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¿Cuánto lleva esperando alguien que no puede ir a buscar ayuda?
Lleva veintidós minutos y no puede pararse
La 1:10 p.m. en el punto de asistencia especial, pegado a un pasillo por donde no para de pasar gente. Una persona espera sentada en uno de los sillones con su equipaje al lado. La pantalla dice que el equipo va en camino. Lleva veintidós minutos ahí. Del servicio no ha aparecido nadie todavía, y ella no puede pararse a preguntar: precisamente por eso está esperando en ese punto y no en otro.
1 cámaras en 1 sectores
Así se le pide
«Avisame si alguien lleva más de veinte minutos en el punto de asistencia sin que llegue nadie del servicio.»
Si el equipo llega tarde, esa persona pierde el vuelo, y perder un vuelo cuando dependés de una silla no se arregla con la conexión siguiente: hay que rehacerlo todo, con asistencia, con equipaje y con horas por delante. Además, es de los pocos servicios de un aeropuerto cuyos tiempos de espera se recogen y se comparan. Y en el peor caso hay un reclamo formal que se contesta con datos, no con la impresión de quien estaba de turno.
Se decide una vez
Se decide una vez y se decide con el servicio de asistencia: cuántos minutos ya son demasiados en cada punto, en qué franjas —la ola de salidas de las seis de la mañana no se parece a la de media tarde— y a quién le llega el aviso. IRIS lo aplica todos los días en todos los puntos a la vez, incluidos los que quedan lejos del cuarto de monitoreo y que por eso nadie mira nunca. Cuando cambia el compromiso de tiempo, se cambia el número y no la costumbre.
Hay un lugar en un aeropuerto donde una persona puede volverse invisible en medio de miles: el punto de asistencia. Quien espera ahí no tiene la salida que tiene todo el mundo, que es levantarse y preguntar. No puede acercarse al mostrador, ni subir un nivel, ni meterse en una fila. Le dijeron que esperara ahí y esperar es lo único que puede hacer.
Del otro lado tampoco hay descuido. El equipo va tarde porque aterrizaron tres vuelos seguidos, porque hay dos compañeros ocupados del otro lado de la terminal y porque el nuevo todavía no se sabe los pasillos. En el sistema consta que hay una asistencia pedida. Lo que no consta en ningún lado es que en ese sillón ya pasaron veintidós minutos.
Lo que IRIS mide es ese intervalo y nada más: cuánto lleva alguien en el punto sin que se le acerque nadie del servicio. Pasado el límite lo dice, con la cámara y los minutos, sin saber quién es la persona ni necesitarlo, porque el aviso va sobre un sitio y un tiempo. Y va quedando el registro de lo que de verdad se espera en cada punto y a qué hora, que es lo que hace falta el día que hay que conversar de compromisos.
Queda una variante que se lleva la mitad de las llamadas y que nadie pone en el folleto: el punto vacío. Llega el equipo, no hay nadie, y arranca la vuelta a ciegas por dos niveles buscando a alguien que quizá ya se fue por su cuenta o que nunca bajó. Con la cámara eso se cierra en un minuto: estuvo o no estuvo, y a qué hora. Ahí se dejan de perder cuartos de hora en el sitio equivocado.
Qué cambia
La forma vieja de enterarse era la peor de todas: el reclamo escrito, o un vuelo perdido. Ahora, en el minuto veinte, alguien de la sala ve el punto y el tiempo y toma la radio para llamar al equipo más cercano. Casi siempre ese equipo ya viene subiendo por la escalera eléctrica y la llamada dura diez segundos. Y las veces que no viene, se gana el cuarto de hora que separa llegar a tiempo de no llegar.
Lo que no hace
IRIS no identifica a la persona que espera, no reconoce rostros y no sabe nada de su reserva ni de su vuelo. Ve que hay alguien en el punto y cuánto tiempo lleva ahí.
Tampoco sabe si esa persona espera asistencia o si se sentó a descansar un rato. Por eso el aviso no acusa de nada: es una razón para que alguien mire el punto y pregunte.
Y no sabe si quien se acercó era el equipo del servicio u otra persona: solo sabe que alguien se acercó a esa zona. Un compañero que pasa a preguntar cuenta igual. Por eso el registro se lee sabiendo exactamente qué mide.
Preguntas
- ¿Cómo sabe que quien está sentado espera asistencia?
- No lo sabe con seguridad, y el aviso se lee tal como es: alguien lleva mucho rato en el punto y no se le ha acercado nadie del servicio. Puede ser una persona esperando su asistencia o alguien que se sentó a descansar. En los dos casos vale la pena que alguien mire y pregunte, y en uno de los dos se evita que se pierda un vuelo. Un aviso que exigiera estar seguro llegaría siempre tarde, y aquí llegar tarde es exactamente el problema.
- ¿Se puede usar para medir a la empresa que presta la asistencia?
- Se puede, y hay una condición que no es opcional: el dato tiene que medirse igual todos los días y en todos los puntos, o no vale para nada. Lo que queda registrado es un intervalo —desde que alguien llega al punto hasta que alguien del servicio se acerca—, siempre sobre la misma zona y con el mismo criterio. Eso sirve para sentarse a hablar de tiempos con números y para saber qué franjas hay que reforzar. Para señalar a una persona del equipo no sirve, porque IRIS no identifica a nadie.
- El punto está en un pasillo con mucho paso. ¿No se confunde?
- El pasillo queda fuera. La zona se dibuja solamente encima del rincón de asistencia, así que lo que cuenta no es que pase gente por delante: es que alguien esté adentro de ese rincón y siga adentro. Quien va caminando entra y sale en dos segundos y nunca llega al límite. Por eso el tiempo se mide en minutos y no en instantes: en una terminal de aeropuerto lo raro nunca es que haya gente, lo raro es que alguien lleve un rato largo quieto en el mismo asiento.
- ¿Sirve en otros sitios donde alguien espera una ayuda?
- Sí, y suele ser el segundo lugar donde se pone. La misma idea vale para el punto de encuentro de una terminal, para la sala donde espera un paciente en camilla antes de un examen o para la zona de recogida de un centro de día. Cambia la zona, cambian los minutos y cambia a quién se avisa. Lo que no cambia es lo que se mide: cuánto lleva alguien esperando en un sitio al que otra persona tenía que ir a buscarlo.
Miralo vos mismo
Acá no hay alarmas de más. Hay lo que hay que ver.
No es un video grabado ni un dibujo explicativo: es un resumen de la pantalla real, con un caso distinto cada vez que arranca. Detrás hay mucho más.
- Dibujás la raya
- Se cuenta solo
- Sale un número
¿No ves lo tuyo acá?
Acá están las palabras que tenemos montadas, no las que IRIS entiende. La lista se queda corta a propósito: a IRIS se le pide con una frase, y las frases no se acaban. Contanos qué tenés delante de tus cámaras y te decimos si lo entiende, o si todavía no.
Y lo mejor
En la octava hora de turnonadie mira como en la primera. Y eso no es un defecto.
Es ser persona, nada más. Lo que no tiene la cámara es octava hora: a las cuatro de la mañana entiende lo mismo que a mediodía, y avisa igual a quien esté de turno.
Contanos tu problema y te decimos si IRIS lo entiende o todavía no.
Respondemos el mismo día hábil.
