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¿Quién vigila lo que entra al agua?

En el agua no hay puertas que cerrar

Mediodía de agosto en una caleta. La arena está llena, hay sombrillas hasta las rocas y el agua tiene más gente que lugar. Una moto acuática entra por el lado izquierdo, pasa por dentro de la línea de boyas y sigue hacia el centro de la bahía a la misma velocidad a la que venía por fuera. Adentro del agua hay niños donde apenas hacen pie. El salvavidas está viendo hacia el otro extremo de la playa, que es lo que tocaba ver.

6 cámaras en 3 sectores

Así se le pide

«Avíseme en cuanto una embarcación entre a la zona balizada de nado, sea del tipo que sea.»

En una playa no hay puerta que cerrar ni barda que levantar. La zona de nado se marca con boyas, y una boya no detiene nada: nada más señala dónde está el límite. Cuando algo entra donde no debe, el margen que queda son segundos, y quien tendría que reaccionar está de espaldas por pura estadística. Después llegan el reporte, la queja y la pregunta de por qué nadie vio entrar una embarcación por la bocana a plena luz del día.

Se decide una vez

Esto se decide una vez. Quien administra la playa o el puerto dice dónde está la línea de boyas, qué se puede meter adentro y qué no, en qué meses se aplica y a quién se avisa: al salvavidas, a la autoridad o a los dos. IRIS lo revisa todo el día, toda la temporada y en cada cámara que vea esa agua. La línea se dibuja una vez sobre la imagen y ya no hay que volver a explicarla.

El agua se vigila peor que la tierra, y no es por falta de ganas. Una caleta tiene doscientos metros de frente abierto, la vigilancia son dos personas y una torre, y lo que hay que ver cambia de lugar cada minuto. En una dársena de puerto pasa lo mismo: el muelle está cercado por arriba, pero por el agua se llega hasta el cantil sin cruzar ninguna puerta. Alguien que llega nadando a la escalera del muelle no saltó nada, porque no había nada que saltar.

Aquí IRIS hace dos cosas distintas y conviene no mezclarlas. Una es avisar: una embarcación dentro de la zona de nado, una lancha detenida donde no hay fondeadero, alguien acercándose al muelle a nado. Eso es una alerta y se pide con una frase. La otra es contar: cuántas embarcaciones cruzan la bocana en una hora, cuántas hay dentro de la caleta a la vez, cuánto tiempo se queda cada una. Eso no se pide hablando: se traza sobre la imagen, y el número se puede repetir y defender.

Las dos juntas cambian cómo se gestiona una costa. La primera resuelve el susto de hoy. La segunda contesta la pregunta del invierno siguiente: cuántas entraron el primer sábado de agosto, a qué hora se llenó la caleta, y si el fondeo que se quiere regular tiene de verdad el tráfico que dicen los vecinos o el que dicen los lancheros. Sin número, esa discusión no se gana nunca.

Qué cambia

Antes, lo que ocurría en el agua se sabía si alguien estaba mirando ese pedazo de mar en ese preciso momento, y con doscientos metros de frente eso es pura suerte. Ahora la línea de boyas está dibujada sobre la imagen y el aviso entra con la cámara abierta. Y al cerrar la temporada existe un número de embarcaciones por hora, en lugar de la impresión que se llevó el equipo aquel agosto.

Dónde se ve

  • Una caleta vista desde arriba a mediodía. A la izquierda, la arena con sombrillas, camastros y gente acostada, y abajo unas rocas con tablas de surf recargadas. El agua está llena de bañistas, la mayoría de pie donde cubre poco. Una línea de boyas rojas y blancas cruza el encuadre y cierra la zona de baño. Dentro de esa zona, entre los bañistas, hay una moto acuática con una persona a bordo dejando estela. Una segunda moto acuática está junto a la línea de boyas, en agua abierta.

    CAM-26Moto acuática en la zona de baño

    «Avísame en cuanto una embarcación entre a la zona balizada de baño, sea del tipo que sea.»

    Ver esta cámaraLa ciudad

  • Mediodía en la dársena. Una persona nada hacia el borde del muelle, a pocos metros de la escalera de gato empotrada en el muro. Por la izquierda entra una lancha inflable. Arriba, en el muelle, un guardia y un vehículo de servicio; al fondo, el buque atracado. Para una cámara corriente todo esto es agua que se mueve. IRIS separa lo que avanza como una persona o como una embarcación del oleaje, de los reflejos y de las aves.

    CAM-441Alguien se acerca al muelle nadando

    «Avísame si alguien entra nadando a la dársena o si una embarcación pequeña se acerca al muelle.»

    Ver esta cámaraLos puertos

  • Caleta abierta a mediodía, vista desde un mirador. En primer plano está la cámara de vigilancia costera en su poste, y dos personas de servicio: una ve con binoculares y la otra comprueba la imagen en una consola de campo. En medio de la caleta hay una lancha abierta detenida, escorada, con la borda casi a ras de agua y un círculo de espuma alrededor: lleva un rato dando vueltas sin avanzar. Mar adentro navegan un yate, una embarcación de pesca y un velero, todos en ruta. IRIS no dice quién va en esa lancha ni de dónde viene: dice que hay una embarcación que dejó de avanzar dentro de la caleta y cuánto rato lleva así.

    CAM-570Una lancha se detiene donde no hay fondeadero, y sigue ahí

    «Avísame si una embarcación deja de avanzar dentro de la caleta más de cuatro minutos.»

    Ver esta cámaraLa seguridad pública

  • La misma caleta, medida en vez de vigilada. Hay una raya trazada en la boca, de punta a punta del encuadre, y otra más adentro. Cada embarcación que cruza la primera se suma; la que además cruza la segunda es que entró y no solo pasó por delante. Y hay una zona dibujada sobre el espejo de agua, que dice cuántas se quedan dentro y cuánto rato. En la imagen hay un yate, una lancha de pesca y un velero navegando mar adentro, y una lancha detenida en medio. IRIS cuenta cascos: no sabe quién va a bordo de ninguno.

    CAM-571Treinta y ocho embarcaciones por hora cruzan la bocana

    «Avísame si hay más de seis embarcaciones dentro de la caleta a la vez.»

    Ver esta cámaraLa seguridad pública

  • Ensenada de agua clara, con el fondo visible, y una línea de boyas que marca el límite de una zona protegida. Del lado de adentro hay una embarcación de madera detenida, con artes de pesca a bordo y aparejos en el agua junto al bajo de roca; una persona va parada en cubierta. Afuera de la línea espera una embarcación de servicio y, en primer plano, la cámara de la costa con dos personas revisando la imagen en una tableta. IRIS no dice qué está haciendo esa embarcación: dice que está detenida dentro de la línea, en qué punto y desde qué hora.

    CAM-572Una embarcación parada al otro lado de la línea de boyas

    «Avísame si una embarcación se queda parada dentro de la línea de boyas más de cinco minutos.»

    Ver esta cámaraLa seguridad pública

Lo que no hace

IRIS no distingue de quién es la embarcación ni lee la identificación del casco desde lejos, y no identifica a nadie que esté en el agua. Ve que algo entró donde no tenía que entrar y avisa. Tampoco sustituye al salvavidas: no nada, no rescata y no decide si se cierra la playa. Y con mar picada o contraluz fuerte, una cabeza a cien metros es difícil para cualquiera, también para esto.

Preguntas

¿Distingue una moto acuática de una lancha de pesca?
Sí, distingue tipos de embarcación, y esa diferencia importa porque las reglas no son iguales: una lancha fondeada dentro de una zona protegida es un problema ambiental, y una moto acuática dentro del área de nado es un problema de seguridad de las personas. Lo que no hace es saber de quién es cada una: no lee la identificación del casco desde una cámara puesta en una torre ni sabe si esa lancha tiene permiso. Eso lo comprueba quien va.
¿Puede contar las embarcaciones que entran y salen de la caleta?
Sí, y se hace de otra manera. Contar no se pide con una frase: se traza una raya en la boca de la caleta, se define cuál sentido es entrar, y cada casco que la cruza suma. Con una segunda línea más adentro se sabe cuántas se quedan y por cuánto tiempo. El resultado es un número por hora y por día, comparable de un verano al siguiente. Preguntar sirve para buscar; contar sirve para medir, y por eso el número se dibuja en lugar de describirse.
¿Sirve de noche o con mal tiempo en el mar?
Depende, y preferimos aclararlo antes. Con luz de día y mar tranquilo, una embarcación entrando a zona de nado se ve bien. De noche depende por completo de la cámara: sin una térmica o sin iluminación, lo que no está en la imagen tampoco lo ve IRIS. Y con oleaje fuerte, espuma y contraluz, un objeto chico y lejano se le complica a cualquier sistema, igual que a un ojo humano. Por eso el encuadre se revisa antes, y si una cámara no da, se dice.
¿Esto vigila a los bañistas?
No de esa manera. IRIS no identifica a nadie, no reconoce rostros y no le sigue el paso a nadie por la playa. Lo que ve son dos cosas: si algo entra donde no debe entrar, y cuánta gente hay en la arena para saber si se llega al cupo. El aforo es un número, no una lista: dice que hay mucha gente, no quién es esa gente. Y quien decide si se cierra un acceso o se avisa por altavoz es siempre una persona del servicio de playa.

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Véalo usted mismo

Aquí no hay alarmas de más. Hay lo que hay que ver.

No es un video grabado ni un dibujo explicativo: es un resumen de la pantalla real, con un caso distinto cada vez que arranca. Detrás hay mucho más.

  1. Se dibuja la raya
  2. Se cuenta solo
  3. Sale un número
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IRISDirectoGrabacionesGISIncidencias3996SituaciónCasosLPRAutomatizacionesIRIS DATA
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IRIS · Infinity Neural

¿No ve lo suyo aquí?

Estas palabras son las que tenemos montadas, no las que IRIS entiende. La lista se queda corta a propósito: se le pide con una frase, y las frases no se acaban. Cuéntenos qué tiene frente a sus cámaras y le decimos si lo entiende, o si todavía no.

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Y lo mejor

Una pared de monitores impresiona.Nadie puede leer cuarenta cuadros a la vez.

Entre más cuadros hay, menos se ve cada uno. IRIS ve las cuatro mil cámaras a la vez y señala una sola: la que en este momento necesita a alguien.

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