillo del tercer piso»: qué está pasando, dónde y desde cuándo. Eso es todo lo que va en el aviso, y eso es lo primero que hay que poder mostrarle a la dirección, al personal y a quien tenga que aprobarlo.
¿IRIS diagnostica o decide a quién se atiende antes?
No, IRIS no diagnostica y no decide a quién se atiende antes. No dice qué le pasa a nadie, no evalúa el estado de salud de nadie, no hace triage y no prioriza a ningún paciente: el criterio clínico es de un profesional y IRIS no participa en él. Tampoco accede al expediente clínico ni a ningún dato médico, y no se conecta con el sistema del hospital para saber quién es quién. Y no sustituye a la vigilancia clínica ni a ningún profesional: los protocolos del piso siguen exactamente igual, los hacen las mismas personas y con el mismo procedimiento. IRIS tampoco llama a nadie por su cuenta ni activa nada en lugar de una decisión. Lo que hace es avisar antes —con la cámara, la hora y el video— para que llegue una persona, que es quien ve, valora y decide.
¿Cuántos avisos vamos a tener por turno?
Va a tener los avisos que decida, porque la regla se acota: zona, hora y duración. Un sistema que da cien avisos por turno está apagado a la semana, y con razón: cuando todo avisa, no avisa nada. Por eso una regla no es «avísame si hay alguien parado en el pasillo», sino «avísame si hay una persona en el piso en este pasillo durante más de veinte segundos», o «avísame si alguien lleva más de quince minutos inmóvil en esta sala de espera, entre las diez de la noche y las siete». Cambiando la zona, la franja y el tiempo mínimo, el mismo detector pasa de sonar cien veces al día a sonar cuando de verdad importa. Y se ajusta después, con lo que haya salido las dos primeras semanas: las reglas se afinan con lo que pasa en su hospital, no con lo que pasa en general.
¿Quién decide qué se ve y qué no?
Lo decide el hospital, no IRIS. Qué zona, a qué hora y cuánto rato es «mucho rato»: eso lo escribe el centro con sus profesionales, y queda escrito en una frase que cualquiera puede leer y cualquiera puede cambiar. Un cuarto de hora quieto en la sala de espera de urgencias no significa lo mismo que un cuarto de hora quieto en el pasillo de un piso a las cuatro de la mañana, y esa diferencia la sabe quien trabaja allí, no un proveedor. IRIS aplica lo que le dijeron, siempre igual y sin cansarse. No trae de fábrica ninguna lista de lo que es «normal» en un pasillo. Si mañana cambia el horario de visitas, se cierra un ala por obra o se abre un piso nuevo, la regla se reescribe en un rato y no hay que encargar nada. Y como está escrita en una frase, se puede mostrar tal cual a quien pregunte qué ve exactamente esa cámara.
¿Qué les decimos a los profesionales y a la representación de los trabajadores?
A los profesionales y a la representación de los trabajadores se les cuenta todo, y antes de instalar nada, no después. Hay una cámara que ve si una zona tiene a alguien atendiéndola, y es la que levanta la mano en cualquier reunión, así que se explica de frente: eso no es control de asistencia, no es checador y no evalúa a nadie. IRIS no sabe quién está en ese puesto, no guarda cuánto rato estuvo nadie en ningún lugar y no puede decir «esta persona llegó tarde» ni «esta persona se fue antes». Distingue a un profesional por la ropa —una bata, un uniforme— y no por quién es. Lo que dice es «esta zona lleva media hora sin nadie», que es una pregunta sobre la zona y no sobre la persona. Y lo demás no lo firma quien le vende el software: quién ve los avisos, para qué se usan y qué no se puede hacer con ellos lo escribe el hospital con la representación de los trabajadores enfrente, y por escrito. Un sistema así solo funciona si el personal sabe qué ve y qué no ve.
¿Sirve con las cámaras que ya tenemos?
Sí, sirve con las cámaras que ya están puestas, y ese es justo el punto: un hospital ya tiene cientos en pasillos, vestíbulos y accesos, y lo que falta no son cámaras, es alguien que las vea. IRIS analiza la señal de video que esas cámaras ya están produciendo. Lo que sí condiciona el resultado es dónde está puesta cada una y qué se ve desde ahí: una cámara que ve un pasillo a lo largo y desde arriba da mucho más que una colocada para que salga la puerta entera. Antes de prometer nada preferimos revisar sus planos y unas cuantas imágenes reales, y decirle en qué cámaras esto tiene sentido y en cuáles no lo tiene. A veces la respuesta es mover una cámara dos metros, y eso es más barato que comprar nada.
¿El video sale del hospital?
El video sale del hospital solo si usted quiere, y en un hospital lo normal es que no salga. IRIS puede procesarse dentro del propio centro, en un equipo suyo y sin conexión a internet: las imágenes no van a ninguna parte y el análisis sigue funcionando aunque se caiga el enlace. También se puede procesar en nuestro centro de datos o en la nube si a usted le conviene, pero eso es una decisión suya y no una condición nuestra. Sea donde sea, de un aviso se guarda siempre lo mismo: la cámara, la hora, la situación detectada y el trozo de video, y nada más. Ni un nombre, ni un número de expediente, ni un dato médico, porque IRIS no los tiene ni los pide.
¿La cifra de gente que espera en urgencias es confiable?
La cifra de gente que espera en urgencias es confiable porque no se configura hablando, se configura dibujando: se traza una línea o una zona sobre la imagen y se cuenta quién la cruza y cuánta gente hay dentro. Una raya no se puede describir con una frase; hay que trazarla. Por eso el número se calcula igual todos los días, se puede repetir y se puede auditar. Y en el conteo de personas no se queda con nuestra palabra: nuestro sistema está homologado por el Centro Español de Metrología, el instituto de metrología de España, a través de NeuralPax. Dicho con precisión: es una homologación española, cubre el conteo de personas y no el producto entero, y no equivale a una acreditación mexicana. Y una cosa más, porque importa: ese número dice cuánta gente hay y desde cuándo, para que se pueda reforzar el turno o abrir otro módulo. No dice quién es nadie y no decide a quién se atiende antes.
¿Y lo que IRIS no ve?
Lo que IRIS no ve existe, y conviene decirlo antes de firmar nada. Una cámara solo entiende lo que entra en su encuadre: si algo pasa dentro de una habitación, en un baño, detrás de una puerta cerrada o en un pasillo donde no hay cámara, IRIS no lo ve, igual que no lo vería una persona viendo esa misma pantalla. Con poca luz o con el lente sucio ve peor. Y hay situaciones que se parecen mucho entre sí: alguien que se agacha a recoger algo y alguien que perdió el equilibrio pueden confundirse durante un segundo, y por eso el aviso lo cierra siempre una persona viendo el video. Y hay que decir la frase entera: IRIS no evita ninguna caída. La caída ya pasó cuando IRIS la ve. Lo que cambia es el rato que esa persona está en el piso antes de que llegue alguien. No le vamos a vender un sistema infalible, porque no lo es. Es un sistema que ve, todas las horas, los pasillos que ahora mismo no ve nadie.
¿Cuánto cuesta?
Cuesta según cuántas cámaras se analizan, qué se le pide a cada una y dónde se procesa el video. No publicamos una tarifa porque no sería honesta: un piso con doce cámaras y tres reglas y un hospital entero con cientos no son el mismo proyecto. Lo que sí se puede hacer es empezar pequeño: un pasillo y la sala de espera de urgencias, las dos o tres reglas que de verdad importan allí, y ver los avisos y los números con su equipo antes de decidir nada. Escríbanos a hola@infinityneural.com y lo revisamos con sus planos y sus cámaras enfrente.
La escuela
Ir a la página¿Van a reconocer a nuestros alumnos?
No, no vamos a reconocer a ningún alumno, y esto va antes que nada. IRIS no reconoce rostros, no los compara con ninguna base de datos, no sabe quién es ningún niño, no guarda ningún rostro, no sigue a ningún menor y no lleva ficha de nadie. Tampoco lee placas: en una escuela esa función no se enciende. Y hay lugares donde no hay cámara: ni en los baños ni en los vestidores. IRIS ve zonas comunes —el patio, los accesos, los pasillos compartidos y la calle del portón—, que es donde casi cualquier escuela ya tiene cámaras hoy. Lo que ve es «hay un niño en el piso en la cancha de atrás y lleva tres minutos sin levantarse»: qué está pasando, dónde y desde cuándo. Eso es todo lo que va en el aviso, y eso es lo primero que hay que poder mostrarles a los maestros y a los padres de familia.
¿IRIS detecta el acoso escolar?
No, IRIS no detecta el acoso escolar, y quien diga lo contrario no está contando la verdad. El acoso es un patrón que valora un profesional con formación, viendo muchas cosas que no pasan frente a una cámara. Una cámara ve otra cosa: ve un círculo cerrado que se repite en la misma esquina a la misma hora, o ve a un niño que se pasó el recreo entero solo. Eso es un hecho comprobable, no un diagnóstico. IRIS no dice quién acosa, no dice quién es conflictivo, no dice quién está triste y no etiqueta a ningún niño. No diagnostica y no predice. Lo que hace es mostrarle al equipo de la escuela dónde y cuándo ver, con el video enfrente. Qué significa eso lo decide una persona con formación —el maestro, el orientador, el equipo—, y esa parte no la toca IRIS.
¿IRIS abre puertas o llama a alguien por su cuenta?
No, IRIS no abre ninguna puerta y no llama a nadie por su cuenta. No abre ni cierra el portón de la escuela, no activa ninguna sirena, no avisa a nadie de fuera y no toma ninguna decisión en lugar de una persona. Tampoco sustituye al maestro de guardia: el patio lo sigue vigilando quien lo vigila hoy, con el mismo turno y el mismo criterio. No controla al personal docente —no es control de asistencia, no es checador y no evalúa a nadie— y no le pone ninguna multa a ningún carro. Lo único que hace es avisar antes, con la cámara, la hora y el video, para que se acerque un adulto de la escuela. Quién va, qué hace y qué se anota sigue siendo exactamente igual que ahora.
¿Cuántos avisos vamos a tener por recreo?
Va a tener los avisos que decida, porque la regla se acota: zona, hora y duración. Un sistema que da cincuenta avisos por recreo está apagado en una semana, y con razón: cuando todo avisa, no avisa nada. Por eso una regla no es «avísame si hay un niño en el piso», que en un patio pasa a todas horas y casi siempre porque están jugando, sino «avísame si hay un niño en el piso en esta cancha durante más de dos minutos», o «avísame si esta zona lleva diez minutos sin ningún adulto entre las once y las once y media». Cambiando la zona, la franja y el tiempo mínimo, el mismo detector pasa de sonar todo el rato a sonar cuando de verdad importa. Y la regla la escribe la escuela con su equipo y con su orientador, no un proveedor: cuánto rato es «mucho rato» y qué esquina importa lo sabe quien está allí cada día. Después se afina con lo que haya salido las dos primeras semanas.
¿Qué les decimos a los maestros y a los padres de familia?
A los maestros y a los padres de familia se les cuenta todo, y antes de instalar nada, no después. Se les muestra qué se ve: el patio, los accesos, los pasillos comunes y la calle del portón. Y qué no se ve: los baños y los vestidores, donde no hay cámara. Se les dice con estas palabras que no hay reconocimiento facial, que no hay ficha de ningún menor y que IRIS no etiqueta a ningún niño. Y se explica la cámara que cuenta cuántas personas quedan en cada espacio, porque es la que levanta la mano en cualquier reunión: sirve para saber cuánta gente falta por salir si hay que evacuar, y no es pasar lista, porque cuenta personas y no sabe quiénes son. Lo demás no lo firma quien le vende el software: el encaje legal y la información a las familias los firma la escuela y quien la administra, que son quienes responden de ello. Un sistema así solo funciona si los maestros y las familias saben exactamente qué ve y qué no ve.
¿Sirve con las cámaras que ya tenemos?
Sí, sirve con las cámaras que ya están puestas, y ese es justo el punto: una escuela ya suele tener cámaras en el portón, en el patio y en los pasillos, y lo que falta no son cámaras, es alguien que las vea. IRIS analiza la señal de video que esas cámaras ya están produciendo. Lo que sí condiciona el resultado es dónde está puesta cada una y qué se ve desde ahí: una cámara que abarca el patio a lo largo y desde arriba da mucho más que una colocada para que salga el portón entero. Antes de prometer nada preferimos revisar sus planos y unas cuantas imágenes reales, y decirle en qué cámaras esto tiene sentido y en cuáles no lo tiene. A veces la respuesta es mover una cámara dos metros, y eso es más barato que comprar nada.
¿El video sale de la escuela?
El video sale de la escuela solo si usted quiere, y en una escuela lo normal es que no salga. IRIS puede procesarse dentro del propio plantel, en un equipo suyo y sin conexión a internet: las imágenes no van a ninguna parte y el análisis sigue funcionando aunque se caiga el enlace. También se puede procesar en nuestro centro de datos o en la nube si a usted le conviene, pero eso es una decisión suya y no una condición nuestra. Sea donde sea, de un aviso se guarda siempre lo mismo: la cámara, la hora, la situación detectada y el trozo de video, y nada más. Ni un nombre, ni un grado, ni un rostro guardado, porque IRIS no los tiene ni los pide.
¿Es confiable la cifra de cuánta gente queda dentro?
La cifra de cuánta gente queda dentro es confiable porque no se configura hablando, se configura dibujando: se traza una línea o una zona sobre la imagen y se cuenta quién la cruza y cuánta gente hay dentro. Una raya no se puede describir con una frase; hay que trazarla. Por eso el número se calcula igual todos los días, se puede repetir y se puede auditar. Y en el conteo de personas no se queda con nuestra palabra: nuestro sistema está homologado por el Centro Español de Metrología, el instituto de metrología de España, a través de NeuralPax. Dicho con precisión: es una homologación española, cubre el conteo de personas y no el producto entero, y no equivale a una acreditación mexicana. Y una cosa más, porque importa: ese número dice cuántas personas quedan en un espacio y desde cuándo, para que en un simulacro o en una evacuación de verdad se sepa dónde falta gente por salir. No dice quién es nadie y no es pasar lista.
¿Y lo que IRIS no ve?
Lo que IRIS no ve existe, y conviene decirlo antes de firmar nada. Una cámara solo entiende lo que entra en su encuadre: en los baños y en los vestidores no hay cámara, y lo que pase ahí IRIS no lo ve ni lo va a ver. Tampoco ve detrás de una puerta cerrada, ni en el rincón que tapa un árbol, ni fuera del horario en el que la escuela decidió que vea. Con poca luz o con el lente sucio ve peor. Y hay situaciones que se parecen mucho entre sí: un montón de niños que se tiran unos encima de otros jugando y un pleito pueden confundirse durante un segundo, y por eso el aviso lo cierra siempre una persona viendo el video. Y hay que decir la frase entera: IRIS no evita ningún pleito y no evita ningún atropellamiento. Cuando IRIS lo ve, ya está pasando. Lo que cambia es el rato que pasa hasta que llega un adulto. No le vamos a vender un sistema infalible, porque no lo es. Es un sistema que ve, todo el horario, el patio que ahora mismo no ve nadie.
¿Cuánto cuesta?
Cuesta según cuántas cámaras se analizan, qué se le pide a cada una y dónde se procesa el video. No publicamos una tarifa porque no sería honesta: un patio con cuatro cámaras y dos reglas y un plantel entero con el portón, los pasillos y la calle no son el mismo proyecto. Lo que sí se puede hacer es empezar pequeño: el patio y el portón, las dos o tres reglas que de verdad importan allí, y ver los avisos con su equipo antes de decidir nada. Escríbanos a hola@infinityneural.com y lo revisamos con sus planos y sus cámaras enfrente.
Las infraestructuras
Ir a la página¿IRIS identifica a alguien? ¿Lee placas o reconoce rostros?
No, IRIS no identifica a nadie: no lee placas y no reconoce rostros. Lo que ve es «una persona en la corona de la cortina» o «un vehículo parado en el acceso», dónde está y desde cuándo. No compara nada con ninguna base de datos y no guarda quién es nadie. Si lo que necesita es saber de quién es un carro o quién entró, esto no lo hace, y preferimos decirlo antes que después.
¿IRIS predice una avenida, una falla o un incendio?
No, IRIS no predice una avenida, ni una falla, ni un incendio. IRIS no predice nada. Avisa de lo que está pasando frente a la cámara y ya se ve: el agua que ya pasó por encima de una referencia, los troncos que ya se están acumulando frente al vertedor, el humo que ya sale de una pila. Eso llega antes que el daño, y por eso sirve; pero es el aviso de algo que está ocurriendo, no un pronóstico. Con una cámara no se puede prometer otra cosa.
¿IRIS abre una compuerta o para una bomba cuando ve un problema?
No, IRIS no abre ni cierra ninguna compuerta, no para ninguna bomba y no dispara ninguna maniobra. Tampoco sustituye a la instrumentación de la instalación: ni a un sensor de nivel, ni a la protección eléctrica, ni a un sistema de extinción, ni a ningún sistema de aviso hidrológico. Es una capa que ve las cámaras y avisa antes, para que decida una persona. Todo lo que maniobra la instalación sigue siendo suyo y lo sigue decidiendo quien lo decide hoy.
¿Cómo sabe IRIS que el agua subió?
IRIS sabe que el agua subió porque la ve por encima de una referencia física que está en la imagen: una escala pintada, un escalón, el borde de un muro, un bordo. Esa referencia no se describe con una frase, se traza sobre la imagen: por eso el dato sale igual todos los días y se puede auditar. Y hay que decirlo claro: eso no es un limnímetro. No da una cota en metros ni sustituye a la instrumentación. Dice «el agua pasó esta línea», que muchas veces es justo lo que no está viendo nadie.
¿Qué puede ver una cámara y qué no?
Una cámara puede ver lo que se ve y no puede ver lo que no se ve, y tenerlo claro antes de escribir una regla ahorra disgustos. IRIS ve una compuerta en una posición, y no lee ningún telemando ni sabe si la orden llegó. Ve una sala inundada con las bombas quietas, y no sabe si una bomba está funcionando. Lee un nivel sobre una referencia física visible, y no es un limnímetro. Eso son señales observables, no medidas de proceso: sirven para avisar con margen, no para sustituir a sus sensores. Ahora bien, si la cámara es termográfica la temperatura sí se ve, porque ahí la temperatura es la imagen: IRIS localiza el punto caliente antes de que haya humo. En una pila de residuos el fuego empieza por dentro y cuando asoma el humo ya lleva horas; en una subestación, una conexión que se calienta se ve antes de que arda nada. Y no hay que comprar nada nuevo: IRIS ve las termográficas que ya tenga igual que ve las demás.
¿Cuántos avisos vamos a recibir al día?
Va a recibir los avisos que pida su regla, y acotar esa regla es el trabajo del primer mes. En una instalación sin personal esto es más grave que en ninguna otra: una regla mal acotada genera cien avisos que no lee nadie, y a la semana el sistema está apagado. Por eso una regla no es «avísame si hay alguien». Es «avísame si hay una persona dentro del predio bardeado, entre las diez de la noche y las seis, y lleva más de veinte segundos». Zona, horario y duración. Con esas tres cosas la mayoría de las noches no suena nada, y la noche que suena, se revisa.
Muchas de estas instalaciones no tienen internet. ¿Dónde se procesa el video?
El video se puede procesar dentro de la propia instalación, sin salida a internet. Es la modalidad que define el producto y aquí es donde más se nota: un equipo local analiza las cámaras y aplica las reglas allí mismo, y las imágenes no salen de su red. Si hay conexión, el aviso llega también al centro de monitoreo o al celular de quien esté de guardia; si se cae, IRIS sigue viendo y sigue guardando lo que vio. También se puede procesar en nuestro centro de datos o en la nube. Lo elige usted, instalación por instalación.
Aquí no hay nadie a las cuatro de la mañana. ¿A quién llega el aviso?
El aviso llega a quien usted decida, porque a las cuatro de la mañana no hay nadie enfrente y ese es justo el problema. Puede ir al centro de monitoreo, al celular de quien esté de guardia, a la empresa de seguridad que tenga contratada, o a los tres a la vez. Y llega con la cámara, la hora y el video del momento, para que quien lo recibe pueda decidir sin levantarse: esto puede esperar a mañana, o esto hay que ir a verlo ahora. Todo queda guardado, así que al día siguiente no hay que reconstruir nada a partir de horas de grabación.
¿Quién decide qué es un aviso y qué no?
Decide el titular de la instalación, no IRIS. Las reglas las escribe usted, con sus palabras y en una frase, porque es quien sabe qué es normal en esa planta y qué no: si por ese camino de servicio pasan vehículos autorizados a diario, si esa puerta puede estar abierta en horario de trabajo, a partir de qué línea el agua deja de ser normal. IRIS no trae un criterio de fábrica ni decide por su cuenta lo que importa. Aplica el suyo, siempre igual, todas las horas del año. Y cuando cambia la operación, se cambia la frase.
Una presa y un relleno sanitario no se parecen en nada. ¿Hace falta un sistema para cada tipo?
Una presa y un relleno sanitario no se parecen en nada, y no hace falta un sistema para cada uno: es el mismo. Esta página muestra siete tipos de instalación —presa, planta de tratamiento de aguas residuales, subestación, tanque de tormentas, cauce, relleno sanitario y túnel— con las mismas reglas, escritas de la misma manera y en una frase. Por eso funciona también cuando no se tiene una instalación sino cientos, repartidas por todo un estado y de siete tipos distintos: una sola forma de escribir las reglas, un solo lugar donde llegan los avisos y una sola cosa que aprender.
La industria
Ir a la página¿Sirve con las cámaras que ya tenemos en la planta?
Sí, sirve con las cámaras que ya están en la planta. IRIS se conecta a la señal de las cámaras IP instaladas y la analiza tal como llega: lo que cambia no es el equipo, es lo que se entiende de la imagen. Ahora lo incómodo: una nave industrial no es un pasillo con luz fija. El polvo de una trituradora, el vapor de una zona de cocción y el contraluz de un portón abierto degradan lo que se ve, y hay encuadres que no llegan. En el proyecto se revisa cámara por cámara y se le dice sin adornos cuáles sirven, cuáles bastaría con mover unos grados y cuáles no dan para lo que quiere ver ahí.
¿Esto sirve para vigilar a los operadores?
No, esto no sirve para vigilar a los operadores, y hay que decirlo con todas las letras. IRIS no identifica a nadie: detecta que hay manos dentro de una guarda abierta, no detecta de quién son esas manos. No reconoce rostros, no los compara con ninguna base de datos, no sirve para checar asistencia y no sirve para sancionar a una persona concreta. Lo que llega al aviso es la situación, dónde está y desde cuándo. Si en la planta hay representación de los trabajadores, esto es lo primero que hay que poder mostrarle, y cuanto antes mejor: un sistema que ve situaciones, no personas.
¿IRIS para la máquina o se conecta al PLC?
No, IRIS no para la máquina ni se conecta al PLC. No toca ningún mando, no corta ninguna línea y no sustituye al enclavamiento, al bloqueo y etiquetado ni al programa de seguridad e higiene. Lo que hace es avisar de la situación mientras está pasando —con la cámara, la hora y el video— para que quien manda en esa zona pueda decidir. La decisión sigue siendo de una persona, y tiene que seguir siéndolo: en una planta, el criterio de quien está allí vale más que cualquier automatismo. IRIS aporta lo que a esa persona le falta, que son unos ojos donde justo ahora no está viendo nadie.
¿Cuántos avisos vamos a recibir por turno?
Va a recibir los avisos que pida su regla, y afinar esa regla es el trabajo del primer mes. Un sistema que da cien avisos por turno se apaga en una semana; lo sabemos, y por eso una regla nunca es «avisa si hay alguien cerca del montacargas». Es «avisa si una persona a pie está dentro del pasillo de montacargas, en horario de producción, más de unos segundos». Se acota la zona sobre la imagen, el horario, cuánto tiene que durar la situación y a quién le llega. Se empieza por lo que de verdad importa en esa nave, se repasa una semana de avisos con su equipo y se ajusta. Un aviso que nadie atiende es un aviso mal configurado, y eso se corrige.
¿El video sale de la fábrica?
El video sale de la fábrica o se queda dentro según la modalidad que usted elija, y las modalidades son dos. En la modalidad local no sale: los servidores están en sus instalaciones, el video entra por su red, se analiza ahí dentro y el sistema no necesita internet para funcionar. Eso importa en una planta donde la línea se cae o donde no hay buena conexión. En la otra se procesa en nuestro centro de datos —que es nuestra nube, no la de un tercero— y entonces sí sale, cifrado y con las condiciones que se firmen por contrato. Lo habitual en un grupo industrial es mezclar: dentro lo sensible, fuera lo que no lo es.
Tenemos plantas de sectores distintos. ¿Hay que hacer un sistema para cada una?
No hace falta un sistema para cada planta: es el mismo sistema y cambia lo que se le pide. Una esclusa de farmacéutica, un dique de contención de química y una banda de reciclaje son escenas muy distintas, pero por debajo es lo mismo: una zona dibujada sobre la imagen y una regla escrita con palabras. Por eso una planta nueva no empieza de cero, y por eso una acerera y una fábrica de alimentos pueden compartir la misma manera de trabajar. Y aparece algo que una planta sola no tiene: la comparación con la misma vara. La misma regla, escrita igual, aplicada en todas, para ver dónde se repite la situación y a qué planta conviene ir.
¿Qué es lo que IRIS no ve en una planta?
IRIS no ve lo que no cabe en una imagen, y en una planta esa lista es importante. No lee un sensor ni un PLC: no sabe la temperatura de un horno, la presión de una línea ni la concentración de un gas. No ve dentro de una máquina cerrada, de un tanque ni de una tubería. Un gas incoloro no se ve, y un humo muy fino tampoco se ve pronto. Por eso IRIS no es detección de incendios ni detección de gases, y no sustituye a ninguna de las dos: esas instalaciones siguen donde están. Lo que IRIS ve es lo que se ve: flama, humo cuando ya es visible, un líquido en el piso, una puerta abierta, una persona donde no debería estar.
¿Sustituye a nuestros sensores, a la instalación de seguridad o al programa de seguridad e higiene?
No, no sustituye a sus sensores, ni a la instalación de seguridad, ni al programa de seguridad e higiene: convive con todo eso. Un sensor mide una magnitud en un punto; IRIS entiende una escena entera. Son cosas distintas y se necesitan las dos. Lo que aporta IRIS es la capa que hoy falta: ver todas las cámaras a la vez y contar lo que está pasando frente a ellas. Puede seguir grabando y gestionando el video donde lo hace ahora, porque IRIS es un NVMS y se pone encima. Qué se integra y cómo se decide mirando su sistema concreto, no prometiendo de antemano que encajamos con todo.
Además de avisar, ¿puede medir?
Sí, además de avisar puede medir, y son dos cosas que no se configuran igual. Un aviso se escribe con una frase. Una medición se dibuja: una raya que se cruza, una zona que se ocupa. Y de ahí sale un número por hora, por turno y por temporada: cuánta gente hay dentro de una zona, cuántas tarimas pasan por un punto, cuánto rato lleva parada una línea. Preguntar sirve para buscar. Contar sirve para medir. Y no se hacen igual: una raya no se puede describir con una frase, hay que trazarla. Para el conteo de personas nuestro sistema está homologado por el Centro Español de Metrología —el instituto de metrología de España— a través de NeuralPax, así que esa cifra la verificó un tercero y no nosotros. Dicho con precisión: es una homologación española, cubre el conteo de personas y no el producto entero, y no equivale a una acreditación mexicana.
¿Cuánto cuesta ponerlo en una planta?
Cuesta según cuántas cámaras se analizan, qué se le pide a cada una, cuántas plantas entran, qué modalidad de despliegue se elige y si el hardware es de usted o lo ponemos nosotros. No publicamos una tarifa porque no sería honesta: una nave con ocho cámaras y tres reglas y un grupo con doce fábricas no son el mismo proyecto. Lo que sí se puede hacer es empezar pequeño: dos o tres puntos de una planta, las reglas que de verdad importan allí, y ver los avisos y los números con su equipo antes de decidir nada. Cuéntenos cuántas cámaras tiene y qué quiere ver, y le damos un número. Escríbanos a hola@infinityneural.com: lo lee una persona y le contesta con algo concreto.
Los estacionamientos
Ir a la página¿Hace falta un sensor en cada cajón para saber cuántos quedan libres?
No, no hace falta un sensor en cada cajón. El número sale de ver los cajones con las cámaras que el estacionamiento ya tiene puestas: se dibuja sobre la imagen qué trozo de piso es cada cajón y IRIS ve si hay carro o no lo hay. Una cámara de pasillo cubre decenas de cajones a la vez, y además distingue el tipo: reservado, para personas con discapacidad, de moto o de recarga. No hay que levantar el piso, ni cablear nivel por nivel, ni cambiar de lugar nada de lo que ya funciona.
¿Sirve con las cámaras que ya tenemos, con la luz que hay ahí abajo?
Sirve con las cámaras que ya están puestas, y conviene decir dónde no llega. La entrada de una rampa a contraluz quema la imagen al mediodía. Un nivel con las luminarias justas deja pasillos donde una placa no se lee. Un domo de esquina puesto para vigilar la puerta no distingue los cajones del fondo. En el proyecto se revisa cámara por cámara qué se puede detectar de verdad en ese encuadre, y se le dice sin adornos cuáles no llegan, cuáles bastaría con bajar unos grados y cuáles hay que dejar solo para vigilar. Cambiar una cámara es la excepción, no el punto de partida.
¿El número del letrero de la entrada es confiable? ¿Y cuando el estacionamiento está lleno?
El número del letrero es confiable porque no viene de restar entradas y salidas: viene de ver los cajones. Contar carros en la pluma acumula el error de todo el día, y por eso a media tarde el letrero dice «lleno» con cuarenta cajones libres en el nivel cuatro. Aquí cada cajón se comprueba uno por uno, y el número se corrige solo. Y ahora lo incómodo: si una columna tapa medio cajón o hay un pasillo sin luz, ese cajón se lee peor. Eso se ve en la puesta en marcha, cajón por cajón, y se decide qué cámara se mueve y qué zona se deja fuera del conteo.
¿Lee placas? ¿Y qué pasa con ese dato?
Sí, IRIS lee placas, y una placa señala a un vehículo concreto, así que la tratamos con ese cuidado. Lo decimos así de claro porque conviene saberlo antes de firmar. Por eso la lectura es una decisión de usted, cámara por cámara: puede activarla en la pluma para los abonados y dejarla apagada en los pasillos. Y se configura qué se guarda, cuánto tiempo y quién puede consultarlo. Lo que IRIS no hace es decirle de quién es ese carro: no consulta ningún registro de vehículos ni ninguna base de datos de personas. Cruzar una placa con un titular es cosa de su sistema de abonados y de su organización, no nuestra.
¿IRIS identifica a las personas o a los conductores?
No, IRIS no identifica a las personas ni a los conductores. No reconoce rostros, no los compara con ninguna base de datos y no guarda quién es nadie. Lo que ve es «una persona cruzando el paso», «un carro subiendo la rampa», dónde está y desde cuándo. En el aviso de la salida de emergencia bloqueada, lo que llega es que hay alguien en el piso y un carro frente a la puerta: nunca quién es esa persona. Y el conteo es agregado y anónimo: dice cuántos carros y cuántas personas pasaron por una zona y a qué hora, nunca quiénes eran. Una persona contada es un uno, y no queda nada más de ella.
¿Cuántos avisos vamos a recibir al día?
Va a recibir los avisos que pida su regla, y afinar esa regla es el trabajo de las primeras semanas. Un sistema que suelta doscientos avisos al día se ignora en cuatro días, y en un estacionamiento eso pasa rápido porque hay movimiento todo el rato. Por eso una regla nunca es «avisa si hay un carro parado». Es «avisa si un carro lleva más de unos minutos parado fuera de cajón en el nivel cuatro, en horario de apertura». Se acota la zona sobre la imagen, el horario, cuánto tiene que durar y a quién le llega. Después se repasa una semana de avisos con su equipo y se ajusta. Un aviso que nadie atiende es un aviso mal configurado, y eso se corrige.
¿El video sale del estacionamiento o se queda dentro?
El video sale del estacionamiento o se queda dentro según la modalidad que usted elija, y las modalidades son dos. En la modalidad local no sale: el servidor está en su propio edificio, el video entra por su red, se analiza ahí dentro y el sistema no necesita internet para funcionar. Es lo habitual en un estacionamiento subterráneo, donde la cobertura ya es mala de por sí. En la otra se procesa en nuestro centro de datos —que es nuestra nube, no la de un tercero— y entonces sí sale, cifrado y con las condiciones que se firmen por contrato. Con varios estacionamientos conviene decidirlo pronto, porque no es lo mismo un servidor por edificio que llevarlo todo a un solo lugar.
¿Sustituye a las plumas, al sistema de boletos o a la instalación contra incendios?
No, no sustituye a las plumas, ni al sistema de boletos, ni a la instalación contra incendios: convive con los tres. IRIS no abre ni cierra nada, no cobra, no valida un abono y no corta la corriente de un cargador. Lo que hace es ver lo que está pasando y avisar a quien puede bajar hasta allí. Y aquí va lo importante, dicho sin rodeos: cuando ve humo o flama al pie de un carro conectado, avisa, pero no es un detector de incendios homologado y no sustituye a la instalación de detección y extinción que corresponda. Es un par de ojos más, antes de que se dispare el detector del techo. Nunca en lugar de él.
¿Qué NO sabe IRIS de un estacionamiento?
IRIS no sabe muchas cosas de un estacionamiento, y conviene decirlas antes que después. No sabe si alguien pagó: eso está en su sistema de boletos, no en la imagen. No sabe de quién es un carro. No sabe si quien se estaciona en el cajón reservado tiene derecho a hacerlo, solo ve que hay un carro ahí y que no consta una autorización asociada. No sabe qué hay dentro de un vehículo cerrado. Y no ve nada que no entre en un encuadre: si no hay cámara en esa esquina, ahí no hay dato. Lo que sí sabe es lo que ocurre frente a las cámaras que ya tiene, y eso hoy no lo sabe nadie hasta que alguien se queja.
¿Cuánto cuesta poner IRIS en las cámaras de un estacionamiento?
El costo se calcula en función de cuántas cámaras se analizan, qué se detecta o se mide en cada una, cuántos estacionamientos entran, qué modalidad de despliegue se elige y si el hardware es de usted o lo ponemos nosotros. No publicamos una tarifa única porque no sería honesta: no cuesta lo mismo medir los cajones de un nivel que cubrir seis niveles, dos rampas y la pluma. Lo que sí se puede hacer es empezar pequeño: un nivel, dos o tres reglas y el conteo de cajones libres, y ver los avisos y los números con su equipo antes de decidir nada más. Cuéntenos cuántos cajones y cuántas cámaras tiene, y le damos un número. Escríbanos a hola@infinityneural.com: lo lee una persona y le contesta con algo concreto.
Los estadios
Ir a la página¿Sirve con las cámaras que ya tenemos en el recinto?
Sí, sirve con las cámaras que ya están en el recinto. IRIS se conecta a la señal de las cámaras IP instaladas y la analiza tal como llega: lo que cambia no es el equipo, es lo que se entiende de la imagen. En el proyecto se revisa cámara por cámara si el encuadre da para lo que usted quiere ver ahí. Y se le dice sin adornos cuáles no llegan: la cámara de la grada no distingue un rostro desde el otro lado de la cancha, y no hace falta que lo distinga, porque lo que tiene que ver es cuánta gente hay por metro y si la fila avanza.
¿IRIS identifica a la gente o reconoce rostros en la grada?
No, IRIS no identifica a la gente ni reconoce rostros en la grada. No compara a nadie con ninguna lista, ni con ningún registro de vetados, ni con ninguna base de datos, y no guarda quién es nadie. Lo que ve son hechos: un círculo que se cierra alrededor de dos personas, alguien que salta una barrera, una bengala encendida y en qué fila está, una densidad que sube y un pasillo que deja de avanzar. Eso llega a la pantalla con la cámara y la hora. Quien ve el video y concluye qué pasó es una persona, siempre.
¿Se puede saber cuánta gente hay en cada zona y llevar el cupo?
Sí, se puede saber cuánta gente hay en cada zona y llevar el cupo con eso. Se traza una raya sobre la imagen de cada puerta y IRIS cuenta quién entra y quién sale, sin decir nunca quién es. Se dibuja la zona de un túnel de acceso o de un vestíbulo y se sabe cuánta gente hay dentro ahora mismo. Preguntar sirve para buscar. Contar sirve para medir. Y no se hacen igual: una raya no se puede describir con una frase, hay que trazarla. Para el conteo de personas nuestro sistema está homologado por el Centro Español de Metrología —el instituto de metrología de España— a través de NeuralPax, así que la cifra la verificó un tercero y no nosotros. Dicho con precisión: es una homologación española, cubre el conteo de personas y no el producto entero, y no equivale a una acreditación mexicana.
¿Funciona con el recinto lleno, que es cuando hace falta?
IRIS funciona con el recinto lleno, con un matiz que preferimos decir antes de firmar: cuando se junta mucha gente, unas personas tapan a otras y una cámara deja de distinguirlas una a una. Eso le pasa a cualquier sistema de visión, incluido el nuestro. Lo que no se pierde es justo lo que hace falta en ese momento: cuánta gente hay por metro en esa zona y si el grupo avanza o se paró. Medir densidad y avance no necesita distinguir a cada persona. Donde sí conviene contar de uno en uno es en las puertas y los torniquetes, porque ahí la gente pasa en fila.
¿Con cuánta anticipación avisa de una aglomeración?
IRIS avisa de una aglomeración en cuanto se dan las dos señales que la anuncian, y conviene decir lo que no hace: no adivina el futuro ni predice nada. Lo que mide es cuánta gente hay por metro en esa zona y a qué velocidad avanza. Cuando la densidad sube y el avance cae al mismo tiempo, eso es un embudo formándose, y sale en el aviso antes de que se note desde el centro de monitoreo viendo la pantalla. Cuánto margen da depende del lugar: en una rampa ancha se ve venir con más tiempo que en la boca de un túnel de acceso. El aviso llega con la cámara, la zona y la hora, y la maniobra la decide quien está allí.
¿Esto sustituye al personal de acomodo, al plan de emergencia o al control de accesos?
No, esto no sustituye al personal de acomodo y seguridad, ni al plan de emergencia, ni al control de accesos: cambia lo que ven. Hoy una persona tiene enfrente decenas de pantallas y, el día de lleno, no puede atenderlas todas. Con IRIS deja de verlo todo y ve lo que importa, cuando importa. IRIS no abre ni cierra una puerta, no para un torniquete y no manda a nadie a ningún lado: abre la cámara, muestra lo que vio y espera. El plan sigue siendo suyo y la decisión también. Lo que aporta son unos ojos en el punto donde justo ahora no está viendo nadie.
¿Cuántos avisos llegan un día de lleno, y a quién llegan?
Llegan los avisos que pida su regla, y afinar esa regla es el trabajo de los primeros eventos. Un sistema que da cien avisos en un partido se apaga al segundo; lo sabemos. Por eso una regla no es «avisa si hay mucha gente». Es «avisa si la densidad de esta zona pasa de este valor y el avance cae, durante más de estos segundos, en horario de acceso». Se acota la zona sobre la imagen, el umbral, cuánto tiene que durar y a quién le llega. Y el aviso no va a un correo: va al radio y al celular de quien está en esa puerta, con la cámara abierta. Se repasa un evento entero con su equipo y se ajusta.
¿El video sale del recinto o se queda dentro?
El video sale del recinto o se queda dentro según la modalidad que usted elija, y las modalidades son dos. En la modalidad local no sale: los servidores están en sus instalaciones, el video entra por su red, se analiza ahí dentro y el sistema no necesita internet para funcionar. En un recinto eso pesa mucho, porque el día de lleno la conexión es lo primero que se satura, y el sistema tiene que seguir viendo justo entonces. En la otra modalidad se procesa en nuestro centro de datos, que es nuestra nube y no la de un tercero. En las dos, las comunicaciones van cifradas y las condiciones se firman por contrato.
Un partido y un concierto no se parecen. ¿Hay que reconfigurarlo todo en cada evento?
Un partido y un concierto no se parecen, y por eso el sistema está pensado para que cambiar de montaje cueste poco tiempo. Las zonas se redibujan sobre la imagen: si el escenario tapa media grada y aparece un foso al frente, se marca el foso y se sigue trabajando. Las reglas de aviso se escriben con palabras, así que una regla para el montaje de esta noche se escribe en un rato y se prueba el mismo día. Y no hace falta rehacerlo cada vez: se guarda una configuración por tipo de evento —partido, concierto de pie, concierto con sillas— y se carga la que toque. Es la diferencia entre un sistema que sirve el primer partido y uno que sigue sirviendo en la gira de verano.
¿Cuánto cuesta poner IRIS en las cámaras de un recinto?
El costo se calcula en función de cuántas cámaras se analizan, qué se detecta o se mide en cada una, qué modalidad de despliegue se elige y si el hardware es de usted o lo ponemos nosotros. No publicamos una tarifa porque no sería honesta: no cuesta lo mismo cubrir los cinco accesos de un gimnasio que las gradas, los túneles de acceso y las barras de un estadio entero. Lo que sí se puede hacer es empezar pequeño: las dos puertas que se atascan siempre, el conteo del cupo, y ver los avisos y los números con su equipo después de un par de eventos. Cuéntenos cuántas cámaras hay y qué quiere ver, y le damos un número. Escríbanos a hola@infinityneural.com: lo lee una persona y le contesta con algo concreto.
Los hoteles
Ir a la página¿Hay cámaras en las habitaciones?
No, no hay cámaras en las habitaciones. Tampoco en los baños ni en los vestidores del personal. Ahí no hay nada que medir, porque ahí no hay cámara y no la va a haber. Las cámaras de las que habla esta página están en recepción, en el salón, en el comedor, en la cocina, en la puerta y en la zona de servicio: lugares comunes, donde ya hay cámaras puestas hoy. Si alguien le ofrece analizar el interior de una habitación, sepa que nosotros no lo hacemos, y que no es un descuido: es una decisión.
¿Esto sirve para controlar a nuestro personal?
No, esto no sirve para controlar al personal, y hay que decirlo con todas las letras. IRIS mide la situación, nunca a la persona: ve «una mesa sin recoger desde hace ocho minutos», no ve quién tenía que recogerla. El aviso sirve para abrir otro módulo de recepción o para mandar a alguien al pase, no para señalar a un mesero ni para calificar a un recepcionista. No identifica a nadie, no sirve para checar asistencia y no sirve para sancionar. Si hay representación de los trabajadores, esto es lo primero que hay que poder mostrarle, y cuanto antes mejor.
¿IRIS identifica a los huéspedes o reconoce rostros?
No, IRIS no identifica a los huéspedes ni reconoce rostros. Detecta objetos, comportamientos y situaciones: una fila que crece, una maleta sola en el salón, una charola vacía, una persona en el piso. No compara rostros con ninguna base de datos, no sigue a nadie de un salón a otro y no se cruza con el programa de lealtad ni con la ficha de reservación. El conteo es agregado y anónimo: dice cuántas personas hay en el comedor a las nueve y media, nunca quiénes eran. Una persona contada es un uno: no queda nada más de ella.
¿Sirve con las cámaras que ya tenemos en el hotel?
Sí, sirve con las cámaras que ya están en el hotel. IRIS se conecta a la señal de las cámaras IP instaladas y la analiza tal como llega: lo que cambia no es el equipo, es lo que se entiende de la imagen. Y ahora lo incómodo: no todas llegan. Una cámara puesta para vigilar la puerta a lo mejor no distingue si una charola del bufete está vacía, y la de recepción a contraluz de una fachada de cristal al mediodía da una imagen quemada donde no se cuenta bien. En el proyecto se revisa cámara por cámara, y se le dice sin adornos cuáles no llegan y cuáles bastaría con mover unos grados.
¿De verdad mide cuánto se espera en recepción?
Sí, mide de verdad cuánto se espera en recepción, y se hace dibujando, no hablando. Se traza sobre la imagen la zona de espera y la línea del mostrador. IRIS cuenta cuánta gente entra en la zona y cuánta llega a ser atendida: la diferencia es quien se cansó y se fue. Preguntar sirve para buscar. Contar sirve para medir. Y no se hacen igual: una raya no se puede describir con una frase, hay que trazarla. Para el conteo de personas nuestro sistema está homologado por el Centro Español de Metrología —el instituto de metrología de España— a través de NeuralPax, así que esa cifra la verificó un tercero y no nosotros. Dicho con precisión: es una homologación española, cubre el conteo de personas y no el producto entero, y no equivale a una acreditación mexicana.
¿Funciona en la cocina, con el vapor y el calor?
Funciona en la cocina con un matiz que preferimos decir antes de firmar. Una flama sobre el sartén se ve bien: es grande, es brillante y aparece de golpe. Un charco en el piso también. Lo que se ve mal es el humo fino, y el vapor de un lavavajillas o de una marmita puede tapar media imagen y confundirse con humo. Además la grasa se pega al lente y va emborronando el encuadre, así que la cámara de cocina hay que limpiarla. Y lo más importante: IRIS no es un detector de incendios homologado y no sustituye a la instalación de protección de la cocina. Avisa; no apaga.
¿Cuántos avisos vamos a recibir, y a quién le llegan?
Va a recibir los avisos que pida su regla, y afinar esa regla es el trabajo del primer mes. Un sistema que da cien avisos al día se apaga a la semana. Por eso una regla no es «avisa si hay fila»: es «avisa si hay más de diez personas esperando en recepción durante más de cinco minutos con menos de tres módulos abiertos». Se acota la zona sobre la imagen, la franja horaria, cuánto tiene que durar la situación y a quién le llega. Y llegan al celular del jefe de turno o del gerente, no a una pantalla de oficina que nadie ve. Se repasa una semana de avisos con su equipo y se ajusta.
¿El video sale del hotel?
El video sale del hotel o se queda dentro según la modalidad que usted elija, y las modalidades son dos. En la modalidad local no sale: los servidores están en sus instalaciones, el video entra por su red, se analiza ahí dentro y el sistema no necesita internet para funcionar. En la otra se procesa en nuestro centro de datos, que es nuestra nube y no la de un tercero. En las dos, las comunicaciones van cifradas y las condiciones se firman por contrato. En una cadena conviene decidirlo pronto, porque no es lo mismo poner un equipo por hotel que llevar el análisis a un solo lugar: condiciona la red de cada establecimiento.
¿Sirve para un hotel solo o hace falta una cadena?
Sirve para un hotel solo y también para una cadena; lo que cambia no es el sistema, es lo que se hace con el dato. En un hotel solo sirve para decidir ese hotel: a qué hora abrir el segundo módulo de recepción, cuándo reforzar el desayuno, si el comedor está lleno de verdad o solo lo parece. En una cadena aparece algo que un hotel solo no tiene: la comparación con la misma vara. La misma regla, escrita igual, medida igual en cuarenta establecimientos. El hotel donde la fila se dispara media hora antes que en el resto. Empezar por uno, ver qué sale y decidir después es lo más normal, y es lo que solemos recomendar.
¿Cuánto cuesta poner IRIS en las cámaras de un hotel?
El costo se calcula en función de cuántas cámaras se analizan, qué se detecta o se mide en cada una, cuántos establecimientos entran, qué modalidad de despliegue se elige y si el hardware es de usted o lo ponemos nosotros. No publicamos una tarifa única porque no sería honesta: no cuesta lo mismo medir la recepción y el comedor de un hotel de sesenta habitaciones que cubrir un resort entero, ni uno que cuarenta. Lo que sí se puede hacer es empezar pequeño: recepción y comedor, las dos o tres reglas que de verdad importan allí, y ver los avisos y los números con su equipo antes de decidir nada. Escríbanos a hola@infinityneural.com: lo lee una persona y le contesta con algo concreto.
Los puertos
Ir a la página¿Sirve con las cámaras que ya tiene la terminal?
Sí, IRIS sirve con las cámaras que la terminal ya tiene. Se conecta a la señal de las cámaras IP instaladas y la analiza tal como llega: lo que cambia no es el equipo, es lo que se entiende de la imagen. Ahora la parte incómoda. Un patio es largo, y una cámara puesta hace años para ver un portón no distingue a una persona a doscientos metros. El salitre y el polvo dejan la óptica velada, y una cámara sucia ve menos cada semana. En el proyecto se revisa cámara por cámara y se dice sin adornos cuáles llegan, cuáles bastaría con mover o limpiar y cuáles no dan para lo que usted quiere ver ahí. Poner una cámara nueva es la excepción, no el punto de partida.
¿Funciona si se cae el enlace?
Sí, funciona si se cae el enlace, y en una terminal eso no es un detalle. Hay dos modalidades y solo dos. La primera es local: los servidores están dentro de la terminal, el video entra por su red, se analiza ahí mismo y el sistema no necesita internet para funcionar. Si el enlace se cae, IRIS sigue viendo y sigue avisando, porque la operación tampoco se para. La segunda es nuestro centro de datos, que es nuestra nube y no la de un tercero: entonces el video sale cifrado y con las condiciones que se firmen por contrato. Se puede empezar por una y pasar a la otra, y en un puerto con varias terminales conviven las dos.
¿Esto es para vigilar a los maniobristas?
No, esto no es para vigilar al personal de maniobras, y hay que decirlo con todas las letras. IRIS no identifica a nadie: ve que una persona cruzó el cerco o que camina hacia la vertical de la carga, no ve quién es esa persona. No reconoce rostros, no los compara con ninguna base de datos, no sirve para checar asistencia y no sirve para sancionar a un trabajador concreto. Lo que llega al aviso es la situación, dónde está y desde cuándo. A la representación de los trabajadores se le muestra exactamente esto, y cuanto antes mejor: qué ve el sistema, qué no ve y quién recibe los avisos. Una terminal donde el personal entiende para qué está el sistema funciona; una donde no lo entiende, no.
¿IRIS para la grúa cuando alguien cruza bajo la carga?
No, IRIS no para la grúa. No toca ninguna máquina, no corta ningún mando y no sustituye al señalero ni al programa de seguridad de la terminal. Lo que hace es avisar de la situación mientras está pasando —con la cámara, la hora y el video— para que quien manda la maniobra pueda pararla. La decisión sigue siendo de una persona, y tiene que seguir siéndolo: en un muelle, el criterio de quien está allí vale más que cualquier automatismo. IRIS aporta lo que a esa persona le falta, que son unos ojos en el punto donde justo ahora no está viendo nadie.
¿Ve de noche, con niebla y con lluvia?
Ve de noche, con niebla y con lluvia según cuánta imagen quede, y aquí preferimos ser antipáticos antes que quedar bien. De noche depende de cómo esté iluminado el muelle y de si esa cámara es térmica: con luz o con térmica se sigue viendo a una persona; sin una cosa ni la otra, no. Con lluvia se pierde nitidez pero se sigue trabajando. Con niebla cerrada la imagen se pierde, y ningún sistema de visión lo arregla: quien diga lo contrario no pasó una noche de niebla en un muelle. Por eso, en el proyecto se dice punto por punto cuáles aguantan de noche y cuáles no, antes de firmar y no después.
¿Cuántos avisos vamos a recibir por turno?
Va a recibir los avisos que pida su regla, y afinar esa regla es el trabajo de las primeras semanas. Un sistema que da cien avisos por turno se apaga en tres días; lo sabemos. Por eso una regla nunca es una sola condición: combina qué se ve, dónde se ve y cuánto rato lleva ahí. «Alguien de pie dentro de la zona de retroceso de la amarra, durante la maniobra, más de unos segundos» no es lo mismo que «alguien de pie». Se acota la zona sobre la imagen, el horario, la duración y a quién le llega. Se repasa una semana de avisos con sus jefes de muelle y se ajusta. Un aviso que nadie atiende es un aviso mal configurado, y eso se corrige.
¿Esto sirve para el plan de protección de la terminal?
Esto sirve para el plan de protección de la terminal como una herramienta más, no como el plan. Lo que aporta es evidencia: cada detección queda con la cámara, la hora y la secuencia de video, así que un cruce del cerco o una barrera con dos camiones de carga y una sola apertura dejan de ser el recuerdo de alguien y pasan a ser un registro que se puede consultar y auditar. Y sirve igual para dar la razón a quien actuó que para desmentirlo. Ahora lo que no vamos a maquillar: quien aprueba el plan es la autoridad, y quien lo firma es su organización. Nosotros entregamos la herramienta y la documentación de cómo trata los datos, no el sello.
¿Sustituye a la barda, a los sensores del cerco o a los guardias?
No, IRIS no sustituye a la barda, ni a los sensores del cerco, ni a los guardias. La barda sigue haciendo falta: una barda detiene a alguien, y una cámara no detiene a nadie. Los sensores del cerco siguen donde están, y IRIS convive con ellos: donde un sensor dice que algo tocó la malla ciclónica, IRIS dice qué se ve ahí y muestra la imagen, que es lo que hace falta para decidir si se manda a alguien o no. Con los guardias pasa lo mismo que en cualquier centro de monitoreo: no se sustituyen, cambia lo que ven. Hoy tienen enfrente muchas más cámaras que ojos. Con IRIS dejan de verlo todo y ven lo que importa, cuando importa.
¿Sirve para una terminal sola o para todo el puerto?
Sirve para una terminal sola y cobra otro sentido en todo el recinto portuario. En una terminal, el valor es el aviso: alguien se entera de la situación mientras está pasando y llega a tiempo de pararla. En un puerto con varias terminales aparece algo que una sola no tiene, que es la comparación con la misma vara: la misma regla, escrita igual, aplicada en todas. Entonces se puede ver qué muelle acumula más cruces bajo la carga, cuál los corrigió después de una plática y a cuál conviene ir. Hoy eso se decide con la sensación del que más muelles pisa. Con el dato enfrente se decide mejor, y se puede explicar. Empezar por una terminal, ver qué sale y decidir después es lo más normal.
¿Cuánto cuesta?
Cuesta según cuántas cámaras se analizan, qué se le pide a cada una, dónde se procesa el video y si el hardware es de usted o lo ponemos nosotros. No publicamos una tarifa porque no sería honesta: una terminal con doce cámaras en la puerta y el muelle no es el mismo proyecto que un puerto con varias concesiones. Lo que sí se puede hacer es empezar pequeño: un par de puntos de una terminal, las dos o tres reglas que de verdad importan allí, y ver los avisos con sus jefes de muelle antes de decidir nada. Cuéntenos cuántas cámaras tiene y qué quiere detectar en cada una, y le damos un número. Escríbanos a hola@infinityneural.com: lo lee una persona y le contesta con algo concreto.
La banca
Ir a la página¿IRIS identifica a nuestros clientes o reconoce rostros?
No, IRIS no identifica a los clientes de una sucursal ni reconoce rostros. No compara rostros con ninguna lista ni con ninguna base de datos, no construye perfiles de nadie y no se cruza con sus sistemas de cliente. Lo que ve son hechos: dos cuerpos cruzando una puerta con una sola apertura, alguien que se queda quieto en el vestíbulo, un bulto que no se mueve. Cada hecho llega con su cámara y su minuto. Quien ve eso y decide qué significa es una persona de su casa, siempre.
¿Esto detecta lo que va a pasar antes de que pase?
No, esto no detecta lo que va a pasar antes de que pase, y preferimos decirlo antes de que salga en una reunión. IRIS no adivina la intención de nadie ni predice lo que va a hacer una persona; quien le prometa eso le está vendiendo humo. Lo que sí ve son hechos comprobables, mientras están pasando: alguien que entra con el casco puesto y el rostro cubierto, un bulto grande que entra y se queda quieto, una puerta blindada que lleva veinte minutos abierta. Eso llega con la cámara y el minuto, y decide una persona.
¿Sirve con las cámaras que ya tienen las sucursales?
Sí, IRIS sirve con las cámaras que las sucursales ya tienen. Se conecta a la señal de las cámaras IP instaladas y la analiza tal como llega: lo que cambia no es el equipo, es lo que se entiende de la imagen. Y se lo decimos sin adornos: el contraluz del cristal a media tarde y el área de cajeros automáticos a oscuras estropean cualquier imagen, incluida la nuestra. Por eso se revisa cámara por cámara si el encuadre da para lo que usted quiere ver ahí, y se le dice cuáles no llegan y cuáles bastaría con mover unos grados.
¿El video sale de la sucursal o se queda dentro?
El video sale de la sucursal o se queda dentro según la modalidad que usted elija, y las modalidades son dos. En la local no sale: los servidores están en sus instalaciones —en la sucursal o en su centro de datos—, el video entra por su red, se analiza ahí dentro y el sistema no necesita internet para funcionar. En la otra se procesa en nuestro centro de datos, que es nuestra nube y no la de un tercero, cifrado y con las condiciones que se firmen por contrato. En una red de sucursales conviene decidirlo pronto, porque condiciona la red de cada una.
¿Y los datos personales, en una sucursal llena de clientes?
Los datos personales se manejan configurando el tratamiento pieza a pieza: qué se guarda, cuánto tiempo, quién accede y desde dónde. Y encima de todo eso está lo que más pesa en una sucursal: IRIS no identifica a nadie, así que no hay identidades que proteger ni perfiles de cliente que construir. Ahora, de cómo se despliega y de qué se decide tratar responde su organización, no quien le vende el software, y eso lo firma usted con sus abogados. Lo que sí podemos poner sobre la mesa es que nuestra forma de trabajar está certificada en seguridad de la información y en privacidad por una entidad auditora externa. Ese papel no lo firma un vendedor: lo firma un auditor, y nos lo puede pedir antes de contratar nada.
¿Sustituye a la alarma monitoreada, a los guardias o al control de accesos?
No, IRIS no sustituye a la alarma monitoreada, ni a los guardias, ni al control de accesos: convive con los tres y cambia lo que ven. La alarma sigue haciendo lo suyo y el control de accesos sigue decidiendo quién abre una puerta. Lo que hoy falta es la capa que entiende la imagen: que la puerta se abrió una vez y pasaron dos personas, que lleva veinte minutos abierta, que en el área de conteo de efectivo hay una persona en una operación que pide dos. Eso ningún lector de tarjeta lo ve, porque el lector cuenta aperturas y no cuenta cuerpos.
Nos llega una queja de hace dos semanas. ¿Esto sirve para encontrar el momento?
Sí, esto sirve para encontrar el momento de una queja de hace dos semanas, y ahí está una de las cosas que más tiempo devuelve. Hoy alguien se sienta a pasar horas de grabación buscando cuatro minutos. Con IRIS se describe con una frase lo que se busca —una persona en el piso junto a la entrada, un bulto que se queda quieto en el vestíbulo— y sale la secuencia, con su cámara y su minuto. Y conviene decir la otra mitad: esa misma secuencia sirve igual para dar la razón a quien atendió que para desmentirlo. Eso es lo que la hace valer como evidencia.
¿Cuántos avisos van a llegar, y a quién?
Van a llegar los avisos que pida su regla, y afinar esa regla es el trabajo del primer mes. Una regla nunca es «avisa si hay alguien en el área de cajeros automáticos». Es «avisa si alguien lleva más de tantos minutos en el área de cajeros, fuera del horario de la sucursal». Se acota la zona sobre la imagen, la franja horaria, cuánto tiene que durar la situación y a quién le llega. Y el aviso va a quien puede hacer algo —el gerente de la sucursal, el centro de monitoreo, el celular de quien está de turno—, no a una pantalla que nadie ve. Un aviso que nadie atiende es un aviso mal configurado, y eso se corrige.
¿Se puede aplicar la misma regla en cientos de sucursales?
Sí, se puede aplicar la misma regla en cientos de sucursales, y ahí es donde esto deja de ser una herramienta de una sola. En una sucursal, el valor es el aviso: alguien se entera mientras está pasando. En una red entera aparece algo que una sucursal no tiene, que es la comparación con la misma vara: la misma regla, escrita igual, medida igual en todas. Entonces se ve qué sucursales acumulan puertas que se quedan abiertas, cuál tiene fila a la misma hora todos los días y a cuál conviene ir a visitar. Y no hace falta empezar por todas: se empieza por unas pocas y se decide después.
¿Cuánto cuesta poner IRIS en una red de sucursales?
El costo se calcula en función de cuántas cámaras se analizan, qué se detecta o se mide en cada una, cuántas sucursales entran, qué modalidad de despliegue se elige y si el hardware es de usted o lo ponemos nosotros. No publicamos una tarifa porque no sería honesta: una sucursal con seis cámaras y tres reglas y una red de trescientas no son el mismo proyecto. Lo que sí se puede hacer es empezar pequeño: unas pocas sucursales, las reglas que de verdad importan allí, y ver los avisos y los números con su equipo antes de decidir nada. Escríbanos a hola@infinityneural.com: lo lee una persona y le contesta con algo concreto.
Los casinos
Ir a la página¿Sirve con las cámaras que ya tenemos encima de las mesas?
Sí, sirve con las cámaras que ya están encima de las mesas. IRIS se conecta a la señal de las cámaras IP instaladas y la analiza tal como llega: lo que cambia no es el equipo, es lo que se entiende de la imagen. En el proyecto se revisa cámara por cámara si el encuadre da para lo que usted quiere ver ahí —una cámara puesta para cubrir el pasillo puede no llegar a ver el paño— y se le dice sin adornos cuáles no llegan y cuáles bastaría con girar unos grados. Poner una cámara nueva es la excepción, no el punto de partida.
¿IRIS reconoce rostros, controla la autoexclusión o detecta menores?
No, IRIS no reconoce rostros, no controla la autoexclusión y no detecta menores. No identifica a nadie: no compara ningún rostro con ninguna base de datos, no guarda quién es nadie, no sigue a un jugador por la sala y no se cruza con su programa de lealtad. Y aquí está la línea, dicha antes de que la pregunten: la autoexclusión y el control de menores obligan a saber quién es una persona concreta, y eso solo se puede hacer con una base para tratarlo y con un sistema de identificación autorizado. Eso no es IRIS, y no se lo vamos a vender como si lo fuera. Lo que IRIS ve es una mesa, una fila, una máquina, una situación y cuánto rato lleva ahí.
¿El video sale de la sala?
El video sale de la sala o se queda dentro según la modalidad que usted elija, y las modalidades son dos. En la modalidad local no sale: los servidores están en sus instalaciones, el video entra por su red, se analiza ahí dentro y el sistema no necesita internet para funcionar. En la otra se procesa en nuestro centro de datos, que es nuestra nube y no la de un tercero. En las dos las comunicaciones van cifradas y las condiciones se firman por contrato. En una sala lo habitual es dejar dentro todo lo de la caja y el área de conteo, y decidir el resto con calma.
¿Cuánto se tarda en encontrar una jugada de hace dos horas?
Encontrar una jugada de hace dos horas deja de ser una tarde en el cuarto de grabaciones. Hoy alguien baja, elige cuatro cámaras y rebobina. Con IRIS se describe en una frase lo que se ve —qué mesa, más o menos a qué hora, qué pasó— y se llega al minuto. Lo que se entrega es la cámara, la hora y el trozo de video tal cual: no se retoca nada y no se oculta nada. Y ahí se para IRIS. La conclusión la saca una persona, la queja la resuelve la sala, y lo que vale ante su área de cumplimiento o ante quien tenga que revisarlo lo marcan su procedimiento y quien deba aprobarlo. Eso no lo firmamos nosotros por usted.
¿Los números de la sala son confiables?
Los números de la sala son confiables porque no se configuran hablando, se configuran dibujando. Preguntar sirve para buscar; contar sirve para medir, y no se hacen igual. Una raya no se puede describir con una frase: hay que trazarla sobre la imagen. Se dibuja una línea en el umbral o una zona sobre el paño, y a partir de ahí el número se calcula igual todos los días, se puede repetir y se puede auditar. Así se mide cuánta gente espera de pie para sentarse, cuánto dura una mano o cuánto se tarda en la caja. Y en el conteo de personas no se queda con nuestra palabra: está homologado por el Centro Español de Metrología, el instituto de metrología de España, a través de NeuralPax. Dicho con precisión: es una homologación española, cubre el conteo de personas y no el producto entero, y no equivale a una acreditación mexicana.
¿Cuántos avisos vamos a tener por turno?
Va a tener los avisos que decida, porque la regla se acota: zona, franja horaria y duración. Un sistema que suelta doscientos avisos por turno está apagado a la semana, y con razón: cuando todo avisa, no avisa nada. Por eso una regla no es «avísame si hay gente de pie junto a una mesa», sino «avísame si hay tres o más personas de pie junto a esta mesa durante más de cuatro minutos mientras haya otra abierta y vacía». Cambiando la zona, la franja y el tiempo mínimo, el mismo detector pasa de sonar cien veces a sonar cuando de verdad importa. Y se afina después, con lo que salga las dos primeras semanas en su sala, no con lo que pasa en general.
¿Quién decide qué se vigila y qué no?
Lo decide la sala, no IRIS. Qué mesa, a qué hora, cuánta gente y cuánto rato: eso lo escribe su equipo, y queda escrito en una frase que cualquiera puede leer y cualquiera puede cambiar. IRIS aplica lo que le dijeron, siempre igual y sin cansarse. No trae de fábrica ninguna lista de comportamientos ni decide por su cuenta qué es normal en un paño: lo normal en una sala no es lo normal en otra, y eso lo sabe quien trabaja allí. Si mañana cambia el horario, se cierra una mesa o se abre una zona nueva, la regla se reescribe en un rato y no hay que encargar nada. Y como está escrita en una frase, se la puede mostrar tal cual a su área de cumplimiento, al comité o a quien pregunte qué ve exactamente esa cámara.
¿Qué no ve IRIS en una mesa?
Lo que IRIS no ve existe, y conviene decirlo antes de firmar nada. Una cámara solo entiende lo que entra en su encuadre: una mano tapa unas fichas, un cuerpo tapa a otro y una mesa llena esconde media superficie. Con la luz baja de una sala ve peor, y con el lente sucio también. Y hay gestos que se parecen muchísimo entre sí: recoger una ficha y mover una ficha se parecen durante un segundo. Por eso el aviso lo cierra siempre una persona viendo el video, y por eso IRIS no juzga la intención de nadie ni dice quién hizo trampa. IRIS no es infalible y no se lo vamos a vender como si lo fuera. Es un sistema que ve, todas las horas, las cámaras que ahora mismo no ve nadie.
¿Cuánto tarda en estar funcionando en la sala?
El tiempo depende del tamaño de la instalación, y no le vamos a dar un plazo que todavía no controlamos. El trabajo tiene tres fases claras: conectar las cámaras que ya existen, dibujar sobre cada imagen las zonas y escribir las reglas que importan, y afinar esas reglas con lo que pasa de verdad en su sala. Las primeras detecciones se ven pronto; el ajuste fino lleva más. Las fechas concretas van en la propuesta, cuando sepamos cuántas cámaras hay y qué quiere ver en cada una.
¿Cuánto cuesta poner IRIS en las cámaras de una sala?
El costo se calcula en función de cuántas cámaras se analizan, qué se detecta o se mide en cada una, qué modalidad de despliegue se elige y si el hardware es de usted o lo ponemos nosotros. No publicamos una tarifa única porque no sería honesta: doce cámaras de mesas y caja no son el mismo proyecto que una sala entera con sus accesos, sus pasillos de servicio y su área de conteo. Y se puede empezar pequeño: unas cuantas mesas y la caja, las tres reglas que de verdad importan allí, y ver los avisos y los números con su equipo antes de decidir nada. Cuéntenos cuántas cámaras tiene y qué quiere ver, y le damos un número. Escríbanos a hola@infinityneural.com: lo lee una persona y le contesta con algo concreto.
Las plazas comerciales
Ir a la página¿Sirve con las cámaras que ya tiene la plaza?
Sí, sirve con las cámaras que la plaza comercial ya tiene puestas. IRIS se conecta a la señal de las cámaras IP instaladas y la analiza tal como llega: lo que cambia no es el equipo, es lo que se entiende de la imagen. En el proyecto se revisa cámara por cámara si el encuadre da para lo que usted quiere medir ahí —una cámara colgada para vigilar un acceso a lo mejor no llega a contar en el pasillo del fondo— y se le dice sin adornos cuáles no llegan y cuáles bastaría con girar unos grados. Poner una cámara nueva es la excepción, no el punto de partida.
¿IRIS identifica a los visitantes o reconoce rostros?
No, IRIS no identifica a los visitantes ni reconoce rostros. No los compara con ninguna base de datos, no guarda quién es nadie, no sigue a una persona de una tienda a otra y no se cruza con ningún programa de lealtad. Una persona contada es un uno: no queda nada más de ella. Y como esto sale en todas las reuniones, lo decimos claro con el niño perdido: IRIS puede avisar de que hay un menor solo en una zona, pero no busca a un niño por su rostro ni sabe quién es. Lo que hace es acotar cámaras y minutos para que una persona vea, y quien lo encuentra es esa persona.
¿El video sale de la plaza?
El video sale de la plaza comercial o se queda dentro según la modalidad que usted elija, y las modalidades son dos. En la modalidad local no sale: los servidores están en sus instalaciones, el video entra por su red, se analiza ahí dentro y el sistema no necesita internet para funcionar. En la otra se procesa en nuestro centro de datos, que es nuestra nube y no la de un tercero. En las dos, las comunicaciones van cifradas y las condiciones se firman por contrato. Conviene decidirlo pronto, porque no es lo mismo poner un servidor en el edificio que llevar el análisis afuera: condiciona la red de la plaza.
¿En qué se diferencia esto del contador que ya tenemos en la puerta?
Se diferencia en que el contador de la puerta dice cuánta gente vino, y esto dice qué pasó adentro: por dónde entró, en qué niveles se quedó, qué pasillos evitó y qué cambió el día que se lanzó la campaña. Y hay dos maneras de pedirle las cosas, porque son dos cosas distintas. Lo que se vigila se describe hablando: una frase, y IRIS avisa cuando ocurre. Lo que se mide se dibuja: una raya en el umbral, una zona sobre el piso. Una raya no cabe en una frase, hay que trazarla, y por eso el número se calcula igual todos los días, se puede repetir y se puede auditar. En el conteo de personas no se queda con nuestra palabra: nuestro sistema está homologado por el Centro Español de Metrología, el instituto de metrología de España, a través de NeuralPax. Dicho con precisión: es una homologación española, cubre el conteo de personas y no el producto entero, y no equivale a una acreditación mexicana.
¿Podemos dar estos números a los locatarios?
Sí, esos números se pueden dar a los locatarios, y es una de las razones por las que se instala: son cifras anónimas y agregadas, así que se comparten sin ceder datos de ninguna persona. Cuánta gente pasa frente a cada local, a qué hora y desde qué acceso llegó. Lo que no está aquí es la venta: eso está en la caja del locatario y ahí no entramos. Pero juntando las dos mitades cambia el diagnóstico: si pasa mucha gente y no entra casi nadie, el problema es el aparador o el rótulo. Si no pasa nadie, el problema es el pasillo y no la tienda. Hoy esas dos situaciones se parecen en el reporte —vendió poco— y son dos problemas distintos con dos soluciones distintas.
¿Cuántos avisos vamos a recibir en el centro de monitoreo?
Va a recibir los avisos que decida, porque la regla se acota: zona, franja horaria y duración. Un sistema que avisa doscientas veces al día está apagado a la semana, y con razón: cuando todo avisa, no avisa nada. Por eso una regla no es «avísame si hay gente parada en las escaleras eléctricas», sino «avísame si hay alguien parado en el arranque de estas escaleras más de un minuto, entre las diez y las diez y media». Cambiando la zona, la franja y el tiempo mínimo, el mismo detector pasa de sonar cien veces al día a sonar cuando de verdad importa. Y se afina después, con lo que salga las dos primeras semanas en su plaza y no en una plaza cualquiera.
¿Quién decide qué se vigila y qué se mide?
Lo decide la plaza comercial, no IRIS. La regla se escribe en una frase que cualquiera puede leer y cualquiera puede cambiar; la medición se dibuja sobre la imagen, con una raya o una zona. IRIS aplica lo que le dijeron, siempre igual y sin cansarse. No trae de fábrica ninguna lista de comportamientos ni decide por su cuenta qué es normal en un pasillo: lo normal en una plaza de barrio no es lo normal en una de tres niveles con área de comidas, y eso lo sabe quien trabaja allí. Si mañana cambia el horario, cierra un local o se monta la campaña de temporada en el atrio, la regla se reescribe en un rato y no hay que encargar nada.
¿Qué no ve IRIS un sábado por la tarde?
Un sábado por la tarde IRIS deja de distinguir a unas personas de otras cuando se tapan entre ellas, y preferimos decirlo antes de firmar. Le pasa a cualquier sistema de visión, incluido el nuestro, y quien diga lo contrario no lo probó con la plaza llena. Lo que no se pierde es justo lo que más falta hace en ese momento: la ocupación. Medir cuánta gente hay en una zona y cómo se reparte por los niveles no necesita distinguir a cada persona. Lo que sí se degrada es contar uno a uno en un paso estrecho y muy cargado; ahí el conteo se recoloca en el acceso, donde la gente pasa en fila. Y lo que ocurre fuera del encuadre, detrás de una columna o en una zona sin cámara, no lo ve nadie: tampoco IRIS.
¿Cuánto tarda en estar funcionando?
El tiempo depende del tamaño de la plaza comercial, y no le vamos a dar un plazo que todavía no controlamos. El trabajo tiene tres fases claras: conectar las cámaras que ya existen, dibujar sobre cada imagen las zonas y escribir las reglas que importan, y afinar esas reglas con lo que va pasando de verdad. Las primeras mediciones y los primeros avisos se ven pronto; el ajuste fino lleva más, porque hace falta que pasen un día flojo, un sábado y un día de campaña. Las fechas concretas van en la propuesta, cuando sepamos cuántas cámaras hay y qué quiere medir en cada una.
¿Cuánto cuesta poner IRIS en las cámaras de una plaza comercial?
El costo se calcula en función de cuántas cámaras se analizan, qué se mide o se detecta en cada una, qué modalidad de despliegue se elige y si el hardware es de usted o lo ponemos nosotros. No hay una tarifa única que sirva para todos, porque no cuesta lo mismo medir dos accesos y un nivel que cubrir tres niveles, el área de comidas y las rampas del estacionamiento. Y se puede empezar pequeño: los accesos y un nivel, ver los números con su equipo y decidir después. Cuéntenos cuántas cámaras tiene y qué quiere medir, y le damos un número. Escríbanos a hola@infinityneural.com: lo lee una persona y le contesta con algo concreto.
Los aeropuertos
Ir a la página¿Sirve con las cámaras que ya tiene la terminal?
Sí, sirve con las cámaras que la terminal ya tiene. IRIS se conecta a la señal de las cámaras IP que ya están instaladas y la analiza tal como llega: lo que cambia no es el equipo, es lo que se entiende de la imagen. En el proyecto se revisa cámara por cámara si el encuadre da para lo que usted quiere medir ahí —una cámara puesta para ver el vestíbulo entero puede que no llegue a contar la entrada de una fila— y se le dice sin adornos cuáles no llegan y cuáles bastaría con mover unos grados. Poner una cámara nueva es la excepción, no el punto de partida.
¿IRIS identifica a los pasajeros o reconoce rostros?
No, IRIS no identifica a los pasajeros ni reconoce rostros. No los compara con ninguna base de datos, no guarda quién es nadie, no sigue a una persona por la terminal y no se cruza con ninguna lista de pasajeros ni con ningún pase de abordar. Y conviene decir dónde está la raya: IRIS no hace revisión de documentos, no verifica identidades, no sustituye al equipo de rayos X ni al personal del filtro y no toca ninguno de los sistemas de seguridad del aeropuerto. Lo que hace es medir flujos y avisar de hechos operativos: una fila que crece, un puesto abierto y vacío, una banda parada. Un pasajero contado es un uno: no queda nada más de él.
¿El video sale del aeropuerto?
El video sale del aeropuerto o se queda dentro según la modalidad que usted elija, y las modalidades son dos. En la modalidad local no sale: los servidores están en sus instalaciones, el video entra por su red, se analiza ahí dentro y el sistema no necesita internet para funcionar. En la otra se procesa en nuestro centro de datos —que es nuestra nube, no la de un tercero— y entonces sí sale, cifrado y con las condiciones que se firmen por contrato. En un aeropuerto lo habitual es mezclar: dentro lo sensible, fuera lo que no lo es.
¿Los minutos de espera del filtro son un número confiable?
Los minutos de espera del filtro son un número confiable porque no se configuran hablando, se configuran dibujando: una raya en la entrada de la fila, otra en el punto donde se pasa, una zona sobre el piso. Una raya no cabe en una frase, hay que trazarla, y por eso el número sale igual todos los días, se puede repetir, se puede comparar entre semanas y se puede auditar. Y no se mide solo la espera: también cuántos puestos estaban abiertos mientras se esperaba, que es la mitad que falta para explicar por qué se abre otro. En el conteo de personas no se queda con nuestra palabra: está homologado por el Centro Español de Metrología, el instituto de metrología de España, a través de NeuralPax. Dicho con precisión: es una homologación española, cubre el conteo de personas y no el producto entero, y no equivale a una acreditación mexicana.
¿Detecta un equipaje abandonado?
IRIS detecta un equipaje abandonado en el sentido literal de lo que ve una cámara: un objeto que lleva un rato en el piso sin nadie al lado, dentro de una zona que usted dibujó y durante el tiempo que usted fijó. Eso es todo lo que sabe. No dice de quién es, no dice qué hay adentro, no busca a nadie y no decide nada: el aviso llega con la cámara, la hora y el video, y quien decide qué se hace es la persona que está de turno, con el protocolo del aeropuerto enfrente. Y hay que decirlo antes de firmar: en un vestíbulo lleno, un objeto puede quedar tapado por la gente que pasa, y entonces la cámara no lo ve.
¿Cuántos avisos van a llegar al centro de operaciones?
Van a llegar los avisos que usted decida, porque la regla se acota: zona, franja horaria y duración. Un sistema que avisa doscientas veces por turno está apagado a la semana, y con razón: cuando todo avisa, no avisa nada. Por eso una regla no es «avísame si hay fila», sino «avísame si esta fila pasa de veinte minutos entre las seis y las nueve». Cambiando la zona, la franja y el tiempo mínimo, el mismo detector pasa de sonar todo el día a sonar cuando de verdad importa. Y se ajusta después, con lo que haya salido las dos primeras semanas en su terminal, no en una terminal cualquiera.
¿Quién decide qué se vigila y qué se mide?
Lo decide el aeropuerto, no IRIS. Lo que se vigila se escribe hablando: una frase que cualquiera puede leer y cualquiera puede cambiar. Lo que se mide se dibuja: una raya en el piso, una zona sobre una sala. Son dos cosas distintas y no se configuran igual, y por eso hay que decidir las dos. IRIS no trae de fábrica ninguna lista de comportamientos ni decide qué es normal en un vestíbulo a las seis de la mañana: eso lo sabe quien lleva veinte años trabajando ahí. Y si cambia el horario de un vuelo de madrugada, se cierra un pasillo por obra o se abre una puerta nueva, la regla se reescribe en un rato y no hay que encargar nada.
¿Qué no ve IRIS en una terminal llena?
Lo que IRIS no ve existe, y conviene decirlo antes de firmar nada. Una cámara solo entiende lo que entra en su encuadre: con el vestíbulo lleno, unas personas tapan a otras y deja de distinguirlas una a una. Eso le pasa a cualquier sistema de visión, incluido el nuestro, y quien diga lo contrario no lo probó un domingo por la tarde. Lo que no se pierde es la ocupación, que es justo lo que más falta hace cuando está lleno: medir cuánta gente hay en una zona no necesita distinguir a cada persona. Lo que sí se degrada es contar uno a uno en un paso estrecho y muy cargado, y ahí el conteo se recoloca donde la gente pasa en fila. Con el contraluz de un ventanal grande, con el lente sucio o con una cámara mal orientada, ve peor. Y donde no hay cámara, no ve nada.
¿Cuánto tarda en estar funcionando?
El tiempo depende del tamaño de la instalación, y no le vamos a dar un plazo que todavía no controlamos. El trabajo tiene tres fases claras: conectar las cámaras que ya existen, dibujar sobre cada imagen las zonas que hay que medir y escribir las reglas que hay que vigilar, y afinar esas reglas con lo que pasa de verdad en la terminal a las seis de la mañana y a las once de la noche, que no se parecen en nada. Las primeras mediciones y las primeras detecciones se ven pronto; el ajuste fino lleva más. Las fechas concretas van en la propuesta, cuando sepamos cuántas cámaras hay y qué quiere ver en cada una.
¿Cuánto cuesta?
El costo se calcula en función de cuántas cámaras se analizan, qué se mide o se detecta en cada una, qué modalidad de despliegue se elige y si el hardware es de usted o lo ponemos nosotros. No hay una tarifa única, porque no cuesta lo mismo medir el filtro y la sala de entrega de equipaje que cubrir una terminal entera con sus locales, sus pasillos y su sótano. Y se puede empezar pequeño: el filtro y la sala de equipaje, ver los números con su equipo enfrente y decidir después. Cuéntenos cuántas cámaras tiene y qué quiere ver, y le damos un número. Escríbanos a hola@infinityneural.com: lo lee una persona y le contesta con algo concreto.
La seguridad pública
Ir a la página¿Sirve con las cámaras que ya tenemos puestas?
Sí, sirve con las cámaras que ya están puestas, y ese es justo el punto: en un territorio no faltan cámaras, falta alguien que las vea a todas horas. IRIS analiza la señal de las cámaras IP que ya existen; lo que cambia no es el sensor, es lo que se entiende de la imagen. Lo que sí condiciona el resultado es dónde está puesta cada una y qué se ve desde ahí: una cámara colocada para que salga el acceso entero rinde menos que una puesta de frente sobre el punto que importa. Antes de prometer nada preferimos revisar imágenes reales de sus cámaras y decirle en cuáles esto tiene sentido y en cuáles no. A veces la respuesta es mover una cámara dos metros, y eso es más barato que comprar nada.
¿IRIS identifica a las personas, reconoce rostros o sigue a alguien por el territorio?
No, IRIS no identifica a las personas, no reconoce rostros y no sigue a nadie por el territorio, y hay que decirlo con todas las letras. No compara ningún rostro con ninguna base de datos, no guarda quién es nadie y no lleva ficha de nadie. Tampoco predice, ni califica a nadie, ni clasifica a nadie por su comportamiento, ni interpreta las intenciones ni el estado de ánimo de nadie. Lo que detecta son hechos que definió la propia institución: un vehículo parado donde no se puede parar, una salida bloqueada, humo saliendo del monte, una mancha que crece en el agua, una aglomeración que va a más. Qué está pasando, dónde y desde cuándo: eso es todo lo que va en el aviso. Y sobre las placas, la respuesta honesta: IRIS puede leer placas cuando la cámara está puesta para eso y quien opera el sistema decide activarla y responde de ese uso, pero eso es otra cámara y otra decisión, y no es lo que hacen las cámaras de esta página.
¿El video sale de nuestras instalaciones?
El video sale de sus instalaciones solo si usted quiere, y en este sector lo normal es que no salga. En la modalidad local los servidores están en su edificio, el video entra por su red, se analiza ahí dentro y el sistema no necesita internet para funcionar: si se cae el enlace, el análisis sigue. En la otra modalidad se procesa en nuestro centro de datos, que es nuestra nube y no la de un tercero, cifrado y con las condiciones que se firmen por contrato. Sea donde sea, de un aviso se guarda siempre lo mismo: la cámara, la hora, el hecho detectado y el trozo de video, para que el reporte se pueda sostener después con algo más que un recuerdo.
¿Un aviso de IRIS sirve como evidencia de lo que pasó?
Un aviso de IRIS aporta un hecho fechado con su video, ni más ni menos: no retoca la imagen, no oculta nada y no interpreta lo que se ve. Si ese hecho sirve o no como evidencia lo decide el procedimiento que corresponda y quien tenga que valorarlo, no nosotros y no quien le vende el software. Lo que sí podemos decirle es qué hace útil esa secuencia: es exactamente la misma para las dos partes. Sirve igual para dar la razón a quien actuó que para desmentirlo, y por eso conviene que exista antes de que nadie la necesite. Ver un hecho no es acusar a nadie.
¿Dónde no se pone una cámara, y quién responde del manejo de los datos personales?
Dónde no se pone una cámara conviene contestarlo antes de que lo pregunten: no se ve dentro de una vivienda, ni en un vestidor, ni en un baño, ni en una oficina donde se atiende a una persona. Y en el espacio público, dónde hay cámara y dónde no lo decide la institución, con sus abogados y con la información pública que corresponda. Eso lo firma quien lo instala, no nosotros; desconfíe de quien le diga lo contrario. Lo que sí depende del software es que el tratamiento se configura pieza a pieza: qué se guarda, cuánto tiempo, quién accede y desde dónde. Y que nuestra forma de trabajar está certificada en seguridad de la información y en privacidad por una entidad auditora externa. Ese papel no lo firma un vendedor: lo firma un auditor, y nos lo puede pedir antes de contratar nada.
¿Cuántos avisos van a llegar al centro de monitoreo?
Al centro de monitoreo van a llegar los avisos que usted decida, porque la regla se acota: zona, franja horaria y duración. Un sistema que da doscientos avisos por turno está apagado a la semana, y con razón: cuando todo avisa, no avisa nada. Por eso una regla no es «avísame si hay un vehículo parado», sino «avísame si hay un vehículo parado en este acotamiento, entre las diez de la noche y las seis, durante más de tres minutos». Cambiando la zona, la franja y el tiempo mínimo, el mismo detector pasa de sonar cien veces al día a sonar cuando de verdad importa. Y se afina después, con lo que haya salido las dos primeras semanas en su territorio y no en el de otro.
¿Quién decide qué se vigila y qué no?
Lo decide la institución, no IRIS. Qué zona, a qué hora, cuánto rato y con qué condiciones: eso lo escribe quien opera el sistema, y queda escrito en una frase que cualquiera puede leer y cualquiera puede cambiar. IRIS aplica lo que le dijeron, siempre igual y sin cansarse. No trae de fábrica ninguna lista de comportamientos ni decide por su cuenta qué es normal en un territorio: lo normal en una costa no es lo normal en un parque industrial, y eso lo sabe quien trabaja allí. Si mañana se cierra un carril, se abre un acceso o cambia el horario de un paso, la regla se reescribe en un rato y no hay que encargar nada. Y como está escrita en una frase, se puede mostrar tal cual a quien pregunte qué ve exactamente esa cámara.
¿Qué es lo que IRIS no ve?
Lo que IRIS no ve existe, y conviene decirlo antes de firmar nada. Una cámara solo entiende lo que entra en su encuadre: si algo pasa fuera de campo, detrás de una barda, entre dos vehículos o en una zona donde no hay cámara, IRIS no lo ve, igual que no lo vería una persona viendo esa misma pantalla. De noche, con niebla, con lluvia fuerte o con el lente sucio ve peor, y en una ladera a contraluz al amanecer ve peor todavía. Y hay situaciones que se parecen mucho entre sí: el polvo que levanta un camión de carga y el humo se pueden confundir durante unos segundos, y por eso el aviso lo cierra siempre una persona viendo el video. Detectar no es decidir. IRIS no es infalible y no se lo vamos a vender como si lo fuera: es un sistema que ve, a todas horas, las cámaras que ahora mismo no ve nadie.
¿Cuánto tarda en estar funcionando?
El tiempo depende del tamaño del despliegue, y no le vamos a dar un plazo que todavía no controlamos. El trabajo tiene tres fases claras: conectar las cámaras que ya existen, dibujar sobre cada imagen las zonas y escribir las reglas que importan en ese punto, y afinar esas reglas con lo que va pasando de verdad. Las primeras detecciones se ven pronto; el ajuste fino lleva más, porque depende de lo que ocurra frente a esas cámaras y no de nosotros. Las fechas concretas van en la propuesta, cuando sepamos cuántas cámaras hay y qué quiere detectar en cada una.
¿Cuánto cuesta?
El costo se calcula en función de cuántas cámaras se analizan, qué se le pide a cada una, qué modalidad de despliegue se elige y si el hardware es de usted o lo ponemos nosotros. No publicamos una tarifa porque no sería honesta: un tramo de costa con doce cámaras y tres reglas y un territorio entero con cientos no son el mismo proyecto. Lo que sí se puede hacer es empezar pequeño: un acceso, un tramo de carretera de montaña, las dos o tres reglas que de verdad importan allí, y ver los avisos con su equipo antes de decidir nada. Cuéntenos cuántas cámaras tiene y qué quiere detectar, y le damos un número. Escríbanos a hola@infinityneural.com: lo lee una persona y le contesta con algo concreto.
Los centros de datos
Ir a la página¿Sirve con las cámaras que ya tenemos en el centro de datos?
Sí, sirve con las cámaras que ya están en el centro de datos. IRIS se conecta a la señal de las cámaras IP que ya están puestas y la analiza tal como llega: lo que cambia no es el equipo, es lo que se entiende de la imagen. En el proyecto se revisa cámara por cámara si el encuadre da para lo que usted quiere ver ahí —una cámara colocada para cubrir el pasillo entero a lo mejor no llega a ver si un rack quedó abierto— y se le dice sin adornos cuáles no llegan y cuáles bastaría con mover unos grados. Poner una cámara nueva es la excepción, no el punto de partida.
¿IRIS identifica al personal o reconoce rostros?
No, IRIS no identifica al personal ni reconoce rostros. No los compara con ninguna base de datos, no guarda quién es nadie y no sigue a una persona por el centro. Y lo decimos también hacia dentro, porque es lo primero que pregunta la representación de los trabajadores: esto no sirve para controlar la jornada de nadie, ni para medir el rendimiento de una persona, ni para saber cuánto rato estuvo alguien en un pasillo. Lo que ve es «hay una persona», «hay dos», «esta puerta lleva este rato abierta», «este rack está abierto sin nadie enfrente». El nombre, si hace falta, lo pone después su control de accesos, y ese cruce lo decide usted.
¿El video sale del centro de datos?
El video sale del centro de datos o se queda dentro según la modalidad que usted elija, y las modalidades son dos. En la modalidad local no sale: los servidores están en sus instalaciones, el video entra por su red, se analiza ahí dentro y el sistema no necesita internet para funcionar. En la otra se procesa en nuestro centro de datos, que es nuestra nube y no la de un tercero, cifrado y con las condiciones que se firmen por contrato. En este sector lo normal es quedarse dentro, y nos parece bien: es una decisión suya, no una condición nuestra.
¿Detecta que dos personas pasan con una sola autorización?
IRIS detecta que por esa puerta pasaron dos personas, y a qué hora. Lo que no sabe es cuántas autorizaciones hubo: ese dato vive en su control de accesos, no en la imagen. El cruce lo hace su sistema con el hecho que aporta la cámara —dos cuerpos y un solo paso autorizado, o un técnico en un pasillo que no es el que dice la orden de trabajo—, y ahí es donde un paso normal se convierte en un problema. Ese reparto es a propósito: la cámara aporta el hecho, el significado lo pone quien tiene el resto de la información. Y el hecho queda con su cámara, su hora y su trozo de video, que es justo lo que hace falta el día que hay que reconstruir qué pasó o mostrárselo a quien viene a auditar.
¿Avisa de agua en el piso falso, de humo o de una puerta atrancada?
Sí, IRIS avisa de agua en el piso falso, de humo en un pasillo y de una puerta atrancada con una cuña, y también de un rack que se queda abierto o de una herramienta olvidada dentro de la sala. Ahora el límite, porque es importante: esto no sustituye a la detección de incendios, ni a los sensores de agua, ni a la supervisión de la instalación. Esos sistemas tienen su mantenimiento y sus revisiones, y siguen exactamente donde están. Lo que aporta la cámara es otra cosa: llega a lugares donde no hay sensor y muestra la imagen del momento, para que quien está de turno vea de qué se trata sin tener que bajar a revisar.
¿Cuántos avisos vamos a tener por turno?
Va a tener los avisos que decida, porque la regla se acota: qué puerta, qué franja horaria y cuánto tiempo. Un sistema que avisa doscientas veces por turno está apagado en una semana, y con razón: cuando todo avisa, no avisa nada. Por eso una regla no es «avísame si esta puerta se abre», sino «avísame si esta puerta lleva más de dos minutos abierta fuera del horario de mantenimiento». Cambiando la zona, la franja y el tiempo mínimo, el mismo detector pasa de sonar todo el día a sonar cuando de verdad importa. Y se ajusta después, con lo que salga las dos primeras semanas en su centro, no en general.
¿Quién decide qué se vigila y qué no?
Lo decide el centro de datos, no IRIS. Qué puerta, a qué hora, cuánta gente y cuánto rato: eso lo escribe su equipo, y queda escrito en una frase que cualquiera puede leer y cualquiera puede cambiar. IRIS aplica lo que le dijeron, siempre igual y sin cansarse. No trae de fábrica ninguna lista de comportamientos ni decide por su cuenta qué es normal en un pasillo: lo normal en una sala de operación no es lo normal en un andén de descarga, y eso lo sabe quien trabaja allí. Si mañana cambia un procedimiento, se abre una sala nueva o se cierra un pasillo por obra, la regla se reescribe en un rato y no hay que encargar nada.
¿Qué no ve IRIS en un pasillo de racks?
Lo que IRIS no ve existe, y conviene decirlo antes de firmar nada. Una cámara solo entiende lo que entra en su encuadre: un rack tapa lo que hay detrás, un cuerpo tapa a otro y en un pasillo estrecho el ángulo deja zonas ciegas. Con poca luz, con el lente sucio o con una luz muy dura de frente, ve peor. Y hay situaciones que se parecen mucho entre sí: alguien que recarga la puerta y alguien que la atranca pueden confundirse durante un segundo. Por eso el aviso siempre lo cierra una persona viendo el video. IRIS no es infalible y no se lo vamos a vender como si lo fuera. Es un sistema que ve, a todas horas, las cámaras que ahora mismo no ve nadie.
¿Cuánto tarda en estar funcionando?
El tiempo depende del tamaño de la instalación, y no le vamos a dar un plazo que todavía no controlamos. El trabajo tiene tres fases claras: conectar las cámaras que ya existen, dibujar sobre cada imagen las zonas y escribir las reglas que importan —esta puerta, este pasillo, este rack—, y afinar esas reglas con lo que pasa de verdad en sus turnos. Las primeras detecciones se ven pronto; el ajuste fino lleva más. Las fechas concretas van en la propuesta, cuando sepamos cuántas cámaras hay, qué salas entran y qué quiere detectar en cada una.
¿Cuánto cuesta?
El costo se calcula en función de cuántas cámaras se analizan, qué se le pide a cada una, qué modalidad de despliegue se elige y si el hardware es de usted o lo ponemos nosotros. No publicamos una tarifa única porque no sería honesta: no cuesta lo mismo cubrir la esclusa de entrada y el andén de descarga que poner reglas en cada pasillo de cada sala. Y se puede empezar pequeño: los accesos críticos, las dos o tres reglas que de verdad importan allí, y ver los avisos con su equipo antes de decidir nada más. Cuéntenos cuántas cámaras tiene y qué quiere ver, y le damos un número. Escríbanos a hola@infinityneural.com: lo lee una persona y le contesta con algo concreto.
El estado de las cámaras
Ir a la página¿Sirve con nuestras cámaras o hay que cambiarlas?
Sirve con las que ya tiene, sean del fabricante que sean. IRIS no le pregunta nada a la cámara ni depende de que ella sepa decir que está mal: ve la imagen que llega, igual que ve a una persona o a un tráiler. Una cámara de hace doce años da una imagen, y con eso basta. No hay que cambiar ninguna, ni añadir ningún aparato, ni tender un cable nuevo.
¿No nos va a llenar el día de avisos?
No, y está pensado justo para eso. Cada cosa lleva su umbral y su tiempo: una gota de lluvia tiene que seguir ahí un buen rato, la suciedad tiene que ir a peor varios días, el encuadre tiene que haber cambiado de verdad y no por una ráfaga de viento. Solo tres cosas avisan al momento: que la cámara esté tapada, que esté girada o que haya perdido la señal. Todo lo demás no interrumpe a nadie: espera al reporte del día.
¿Cómo sabe cómo tenía que verse esa cámara?
Porque se lo guarda. El primer día IRIS anota cómo se ve esa cámara cuando está bien —su encuadre, su nitidez, su color, cuánta luz da de noche— y esa es su referencia. Es de esa cámara y de ninguna otra: una del andén de carga y una del vestíbulo no se parecen en nada, y compararlas entre sí no diría nada. Después compara cada día contra su propia referencia, no contra un ideal.
¿Cada cuánto revisa las cámaras?
Lo decide usted. Se programa una auditoría —cada día, cada domingo, el uno de cada mes— y a la hora fijada IRIS revisa una por una todas las cámaras de la instalación, sin que nadie tenga que pedirlo y esté quien esté frente a la pantalla. Al terminar hay un reporte con cuáles están bien, cuáles empeoraron y cuáles no ven, cada una con su imagen y su hora. Se exporta a hoja de cálculo.
¿Esto cuesta aparte?
No. La licencia de IRIS es por cámara, no por pregunta. Pedirle que avise si alguien se cae y pedirle que diga si esa misma cámara está sucia cuesta exactamente lo mismo, porque lo que se paga es la cámara. No hay un módulo de mantenimiento aparte ni un precio por cada cosa que quiera vigilar: si la cámara ya está en IRIS, esto ya lo tiene.
¿IRIS repara la cámara o hay que subir igual?
Hay que subir, y IRIS no lo disimula: no repara nada, no reinicia equipos y no limpia domos. Lo que hace es que quien sube lo haga sabiendo a qué sube y en el orden correcto. La diferencia no es pequeña: se pasa de una ronda por calendario —recorrer cuatrocientas cámaras porque toca— a una lista de las once que de verdad tienen algo, con su imagen enfrente. Y de esas once, alguna se arregla desde abajo.
¿Y si la suya no está?
Escríbanos y la contestamos. Si la pregunta es buena, acaba en esta página para el siguiente que la tenga.
Siguiente paso
El centro penitenciario
¿Quién está viendo la pantalla del patio cuando empieza la riña?
17 casos: 16 avisan cuando pasa algo y uno solo mide. Ve cada imagen tal cual y después con lo que IRIS entiende encima.
El hospital
¿Cuánto tarda en pasar alguien por ese pasillo a las cuatro de la mañana?
13 casos: 12 avisan cuando pasa algo y uno solo mide. Ve cada imagen tal cual y después con lo que IRIS entiende encima.
Y lo mejor
Las cámaras que compró hace añossiguen sirviendo. Lo que les faltaba no era calidad.
Era que alguien las viera. IRIS se conecta a la instalación que ya tiene —los mismos equipos, los mismos cables— y esas imágenes pasan de guardarse a entenderse.
Cuéntenos su problema y le decimos si IRIS lo entiende o todavía no.
Estamos en España. Si escribe, contesta una persona y la hora no juega en contra.