Soluciones por tipoAnálisis de movilidad
¿Quién vigila lo que entra en el agua?
En el agua no hay puertas que cerrar
Mediodía de un domingo de temporada alta en una ensenada. La arena está llena, hay toldos hasta las rocas y el agua tiene más gente que sitio. Una moto acuática entra por el lado izquierdo, pasa por dentro de la línea de boyas y sigue hacia el centro de la ensenada a la misma velocidad a la que venía por fuera. Adentro del agua hay muchachos haciendo pie. El salvavidas está mirando hacia el otro extremo de la playa, que es lo que tocaba mirar.
6 cámaras en 3 sectores
Así se le pide
«Avísame apenas una embarcación entre a la zona balizada de baño, sea del tipo que sea.»
Ni puerta que cerrar ni cerca que levantar: la zona de baño se marca con boyas, y una boya no detiene nada, apenas dice dónde está el límite. Así que cuando algo entra donde no debe, lo que queda son segundos, y quien tendría que reaccionar está de espaldas por pura estadística. Después viene el reporte, la denuncia y una pregunta difícil de contestar: cómo entró una embarcación por la bocana a plena luz sin que la viera nadie.
Se decide una vez
Una vez se decide. Quien administra la zona o la autoridad del puerto dice dónde está la línea de boyas, qué se puede meter adentro y qué no, en qué meses aplica y a quién se avisa: al salvavidas, al equipo de turno del municipio o a los dos. Después la comprobación corre todo el día, toda la temporada y en cada cámara que mire esa agua. La línea se dibuja una vez sobre la imagen y ya no hay que volver a explicarla.
El agua se vigila peor que la tierra, y no es por falta de ganas. Una ensenada tiene doscientos metros de frente abierto, la vigilancia son dos personas y un mirador, y lo que hay que mirar cambia de sitio cada minuto. En una dársena de puerto pasa lo mismo: el muelle está cercado por arriba, pero por el agua se llega hasta el cantil sin cruzar ninguna puerta. Alguien que llega nadando a la escala no saltó nada, porque no había nada que saltar.
Aquí IRIS hace dos cosas distintas y conviene no mezclarlas. Una es avisar: una embarcación dentro de la zona de baño, un peñero parado donde no hay fondeadero, alguien acercándose al muelle a nado. Eso es una alerta y se pide con una frase. La otra es contar: cuántas embarcaciones cruzan la bocana en una hora, cuántas hay adentro de la ensenada a la vez, cuánto tiempo se queda cada una. Eso no se pide hablando: se traza sobre la imagen, y el número se puede repetir y defender.
Las dos juntas cambian cómo se gestiona una costa. La primera evita el susto de hoy. La segunda contesta la pregunta de la temporada siguiente: cuántas entraron el domingo de más gente, a qué hora se llenó la ensenada, y si el fondeo que se quiere regular tiene de verdad el tráfico que dicen los vecinos o el que dicen los amarradores. Sin número, esa discusión no se gana nunca.
Qué cambia
Lo que pasaba en el agua se sabía si alguien estaba mirando ese pedazo de mar en ese momento, y con doscientos metros de frente eso es azar. Ahora la línea de boyas está dibujada en la imagen y el aviso llega con la cámara abierta. Y al cerrar la temporada hay un número de embarcaciones por hora, en vez de la impresión que se llevó el equipo aquel fin de semana.
Dónde lo hemos visto

CAM-26Una moto de agua metida en la zona de baño
«Avísame apenas una embarcación entre en la zona balizada de baño, sea del tipo que sea.»

CAM-441Alguien llega al muelle nadando
«Avísame si alguien entra nadando a la dársena o si una embarcación pequeña se acerca al muelle.»

CAM-570Un peñero se para donde no hay fondeadero, y sigue ahí
«Avísame si una embarcación deja de avanzar dentro de la ensenada más de cuatro minutos.»

CAM-571Treinta y ocho embarcaciones por hora cruzando la bocana
«Avísame si hay más de seis embarcaciones dentro de la ensenada a la vez.»

CAM-572Una embarcación parada del otro lado de la línea de boyas
«Avísame si una embarcación se queda parada dentro de la línea de boyas más de cinco minutos.»
Lo que no hace
De quién es la embarcación IRIS no lo distingue, ni lee su matrícula de casco desde lejos, ni identifica a nadie que esté en el agua. Ve que algo entró donde no tenía que entrar y avisa. Al salvavidas tampoco lo sustituye: no nada, no rescata y no decide si se cierra la playa. Y con mar movida o contraluz fuerte, una cabeza a cien metros es difícil para cualquiera, también para esto.
Preguntas
- ¿Distingue una moto acuática de un peñero?
- Sí, distingue tipos de embarcación, y esa diferencia importa porque las reglas no son iguales: una embarcación fondeada dentro de una zona protegida es un problema de ambiente, y una moto acuática dentro del área de baño es un problema de seguridad de las personas. Lo que no hace es saber de quién es cada una: no lee la matrícula de casco desde una cámara puesta en un mirador ni sabe si esa embarcación tiene licencia. Eso lo comprueba quien va.
- ¿Puede contar las embarcaciones que entran y salen de la ensenada?
- Puede, y se hace de otra forma. Contar no se pide con una frase: se traza una raya en la boca de la ensenada, se dice qué sentido es entrar, y cada casco que la cruza suma. Con una segunda raya más adentro se sabe cuántas se quedan adentro y cuánto tiempo. El resultado es un número por hora y por día, comparable de una temporada a la siguiente. Preguntar sirve para buscar; contar sirve para medir, y por eso el número se dibuja en vez de describirse.
- ¿Sirve de noche o con mala mar?
- Con luz de día y mar tranquila una embarcación entrando a la zona de baño se ve sin problema; de noche todo depende del equipo, porque sin una cámara térmica o sin iluminación lo que no está en la imagen tampoco está para IRIS. Y con oleaje, espuma y contraluz, un objeto pequeño y lejano se le complica a cualquier sistema, igual que a un ojo humano. Por eso el encuadre se revisa antes: si esa cámara no da, se dice y punto.
- ¿Esto vigila a los bañistas?
- De esa manera, no. A nadie identifica, caras no reconoce y por la playa no sigue a ninguna persona. Lo que mira son dos cosas: si algo entra donde no debe entrar y cuánta gente hay en la arena para saber si se llega al aforo. El aforo es un número, no una lista: dice que hay mucha gente, no quién es esa gente. Y quien decide si se cierra un acceso o se avisa por el altavoz es siempre una persona del servicio de playas.
Míralo tú mismo
Aquí no hay alarmas de más. Hay lo que hay que ver.
No es un video grabado ni un dibujo explicativo: es un resumen de la pantalla real, con un caso distinto cada vez que arranca. Detrás hay mucho más.
- Trazas la raya
- Se cuenta solo
- Sale un número
¿No ves lo tuyo aquí?
Se queda corta a propósito, esta lista: son las palabras que tenemos armadas, no las que IRIS entiende. Como se le pide con una frase, y las frases no se acaban, lo mejor es que nos cuentes qué tienes delante de tus cámaras: te decimos si lo entiende, o si todavía no.
Y lo mejor
Una pared de monitores impresiona.Nadie puede leer cuarenta cuadros a la vez.
Mientras más cuadros hay, menos se mira cada uno. IRIS mira las cuatro mil cámaras a la vez y señala una sola: la que ahorita necesita a alguien.
Explícanos tu problema y te decimos si IRIS lo entiende o todavía no.
Respondemos el mismo día laborable. Escribe a cualquier hora: se responde en horario de España.