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¿Quién ve las ventas que no llegan a la caja?

En una tienda, el dato no sirve para vigilar. Sirve para vender más.

Cada imagen es un comercio distinto de la misma calle —un supermercado, una tienda de ropa, una de electrónica— porque «comercio» no es un solo formato. Acá enseñamos diez cámaras: cuatro que avisan cuando hay algo que arreglar y seis que no avisan de nada, solo miden. Y ninguna de las diez busca a quien roba: buscan las ventas que hoy se pierden sin que nadie las vea.

Las ventas que hoy no se ven

Lo que sí se vendió: eso es todo lo que registra el ticket. No registra al cliente que llegó a la góndola y no encontró su marca, ni al que soltó el carrito en la fila porque tenía a ocho personas adelante, ni al que se cansó de esperar en el probador y colgó la ropa en cualquier gancho. Esas tres ventas no aparecen en ningún informe de la tienda, y son ventas.

Y lo que hay que arreglar hoy casi siempre lo cuenta un cliente. La mancha del piso la avisa quien estuvo a punto de resbalar. La lámpara quemada del pasillo aparece en una reseña dos días después. Que un sábado la tienda estaba impracticable se sabe el lunes. IRIS mira por vos: analiza a la vez todas las cámaras que la tienda ya tiene y solo interrumpe cuando se cumple una regla que puso tu equipo —un hueco en la góndola, algo derramado en el piso, un área a oscuras, la sala más llena de lo que puede atender el turno.

Y donde no hay nada que avisar, IRIS mide. Cuánta gente entra y a qué hora. Cuánto se espera en caja y con cuántas cajas abiertas. Cuántos abandonan la fila antes de que les toque. Cuánta gente pasa enfrente de la isla de promoción y cuánta se para. Cómo se reparte la sala: cuántos llegan al fondo y cuántos dan media vuelta a mitad de pasillo. Hoy eso se decide con lo que le parece a quien está a cargo, que suele acertar; con el dato enfrente, acierta más y lo puede explicar. Y ese número tiene respaldo: el conteo de personas de IRIS, atribuido a NeuralPax, se verificó con el Centro Español de Metrología, el instituto nacional de metrología de España, así que la cifra la comprobó alguien de afuera y no nosotros. Eso cubre el conteo de personas, no el producto entero, y no es una homologación guatemalteca ni la sustituye.

Y dos cosas en voz alta, porque son las primeras que piensa cualquiera cuando oye «cámaras» y «tienda». La primera: IRIS no identifica a nadie. Detecta objetos, comportamientos y situaciones. No reconoce rostros, no los compara con ninguna base de datos, no guarda quién es nadie, no sigue a una persona de una tienda a otra y no se cruza con el programa de lealtad. Lo que ve es «una persona», «un carrito», «un estante vacío» y cuánto rato lleva así. La segunda: esto no va de detectar robos. Ninguna de las diez cámaras de esta página hace eso. Va de vender mejor y de que la tienda esté como tiene que estar.

La escala real

Diez cámaras acá. Una cadena entera abierta ahí afuera.

Diez caben en una pantalla; una cadena no cabe. Acá el eje no son los kilómetros ni los pasajeros: son las horas de apertura y las tiendas. Una tienda abre muchas horas cada día, todos los días; una cadena tiene decenas o cientos de tiendas abiertas a la vez, y quien lleva operaciones no puede estar en ninguna de ellas. Ni siquiera quien está a cargo puede estar en toda su tienda: mientras atiende la bodega, el fondo de la sala está solo. Ese es el problema que resuelve IRIS: analiza las cámaras que haya, en todas las tiendas, todas las horas que están abiertas, y solo interrumpe cuando se cumple una regla. Y donde no hay nada que avisar, mide, tienda a tienda y hora a hora, de forma que dos tiendas se puedan comparar con la misma vara.

Ejemplos

Estas diez son solo ejemplos.

Cada una es un comercio distinto de la misma calle, y eso es a propósito: un supermercado, una tienda de ropa y una de electrónica no tienen los mismos problemas, pero se miran con el mismo sistema. Cuatro avisan cuando hay algo que arreglar y seis no avisan de nada: solo miden. No son las diez cosas que IRIS sabe hacer en una tienda; son las que caben en una pantalla. Entrá en cualquiera y vas a ver la imagen tal cual y después con lo que IRIS entiende encima.

La interfaz real, paso a paso

Todo entra por la cámara. Solo lo importante llega acá.

Acá se resume lo que se hace con un aviso, desde que aparece hasta que se cierra. En la pantalla real hay muchas más cosas; esto es el hilo principal.

  1. Vos preguntás
  2. IRIS busca
  3. Te lo enseña
IRIS NEURAL
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IRISDirectoGrabacionesGISIncidencias3996SituaciónCasosLPRAutomatizacionesIRIS DATA
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IRIS · Infinity Neural

Y ahora pensá en tu tienda

Imaginate saber todo eso mientras la tienda está abierta.

Un hueco en la góndola que lleva vacío desde la mañana. Catorce personas que hoy dejaron el carrito en la fila y se fueron. Una promoción enfrente de la que pasa todo el mundo sin pararse. El fondo de la tienda, donde casi nadie llega. La lámpara quemada del pasillo tres, que no vio nadie porque el pasillo tres queda a espaldas de la caja. Los quince minutos de las siete de la tarde en que la fila dio la vuelta y solo había dos cajas abiertas.

Nadie lo sabe ahora mismo: quien está a cargo anda en la bodega, la cadena mira el informe del mes que viene y el cliente que se fue no vuelve a contarlo. Y sin embargo está pasando enfrente de cámaras que tu tienda ya tiene puestas y pagadas. IRIS mira todas esas cámaras a la vez y te lo dice mientras la tienda sigue abierta. Con cámaras que ya existen.

Lo que pregunta el comité de una cadena

Las diez preguntas que salen en la reunión de operaciones.

Contestadas en la primera línea, sin rodeos y sin prometer ventas que no podamos demostrar.

  • ¿IRIS identifica a nuestros clientes?

    No los identifica: detecta objetos, comportamientos y situaciones. No reconoce rostros, no los compara con ninguna base de datos, no guarda quién es nadie, no sigue a una persona de una tienda a otra y no se cruza con el programa de lealtad. Lo que ve es «una persona», «un carrito», «un estante vacío», dónde está y cuánto rato lleva ahí. Por eso el conteo de una tienda no dice quién entró: dice cuántos, por dónde y a qué hora. Si algún día alguien les ofrece lo contrario, que sepan que nosotros no lo hacemos y que no es un descuido: es una decisión.

  • ¿Sirve con las cámaras que ya tenemos en la tienda?

    Sí, con las que ya están puestas. Se conecta a la señal de las cámaras IP del cielo raso y la analiza tal como llega: lo que cambia no es el equipo, es lo que se entiende de la imagen. En el proyecto se mira cámara por cámara si el encuadre da para lo que quieren ver ahí —una cámara puesta para vigilar la puerta a lo mejor no llega a leer la góndola del fondo— y se les dice sin adornos cuáles no llegan y cuáles bastaría con mover unos grados. Poner una cámara nueva es la excepción, no el punto de partida.

  • ¿Esto sirve para detectar robos?

    No sirve para eso, y preferimos decirlo antes de que salga en una reunión. Ninguna de las diez cámaras de esta página lo hace, y no es porque no se nos haya ocurrido: detectar un robo obliga a juzgar la intención de una persona concreta, y IRIS no mira personas concretas. Lo que sí hace es lo que tenés en esta página: avisar de un hueco en la góndola, de algo derramado en el piso, de un área a oscuras o de una sala más llena de lo que puede atender el turno; y medir las filas, los probadores, los carritos, el reparto de la gente por la sala y lo que hace de verdad la isla de promoción. Es decir: vender mejor y tener la tienda como tiene que estar. Si lo que buscan es prevención de pérdida, les va a hacer falta otra cosa, y se los vamos a decir en la primera reunión y no en la última.

  • ¿Cómo sé cuánta gente deja la fila y se va sin comprar?

    Se sabe porque IRIS cuenta dos cosas por separado: cuántas personas entran en el área de espera de las cajas y cuántas llegan al punto de cobro. La diferencia es la gente que se fue antes de que le tocara. A eso se le suman dos pistas más: el tiempo que se espera de media en esa fila y los carritos que se quedan abandonados en un pasillo o junto a las cajas, que casi siempre son de alguien que se cansó. Y todo eso lleva la hora puesta, así que se cruza con cuántas cajas estaban abiertas en ese momento. No te vamos a decir cuánto dinero es eso —no lo sabemos, no pasó por tu caja—, pero sí a qué hora ocurre y con cuántas cajas abiertas deja de ocurrir.

  • ¿Puede decirme si una promoción funciona?

    Puede decirte la parte que se ve desde una cámara: cuánta gente pasa enfrente de la isla, cuánta se para y cuánto rato se queda. La venta está en tu caja y ahí no entramos. Pero juntando las dos mitades, el diagnóstico cambia: si pasa mucha gente y no se para casi nadie, el problema es dónde está puesta la isla o cómo se ve. Si se para mucha gente y luego no vende, el problema es el precio o el producto. Hoy esas dos situaciones se parecen en el informe de ventas —vendió poco— y son dos problemas distintos con dos soluciones distintas. Lo mismo sirve para comparar el mismo montaje en dos tiendas o el mismo lugar en dos semanas.

  • ¿Funciona con la tienda llena?

    Funciona, con un matiz que preferimos decir antes de firmar: cuando se junta mucha gente, unas personas tapan a otras y una cámara deja de distinguirlas una a una. Eso le pasa a cualquier sistema de visión, incluido el nuestro, y quien te diga lo contrario no lo probó un sábado por la tarde. Lo que no se pierde es lo que más falta hace en ese momento: cuánta gente hay. Medir cuánta gente hay en un área y cómo se reparte por la sala no necesita distinguir a cada persona, así que se sigue midiendo igual, y detectar que la tienda está colapsada funciona precisamente porque está llena. Lo que sí se degrada es contar una por una en un paso angosto y muy cargado; en ese caso se recoloca el conteo en el acceso, donde la gente pasa en fila, y se deja para la sala la medición de cuánta gente hay.

  • ¿Sale el video de la tienda?

    Sale o se queda adentro según la modalidad elegida, y las modalidades son dos. En la modalidad local no sale: los servidores están en sus instalaciones —en la tienda o en la central—, el video entra por su red, se analiza ahí adentro y el sistema no necesita internet para funcionar. En la otra se procesa en nuestro centro de datos, que es nuestra nube y no la de un tercero. En las dos, las comunicaciones van cifradas y las condiciones se firman por contrato. En una cadena conviene decidirlo pronto, porque no es lo mismo poner un servidor por tienda que llevar el análisis a un único lugar: condiciona la red de cada local.

  • ¿Y la protección de datos, con la tienda llena de clientes?

    Se resuelve configurando el tratamiento pieza a pieza: qué se guarda, cuánto tiempo, quién accede y desde dónde. Y encima de todo eso está lo que más pesa en una tienda: IRIS no identifica a nadie, así que no hay identidades que proteger ni perfiles de cliente que construir. El cumplimiento, eso sí, no depende solo del software: depende también de cómo lo desplieguen y de qué decidan tratar, y eso lo firma su organización, no nosotros. Lo que sí podemos ponerles encima de la mesa es que nuestra forma de trabajar está certificada en seguridad de la información y en privacidad por una entidad auditora externa. Ese papel no lo firma un comercial: lo firma un auditor, y nos lo pueden pedir antes de contratar nada.

  • ¿Sirve para una tienda sola o hace falta una cadena?

    Sirve para las dos cosas; lo que cambia no es el sistema, es qué hacés con el dato. Con una tienda sola, el dato decide esa tienda: a qué hora abrir la tercera caja, dónde poner la mesa de promoción, si el fondo del local se visita o hay que dar una razón para llegar hasta ahí. Con una cadena aparece algo que una tienda sola no puede tener: la comparación. La misma promoción montada en cuarenta tiendas y medida igual en todas. La tienda donde la fila se dispara media hora antes que en las demás. La que tiene el mismo tamaño y la mitad de gente al fondo. Arrancar por una, ver qué sale y decidir después es lo más normal, y es lo que solemos recomendar.

  • ¿Cuánto cuesta poner IRIS en las cámaras de una tienda?

    Se calcula en función de cuántas cámaras se analizan, qué se detecta o se mide en cada una, cuántas tiendas entran, qué modalidad de despliegue elegís y si el equipo es de ustedes o lo ponemos nosotros. No hay una tarifa única, porque no cuesta lo mismo medir las cajas y la entrada de una tienda de barrio que cubrir la sala entera de un supermercado grande, ni cuesta lo mismo una tienda que cuarenta. Cuéntennos cuántas tiendas tienen, cuántas cámaras hay en cada una y qué quieren ver, y les damos un número. El teléfono es el +34 902 02 70 91.

Y lo mejor

Preferimos prometer de menos.Que sorprenda la primera semana, no el folleto.

Lo que no da, se dice el primer día y no el último. Preferimos una lista corta que se cumpla entera a una larga que se caiga apenas se enciende.

Contanos tu problema y te decimos si IRIS lo entiende o todavía no.

Respondemos el mismo día hábil.