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¿Cómo se sabe cuánta gente hay adentro sin ir a contarla?

Nadie sabe cuánta gente hay adentro

En el puesto de control alguien mira la pantalla y suelta un número: «como tres mil». Son las siete y cuarto, tarde de evento en el atrio. Abajo, una masa compacta delante de la tarima; arriba, las dos balconadas ocupadas de punta a punta, con gente asomada a la baranda, y las escaleras mecánicas subiendo llenas. Ese número no está medido: está dicho en voz alta.

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Así se le pide

«Avísame si el atrio se acerca a la capacidad segura o si una balconada se llena.»

El día que pase algo, la pregunta del acta va a ser cuánta gente había y a qué hora. «Como tres mil» no es una respuesta. Ese número es el que se le da al responsable de seguridad y el que se anota en el reporte del evento: si se queda corto, se sigue dejando entrar gente a un nivel que ya no traga; si se pasa, se cierra un acceso que no hacía falta cerrar y la cola de la calle se vuelve otro problema.

Se decide una vez

El límite lo pone la casa, con su permiso y su plan de emergencia delante; IRIS no pone ninguno. La organización decide una vez qué zona es cada una, cuál es su límite, en qué punto quiere el primer aviso y a quién le llega. También dónde se traza la raya de conteo, porque una raya no se describe hablando: se dibuja. De ahí en adelante IRIS cuenta igual todos los días, sin que nadie lo vuelva a explicar.

A mano quiere decir de tres maneras malas, y el aforo se contó a mano toda la vida. Con un contador de mano en la puerta, que se cansa. Con el dato del torniquete, que suma a quien entra y se olvida de quien sale. O con el ojo de quien lleva veinte años haciéndolo, que acierta bastante y no lo puede demostrar. Ninguna de las tres sirve cuando el número tiene que estar en una pantalla a las siete y cuarto de la tarde.

Contar es distinto de vigilar, y por eso se pide distinto. Una alerta se pide hablando, con una frase. Un conteo se pide dibujando: una raya sobre la puerta, una zona sobre el piso del atrio. Una raya no la describe nadie con palabras, hay que trazarla, y de ahí sale justamente que el número sea repetible: se cuenta siempre lo mismo, se puede volver a comprobar sobre el mismo video y no depende de quién estuviera mirando.

Hay además una versión pequeña de esta palabra, y pesa igual. El cuarto de llenado validado para seis personas donde hay ocho. La esclusa por la que solo puede pasar uno y donde entran dos aprovechando la misma apertura. La puerta de personal que se abre con una tarjeta y cruzan dos. Ahí el aforo no es cinco mil: es uno. El conteo es el mismo; el límite lo cambia todo.

Qué cambia

Ahora hay un número en pantalla, por zonas, que sube y baja con la gente y que avisa antes de llegar al límite y no después. Antes el aforo era un cálculo que se decía en voz alta y se anotaba a mano, y cuando alguien lo ponía en duda no había con qué responder.

Al día siguiente ese mismo número es la curva del evento: cuánta gente entró, a qué hora estuvo el pico y cuánto tardó en vaciarse el nivel.

Dónde lo hemos visto

  • Una puerta de uso restringido al final de un pasillo de embarque, con su letrero de solo personal. Un trabajador con chaleco la abrió con su tarjeta y está entrando; sostiene la hoja mientras pasa. Detrás de él, aprovechando esa hoja abierta, entra una segunda persona que no abrió nada. A la izquierda hay un torniquete bajo, que es el paso normal, y por el pasillo siguen caminando pasajeros con equipaje. Dos cuerpos con una sola apertura: IRIS apunta la hora y guarda el video. Nada más.

    CAM-588Una puerta, un carnet y dos personas adentro

    «Avísame si por una puerta de personal pasan dos personas con una sola apertura.»

    Ver esta cámaraLos aeropuertos

  • Media mañana, en la acera. El cajero automático está abierto: se le ve la puerta batida y el interior, y delante hay un técnico de rodillas con la caja de herramientas en el piso. Detrás, la camioneta de servicio, con las puertas traseras abiertas y las bandejas a la vista. Dentro de la zona dibujada alrededor de la máquina hay dos personas más. Eso se afirma y nada más: cajero abierto, un técnico trabajando y dos personas dentro de la zona. Quiénes son y a qué vinieron no se sabe, y no se dice.

    CAM-516Un cajero abierto en la calle y dos personas dentro del área

    «Avísame si el cajero está abierto para mantenimiento y hay más de una persona dentro de la zona de alrededor sin contar al técnico.»

    Ver esta cámaraLa banca

  • La playa llegó al aforo y hay mucha gente junta sobre la arena. Además hay una fogata prendida y una moto acuática se metió en la zona de baño.

    CAM-25La playa llegó a su aforo

    «Dime cuándo la playa llega al aforo y avísame si hay fuego o motos acuáticas dentro de la zona de baño.»

    Ver esta cámaraLa ciudad

  • En mitad de la calzada hay cuatro personas agarrándose y una quedó en el piso. Los carros se pararon y en las dos aceras se armó un corro.

    CAM-21Altercado en la calle

    «Avísame si hay un altercado en la calle y dime cuánta gente se está juntando alrededor.»

    Ver esta cámaraLa ciudad

  • Media mañana de una jornada de congreso. Al fondo, la sala: público sentado, un ponente delante de la pantalla y la puerta de doble hoja abierta por la que sigue entrando gente. En el medio del lobby, tres puestos de acreditación despachan la cola del turno de tarde. A la derecha queda el coffee break, con sus mesas altas, gente parada y la barra de catering al lateral. Todo lo que se lleva son personas contadas: las que cruzan la puerta de la sala, las que pasan por el mesón, las que hay adentro en cada momento y las que siguen en el café con la ponencia ya empezada.

    CAM-503Cuánta gente hay adentro de la sala y cuánta sigue en el café

    «Avísame cuando la espera en el mesón de acreditación pase de cinco minutos.»

    Ver esta cámaraLos hoteles

  • Un pozo subterráneo de la red, con el agua entrando a chorro por el vano del muro del fondo y cayendo en cascada sobre el piso. Dos operarios con casco y chaleco están parados en el medio, con el agua por la pantorrilla, y por la escalera de la izquierda el agua ya baja por los peldaños. Arriba, en la pasarela, hay tres personas mirando. IRIS ve que entra agua por donde no debería y que hay gente adentro. Quiénes son, no lo sabe.

    CAM-166Agua entrando al pozo de la red

    «Avísame apenas entre agua por el vano del pozo, y dime cuánta gente hay adentro en ese momento.»

    Ver esta cámaraLas infraestructuras

  • Tarde de evento en el atrio. Abajo, una masa compacta delante de la tarima; arriba, los dos balcones ocupados de punta a punta y la gente asomada a la baranda. Las escaleras mecánicas siguen subiendo y bajando público. Acá no se pregunta nada: hay una raya trazada sobre las escaleras y una zona por piso. Se cuenta cuántas personas hay adentro, cómo se reparten entre el atrio y los dos balcones y cómo cambia ese reparto minuto a minuto.

    CAM-542Casi cinco mil personas adentro, y hay que saber en cuál piso

    «Avísame si el atrio se acerca a la capacidad segura o si un balcón se llena.»

    Ver esta cámaraLos centros comerciales

  • Cae la tarde en el patio del horno. Por la boca del horno rotatorio sale material al rojo que baja por la rampa y cae fuera de la zona prevista. En el piso hay un montón de clínker incandescente ardiendo, con llama viva y humo. Alrededor, ocho personas con chaleco reflectivo miran desde detrás de una cinta roja y blanca y de un aviso de acceso restringido. A la izquierda hay un camión cisterna estacionado. IRIS ve material caliente fuera de sitio.

    CAM-398Clínker al rojo derramado fuera del horno

    «Avísame al momento si sale material caliente fuera de la boca del horno o si hay fuego en el patio, y dime cuánta gente hay cerca.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • La misma puerta, medida en vez de vigilada. A un lado, el canal por donde entran los vehículos; al otro, un torniquete de peatones donde alguien con morral acaba de pasar el lector. Junto a la garita hay una puerta de personal más pequeña. Se cuenta cuántas personas cruzan cada una de las dos, en qué sentido y a qué hora, y con eso se sabe cuánta gente hay dentro del área en cada momento. Se cuentan cuerpos que cruzan una raya. Ninguna cara se reconoce, quién es nadie no se sabe, y para dar el número tampoco hace falta.

    CAM-561Cuánta gente hay dentro del predio, en este momento

    «Avísame si el torniquete deja de sumar gente durante el cambio de turno.»

    Ver esta cámaraLa seguridad pública

  • Nueve y media de la noche, galpón de colada. La cuchara de la grúa basculó sobre el carro de moldes y el chorro no entró: cae por fuera, salpica el piso y deja una laguna de metal líquido junto al carro. Las chispas llegan hasta la baranda amarilla. Alrededor hay más de una docena de personas: unas se apartan, otras se tapan la cara con el brazo. A la derecha, los lingotes ya fríos apilados en paletas.

    CAM-361El chorro de la cuchara ha caído fuera y el metal corre por el piso

    «Avísame apenas caiga metal fuera del molde o del canal, y dime cuánta gente hay en el galpón en ese momento.»

    Ver esta cámaraLa industria

Lo que no hace

No es un torniquete, y ese es el primer matiz. Cuando la gente pasa muy pegada o la cámara quedó mal puesta, el número se resiente, y por eso el punto y el encuadre de la cámara de conteo se eligen antes de instalar y no después.

Tampoco identifica a nadie: cuenta personas, no sabe quiénes son y no lleva ficha de nadie. Y no cierra puertas: da el número y avisa del umbral. Cerrar un acceso lo decide quien manda en la sala.

Preguntas

¿IRIS sabe quién entró?
No: cuenta personas y no las identifica. No reconoce caras, no sabe nombres y no guarda ficha de nadie. Para el aforo no hace ninguna falta saber quién es quién; hace falta saber cuántos son. Es la diferencia entre un contador y un control de acceso: el control de acceso pregunta quién eres, el contador solo suma y resta. Aquí lo único que queda es un número por zona y la hora a la que se midió.
¿Vale este número para el aforo legal?
Para fijarlo, no: el aforo legal lo fijan el permiso, el proyecto y la autoridad que los aprueba, y eso no lo decide una cámara. Lo que IRIS hace es medir cuánta gente hay adentro respecto a ese límite y avisar antes de llegar. El número se mide siempre igual sobre la misma zona dibujada y se puede volver a comprobar sobre el video, así que sirve para operar y para explicar después lo que pasó.
¿Cuenta también a los que salen?
Los cuenta, y de ahí sale que el número sirva. Si solo se suman entradas, la cifra crece toda la tarde y a las nueve dice que adentro hay el triple de la gente que hay. Una raya de conteo sabe de qué lado va cada quien: separa a los que la cruzan hacia adentro de los que la cruzan hacia afuera, y el aforo es esa resta. Por eso baja al terminar el pase y vuelve a subir cuando arranca el siguiente.
¿Y si una sola cámara tiene que cubrir un salón grande?
Entonces conviene contar puertas y no superficie. Contar cabezas en una masa compacta al fondo de un salón grande es lo más difícil que hay: la gente se tapa, la perspectiva aplasta y el número pasa a ser un cálculo. Contar quién cruza cada puerta es mucho más sólido, porque en una puerta las personas pasan de una en una o de dos en dos. Por eso el aforo bien medido casi siempre se monta sobre los accesos.

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Míralo tú mismo

Aquí no hay alarmas de más. Hay lo que hay que ver.

No es un video grabado ni un dibujo explicativo: es un resumen de la pantalla real, con un caso distinto cada vez que arranca. Detrás hay mucho más.

  1. Trazas la raya
  2. Se cuenta solo
  3. Sale un número
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IRISDirectoGrabacionesGISIncidencias3996SituaciónCasosLPRAutomatizacionesIRIS DATA
Pregunta o pide algo…Enviar
IRIS · Infinity Neural

¿No ves lo tuyo aquí?

Se queda corta a propósito, esta lista: son las palabras que tenemos armadas, no las que IRIS entiende. Como se le pide con una frase, y las frases no se acaban, lo mejor es que nos cuentes qué tienes delante de tus cámaras: te decimos si lo entiende, o si todavía no.

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Y lo mejor

En la octava hora de turnonadie mira como en la primera. Y eso no es un defecto.

Le pasa a cualquiera: es ser persona. Lo que no tiene octava hora es la cámara, que a las cuatro de la mañana entiende igual que a mediodía y avisa igual a quien esté de turno.

Explícanos tu problema y te decimos si IRIS lo entiende o todavía no.

Respondemos el mismo día laborable. Escribe a cualquier hora: se responde en horario de España.