Soluciones por tipoAnálisis de movilidad
¿Cómo se sabe cuánta gente hay adentro sin ir a contarla?
Nadie sabe cuánta gente hay adentro
Siete y cuarto de la tarde en el predio ferial, noche de recital. Abajo hay un bloque compacto de gente delante del escenario y arriba las dos plateas laterales están ocupadas de punta a punta, con gente apoyada en la baranda. Las escaleras mecánicas siguen subiendo llenas. En el puesto de control alguien mira la pantalla y tira un número: «unas tres mil». Es un número dicho en voz alta, no un número medido.
17 cámaras en 10 sectores
Así se le pide
«Avisame si el predio se acerca a la capacidad segura o si una platea se llena.»
Ese número es el que se le pasa a quien lleva la seguridad y el que se anota en el parte del evento. Si queda corto, se sigue dejando entrar gente a un piso que ya no traga. Si se pasa, se cierra un acceso que no hacía falta cerrar y la cola de la calle se vuelve otro problema. Y el día que pase algo, la pregunta del acta va a ser cuánta gente había y a qué hora. «Unas tres mil» no es una respuesta.
Se decide una vez
El límite lo pone la casa, no IRIS: sale de la habilitación del local y del plan que la respalda. Lo que decide la organización, una sola vez, es qué zona es cada una, con qué porcentaje quiere el primer aviso y a quién le llega. Y decide dónde va la raya de conteo, que no se explica hablando: se dibuja sobre la imagen. Después IRIS cuenta igual todos los días, en enero con el predio lleno y en julio con medio piso cerrado, sin que nadie lo tenga que volver a explicar.
Cuántos hay adentro se contó siempre a mano, y a mano quiere decir de tres maneras malas. Con un contador de mano en la puerta, que se cansa. Con el dato del molinete, que suma a quien entra y se olvida de quien sale. O con el ojo de quien lleva veinte años haciéndolo, que le pega bastante y no lo puede demostrar. Ninguna de las tres sirve cuando el número tiene que estar en una pantalla a las siete y cuarto de la tarde.
Contar es distinto de vigilar, y por eso se pide distinto. Preguntar sirve para buscar. Contar sirve para medir. Y no se hacen igual: una alerta se pide hablando, con una frase; un conteo se pide dibujando, con una raya sobre la puerta y una zona sobre el piso. Una raya no se puede describir con palabras, hay que trazarla, y ésa es justo la razón por la que el número se puede repetir: se cuenta siempre lo mismo, se puede volver a comprobar sobre el mismo video y no depende de quién estuviera mirando.
Y hay una versión chica de todo esto que importa igual. La sala validada para seis personas donde hay ocho. La esclusa por la que pasa uno por vez y por la que entran dos aprovechando la misma apertura. La puerta de personal que se abre con una credencial y cruzan dos. Ahí el límite no es cinco mil: es uno. El conteo es el mismo, y el límite lo cambia todo.
Qué cambia
Lo que había antes era una estimación: alguien la decía en voz alta, otro la anotaba a mano, y si la ponían en duda no había con qué contestar.
Ahora hay un número en pantalla, zona por zona, que sube y baja con la gente y que avisa antes de llegar al límite. Y al otro día ese mismo número es la curva de la noche: a qué hora entró cada tanda, cuándo estuvo el pico y cuánto tardó en vaciarse cada piso.
Dónde lo vimos

CAM-588Una puerta, una credencial y dos personas adentro
«Avisame si por una puerta de personal pasan dos personas con una sola apertura.»

CAM-516Cajero abierto a la vereda y dos personas en la zona
«Avisame si el cajero está abierto para mantenimiento y hay más de una persona adentro de la zona de alrededor sin contar al técnico.»

CAM-25Enero: la arena llegó al límite de capacidad
«Decime cuándo la playa llega al límite de capacidad y avisame si hay fuego o motos de agua adentro de la zona de baño.»

CAM-21Una pelea en plena vereda
«Avisame si hay una pelea en la calle y decime cuánta gente se está juntando alrededor.»

CAM-503Cuánta gente entró a la sala y cuánta sigue en el café
«Avisame cuando la espera en el mostrador de acreditación pase de cinco minutos.»

CAM-166Agua entrando en el recinto subterráneo
«Avisame apenas entre agua por el vano del pozo, y decime cuánta gente hay adentro en ese momento.»

CAM-542Casi cinco mil personas adentro, y hay que saber en qué piso
«Avisame si el atrio se acerca a la capacidad segura o si una balconada se llena.»

CAM-398Clínker al rojo volcado fuera del horno
«Avisame al momento si sale material caliente fuera de la boca del horno o si hay fuego en la explanada, y decime cuánta gente hay cerca.»

CAM-561Cuánta gente hay adentro del predio, en este momento
«Avisame si el molinete deja de sumar gente durante el cambio de turno.»

CAM-361El chorro cayó fuera y el metal corre por el piso
«Avisame apenas caiga metal fuera del molde o del canal, y decime cuánta gente hay en la nave en ese momento.»
Lo que no hace
Cuenta personas y no sabe quiénes son: no identifica a nadie y no lleva ficha de nadie.
Y molinete no es. Cuando la gente pasa muy pegada, o la cámara está mal puesta, el número se resiente, y por eso el punto y el encuadre de la cámara de conteo se eligen antes de instalar y no después. Puertas tampoco cierra: da el número y avisa del umbral. Cerrar un acceso lo decide quien manda en la sala.
Preguntas
- ¿IRIS sabe quién entró?
- Sabe cuántos. Quiénes, no: caras no reconoce, nombres no maneja y ficha de nadie no guarda. Para saber cuánta gente hay adentro no hace falta saber quién es quién, hace falta el número. Es la diferencia entre un contador y un control de accesos: el control de accesos pregunta quién sos, el contador suma y resta. Acá lo único que queda es un número por zona y la hora a la que se midió.
- ¿Este número sirve como capacidad habilitada?
- No, porque la capacidad habilitada no la fija una cámara: la fijan la habilitación del local y el proyecto que la respalda. Lo que hace IRIS es medir cuánta gente hay adentro respecto de ese límite y avisar antes de llegar. El número se mide siempre igual sobre la misma zona dibujada y se puede volver a comprobar sobre el video, así que sirve para operar y para explicar después lo que pasó. Fijar el límite, no.
- ¿Cuenta también a los que salen?
- Sí, y es lo que hace que el número sirva de algo. Un contador que solo suma entradas da una cifra que crece toda la tarde y que a las nueve dice que adentro hay el triple de gente de la que hay. La raya de conteo tiene sentido: separa a quien la cruza para adentro de quien la cruza para afuera, y lo que hay adentro es la resta. Por eso el número baja cuando termina la función y vuelve a subir cuando empieza la siguiente.
- ¿Y si una sola cámara tiene que cubrir una sala grande?
- Con puertas, no con superficie. Un bloque compacto al fondo de una sala grande es lo más difícil que hay para contar: la gente se tapa, la perspectiva aplasta y el número pasa a ser una estimación. En cambio, en una puerta las personas cruzan de a una o de a dos, y ahí el conteo es sólido. Por eso lo que se mide bien casi siempre se arma sobre los accesos, y la cifra de la sala sale de sumar y restar lo que pasó por cada uno.
Miralo vos mismo
Acá no hay alarmas de más. Hay lo que hay que ver.
No es un video grabado ni un dibujo explicativo: es un resumen de la pantalla real, con un caso distinto cada vez que arranca. Atrás hay mucho más.
- Dibujás la raya
- Se cuenta solo
- Sale un número
¿No ves lo tuyo acá?
Lo que ves acá es lo que tenemos armado, no lo que IRIS entiende: son dos listas distintas. Ésta queda corta a propósito, porque a IRIS se le pide con una frase y las frases no se terminan nunca. Contanos qué tenés delante de tus cámaras y te decimos si lo entiende, o si todavía no.
Y lo mejor
En la octava hora de turnonadie mira como en la primera. Y eso no es un defecto.
A las cuatro de la mañana la cámara entiende lo que entendía al mediodía, porque no tiene octava hora, y avisa igual a quien esté de turno. Lo otro es ser persona, nada más.
Contanos tu problema y te decimos si IRIS lo entiende o todavía no.
Respondemos el mismo día hábil.