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Soluciones por tipoEficiencia productiva

¿Y si el defecto lo ve el cliente antes que nosotros?

El defecto sale por la puerta

Las 11:40 a.m. en la mesa de revisión final de una planta de confección. Sobre la mesa hay una prenda recién terminada, bajo la lámpara. En la costura del costado, justo encima del refuerzo, la puntada saltó dos centímetros, y el ruedo de esa manga no cuadra con el de la otra. La prenda lleva cuarenta segundos ahí. En dos minutos entra al fardo y el fardo se va a la bodega de embarque.

8 cámaras en 6 sectores

Así se le pide

«Avisame si sale una pieza con una costura abierta, una mancha o un ruedo que no cuadra, y guardame la foto.»

Ese fardo viaja semanas en contenedor antes de que alguien mire la prenda con calma. La mira el cliente en su bodega, o la mira quien la compra. Entonces el reproceso se hace en la casa de otro, el flete se paga dos veces y alguien tiene que explicar cómo salió así de una línea que tiene una mesa de revisión justo al final.

Se decide una vez

Esto se decide una vez. Calidad dice qué se mira en cada puesto —costura, ruedo, mancha, superficie—, en qué punto de la línea se mira y a quién se avisa: si en la mesa final aparece una costura abierta o un ruedo desparejo, aviso al jefe de calidad con la foto y el número de puesto antes de que la pieza pase al fardo. IRIS lo aplica en todos los turnos, pieza por pieza, sin que nadie tenga que acordarse.

Un defecto visual es barato el minuto en que aparece y carísimo tres semanas después. En la línea se arregla con un reproceso y diez minutos de puesto. Del otro lado del mar se arregla con un reclamo, un flete de vuelta y una conversación incómoda. Y no hace falta que sea una prenda: una lámina de acero con una grieta abierta en la cara de arriba, un bulto que llega a la mesa de embarque roto y mojado, tres filas de un parque solar con el vidrio reventado. Siempre es lo mismo: algo que se ve, que estaba delante de una cámara, y que nadie miró a tiempo.

El problema no es que falte gente mirando. Es que mirar cansa. Quien revisa ve pasar cientos de piezas iguales por turno, y las iguales son justo las que apagan la atención. A las once de la mañana ve la puntada saltada. A las siete de la tarde, con la misma prenda y la misma luz, no la ve. Nadie tiene la culpa de eso: es como funciona una persona.

IRIS mira siempre igual. Se le explica qué es un defecto en este producto —una costura abierta, una mancha, un ruedo desparejo, una lámina con grieta, una caja aplastada, un panel roto— y avisa cuando pasa una pieza que no se parece a las demás, con la foto y el punto de la línea. No dice si esa pieza se bota o se reprocesa: eso lo decide quien sabe. Dice que hay que mirarla, y lo dice mientras todavía está adentro de la planta.

Qué cambia

El defecto se encontraba en la revisión final, en la auditoría de embarque o directamente del otro lado, y para entonces ya nadie sabía en qué puesto había salido. Ahora llega una foto con la pieza, la hora y el punto de la línea mientras el producto sigue en el módulo. La diferencia no es solo arreglarlo antes: es saber dónde se está produciendo y poder ir a mirar la máquina que lo hace.

Dónde lo hemos visto

  • Bajo las rampas de luz del puesto de inspección final, un carro gris terminado espera detenido sobre la banda. Dos cosas se salen de lo normal en el mismo costado: encima del pliegue de la puerta delantera hay un golpe, ya rodeado con un círculo rojo, y la junta que separa esa puerta del guardafango no cierra pareja —abre más arriba que abajo—. Desde el pasillo, un inspector con tableta lo revisa; un compañero mira por encima de su hombro. Lo que IRIS tiene delante son esas dos cosas: la marca en la lámina y la separación despareja.

    CAM-228Un golpe en la puerta y una junta que no calza

    «Avisame si sale un carro con un golpe en la lámina o con la junta de la puerta desigual.»

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  • Turno de mañana en mecanizado. Las carcasas de aluminio avanzan una tras otra sobre la banda. Al pasar bajo el pórtico de visión, la línea roja del láser recorre una de ellas y en la pantalla de al lado sale la superficie ampliada: una grieta cruza la pared de la pieza. La torre de luces del pórtico se pone en rojo. La operaria está en la consola, con la imagen enfrente. IRIS vio la grieta en la cara exterior y la marcó al momento.

    CAM-247Una grieta en la pieza, vista bajo el pórtico

    «Avisame si sale una pieza con una grieta o una rebaba en la cara de afuera y guardame la foto.»

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  • Mesa de revisión, media mañana, justo antes de despachar. Lo que está en la mesa no debería estar ahí: una caja con la tapa reventada, el cartón hinchado por la humedad y una mancha de agua corrida alrededor. Un operario con guantes le levanta la solapa rota para ver adentro; una compañera anota en la tableta lo que él le va diciendo. Un tercero espera con una caja entera sobre los rodillos, sin poder avanzar. Al fondo hay una tarima lista con el montacargas manual. De todo eso, lo que IRIS marca es la caja: cartón deformado, rotura y mancha, señalada antes de que salga.

    CAM-268Una caja reventada y mojada, lista para subir al camión

    «Avisame si llega a la mesa de despacho un bulto roto, aplastado o mojado, y guardame la foto.»

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  • Banda de inspección de cápsulas azules y blancas. A la izquierda, la encapsuladora descarga sobre la banda bajo su anillo de luz, y a la par una cubeta guarda las cápsulas a granel. Sobre la banda, entre las cápsulas enteras, hay varias abiertas y partidas, con polvo café derramado alrededor. Una operaria con bata, gorro, mascarilla y guantes mira la banda desde el lado derecho. Las defectuosas siguen avanzando hacia la salida.

    CAM-292Cápsulas partidas y polvo suelto entre las que van bien

    «Avisame cuando pasen por la banda cápsulas abiertas o partidas, o polvo derramado alrededor.»

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  • Una grieta abierta cruza de punta a punta la cara de arriba de la plancha, con los bordes levantados y ya oxidados. Es media mañana en la mesa de inspección: la plancha, recién laminada, quedó parada bajo el foco, con los rodillos quietos debajo. Dos inspectores la miran desde la pasarela de la derecha y uno trae una tableta en la mano. IRIS ubica la marca sobre la plancha y la mide contra ella.

    CAM-373Una grieta abierta de punta a punta de la plancha

    «Avisame si una plancha sale de la mesa con una grieta o un pliegue en la cara de arriba, y guardame la foto con el largo.»

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  • Parque solar en la ladera, media mañana, con el Pacífico al fondo. Ocho filas de paneles. Las de arriba están perfectas, azul oscuro y parejo. Abajo, tres filas se ven blanquecinas: el vidrio quebrado y astillado, módulos partidos y corridos de su lugar y, en medio, un hueco donde falta la placa y se ve el bastidor pelado. Desde esta misma cámara, ayer estaban todas iguales.

    CAM-354Tres filas de paneles con el vidrio quebrado

    «Avisame si aparecen paneles quebrados, sucios o corridos en alguna fila del campo.»

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  • Taller de carrocería. Una carrocería sin pintar sale del puesto de soldadura sobre el skid. En la unión del montante delantero con el techo hay un cordón resaltado en rojo: por fuera se ve irregular. Dos inspectores están al lado; uno señala el punto con la mano y la otra lo anota en una tableta. A la izquierda, los brazos naranjas de la celda. Al fondo avanza la siguiente carrocería. IRIS ve el cordón exterior y marca la unidad.

    CAM-227Un cordón del montante que no cerró bien

    «Avisame si el cordón del montante contra el techo sale irregular al salir de la celda.»

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  • Media tarde en el pasillo 12. Un montacargas golpeó la estantería de la derecha. El parante azul quedó doblado hacia adentro, dos tarimas perdieron la carga y hay cartón reventado por el piso. Quien manejaba sigue sentado en la máquina. Tres compañeros se acercaron y miran. IRIS ve el contacto entre el montacargas y la estructura, marca el segundo exacto y guarda el video. Si el módulo sigue siendo seguro lo dice una inspección, no la cámara.

    CAM-270Un golpe en el rack que nadie va a apuntar

    «Avisame cuando un montacargas golpee una estantería y guardame el video del golpe.»

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Lo que no hace

Medir no mide. No va a decir que una holgura es de tres milímetros y que la tolerancia son dos: eso es un calibre o un banco de medición.

Y ve una sola cara, la que ve la cámara. El revés de una prenda, la cara interior de una lámina o el adentro de una caja cerrada no están en la imagen. Y lo que no está en la imagen, IRIS no se lo inventa.

Preguntas

¿Esto sustituye a un sistema de visión artificial de la línea?
Aquí conviven dos cosas que no compiten, y cada una es mejor en su terreno. Con la pieza detenida, luz controlada y tolerancias en milímetros, manda el equipo de visión de línea, y así debe quedarse. IRIS trabaja con las cámaras que ya cuelgan de la bodega y mira la pieza en movimiento: su terreno es el defecto que se ve a simple vista y que hoy no ve nadie, porque nadie puede mirarlo todo. Conviven bien: una controla la medida, la otra vigila lo que va pasando por delante.
¿Cómo sabe IRIS qué es un defecto en mi producto?
Con palabras y con ejemplos, igual que se lo explicarías a alguien que entra nuevo al puesto. Se le describe qué preocupa en esta pieza —una costura abierta, una mancha, una grieta en la cara de arriba, una caja rota o mojada— y se le enseña en qué zona de la imagen hay que mirar. De ahí en adelante avisa cuando pasa algo que encaja con esa descripción. Nada de programar ni de escribir una regla técnica.
¿Y si el defecto es tan pequeño que la cámara no lo distingue?
Entonces no lo ve, y eso se dice antes de empezar y no después. Lo que se puede detectar depende de tres cosas concretas: resolución de la cámara, distancia a la pieza y luz de esa zona. Una puntada saltada en tela oscura, a seis metros y con luz rasante, sencillamente no está en la imagen. Por eso, antes de dar una regla por buena, se mira esa cámara con esa pieza y con la luz real del turno. Si no se distingue, se cambia el encuadre o se descarta la regla.
¿Se para la línea sola cuando aparece un defecto?
Por defecto no para nada: manda la foto, la hora y el punto de la línea a quien tenga que verlo. Detener una línea cuesta plata y esa decisión la toma una persona con criterio, no un aviso automático. Ahora bien, si en esta planta tiene sentido que cierto defecto detenga la banda, la acción se define con la planta y se deja escrita, para que siempre quede claro quién decidió qué y por qué.

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