Todo lo que preguntan
Las preguntas de siempre, contestadas de una vez.
Ninguna de estas respuestas se escribió para esta página: son las mismas que están en su lugar, y desde cada grupo se entra a él. El orden va de lo general a lo concreto: primero lo que conviene entender antes de todo, después cada pieza del producto, y de último cada sector.
297 preguntas contestadas
Antes de nada
Qué es IRIS, en qué se diferencia de un VMS, si hay que cambiar las cámaras, si funciona sin internet y quién decide.
Inicio
Ir a la página¿IRIS puede funcionar sin internet?
Sí. IRIS se puede instalar por completo en sitio y funcionar sin conexión a internet. El video, los modelos, las búsquedas y las reglas pueden correr dentro de la infraestructura del cliente.
¿Hay que cambiar las cámaras?
No necesariamente. IRIS está hecho para aprovechar la instalación de video que ya existe, cuando la integración y los flujos disponibles lo permiten.
¿IRIS toma decisiones por nosotros?
No. Su organización define las reglas y los límites. IRIS se encarga de aplicarlas siempre igual y le lleva a las personas las situaciones que piden criterio humano.
¿Qué es un NVMS?
Las siglas son de Neural Video Management System. Un VMS guarda y muestra el video; un NVMS, además, entiende la escena: qué objeto es, en qué zona está y cuánto lleva ahí. Con eso aplica las reglas que escribió la organización y devuelve dos cosas que antes no existían: cifras para medir y el pedazo de video que muestra lo que pasó.
¿Cuánto tarda en estar funcionando?
No damos plazos: no dependen de nosotros y cada instalación es otra cosa. Lo que sí se puede decir es cómo se empieza. Se escogen unas pocas cámaras —las que más duelen—, se escriben una o dos reglas, se mira una semana si detecta lo que usted esperaba, y desde ahí se crece. Nadie tiene que conectar cuatrocientas cámaras para saber si esto le sirve.
¿IRIS sustituye al VMS que ya tengo?
Las dos cosas son posibles: IRIS puede ser el sistema de gestión de video completo, o quedarse al lado del que ya está funcionando. Cuál de las dos se sabe mirando la red de cámaras, no antes de mirarla. Preferimos revisarla cámara por cámara —qué modelo es, cómo está la red, dónde está el grabador— y decirle qué se puede hacer hoy y qué no. Prometer que encaja con todo es fácil, y no se sostiene.
¿Cuánto cuesta IRIS?
Tres cosas mueven la cotización: cuántas cámaras entran, cuántas detecciones lleva cada una y dónde se procesa el video, si en las instalaciones del cliente o afuera. Por eso no hay tarifa publicada: doce cámaras en una portería y seiscientas repartidas en tres bodegas no se parecen en nada. Cuéntenos el caso y le pasamos una cotización con un número, no un rango.
¿IRIS reduce las falsas alarmas?
Sí, y es de las primeras razones por las que se instala. La detección de movimiento de siempre no distingue nada: un aguacero de veinte minutos, una rama que se mueve o un gato le disparan lo mismo, y a las tres de la mañana el operador ya no abre ninguno. IRIS mira la escena antes de avisar: qué es eso, en qué zona está y cuánto lleva ahí. Avisos en falso va a haber, y quien diga lo contrario está vendiendo humo. Lo que cambia es que dejan de llegar todos a la misma pantalla, y que el que llega vale la pena abrirlo.
Qué es IRIS
Ir a la página¿IRIS toma decisiones por nosotros?
No. Las reglas y los límites los pone su organización; lo de IRIS es aplicarlos igual, una y otra vez, sobre todas las cámaras. Y lo que pide criterio humano le llega a una persona con el video, el contexto y el histórico al lado, para que decida con todo delante.
¿Tengo que cambiar mis cámaras para usar IRIS?
No necesariamente. IRIS está hecho para aprovechar la infraestructura de video que ya existe, cuando la integración y los flujos disponibles lo permiten. En la evaluación previa se mira cámara por cámara: cuáles sirven así como están, cuáles conviene reorientar y cuáles no dan la calidad de imagen que pide la detección que usted busca.
¿En qué se diferencia IRIS de una analítica de video?
IRIS se diferencia de una analítica de video en lo que hace después de detectar. Una analítica detecta un hecho suelto: hay una persona, cruzó una línea, pasaron doce vehículos. IRIS relaciona ese hecho con la zona, el tiempo y el contexto, comprueba la regla que fijó su organización y ejecuta lo que debe ocurrir a continuación. Detectar es el principio, no el final.
¿Detectar y entender son lo mismo?
No, y es de las cosas que más se confunden. «Mirar» son en realidad tres cosas distintas. Una ENCUENTRA: sabe que ahí hay una persona y en qué punto exacto de la imagen está. Es rápida y sobre la misma imagen da siempre el mismo resultado, y por eso es la única con la que se puede contar y que un número salga igual dos veces. Otra NOMBRA: separa una camioneta de un automóvil, un casco de una gorra. Trabaja con una lista, y lo que no esté en la lista no lo ve. Y la tercera ENTIENDE: lee la escena completa y la relación entre las cosas —no «una persona» y «un carro», sino «una persona en el piso al lado de un carro atravesado en mitad del cruce»—. Esa no necesita lista y contesta a una frase escrita con sus palabras, pero no es con la que se cuenta. IRIS trae las tres de fábrica, no como extras aparte, porque en una misma cámara suelen hacer falta al tiempo. De ahí sale la regla: preguntar sirve para buscar y contar sirve para medir, y no se hacen igual.
¿Puede IRIS aprender a ver algo que solo pasa en mi instalación?
Sí. Una pieza que solo se fabrica aquí, un gesto que solo se hace en este oficio, un defecto que solo aparece con este material: nada de eso está en ninguna lista, y no va a estarlo. Se entrena un modelo propio con imágenes de sus cámaras y con sus casos, y pasa a ser una detección más dentro de IRIS: se escribe en una regla igual que las demás. Y ese modelo es suyo: se entrena con sus imágenes y con el criterio de su gente, así que queda en propiedad suya. No se reutiliza con otro cliente, no se mete en un producto que se venda a su competencia y no depende de que siga siendo cliente para que pueda usarlo. Lo que hace falta para entrenarlo: imágenes de eso pasando —de verdad, no montadas— y alguien de su equipo que sepa decir cuál está bien y cuál no. Si eso que quiere detectar no se ve en la imagen, no hay modelo que lo saque.
NVMS
Ir a la página¿IRIS es un VMS?
IRIS trae lo que trae un VMS: recibe cámaras, graba, reproduce y exporta. Pero no se queda ahí. Entiende lo que está pasando en la imagen, aplica las reglas de la organización, vuelve el video cifras que se pueden medir, y deja investigar sin sentarse a revisar horas de grabación.
¿Tengo que reemplazar el VMS que ya tengo?
No necesariamente. Según el proyecto, IRIS puede quedar como plataforma completa o convivir con la infraestructura de video que ya está, aprovechando los flujos y las integraciones que haya. Lo sensato es mirarlo caso por caso: qué cámaras hay, cómo se está grabando y qué sistemas se pueden reutilizar.
¿Qué significa exactamente NVMS?
NVMS es Neural Video Management System: un sistema de gestión de video que además entiende lo que está pasando dentro de la imagen. La diferencia con un VMS no es de funciones, es de centro: el VMS gira alrededor de la pantalla y del operador; el NVMS gira alrededor de la decisión.
¿Hacen desarrollos a la medida?
Sí. Una detección sirve de poco si acaba en una pantalla que nadie mira, así que lo normal es que haga falta algo alrededor: una pantalla pensada para cómo trabaja su equipo, un informe con su formato y sus nombres, un cálculo que solo tiene sentido en su operación. Eso se hace. Lo que no le vamos a decir es que todo cabe en el mismo presupuesto: hay cosas que se resuelven en una tarde y otras que son un proyecto, y cuál es cuál se dice al principio, cuando todavía se puede cambiar de plan, y no después de firmar.
¿Se integra con lo que ya tengo?
Sí, y es lo normal: casi nadie empieza de cero. El aviso puede entrar donde ya trabaja su equipo, el número puede acabar en el tablero de control que ya miran, y lo que decide IRIS puede apoyarse en algo que su sistema ya sabe. Lo que no le vamos a decir es que encajamos con todo. Qué se integra y cómo se decide mirando su sistema concreto, no antes: hay conexiones que se hacen en una tarde y otras que dependen de que el otro lado deje entrar, y eso a veces no depende ni de nosotros ni de usted. Se comprueba al principio, con su sistema delante, y si algo no va a poder ser se dice entonces.
Lenguaje natural
Ir a la página¿Tengo que saber programar para configurar IRIS?
No. Las reglas se describen con frases normales —qué vigilar, dónde, durante cuánto tiempo y qué hacer— y IRIS muestra cómo interpretó cada parte antes de activarla. El equipo técnico sigue siendo necesario para la puesta en marcha y las integraciones, pero no para cambiar un umbral.
¿IRIS detecta cualquier cosa que le pida?
No. Hay cosas que una cámara concreta no alcanza a resolver: por dónde está puesta, por la calidad de la imagen o por la luz que tenga. Y hay detalles chiquitos o muy lejanos que ningún encuadre así distingue. Esto no se resuelve discutiéndolo: se escribe la descripción, se prueba contra el video real de esa cámara y se mira el resultado antes de contar con ella.
¿Puedo usar el lenguaje natural para buscar en las grabaciones?
Sí. Las reglas miran hacia adelante, pero también se puede describir algo que ya pasó —«camioneta blanca parada más de diez minutos en el muelle de cargue 4»— e IRIS devuelve los candidatos con su cámara, su hora y su imagen. En vez de buscar el minuto, se busca lo que pasó.
¿Me cuesta algo probar frases hasta que le atino?
Nada. No hay cobro por consulta: ni contador de frases, ni de búsquedas, ni de pruebas. Escriba la regla, pruébela contra el video de esa cámara, cámbiele una palabra y vuelva a probarla las veces que quiera; una prueba y un millón valen lo mismo. Es a propósito: una frase se afina probándola, y donde se cobra por intento la gente escribe la regla de una sola vez y mal.
Procesamiento
Ir a la página¿IRIS puede funcionar sin conexión a internet?
Sí, y el matiz vale la pena: no es que aguante una caída de línea. En la modalidad en sitio, sencillamente no usa internet para trabajar. Los servidores están en su edificio, el video entra por su red y los modelos corren en su hardware, sin consultarle nada a un servicio de afuera. Desconecte el cable y el sistema sigue detectando, avisando, midiendo y grabando igual. Para una estación de bombeo en montaña, a dos horas por vía destapada, eso no es un detalle técnico: es la diferencia entre que sirva y que no sirva.
¿Dónde reside el video y quién puede acceder a él?
El video reside donde usted decida, y accede a él solo quien usted autorice. En la modalidad en sitio vive en los discos de su edificio y no lo ve ningún tercero. En nuestro centro de datos vive en infraestructura nuestra, dedicada y ubicada donde se acuerde, y el contrato fija quién puede entrar, con qué permisos y cuánto tiempo se conserva cada cosa. En las dos modalidades las comunicaciones van cifradas y los accesos quedan registrados.
¿Puedo empezar con una modalidad y cambiarme a la otra más adelante?
Sí, se puede arrancar con una y pasarse a la otra después. Es el mismo sistema en los dos lados: lo que cambia es dónde corre el análisis. No cambia lo que sabe hacer, ni las reglas que usted ya dibujó sobre sus cámaras, ni la forma de trabajar de sus operadores. Y no hay que mover la organización entera de una vez: cada sede puede estar en una modalidad distinta y todas se ven desde el mismo lugar. Lo que sí cambia es quién compra el hardware y cómo se factura, y eso se conversa antes de firmar, no después.
¿Qué pasa si se cae el enlace mientras el video se procesa en su centro de datos?
Si se cae el enlace, el análisis en nuestro centro de datos se para hasta que la línea vuelve. Lo decimos claro porque es el límite real de esa modalidad: sin enlace no llega nada que analizar al otro lado, y durante ese rato usted no va a recibir avisos. Sus cámaras siguen grabando donde lo hagan hoy, y en cuanto la línea se restablece el análisis se reanuda. Si hay un punto donde ese hueco no es aceptable —una central de monitoreo, una PTAR, un establecimiento penitenciario—, ese punto va en modalidad en sitio. Las dos se pueden mezclar en la misma organización.
¿Me cuesta más cuanto más lo use?
No. Aquí no hay facturación por uso: ni contador de consultas, ni de búsquedas, ni de avisos, ni de cámaras abiertas. Una consulta y un millón cuestan lo mismo. Y es a propósito: un sistema que cobra por pregunta termina usándose poco, porque el operador se lo piensa dos veces antes de buscar y la herramienta se queda quieta. Lo que sí mueve el precio es el tamaño de la instalación y la modalidad de despliegue. Eso se conversa antes de firmar, no después.
El mundo
Ir a la página¿IRIS solo sirve para seguridad?
No. También sirve para medir cómo va la operación: aforos, tiempos de espera, ocupación de zonas, filas y flujos de personas o de vehículos. En muchas instalaciones ese termina siendo el uso principal, porque no todo lo que importa es una alarma: a veces lo que importa es un número. Y ese número no se pide hablando. Se dibuja una raya o una zona encima de la imagen, porque una raya hay que trazarla. El conteo de personas está homologado por el Centro Español de Metrología —el instituto nacional de metrología de España— a través de NeuralPax. Es una homologación española: no equivale a una acreditación colombiana. Lo homologado es esa medida, contar personas, y no el resto del producto.
¿Hay que comprar un módulo distinto para cada sector?
No. Es la misma plataforma en todos los entornos. Lo que cambia es cómo está configurada: qué objetos importan ahí, qué zonas se miran y qué reglas corren. Una organización con sedes muy distintas entre sí termina con un solo sistema, un solo histórico y un solo equipo entrenado.
¿Funciona en lugares remotos, sin personal ni conexión?
Sí, con dos condiciones: que la cámara tenga energía y que tenga por dónde llegar al servidor de IRIS. El análisis corre dentro de la propia instalación, así que en un perímetro remoto o en una red cerrada IRIS sigue entendiendo la escena aunque no haya internet.
Por lo que hace
Una por cada parte del producto: el directo, la búsqueda, las placas, las novedades, los mapas, la automatización y las demás.
Directo y video wall
Ir a la página¿Hay que cambiar de cámaras para tener un video wall así?
No hace falta. IRIS trabaja con las cámaras que ya están puestas, y el operador maneja todo desde el navegador, sin instalarle un programa a cada puesto. Lo que cambia no es el equipo que está colgado allá afuera en el poste: es que el mosaico se arma en dos clics, se guarda y mañana vuelve igual, y que el muro de la central se maneja desde el puesto, sentado.
¿Cuántas cámaras caben en una pantalla a la vez?
Hasta 64 celdas por pantalla, con veinte formas de rejilla o colocación libre a mano. Aparte de eso hay un tope, que se configura por servidor, de cuántas de esas celdas están dando video en vivo al tiempo: es para no ahogar el puesto del operador ni la red. Las que pasan de ese tope no se quedan en negro. Muestran imagen fija que se va refrescando, y la propia celda avisa de que eso es una decisión del sistema y no una falla.
¿Quién puede ver cada cámara, y queda constancia de quién la vio?
Ver, mover y configurar son tres permisos distintos, y encima cada cámara admite su propia lista de acceso, persona por persona. Las zonas tapadas por privacidad no se destapan desde una vista: hace falta un motivo escrito, una duración limitada y, si la organización lo pide, un supervisor que lo autorice. Y sí, de todo queda constancia: cada visualización, cada movimiento de cámara, cada destapado y cada entrada a un muro publicado quedan con quién, cuándo, desde dónde y por qué vía.
Una celda deja de dar video. ¿Cómo sé si es una falla o una decisión?
Porque la celda lo dice. IRIS distingue tres motivos y los nombra: se llegó al tope de video en vivo simultáneo —una decisión del sistema, no una falla—, la cámara está caída, o el flujo se quedó parado. En el primer caso la celda pasa a imagen fija que se refresca y sigue siendo útil; en los otros dos vuelve a conectar sola y lo indica mientras lo hace. Un operador puede exigir además que sus celdas no pasen nunca a imagen fija. Y si una celda está en negro porque usted no tiene acceso a esa cámara, también lo pone: un cuadro negro sin explicación es la peor respuesta posible en una central de monitoreo.
¿Qué hace falta de verdad para armar un muro de pantallas?
Una pantalla con navegador —un televisor, un monitor o un cubo de video— y su conexión al servidor por el mismo puerto seguro que usa todo lo demás. En esa pantalla no se instala nada y no hay archivo de configuración que tocar: la forma del muro, el contenido de cada celda, la compensación de los marcos y hasta la banda de texto se ajustan desde la web. La pantalla abre el enlace publicado sin escribir contraseña, y ese enlace lleva PIN, vencimiento y lista de direcciones permitidas. Lo único que sigue haciendo falta es lo que no vende ningún fabricante: decidir qué se ve. Eso es trabajo de la central, y todo lo demás está para que haya que hacerlo una sola vez.
Detección y comportamientos
Ir a la página¿Qué puede detectar IRIS exactamente?
De entrada vienen 41 comportamientos armados: intrusión, cruce de línea, permanencia, merodeo, objeto abandonado o retirado, aforo, filas, aglomeración con densidad, cupo ocupado, contravía, velocidad, distancia entre personas y recorrido entre zonas. Todos corren sobre un catálogo de 94 clases de objeto, repartidas en 12 familias. ¿Y si lo que usted busca no es ninguno de los 41? Ahí entra el filtro fino: compara cada objeto contra once campos —confianza, tiempo de vida, velocidad, dirección, tamaño, estabilidad de la clase— con ocho comparadores y condiciones agrupadas con «y» y con «o».
¿Hace falta calibrar la cámara para medir velocidades?
Para arrancar, no. Cada clase del catálogo viene con su altura media real —una persona 1,70 metros, un carro 1,50— y con eso ya salen metros por segundo y kilómetros por hora sin tocar nada. Si se quiere medida real sobre el piso, se marcan cuatro puntos en la imagen y se dice cuánto miden de verdad; de ahí en adelante distancias, recorridos y velocidades van en metros. Y IRIS siempre separa la velocidad medida de la estimada: una regla puede exigir que solo cuente la medida. La estimada se queda corta, y por eso se etiqueta como lo que es.
¿Y si me llena el turno de avisos en falso?
Es lo primero que se ataja, y hay varias palancas. Se marcan áreas donde no se detecta nada —una vía al fondo, una valla publicitaria con fotos de personas—. Se exige que el objeto lleve ya un rato siendo seguido antes de que la regla actúe. Se pone doble umbral, para que el aviso no parpadee en el borde de una zona. Se limita el comportamiento a un horario y se le agrega tiempo de espera, enfriamiento y un tope de avisos por minuto. Y antes de publicar nada se ve sobre la imagen en vivo qué produce esa regla de verdad, incluidos los objetos que descartó y por qué los descartó.
¿Y de noche, o con mala luz?
Con menos luz se detecta menos, y el sistema lo dice en vez de disimularlo. Cada cámara lleva un indicador de calidad de imagen que funciona como puerta: si está desenfocada, sucia o empañada, las reglas que dependen de ella no se ejecutan a ciegas. Además hay una puntuación de salud de la detección por cámara, con seis señales, que no se queda en el diagnóstico y dice qué hacer: revisar la óptica, comprobar el enfoque, revisar el infrarrojo nocturno. El límite, por delante: de noche, en infrarrojo, la imagen pierde color, así que la medida de color se marca como poco confiable en lugar de afirmar que la camioneta era blanca. Y los horarios entienden el amanecer y el anochecer, de modo que vigilar de noche sigue significando lo mismo todos los días del año, y también en las sedes donde el día se alarga y se acorta.
¿Qué pasa cuando dos objetos se cruzan y se tapan?
Se sostiene la identidad unos segundos, y cuando ya no se puede, se dice. Si algo tapa al objeto —una columna, otro vehículo, el toldo de una vitrina— el sistema no sigue inventando por dónde iba: amortigua la velocidad que traía y afloja el criterio para volver a engancharlo, en proporción al tiempo que lleva sin verse. Cada objeto guarda además un pequeño historial de sus clases, así que un carro que a lo lejos oscila a camión no le hace parpadear la regla, y los parámetros del seguimiento se afinan por clase, porque un camión y una persona no se mueven igual. Y el límite, dicho por delante: si la tapada dura más de la cuenta, el seguimiento muere, se cierra el resumen de vida de ese objeto, y lo que reaparezca después es un objeto nuevo. Volverlo a reconocer por su aspecto es otra cosa distinta, y sigue sin saber quién es.
Grabación y forense
Ir a la página¿Se puede encontrar algo en el video sin saber la hora exacta?
Sí: para eso están los quince filtros. Se acota por franja de fechas, cámaras, tipo de objeto, hasta cuatro colores, una parte concreta de la imagen y uno de los nueve comportamientos, y todos se combinan entre sí. También se puede escribir la frase en lenguaje natural y el sistema la traduce a esos filtros, mostrando antes qué entendió. Y si aun así el rango es largo, el resumen salta el tiempo muerto y deja ocho horas en unos minutos de revisión.
¿Cómo sabe quien recibe el video que nadie lo manipuló?
Porque el paquete se comprueba solo. Adentro va una huella de cada fragmento, una huella del paquete completo, una firma digital y un comprobador que se abre en cualquier navegador. Ese comprobador no llama a ningún servidor —ni al nuestro ni a otro—, así que trabaja sin conexión. Si algo se movió, así sea un fotograma, un byte o el manifiesto, la comprobación falla y lo dice. Y antes de entregarse, el paquete se verifica a sí mismo: si no pasa su propia comprobación, no se entrega.
¿Y si el disco se llena y ese video está en un procedimiento abierto?
No se borra, y punto. Un tramo bloqueado queda por fuera del reciclado y el criterio de disco no lo puede saltar. Si lo único viejo que queda está bloqueado, el sistema para, lo escribe en el registro con todas las letras y avisa, en vez de sacrificar material protegido para ganar espacio. Antes de borrar cualquier cosa la comprobación se hace tres veces, y si alguna de las tres no se puede hacer, no se borra: nunca se da por bueno que no había bloqueos cuando lo que pasó fue que no se pudo mirar. Y la pantalla dice cuánto disco hay inmovilizado por bloqueos y cuántos de esos bloqueos no tienen fecha de vencimiento.
¿Cuánto video se puede guardar de verdad, y quién decide cuánto?
El plazo lo pone el cliente, cámara por cámara, y ese plazo manda sobre el general del servidor; se puede dejar sin límite para que nada se borre por antigüedad. Ahora, el techo de verdad no es el programa: es el disco. Por eso la pantalla no muestra solo el plazo configurado, sino los días que hay grabados ahora mismo, y avisa cuando son menos porque el disco se llenó antes. La grabación se reparte entre tantos servidores y tantas sedes como haga falta, así que crecer es agregar disco donde falte. Y la decisión no se toma en nuestra casa: el material vive en las instalaciones del cliente.
¿Y si alguien intenta borrar una grabación que está en un procedimiento?
No puede, y queda escrito que lo intentó. El material bloqueado está por fuera del borrado automático, y para borrar a mano hacen falta dos cosas: un permiso propio y tener asignada esa cámara. Levantar un bloqueo pide el permiso reforzado —el mismo que gobierna las solicitudes de supresión— y un motivo escrito. La ficha del bloqueo no desaparece: se marca como liberada con quién, cuándo y por qué, y el histórico de bloqueos queda para siempre. Cada borrado, cada exportación y cada liberación entran al registro de auditoría con el estado de antes y el de después, encadenados de forma que se nota si alguien alteró o quitó una entrada.
Búsqueda por apariencia
Ir a la página¿IRIS reconoce rostros?
No. IRIS no reconoce rostros y no identifica a nadie. Busca por apariencia: tipo de objeto, color, recorrido, permanencia, zona y hora. Con eso se resuelven casi todas las búsquedas reales, porque quien busca a alguien casi nunca tiene una foto de su rostro: tiene una descripción. Cuando el sistema propone que dos apariciones son el mismo objeto, lo dice como parecido y nunca como identidad, y siempre lo confirma una persona. Ponerle nombre a alguien le toca a la autoridad con sus medios, no a nosotros.
¿Se puede encontrar a una persona sin saber quién es?
Sí, y así es como se trabaja normalmente. De cada objeto IRIS guarda cómo era: tipo, color, tamaño, recorrido, velocidad, permanencia y zona. Con eso lo vuelve a encontrar en otra cámara y otro día, sin ponerle nombre a nadie. Y cuando propone que dos apariciones son el mismo objeto, lo dice como nivel de confianza, nunca como identidad: la pantalla avisa de que es una posible coincidencia por apariencia, que no sirve como prueba de identidad y que necesita revisión de una persona. Alguien confirma o descarta cada propuesta, y esa decisión queda guardada con nombre y hora.
¿Quién puede buscar y qué queda registrado?
Para buscar hace falta el permiso de ver grabaciones, y encima cada usuario solo encuentra objetos de las cámaras que puede ver: una cámara sin permiso no rompe la búsqueda, sencillamente no aporta resultados, y se dice. De cada búsqueda queda escrito quién la hizo, cuándo, sobre qué cámaras y con qué criterios. Las zonas sensibles se tapan con máscaras de privacidad, y destaparlas exige motivo y, si la organización lo pide, el visto bueno de un segundo supervisor. Cuánto se conserva cada tipo de dato se fija por separado. Todo esto pasa dentro de la instalación: los modelos y la cartografía son propios y funcionan sin internet, así que ni una imagen sale a un tercero. Y todo —interfaz, video, miniaturas y consultas— viaja por un solo puerto, el 443. Ni un puerto más que abrirle al cortafuegos.
¿Y si la persona se cambia de ropa?
Ahí se corta el rastro por apariencia, y preferimos decirlo antes que esconderlo. Esa huella se arma con color, forma y contextura: cambiada la ropa, la huella ya es otra, y en las cámaras siguientes IRIS deja de proponer a esa persona. Lo que no hace nunca es forzar una coincidencia para salir del paso; informa que ninguna llega al umbral, y con qué umbral se estaba midiendo. Sigue sirviendo, eso sí, todo lo anterior al cambio: por dónde pasó, dónde se le vio de últimas, a qué hora, qué más se puede buscar en esa zona y en esa franja, y el vehículo si iba en uno. Esa es la razón de fondo por la que un recorrido se arma con avistamientos que alguien confirmó, y no con una cadena automática que nadie revisó.
¿Cuánto tiempo se guarda la huella de apariencia y quién puede consultarla?
El plazo lo fija cada instalación, por aparte para personas, vehículos y placas, y va de cero a 3.650 días. Ojo con el cero: no significa borrar, significa conservación indefinida, y la pantalla lo marca en rojo para que nadie lo escoja por descuido. El borrado lo ejecuta un barrido nocturno; si ese barrido no está armado, la pantalla lo avisa en vez de dar por hecho que el plazo se está cumpliendo. Se puede ver además cuántas huellas vivas hay por modalidad y cuántas se pasaron de su plazo. Consultarlas exige el permiso de ver grabaciones y solo alcanza las cámaras que ese usuario puede ver. Cambiar la retención pide su propio permiso, y cada búsqueda y cada cambio quedan registrados con quién y cuándo.
Placas y accesos
Ir a la páginaSu web dice que IRIS no lee placas. ¿En qué quedamos?
Las dos cosas son ciertas, y la diferencia es la cámara. La lectura de placas es una función que se enciende cámara por cámara y de fábrica viene apagada. Donde no se enciende —el patio de un colegio, un pabellón de un establecimiento penitenciario, el perímetro de una obra— IRIS ve «un vehículo» y se acaba ahí: no lee el número, no lo guarda y no lo compara con nada. Por eso en esas páginas decimos que no lee placas: en esas cámaras es literal. Donde sí hace falta —la barrera de un parqueadero, la puerta de una bodega en zona franca— se enciende, porque es justo lo que el cliente fue a comprar. Quién la enciende, en qué cámaras y cuándo queda en la pista de auditoría, así que la respuesta a «¿dónde se leen placas en esta instalación?» siempre se puede consultar, y siempre es una lista corta y comprobable. Y encenderla no es solo una decisión técnica: una placa es un dato personal, así que se enciende donde está permitido y para una finalidad concreta, y lo que se guarda se guarda como lo que es —con su plazo, con quién puede verlo y con el registro de quién lo consultó.
¿Sabe IRIS de quién es el carro?
No. IRIS lee el número de la placa y lo compara con las listas que cargó el cliente, y ahí se acaba. No hay ningún registro de propietarios detrás: no consulta ninguna base de datos oficial, no sabe el nombre del dueño y no lo puede averiguar. Tampoco lee la marca ni el modelo. Lo que sí sabe es lo que la cámara vio —el tipo de vehículo y el color—, y cuando no los vio bien lo dice, en vez de llenar el hueco con una suposición. Una placa solo significa algo si el cliente la metió en una lista; y cada lista declara para qué sirve, con qué base legal y cuántos días se conservan sus datos, de un día a diez años, con borrado al vencer.
¿IRIS abre la barrera él solo?
IRIS decide, registra y lleva la cuenta de quién está dentro. Lo que mueve físicamente la barrera es una secuencia que arma el cliente desde la web, paso a paso, y que se puede probar antes de que pase nada real: «¿qué haría con esta placa, en este acceso, a esta hora?», y la pantalla responde por el mismo camino que usa el motor de verdad. Abrir a mano es otra cosa y tiene su propio permiso, separado de todos los demás: hay que marcar una casilla, escribir un motivo y queda a nombre de quien lo hizo. Si la secuencia falla a mitad, se dice en qué paso falló y que puede haber quedado algo abierto, en lugar de dar por buena una apertura que nadie confirmó. Y las credenciales que abren la barrera no salen nunca del servidor: no llegan al navegador, porque en muchos controladores esa dirección es la llave.
¿Y si la placa está sucia, doblada o tapada?
Con barro encima, con un ángulo malo o con poca luz, casi siempre alcanza: un paso deja decenas de lecturas y basta con que una salga buena. Con una placa que de plano no es legible, no. Ahí no hay lectura y el sistema no se inventa ninguna: cuenta el descarte con su motivo, para que se vea cuántas se están perdiendo en esa cámara. Y si se pierde una de cada tres, eso no lo arregla el software. Lo arregla mover el poste, cambiar el ángulo o poner luz, y se lo decimos antes de venderle, no después. En un control de accesos, una placa que no se lee sale como «no está en ninguna lista», queda registrada con su imagen, y la barrera no se abre sola: la abre una persona a mano, con motivo escrito y a su nombre. Y ojo con no confundir dos cosas: darse cuenta de que un vehículo anda sin placa legible no exige leer nada, y eso se hace hasta en cámaras que tienen la lectura apagada.
¿Y si se equivoca leyendo un carácter?
Pasa, y está previsto. Al comparar contra una lista hay tres criterios: exacto, solo confusiones conocidas —que es el de fábrica— y aproximado. El del medio admite diferencia únicamente en caracteres que de verdad se confunden, y solo en las parejas encendidas; no en cualquier carácter, que es justo lo que hace que una comparación blanda acabe abriendo la barrera al carro de al lado. Para una barrera se puede exigir el criterio exacto, cero caracteres de diferencia, y si el ajuste de ese acceso queda más blando que la regla general, la pantalla lo dice en rojo antes de guardar. Después hay dos detalles que solo aparecen cuando esto se montó de verdad: el silencio de los avisos y el estado de quién está dentro se llevan por la placa de la lista y no por la leída, así que una letra bailada no se salta su propio silencio ni cuenta como una segunda entrada. Y cuando dos variantes de una placa compartieron el mismo seguimiento, eso ya no es un parecido: es la prueba de que era el mismo carro, y la pantalla lo marca como tal.
Incidentes y central de monitoreo
Ir a la página¿Qué pasa si nadie atiende un aviso?
Sube. Cada aviso entra en una escalera con sus plazos: si al vencer el primero nadie respondió, se avisa al escalón siguiente, y así hacia arriba. Responder es asignárselo, validarlo, cerrarlo o comentarlo; eso detiene la subida, aunque no resuelva el caso. Si un turno se quedó sin nadie, el aviso salta al peldaño siguiente en vez de callarse. Y cuando se agotan los escalones y las repeticiones, se avisa a un destino de último recurso. Nunca acaba en silencio.
¿Cómo se evita que la central se ahogue en avisos?
De tres maneras. La primera: las repeticiones de una misma cámara se pliegan en un solo renglón con su contador, y no se borra ninguna —el detalle sigue guardado y el número siempre cuadra—. La segunda: la fila de avisos se filtra por 27 criterios que se combinan entre sí, y cada operador se guarda su vista y la comparte con el equipo. La tercera es la que arregla el problema de raíz: un panel mide cuántos avisos le llegan a cada persona por hora y señala qué cámara y qué regla los están produciendo, para afinarlas en vez de apagarlas. Y queda registro de quién silenció qué.
¿Se puede demostrar después qué se hizo?
Sí. De cada incidente queda la cronología completa: quién lo abrió, quién lo miró, qué cambió, qué escribió y a qué hora lo cerró. Al registro solo se le puede agregar, va encadenado criptográficamente y se verifica cuando usted quiera; si algo se hubiera tocado, dice en qué apunte exacto se rompe la cadena. El expediente sale como un paquete firmado, con la huella de cada archivo y una página que lo comprueba sin conexión y sin instalar nada. Y lo que ya existía antes de prender el encadenado queda declarado como no verificable, en vez de hacerlo pasar por verificado.
¿Y si el que falla es el propio escalado?
Un escalado que falla callado es peor que no tener escalado, así que se mide y se muestra. Un panel dice si está corriendo, si corre pero hay avisos que no están llegando, o si está parado, y da el motivo en palabras: apagado, nunca ejecutado, la última pasada dio error, lleva tantos minutos sin pasar. Avisa además de lo que nadie mira hasta que ya es tarde: que no hay ningún canal activo por donde salir, o cuántas personas del equipo no tienen por dónde recibir un aviso. Y de las últimas 24 horas se ve cuántos escalados se quedaron sin destinatario y cuántas veces tocó tirar del último recurso. Otra cosa: recién instalado arranca desarmado a propósito. Solo simula y deja el plan escrito, y a alguien le toca armarlo servidor por servidor. Un despliegue no puede ponerse a llamar gente por su cuenta.
¿Qué pasa si dos operadores toman el mismo incidente a la vez?
Se ven entre ellas. La ficha dice con nombre quién más lo está mirando en ese momento, y si usted está solo, también se lo dice. Asignárselo es reclamar la propiedad; ese gesto queda con su hora y es además lo que detiene el escalado, aunque todavía no haya resuelto nada. Los estados tampoco saltan de cualquiera a cualquiera: el servidor revisa cada cambio y rechaza el que no va, diciendo de dónde a dónde se intentó ir, así que dos personas no pueden dejar el mismo incidente en dos lugares distintos. Y lo que hicieron las dos queda en la misma línea de tiempo: quién lo abrió, quién lo miró, quién lo cambió y qué escribió cada una.
Reglas y automatizaciones
Ir a la página¿Hay que saber programar para armar una automatización?
No. Se arrastran bloques a un lienzo y se unen con cables, como quien dibuja un esquema en un tablero. Si dos piezas no encajan, el editor rechaza la unión en el momento y dice cuáles son las dos, así que el error no aparece con la instalación ya en marcha. Y si ni siquiera quiere dibujar, hay 23 recetas ya hechas: elige una, llena cuatro campos sobre la imagen en directo de la cámara y está funcionando el primer día. Para el operador de la central de monitoreo hay además un modo de seis preguntas en lenguaje corriente, sin lienzo ninguno.
¿Y si la regla se dispara sola de madrugada?
Es el miedo de cualquiera que automatiza algo, y por eso hay cuatro frenos puestos antes de que eso pueda pasar. Uno: antes de publicar, el simulador corre el flujo contra la última imagen real de esa cámara y dice si habría saltado y qué habría hecho, sin mandar un solo aviso. Dos: ya publicado, se puede dejar silenciado —calcula y no ejecuta nada—, así que se valida durante días sin molestar a nadie. Tres: si algo sale torcido se pausa una hora, cuatro, un día o hasta la fecha que usted ponga, y se reactiva solo. Y cuatro: un flujo que falla varias veces seguidas se apaga por su cuenta y deja escrito el motivo.
¿La misma regla vale para muchas cámaras a la vez?
Sí. Se define una vez y después se aplica donde haga falta: a una cámara, a un grupo, a un servidor entero o a toda la instalación. Lo que queda por fuera se escribe con su motivo —todas las cámaras del servidor menos los vestieres y el cuarto de servidores es una sola declaración, no una lista que a alguien le toque mantener a mano—. Cada sede lleva sus propios umbrales y su propio horario sin que haya que duplicar el flujo. Y una misma cámara aguanta varias configuraciones al tiempo: una en producción contando de verdad, otra en validación con los umbrales nuevos y una tercera en diseño mientras se dibuja, sin tocar la que está corriendo.
¿Y si un flujo falla a la mitad? ¿Deja las cosas a medias?
Falla donde falla, y queda escrito exactamente dónde. Cada bloque tiene, además de sus salidas normales, una salida de falla, así que el error se lleva a otro lado —avisar a mantenimiento, registrarlo, reintentar— en vez de perderse por el camino. El historial guarda en qué etapa se rompió, si fue la cámara, el modelo, la condición o la acción, y el número de intento, de modo que la falla se localiza sin abrir un solo video. Hay dos criterios que conviene decir claros. Si un aviso no se puede enviar porque el canal está apagado o mal configurado, no se pierde en silencio: queda anotado como diferido, con el motivo. Y si un valor no se puede leer, no se inventa ninguno: se dice por qué falta, y nunca se muestra un cero como si fuera una medida. Lo que no prometemos es deshacer lo que ya se hizo: si el incidente se creó antes de la falla, el incidente está creado. Lo que sí prometemos es que usted sabe hasta dónde llegó y por qué se paró ahí.
¿Quién puede tocar una automatización que ya está en marcha?
Solo quien tenga permiso de escritura. Leer y escribir van por aparte, así que un operador puede abrir el flujo, entenderlo completo y no poder cambiarle una coma. Un administrador decide además qué bloques usa cada rol. El bloque bloqueado no desaparece: se sigue viendo en gris, para que se sepa que existe y se pueda pedir, y los automatismos publicados que ya lo usan siguen corriendo, porque bloquear no rompe nada. Queda escrito quién bloqueó qué y cuándo, y se suelta con un clic. Todo cambio deja rastro: cada versión publicada se guarda, se renombra y se restaura como borrador, y el comparador muestra sobre el mismo dibujo qué se agregó, qué se quitó y qué se cambió entre dos publicaciones. Y un automatismo del que arranque otro encadenado no se puede borrar: primero hay que quitar el enganche.
Chat e inteligencia artificial
Ir a la página¿Salen mis imágenes o mis conversaciones a algún servicio de internet?
No. La inteligencia artificial que contesta es propia y se ejecuta en el servidor de su instalación, igual que la transcripción de voz, la lectura en voz alta y los mapas. Ni una imagen, ni un fotograma, ni una frase de la conversación viajan a un proveedor externo, porque no hay ninguna llamada a un tercero en ningún punto del recorrido. Funciona con el cable de internet desconectado, y eso es un requisito de diseño, no una casualidad. Los datos se quedan en la base de datos del cliente, con su hora y su procedencia.
¿En qué se diferencia esto de cualquier otro chat?
En que este alcanza los mandos. Un chat cualquiera contesta con lo que trae adentro; el asistente de IRIS tiene 95 herramientas enganchadas al sistema y las usa para ir por la respuesta: mira por una cámara, abre una grabación, agrega estadísticas, dibuja el mapa, arma el informe. Y si quien pregunta tiene permiso, no se queda en contestar: abre o cierra un incidente, orienta una cámara motorizada, manda un aviso. Cada una de esas acciones queda registrada con su autor, y las que tocan la instalación piden confirmación explícita antes de hacer nada.
¿Le puedo pedir hablando que cuente cuánta gente pasa?
No, y la diferencia es la que más importa de todo el producto. Preguntar sirve para buscar: describir una situación con palabras y que el asistente la encuentre. Eso lo hace muy bien. Contar sirve para medir, y medir exige saber por dónde pasa la raya exactamente y en qué sentido se cruza. Una raya no se describe con una frase: hay que trazarla encima de la imagen. Por eso el conteo se configura dibujando, y por eso ese número se repite igual y se puede auditar un año después.
¿Qué pasa si el asistente se equivoca o no sabe algo?
Lo dice, y esa es la parte que más trabajo costó. Si no hay grabación en el instante que le pide, lo dice en vez de mostrarle otra cosa. Si se queda sin margen para pensar o para escribir, lo dice y sugiere subir de nivel, en lugar de entregar una respuesta cortada sin avisar. En los niveles altos enumera lo que no se puede determinar con la evidencia que tiene delante y qué haría falta para saberlo, sin llenar el hueco con una suposición. Los errores se explican con su causa concreta —un permiso que falta, una sesión vencida— en lugar de fallar en silencio. Y cada respuesta llega con las herramientas que usó y lo que le devolvieron, así que se puede comprobar en vez de creer. La decisión sigue siendo de la persona: esto es una herramienta para quien opera, no un reemplazo suyo.
¿Puede hacer cosas que el usuario no tiene permiso para hacer?
No, y no es una promesa de folleto: está construido así. El asistente solo alcanza a ver las herramientas que la persona que pregunta tiene derecho a usar, de modo que el mismo chat le ofrece cosas distintas a un operador y a un administrador. Sobre el chat en sí mandan diez permisos: usarlo, compartir una conversación, crear o moderar hilos compartidos, leer los de otros, configurar el servicio, administrar comportamientos y administrar herramientas. Y cada herramienta puede exigir el suyo aparte. Las que modifican datos van marcadas como tales y no corren sin ese permiso; publicar una automatización pide confirmación explícita. De todo queda registro: quién lo pidió, con qué papel tenía en ese momento, con qué argumentos, qué devolvió, cuánto tardó y si salió bien o mal, y también los intentos que se negaron. Las conversaciones nacen privadas, y a un hilo compartido solo entra gente de la propia organización.
¿Me cuesta algo cada vez que le pregunto?
No. No hay contador de nada: ni de preguntas, ni de mensajes, ni de palabras. Dos frases o el turno completo preguntándole cuestan lo mismo. Lo decimos porque cambia la forma de usarlo: cuando cada mensaje tiene precio, el operador se frena, pregunta menos de lo que necesita y termina volviendo al sistema viejo. Aquí no hay nada que racionar.
Mapas, planos y territorio
Ir a la página¿De verdad funciona sin conexión a internet?
Sí. La cartografía se instala en el servidor del cliente, país por país, y ahí se queda. Contra esos datos se resuelve todo: el dibujo del mapa, la búsqueda de una dirección y la conversión de una coordenada en una dirección postal. La pantalla lo dice, «mapa local, sin internet», para que el operador sepa con qué está trabajando. Ninguna consulta sale de la instalación, así que nadie de afuera puede deducir qué zona se está mirando.
¿Puedo usar los planos que ya tengo del edificio?
Sí: PDF, TIFF, JPG y PNG. En el asistente se encierra con un rectángulo el pedazo del documento que interesa, y de un PDF de proyecto con veinte pisos salen veinte planos independientes en una sola pasada. Las carpetas cada instalación las organiza como le sirva —país, sede, edificio, piso, lo que sea—. Y cada plano guarda su fecha real, que casi nunca es la del día en que alguien lo subió.
¿Hay un mapa de calor de detecciones sobre el territorio?
No, y esto se dice antes de la demostración, no durante. El mapa de calor de IRIS se dibuja sobre la imagen de la cámara, no sobre la cartografía. La densidad sobre el terreno hoy se saca agregando por zonas dibujadas, por perímetro de sede y por espacio de medición; no hay una capa de calor continua encima del mapa. Es un hueco de verdad y va declarado aquí, porque cualquier integrador lo comprueba en cinco minutos.
¿Cuánto ocupa un mapa que vive dentro, y cómo se actualiza?
Ocupa lo que ocupen los países que se instalen, porque se instalan y se quitan uno a uno: el mundo entero no se instala nunca, y casi nadie lo necesita. De los 185 del catálogo, una instalación de referencia trabaja con 65. En la pantalla de administración cada país muestra su tamaño en el almacenamiento y su fecha de instalación, así que el dimensionamiento no es una estimación de folleto: es una cifra que se ve antes y después. La actualización es una carga de datos que lanza el administrador, con una fila de trabajos que dice el tipo, el estado, el progreso, el paso actual y el error si algo falla. No hay goteo automático desde internet, porque no hay internet: el mapa cambia cuando alguien de la casa decide que cambie, y cada conjunto guarda su versión y su fecha de carga para saber siempre con qué edición se está trabajando.
¿Y si una sede es nueva o el edificio no está en la cartografía?
Pasa todo el tiempo y no bloquea nada. El plano de interior no depende de la nomenclatura: se sube el plano del proyecto, se ancla al mapa con un clic, y el edificio existe en el sistema antes de existir en ninguna cartografía. El perímetro de la sede admite cinco orígenes: tomado de la referencia cartográfica, dibujado a mano, importado de un archivo del cliente, calculado envolviendo las cámaras, o marcado como referencia huérfana cuando el contorno del que salía ya no está en el conjunto actual. Esa última etiqueta existe justo para que el sistema lo diga en vez de quedarse callado. La búsqueda inversa sigue respondiendo aunque la dirección no exista: entrega la más cercana que sí existe, con su distancia en metros. Y si el punto cae por fuera de la zona con datos de relieve, dice que ahí no hay dato en vez de inventarse una altura.
Videoconferencia y colaboración
Ir a la página¿Hace falta una herramienta de videollamada aparte?
No. La sala vive adentro de IRIS y se abre desde el muro de cámaras o desde el mapa. Nada que instalar, nada que contratar aparte. Y no hay que sacar el video de la instalación para poder hablar sobre él: la cámara se mete dentro de la llamada, en vivo, y todos están viendo lo mismo mientras hablan.
¿Puede entrar alguien que no tiene cuenta en el sistema?
Sí. El anfitrión saca un enlace con código QR y quien viene lo escanea con el celular. Ese enlace vence, tiene un número de usos contados, se anula al instante y define qué puede hacer quien lo abra: hablar, ver las cámaras del muro, escribir en el chat, o solo mirar. Cada uso queda registrado.
¿Funciona en una instalación sin internet?
Sí. La conexión de la sala, el audio, el video de las personas y el de las cámaras van por el puerto 443, dentro de la red del propio cliente. En ningún punto del camino hay un servidor de terceros. Por eso una planta aislada del exterior hace la reunión igual que cualquier otra sede.
¿Hay que instalar algo para entrar a una reunión?
No. Se entra con el mismo navegador que ya está abierto, y quien viene de afuera entra escaneando un código con el celular. Antes de pasar hay una antesala: uno pone su nombre, ve cómo va a salir en imagen y decide si prende la cámara y el micrófono. Los permisos del navegador se piden ahí, una sola vez, y adentro no se vuelven a pedir. Y si esa sala graba, el aviso sale en esa misma antesala y hay que aceptarlo para pasar.
¿Y si tiene que participar alguien de afuera de la organización?
Con un enlace y sin cuenta. El anfitrión decide cómo se protege ese enlace: abierto para cualquiera que lo tenga, solo para quien tenga sesión en el sistema, o con un PIN. Y decide lo demás: cuánto dura —unas horas, hasta una fecha, o sin límite—, cuántas veces se puede usar y qué alcanza a hacer quien lo abra. El enlace fija además el idioma con el que se abre, así que un contratista o un perito lo ve en el suyo sin configurar nada. Y en el momento en que deja de hacer falta, se anula.
Plataforma, escala e integración
Ir a la página¿Cuántos puertos hay que abrir en el cortafuegos?
Uno solo: el 443. Por ahí van la interfaz, el video en vivo, las grabaciones, los mapas, la inteligencia artificial, la conferencia y la interfaz de programación, todo cifrado. El sistema escucha en catorce puertos, sí, pero los otros trece solo se alcanzan dentro de la propia máquina y no cruzan la red nunca. Para el área de redes eso son trece excepciones que nadie tiene que abrir, ni justificar, ni mantener, y una sola cosa que revisar el día que algo se cae.
¿Qué pasa si se corta el enlace entre una sede y el centro?
La sede sigue funcionando. Cada sede capta sus cámaras, detecta, aplica sus reglas, graba y acciona sus relés en sitio; hacia el centro solo suben eventos y medidas, nunca fotogramas. Un corte deja al centro sin vista en vivo de esa sede, pero no detiene ni la vigilancia ni la grabación, y cuando el enlace vuelve la sede publica todo lo que acumuló. Por eso el ancho de banda entre sedes se dimensiona por eventos y el video solo cruza la red cuando alguien lo pide.
¿Hasta dónde escala de verdad?
El producto declara más de cien mil servidores y más de cinco millones de cámaras. Pero eso no se comprueba con la cifra: se comprueba con los ocho topes publicados, cada uno con su unidad de reparto. Tres se resuelven agregando máquinas y cinco son muro. Un ejemplo: caben sesenta y cuatro cámaras por proceso de captación, así que cinco mil cámaras son setenta y nueve procesos repartidos entre las máquinas que hagan falta. La calculadora viene dentro del producto: hace ese cálculo con doce preguntas, dice qué recurso se agota primero, y declara inviable un dimensionamiento que cruce un tope que no se puede repartir.
Se nos queda corta la instalación. ¿Qué hay que agregar y qué hay que rehacer?
Se agrega una máquina y no hay que rehacer nada. Desde la interfaz central se genera un código de registro; en la máquina nueva se instala el servicio y se le pega ese código. La máquina se da de alta sola, con su propia identidad, y aparece en la flota. Después se le declara qué tipos de trabajo sabe atender y se le etiquetan cámaras: mientras no declare al menos uno no recibe trabajo, y la interfaz lo dice en voz alta en vez de dejarlo callado. El reparto se ajusta solo y solo se mueven las cámaras que cambian de máquina; la instalación entera no se vuelve a barajar. Lo que sí toca recalcular es el dimensionamiento, si ese crecimiento cruza uno de los cinco topes que no se reparten, y eso lo dice la calculadora antes de comprar nada.
¿Cómo se actualiza una instalación repartida en muchas sedes?
Cada servidor publica su versión, su identificador de compilación y su hora de arranque. Así, un desfase de versiones en la flota se ve en pantalla, y no el día que algo falla. La actualización va máquina por máquina, no es un apagón general: mientras una sede se actualiza, las demás siguen captando, detectando y grabando en sitio, porque ninguna necesita de otra para trabajar. Tampoco hay archivos de configuración que reconciliar servidor por servidor —todo vive en el sistema y se edita desde la web—, así que una actualización no arrastra un reguero de ajustes locales. Y si a un servicio le falta algo después de actualizar, no arranca a medias: se queda esperando con el puerto cerrado y deja escrito exactamente qué le falta. Lo que no le vamos a prometer es un plazo. El calendario de una instalación repartida lo ponen el cliente y su ventana de mantenimiento, no nosotros.
Administración y auditoría
Ir a la página¿IRIS está certificado en ISO 27001?
No, y ningún programa puede estarlo por usted: quien se certifica es la organización que explota el sistema, con sus procesos, su personal y sus instalaciones. Lo que hace IRIS es venir diseñado para ayudar a cumplir esos marcos con el trabajo ya hecho: los 93 controles del anexo A de ISO 27001 y los 79 de nivel alto del Esquema Nacional de Seguridad español, cada uno con su estado, sus evidencias y su fecha de revisión, cruzados entre sí para no hacer dos veces la misma tarea. Las ISO son normas internacionales y significan lo mismo en cualquier país; el esquema español no se presenta como requisito local sino como lo que es, una auditoría de estado exigente por la que el producto ya pasó. Lo decimos así en vez de mostrar un sello: en la primera auditoría se nota la diferencia. La única homologación de un tercero que sí tenemos es la del conteo de personas ante el Centro Español de Metrología, y es española.
¿Puede un administrador borrar el rastro de lo que hizo?
No. El registro de auditoría solo admite agregar, y esa regla no la impone el programa sino la propia base de datos: cualquier intento de modificar o de borrar un asiento a mano se rechaza, tenga quien lo intente los permisos que tenga. Lo único que borra es la política de conservación que la organización declaró, y esa purga también queda registrada, con la política aplicada, cuántos asientos cayeron y quién la disparó. Además, cada asiento lleva la huella del anterior: si alguien tocara los datos por debajo, la cadena se rompería, y la pantalla de verificación diría en qué asiento y en qué fecha ocurrió.
¿Puedo dar acceso a una empresa externa solo a unas cámaras y solo unos días?
Sí, y es lo normal. El acceso se da por cámara, por sede —con todo lo que cuelga de ella, o sin ello— o por caso de investigación, y siempre con fecha de vencimiento. La pantalla avisa sola de lo que vence en los próximos siete días. Encima se le puede montar una franja horaria: por fuera de ella la persona ve un mensaje explícito y no entra. Para revocar, el motivo es obligatorio. Y la concesión guarda quién la dio, cuándo, con qué motivo, quién la quitó y por qué. Es lo que hace que un acceso temporal se cierre de verdad, en vez de quedar abierto para siempre porque a nadie se le ocurrió.
¿Qué pasa cuando alguien se va de la organización?
Se desactiva la cuenta, y se puede deshacer por si la persona vuelve. Las sesiones que tuviera abiertas se revocan al momento: las credenciales en curso dejan de valer sin esperar a que venzan, así que nadie se queda adentro mientras expira una ficha. Las concesiones que tuviera sobre sedes o cámaras se revocan con motivo obligatorio, y las claves de acceso que usaran sus programas se cortan guardando quién las quitó. Lo que no se va con la persona es su rastro: el registro sigue mostrando qué hizo mientras estuvo. Y si además ejerce su derecho de supresión, el borrado entra como solicitud, con un período de gracia antes del borrado definitivo, y la anonimización reemplaza el dato personal dentro de los asientos dejando la cadena intacta y contando cuántos se anonimizaron. El registro sigue demostrando qué pasó, sin conservar quién era.
¿Cómo se demuestra ante un tercero que el registro no se tocó?
Con tres cosas que se pueden entregar. La primera es la verificación de integridad: recorre la cadena entera y responde íntegro, o señala el asiento exacto y la fecha donde se rompe. La segunda es la exportación firmada —hoja de cálculo, archivo de intercambio o informe—, que lleva la firma dentro del propio archivo, de modo que quien lo recibe comprueba por su cuenta que no se tocó, sin fiarse de nosotros ni de usted. La tercera son los anclajes y el sellado por períodos, que dejan fijado el estado del registro en una fecha para poder contrastarlo años después. Y va con una advertencia que damos por escrito en la propia pantalla: los asientos escritos antes de activar el encadenado se declaran como tales, con cuántos son y por qué no se pueden verificar. Preferimos decirlo nosotros a que lo descubra el perito.
Por dónde trabaja
Las mismas dudas cambian de forma según el lugar: lo que preocupa en un hospital no es lo que preocupa en un puerto. Aquí están por entorno.
La ciudad
Ir a la página¿Hay que cambiar las cámaras que ya tenemos en la calle?
No, no hay que cambiar las cámaras que ya están en la calle. IRIS se conecta a la señal de las cámaras IP instaladas y la analiza: lo que cambia no es el sensor, es lo que se entiende de la imagen. En el proyecto se revisa cámara por cámara si el encuadre y la calidad sirven para lo que usted quiere detectar en ese punto, y se le dice claramente cuáles no llegan. Cambiar una cámara es la excepción, no el punto de partida.
¿Cuántas cámaras puede analizar IRIS a la vez en un municipio entero?
IRIS analiza a la vez todas las cámaras que tenga la instalación, incluidas las miles de un municipio entero. Esta demostración muestra veintitrés porque veintitrés caben en una pantalla, no porque sea un límite. La capacidad real la marca el hardware que se pone atrás, no el software, y se dimensiona en el proyecto según cuántas cámaras hay y qué se analiza en cada una.
¿Sale el video de nuestra instalación o se queda dentro?
El video sale o se queda dentro según la modalidad que usted elija, y las modalidades son dos. En la modalidad local no sale: los servidores están en su edificio, el video entra por su red, se analiza ahí dentro y el sistema no necesita internet para funcionar. En la otra se procesa en nuestro centro de datos —que es nuestra nube, no la de un tercero— y entonces sí sale, cifrado y con las condiciones que se firmen por contrato. Lo habitual es mezclar: dentro lo sensible, fuera lo que no lo es.
¿IRIS identifica a las personas o reconoce rostros?
No, IRIS no identifica a las personas y no reconoce rostros. Detecta objetos, comportamientos y situaciones: un carro parado sobre el andén, una persona en el piso, un hueco en la vía, una moto subida al sardinel, basura fuera de la caneca, un sumidero tapado después de un aguacero. No le pone nombre a nadie y no compara rostros con ninguna base de datos. El conteo por franjas horarias es agregado y anónimo: dice cuántas personas pasaron por una zona, nunca quiénes eran. Una persona contada es un uno: no queda nada más de ella.
¿Cómo evito que la central de monitoreo termine ignorando los avisos por los avisos en falso?
Evita que la central de monitoreo ignore los avisos ajustando las reglas con sus operadores, calle por calle, durante las primeras semanas. Empecemos por lo incómodo: sí, el sistema se equivoca alguna vez. Todos los sistemas de detección lo hacen, y quien diga lo contrario no ha instalado ninguno. Por eso una regla nunca es una sola condición: combina qué se ve, dónde se ve y cuánto rato lleva ahí. Esos tres valores se afinan con usted hasta que lo que llega a la pantalla es lo que su equipo quiere recibir. Un aviso que nadie atiende es un aviso mal configurado, y eso se corrige.
¿Cuánto tarda en estar funcionando en la calle?
El tiempo depende del tamaño de la instalación, y no le vamos a dar un plazo que todavía no controlamos. El trabajo tiene tres fases claras: conectar las cámaras que ya existen, dibujar sobre cada imagen las zonas y las reglas que importan, y afinar esas reglas con lo que va pasando de verdad en la calle. Las primeras detecciones se ven pronto; el ajuste fino lleva más. Las fechas concretas van en la propuesta, cuando sepamos cuántas cámaras hay y qué quiere detectar en cada una.
¿IRIS sustituye a nuestra central de monitoreo o a los vigilantes que tenemos?
No, IRIS no sustituye a la central de monitoreo ni a los vigilantes: cambia lo que miran. Hoy una persona tiene delante decenas de pantallas y no puede atenderlas todas a la vez. Con IRIS deja de mirarlo todo y mira lo que importa, cuando importa. La decisión sigue siendo suya: IRIS abre la cámara, muestra lo que vio y espera. Quien decide qué se hace es una persona, siempre.
¿Se puede usar IRIS si ya tenemos un VMS grabando?
Sí, se puede usar IRIS con un VMS que ya está grabando: convive con él en lugar de sustituirlo. IRIS es un NVMS, es decir, la capa que hoy falta: entender qué pasa delante de las cámaras y aplicar sus reglas. Puede seguir grabando y gestionando el video donde lo hace ahora. Qué se integra y cómo se decide mirando su sistema concreto, no prometiendo de antemano que encajamos con todo.
¿Quién responde del manejo de los datos personales si esto se pone en la vía pública?
De ese manejo responde la organización que instala y opera el sistema, no quien le vende el software, y conviene decirlo antes de firmar. Lo que sí depende de nosotros es que el tratamiento se configura pieza a pieza: qué se guarda, cuánto tiempo, quién accede y desde dónde. Y encima de eso está el hecho que más pesa en la calle: IRIS no identifica a nadie, así que no hay identidades que proteger. Nuestra forma de trabajar está certificada en seguridad de la información y en privacidad por una entidad auditora externa. Ese papel no lo firma un comercial: lo firma un auditor, y nos lo puede pedir antes de contratar nada. Dónde hay cámara, qué se conserva y qué se informa al público lo decide y lo firma quien opera el sistema, con sus abogados delante.
¿Cuánto cuesta poner IRIS en las cámaras de un municipio?
El costo se calcula en función de tres cosas: cuántas cámaras se analizan, qué modalidad de despliegue elige y si el hardware es suyo o lo ponemos nosotros. No hay una tarifa única que sirva para todos, porque no cuesta lo mismo analizar veinte cámaras de un parque que dos mil de un municipio entero. Cuéntenos cuántas cámaras tiene y qué quiere detectar, y le damos un número. Escríbanos a hola@infinityneural.com, o llame por la mañana al +34 902 02 70 91, que es nuestro teléfono en España.
La carretera
Ir a la página¿Sirve con las cámaras que ya tenemos puestas en la vía?
Sí, IRIS sirve con las cámaras que ya tiene puestas en la vía. Se conecta a la señal de las cámaras IP instaladas en pórticos, postes y mástiles y la analiza tal como llega: lo que cambia no es el equipo del poste, es lo que se entiende de la imagen. En el proyecto se mira cámara por cámara si el encuadre y el alcance dan para lo que usted quiere detectar en ese tramo —no es lo mismo una berma a cincuenta metros que un carril al fondo del encuadre— y se le dice sin adornos cuáles no llegan. Sustituir una cámara es la excepción, no el punto de partida.
¿Funciona de noche y con aguacero?
IRIS funciona de noche y con aguacero, con un matiz que preferimos decir antes de firmar: la lluvia fuerte, la neblina cerrada y el deslumbramiento reducen lo que ve cualquier cámara, y lo que no se ve no se detecta. Por eso IRIS detecta también la propia caída de visibilidad: cuando un tramo deja de verse bien, la central de monitoreo se entera y puede avisar, limitar la velocidad o mandar a quien atiende ese tramo. De noche trabaja con la iluminación que ya tiene la vía y con lo que aportan las luces de los carros; en tramos sin luz se revisa punto por punto qué se puede detectar y qué no.
¿En cuánto tiempo avisa de un incidente en la vía?
IRIS avisa de un incidente en cuanto se cumple la regla que usted definió, sin que nadie tenga que llamar. Ese es el cambio de verdad: hoy el reloj empieza cuando un conductor marca a la línea de emergencias o cuando alguien de la central de monitoreo pasa por casualidad por esa cámara. Con IRIS empieza cuando la escena ocurre delante del lente. No le vamos a dar un número de segundos, porque depende de su red, de sus cámaras y del hardware que se ponga atrás; lo que sí le decimos es que enterarse deja de depender de que alguien esté mirando la pantalla correcta en el momento correcto.
¿Puede sustituir los aforos vehiculares que hacemos unos días al año?
IRIS no sustituye a un aforo con validez metrológica, pero cuenta lo que un aforo de unos días no puede contar: todos los días, a todas horas y en cada cámara. Un aforo puntual da la foto de una semana; una cámara con IRIS da el año entero, con el tipo de vehículo separado —automóvil, camión, bus, moto— y sin cerrar un carril para instalar nada. Si necesita una cifra con validez metrológica para vehículos, eso es otra cosa y no le vamos a decir que la damos: nuestra homologación cubre el conteo de personas, y es española, la del Centro Español de Metrología a través de NeuralPax, así que no equivale a ninguna acreditación colombiana y no la presentamos como tal. Para decidir dónde toca refuerzo de pavimento o dónde hace falta un carril más, el dato continuo suele valer más que la foto de unos días.
¿Detecta un vehículo varado en la berma?
Sí, IRIS detecta un vehículo varado en la berma, y también lo que suele venir después. La regla no es solo «hay un carro»: es un vehículo detenido dentro de la zona que usted marcó como berma y durante más tiempo del que haya fijado. Si además alguien sale del vehículo y camina por la berma o por la calzada, eso es otra detección y puede subir el nivel del aviso. Un carro varado es una novedad; un carro varado con una persona afuera es una urgencia, y el sistema distingue las dos.
¿IRIS comprueba que los paneles de mensaje variable funcionen?
Sí, IRIS comprueba que los paneles de mensaje variable funcionen, con un límite que conviene decir de frente. IRIS lee lo que se ve en el panel, así que detecta que está apagado, que tiene ledes fundidos o que el mensaje dejó de ser legible: eso lo ve desde la cámara, sin depender de nadie. Lo que no puede saber por sí solo es si el panel muestra un mensaje equivocado, porque para eso hay que comparar lo que se ve con lo que se mandó mostrar, y eso exige que el sistema que envía las órdenes esté conectado. IRIS también puede lanzar órdenes hacia los paneles y hacia los sistemas que estén conectados: qué se conecta se revisa en el proyecto, antes de firmar, y se le dice qué encaja y qué no.
¿Sale el video de nuestra instalación o se queda dentro?
El video sale o se queda dentro según la modalidad que usted elija, y las modalidades son dos. En la modalidad local no sale: los servidores están en sus instalaciones, el video entra por su red, se analiza ahí dentro y el sistema no necesita internet para funcionar. En la otra se procesa en nuestro centro de datos, que es nuestra nube y no la de un tercero. En las dos, las comunicaciones van cifradas y las condiciones se firman por contrato. Conviene decidirlo pronto, porque condiciona el dimensionado de la red y de los servidores.
¿Identifica placas o a las personas que salen en las cámaras?
No, IRIS no identifica placas ni identifica a las personas. Detecta objetos, comportamientos y situaciones: un vehículo detenido, una persona caminando por la calzada, un bulto en un carril, un vehículo en contravía, material caído de un talud después de un derrumbe, un carril cerrado. No lee placas, no compara rostros con ninguna base de datos y no le pone nombre a nadie. Cuando cuenta vehículos, los cuenta por tipo —automóvil, camión, bus, moto— y el resultado es un número agregado, nunca una lista de quién pasó.
¿Qué pasa con los avisos en falso en una vía abierta?
Los avisos en falso existen, y quien le diga lo contrario no ha puesto un sistema de detección en una vía abierta. Sombras largas al amanecer, luces de frente, una bolsa que cruza un carril: todo eso se parece a algo. Por eso una regla nunca es una sola condición, sino qué se ve, dónde se ve y cuánto rato lleva ahí. Esos tres valores se afinan con sus operadores durante las primeras semanas, tramo a tramo, hasta que lo que llega a la central de monitoreo es lo que la central quiere recibir. Un aviso que el turno de noche aprende a ignorar es un aviso mal ajustado, y eso se corrige.
¿Cuánto cuesta poner IRIS en las cámaras de una vía?
El costo se calcula en función de cuántas cámaras se analizan, qué se detecta en cada una, qué modalidad de despliegue elige y si el hardware es suyo o lo ponemos nosotros. No hay una tarifa única, porque no cuesta lo mismo analizar las cámaras de un tramo que las de un corredor entero con sus intercambiadores, sus túneles, sus peajes y sus áreas de servicio. Cuéntenos cuántas cámaras tiene y qué quiere detectar en cada una, y le damos un número. Escríbanos a hola@infinityneural.com, o llame por la mañana al +34 902 02 70 91, nuestro teléfono en España.
El transporte público
Ir a la página¿Sirve con las cámaras que ya tenemos en la estación?
Sí, IRIS sirve con las cámaras que ya tiene en la estación. Se conecta a la señal de las cámaras IP de plataformas, vestíbulo, pasillos, torniquetes y accesos y la analiza tal como llega: lo que cambia no es la cámara del techo, es lo que se entiende de la imagen. En el proyecto se revisa cámara por cámara si el encuadre da para lo que usted quiere detectar en ese punto —no es lo mismo una cámara que mira la plataforma a lo largo que una que la mira de frente— y se le dice sin adornos cuáles no llegan. Cambiar una cámara es la excepción, no el punto de partida.
¿IRIS identifica a los usuarios?
No, IRIS no identifica a los usuarios. Detecta objetos, comportamientos y situaciones: una persona dentro de la vía, una persona en el piso, una plataforma que se llena, un torniquete abierto, una máquina apagada, una escalera eléctrica parada. No reconoce rostros, no los compara con ninguna base de datos y no guarda quién es nadie. Cuando cuenta gente, el resultado es un número —cuántas personas hay en una zona o cuántas pasan por un punto—, nunca una lista de quién pasó. Y qué se guarda, cuánto tiempo y quién puede verlo lo decide usted: el sistema puede funcionar entero dentro de la estación, sin que salga una sola imagen.
¿Detecta a alguien que cae a la vía?
Sí, IRIS detecta a una persona que cae a la vía, porque la vía es una zona dibujada sobre la imagen y una persona dentro de esa zona es una regla que se cumple sola. El aviso sale con la cámara y la hora, y la central de monitoreo tiene la imagen abierta sin tener que esperar a que un usuario active el pulsador de emergencia o llame por el intercomunicador. Lo honesto: la detección depende de que esa cámara vea la vía, y no todas la ven. En el proyecto se revisa plataforma por plataforma qué encuadre hace falta y se le dice cuál no llega.
¿Funciona con la plataforma llena de gente?
IRIS funciona con la plataforma llena de gente, con un matiz que preferimos decir antes de firmar: cuando la gente se tapa entre sí, hay cosas que dejan de verse. Una persona que cae al piso detrás de un grupo compacto puede quedar oculta a esa cámara, y lo que no se ve no se detecta. La ocupación, en cambio, se sigue midiendo igual: para saber cuánto se está llenando una plataforma no hace falta distinguir a una persona de otra. Por eso en las plataformas conviene combinar encuadres: dos perspectivas de la misma plataforma se tapan mucho menos que una sola.
¿Cómo se avisa y a quién?
El aviso se manda a quien usted decida y por el canal que usted decida. Cada regla lleva su destinatario: el puesto de la central de monitoreo, el jefe de estación, el equipo de mantenimiento, el grupo de vigilancia. En pantalla se abre la cámara con lo que se vio, la hora y el video del momento, para que quien decide vea exactamente lo mismo que vio el sistema y no una etiqueta suelta. Y una persona en la vía no tiene por qué llegar por el mismo camino que una máquina de tiquetes dañada: cada aviso va a quien puede resolverlo. Quien decide qué se hace es siempre una persona: IRIS abre la cámara, muestra y espera.
¿Puede sustituir los aforos que hacemos ahora?
IRIS puede sustituir los aforos que hace ahora, y además hace lo que ellos no pueden: contar todos los días del año, a todas horas y en cada punto que le interese. Un aforo de tres días le da la foto de tres días; una cámara con IRIS le da la temporada entera, con el detalle de por dónde entra la gente, cuánto espera en el control y cuánta se queda en tierra en un paradero. Y para el conteo de personas nuestro sistema está homologado por el Centro Español de Metrología —el instituto de metrología de España— a través de NeuralPax: la cifra la verificó un tercero y no nosotros. Conviene decirlo con precisión: es una homologación española, cubre el conteo de personas y no el producto entero, y no equivale a ninguna acreditación colombiana. Lo que llega hasta aquí es el método: la misma raya, en el mismo lugar, todos los días, en temporada de lluvias y en temporada seca.
¿Sale el video de la estación?
El video sale de la estación o se queda dentro según la modalidad que usted elija, y las modalidades son dos. En la modalidad local no sale: los servidores están en sus instalaciones, el video entra por su red, se analiza ahí dentro y el sistema no necesita internet para funcionar. En la otra se procesa en nuestro centro de datos, que es nuestra nube y no la de un tercero. En las dos, las comunicaciones van cifradas y las condiciones se firman por contrato. Conviene decidirlo pronto, porque condiciona el dimensionado de la red y de los servidores de la estación.
¿Quién responde del manejo de los datos personales, con tanta gente delante de las cámaras?
De ese manejo responde la organización que instala y opera el sistema, no quien le vende el software. Lo que sí depende de nosotros es que el tratamiento se configura pieza a pieza: qué se guarda, cuánto tiempo, quién accede y desde dónde. Ese es el punto de partida, y arriba está el que más pesa: IRIS no identifica a nadie, así que no hay identidades que proteger. Lo que sí podemos ponerle sobre la mesa es que nuestra forma de trabajar está certificada en seguridad de la información y en privacidad por una entidad auditora externa. Ese papel no lo firma un comercial: lo firma un auditor, y nos lo puede pedir antes de contratar nada.
¿Qué pasa con los avisos en falso en una estación llena?
Los avisos en falso existen en una estación llena, y quien le diga lo contrario no ha puesto un sistema de detección delante de tanta gente. Una despedida efusiva se parece a un forcejeo. Una mochila en el piso se parece a un bulto que se quedó solo. Un reflejo en el piso mojado se parece a cualquier cosa. Por eso una regla nunca es una sola condición, sino qué se ve, dónde se ve y cuánto rato lleva ahí. Esos tres valores se afinan con sus operadores durante las primeras semanas, plataforma por plataforma y acceso por acceso, hasta que lo que llega a la central de monitoreo es lo que la central quiere recibir. Un aviso que el turno de la tarde aprende a ignorar es un aviso mal ajustado, y eso se corrige.
¿Cuánto cuesta poner IRIS en las cámaras de una estación?
El costo se calcula en función de cuántas cámaras se analizan, qué se detecta o se mide en cada una, qué modalidad de despliegue elige y si el hardware es suyo o lo ponemos nosotros. No hay una tarifa única, porque no cuesta lo mismo analizar las plataformas de una estación pequeña que una estación entera con vestíbulo, torniquetes, bahías de buses, paradero de taxis y parqueadero, ni cuesta lo mismo una red de veinte estaciones. Cuéntenos cuántas cámaras tiene y qué quiere detectar en cada una, y le damos un número. Escríbanos a hola@infinityneural.com, o llame por la mañana al +34 902 02 70 91, nuestro teléfono en España.
El comercio
Ir a la página¿IRIS identifica a nuestros clientes?
No, IRIS no identifica a sus clientes: detecta objetos, comportamientos y situaciones. No reconoce rostros, no los compara con ninguna base de datos, no guarda quién es nadie, no sigue a una persona de un local a otro y no se cruza con el programa de fidelización. Lo que ve es «una persona», «un carrito», «una góndola vacía», dónde está y cuánto rato lleva ahí. Por eso el conteo de un local no dice quién entró: dice cuántos, por dónde y a qué hora. Si algún día alguien le ofrece lo contrario, sepa que nosotros no lo hacemos y que no es un descuido: es una decisión.
¿Sirve con las cámaras que ya tenemos en el local?
Sí, IRIS sirve con las cámaras que ya tiene puestas en el local. Se conecta a la señal de las cámaras IP del techo y la analiza tal como llega: lo que cambia no es el equipo, es lo que se entiende de la imagen. En el proyecto se mira cámara por cámara si el encuadre da para lo que usted quiere ver ahí —una cámara puesta para vigilar la puerta a lo mejor no llega a leer la góndola del fondo— y se le dice sin adornos cuáles no llegan y a cuáles bastaría con moverlas unos grados. Poner una cámara nueva es la excepción, no el punto de partida.
¿Esto sirve para prevención de pérdidas?
No, esto no es un sistema de prevención de pérdidas, y preferimos decirlo antes de que salga en una reunión. Ninguna de las diez cámaras de esta página hace eso, y no es porque no se nos haya ocurrido: señalar a alguien obliga a juzgar la intención de una persona concreta, y IRIS no mira personas concretas. Lo que sí hace es lo que tiene en esta página: avisar de un hueco en la góndola, de algo derramado en el piso, de una zona a oscuras o de una sala más llena de lo que puede atender el turno; y medir las filas, el vestier, los carritos, el reparto de la gente por la sala y lo que hace de verdad la isla de promoción. Es decir: vender mejor y tener el local como tiene que estar. Si lo que busca es reducir la merma, le hará falta otra cosa, y se lo diremos en la primera reunión y no en la última.
¿Cómo sé cuánta gente deja la fila y se va sin comprar?
Sabe cuánta gente deja la fila porque IRIS cuenta dos cosas por separado: cuántas personas entran en la zona de espera de las cajas y cuántas llegan al punto de pago. La diferencia es la gente que se fue antes de que le tocara. A eso se le suman dos pistas más: el tiempo que se espera en promedio en esa fila y los carritos que quedan abandonados en un pasillo o junto a las cajas, que casi siempre son de alguien que se cansó. Y todo eso lleva la hora puesta, así que se cruza con cuántas cajas estaban abiertas en ese momento. No le vamos a decir cuánto dinero es eso —no lo sabemos, no pasó por su caja—, pero sí a qué hora ocurre y con cuántas cajas abiertas deja de ocurrir.
¿Puede decirme si una promoción funciona?
IRIS puede decirle si una promoción funciona en la parte que se ve desde una cámara: cuánta gente pasa por delante de la isla, cuánta se para y cuánto rato se queda. La venta está en su caja y ahí no entramos. Pero juntando las dos mitades, el diagnóstico cambia: si pasa mucha gente y no se para casi nadie, el problema es dónde está puesta la isla o cómo se ve. Si se para mucha gente y luego no vende, el problema es el precio o el producto. Hoy esas dos situaciones se parecen en el informe de ventas —vendió poco— y son dos problemas distintos con dos soluciones distintas. Lo mismo sirve para comparar el mismo montaje en dos locales o el mismo lugar en dos semanas.
¿Funciona con el local lleno?
IRIS funciona con el local lleno, con un matiz que preferimos decir antes de firmar: cuando se junta mucha gente, unas personas tapan a otras y una cámara deja de distinguirlas una a una. Eso le pasa a cualquier sistema de visión, incluido el nuestro, y quien le diga lo contrario no lo ha probado un sábado por la tarde. Lo que no se pierde es lo que más falta hace en ese momento: la ocupación. Medir cuánta gente hay en una zona y cómo se reparte por la sala no necesita distinguir a cada persona, así que se sigue midiendo igual, y detectar que el local está colapsado funciona precisamente porque está lleno. Lo que sí se degrada es contar una por una en un paso estrecho y muy cargado; en ese caso se recoloca el conteo en el acceso, donde la gente pasa en fila, y se deja la ocupación para la sala.
¿Sale el video del local?
El video sale del local o se queda dentro según la modalidad que usted elija, y las modalidades son dos. En la modalidad local no sale: los servidores están en sus instalaciones —en el punto de venta o en la sede administrativa—, el video entra por su red, se analiza ahí dentro y el sistema no necesita internet para funcionar. En la otra se procesa en nuestro centro de datos, que es nuestra nube y no la de un tercero. En las dos, las comunicaciones van cifradas y las condiciones se firman por contrato. En una cadena conviene decidirlo pronto, porque no es lo mismo poner un servidor por punto de venta que llevar el análisis a un único lugar: condiciona la red de cada local.
¿Quién responde del manejo de los datos personales, con el local lleno de clientes?
De ese manejo responde la organización que instala y opera el sistema, no quien le vende el software. Lo que sí depende de nosotros es que el tratamiento se configura pieza a pieza: qué se guarda, cuánto tiempo, quién accede y desde dónde. Y encima de todo eso está lo que más pesa en un local: IRIS no identifica a nadie, así que no hay identidades que proteger ni perfiles de cliente que armar. Lo que sí podemos ponerle sobre la mesa es que nuestra forma de trabajar está certificada en seguridad de la información y en privacidad por una entidad auditora externa. Ese papel no lo firma un comercial: lo firma un auditor, y nos lo puede pedir antes de contratar nada.
¿Sirve para un local solo o hace falta una cadena?
IRIS sirve para un local solo y también para una cadena; lo que cambia no es el sistema, es lo que hace con el dato. En un local solo le sirve para decidir su local: a qué hora abrir la tercera caja, dónde poner la mesa de promoción, si el fondo de la sala se visita o hay que dar una razón para llegar hasta ahí. En una cadena aparece algo que un local solo no tiene: la comparación. La misma promoción montada en cuarenta puntos de venta y medida igual en todos. El local donde la fila se dispara media hora antes que en el resto. El que tiene el mismo tamaño y la mitad de gente al fondo. Empezar por uno, ver qué sale y decidir después es lo más normal, y es lo que solemos recomendar.
¿Cuánto cuesta poner IRIS en las cámaras de un local?
El costo se calcula en función de cuántas cámaras se analizan, qué se detecta o se mide en cada una, cuántos locales entran, qué modalidad de despliegue elige y si el hardware es suyo o lo ponemos nosotros. No hay una tarifa única, porque no cuesta lo mismo medir las cajas y la entrada de una tienda de barrio que cubrir la sala entera de un almacén de cadena, ni cuesta lo mismo un local que cuarenta. Cuéntenos cuántos locales tiene, cuántas cámaras hay en cada uno y qué quiere ver, y le damos un número. Escríbanos a hola@infinityneural.com, o llame por la mañana al +34 902 02 70 91, nuestro teléfono en España.
La obra
Ir a la página¿Esto sirve para vigilar a nuestros trabajadores?
No, esto no sirve para vigilar a sus trabajadores, y hay que decirlo con todas las letras. IRIS no identifica a nadie: detecta que una persona no lleva casco ni chaleco reflectivo, no detecta quién es esa persona. No reconoce rostros, no los compara con ninguna base de datos, no guarda quién es nadie, no sirve para marcar entrada, no sirve para sancionar a un trabajador concreto y no sustituye al control de acceso de la obra. Lo que ve es «una persona sin casco en la zona de máquinas», dónde está y desde cuándo, y eso es lo que llega al aviso. Si en la obra hay representación de los trabajadores, esto es lo primero que hay que poder mostrarle: un sistema que mira situaciones, no personas.
¿IRIS para la grúa cuando ve que la carga pasa por encima de alguien?
No, IRIS no para la grúa. No toca ninguna máquina, no corta ningún mando y no sustituye al responsable de SST de la obra, al señalero ni al plan de seguridad y salud en el trabajo. Lo que hace es avisar de una situación de riesgo mientras está pasando —con la cámara, la hora y el video— para que quien manda la maniobra pueda pararla. La decisión sigue siendo de una persona, y tiene que seguir siéndolo: en una obra, el criterio de quien está allí vale más que cualquier automatismo. IRIS aporta lo que a esa persona le falta, que son unos ojos en el punto donde justo ahora no está mirando nadie.
¿Cuántos avisos vamos a recibir al día?
Recibirá los avisos que pida su regla, y afinar esa regla es el trabajo del primer mes. Un sistema que da cien avisos al día se apaga a la semana; lo sabemos, y por eso una regla no es «avise si alguien no lleva casco». Es «avise si alguien sin casco está dentro de la zona de máquinas, en horario de trabajo, más de unos segundos». Lo mismo vale para los demás elementos de protección personal: el chaleco reflectivo en el acceso de volquetas, las gafas de seguridad donde se corta. Se acota la zona sobre la imagen, el horario, cuánto tiene que durar la situación y a quién le llega el aviso. Se empieza por lo que de verdad importa en esa obra, se repasa una semana de avisos con su equipo y se ajusta. El objetivo no es avisar de todo: es avisar de lo que hace levantar la vista, y callar en lo demás.
¿Sirve con las cámaras que ya tenemos en la obra?
Sí, IRIS sirve con las cámaras que ya tiene en la obra, incluidas las que se ponen y se quitan según avanza. Se conecta a la señal y la analiza tal como llega: lo que cambia no es el equipo, es lo que se entiende de la imagen. En el proyecto se mira cámara por cámara si el encuadre da para lo que usted quiere ver ahí —una cámara puesta para vigilar el acopio de noche a lo mejor no llega a distinguir un casco al otro lado del lote— y se le dice sin adornos cuáles no llegan y a cuáles bastaría con moverlas o bajarlas. El polvo, el contraluz y el aguacero se miran allí mismo, porque una obra no es un pasillo con luz fija. Poner una cámara nueva es la excepción, no el punto de partida.
La obra cambia cada pocas semanas. ¿Hay que rehacerlo todo cada vez?
La obra cambia cada pocas semanas, y por eso el sistema está pensado para que cambiarlo cueste poco tiempo. Cuando se mueve una cámara o se redibuja una zona, se vuelve a marcar la zona sobre la imagen y se sigue trabajando: no hay que encargar nada ni esperar a nadie. Las reglas de aviso se escriben con palabras, así que una regla para la fase que empieza se escribe en un rato y se prueba el mismo día. Es la diferencia entre un sistema que sirve el primer mes y uno que sigue sirviendo en acabados, cuando la obra ya no se parece en nada a la del replanteo.
¿Podemos saber cuánta gente hay dentro de cada zona?
Sí, puede saber cuánta gente hay dentro de cada zona de trabajo, y esa es una de las dos cámaras de esta página que no avisan de nada: solo miden. Se dibuja la zona sobre la imagen e IRIS cuenta quién entra y quién sale, sin decir nunca quién es. Sirve para ahora —cuánta gente hay en el sótano en este momento— y para el histórico, para ver a qué hora se junta todo el mundo en el mismo lugar. Preguntar sirve para buscar y contar sirve para medir, y no se hacen igual: una raya no se puede describir con una frase, hay que trazarla. Para el conteo de personas nuestro sistema está homologado por el Centro Español de Metrología —el instituto de metrología de España— a través de NeuralPax, así que la cifra que ve la verificó un tercero y no nosotros. Conviene decirlo con precisión: es una homologación española, cubre el conteo de personas y no el producto entero, y no equivale a ninguna acreditación colombiana.
¿Dónde se procesa el video? En la obra no siempre hay buena conexión.
El video se procesa donde usted decida, y en una obra eso importa porque la conexión no siempre acompaña. Hay dos modalidades y solo dos. La primera es dentro de la propia obra: un equipo en el campamento analiza las cámaras allí mismo y funciona sin internet, así que si se cae la línea el sistema sigue viendo y sigue avisando. La segunda es nuestro centro de datos, que es nuestra nube: el video se procesa allí y la obra solo necesita conexión. Se puede empezar por una y pasar a la otra, y en una constructora con muchas obras conviven las dos.
¿Qué le contamos a la representación de los trabajadores?
A la representación de los trabajadores se le cuenta exactamente esto, y cuanto antes mejor: qué mira el sistema, qué no mira y quién recibe los avisos. IRIS detecta situaciones, no personas: no reconoce rostros, no identifica a nadie y no sirve para sancionar a un trabajador concreto. Qué se trata, cuánto se guarda y quién puede verlo se configura, y se configura con usted. Y lo decimos sin adornos: del manejo de los datos personales responde su organización, no un comercial nuestro; nosotros entregamos la herramienta y la documentación de cómo trata los datos. Una obra donde el equipo entiende para qué está el sistema funciona; una donde no lo entiende, no.
¿Esto es para una obra o para todas las de la empresa?
Esto sirve para una obra sola y cobra otro sentido con todas las de la empresa. En una obra, el valor es el aviso: alguien se entera de la situación mientras está pasando. En una constructora con decenas de obras a la vez aparece algo que una obra sola no tiene, que es la comparación con la misma vara: la misma regla, escrita igual, aplicada en todas. Entonces se puede ver qué obra acumula más situaciones de riesgo en el mismo tipo de frente, cuál las corrigió después de una charla y a cuál conviene ir a visitar. Hoy eso se decide con la sensación del que más obras pisa. Con el dato delante se decide mejor, y se puede explicar.
¿Cuánto cuesta?
Cuesta según cuántas cámaras se analizan, qué se le pide a cada una y dónde se procesa el video. No publicamos una tarifa porque no sería honesta: una obra con seis cámaras y dos reglas y una constructora con veinte obras abiertas no son el mismo proyecto. Lo que sí se puede hacer es empezar pequeño: un par de puntos de una obra, las dos o tres reglas que de verdad importan allí, y ver los avisos y los números con su equipo antes de decidir nada. Escríbanos a hola@infinityneural.com y lo miramos con sus planos y sus cámaras delante.
El establecimiento penitenciario
Ir a la página¿Esto sirve para clasificar a las personas internas?
No, esto no sirve para clasificar a las personas internas, y hay que decirlo con todas las letras. IRIS no identifica a nadie: no reconoce rostros, no los compara con ninguna base de datos, no guarda quién es nadie, no lleva ficha de nadie y no sigue a una persona concreta por el establecimiento. Tampoco predice ni juzga: no dice quién va a hacer qué, no califica a nadie, no clasifica a nadie por su comportamiento y no interpreta el estado de ánimo de nadie. Lo que detecta son situaciones que definió el establecimiento: «hay una persona en el piso en el pasillo tres», «hay un grupo reunido en un corredor a una hora en la que no debería haber nadie». Qué está pasando, dónde y desde cuándo. Eso es todo lo que va en el aviso, y eso es lo primero que hay que poder mostrarle a la dirección, a la representación del personal y a quien tenga que aprobarlo.
¿IRIS abre puertas, dispara alarmas o sustituye al personal de custodia?
No, IRIS no abre ni cierra ninguna puerta, no dispara ninguna alarma automática que sustituya a una decisión y no sustituye al personal de custodia. Tampoco sustituye al conteo reglamentario ni a ningún protocolo de prevención del establecimiento: esos siguen igual, los hacen las mismas personas y con el mismo procedimiento. Lo que hace IRIS es avisar antes —con la cámara, la hora y el video— para que llegue una persona. Quién va, cuándo va y qué hace lo decide quien está de turno, y tiene que seguir siendo así: adentro, el criterio de quien conoce ese pasillo y a la gente que hay en él vale más que cualquier automatismo. IRIS aporta lo que a esa persona le falta, que son unos ojos en la pantalla que ahora mismo no mira nadie.
¿Cuántos avisos vamos a tener por turno?
Va a tener los avisos que decida, porque la regla se acota: zona, hora y duración. Un sistema que da doscientos avisos al turno está apagado a la semana, y con razón: cuando todo avisa, no avisa nada. Por eso una regla no es «avíseme si hay gente en el pasillo», sino «avíseme si hay tres o más personas paradas en este pasillo, entre las diez de la noche y las siete de la mañana, durante más de un minuto». Cambiando la zona, la franja y el tiempo mínimo, el mismo detector pasa de sonar cien veces al día a sonar cuando de verdad importa. Y se ajusta después, con lo que haya salido las dos primeras semanas: las reglas se afinan con lo que pasa en su establecimiento, no con lo que pasa en general.
¿Quién decide qué se vigila y qué no?
Lo decide el establecimiento, no IRIS. Qué zona, a qué hora, cuánta gente y cuánto rato: eso lo escribe la institución, y queda escrito en una frase que cualquiera puede leer y cualquiera puede cambiar. IRIS aplica lo que le dijeron, siempre igual y sin cansarse. No trae de fábrica una lista de comportamientos «sospechosos» ni decide por su cuenta qué es normal en su patio: lo normal en un establecimiento no es lo normal en otro, y eso lo sabe quien trabaja allí. Si mañana cambia el horario del comedor, se cierra un pasillo por obra o se abre un pabellón nuevo, la regla se reescribe en un rato y no hay que encargar nada. Y como está escrita en una frase, se puede mostrar tal cual a quien pregunte qué mira exactamente esa cámara.
¿Y los derechos de las personas internas y los del personal?
Los derechos de las personas internas y los del personal se protegen decidiendo qué se mira y qué no, y aquí la respuesta es corta: se miran situaciones en zonas comunes que el establecimiento definió —un patio, un pasillo, un muelle de cargue— y no se mira quién es nadie. No hay reconocimiento de rostros, no hay lectura de placas, no hay ficha de ninguna persona interna y no hay ficha de ningún trabajador. IRIS no le puede decir «esta persona pasó por aquí seis veces», porque no sabe quién es: el aviso dice qué situación, en qué cámara y a qué hora. Y lo demás no lo firma un comercial nuestro: del manejo de los datos, de la información al personal y a las personas internas, y de la decisión de dónde hay cámara y dónde no, responde la institución que instala y opera el sistema, con sus abogados y con la representación del personal delante. Desconfíe de quien le diga lo contrario.
¿Sirve con las cámaras que ya tenemos?
Sí, sirve con las cámaras que ya tiene, y ese es justo el punto: un establecimiento ya tiene cientos, y lo que falta no son cámaras, es alguien que las mire. IRIS analiza la señal de video que esas cámaras ya están produciendo. Lo que sí condiciona el resultado es dónde está puesta cada una y qué se ve desde ahí: una cámara que mira el patio de frente y desde arriba da mucho más que una colocada para que salga el muro entero. Antes de prometer nada preferimos mirar sus planos y unas cuantas imágenes reales, y decirle en qué cámaras esto tiene sentido y en cuáles no lo tiene. A veces la respuesta es mover una cámara dos metros, y eso es más barato que comprar nada.
¿El video sale del establecimiento?
El video sale del establecimiento solo si usted quiere, y aquí lo normal es que no salga. IRIS puede procesarse dentro del propio establecimiento, en un equipo suyo y sin conexión a internet: las imágenes no van a ninguna parte y el análisis sigue funcionando aunque se caiga la línea. También se puede procesar en nuestro centro de datos o en la nube si a usted le conviene, pero eso es una decisión suya y no una condición nuestra. Sea donde sea, de un aviso se guarda siempre lo mismo: la cámara, la hora, la situación detectada y el trozo de video, para que la minuta se pueda sostener después con algo más que un recuerdo.
¿El aforo por zonas es confiable?
El aforo por zonas es confiable porque no se configura hablando, se configura dibujando: se traza una línea o una zona sobre la imagen y se cuenta quién la cruza y cuánta gente hay dentro. Una raya no se puede describir con una frase; hay que trazarla. Por eso el número se calcula igual todos los días, se puede repetir y se puede revisar. Y en el conteo de personas usted no se queda con nuestra palabra: nuestro sistema está homologado por el Centro Español de Metrología —el instituto de metrología de España— a través de NeuralPax, un tercero que verificó que la cifra es la correcta. Dicho con precisión: es una homologación española, cubre el conteo de personas y no el producto entero, y no equivale a ninguna acreditación colombiana. Y una cosa más, porque importa: esto no sustituye al conteo reglamentario. Es saber cuánta gente hay en el patio ahora mismo, que es otra pregunta y se responde de otra manera.
¿Y lo que IRIS no ve?
Lo que IRIS no ve existe, y conviene decirlo antes de firmar nada. Una cámara solo entiende lo que entra en su encuadre: si algo pasa fuera de campo, detrás de una columna, entre dos cuerpos o en una zona donde no hay cámara, IRIS no lo ve, igual que no lo vería una persona mirando esa misma pantalla. Con poca luz, con aguacero fuerte o con el lente sucio, ve peor. Y hay situaciones que se parecen mucho entre sí: dos personas que se abrazan y dos que forcejean pueden confundirse durante un segundo, y por eso el aviso lo cierra siempre una persona mirando el video. IRIS no es infalible y no se lo vamos a vender como si lo fuera. Es un sistema que mira, todas las horas, las cámaras que ahora mismo no mira nadie.
¿Cuánto cuesta?
Cuesta según cuántas cámaras se analizan, qué se le pide a cada una y dónde se procesa el video. No publicamos una tarifa porque no sería honesta: un pabellón con doce cámaras y tres reglas y un establecimiento entero con cientos no son el mismo proyecto. Lo que sí se puede hacer es empezar pequeño: un patio y un pasillo, las dos o tres reglas que de verdad importan allí, y ver los avisos y los números con su equipo antes de decidir nada. Escríbanos a hola@infinityneural.com y lo miramos con sus planos y sus cámaras delante.
El hospital
Ir a la página¿Van a poner cámaras en las habitaciones?
No, no vamos a poner cámaras en las habitaciones, y esto va antes que nada. No hay cámara en una habitación, no la hay en un baño, no la hay en una sala de exploración y no la hay en ningún lugar donde se atiende o se explora a un paciente. IRIS mira zonas comunes: pasillos, salas de espera, vestíbulos y accesos, que es donde casi cualquier hospital ya tiene cámaras hoy. Y en esas zonas no identifica a nadie: no reconoce rostros, no los compara con ninguna base de datos, no sabe quién es ningún paciente ni ningún profesional, no lleva ficha de nadie, no accede a la historia clínica y no se cruza con ningún dato médico ni con el sistema del hospital. Lo que ve es «hay una persona en el piso en el pasillo del tercer piso»: qué está pasando, dónde y desde cuándo. Eso es todo lo que va en el aviso, y eso es lo primero que hay que poder mostrarle a la dirección, a los profesionales y a quien tenga que aprobarlo.
¿IRIS diagnostica o decide a quién se atiende antes?
No, IRIS no diagnostica y no decide a quién se atiende antes. No dice qué le pasa a nadie, no evalúa el estado de salud de nadie, no hace triaje y no prioriza a ningún paciente: el criterio clínico es de un profesional y IRIS no participa en él. Tampoco accede a la historia clínica ni a ningún dato médico, y no se conecta con el sistema del hospital para saber quién es quién. Y no sustituye a la vigilancia clínica ni a ningún profesional: los protocolos del piso siguen exactamente igual, los hacen las mismas personas y con el mismo procedimiento. IRIS tampoco llama a nadie por su cuenta ni activa nada en lugar de una decisión. Lo que hace es avisar antes —con la cámara, la hora y el video— para que llegue una persona, que es quien mira, valora y decide.
¿Cuántos avisos vamos a tener por turno?
Va a tener los avisos que decida, porque la regla se acota: zona, hora y duración. Un sistema que da cien avisos por turno está apagado a la semana, y con razón: cuando todo avisa, no avisa nada. Por eso una regla no es «avíseme si hay alguien parado en el pasillo», sino «avíseme si hay una persona en el piso en este pasillo durante más de veinte segundos», o «avíseme si alguien lleva más de quince minutos inmóvil en esta sala de espera, entre las diez de la noche y las siete de la mañana». Cambiando la zona, la franja y el tiempo mínimo, el mismo detector pasa de sonar cien veces al día a sonar cuando de verdad importa. Y se ajusta después, con lo que haya salido las dos primeras semanas: las reglas se afinan con lo que pasa en su hospital, no con lo que pasa en general.
¿Quién decide qué se mira y qué no?
Lo decide el hospital, no IRIS. Qué zona, a qué hora y cuánto rato es «mucho rato»: eso lo escribe el centro con sus profesionales, y queda escrito en una frase que cualquiera puede leer y cualquiera puede cambiar. Un cuarto de hora quieto en la sala de espera de urgencias no significa lo mismo que un cuarto de hora quieto en el pasillo de un piso a las cuatro de la mañana, y esa diferencia la sabe quien trabaja allí, no un proveedor. IRIS aplica lo que le dijeron, siempre igual y sin cansarse. No trae de fábrica ninguna lista de lo que es «normal» en sus pasillos. Si mañana cambia el horario de visitas, se cierra un ala por obra o se abre un piso nuevo, la regla se reescribe en un rato y no hay que encargar nada. Y como está escrita en una frase, se puede mostrar tal cual a quien pregunte qué mira exactamente esa cámara.
¿Qué le contamos a los profesionales y a la representación de los trabajadores?
A los profesionales y a la representación de los trabajadores se les cuenta todo, y antes de instalar nada, no después. Hay una cámara que mira si una zona tiene a alguien atendiéndola, y es la que levanta la mano en cualquier reunión, así que se explica de frente: eso no es control de horario, no es marcación y no evalúa a nadie. IRIS no sabe quién está en ese puesto, no guarda cuánto rato estuvo nadie en ningún lugar y no le puede decir «esta persona llegó tarde» ni «esta persona se fue antes». Distingue a un profesional por la ropa —una bata, un uniforme— y no por quién es. Lo que dice es «esta zona lleva media hora sin nadie», que es una pregunta sobre la zona y no sobre la persona. Y lo demás no lo firma un comercial nuestro: quién ve los avisos, para qué se usan y qué no se puede hacer con ellos lo escribe el hospital con la representación de los trabajadores delante, y por escrito. Un sistema así solo funciona si el personal sabe qué mira y qué no mira.
¿Sirve con las cámaras que ya tenemos?
Sí, sirve con las cámaras que ya tiene, y ese es justo el punto: un hospital ya tiene cientos en pasillos, vestíbulos y accesos, y lo que falta no son cámaras, es alguien que las mire. IRIS analiza la señal de video que esas cámaras ya están produciendo. Lo que sí condiciona el resultado es dónde está puesta cada una y qué se ve desde ahí: una cámara que mira un pasillo a lo largo y desde arriba da mucho más que una colocada para que salga la puerta entera. Antes de prometer nada preferimos mirar sus planos y unas cuantas imágenes reales, y decirle en qué cámaras esto tiene sentido y en cuáles no lo tiene. A veces la respuesta es mover una cámara dos metros, y eso es más barato que comprar nada.
¿El video sale del hospital?
El video sale del hospital solo si usted quiere, y en un hospital lo normal es que no salga. IRIS puede procesarse dentro del propio centro, en un equipo suyo y sin conexión a internet: las imágenes no van a ninguna parte y el análisis sigue funcionando aunque se caiga la línea. También se puede procesar en nuestro centro de datos o en la nube si a usted le conviene, pero eso es una decisión suya y no una condición nuestra. Sea donde sea, de un aviso se guarda siempre lo mismo: la cámara, la hora, la situación detectada y el trozo de video, y nada más. Ni un nombre, ni un número de historia, ni un dato médico, porque IRIS no los tiene ni los pide.
¿La cifra de gente que espera en urgencias es confiable?
La cifra de gente que espera en urgencias es confiable porque no se configura hablando, se configura dibujando: se traza una línea o una zona sobre la imagen y se cuenta quién la cruza y cuánta gente hay dentro. Una raya no se puede describir con una frase; hay que trazarla. Por eso el número se calcula igual todos los días, se puede repetir y se puede revisar. Y en el conteo de personas usted no se queda con nuestra palabra: nuestro sistema está homologado por el Centro Español de Metrología —el instituto de metrología de España— a través de NeuralPax, un tercero que verificó que la cifra es la correcta. Dicho con precisión: es una homologación española, cubre el conteo de personas y no el producto entero, y no equivale a ninguna acreditación colombiana. Y una cosa más, porque importa: ese número dice cuánta gente hay y desde cuándo, para que pueda reforzar el turno o abrir otro mostrador. No dice quién es nadie y no decide a quién se atiende antes.
¿Y lo que IRIS no ve?
Lo que IRIS no ve existe, y conviene decirlo antes de firmar nada. Una cámara solo entiende lo que entra en su encuadre: si algo pasa dentro de una habitación, en un baño, detrás de una puerta cerrada o en un pasillo donde no hay cámara, IRIS no lo ve, igual que no lo vería una persona mirando esa misma pantalla. Con poca luz o con el lente sucio ve peor. Y hay situaciones que se parecen mucho entre sí: alguien que se agacha a recoger algo y alguien que perdió el equilibrio pueden confundirse durante un segundo, y por eso el aviso lo cierra siempre una persona mirando el video. Y hay que decir la frase entera: IRIS no evita ninguna caída. La caída ya pasó cuando IRIS la ve. Lo que cambia es el rato que esa persona está en el piso antes de que llegue alguien. No le vamos a vender un sistema infalible, porque no lo es. Es un sistema que mira, todas las horas, los pasillos que ahora mismo no mira nadie.
¿Cuánto cuesta?
Cuesta según cuántas cámaras se analizan, qué se le pide a cada una y dónde se procesa el video. No publicamos una tarifa porque no sería honesta: un piso con doce cámaras y tres reglas y un hospital entero con cientos no son el mismo proyecto. Lo que sí se puede hacer es empezar pequeño: un pasillo y la sala de espera de urgencias, las dos o tres reglas que de verdad importan allí, y ver los avisos y los números con su equipo antes de decidir nada. Escríbanos a hola@infinityneural.com y lo miramos con sus planos y sus cámaras delante.
El colegio
Ir a la página¿Van a reconocer a nuestros estudiantes?
No, no vamos a reconocer a ningún estudiante, y esto va antes que nada. IRIS no reconoce rostros, no los compara con ninguna base de datos, no sabe quién es ningún niño, no guarda ningún rostro, no sigue a ningún menor y no lleva ficha de nadie. Tampoco lee placas: en un colegio esa función no se enciende. Y hay lugares donde no hay cámara: ni en los baños ni en los vestieres. IRIS mira zonas comunes —el patio, los accesos, los pasillos compartidos y el andén de la puerta—, que es donde casi cualquier colegio ya tiene cámaras hoy. Lo que ve es «hay un niño en el piso en la cancha de atrás y lleva tres minutos sin levantarse»: qué está pasando, dónde y desde cuándo. Eso es todo lo que va en el aviso, y eso es lo primero que hay que poder mostrarle al rector, a los docentes y a las familias.
¿IRIS detecta el matoneo?
No, IRIS no detecta el matoneo, y quien le diga lo contrario no le está contando la verdad. Es un patrón que valora un profesional con formación, mirando muchas cosas que no pasan delante de una cámara. Una cámara ve otra cosa: ve un corro cerrado que se repite en la misma esquina a la misma hora, o ve a un niño que se pasó el descanso entero solo. Eso es un hecho comprobable, no un diagnóstico. IRIS no dice quién hace qué, no dice quién es conflictivo, no dice quién está triste y no etiqueta a ningún niño. No diagnostica y no predice. Lo que hace es mostrarle al equipo del colegio dónde y cuándo mirar, con el video delante. Qué significa eso lo decide una persona con formación —el director de grupo, el orientador, el equipo—, y esa parte no la toca IRIS.
¿IRIS abre puertas o llama a alguien por su cuenta?
No, IRIS no abre ninguna puerta y no llama a nadie por su cuenta. No abre ni cierra la puerta del colegio, no activa ninguna sirena, no avisa a nadie de afuera y no toma ninguna decisión en lugar de una persona. Tampoco sustituye al docente de turno en el descanso: el patio lo sigue cuidando quien lo cuida hoy, con el mismo turno y el mismo criterio. No controla a los docentes —no es control de horario, no es marcación y no evalúa a nadie— y no le pone ninguna multa a ningún carro. Lo único que hace es avisar antes, con la cámara, la hora y el video, para que se acerque un adulto del colegio. Quién va, qué hace y qué se anota sigue siendo exactamente igual que ahora.
¿Cuántos avisos vamos a tener por descanso?
Va a tener los avisos que decida, porque la regla se acota: zona, hora y duración. Un sistema que da cincuenta avisos por descanso está apagado en una semana, y con razón: cuando todo avisa, no avisa nada. Por eso una regla no es «avíseme si hay un niño en el piso», que en un patio pasa a todas horas y casi siempre porque están jugando, sino «avíseme si hay un niño en el piso en esta cancha durante más de dos minutos», o «avíseme si esta zona lleva diez minutos sin ningún adulto entre las once y las once y media». Cambiando la zona, la franja y el tiempo mínimo, el mismo detector pasa de sonar todo el rato a sonar cuando de verdad importa. Y la regla la escribe el colegio con su equipo y con su orientador, no un proveedor: cuánto rato es «mucho rato» y qué esquina importa lo sabe quien está allí cada día. Después se afina con lo que haya salido las dos primeras semanas.
¿Qué le contamos al rector, a los docentes y a las familias?
Al rector, a los docentes y a las familias se les cuenta todo, y antes de instalar nada, no después. Se les muestra qué se mira: el patio, los accesos, los pasillos comunes y el andén de la puerta. Y qué no se mira: los baños y los vestieres, donde no hay cámara. Se les dice con estas palabras que no hay reconocimiento de rostros, que no hay ficha de ningún menor y que IRIS no etiqueta a ningún niño. Y se explica la cámara que cuenta cuántas personas quedan en cada espacio, porque es la que levanta la mano en cualquier reunión: sirve para saber cuánta gente falta por salir en un simulacro de evacuación, y no es pasar lista, porque cuenta personas y no sabe quiénes son. Lo demás no lo firma un comercial nuestro: del manejo de los datos y de la información a las familias responde el colegio y quien lo administra. Un sistema así solo funciona si los docentes y las familias saben exactamente qué mira y qué no mira.
¿Sirve con las cámaras que ya tenemos?
Sí, sirve con las cámaras que ya tiene, y ese es justo el punto: un colegio ya suele tener cámaras en la portería, en el patio y en los pasillos, y lo que falta no son cámaras, es alguien que las mire: el celador no puede estar en la portería y en la cancha de atrás al mismo tiempo. IRIS analiza la señal de video que esas cámaras ya están produciendo. Lo que sí condiciona el resultado es dónde está puesta cada una y qué se ve desde ahí: una cámara que abarca el patio a lo largo y desde arriba da mucho más que una colocada para que salga la puerta entera. Antes de prometer nada preferimos mirar sus planos y unas cuantas imágenes reales, y decirle en qué cámaras esto tiene sentido y en cuáles no lo tiene. A veces la respuesta es mover una cámara dos metros, y eso es más barato que comprar nada.
¿El video sale del colegio?
El video sale del colegio solo si usted quiere, y en un colegio lo normal es que no salga. IRIS puede procesarse dentro del propio colegio, en un equipo suyo y sin conexión a internet: las imágenes no van a ninguna parte y el análisis sigue funcionando aunque se caiga la línea. También se puede procesar en nuestro centro de datos o en la nube si a usted le conviene, pero eso es una decisión suya y no una condición nuestra. Sea donde sea, de un aviso se guarda siempre lo mismo: la cámara, la hora, la situación detectada y el trozo de video, y nada más. Ni un nombre, ni un curso, ni un rostro guardado, porque IRIS no los tiene ni los pide.
¿Es confiable la cifra de cuánta gente queda dentro?
La cifra de cuánta gente queda dentro es confiable porque no se configura hablando, se configura dibujando: se traza una línea o una zona sobre la imagen y se cuenta quién la cruza y cuánta gente hay dentro. Una raya no se puede describir con una frase; hay que trazarla. Por eso el número se calcula igual todos los días, se puede repetir y se puede revisar. Y en el conteo de personas usted no se queda con nuestra palabra: nuestro sistema está homologado por el Centro Español de Metrología —el instituto de metrología de España— a través de NeuralPax, un tercero que verificó que la cifra es la correcta. Dicho con precisión: es una homologación española, cubre el conteo de personas y no el producto entero, y no equivale a ninguna acreditación colombiana. Y una cosa más, porque importa: ese número dice cuántas personas quedan en un espacio y desde cuándo, para que en un simulacro o en una evacuación de verdad sepa dónde falta gente por salir. No dice quién es nadie y no es pasar lista.
¿Y lo que IRIS no ve?
Lo que IRIS no ve existe, y conviene decirlo antes de firmar nada. Una cámara solo entiende lo que entra en su encuadre: en los baños y en los vestieres no hay cámara, y lo que pase ahí IRIS no lo ve ni lo va a ver. Tampoco ve detrás de una puerta cerrada, ni en el rincón que tapa un árbol, ni fuera del horario en el que el colegio decidió que mire. Con poca luz o con el lente sucio ve peor. Y hay situaciones que se parecen mucho entre sí: un montón de niños que se tiran unos encima de otros jugando y una pelea pueden confundirse durante un segundo, y por eso el aviso lo cierra siempre una persona mirando el video. Y hay que decir la frase entera: IRIS no evita ninguna pelea y no evita ningún atropello. Cuando IRIS lo ve, ya está pasando. Lo que cambia es el rato que pasa hasta que llega un adulto. No le vamos a vender un sistema infalible, porque no lo es. Es un sistema que mira, todo el horario, el patio que ahora mismo no mira nadie.
¿Cuánto cuesta?
Cuesta según cuántas cámaras se analizan, qué se le pide a cada una y dónde se procesa el video. No publicamos una tarifa porque no sería honesta: un patio con cuatro cámaras y dos reglas y un colegio entero con la portería, los pasillos y el andén de la calle no son el mismo proyecto. Lo que sí se puede hacer es empezar pequeño: el patio y la portería, las dos o tres reglas que de verdad importan allí, y ver los avisos con su equipo antes de decidir nada. Escríbanos a hola@infinityneural.com y lo miramos con sus planos y sus cámaras delante.
Las infraestructuras
Ir a la página¿IRIS identifica a alguien? ¿Lee placas o reconoce rostros?
No, IRIS no identifica a nadie: no lee placas y no reconoce rostros. Lo que ve es «una persona sobre la corona de la represa» o «un vehículo parado en el acceso», dónde está y desde cuándo. No compara nada con ninguna base de datos y no guarda quién es nadie. Si lo que necesita es saber de quién es un carro o quién entró, esto no lo hace, y preferimos decirlo antes que después.
¿IRIS predice una creciente, una falla o un incendio?
No, IRIS no predice una creciente, ni una falla, ni un incendio. IRIS no predice nada. Avisa de lo que está pasando delante de la cámara y ya se ve: el agua que ya pasó por encima de una referencia, los troncos que ya se están acumulando delante del aliviadero, el humo que ya sale de una pila. Eso llega antes que el daño, y por eso sirve; pero es el aviso de algo que está ocurriendo, no un pronóstico. Con una cámara no se puede prometer otra cosa.
¿IRIS abre una compuerta o para una bomba cuando ve un problema?
No, IRIS no abre ni cierra ninguna compuerta, no para ninguna bomba y no dispara ninguna maniobra. Tampoco sustituye a la instrumentación de la instalación: ni a un sensor de nivel, ni a la protección eléctrica, ni a un sistema de extinción, ni a ningún sistema de aviso hidrológico. Es una capa que mira las cámaras y avisa antes, para que decida una persona. Todo lo que maniobra la instalación sigue siendo suyo y lo sigue decidiendo quien lo decide hoy.
¿Cómo sabe IRIS que el agua subió?
IRIS sabe que el agua subió porque la ve por encima de una referencia física que está en la imagen: una escala pintada, un peldaño, el borde de un muro, una piedra. Esa referencia no se describe con una frase, se traza sobre la imagen: por eso el dato sale igual todos los días y se puede revisar. Y hay que decirlo claro: eso no es un limnímetro. No da una cota en metros ni sustituye a la instrumentación. Dice «el agua pasó esta línea», que muchas veces es justo lo que no está mirando nadie.
¿Qué puede ver una cámara y qué no?
Una cámara puede ver lo que se ve y no puede ver lo que no se ve, y tenerlo claro antes de escribir una regla ahorra disgustos. IRIS ve una compuerta en una posición, y no lee ningún telemando ni sabe si la orden llegó. Ve una sala inundada con las bombas quietas, y no sabe si una bomba está funcionando. Lee un nivel sobre una referencia física visible, y no es un limnímetro. Eso son señales observables, no medidas de proceso: sirven para avisar con margen, no para sustituir a sus sensores. Ahora bien, si la cámara es termográfica la temperatura sí se ve, porque ahí la temperatura es la imagen: IRIS localiza el punto caliente antes de que haya humo. En una pila de residuos el fuego empieza por dentro y cuando asoma el humo ya lleva horas; en una subestación, una conexión que se calienta se ve antes de que arda nada. Y no hay que comprar nada nuevo: IRIS mira las termográficas que ya tenga igual que mira las demás.
¿Cuántos avisos vamos a recibir al día?
Recibirá los avisos que pida su regla, y acotar esa regla es el trabajo del primer mes. En una instalación sin personal esto es más grave que en ninguna otra: una regla mal acotada genera cien avisos que no lee nadie, y a la semana el sistema está apagado. Por eso una regla no es «avíseme si hay alguien». Es «avíseme si hay una persona dentro del predio, del lado de adentro de la malla, entre las diez de la noche y las seis de la mañana, y lleva más de veinte segundos». Zona, horario y duración. Con esas tres cosas la mayoría de las noches no suena nada, y la noche que suena, se mira.
Muchas de estas instalaciones no tienen internet. ¿Dónde se procesa el video?
El video se puede procesar dentro de la propia instalación, sin salida a internet. Es la modalidad que define el producto y aquí es donde más se nota: un equipo local analiza las cámaras y aplica las reglas allí mismo, y las imágenes no salen de su red. Si hay conexión, el aviso llega también a la central de monitoreo o al celular de quien esté de turno; si se cae, IRIS sigue mirando y sigue guardando lo que vio. También se puede procesar en nuestro centro de datos o en la nube. Lo elige usted, instalación por instalación.
Aquí no hay nadie a las cuatro de la mañana. ¿A quién llega el aviso?
El aviso llega a quien usted decida, porque a las cuatro de la mañana no hay nadie delante y ese es justo el problema. Puede ir a la central de monitoreo, al celular de quien esté de turno, a la empresa de vigilancia que tiene contratada, o a las tres a la vez. Y llega con la cámara, la hora y el video del momento, para que quien lo recibe pueda decidir sin levantarse: esto puede esperar a mañana, o esto hay que ir a verlo ahora. Todo queda guardado, así que al día siguiente no hay que reconstruir nada a partir de horas de grabación. Y eso pesa más cuando la subestación está a ochenta kilómetros y a dos horas de camino en vía de montaña.
¿Quién decide qué es un aviso y qué no?
Decide el titular de la instalación, no IRIS. Las reglas las escribe usted, con sus palabras y en una frase, porque es quien sabe qué es normal en su planta y qué no: si por ese camino de servicio pasan vehículos autorizados a diario, si esa puerta puede estar abierta en horario de trabajo, a partir de qué línea el agua deja de ser normal. IRIS no trae un criterio de fábrica ni decide por su cuenta lo que importa. Aplica el suyo, siempre igual, todas las horas del año. Y cuando cambia la operación, se cambia la frase.
Una represa y un relleno sanitario no se parecen en nada. ¿Hace falta un sistema para cada tipo?
Una represa y un relleno sanitario no se parecen en nada, y no hace falta un sistema para cada uno: es el mismo. Esta página muestra siete tipos de instalación —represa, PTAR, subestación, tanque de tormentas, canal, relleno sanitario y túnel— con las mismas reglas, escritas de la misma manera y en una frase. Por eso funciona también cuando no tiene una instalación sino cientos, repartidas por un departamento entero y de siete tipos distintos: una sola forma de escribir las reglas, un solo lugar donde llegan los avisos y una sola cosa que aprender.
La industria
Ir a la página¿Sirve con las cámaras que ya tenemos en la planta?
Sí, sirve con las cámaras que ya tiene en la planta. IRIS se conecta a la señal de las cámaras IP instaladas y la analiza tal como llega: lo que cambia no es el equipo, es lo que se entiende de la imagen. Ahora lo incómodo: una bodega no es un pasillo con luz fija. El polvo de una trituradora, el vapor de una sala de cocción y el contraluz de un portón abierto degradan lo que se ve, y hay encuadres que no llegan. En el proyecto se revisa cámara por cámara y se le dice sin adornos cuáles sirven, a cuáles bastaría con moverlas unos grados y cuáles no dan para lo que quiere ver ahí.
¿Esto sirve para vigilar a los operarios?
No, esto no sirve para vigilar a los operarios, y hay que decirlo con todas las letras. IRIS no identifica a nadie: detecta que hay manos dentro de una guarda abierta, no detecta de quién son esas manos. No reconoce rostros, no los compara con ninguna base de datos, no sirve para marcar entrada y no sirve para sancionar a una persona concreta. Lo que llega al aviso es la situación, dónde está y desde cuándo. Si en la planta hay representación de los trabajadores, esto es lo primero que hay que poder mostrarle, y cuanto antes mejor: un sistema que mira situaciones, no personas.
¿IRIS para la máquina o se conecta al autómata?
No, IRIS no para la máquina y no se conecta al autómata. No toca ningún mando, no corta ninguna línea y no sustituye al enclavamiento, al bloqueo y etiquetado ni al programa de seguridad y salud en el trabajo. Lo que hace es avisar de la situación mientras está pasando —con la cámara, la hora y el video— para que quien manda en esa zona pueda decidir. La decisión sigue siendo de una persona, y tiene que seguir siéndolo: en una planta, el criterio de quien está allí vale más que cualquier automatismo. IRIS aporta lo que a esa persona le falta, que son unos ojos donde justo ahora no está mirando nadie.
¿Cuántos avisos vamos a recibir por turno?
Recibirá los avisos que pida su regla, y afinar esa regla es el trabajo del primer mes. Un sistema que da cien avisos por turno se apaga en una semana; lo sabemos, y por eso una regla nunca es «avise si hay alguien cerca del montacargas». Es «avise si una persona a pie está dentro del pasillo de montacargas, en horario de producción, más de unos segundos». Se acota la zona sobre la imagen, el horario, cuánto tiene que durar la situación y a quién le llega. Se empieza por lo que de verdad importa en esa bodega, se repasa una semana de avisos con su equipo y se ajusta. Un aviso que nadie atiende es un aviso mal configurado, y eso se corrige.
¿Sale el video de la fábrica?
El video sale de la fábrica o se queda dentro según la modalidad que usted elija, y las modalidades son dos. En la modalidad local no sale: los servidores están en sus instalaciones, el video entra por su red, se analiza ahí dentro y el sistema no necesita internet para funcionar. Eso importa en una planta donde la línea se cae o donde no hay buena conexión. En la otra se procesa en nuestro centro de datos —que es nuestra nube, no la de un tercero— y entonces sí sale, cifrado y con las condiciones que se firmen por contrato. Lo habitual en un grupo industrial es mezclar: dentro lo sensible, fuera lo que no lo es.
Tenemos plantas de sectores distintos. ¿Hay que hacer un sistema para cada una?
No hace falta un sistema para cada planta: es el mismo sistema y cambia lo que se le pide. Una esclusa de farmacéutica, un dique de contención de química y una banda de reciclaje son escenas muy distintas, pero por debajo es lo mismo: una zona dibujada sobre la imagen y una regla escrita con palabras. Por eso una planta nueva no empieza de cero, y por eso una planta de acero y una de alimentos pueden compartir la misma manera de trabajar. Y aparece algo que una planta sola no tiene: la comparación con la misma vara. La misma regla, escrita igual, aplicada en todas, para ver dónde se repite la situación y a qué planta conviene ir.
¿Qué es lo que IRIS no ve en una planta?
IRIS no ve lo que no cabe en una imagen, y en una planta esa lista es importante. No lee un sensor ni un autómata: no sabe la temperatura de un horno, la presión de una línea ni la concentración de un gas. No ve dentro de una máquina cerrada, de un tanque ni de una tubería. Un gas incoloro no se ve, y un humo muy fino tampoco se ve pronto. Por eso IRIS no es detección de incendios ni detección de gases, y no sustituye a ninguna de las dos: esas instalaciones siguen donde están. Lo que IRIS ve es lo que se ve: llama, humo cuando ya es visible, un líquido en el piso, una puerta abierta, una persona donde no debería estar.
¿Sustituye a nuestros sensores, a la instalación de seguridad o al programa de SST?
No, no sustituye a sus sensores, ni a la instalación de seguridad, ni al programa de seguridad y salud en el trabajo: convive con todo eso. Un sensor mide una magnitud en un punto; IRIS entiende una escena entera. Son cosas distintas y se necesitan las dos. Lo que aporta IRIS es la capa que hoy le falta: mirar todas las cámaras a la vez y contar lo que está pasando delante de ellas. Puede seguir grabando y gestionando el video donde lo hace ahora, porque IRIS es un NVMS y se pone encima. Qué se integra y cómo se decide mirando su sistema concreto, no prometiendo de antemano que encajamos con todo.
Además de avisar, ¿puede medir?
Sí, además de avisar puede medir, y son dos cosas que no se configuran igual. Un aviso se escribe con una frase. Una medición se dibuja: una raya que se cruza, una zona que se ocupa. Y de ahí sale un número por hora, por turno y por temporada: cuánta gente hay dentro de una zona, cuántas estibas pasan por un punto, cuánto rato lleva parada una línea. Preguntar sirve para buscar. Contar sirve para medir. Y no se hacen igual: una raya no se puede describir con una frase, hay que trazarla. Para el conteo de personas nuestro sistema está homologado por el Centro Español de Metrología —el instituto de metrología de España— a través de NeuralPax, así que esa cifra la verificó un tercero y no nosotros. Conviene decirlo con precisión: es una homologación española, cubre el conteo de personas y no el producto entero, y no equivale a ninguna acreditación colombiana.
¿Cuánto cuesta ponerlo en una planta?
Cuesta según cuántas cámaras se analizan, qué se le pide a cada una, cuántas plantas entran, qué modalidad de despliegue elige y si el hardware es suyo o lo ponemos nosotros. No publicamos una tarifa porque no sería honesta: una bodega con ocho cámaras y tres reglas y un grupo con doce fábricas no son el mismo proyecto. Lo que sí se puede hacer es empezar pequeño: dos o tres puntos de una planta, las reglas que de verdad importan allí, y ver los avisos y los números con su equipo antes de decidir nada. Cuéntenos cuántas cámaras tiene y qué quiere ver, y le damos un número. Escríbanos a hola@infinityneural.com, o llame por la mañana al +34 902 02 70 91, nuestro teléfono en España.
Los parqueaderos
Ir a la página¿Necesito un sensor en cada cupo para saber cuántos quedan libres?
No, no necesita un sensor en cada cupo. El número sale de mirar los cupos con las cámaras que el parqueadero ya tiene puestas: se dibuja sobre la imagen qué trozo de piso es cada cupo e IRIS mira si hay carro o no lo hay. Una cámara de pasillo cubre decenas de cupos a la vez, y además distingue el tipo: reservado, de movilidad reducida, de moto o de recarga. No hay que romper el piso, ni cablear piso por piso, ni cambiar de lugar nada de lo que ya funciona.
¿Sirve con las cámaras que ya tengo, con la luz que hay ahí abajo?
Sirve con las cámaras que ya tiene, y conviene decir dónde no llega. La boca de una rampa a contraluz quema la imagen al mediodía. Un piso con las luminarias justas deja pasillos donde una placa no se lee. Un domo de esquina puesto para vigilar la puerta no distingue los cupos del fondo. En el proyecto se revisa cámara por cámara qué se puede detectar de verdad en ese encuadre, y se le dice sin adornos cuáles no llegan, a cuáles bastaría con bajarlas unos grados y cuáles hay que dejar solo para vigilar. Cambiar una cámara es la excepción, no el punto de partida.
¿El número del aviso de la entrada es confiable? ¿Y cuando el parqueadero está lleno?
El número del aviso de la entrada es confiable porque no viene de restar entradas y salidas: viene de mirar los cupos. Contar carros en la barrera acumula el error de todo el día, y por eso a media tarde el aviso dice «lleno» con cuarenta cupos libres en el piso cuatro. Aquí cada cupo se comprueba uno por uno, y el número se corrige solo. Y ahora lo incómodo: si una columna tapa medio cupo o hay un pasillo sin luz, ese cupo concreto se lee peor. Eso se ve en la puesta en marcha, cupo por cupo, y se decide qué cámara se mueve y qué zona se deja fuera del recuento.
¿Lee placas? ¿Y eso no es un dato personal?
Sí, IRIS lee placas, y sí, una placa es un dato personal. Lo decimos así de claro porque conviene saberlo antes de firmar. Por eso la lectura es una decisión suya, cámara por cámara: la puede activar en la barrera para el mensual y dejarla apagada en los pasillos. Y se configura qué se guarda, cuánto tiempo y quién puede consultarlo. Lo que IRIS no hace es decirle de quién es ese carro: no consulta ningún registro de vehículos ni ninguna base de datos de personas. Cruzar una placa con un titular es cosa de su sistema de mensuales y de su organización, no nuestra, y de ese manejo responde quien instala y opera el sistema.
¿IRIS identifica a las personas o a los conductores?
No, IRIS no identifica a las personas ni a los conductores. No reconoce rostros, no los compara con ninguna base de datos y no guarda quién es nadie. Lo que ve es «una persona cruzando el paso», «un carro subiendo la rampa», dónde está y desde cuándo. En el aviso de la salida de emergencia tapada, lo que llega es que hay alguien en el piso y un carro delante de la puerta: nunca quién es esa persona. Y el conteo es agregado y anónimo: dice cuántos carros y cuántas personas pasaron por una zona y a qué hora, nunca quiénes eran. Una persona contada es un uno, y no queda nada más de ella.
¿Cuántos avisos vamos a recibir al día?
Recibirá los avisos que pida su regla, y afinar esa regla es el trabajo de las primeras semanas. Un sistema que suelta doscientos avisos al día se ignora en cuatro días, y en un parqueadero eso pasa rápido porque hay movimiento todo el rato. Por eso una regla nunca es «avise si hay un carro parado». Es «avise si un carro lleva más de unos minutos parado fuera de cupo en el piso cuatro, en horario de apertura». Se acota la zona sobre la imagen, el horario, cuánto tiene que durar y a quién le llega. Después se repasa una semana de avisos con su equipo y se ajusta. Un aviso que nadie atiende es un aviso mal configurado, y eso se corrige.
¿Sale el video del parqueadero o se queda dentro?
El video sale del parqueadero o se queda dentro según la modalidad que usted elija, y las modalidades son dos. En la modalidad local no sale: el servidor está en su propio edificio, el video entra por su red, se analiza ahí dentro y el sistema no necesita internet para funcionar. Es lo habitual en un parqueadero de sótano, donde la cobertura ya es mala de por sí. En la otra se procesa en nuestro centro de datos —que es nuestra nube, no la de un tercero— y entonces sí sale, cifrado y con las condiciones que se firmen por contrato. Con varios parqueaderos conviene decidirlo pronto, porque no es lo mismo un servidor por edificio que llevarlo todo a un solo lugar.
¿Sustituye a las barreras, al sistema de tiquetes o a la instalación contra incendios?
No, no sustituye a las barreras, ni al sistema de tiquetes, ni a la instalación contra incendios: convive con los tres. IRIS no abre ni cierra nada, no cobra, no valida un mensual y no corta la corriente de un cargador. Lo que hace es ver lo que está pasando y avisar a quien puede bajar hasta allí. Y aquí va lo importante, dicho sin rodeos: cuando ve humo o llama al pie de un carro enchufado, avisa, pero no es un detector de incendios homologado y no sustituye a la instalación de detección y extinción. Es un par de ojos más, antes de que salte el detector del techo. Nunca en lugar de él.
¿Qué NO sabe IRIS de un parqueadero?
IRIS no sabe muchas cosas de un parqueadero, y conviene decirlas antes que después. No sabe si alguien pagó: eso está en su sistema de tiquetes, no en la imagen. No sabe de quién es un carro. No sabe si quien parquea en el cupo reservado tiene derecho a hacerlo, solo ve que hay un carro ahí y que no consta una autorización asociada. No sabe qué hay dentro de un vehículo cerrado. Y no ve nada que no entre en un encuadre: si no hay cámara en esa esquina, ahí no hay dato. Lo que sí sabe es lo que ocurre delante de las cámaras que ya tiene, y eso hoy no lo sabe nadie hasta que alguien se queja.
¿Cuánto cuesta poner IRIS en las cámaras de un parqueadero?
El costo se calcula en función de cuántas cámaras se analizan, qué se detecta o se mide en cada una, cuántos parqueaderos entran, qué modalidad de despliegue elige y si el hardware es suyo o lo ponemos nosotros. No publicamos una tarifa única porque no sería honesta: no cuesta lo mismo medir los cupos de un piso que cubrir seis niveles, dos rampas y la barrera. Lo que sí se puede hacer es empezar pequeño: un piso, dos o tres reglas y el conteo de cupos libres, y ver los avisos y los números con su equipo antes de decidir nada más. Cuéntenos cuántos cupos y cuántas cámaras tiene y le damos un número. Escríbanos a hola@infinityneural.com, o llame por la mañana al +34 902 02 70 91, nuestro teléfono en España.
Los estadios
Ir a la página¿Sirve con las cámaras que ya tenemos en el escenario?
Sí, sirve con las cámaras que ya tiene en el escenario. IRIS se conecta a la señal de las cámaras IP instaladas y la analiza tal como llega: lo que cambia no es el equipo, es lo que se entiende de la imagen. En el proyecto se mira cámara por cámara si el encuadre da para lo que usted quiere ver ahí. Y se le dice sin adornos cuáles no llegan: la cámara de la tribuna no distingue un rostro desde el otro lado de la cancha, y no hace falta que lo distinga, porque lo que tiene que ver es cuánta gente hay por metro y si la fila avanza.
¿IRIS identifica a la gente o reconoce rostros en la tribuna?
No, IRIS no identifica a la gente y no reconoce rostros en la tribuna. No compara a nadie con ninguna lista, ni con ningún registro de prohibiciones, ni con ninguna base de datos, y no guarda quién es nadie. Lo que ve son hechos: un corro que se cierra alrededor de dos personas, alguien que salta una baranda, una bengala encendida y en qué fila está, una densidad que sube y un pasillo que deja de avanzar. Eso llega a la pantalla con la cámara y la hora. Quien mira el video y concluye qué pasó es una persona, siempre.
¿Puedo saber cuánta gente hay en cada zona y llevar el aforo?
Sí, puede saber cuánta gente hay en cada zona y llevar el aforo con ella. Se traza una raya sobre la imagen de cada puerta e IRIS cuenta quién entra y quién sale, sin decir nunca quién es. Se dibuja la zona de un túnel de salida o de un vestíbulo y sabe cuánta gente hay dentro ahora mismo. Preguntar sirve para buscar. Contar sirve para medir. Y no se hacen igual: una raya no se puede describir con una frase, hay que trazarla. Para el conteo de personas nuestro sistema está homologado por el Centro Español de Metrología —el instituto de metrología de España— a través de NeuralPax, así que la cifra la verificó un tercero y no nosotros. Conviene decirlo con precisión: es una homologación española, cubre el conteo de personas y no el producto entero, y no equivale a ninguna acreditación colombiana.
¿Funciona con el escenario lleno, que es cuando hace falta?
IRIS funciona con el escenario lleno, con un matiz que preferimos decir antes de firmar: cuando se junta mucha gente, unas personas tapan a otras y una cámara deja de distinguirlas una a una. Eso le pasa a cualquier sistema de visión, incluido el nuestro. Lo que no se pierde es justo lo que hace falta en ese momento: cuánta gente hay por metro en esa zona y si el grupo avanza o se paró. Medir densidad y avance no necesita distinguir a cada persona. Donde sí conviene contar de uno en uno es en las puertas y los torniquetes, porque ahí la gente pasa en fila.
¿Con cuánta anticipación avisa de una zona que se está comprimiendo?
IRIS avisa en cuanto se dan las dos señales que lo anuncian, y conviene decir lo que no hace: no adivina el futuro ni predice nada. Lo que mide es cuánta gente hay por metro en esa zona y a qué velocidad avanza. Cuando la densidad sube y el avance cae al mismo tiempo, eso es un embudo formándose, y sale en el aviso antes de que se note desde la central de monitoreo mirando la pantalla. Cuánto margen da depende del lugar: en una rampa ancha se ve venir con más tiempo que en la boca de un túnel de salida. El aviso llega con la cámara, la zona y la hora, y la maniobra la decide quien está allí.
¿Esto sustituye al personal de logística, al plan de emergencia o al control de accesos?
No, esto no sustituye al personal de logística, ni al plan de emergencia, ni al control de accesos: cambia lo que miran. Hoy una persona tiene delante decenas de pantallas y, el día de lleno, no puede atenderlas todas. Con IRIS deja de mirarlo todo y mira lo que importa, cuando importa. IRIS no abre ni cierra una puerta, no para un torniquete y no manda a nadie a ningún lugar: abre la cámara, muestra lo que vio y espera. El plan sigue siendo suyo y la decisión también. Lo que aporta son unos ojos en el punto donde justo ahora no está mirando nadie.
¿Cuántos avisos llegan un día de lleno, y a quién llegan?
Llegan los avisos que pida su regla, y afinar esa regla es el trabajo de los primeros eventos. Un sistema que da cien avisos en un partido se apaga al segundo; lo sabemos. Por eso una regla no es «avise si hay mucha gente». Es «avise si la densidad de esta zona pasa de este valor y el avance cae, durante más de estos segundos, en horario de acceso». Se acota la zona sobre la imagen, el umbral, cuánto tiene que durar y a quién le llega. Y el aviso no va a un correo: va al radio y al celular de quien está en esa puerta, con la cámara abierta. Se repasa un evento entero con su equipo y se ajusta.
¿Sale el video del escenario o se queda dentro?
El video sale del escenario o se queda dentro según la modalidad que usted elija, y las modalidades son dos. En la modalidad local no sale: los servidores están en sus instalaciones, el video entra por su red, se analiza ahí dentro y el sistema no necesita internet para funcionar. En un escenario eso pesa mucho, porque el día de lleno la conexión es lo primero que se satura, y el sistema tiene que seguir viendo justo entonces. En la otra modalidad se procesa en nuestro centro de datos, que es nuestra nube y no la de un tercero. En las dos, las comunicaciones van cifradas y las condiciones se firman por contrato.
Un partido y un concierto no se parecen. ¿Hay que reconfigurarlo todo en cada evento?
Un partido y un concierto no se parecen, y por eso el sistema está pensado para que cambiar de montaje cueste poco tiempo. Las zonas se redibujan sobre la imagen: si el montaje del concierto tapa media tribuna y aparece un foso delantero, se marca el foso y se sigue trabajando. Las reglas de aviso se escriben con palabras, así que una regla para el montaje de esta noche se escribe en un rato y se prueba el mismo día. Y no hace falta rehacerlo cada vez: se guarda una configuración por tipo de evento —partido, concierto de pie, concierto con sillas— y se carga la que toque. Es la diferencia entre un sistema que sirve el primer partido y uno que sigue sirviendo en diciembre, cuando hay evento cada fin de semana.
¿Cuánto cuesta poner IRIS en las cámaras de un escenario?
El costo se calcula en función de cuántas cámaras se analizan, qué se detecta o se mide en cada una, qué modalidad de despliegue elige y si el hardware es suyo o lo ponemos nosotros. No publicamos una tarifa porque no sería honesta: no cuesta lo mismo cubrir las cinco puertas de acceso de un coliseo que las tribunas, los túneles de salida y las barras de un estadio entero. Lo que sí se puede hacer es empezar pequeño: las dos puertas que se congestionan siempre, el conteo del aforo, y ver los avisos y los números con su equipo después de un par de eventos. Cuéntenos cuántas cámaras hay y qué quiere ver, y le damos un número. Escríbanos a hola@infinityneural.com, o llame por la mañana al +34 902 02 70 91, nuestro teléfono en España.
Los hoteles
Ir a la página¿Hay cámaras en las habitaciones?
No, no hay cámaras en las habitaciones. Tampoco en los baños ni en los vestieres del personal. Ahí no hay nada que medir, porque ahí no hay cámara y no la va a haber. Las cámaras de las que habla esta página están en recepción, en el salón, en el comedor, en la cocina, en la puerta y en la zona de servicio: lugares comunes, donde ya hay cámaras puestas hoy. Si alguien le ofrece analizar el interior de una habitación, sepa que nosotros no lo hacemos, y que no es un descuido: es una decisión.
¿Esto sirve para controlar a mi personal?
No, esto no sirve para controlar a su personal, y hay que decirlo con todas las letras. IRIS mide la situación, nunca a la persona: ve «una mesa sin recoger desde hace ocho minutos», no ve quién tenía que recogerla. El aviso sirve para abrir otro mostrador o para mandar a alguien al pase, no para señalar a un mesero ni para calificar a un recepcionista. No identifica a nadie, no sirve para marcar entrada y no sirve para sancionar. Si hay representación de los trabajadores, esto es lo primero que hay que poder mostrarle, y cuanto antes mejor.
¿IRIS identifica a los huéspedes o reconoce rostros?
No, IRIS no identifica a los huéspedes y no reconoce rostros. Detecta objetos, comportamientos y situaciones: una fila que crece, una maleta sola en el salón, una bandeja vacía, una persona en el piso. No compara rostros con ninguna base de datos, no sigue a nadie de un salón a otro y no se cruza con el programa de fidelización ni con la ficha de reserva. El conteo es agregado y anónimo: dice cuántas personas hay en el comedor a las nueve y media, nunca quiénes eran. Una persona contada es un uno: no queda nada más de ella.
¿Sirve con las cámaras que ya tenemos en el hotel?
Sí, sirve con las cámaras que ya tiene en el hotel. IRIS se conecta a la señal de las cámaras IP instaladas y la analiza tal como llega: lo que cambia no es el equipo, es lo que se entiende de la imagen. Y ahora lo incómodo: no todas llegan. Una cámara puesta para vigilar la puerta a lo mejor no distingue si una bandeja del bufé está vacía, y la de recepción a contraluz de una fachada de vidrio al mediodía da una imagen quemada donde no se cuenta bien. En el proyecto se mira cámara por cámara, y se le dice sin adornos cuáles no llegan y a cuáles bastaría con moverlas unos grados.
¿De verdad mide cuánto se espera en recepción?
Sí, mide de verdad cuánto se espera en recepción, y se hace dibujando, no hablando. Se traza sobre la imagen la zona de espera y la línea del mostrador. IRIS cuenta cuánta gente entra en la zona y cuánta llega a ser atendida: la diferencia es quien se cansó y se fue. Preguntar sirve para buscar. Contar sirve para medir. Y no se hacen igual: una raya no se puede describir con una frase, hay que trazarla. Para el conteo de personas nuestro sistema está homologado por el Centro Español de Metrología —el instituto de metrología de España— a través de NeuralPax, así que esa cifra la verificó un tercero y no nosotros. Conviene decirlo con precisión: es una homologación española, cubre el conteo de personas y no el producto entero, y no equivale a ninguna acreditación colombiana.
¿Funciona en la cocina, con el vapor y el calor?
Funciona en la cocina con un matiz que preferimos decir antes de firmar. Una llamarada sobre el sartén se ve bien: es grande, es brillante y aparece de golpe. Un charco en el piso también. Lo que se ve mal es el humo fino, y el vapor de una lavaloza o de una marmita puede tapar media imagen y confundirse con humo. Además la grasa se pega al lente y va emborronando el encuadre, así que la cámara de cocina hay que limpiarla. Y lo más importante: IRIS no es un detector de incendios homologado y no sustituye a la instalación de protección de la cocina. Avisa; no apaga.
¿Cuántos avisos vamos a recibir, y a quién le llegan?
Recibirá los avisos que pida su regla, y afinar esa regla es el trabajo del primer mes. Un sistema que da cien avisos al día se apaga a la semana. Por eso una regla no es «avise si hay fila»: es «avise si hay más de diez personas esperando en recepción durante más de cinco minutos con menos de tres mostradores abiertos». Se acota la zona sobre la imagen, la franja horaria, cuánto tiene que durar la situación y a quién le llega. Y llegan al celular del jefe de turno o del gerente, no a una pantalla del cuarto de servicio que no mira nadie. Se repasa una semana de avisos con su equipo y se ajusta.
¿Sale el video del hotel?
El video sale del hotel o se queda dentro según la modalidad que usted elija, y las modalidades son dos. En la modalidad local no sale: los servidores están en sus instalaciones, el video entra por su red, se analiza ahí dentro y el sistema no necesita internet para funcionar. En la otra se procesa en nuestro centro de datos, que es nuestra nube y no la de un tercero. En las dos, las comunicaciones van cifradas y las condiciones se firman por contrato. En una cadena conviene decidirlo pronto, porque no es lo mismo poner un equipo por hotel que llevar el análisis a un único lugar: condiciona la red de cada establecimiento.
¿Sirve para un hotel solo o hace falta una cadena?
Sirve para un hotel solo y también para una cadena; lo que cambia no es el sistema, es lo que hace con el dato. En un hotel solo le sirve para decidir su hotel: a qué hora abrir el segundo mostrador, cuándo reforzar el desayuno, si el comedor está lleno de verdad o solo lo parece. En una cadena aparece algo que un hotel solo no tiene: la comparación con la misma vara. La misma regla, escrita igual, medida igual en cuarenta establecimientos. El hotel donde la fila se dispara media hora antes que en el resto. Empezar por uno, ver qué sale y decidir después es lo más normal, y es lo que solemos recomendar.
¿Cuánto cuesta poner IRIS en las cámaras de un hotel?
El costo se calcula en función de cuántas cámaras se analizan, qué se detecta o se mide en cada una, cuántos establecimientos entran, qué modalidad de despliegue elige y si el hardware es suyo o lo ponemos nosotros. No publicamos una tarifa única porque no sería honesta: no cuesta lo mismo medir la recepción y el comedor de un hotel de sesenta habitaciones que cubrir un resort entero, ni uno que cuarenta. Lo que sí se puede hacer es empezar pequeño: recepción y comedor, las dos o tres reglas que de verdad importan allí, y ver los avisos y los números con su equipo antes de decidir nada. Escríbanos a hola@infinityneural.com, o llame por la mañana al +34 902 02 70 91, nuestro teléfono en España.
Los puertos
Ir a la página¿Sirve con las cámaras que ya tiene la terminal?
Sí, IRIS sirve con las cámaras que ya tiene la terminal. Se conecta a la señal de las cámaras IP instaladas y la analiza tal como llega: lo que cambia no es el equipo, es lo que se entiende de la imagen. Ahora la parte incómoda. Un patio de contenedores es largo, y una cámara puesta hace años para ver un portón no distingue a una persona a doscientos metros. El salitre y el polvo dejan el lente velado, y una cámara sucia ve menos cada semana. En el proyecto se revisa cámara por cámara y se dice sin adornos cuáles llegan, a cuáles bastaría con moverlas o limpiarlas y cuáles no dan para lo que usted quiere ver ahí. Poner una cámara nueva es la excepción, no el punto de partida.
¿Funciona si se cae la línea?
Sí, funciona si se cae la línea, y en una terminal eso no es un detalle. Hay dos modalidades y solo dos. La primera es local: los servidores están dentro de la terminal, el video entra por su red, se analiza ahí mismo y el sistema no necesita internet para funcionar. Si la línea se cae, IRIS sigue viendo y sigue avisando, porque la operación tampoco se para. La segunda es nuestro centro de datos, que es nuestra nube y no la de un tercero: entonces el video sale cifrado y con las condiciones que se firmen por contrato. Se puede empezar por una y pasar a la otra, y en un puerto con varias terminales conviven las dos.
¿Esto es para vigilar a los estibadores?
No, esto no es para vigilar a los estibadores, y hay que decirlo con todas las letras. IRIS no identifica a nadie: ve que una persona cruzó el encerramiento o que camina hacia la vertical de la carga, no ve quién es esa persona. No reconoce rostros, no los compara con ninguna base de datos, no sirve para marcar entrada y no sirve para sancionar a un trabajador concreto. Lo que llega al aviso es la situación, dónde está y desde cuándo. A la representación de los trabajadores se le muestra exactamente esto, y cuanto antes mejor: qué mira el sistema, qué no mira y quién recibe los avisos. Una terminal donde el equipo entiende para qué está el sistema funciona; una donde no lo entiende, no.
¿IRIS para la grúa cuando alguien cruza bajo la carga?
No, IRIS no para la grúa. No toca ninguna máquina, no corta ningún mando y no sustituye al señalero ni al plan de seguridad de la terminal. Lo que hace es avisar de la situación mientras está pasando —con la cámara, la hora y el video— para que quien manda la maniobra pueda pararla. La decisión sigue siendo de una persona, y tiene que seguir siéndolo: en un muelle, el criterio de quien está allí vale más que cualquier automatismo. IRIS aporta lo que a esa persona le falta, que son unos ojos en el punto donde justo ahora no está mirando nadie.
¿Ve de noche, con neblina y con aguacero?
Ve de noche, con neblina y con aguacero según cuánta imagen quede, y aquí preferimos ser antipáticos antes que quedar bien. De noche depende de cómo esté iluminado el muelle y de si esa cámara es térmica: con luz o con térmica se sigue viendo a una persona; sin una cosa ni la otra, no. Con lluvia se pierde nitidez pero se sigue trabajando. Con neblina cerrada la imagen se pierde, y ningún sistema de visión lo arregla: quien le diga lo contrario no ha pasado una noche de neblina en un muelle. Por eso, en el proyecto se dice punto por punto cuáles aguantan de noche y cuáles no, antes de firmar y no después.
¿Cuántos avisos vamos a recibir por turno?
Recibirá los avisos que pida su regla, y afinar esa regla es el trabajo de las primeras semanas. Un sistema que da cien avisos por turno se apaga en tres días; lo sabemos. Por eso una regla nunca es una sola condición: combina qué se ve, dónde se ve y cuánto rato lleva ahí. «Alguien de pie dentro de la zona de retroceso de la amarra, durante la maniobra, más de unos segundos» no es lo mismo que «alguien de pie». Se acota la zona sobre la imagen, el horario, la duración y a quién le llega. Se repasa una semana de avisos con sus jefes de muelle y se ajusta. Un aviso que nadie atiende es un aviso mal configurado, y eso se corrige.
¿Esto sirve para el plan de protección de la terminal?
Esto sirve para el plan de protección de la terminal como una herramienta más, no como el plan. Lo que aporta es evidencia: cada detección queda con la cámara, la hora y la secuencia de video, así que un paso por el encerramiento o una barrera con dos camiones y una sola apertura dejan de ser el recuerdo de alguien y pasan a ser un registro que se puede consultar y revisar. Y sirve igual para darle la razón a quien actuó que para desmentirlo. Ahora lo que no vamos a maquillar: quien aprueba el plan es la autoridad, y quien lo firma es su organización. Nosotros entregamos la herramienta y la documentación de cómo trata los datos, no el sello.
¿Sustituye a la malla, a los sensores del encerramiento o a los vigilantes?
No, IRIS no sustituye a la malla, ni a los sensores del encerramiento, ni a los vigilantes. La malla sigue haciendo falta: una malla detiene a alguien, y una cámara no detiene a nadie. Los sensores siguen donde están, y IRIS convive con ellos: donde un sensor dice que algo tocó la malla, IRIS dice qué se ve ahí y muestra la imagen, que es lo que hace falta para decidir si se manda a alguien o no. Con los vigilantes pasa lo mismo que en cualquier central de monitoreo: no se sustituyen, cambia lo que miran. Hoy tienen delante muchas más cámaras que ojos. Con IRIS dejan de mirarlo todo y miran lo que importa, cuando importa.
¿Sirve para una terminal sola o para todo el puerto?
Sirve para una terminal sola y cobra otro sentido en todo el puerto. En una terminal, el valor es el aviso: alguien se entera de la situación mientras está pasando y llega a tiempo de pararla. En un puerto con varias terminales aparece algo que una sola no tiene, que es la comparación con la misma vara: la misma regla, escrita igual, aplicada en todas. Entonces se puede ver qué muelle acumula más pasos bajo la carga, cuál los corrigió después de una charla y a cuál conviene ir. Hoy eso se decide con la sensación del que más muelles pisa. Con el dato delante se decide mejor, y se puede explicar. Empezar por una terminal, ver qué sale y decidir después es lo más normal.
¿Cuánto cuesta?
Cuesta según cuántas cámaras se analizan, qué se le pide a cada una, dónde se procesa el video y si el hardware es suyo o lo ponemos nosotros. No publicamos una tarifa porque no sería honesta: una terminal con doce cámaras en la puerta y el muelle no es el mismo proyecto que un puerto con varias sociedades portuarias y su zona franca. Lo que sí se puede hacer es empezar pequeño: un par de puntos de una terminal, las dos o tres reglas que de verdad importan allí, y ver los avisos con sus jefes de muelle antes de decidir nada. Cuéntenos cuántas cámaras tiene y qué quiere detectar en cada una, y le damos un número. Escríbanos a hola@infinityneural.com, o llame por la mañana al +34 902 02 70 91, nuestro teléfono en España.
La banca
Ir a la página¿IRIS identifica a nuestros clientes o reconoce rostros?
No, IRIS no identifica a sus clientes y no reconoce rostros. No compara a nadie con ninguna lista ni con ninguna base de datos, no arma perfiles de nadie y no se cruza con sus sistemas de cliente. Lo que ve son hechos: dos cuerpos cruzando una puerta con una sola apertura, alguien que se queda quieto en el vestíbulo, un bulto que no se mueve. Cada hecho llega con su cámara y su minuto. Quien mira eso y decide qué significa es una persona de su casa, siempre.
¿Esto puede anticipar lo que va a hacer una persona?
No, esto no anticipa lo que va a hacer una persona, y preferimos decirlo antes de que salga en una reunión. IRIS no adivina la intención de nadie ni predice conducta; quien le prometa eso le está vendiendo humo. Lo que sí ve son hechos comprobables, mientras están pasando: alguien que entra con el casco de la moto puesto y la visera abajo, un bulto grande que entra y se queda quieto, una puerta de seguridad que lleva veinte minutos abierta. Eso llega con la cámara y el minuto, y decide una persona.
¿Sirve con las cámaras que ya tienen las oficinas?
Sí, IRIS sirve con las cámaras que ya tienen las oficinas. Se conecta a la señal de las cámaras IP instaladas y la analiza tal como llega: lo que cambia no es el equipo, es lo que se entiende de la imagen. Y se lo decimos sin adornos: el contraluz de la vitrina a media tarde y el vestíbulo de cajeros a oscuras estropean cualquier imagen, incluida la nuestra. Por eso se revisa cámara por cámara si el encuadre da para lo que usted quiere ver ahí, y se le dice cuáles no llegan y a cuáles bastaría con moverlas unos grados.
¿Sale el video de la oficina o se queda dentro?
El video sale de la oficina o se queda dentro según la modalidad que usted elija, y las modalidades son dos. En la local no sale: los servidores están en sus instalaciones —en la oficina o en su centro de proceso—, el video entra por su red, se analiza ahí dentro y el sistema no necesita internet para funcionar. En la otra se procesa en nuestro centro de datos, que es nuestra nube y no la de un tercero, cifrado y con las condiciones que se firmen por contrato. En una red de oficinas conviene decidirlo pronto, porque condiciona la red de cada local.
¿Quién responde del manejo de los datos personales en una oficina llena de clientes?
De ese manejo responde la organización que instala y opera el sistema, no quien le vende el software, y conviene decirlo antes de firmar. Lo que sí depende de nosotros es que el tratamiento se configura pieza a pieza: qué se guarda, cuánto tiempo, quién accede y desde dónde. Y encima de todo eso está lo que más pesa en una oficina: IRIS no identifica a nadie, así que no hay identidades que proteger ni perfiles de cliente que armar. Lo que sí podemos ponerle sobre la mesa es que nuestra forma de trabajar está certificada en seguridad de la información y en privacidad por una entidad auditora externa. Ese papel no lo firma un comercial: lo firma un auditor, y nos lo puede pedir antes de contratar nada.
¿Sustituye a la alarma monitoreada, a los vigilantes o al control de accesos?
No, IRIS no sustituye a la alarma monitoreada, ni a los vigilantes, ni al control de accesos: convive con los tres y cambia lo que miran. La alarma sigue haciendo lo suyo y el control de accesos sigue decidiendo quién abre una puerta. Lo que hoy le falta es la capa que entiende la imagen: que la puerta se abrió una vez y pasaron dos personas, que lleva veinte minutos abierta, que en la sala de conteo hay una persona en una operación que pide dos. Eso ningún lector de tarjeta lo ve, porque el lector cuenta aperturas y no cuenta cuerpos.
Nos llega un reclamo de hace dos semanas. ¿Esto sirve para encontrar el momento?
Sí, esto sirve para encontrar el momento de un reclamo de hace dos semanas, y ahí está una de las cosas que más tiempo devuelve. Hoy alguien se sienta a pasar horas de grabación buscando cuatro minutos. Con IRIS se describe con una frase lo que se busca —una persona en el piso junto a la entrada, un bulto que se queda quieto en el vestíbulo— y sale la secuencia, con su cámara y su minuto. Y conviene decir la otra mitad: esa misma secuencia sirve igual para darle la razón a quien atendió que para desmentirlo. Eso es lo que la hace valer como evidencia.
¿Cuántos avisos van a llegar, y a quién?
Llegarán los avisos que pida su regla, y afinar esa regla es el trabajo del primer mes. Una regla nunca es «avise si hay alguien en el vestíbulo de cajeros». Es «avise si alguien lleva más de tantos minutos en el vestíbulo, fuera del horario de oficina». Se acota la zona sobre la imagen, la franja horaria, cuánto tiene que durar la situación y a quién le llega. Y el aviso va a quien puede hacer algo —el director de la oficina, la central de monitoreo, el celular de quien está de turno—, no a una pantalla que nadie mira. Un aviso que nadie atiende es un aviso mal configurado, y eso se corrige.
¿Se puede aplicar la misma regla en cientos de oficinas?
Sí, se puede aplicar la misma regla en cientos de oficinas, y ahí es donde esto deja de ser una herramienta de una oficina. En una sola, el valor es el aviso: alguien se entera mientras está pasando. En una red entera aparece algo que una oficina no tiene, que es la comparación con la misma vara: la misma regla, escrita igual, medida igual en todas. Entonces se ve qué oficinas acumulan puertas que se quedan abiertas, cuál tiene fila a la misma hora todos los días y a cuál conviene ir a visitar. Y no hace falta empezar por todas: se empieza por unas pocas y se decide después.
¿Cuánto cuesta poner IRIS en una red de oficinas?
El costo se calcula en función de cuántas cámaras se analizan, qué se detecta o se mide en cada una, cuántas oficinas entran, qué modalidad de despliegue elige y si el hardware es suyo o lo ponemos nosotros. No publicamos una tarifa porque no sería honesta: una oficina con seis cámaras y tres reglas y una red de trescientas no son el mismo proyecto. Lo que sí se puede hacer es empezar pequeño: unas pocas oficinas, las reglas que de verdad importan allí, y ver los avisos y los números con su equipo antes de decidir nada. Escríbanos a hola@infinityneural.com, o llame por la mañana al +34 902 02 70 91, que es nuestro teléfono en España: por la tarde suya allá ya cerramos.
Los casinos
Ir a la página¿Sirve con las cámaras que ya tenemos encima de las mesas?
Sí, sirve con las cámaras que ya tiene encima de las mesas. IRIS se conecta a la señal de las cámaras IP instaladas y la analiza tal como llega: lo que cambia no es el equipo, es lo que se entiende de la imagen. En el proyecto se revisa cámara por cámara si el encuadre da para lo que usted quiere ver ahí —una cámara puesta para cubrir el pasillo puede no llegar a leer el tapete— y se le dice sin adornos cuáles no llegan y a cuáles bastaría con girarlas unos grados. Poner una cámara nueva es la excepción, no el punto de partida.
¿IRIS reconoce rostros, controla la autoexclusión o detecta menores?
No, IRIS no reconoce rostros, no controla la autoexclusión y no detecta menores. No identifica a nadie: no compara ningún rostro con ninguna base de datos, no guarda quién es nadie, no sigue a un jugador por la sala y no se cruza con su programa de fidelización. Y aquí está la línea, dicha antes de que la pregunte: la autoexclusión y el control de menores obligan a saber quién es una persona concreta, y eso solo se puede hacer con base legal y con un sistema de identificación autorizado. Eso no es IRIS, y no se lo vamos a vender como si lo fuera. Lo que IRIS ve es una mesa, una fila, una máquina, una situación y cuánto rato lleva ahí.
¿Sale el video de la sala?
El video sale de la sala o se queda dentro según la modalidad que usted elija, y las modalidades son dos. En la modalidad local no sale: los servidores están en sus instalaciones, el video entra por su red, se analiza ahí dentro y el sistema no necesita internet para funcionar. En la otra se procesa en nuestro centro de datos, que es nuestra nube y no la de un tercero. En las dos las comunicaciones van cifradas y las condiciones se firman por contrato. En una sala lo habitual es dejar dentro todo lo de la caja y la sala de conteo, y decidir el resto con calma.
¿Cuánto se tarda en encontrar una jugada de hace dos horas?
Encontrar una jugada de hace dos horas deja de ser una tarde en el cuarto de grabaciones. Hoy alguien baja, elige cuatro cámaras y rebobina. Con IRIS usted describe en una frase lo que se ve —qué mesa, más o menos a qué hora, qué pasó— y llega al minuto. Lo que se entrega es la cámara, la hora y el trozo de video tal cual: no se retoca nada y no se oculta nada. Y ahí se para IRIS. La conclusión la saca una persona, el reclamo lo resuelve la sala, y lo que vale ante cumplimiento lo marcan su procedimiento y quien tenga que aprobarlo. Eso no lo firmamos nosotros por usted.
¿Los números de la sala son confiables?
Los números de la sala son confiables porque no se configuran hablando, se configuran dibujando. Preguntar sirve para buscar; contar sirve para medir, y no se hacen igual. Una raya no se puede describir con una frase: hay que trazarla sobre la imagen. Se dibuja una línea en el umbral o una zona sobre el tapete, y a partir de ahí el número se calcula igual todos los días, se puede repetir y se puede revisar. Así se mide cuánta gente espera de pie para sentarse, cuánto dura una mano o cuánto se demora la caja. Y en el conteo de personas usted no se queda con nuestra palabra: está homologado por el Centro Español de Metrología —el instituto de metrología de España— a través de NeuralPax. Dicho con precisión: es una homologación española, cubre el conteo de personas y no el producto entero, y no equivale a ninguna acreditación colombiana.
¿Cuántos avisos vamos a tener por turno?
Va a tener los avisos que decida, porque la regla se acota: zona, franja horaria y duración. Un sistema que suelta doscientos avisos por turno está apagado a la semana, y con razón: cuando todo avisa, no avisa nada. Por eso una regla no es «avíseme si hay gente de pie junto a una mesa», sino «avíseme si hay tres o más personas de pie junto a esta mesa durante más de cuatro minutos mientras haya otra abierta y vacía». Cambiando la zona, la franja y el tiempo mínimo, el mismo detector pasa de sonar cien veces a sonar cuando de verdad importa. Y se afina después, con lo que salga las dos primeras semanas en su sala, no con lo que pasa en general.
¿Quién decide qué se vigila y qué no?
Lo decide la sala, no IRIS. Qué mesa, a qué hora, cuánta gente y cuánto rato: eso lo escribe su equipo, y queda escrito en una frase que cualquiera puede leer y cualquiera puede cambiar. IRIS aplica lo que le dijeron, siempre igual y sin cansarse. No trae de fábrica ninguna lista de comportamientos ni decide por su cuenta qué es normal en su tapete: lo normal en una sala no es lo normal en otra, y eso lo sabe quien trabaja allí. Si mañana cambia el horario, cierra una mesa o abre una zona nueva, la regla se reescribe en un rato y no hay que encargar nada. Y como está escrita en una frase, se la puede mostrar tal cual a cumplimiento, al comité o a quien pregunte qué mira exactamente esa cámara.
¿Qué no ve IRIS en una mesa?
Lo que IRIS no ve existe, y conviene decirlo antes de firmar nada. Una cámara solo entiende lo que entra en su encuadre: una mano tapa unas fichas, un cuerpo tapa a otro y una mesa llena esconde media superficie. Con la luz baja de una sala ve peor, y con el lente sucio también. Y hay gestos que se parecen muchísimo entre sí: recoger una ficha y mover una ficha se parecen durante un segundo. Por eso el aviso lo cierra siempre una persona mirando el video, y por eso IRIS no juzga la intención de nadie ni dice quién hizo trampa. IRIS no es infalible y no se lo vamos a vender como si lo fuera. Es un sistema que mira, todas las horas, las cámaras que ahora mismo no mira nadie.
¿Cuánto tarda en estar funcionando en la sala?
El tiempo depende del tamaño de la instalación, y no le vamos a dar un plazo que todavía no controlamos. El trabajo tiene tres fases claras: conectar las cámaras que ya existen, dibujar sobre cada imagen las zonas y escribir las reglas que importan, y afinar esas reglas con lo que pasa de verdad en su sala. Las primeras detecciones se ven pronto; el ajuste fino lleva más. Las fechas concretas van en la propuesta, cuando sepamos cuántas cámaras hay y qué quiere ver en cada una.
¿Cuánto cuesta poner IRIS en las cámaras de una sala?
El costo se calcula en función de cuántas cámaras se analizan, qué se detecta o se mide en cada una, qué modalidad de despliegue elige y si el hardware es suyo o lo ponemos nosotros. No publicamos una tarifa única porque no sería honesta: doce cámaras de mesas y caja no son el mismo proyecto que una sala entera con sus accesos, sus pasillos de servicio y su sala de conteo. Y se puede empezar pequeño: unas cuantas mesas y la caja, las tres reglas que de verdad importan allí, y ver los avisos y los números con su equipo antes de decidir nada. Cuéntenos cuántas cámaras tiene y qué quiere ver, y le damos un número. Escríbanos a hola@infinityneural.com, o llame por la mañana al +34 902 02 70 91, nuestro teléfono en España.
Los centros comerciales
Ir a la página¿Sirve con las cámaras que ya tiene el centro comercial?
Sí, sirve con las cámaras que el centro comercial ya tiene puestas. IRIS se conecta a la señal de las cámaras IP instaladas y la analiza tal como llega: lo que cambia no es el equipo, es lo que se entiende de la imagen. En el proyecto se revisa cámara por cámara si el encuadre da para lo que usted quiere medir ahí —una cámara colgada para vigilar un acceso a lo mejor no llega a contar en el corredor del fondo— y se le dice sin adornos cuáles no llegan y a cuáles bastaría con girarlas unos grados. Poner una cámara nueva es la excepción, no el punto de partida.
¿IRIS identifica a los visitantes o reconoce rostros?
No, IRIS no identifica a los visitantes y no reconoce rostros. No los compara con ninguna base de datos, no guarda quién es nadie, no sigue a una persona de un local a otro y no se cruza con ningún programa de fidelización. Una persona contada es un uno: no queda nada más de ella. Y como esto sale en todas las reuniones, lo decimos claro con el niño que se separó de su familia: IRIS puede avisar de que hay un menor solo en una zona, pero no busca a un niño por su rostro ni sabe quién es. Lo que hace es acotar cámaras y minutos para que una persona mire, y quien lo encuentra es esa persona.
¿Sale el video del centro comercial?
El video sale del centro comercial o se queda dentro según la modalidad que usted elija, y las modalidades son dos. En la modalidad local no sale: los servidores están en sus instalaciones, el video entra por su red, se analiza ahí dentro y el sistema no necesita internet para funcionar. En la otra se procesa en nuestro centro de datos, que es nuestra nube y no la de un tercero. En las dos, las comunicaciones van cifradas y las condiciones se firman por contrato. Conviene decidirlo pronto, porque no es lo mismo poner un servidor en el edificio que llevar el análisis afuera: condiciona la red del centro.
¿En qué se diferencia esto del contador que ya tenemos en la puerta?
Se diferencia en que el contador de la puerta dice cuánta gente vino, y esto dice qué pasó dentro: por dónde entró, en qué pisos se quedó, qué corredores evitó y qué cambió el día que lanzaron la campaña. Y hay dos maneras de pedirle las cosas, porque son dos cosas distintas. Lo que se vigila se describe hablando: una frase, y IRIS avisa cuando ocurre. Lo que se mide se dibuja: una raya en el umbral, una zona sobre el piso. Una raya no cabe en una frase, hay que trazarla, y por eso el número se calcula igual todos los días, se puede repetir y se puede revisar. En el conteo de personas usted no se queda con nuestra palabra: nuestro sistema está homologado por el Centro Español de Metrología —el instituto de metrología de España— a través de NeuralPax. Dicho con precisión: es una homologación española, cubre el conteo de personas y no el producto entero, y no equivale a ninguna acreditación colombiana.
¿Podemos dar estos números a los locales?
Sí, puede dar esos números a los locales, y es una de las razones por las que se instala: son cifras anónimas y agregadas, así que se comparten sin ceder datos de ninguna persona. Cuánta gente pasa por delante de cada local, a qué hora y desde qué acceso llegó. Lo que no está aquí es la venta: eso está en la caja del local y ahí no entramos. Pero juntando las dos mitades cambia el diagnóstico: si pasa mucha gente y no entra casi nadie, el problema es la vitrina o el aviso. Si no pasa nadie, el problema es el corredor y no el local. Hoy esas dos situaciones se parecen en el informe —vendió poco— y son dos problemas distintos con dos soluciones distintas.
¿Cuántos avisos vamos a recibir en la central de monitoreo?
Va a recibir los avisos que decida, porque la regla se acota: zona, franja horaria y duración. Un sistema que avisa doscientas veces al día está apagado a la semana, y con razón: cuando todo avisa, no avisa nada. Por eso una regla no es «avíseme si hay gente parada en la escalera eléctrica», sino «avíseme si hay alguien parado en el arranque de esta escalera más de un minuto, entre las diez y las diez y media». Cambiando la zona, la franja y el tiempo mínimo, el mismo detector pasa de sonar cien veces al día a sonar cuando de verdad importa. Y se afina después, con lo que salga las dos primeras semanas en su centro y no en un centro cualquiera.
¿Quién decide qué se vigila y qué se mide?
Lo decide el centro comercial, no IRIS. La regla se escribe en una frase que cualquiera puede leer y cualquiera puede cambiar; la medición se dibuja sobre la imagen, con una raya o una zona. IRIS aplica lo que le dijeron, siempre igual y sin cansarse. No trae de fábrica ninguna lista de comportamientos ni decide por su cuenta qué es normal en su corredor: lo normal en un centro de barrio no es lo normal en uno de tres pisos con plaza de comidas, y eso lo sabe quien trabaja allí. Si mañana cambia el horario, cierra un local o se monta la campaña de diciembre en la plazoleta, la regla se reescribe en un rato y no hay que encargar nada.
¿Qué no ve IRIS un sábado por la tarde?
Un sábado por la tarde IRIS deja de distinguir a unas personas de otras cuando se tapan entre ellas, y preferimos decirlo antes de firmar. Le pasa a cualquier sistema de visión, incluido el nuestro, y quien diga lo contrario no lo ha probado con el centro lleno. Lo que no se pierde es justo lo que más falta hace en ese momento: la ocupación. Medir cuánta gente hay en una zona y cómo se reparte por los pisos no necesita distinguir a cada persona. Lo que sí se degrada es contar uno a uno en un paso estrecho y muy cargado; ahí el conteo se recoloca en el acceso, donde la gente pasa en fila. Y lo que ocurre fuera del encuadre, detrás de una columna o en una zona sin cámara, no lo ve nadie: tampoco IRIS.
¿Cuánto tarda en estar funcionando?
El tiempo depende del tamaño del centro comercial, y no le vamos a dar un plazo que todavía no controlamos. El trabajo tiene tres fases claras: conectar las cámaras que ya existen, dibujar sobre cada imagen las zonas y escribir las reglas que importan, y afinar esas reglas con lo que va pasando de verdad en el centro. Las primeras mediciones y los primeros avisos se ven pronto; el ajuste fino lleva más, porque hace falta que pasen un día flojo, un sábado y un día de campaña. Las fechas concretas van en la propuesta, cuando sepamos cuántas cámaras hay y qué quiere medir en cada una.
¿Cuánto cuesta poner IRIS en las cámaras de un centro comercial?
El costo se calcula en función de cuántas cámaras se analizan, qué se mide o se detecta en cada una, qué modalidad de despliegue elige y si el hardware es suyo o lo ponemos nosotros. No hay una tarifa única que sirva para todos, porque no cuesta lo mismo medir dos accesos y un piso que cubrir tres pisos, la plaza de comidas y las rampas del parqueadero. Y se puede empezar pequeño: los accesos y un piso, ver los números con su equipo y decidir después. Cuéntenos cuántas cámaras tiene y qué quiere medir, y le damos un número. Escríbanos a hola@infinityneural.com, o llame por la mañana al +34 902 02 70 91, nuestro teléfono en España.
Los aeropuertos
Ir a la página¿Sirve con las cámaras que ya tiene la terminal?
Sí, sirve con las cámaras que ya tiene la terminal. IRIS se conecta a la señal de las cámaras IP que ya están instaladas y la analiza tal como llega: lo que cambia no es el equipo, es lo que se entiende de la imagen. En el proyecto se revisa cámara por cámara si el encuadre da para lo que usted quiere medir ahí —una cámara puesta para ver el vestíbulo entero puede que no llegue a contar la boca de una fila— y se le dice sin adornos cuáles no llegan y a cuáles bastaría con moverlas unos grados. Poner una cámara nueva es la excepción, no el punto de partida.
¿IRIS identifica a los pasajeros o reconoce rostros?
No, IRIS no identifica a los pasajeros y no reconoce rostros. No los compara con ninguna base de datos, no guarda quién es nadie, no sigue a una persona por la terminal y no se cruza con ninguna lista de pasajeros ni con ningún pasabordo. Y conviene decir dónde está la raya: IRIS no hace control documental, no verifica documentos, no sustituye al escáner ni a la persona que atiende el filtro y no toca ninguno de los sistemas de seguridad del aeropuerto. Lo que hace es medir flujos y avisar de hechos de operación: una fila que crece, un puesto abierto y vacío, una banda parada. Un pasajero contado es un uno: no queda nada más de él.
¿Sale el video del aeropuerto?
El video sale del aeropuerto o se queda dentro según la modalidad que usted elija, y las modalidades son dos. En la modalidad local no sale: los servidores están en sus instalaciones, el video entra por su red, se analiza ahí dentro y el sistema no necesita internet para funcionar. En la otra se procesa en nuestro centro de datos —que es nuestra nube, no la de un tercero— y entonces sí sale, cifrado y con las condiciones que se firmen por contrato. En un aeropuerto lo habitual es mezclar: dentro lo sensible, fuera lo que no lo es.
¿Los minutos de espera del filtro son un número confiable?
Los minutos de espera del filtro son un número confiable porque no se configuran hablando, se configuran dibujando: una raya en la boca de la fila, otra en el punto donde se pasa, una zona sobre el piso. Una raya no cabe en una frase, hay que trazarla, y por eso el número sale igual todos los días, se puede repetir, se puede comparar entre semanas y se puede revisar. Y no se mide solo la espera: también cuántos puestos estaban abiertos mientras se esperaba, que es la mitad que falta para explicar por qué se abre otro. En el conteo de personas usted no se queda con nuestra palabra: está homologado por el Centro Español de Metrología —el instituto de metrología de España— a través de NeuralPax. Dicho con precisión: es una homologación española, cubre el conteo de personas y no el producto entero, y no equivale a ninguna acreditación colombiana ni la presentamos como tal. Lo que llega hasta aquí es el método: la misma raya, en el mismo lugar, todos los días.
¿Detecta un equipaje que se quedó solo?
IRIS detecta un equipaje que se quedó solo en el sentido literal de lo que ve una cámara: un objeto que lleva un rato en el piso sin nadie al lado, dentro de una zona que dibujó usted y durante el tiempo que fijó usted. Eso es todo lo que sabe. No dice de quién es, no dice qué hay dentro, no busca a nadie y no decide nada: el aviso llega con la cámara, la hora y el video, y quien decide qué se hace es la persona que está de turno, con el protocolo del aeropuerto delante. Y hay que decirlo antes de firmar: en un vestíbulo lleno, un objeto puede quedar tapado por la gente que pasa, y entonces la cámara no lo ve.
¿Cuántos avisos van a llegar al centro de operaciones?
Van a llegar los avisos que usted decida, porque la regla se acota: zona, franja horaria y duración. Un sistema que avisa doscientas veces por turno está apagado a la semana, y con razón: cuando todo avisa, no avisa nada. Por eso una regla no es «avíseme si hay fila», sino «avíseme si esta fila pasa de veinte minutos entre las seis y las nueve de la mañana». Cambiando la zona, la franja y el tiempo mínimo, el mismo detector pasa de sonar todo el día a sonar cuando de verdad importa. Y se ajusta después, con lo que haya salido las dos primeras semanas en su terminal, no en una terminal cualquiera.
¿Quién decide qué se vigila y qué se mide?
Lo decide el aeropuerto, no IRIS. Lo que se vigila se escribe hablando: una frase que cualquiera puede leer y cualquiera puede cambiar. Lo que se mide se dibuja: una raya en el piso, una zona sobre una sala. Son dos cosas distintas y no se configuran igual, y por eso hay que decidir las dos. IRIS no trae de fábrica ninguna lista de comportamientos ni decide qué es normal en su vestíbulo a las seis de la mañana: eso lo sabe quien lleva veinte años trabajando ahí. Y si cambia el horario de un vuelo de madrugada, se cierra un pasillo por obra o se abre una puerta nueva, la regla se reescribe en un rato y no hay que encargar nada.
¿Qué no ve IRIS en una terminal llena?
Lo que IRIS no ve existe, y conviene decirlo antes de firmar nada. Una cámara solo entiende lo que entra en su encuadre: con el vestíbulo lleno, unas personas tapan a otras y deja de distinguirlas una a una. Eso le pasa a cualquier sistema de visión, incluido el nuestro, y quien diga lo contrario no lo ha probado un domingo por la tarde. Lo que no se pierde es la ocupación, que es justo lo que más falta hace cuando está lleno: medir cuánta gente hay en una zona no necesita distinguir a cada persona. Lo que sí se degrada es contar uno a uno en un paso estrecho y muy cargado, y ahí el conteo se recoloca donde la gente pasa en fila. Con el contraluz de una fachada de vidrio al mediodía, con el lente sucio o con una cámara mal orientada, ve peor. Y donde no hay cámara, no ve nada.
¿Cuánto tarda en estar funcionando?
El tiempo depende del tamaño de la instalación, y no le vamos a dar un plazo que todavía no controlamos. El trabajo tiene tres fases claras: conectar las cámaras que ya existen, dibujar sobre cada imagen las zonas que hay que medir y escribir las reglas que hay que vigilar, y afinar esas reglas con lo que pasa de verdad en la terminal a las seis de la mañana y a las once de la noche, que no se parecen en nada. Las primeras mediciones y las primeras detecciones se ven pronto; el ajuste fino lleva más. Las fechas concretas van en la propuesta, cuando sepamos cuántas cámaras hay y qué quiere ver en cada una.
¿Cuánto cuesta?
El costo se calcula en función de cuántas cámaras se analizan, qué se mide o se detecta en cada una, qué modalidad de despliegue elige y si el hardware es suyo o lo ponemos nosotros. No hay una tarifa única, porque no cuesta lo mismo medir el filtro y la sala de reclamo de equipaje que cubrir una terminal entera con sus locales, sus pasillos, el andén de llegadas y los parqueaderos. Y se puede empezar pequeño: el filtro y el reclamo de equipaje, ver los números con su equipo delante y decidir después. Cuéntenos cuántas cámaras tiene y qué quiere ver, y le damos un número. Escríbanos a hola@infinityneural.com, o llame por la mañana al +34 902 02 70 91, que es nuestro teléfono en España: con seis o siete horas de diferencia, su mañana es media tarde allá y contesta una persona.
La seguridad pública
Ir a la página¿Sirve con las cámaras que ya tenemos puestas?
Sí, sirve con las cámaras que ya tiene puestas, y ese es justo el punto: en un municipio no faltan cámaras, falta alguien que las mire a todas horas. IRIS analiza la señal de las cámaras IP que ya existen; lo que cambia no es el sensor, es lo que se entiende de la imagen. Lo que sí condiciona el resultado es dónde está puesta cada una y qué se ve desde ahí: una cámara colocada para que salga el acceso entero rinde menos que una puesta de frente sobre el punto que le importa. Antes de prometer nada preferimos mirar imágenes reales de sus cámaras y decirle en cuáles esto tiene sentido y en cuáles no. A veces la respuesta es mover una cámara dos metros, y eso es más barato que comprar nada.
¿IRIS identifica a las personas, reconoce rostros o sigue a alguien por el municipio?
No, IRIS no identifica a las personas, no reconoce rostros y no sigue a nadie por el municipio, y hay que decirlo con todas las letras. No compara ningún rostro con ninguna base de datos, no guarda quién es nadie y no lleva ficha de nadie. Tampoco predice, ni califica a nadie, ni clasifica a nadie por su comportamiento, ni interpreta las intenciones ni el estado de ánimo de nadie. Lo que detecta son hechos de operación de la ciudad que definió la propia entidad: un vehículo parado donde no se puede parar, un semáforo apagado, una salida bloqueada, un hueco en la vía, un sumidero tapado después de un aguacero, un árbol caído, humo saliendo de un cerro, una mancha que crece en el agua. Qué está pasando, dónde y desde cuándo: eso es todo lo que va en el aviso. Y sobre las placas, la respuesta honesta: IRIS puede leer placas cuando la cámara está puesta para eso y quien la explota tiene base legal para hacerlo, pero eso es otra cámara y otra decisión, y no es lo que hacen las cámaras de esta página.
¿Sale el video de nuestras instalaciones?
El video sale de sus instalaciones solo si usted quiere, y en este sector lo normal es que no salga. En la modalidad local los servidores están en su edificio, el video entra por su red, se analiza ahí dentro y el sistema no necesita internet para funcionar: si se cae la línea, el análisis sigue. En la otra modalidad se procesa en nuestro centro de datos, que es nuestra nube y no la de un tercero, cifrado y con las condiciones que se firmen por contrato. Sea donde sea, de un aviso se guarda siempre lo mismo: la cámara, la hora, el hecho detectado y el trozo de video, para que la novedad se pueda sostener después con algo más que un recuerdo.
¿Un aviso de IRIS sirve como evidencia de lo que pasó?
Un aviso de IRIS aporta un hecho fechado con su video, ni más ni menos: no retoca la imagen, no oculta nada y no interpreta lo que se ve. Si ese hecho sirve o no como evidencia lo decide el procedimiento que corresponda y quien tenga que valorarlo, no nosotros y no un comercial nuestro. Lo que sí podemos decirle es qué hace útil esa secuencia: es exactamente la misma para las dos partes. Sirve igual para darle la razón a quien actuó que para desmentirlo, y por eso conviene que exista antes de que nadie la necesite. Ver un hecho no es acusar a nadie.
¿Dónde no se pone una cámara, y quién responde del manejo de los datos personales?
Dónde no se pone una cámara conviene contestarlo antes de que lo pregunten: no se mira dentro de una vivienda, ni en un vestier, ni en un baño, ni en una oficina donde se atiende a una persona. Y en el espacio público, dónde hay cámara y dónde no lo decide la entidad, con sus abogados y con la información al público que corresponda. Del manejo de los datos personales responde la organización que instala y opera el sistema, no quien le vende el software; desconfíe de quien le diga lo contrario. Lo que sí depende del software es que el tratamiento se configura pieza a pieza: qué se guarda, cuánto tiempo, quién accede y desde dónde. Y que nuestra forma de trabajar está certificada en seguridad de la información y en privacidad por una entidad auditora externa. Ese papel no lo firma un comercial: lo firma un auditor, y nos lo puede pedir antes de contratar nada.
¿Cuántos avisos van a llegar a la central de monitoreo?
A la central de monitoreo van a llegar los avisos que usted decida, porque la regla se acota: zona, franja horaria y duración. Un sistema que da doscientos avisos por turno está apagado a la semana, y con razón: cuando todo avisa, no avisa nada. Por eso una regla no es «avíseme si hay un vehículo parado», sino «avíseme si hay un vehículo parado en esta berma, entre las diez de la noche y las seis de la mañana, durante más de tres minutos». Cambiando la zona, la franja y el tiempo mínimo, el mismo detector pasa de sonar cien veces al día a sonar cuando de verdad importa. Y se afina después, con lo que haya salido las dos primeras semanas en su municipio y no en el de otro.
¿Quién decide qué se vigila y qué no?
Lo decide la entidad, no IRIS. Qué zona, a qué hora, cuánto rato y con qué condiciones: eso lo escribe quien opera el sistema, y queda escrito en una frase que cualquiera puede leer y cualquiera puede cambiar. IRIS aplica lo que le dijeron, siempre igual y sin cansarse. No trae de fábrica ninguna lista de comportamientos ni decide por su cuenta qué es normal en su municipio: lo normal en un corredor de vía de montaña no es lo normal en un parque industrial, y eso lo sabe quien trabaja allí. Si mañana se cierra un carril, se abre un acceso o cambia el horario de un cruce, la regla se reescribe en un rato y no hay que encargar nada. Y como está escrita en una frase, se puede mostrar tal cual a quien pregunte qué mira exactamente esa cámara.
¿Qué es lo que IRIS no ve?
Lo que IRIS no ve existe, y conviene decirlo antes de firmar nada. Una cámara solo entiende lo que entra en su encuadre: si algo pasa fuera de campo, detrás de un muro, entre dos vehículos o en una zona donde no hay cámara, IRIS no lo ve, igual que no lo vería una persona mirando esa misma pantalla. De noche, con neblina, con aguacero o con el lente sucio ve peor, y en una ladera a contraluz al amanecer ve peor todavía. Y hay situaciones que se parecen mucho entre sí: el polvo que levanta un camión en una vía destapada y el humo se pueden confundir durante unos segundos, y por eso el aviso lo cierra siempre una persona mirando el video. Detectar no es decidir. IRIS no es infalible y no se lo vamos a vender como si lo fuera: es un sistema que mira, a todas horas, las cámaras que ahora mismo no mira nadie.
¿Cuánto tarda en estar funcionando?
El tiempo depende del tamaño del despliegue, y no le vamos a dar un plazo que todavía no controlamos. El trabajo tiene tres fases claras: conectar las cámaras que ya existen, dibujar sobre cada imagen las zonas y escribir las reglas que importan en ese punto, y afinar esas reglas con lo que va pasando de verdad. Las primeras detecciones se ven pronto; el ajuste fino lleva más, porque depende de lo que ocurra delante de esas cámaras y no de nosotros. Las fechas concretas van en la propuesta, cuando sepamos cuántas cámaras hay y qué quiere detectar en cada una.
¿Cuánto cuesta?
El costo se calcula en función de cuántas cámaras se analizan, qué se le pide a cada una, qué modalidad de despliegue elige y si el hardware es suyo o lo ponemos nosotros. No publicamos una tarifa porque no sería honesta: un corredor con doce cámaras y tres reglas y un municipio entero con cientos no son el mismo proyecto. Lo que sí se puede hacer es empezar pequeño: un acceso, un tramo de vía de montaña, las dos o tres reglas que de verdad importan allí, y ver los avisos con su equipo antes de decidir nada. Cuéntenos cuántas cámaras tiene y qué quiere detectar, y le damos un número. Escríbanos a hola@infinityneural.com, o llame por la mañana al +34 902 02 70 91, nuestro teléfono en España.
Los centros de datos
Ir a la página¿Sirve con las cámaras que ya tenemos en el centro?
Sí, sirve con las cámaras que ya tiene en el centro. IRIS se conecta a la señal de las cámaras IP que ya están puestas y la analiza tal como llega: lo que cambia no es el equipo, es lo que se entiende de la imagen. En el proyecto se mira cámara por cámara si el encuadre da para lo que usted quiere ver ahí —una cámara colocada para cubrir el pasillo entero a lo mejor no llega a ver si un rack quedó abierto— y se le dice sin adornos cuáles no llegan y a cuáles bastaría con moverlas unos grados. Poner una cámara nueva es la excepción, no el punto de partida.
¿IRIS identifica al personal o reconoce rostros?
No, IRIS no identifica al personal y no reconoce rostros. No los compara con ninguna base de datos, no guarda quién es nadie y no sigue a una persona por el centro. Y lo decimos también hacia dentro, porque es lo primero que pregunta la representación de los trabajadores: esto no sirve para controlar la jornada de nadie, ni para medir el rendimiento de una persona, ni para saber cuánto rato estuvo alguien en un pasillo. Lo que ve es «hay una persona», «hay dos», «esta puerta lleva este rato abierta», «este rack está abierto sin nadie delante». El nombre, si hace falta, lo pone después su control de accesos, y ese cruce lo decide usted.
¿Sale el video del centro de datos?
El video sale del centro o se queda dentro según la modalidad que usted elija, y las modalidades son dos. En la modalidad local no sale: los servidores están en sus instalaciones, el video entra por su red, se analiza ahí dentro y el sistema no necesita internet para funcionar. En la otra se procesa en nuestro centro de datos, que es nuestra nube y no la de un tercero, cifrado y con las condiciones que se firmen por contrato. En este sector lo normal es quedarse dentro, y nos parece bien: es una decisión suya, no una condición nuestra.
¿Detecta que dos personas pasan con una sola autorización?
IRIS detecta que por esa puerta pasaron dos personas, y a qué hora. Lo que no sabe es cuántas autorizaciones hubo: ese dato vive en su control de accesos, no en la imagen. El cruce lo hace su sistema con el hecho que aporta la cámara —dos cuerpos y un solo paso autorizado, o un técnico en un pasillo que no es el que dice la orden de trabajo—, y ahí es donde un paso normal se convierte en un problema. Ese reparto es a propósito: la cámara aporta el hecho, el significado lo pone quien tiene el resto de la información. Y el hecho queda con su cámara, su hora y su trozo de video, que es justo lo que hace falta el día que hay que reconstruir qué pasó o mostrárselo a quien viene a auditar.
¿Avisa de agua en el piso técnico, de humo o de una puerta trabada?
Sí, IRIS avisa de agua en el piso técnico, de humo en un pasillo y de una puerta trabada con una cuña, y también de un rack que se queda abierto o de una herramienta olvidada dentro de la sala. Ahora el límite, porque es importante: esto no sustituye a la detección de incendios, ni a las sondas de agua, ni a la supervisión de la instalación. Esos sistemas tienen su mantenimiento y su régimen propio, y siguen exactamente donde están. Lo que aporta la cámara es otra cosa: llega a lugares donde no hay sonda y muestra la imagen del momento, para que quien está de turno vea de qué se trata sin tener que bajar a mirar.
¿Cuántos avisos vamos a tener por turno?
Va a tener los avisos que decida, porque la regla se acota: qué puerta, qué franja horaria y cuánto tiempo. Un sistema que avisa doscientas veces por turno está apagado en una semana, y con razón: cuando todo avisa, no avisa nada. Por eso una regla no es «avíseme si esta puerta se abre», sino «avíseme si esta puerta lleva más de dos minutos abierta fuera del horario de mantenimiento». Cambiando la zona, la franja y el tiempo mínimo, el mismo detector pasa de sonar todo el día a sonar cuando de verdad importa. Y se ajusta después, con lo que salga las dos primeras semanas en su centro, no en general.
¿Quién decide qué se vigila y qué no?
Lo decide el centro, no IRIS. Qué puerta, a qué hora, cuánta gente y cuánto rato: eso lo escribe su equipo, y queda escrito en una frase que cualquiera puede leer y cualquiera puede cambiar. IRIS aplica lo que le dijeron, siempre igual y sin cansarse. No trae de fábrica ninguna lista de comportamientos ni decide por su cuenta qué es normal en sus pasillos: lo normal en una sala de operación no es lo normal en un muelle de cargue, y eso lo sabe quien trabaja allí. Si mañana cambia un procedimiento, se abre una sala nueva o se corta un pasillo por obra, la regla se reescribe en un rato y no hay que encargar nada.
¿Qué no ve IRIS en un pasillo de racks?
Lo que IRIS no ve existe, y conviene decirlo antes de firmar nada. Una cámara solo entiende lo que entra en su encuadre: un rack tapa lo que hay detrás, un cuerpo tapa a otro y en un pasillo estrecho el ángulo deja zonas ciegas. Con poca luz, con el lente sucio o con una luz muy dura de frente, ve peor. Y hay situaciones que se parecen mucho entre sí: alguien que apoya la puerta y alguien que la traba pueden confundirse durante un segundo. Por eso el aviso siempre lo cierra una persona mirando el video. IRIS no es infalible y no se lo vamos a vender como si lo fuera. Es un sistema que mira, a todas horas, las cámaras que ahora mismo no mira nadie.
¿Cuánto tarda en estar funcionando?
El tiempo depende del tamaño de la instalación, y no le vamos a dar un plazo que todavía no controlamos. El trabajo tiene tres fases claras: conectar las cámaras que ya existen, dibujar sobre cada imagen las zonas y escribir las reglas que importan —esta puerta, este pasillo, este rack—, y afinar esas reglas con lo que pasa de verdad en sus turnos. Las primeras detecciones se ven pronto; el ajuste fino lleva más. Las fechas concretas van en la propuesta, cuando sepamos cuántas cámaras hay, qué salas entran y qué quiere detectar en cada una.
¿Cuánto cuesta?
El costo se calcula en función de cuántas cámaras se analizan, qué se le pide a cada una, qué modalidad de despliegue elige y si el hardware es suyo o lo ponemos nosotros. No publicamos una tarifa única porque no sería honesta: no cuesta lo mismo cubrir la esclusa de entrada y el muelle de cargue que poner reglas en cada pasillo de cada sala. Y se puede empezar pequeño: los accesos críticos, las dos o tres reglas que de verdad importan allí, y ver los avisos con su equipo antes de decidir nada más. Cuéntenos cuántas cámaras tiene y qué quiere ver, y le damos un número. Escríbanos a hola@infinityneural.com, o llame por la mañana al +34 902 02 70 91, nuestro teléfono en España.
El estado de las cámaras
Ir a la página¿Sirve con mis cámaras o hay que cambiarlas?
Con las que ya tiene, sean del fabricante que sean. IRIS no le pregunta nada a la cámara ni depende de que ella sepa decir que está mal: mira la imagen que llega, igual que mira a una persona o a un camión. Una cámara de hace doce años da una imagen, y con eso basta. No hay que cambiar ninguna, ni agregar ningún aparato, ni tirar un cable nuevo.
¿No me va a llenar el día de avisos?
No, y está pensado justo para eso. Cada cosa lleva su umbral y su tiempo: una gota de agua tiene que seguir ahí un buen rato, la suciedad tiene que ir a peor varios días, el encuadre tiene que cambiar de verdad y no por un golpe de viento. Solo tres cosas avisan al momento: que la cámara esté tapada, que esté girada o que haya perdido la señal. Todo lo demás no interrumpe a nadie: espera al reporte del día.
¿Cómo sabe cómo tenía que verse esa cámara?
Porque se lo guarda. El primer día IRIS anota cómo se ve esa cámara cuando está bien —su encuadre, su nitidez, su color, cuánta luz da de noche— y esa es su referencia. Es de esa cámara y de ninguna otra: una del muelle de cargue y una del vestíbulo no se parecen en nada, y compararlas entre sí no diría nada. Después compara cada día contra su propia referencia, no contra un ideal.
¿Cada cuánto revisa las cámaras?
Lo decide usted. Se programa una auditoría —cada día, cada domingo, el uno de cada mes— y a la hora fijada IRIS mira una por una todas las cámaras de la instalación, sin que nadie tenga que pedirlo y esté quien esté delante de la pantalla. Al terminar hay un reporte con cuáles están bien, cuáles empeoraron y cuáles no ven, cada una con su imagen y su hora. Se exporta a hoja de cálculo.
¿Esto cuesta aparte?
No. La licencia de IRIS es por cámara, no por pregunta. Pedirle que avise si alguien se cae y pedirle que le diga si esa misma cámara está sucia cuesta exactamente lo mismo, porque lo que se paga es la cámara. No hay un módulo de mantenimiento aparte ni un precio por cada cosa que quiera vigilar: si la cámara ya está en IRIS, esto ya lo tiene.
¿IRIS repara la cámara o hay que subir igual?
Hay que subir, y IRIS no lo disimula: no repara nada, no reinicia equipos y no limpia domos. Lo que hace es que quien sube lo haga sabiendo a qué sube y en qué orden. La diferencia no es pequeña: pasa de una ronda por calendario —recorrer cuatrocientas cámaras porque toca— a una lista de las once que de verdad tienen algo, con su imagen delante. Y eso pesa más donde subir cuesta caro: una cámara en un poste de alumbrado a cuatro metros se limpia en veinte minutos, pero a una de vía de montaña se llega en dos horas de camino. De esas once, además, alguna se arregla desde el piso.
¿Y si la suya no está?
Escríbanos y la contestamos. Si la pregunta es buena, termina en esta página para el siguiente que la tenga.
Siguiente paso
El establecimiento penitenciario
¿Quién está mirando la pantalla del patio cuando empieza la riña?
17 casos: 16 avisan cuando pasa algo y uno solo mide. Usted ve cada imagen tal cual y después con lo que IRIS entiende encima.
El hospital
¿Cuánto tarda en pasar alguien por ese pasillo a las cuatro de la madrugada?
13 casos: 12 avisan cuando pasa algo y uno solo mide. Usted ve cada imagen tal cual y después con lo que IRIS entiende encima.
Y lo mejor
Las cámaras que compró hace añossiguen sirviendo. Lo que les faltaba no era calidad.
Era que alguien mirara. IRIS se conecta a la instalación que ya tiene —los mismos equipos, los mismos cables— y esas imágenes pasan de guardarse a entenderse.
Cuéntenos su problema y le decimos si IRIS lo entiende o todavía no.
Estamos en España, con seis o siete horas de diferencia. Si llama por la mañana, en España es media tarde y contesta una persona; por la tarde ya cerramos, y si escribe le contestamos igual.