Saltar al contenido
IRIS NEURALContactanos
Volver a soluciones

¿Quién mira las cámaras de toda una red de agencias?

Muchas agencias y pocos ojos. La regla se decide una vez y vale para todas.

Acá se enseñan trece cámaras de una agencia y de su calle: once que avisan cuando pasa algo, una que no avisa de nada —solo cuenta— y otra que enseña cómo se encuentra después el momento exacto. Y una cosa que conviene decir pronto: acá no se identifica a nadie, rostros no se reconocen y a nadie se acusa. Se ven hechos —dos cuerpos y una sola apertura, alguien que se queda, un bulto que no se mueve— y se entregan con la cámara y el minuto. Quien concluye es una persona.

Lo que está en juego en una red de agencias

Una red de agencias son muchas cámaras y muy poca gente para mirarlas, y esa poca gente ya tiene su propio trabajo enfrente. El vestíbulo de los cajeros está abierto toda la noche y adentro no hay nadie. El cajero se abre para una intervención y la calle sigue pasando enfrente. El efectivo cruza ocho metros de banqueta. La operación que pide dos personas a veces termina haciéndose con una, y eso no se ve hasta el cuadre. Y cuando llega un reclamo por algo que pasó un martes a las ocho, alguien se pasa la tarde revisando horas de video de cuatro cámaras.

Acá se miran a la vez todas las cámaras que la agencia ya tiene y solo se interrumpe cuando se cumple una regla que puso tu equipo: dos personas cruzando una puerta con una sola autorización, una puerta restringida que se queda abierta, una operación que pide dos personas y en el cuarto hay una, alguien que lleva media hora en el vestíbulo de los cajeros, un cajero abierto mientras hay gente acercándose, una caja que sale de la bóveda, una persona en el piso, un bulto que se queda solo. El aviso llega con la cámara, la hora y el video, mientras está pasando. Y a nadie se identifica: se ven dos cuerpos y una apertura, no se dice quién es nadie ni a qué vino. Quien concluye es una persona.

Y donde no hay nada que avisar, se mide. Cuánta fila hay a las once y cuánta a las seis es lo que dice cuántos puestos hacen falta a cada hora, y hasta ahora eso se contaba a mano o no se contaba. Medir no se configura hablando: se configura dibujando una línea o un área sobre la imagen, porque una raya no se describe con una frase, hay que trazarla. Por eso el número de un martes y el de un viernes se miden igual y se pueden auditar. Y acá hay algo que en otros sectores no pasa: las agencias se parecen entre sí. La regla se decide una vez y se aplica a toda la red.

La escala real

Trece cámaras acá. Una red entera de agencias que se parecen.

Esta demostración enseña trece cámaras porque trece caben en una pantalla. Una red de agencias no cabe. Acá el eje no son los kilómetros de una carretera ni los pasajeros de una terminal: son las agencias. Vestíbulo, ventanilla, puerta restringida, cuarto de conteo, bóveda, los cajeros que dan a la calle y la banqueta de enfrente. Y todas las agencias se parecen: el mismo vestíbulo, la misma puerta, el mismo cajero. Por eso acá una regla vale más que en cualquier otro sector. Se decide una vez, se prueba en una agencia y se aplica a las demás sin volver a empezar. El día que abre una agencia nueva, ya sabe mirar.

Ejemplos

Estas trece son solo ejemplos.

Once avisan cuando pasa algo, una no avisa de nada —solo cuenta— y otra enseña cómo se encuentra después el momento exacto. Están la puerta y el cuarto de conteo, el efectivo y la bóveda, el vestíbulo de los cajeros de noche y la gente que entra desde la calle. Ninguna dice que alguien vaya a hacer nada: dicen qué está pasando, dónde y a qué hora. Quien concluye es una persona. No son las trece cosas que sabe hacer IRIS en una agencia; son las que caben en una pantalla. Entrá a cualquiera y vas a ver la imagen tal cual y después con lo que IRIS entiende encima.

Simulación · así funciona IRIS

Acá no hay alarmas de más. Hay lo que hay que ver.

No es un video grabado ni un dibujo explicativo: es un resumen de la pantalla real, con un caso distinto cada vez que arranca. Detrás hay mucho más.

  1. Cuatro cámaras a la vez
  2. Cada una entiende lo suyo
  3. Los números suben solos
IRIS NEURAL
30ES
IRISDirectoGrabacionesGISIncidencias3996SituaciónCasosLPRAutomatizacionesIRIS DATA
Preguntá o pedí algo…Enviar
IRIS · Infinity Neural

Y ahora pensá en tus agencias

Imaginate saber todo eso mientras la agencia sigue abierta.

Los dos que cruzaron la puerta restringida con una sola autorización el martes a las nueve y diez. La puerta que se quedó abierta veinte minutos con alguien esperando afuera. El cuarto de conteo con una sola persona en una operación que pide dos. El que llevaba media hora en el vestíbulo de los cajeros a las tres de la mañana. El cajero que estuvo catorce minutos abierto mientras dos personas se acercaban. La caja que salió de la bóveda a las diez de la noche, y que ahora consta con su hora. El cliente que se cayó junto a la entrada y tardó cuatro minutos en levantarse. Y la fila de las once, que era el doble que la de las seis.

Todo eso está pasando enfrente de cámaras que las agencias ya tienen puestas. Y en este momento no lo sabe nadie: en la agencia hay tres personas trabajando y ninguna puede quedarse mirando una pantalla. Acá se miran todas a la vez y se dice mientras está pasando. Y cuando llegue el reclamo de dentro de dos semanas, el momento ya no se busca durante horas: se describe con una frase y sale.

Lo que se pregunta en el comité de seguridad

Las diez preguntas que salen antes de aprobar el piloto.

Contestadas en la primera línea y sin rodeos. Que un sistema adivine lo que va a hacer una persona no se promete: acá se ven hechos y se avisa, y concluir le toca a una persona.

  • ¿Identifica a nuestros clientes o reconoce rostros?

    No, a los clientes no se les identifica y rostros no se reconocen. Contra ninguna lista ni ninguna base se comparan, de nadie se construye un perfil y nada de esto se cruza con los sistemas de cliente. Lo que se ve son hechos: dos cuerpos cruzando una puerta con una sola apertura, alguien que se queda quieto en el vestíbulo, un bulto que no se mueve. Cada hecho llega con su cámara y su minuto. Quien mira eso y decide qué significa es una persona de tu casa, siempre.

  • ¿Esto avisa antes de que pase algo grave?

    No, y preferimos decirlo antes de que salga en una reunión. La intención de nadie se adivina acá, y lo que va a hacer una persona tampoco se predice; quien prometa eso está vendiendo humo. Lo que sí se ve son hechos comprobables, mientras están pasando: alguien que entra con el rostro cubierto donde no toca, un bulto grande que entra y se queda quieto, una puerta blindada que lleva veinte minutos abierta. Eso llega con la cámara y el minuto, y decide una persona.

  • ¿Sirve con las cámaras que ya tienen las agencias?

    Sí, sirve con las que ya están puestas. Se conecta a la señal de las cámaras IP instaladas y se analiza tal como llega: lo que cambia no es el equipo, es lo que se entiende de la imagen. Y lo decimos sin adornos: el contraluz de la vitrina a media tarde y el vestíbulo de cajeros a oscuras estropean cualquier imagen, incluida la nuestra. Por eso se revisa cámara por cámara si el encuadre da para lo que se quiere ver ahí, y se dice cuáles no llegan y cuáles bastaría con mover unos grados.

  • ¿Sale el video de la agencia o se queda adentro?

    Sale o se queda adentro según la modalidad que se elija, y las modalidades son dos. En la local no sale: los servidores están en las instalaciones del cliente —en la agencia o en su centro de proceso—, el video entra por su red, se analiza ahí adentro y el sistema no necesita internet para funcionar. En la otra se procesa en nuestro centro de datos, que es nuestra nube y no la de un tercero, cifrado y con las condiciones que se firmen por contrato. En una red de agencias conviene decidirlo pronto, porque condiciona la red de cada local.

  • ¿Y la protección de datos, en una agencia llena de clientes?

    Se resuelve configurando el tratamiento pieza por pieza: qué se guarda, cuánto tiempo, quién accede y desde dónde. Y encima de todo eso está lo que más pesa en una agencia: acá no se identifica a nadie, así que no hay identidades que proteger ni perfiles de cliente que construir. El cumplimiento, eso sí, no depende solo del programa: depende también de cómo se despliegue y de qué se decida tratar, y eso lo firma tu organización, no nosotros. Lo que sí se puede poner encima de la mesa es que nuestra forma de trabajar está certificada en seguridad de la información y en privacidad por una entidad auditora externa. Ese papel no lo firma un comercial: lo firma quien audita, y se puede pedir antes de contratar nada.

  • ¿Sustituye a la alarma conectada a central, al guardia o al control de accesos?

    No, a ninguno de los tres: convive con ellos y cambia lo que miran. La alarma sigue haciendo lo suyo y el control de accesos sigue decidiendo quién abre una puerta. Lo que hoy falta es la capa que entiende la imagen: que la puerta se abrió una vez y pasaron dos personas, que lleva veinte minutos abierta, que en el cuarto de conteo hay una persona en una operación que pide dos. Eso ningún lector de tarjeta lo ve, porque el lector cuenta aperturas y no cuenta cuerpos.

  • Nos llega un reclamo de hace dos semanas. ¿Esto sirve para encontrar el momento?

    Sí, y ahí está una de las cosas que más tiempo devuelve. Hoy alguien se sienta a pasar horas de grabación buscando cuatro minutos. Acá se describe con una frase lo que se busca —una persona en el piso junto a la entrada, un bulto que se queda quieto en el vestíbulo— y sale la secuencia, con su cámara y su minuto. Y conviene decir la otra mitad: esa misma secuencia sirve igual para darle la razón a quien atendió que para desmentirlo. Eso es lo que la hace valer como respaldo.

  • ¿Cuántos avisos van a llegar, y a quién?

    Los que pida la regla, y afinar esa regla es el trabajo del primer mes. Una regla nunca es «avisá si hay alguien en el vestíbulo de cajeros». Es «avisá si alguien lleva más de tantos minutos en el vestíbulo, fuera del horario de la agencia». Se acota el área sobre la imagen, la franja, cuánto tiene que durar la situación y a quién le llega. Y el aviso va a quien puede hacer algo —quien lleva la agencia, el centro de monitoreo, el celular de quien está de turno—, no a una pantalla que nadie mira. Un aviso que nadie atiende es un aviso mal configurado, y eso se corrige.

  • ¿Se puede aplicar la misma regla en cientos de agencias?

    Sí, y ahí es donde esto deja de ser una herramienta de una agencia. En una sola, el valor es el aviso: alguien se entera mientras está pasando. En una red entera aparece algo que una agencia no tiene, que es la comparación con la misma vara: la misma regla, escrita igual, medida igual en todas. Entonces se ve qué agencias acumulan puertas que se quedan abiertas, cuál tiene fila a la misma hora todos los días y a cuál conviene ir a visitar. Y no hace falta empezar por todas: se empieza por unas pocas y se decide después.

  • ¿Cuánto cuesta poner IRIS en una red de agencias?

    El costo se calcula en función de cuántas cámaras se analizan, qué se detecta o se mide en cada una, cuántas agencias entran, qué modalidad de despliegue se elige y si el equipo es del cliente o lo ponemos nosotros. No publicamos una tarifa porque no sería honesta: una agencia con seis cámaras y tres reglas y una red de trescientas no son el mismo proyecto. Lo que sí se puede hacer es empezar chiquito: unas pocas agencias, las reglas que de verdad importan ahí, y ver los avisos y los números con tu equipo antes de decidir nada. El teléfono es el +34 902 02 70 91.

Y lo mejor

En la octava hora de turnonadie mira como en la primera. Y eso no es un defecto.

Es ser persona. Octava hora la cámara no tiene: a las cuatro de la mañana entiende lo mismo que a mediodía, y avisa igual a quien esté de turno.

Contanos tu problema y te decimos si IRIS lo entiende o todavía no.

Respondemos el mismo día hábil.