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¿Quién está mirando cuando la carga pasa por encima de alguien?

En una obra, el dato no sirve para vigilar. Sirve para que todos vuelvan a la casa.

Once cámaras: nueve avisan cuando hay una situación de riesgo y dos solo miden. Y una cosa antes que ninguna, porque es lo primero que piensa cualquiera al oír “cámaras” y “obra”: acá no se vigila a los trabajadores. Lo que se detecta es que una persona no lleva casco; quién es esa persona, no.

Lo que está en juego en una obra

Nadie está mirando en una obra: todo el mundo está trabajando. El operador de la grúa mira su carga; el señalero, su camión; el encargado anda en el nivel cinco; y el coordinador de seguridad esta mañana está en otra obra. La maniobra que pasa por encima de dos personas dura ocho segundos, y desde afuera no la ve nadie. Quien entra por el portón de camiones sin casco queda a diez pasos del tajo. Nada de eso llega al reporte, porque casi siempre no pasa nada.

IRIS mira por vos. Analiza a la vez todas las cámaras que la obra ya tiene y solo interrumpe cuando se cumple una regla que puso tu equipo: una carga suspendida con alguien debajo, una persona sin casco en el área de máquinas, alguien que entra por donde entran los camiones, un trabajador solo donde el procedimiento pide dos. El aviso llega con la cámara, la hora y el video. Y llega mientras está pasando, a quien puede parar la maniobra por radio.

Y donde no hay nada que avisar, IRIS mide. Cuánta gente hay ahora mismo dentro de cada área de trabajo, que es lo primero que se pregunta el día que hay que evacuar. Y cuánta congestión hay en el acceso: cuántos camiones y cuánta gente coinciden en el mismo portón, y a qué hora del día pasa siempre. Eso no se configura hablando, se configura dibujando: una raya no se puede describir con una frase, hay que trazarla sobre la imagen. Por eso el número sale igual todos los días y se puede auditar. Y ese conteo de personas se verificó ante el Centro Español de Metrología, el instituto nacional de metrología de España: la cifra la comprobó un tercero, no nosotros. Con precisión: esa verificación cubre el conteo de personas, no el producto entero, y no equivale a una acreditación salvadoreña ni la sustituye.

Y dos cosas en voz alta, porque son las primeras que piensa cualquiera cuando oye “cámaras” y “obra”. La primera: esto no va de vigilar a los trabajadores. IRIS no identifica a nadie. Detecta que una persona no lleva casco; no detecta quién es esa persona. Caras no reconoce, contra ninguna base de datos las compara, para marcar entrada no sirve, para sancionar a un trabajador concreto tampoco, y al control de acceso de la obra no lo reemplaza. Lo que ve es “una persona sin casco en el área de máquinas”, dónde está y desde cuándo. La segunda: IRIS no para la grúa. Ninguna máquina toca, y no reemplaza al encargado de seguridad, al señalero ni al plan de seguridad y salud. Avisa de una situación de riesgo mientras está pasando, para que la pare quien manda la maniobra.

La escala real

Once cámaras acá. Una obra que dentro de tres meses no se va a parecer a esta.

Once cámaras caben en una pantalla, y por eso esta demostración enseña once. Una obra no cabe. Y acá el eje no son los kilómetros de una carretera ni los pasajeros de una terminal: son las fases. Donde hoy hay una excavación abierta, dentro de unos meses habrá una losa; por donde hoy entran los camiones, habrá una rampa; lo que hoy está cercado mañana es el tajo. Las cámaras se mueven, las áreas se redibujan y las reglas cambian con ellas: por eso una regla nueva tiene que poder escribirse en un rato y no encargarse. Y una constructora no tiene una obra: tiene decenas a la vez, cada una en una fase distinta, y de la seguridad en todas responde muy poca gente. Ese es el problema que resuelve IRIS: analiza las cámaras que haya, en cada obra, todas las horas que hay gente adentro, y solo interrumpe cuando se cumple una regla.

Ejemplos

Estas once son solo ejemplos.

Dos de las once no avisan de nada: solo miden. Las otras nueve avisan cuando hay una situación de riesgo. Van repartidas en cuatro grupos ordenados por tipo de riesgo y no por tipo de dato: el equipo que no se lleva puesto, las máquinas y las cargas, la obra y su perímetro, y medir la obra. Tampoco son las once cosas que IRIS sabe hacer acá: son las que caben en una pantalla. Entrá a cualquiera y vas a ver la imagen tal cual, y después con lo que IRIS entiende encima.

Todas las simulaciones

Algo se derramó

Avisame si hay líquido o espuma fuera de su sitio y a los dos minutos sigue ahí.

  1. La frase
  2. Dónde corre
  3. Lo que encuentra
  4. La misma regla
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30ES
IRISDirectoGrabacionesGISIncidencias3996SituaciónCasosLPRAutomatizacionesIRIS DATA
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Y ahora pensá en tu obra

Imaginate saber todo eso mientras el turno sigue adentro.

La carga que esta mañana pasó por encima de dos personas mientras el operador de la grúa no las veía. El que entró a las siete y diez por el portón de camiones, sin casco y sin pasar por la caseta. Los cuatro que estaban a menos de un paso del montacargas en el acopio. El que saltó la cerca el domingo por la tarde. La laguna de lodos que lleva tres días subiendo. El que se quedó solo media hora en el sótano, donde el procedimiento pide dos. Y los doce que estaban dentro del área dos cuando el jefe de obra creía que había cuatro.

El encargado en el nivel cinco, el coordinador de seguridad en otra obra, y el reporte escribiéndose al final del turno, cuando ya no se puede hacer nada: por eso ahora mismo no lo sabe nadie. Y sin embargo está pasando delante de cámaras que la obra ya tiene puestas. IRIS las mira todas a la vez y lo dice mientras ocurre, a quien puede parar la maniobra.

Lo que se pregunta en la visita de obra

Las diez preguntas que salen antes de decir que sí.

En la primera línea, sin rodeos y sin prometer que un sistema evite un accidente. IRIS avisa; la decisión sigue siendo de una persona.

  • ¿Esto sirve para vigilar a nuestros trabajadores?

    No sirve para eso, y hay que decirlo con todas las letras. IRIS no identifica a nadie: detecta que una persona no lleva casco, y no de quién se trata. Caras no reconoce, contra ninguna base de datos las compara, de nadie guarda quién es, para marcar entrada no sirve, para sancionar a un trabajador concreto tampoco, y al control de acceso de la obra no lo reemplaza. Lo que ve es “una persona sin casco en el área de máquinas”, dónde está y desde cuándo, y eso es lo que llega al aviso. Si en la obra hay representación de los trabajadores, esto es lo primero que hay que poder enseñarle: un sistema que mira situaciones, no personas.

  • ¿IRIS para la grúa cuando ve que la carga pasa por encima de alguien?

    No la para. Ninguna máquina toca, ningún mando corta, y no reemplaza al encargado de seguridad, al señalero ni al plan de seguridad y salud de la obra. Lo que hace es avisar de una situación de riesgo mientras está pasando —con la cámara, la hora y el video— para que quien manda la maniobra pueda pararla. La decisión sigue siendo de una persona, y tiene que seguir siéndolo: en una obra, el criterio de quien está ahí vale más que cualquier automatismo. IRIS aporta lo que a esa persona le falta, que son unos ojos en el punto donde justo ahora no está mirando nadie.

  • ¿Cuántos avisos vamos a recibir al día?

    Los que pida tu regla, y afinar esa regla es el trabajo del primer mes. Un sistema que da cien avisos al día se apaga a la semana; lo sabemos, y por eso una regla no es “avisá si alguien no lleva casco”. Es “avisá si alguien sin casco está dentro del área de máquinas, en horario de trabajo, más de unos segundos”. Se acota el área sobre la imagen, el horario, cuánto tiene que durar la situación y a quién le llega el aviso. Se empieza por lo que de verdad importa en esa obra, se repasa una semana de avisos con tu equipo y se ajusta. El objetivo no es avisar de todo: es avisar de lo que hace levantar la vista, y callar en lo demás.

  • ¿Sirve con las cámaras que ya tenemos en la obra?

    Sirve con las que ya están, incluidas las que se ponen y se quitan según avanza. Se conecta a la señal y la analiza tal como llega: el equipo sigue igual, lo que cambia es cuánto se entiende de la imagen. Después, en el proyecto, se pasa cámara por cámara viendo si el encuadre da para lo que se quiere ver ahí —una cámara puesta para vigilar el acopio de noche a lo mejor no llega a distinguir un casco al otro lado del terreno— y se te dice sin adornos cuáles no llegan y cuáles bastaría con mover o bajar. El polvo, el contraluz y el aguacero se miran ahí mismo, porque una obra no es un pasillo con luz fija. Poner una cámara nueva termina siendo la excepción.

  • La obra cambia cada pocas semanas. ¿Hay que rehacerlo todo cada vez?

    No hay que rehacerlo: el sistema está pensado para que cambiarlo cueste poco tiempo. Cuando se mueve una cámara o se redibuja un área, se vuelve a marcar el área sobre la imagen y se sigue trabajando; no hay que encargar nada ni esperar a nadie. Las reglas de aviso se escriben con palabras, así que una regla para la fase que empieza se escribe en un rato y se prueba el mismo día. Es la diferencia entre un sistema que sirve el primer mes y uno que sigue sirviendo en acabados, cuando la obra ya no se parece en nada a la del trazo inicial.

  • ¿Podemos saber cuánta gente hay dentro de cada área?

    Se puede, y esa es una de las dos cámaras de esta página que no avisan de nada: solo miden. Se dibuja el área sobre la imagen y IRIS cuenta quién entra y quién sale, sin decir nunca quién es. Sirve para ahora —cuánta gente hay en el sótano en este momento— y para el histórico, para ver a qué hora se junta todo el mundo en el mismo sitio. Preguntar sirve para buscar y contar sirve para medir, y no se hacen igual: una raya no se puede describir con una frase, hay que trazarla. Ese conteo de personas se verificó ante el Centro Español de Metrología, el instituto nacional de metrología de España, así que la cifra la comprobó un tercero y no nosotros. Con precisión: esa verificación cubre el conteo de personas, no el producto entero, y no equivale a una acreditación salvadoreña ni la sustituye.

  • ¿Dónde se procesa el video? En la obra no siempre hay buena conexión.

    Donde vos decidás, y en una obra eso importa porque la conexión no siempre acompaña. Hay dos modalidades y nada más que dos. La primera es adentro de la propia obra: un equipo en la caseta analiza las cámaras ahí mismo y corre sin internet, así que si se cae la línea el sistema sigue viendo y sigue avisando. La segunda es nuestro centro de datos, que es nuestra nube: el video se procesa ahí y la obra solo necesita conexión. Se puede empezar por una y pasar a la otra, y en una constructora con muchas obras conviven las dos.

  • ¿Qué le contamos a la representación de los trabajadores?

    Exactamente esto, y cuanto antes mejor: qué mira el sistema, qué no mira y quién recibe los avisos. IRIS detecta situaciones, no personas: caras no reconoce, a nadie identifica y para sancionar a un trabajador concreto no sirve. Qué se trata, cuánto se guarda y quién puede verlo se configura, y se configura con ustedes. Y lo decimos sin adornos: el cumplimiento en materia de protección de datos lo firma tu organización, no un vendedor nuestro; nosotros entregamos la herramienta y la documentación de cómo trata los datos. Una obra donde el personal entiende para qué está el sistema funciona; una donde no lo entiende, no.

  • ¿Esto es para una obra o para todas las de la empresa?

    Sirve para una sola y cobra otro sentido con todas las de la empresa. En una obra, el valor es el aviso: alguien se entera de la situación mientras está pasando. En una constructora con decenas de obras a la vez aparece algo que una obra sola no tiene, que es la comparación con la misma vara: la misma regla, escrita igual, aplicada en todas. Entonces se puede ver qué obra acumula más situaciones de riesgo en el mismo tipo de tajo, cuál las corrigió después de una charla y a cuál conviene ir a visitar. Hoy eso se decide con la sensación del que más obras pisa. Con el dato delante se decide mejor, y se puede explicar.

  • ¿Cuánto cuesta?

    Sale de cuántas cámaras se analizan, de qué se le pide a cada una y de dónde se procesa el video. Tarifa publicada no hay porque no sería honesta: una obra con seis cámaras y dos reglas y una constructora con veinte obras abiertas no son el mismo proyecto. Lo que sí se puede hacer es empezar chiquito: un par de puntos de una obra, las dos o tres reglas que de verdad importan ahí, y ver los avisos y los números con tu equipo antes de decidir nada. Escribinos y lo miramos con tus planos y tus cámaras delante.

Y lo mejor

Detrás de una cámara cabe una persona.Detrás de cuatro mil no cabe nadie.

Las cámaras crecen y la atención se queda igual, y el motivo es simple: otra cámara cuesta poco y otro par de ojos cuesta todos los meses. IRIS mira las cuatro mil a la vez y avisa de lo que hoy importa.

Contanos tu problema y te decimos si IRIS lo entiende o todavía no.

Respondemos el mismo día hábil.