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¿Cómo se sabe cuánta gente hay adentro sin ir a contarla?

Nadie sabe cuánta gente hay adentro

Siete y cuarto de la noche, día de evento en la plazoleta central. Abajo la gente está apretada frente al escenario y arriba los dos balcones están ocupados de punta a punta, con personas asomadas a la baranda. Las escaleras eléctricas siguen subiendo llenas. En el puesto de control alguien mira la pantalla y suelta un número: «como tres mil». Es un número dicho, no un número medido.

17 cámaras en 10 sectores

Así se le pide

««Avíseme si el atrio se acerca a la capacidad segura o si un balcón se llena.»»

Ese número es el que recibe el jefe de seguridad y el que queda escrito en la minuta del evento. Si se queda corto, se sigue dejando entrar gente a un piso que ya no da más. Si se pasa, se cierra una puerta que no hacía falta cerrar y la fila que se arma en el andén se vuelve el otro problema. Y el día que pase algo, la primera pregunta del informe va a ser cuánta gente había y a qué hora. «Como tres mil» no es una respuesta.

Se decide una vez

El límite no lo pone IRIS: lo pone la casa, con su licencia y su plan de emergencias delante. La organización decide una vez qué zona es cada una, cuál es su límite, en qué porcentaje quiere el primer aviso y a quién le llega. También decide dónde se traza la raya de conteo, porque una raya no se describe hablando: se dibuja. A partir de ahí IRIS cuenta igual todos los días, sin que nadie lo vuelva a explicar.

El aforo se contó siempre a mano, y a mano quiere decir de tres formas malas. Con un contador de mano en la puerta, que se cansa. Con el dato del torniquete, que cuenta quien entra pero se olvida de quien sale. O con el ojo de quien lleva veinte años haciéndolo, que acierta bastante y no lo puede demostrar. Ninguna de las tres sirve cuando el número tiene que estar en una pantalla a las siete y cuarto de la noche.

Contar es distinto de vigilar, y por eso se pide distinto. Una alerta se pide hablando, con una frase. Un conteo se pide dibujando: una raya sobre la puerta, una zona sobre el piso del atrio. Nadie puede describir una raya con palabras, hay que trazarla, y esa es justo la razón por la que el número es repetible: se cuenta siempre lo mismo, se puede volver a comprobar sobre el mismo video y no depende de quién estuviera mirando. Preguntar sirve para buscar. Contar sirve para medir. Y no se hacen igual.

Y hay una versión pequeña de esta palabra que es igual de importante. La sala de llenado validada para seis personas donde hay ocho. La esclusa por la que solo puede pasar uno cada vez y donde entran dos aprovechando la misma apertura. La puerta de personal que se abre con una tarjeta y cruzan dos. Ahí el aforo no es cinco mil: es uno. El conteo es el mismo, el límite lo cambia todo.

Qué cambia

Antes la cifra salía del ojo de quien llevaba más años en la puerta. Se decía, se anotaba en la minuta y ahí quedaba; el día que alguien la ponía en duda, la discusión se ganaba por antigüedad y no por dato.

Hoy está en pantalla, partida por zonas, moviéndose con la gente, y suena antes de tocar el tope y no cuando ya se pasó. Al otro día esa misma cifra es la historia del evento dibujada: a qué hora entró el grueso, dónde estuvo el pico y cuántos minutos se demoró en quedar vacío el segundo piso.

Dónde se ve

  • Una puerta de uso restringido al final de un pasillo de abordaje, con su aviso de solo personal. Un trabajador la abrió con su carné y está entrando; sostiene la hoja mientras pasa. Detrás de él, aprovechando la hoja abierta, entra una segunda persona que no abrió nada. A la izquierda hay un torniquete bajo, que es el paso normal, y por el pasillo siguen caminando pasajeros con equipaje. IRIS ve dos cuerpos cruzando con una sola apertura, apunta la hora y guarda el video. Nada más.

    CAM-588Una puerta, un carné y dos personas adentro

    «Avíseme si por una puerta de personal pasan dos personas con una sola apertura.»

    Ver esta cámaraLos aeropuertos

  • Media mañana, en el andén. El cajero está abierto —se le ve la puerta batida y el interior— y delante hay un técnico de rodillas con la caja de herramientas en el piso. Detrás quedó la camioneta de servicio, con las puertas traseras abiertas y las bandejas a la vista. Y dentro de la zona dibujada alrededor de la máquina hay dos personas más. Eso es lo que IRIS afirma y nada más: cajero abierto, un técnico trabajando, dos personas en la zona. Quiénes son y a qué vinieron no lo sabe, y no lo dice.

    CAM-516Un cajero abierto en la calle y dos personas dentro de la zona

    «Avíseme si el cajero está abierto para mantenimiento y hay más de una persona dentro de la zona de alrededor sin contar al técnico.»

    Ver esta cámaraLa banca

  • La playa está al límite de su capacidad y un grupo muy numeroso se concentró sobre la arena. Además hay una fogata encendida y una moto acuática entró a la zona de baño.

    CAM-25La playa al límite del aforo

    «Dígame cuándo la playa llega a su capacidad y avíseme si hay fuego o motos acuáticas dentro de la zona de baño.»

    Ver esta cámaraLa ciudad

  • Cuatro personas se están agarrando en mitad de la calzada y una de ellas cayó al piso. El tránsito se detuvo y se formó un grupo de gente en los dos andenes.

    CAM-21Riña en la vía pública

    «Avíseme si hay una riña en la calle y dígame cuánta gente se está juntando alrededor.»

    Ver esta cámaraLa ciudad

  • Jornada de congreso, media mañana. En el salón del fondo hay público sentado y un ponente delante de la pantalla; la puerta de doble hoja está abierta y sigue entrando gente. En el centro del hall, tres puestos de acreditación atienden la fila del turno de la tarde. A la derecha, el refrigerio: mesas altas con gente de pie y la barra de servicio al costado. IRIS cuenta personas: cuántas cruzan la puerta del salón, cuántas pasan por el mostrador, cuántas hay dentro en cada momento y cuántas siguen en el café cuando la ponencia ya empezó.

    CAM-503Cuánta gente hay adentro del salón y cuánta sigue en el café

    «Avíseme cuando la espera en el mostrador de acreditación pase de cinco minutos.»

    Ver esta cámaraLos hoteles

  • Un pozo de inspección subterráneo de la red, con el agua entrando a chorro por el vano del muro del fondo y cayendo en cascada sobre el piso. Dos operarios con casco y chaleco están parados en medio, con el agua por la pantorrilla, y por la escalera de la izquierda el agua ya baja por los escalones. Arriba, en la pasarela, hay tres personas mirando. IRIS ve que entra agua por donde no debería y que hay gente adentro; no sabe quién es ninguna.

    CAM-166Agua entrando al tanque subterráneo

    «Avíseme apenas entre agua por el vano del pozo, y dígame cuánta gente hay adentro en ese momento.»

    Ver esta cámaraLas infraestructuras

  • Tarde de evento en el atrio. Abajo, una masa compacta delante del escenario; arriba, los dos balcones ocupados de punta a punta y la gente asomada a la baranda. Las escaleras eléctricas siguen subiendo y bajando público. Aquí IRIS no pregunta nada: hay una raya trazada sobre las escaleras y una zona por piso. Cuenta cuántas personas hay dentro, cómo se reparten entre el atrio y los dos balcones y cómo cambia ese reparto minuto a minuto.

    CAM-542Casi cinco mil personas adentro, y hay que saber en qué piso

    «Avíseme si el atrio se acerca a la capacidad segura o si un balcón se llena.»

    Ver esta cámaraLos centros comerciales

  • Última hora de la tarde en el patio del horno. Por la boca del horno rotatorio sale material al rojo que baja por la rampa y cae fuera de la zona prevista. En el piso hay un montón de clínker incandescente ardiendo, con llama viva y humo. Alrededor, ocho personas con chaleco reflectivo miran desde detrás de una cinta de señalización roja y blanca y de una señal de acceso restringido. A la izquierda hay un carrotanque parqueado. IRIS ve material caliente fuera de lugar.

    CAM-398Clínker al rojo derramado fuera del horno

    «Avíseme al momento si sale material caliente fuera de la boca del horno o si hay fuego en el patio, y dígame cuánta gente hay cerca.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Cinco y media de la mañana en la portería de una zona franca. Por el carril de la derecha entran los vehículos; por el torniquete de peatones acaba de pasar alguien que puso la tarjeta en el lector, con el morral al hombro. Al lado de la caseta hay una puerta de personal más angosta, la que se abre cuando el cambio de turno aprieta. IRIS cuenta cuánta gente cruza cada una, en qué sentido y a qué hora, y de ahí sale cuántas personas hay dentro del predio en este momento. Cuenta cuerpos que cruzan una raya: no reconoce ningún rostro, no sabe quién es nadie y no le hace falta saberlo para dar el número.

    CAM-561Cuánta gente hay adentro del predio, en este momento

    «Avíseme si el torniquete deja de sumar gente durante el cambio de turno.»

    Ver esta cámaraLa seguridad pública

  • Nueve y media de la noche, área de colada. La olla de la grúa basculó sobre el carro de moldes y el chorro no entró: cae por fuera, salpica el piso y deja un charco de metal líquido junto al carro. Las chispas llegan hasta la barrera amarilla. Alrededor hay más de una docena de personas: unas se apartan, otras se cubren la cara con el brazo. A la derecha, los lingotes ya fríos apilados en estibas.

    CAM-361El chorro de la cuchara cayó por fuera y el metal corre por el piso

    «Avíseme apenas caiga metal fuera del molde o del canal, y dígame cuánta gente hay en el área en ese momento.»

    Ver esta cámaraLa industria

Lo que no hace

IRIS no identifica a nadie: cuenta personas, no sabe quiénes son y no lleva ficha de nadie.

Tampoco es un torniquete. Cuando la gente pasa muy pegada o la cámara está mal puesta, el número se resiente, y por eso el punto y el encuadre de la cámara de conteo se eligen antes de instalar y no después. Y no cierra puertas: da el número y avisa del umbral. Cerrar un acceso lo decide quien manda en la central de monitoreo.

Preguntas

¿IRIS sabe quién entró?
No. Cuenta personas y no sabe quiénes son: no reconoce rostros, no maneja nombres y no arma ficha de nadie. Para el aforo eso no hace ninguna falta; hace falta cuántos son. Es la diferencia entre un contador y un control de accesos: el control de accesos pregunta quién es usted, el contador solo suma y resta. Lo que queda es un número por zona y la hora a la que se midió.
¿Vale este número para el aforo legal?
No, porque el aforo legal no lo fija una cámara: lo fijan la licencia, el proyecto y la autoridad que los aprueba. Lo que hace IRIS es medir cuánta gente hay adentro respecto a ese límite y avisar antes de llegar. El número se mide siempre igual sobre la misma zona dibujada y se puede volver a comprobar sobre el video, así que sirve para operar y para explicar después lo que pasó. Fijar el límite, no. Y sobre la homologación, para que quede claro: el conteo de personas de IRIS está homologado por el Centro Español de Metrología —el instituto de metrología de España— a través de NeuralPax. Es una homologación española, no una acreditación colombiana, y no la presentamos como tal. Lo que llega hasta aquí es el método: la misma raya, en el mismo lugar, todos los días.
¿Cuenta también a los que salen?
Sí, y es justo lo que hace que la cifra sirva. Un contador que solo suma entradas crece toda la tarde y a las nueve de la noche dice que adentro hay el triple de la gente que hay. La raya de conteo tiene sentido: distingue quién la cruza hacia adentro y quién hacia afuera, y el aforo es la resta de las dos. Por eso el número baja cuando termina la función y vuelve a subir cuando entra la siguiente.
¿Y si una sola cámara tiene que cubrir un salón grande?
Entonces conviene contar puertas, no superficie. Contar cabezas en una masa compacta al fondo de un salón grande es lo más difícil que hay: la gente se tapa, la perspectiva aplasta y el número empieza a ser un cálculo. Contar quién cruza cada puerta es mucho más sólido, porque en una puerta las personas pasan de una en una o de dos en dos. Por eso el aforo bien medido casi siempre se monta sobre los accesos.

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Mírelo usted mismo

Aquí no sobran alarmas. Está lo que hay que ver.

Ni video grabado ni dibujo explicativo: es un resumen de la pantalla real, y arranca con un caso distinto cada vez. Detrás hay mucho más.

  1. Usted dibuja la raya
  2. Se cuenta solo
  3. Sale un número
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IRISDirectoGrabacionesGISIncidencias3996SituaciónCasosLPRAutomatizacionesIRIS DATA
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IRIS · Infinity Neural

¿No ve lo suyo aquí?

Estas palabras son las que tenemos montadas, no las que IRIS entiende. La lista se queda corta a propósito: se le pide con una frase, y las frases no se acaban. Cuéntenos qué tiene delante de sus cámaras y le decimos si lo entiende, o si todavía no.

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Y lo mejor

En la octava hora de turnonadie mira como en la primera. Y eso no es un defecto.

Es ser persona. La cámara no tiene octava hora: a las cuatro de la mañana entiende lo mismo que entendía a mediodía, y avisa igual a quien esté de turno.

Cuéntenos su problema y le decimos si IRIS lo entiende o todavía no.

Estamos en España, con seis o siete horas de diferencia. Si llama por la mañana, en España es media tarde y contesta una persona; por la tarde ya cerramos, y si escribe le contestamos igual.