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Soluciones por tipoEficiencia productiva

¿Y si el golpe lo ve el cliente antes que nosotros?

El defecto sale por la puerta

11:40 en el puesto de revisión final. Sobre la cinta, abajo de las rampas de luz, hay un paragolpes gris recién pintado. En el pliegue de la esquina tiene un golpe del tamaño de una moneda, y la junta de esa pieza no cuadra con la de al lado. Lleva cuarenta segundos ahí. En dos minutos sale de la línea y se va al patio de expedición.

8 cámaras en 6 sectores

Así se le pide

«Avisame si sale una pieza con un golpe, una grieta o una junta que no cuadra, y guardame la imagen.»

Esa pieza viaja mil kilómetros en camión antes de que alguien la mire con calma. La mira quien la recibe, o la mira el cliente el día del armado. Entonces se repara en el taller de otro, el flete se paga dos veces y alguien tiene que explicar cómo salió así de una línea que tiene un puesto de revisión justo al final.

Se decide una vez

Esto se define una vez. Calidad dice qué se mira en cada puesto —superficie, juntas, cordones, terminación—, en qué punto de la línea se mira y a quién se avisa: si en el puesto final aparece un golpe o una junta despareja, aviso a quien lleva calidad con la imagen y el número de puesto antes de que la pieza pase a expedición. IRIS lo aplica en todos los turnos, pieza por pieza, sin que nadie tenga que acordarse.

Un defecto visual es barato el minuto que aparece y carísimo tres días después. En la línea se arregla con un pulido y diez minutos de puesto. En la planta del cliente se arregla con un reclamo, un flete de vuelta y una conversación incómoda. Y no hace falta que sea una autoparte: una plancha de acero con una grieta abierta en la cara de arriba, un bulto que llega a la mesa de expedición roto y mojado, tres filas de un parque solar con el vidrio reventado. Siempre es lo mismo: algo que se ve, que estaba delante de una cámara, y que nadie miró a tiempo.

El problema no es que falte gente mirando. Es que mirar cansa. Quien revisa ve pasar cientos de piezas iguales por turno, y las iguales son justo las que apagan la atención. A las once de la mañana ve el golpe. A las siete de la tarde, con la misma pieza y la misma luz, no lo ve. Nadie es culpable de eso: es como funciona una persona.

IRIS mira siempre igual. Le explicás qué es un defecto en tu producto —un golpe, una grieta, una rebaba, una caja aplastada, un panel roto— y avisa cuando pasa una pieza que no se parece a las demás, con la imagen y el punto de la línea. No dice si esa pieza se descarta o se repasa: eso lo decide quien sabe. Dice que hay que mirarla, y lo dice mientras todavía está adentro de la planta.

Qué cambia

El defecto aparecía tarde y sin origen: en el repaso final, en la auditoría del patio o directamente en la planta del cliente, y a esa altura ya nadie sabía de qué puesto había salido. Ahora llega una imagen con la pieza, la hora y el punto de la línea mientras el producto todavía va sobre la cinta. Lo que se gana no es solo repararlo antes: es saber dónde se está produciendo y poder ir a mirar la máquina que lo hace.

Dónde lo vimos

  • Puesto de revisión final de paragolpes pintados. Uno gris, ya terminado, está apoyado sobre la cinta debajo de las rampas de luz. Sobre el pliegue de la esquina hay un golpe marcado con un círculo rojo, y el calce con la rejilla no queda parejo: arriba abre más que abajo. Quien revisa lo mira desde el pasillo con la tableta en la mano; atrás, un compañero mira también. IRIS ve la marca sobre la pintura y la separación despareja.

    CAM-228Un golpe marcado en el paragolpes recién pintado

    «Avisame si sale una pieza con un golpe en la pintura o con el calce desparejo.»

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  • Mecanizado, turno de la mañana: por la cinta pasan carcasas de aluminio, una atrás de la otra, todas iguales. Una entra al pórtico de visión, el láser la recorre con su línea roja y en la pantalla de al lado la superficie aparece ampliada. Ahí se ve una grieta que cruza la pared de la pieza de lado a lado. La torre del pórtico pasa a rojo y la operaria, desde la consola, ya la tiene delante. IRIS la marcó apenas la vio en la cara de afuera.

    CAM-247Una grieta en la carcasa, vista al pasar bajo el pórtico

    «Avisame si sale una pieza con una grieta o una rebaba en la cara de afuera y guardame la foto.»

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  • La mesa de revisión, diez de la mañana, con la carga de la tarde todavía por armar. En el medio de la mesa quedó una caja que llegó mal: la tapa reventada, el cartón hinchado y un cerco de agua que le dio la vuelta entera. Un operario con guantes levanta la solapa rota para mirar adentro y una compañera anota en la tableta. Un tercero espera con una caja sana apoyada sobre los rodillos. Detrás, un pallet ya armado sobre la transpaleta. IRIS ve la deformación, la rotura y la mancha, y le pone marca a ese bulto antes de que salga del depósito.

    CAM-268Una caja reventada y mojada, lista para subir al camión

    «Avisame si llega a la mesa de despacho un bulto roto, aplastado o mojado, y guardame la foto.»

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  • Cinta de inspección de cápsulas azules y blancas. A la izquierda, la encapsuladora descarga sobre la banda debajo de su anillo de luz, y al lado una tolva guarda las cápsulas a granel. Sobre la cinta, entre las cápsulas enteras, hay varias abiertas y partidas, con polvo marrón desparramado alrededor. Alguien con bata, cofia, tapabocas y guantes mira la cinta desde el lado derecho. Las defectuosas siguen avanzando hacia la salida.

    CAM-292Cápsulas rotas y polvo suelto entre las buenas

    «Avisame cuando pasen por la cinta cápsulas abiertas o partidas, o polvo desparramado alrededor.»

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  • Media mañana en la mesa de inspección. La plancha está detenida debajo del foco, recién salida del laminador, y lo que hay que ver se ve enseguida: una grieta abierta que le cruza la cara de arriba de punta a punta, con los bordes levantados y ya tomados de óxido. Los rodillos están quietos abajo. Desde la pasarela de la derecha, dos inspectores la miran; uno tiene la tableta en la mano y todavía no anotó nada. IRIS marca la señal sobre la propia plancha y la mide contra ella, que es la única referencia que hace falta.

    CAM-373Una grieta que cruza la plancha de punta a punta

    «Avisame si una plancha sale de la mesa con una grieta o un pliegue en la cara de arriba, y guardame la foto con el largo.»

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  • Parque solar sobre una loma del interior, a media mañana, un día después de la granizada. Ocho filas de paneles. Las de arriba están perfectas, azul oscuro y parejas. En la parte baja, tres filas se ven blanquecinas: el vidrio está astillado y agrietado, hay módulos partidos y corridos de su lugar y, en el medio, un hueco donde falta la placa y se ve el bastidor desnudo. Desde esta misma cámara, anteayer estaban todas iguales.

    CAM-354Tres filas quedaron con el vidrio reventado

    «Avisame si aparecen paneles rotos, sucios o corridos en alguna fila del parque.»

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  • Sector de soldadura. Un soporte metálico sale de la celda sobre el carro. En la unión del brazo con la ménsula hay un cordón resaltado en rojo: visto de afuera queda irregular. Dos personas de calidad están al lado; una señala el punto con la mano y la otra lo anota en la tableta. A la izquierda, los brazos naranjas de la celda. Atrás avanza la pieza siguiente. IRIS ve el cordón exterior y marca la unidad.

    CAM-227Un cordón de soldadura que no cerró bien

    «Avisame si el cordón de la unión sale irregular cuando la pieza sale de la celda.»

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  • Media tarde en el pasillo 12. Un autoelevador golpeó la estantería de la derecha. El parante azul quedó doblado hacia adentro, dos pallets perdieron la carga y hay cartón reventado por el piso. Quien manejaba sigue sentado en la máquina. Tres compañeros se acercaron y miran. IRIS ve el contacto entre el autoelevador y la estructura, marca el segundo exacto y guarda el video. Si ese módulo sigue siendo seguro lo dice una inspección, no la cámara.

    CAM-270Un golpe en la estantería que nadie va a anotar

    «Avisame cuando un autoelevador golpee una estantería y guardame el video del golpe.»

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Lo que no hace

Medir no mide. Que una holgura tenga tres milímetros y la tolerancia sean dos es trabajo de un calibre o de un banco, no de una cámara.

Y el alcance es el de una sola cara: la que la cámara tiene enfrente. Lo que quede en la parte de abajo de la pieza, en la cara interior de una plancha o adentro de una caja cerrada, no aparece. Y lo que no aparece no se inventa.

Preguntas

¿Esto reemplaza a un sistema de visión artificial de la línea?
Son cosas distintas y conviene no mezclarlas. Un equipo de visión de línea trabaja con la pieza quieta, iluminación controlada y tolerancias de milímetros; en eso gana siempre. IRIS usa las cámaras que ya cuelgan del galpón y mira la pieza en movimiento, así que cubre otra cosa: el defecto que se ve a simple vista y que hoy no ve nadie porque nadie puede mirarlo todo. Conviven sin problema: una controla la cota, la otra vigila lo que va pasando por delante.
¿Cómo sabe IRIS qué es un defecto en mi producto?
Contándoselo, con palabras y con ejemplos. Le describís qué te preocupa —un golpe en la superficie, una grieta en la cara de arriba, una caja rota o mojada— y le marcás en qué parte de la imagen hay que mirar. Desde ese momento avisa cuando pasa algo que encaja con esa descripción. No hay que programar nada ni escribir ninguna regla técnica: se explica igual que se le explicaría a alguien que entra nuevo al puesto.
¿Y si el defecto es tan chico que la cámara no lo distingue?
Ahí no lo ve, y se dice al principio y no al final. Lo que se puede detectar depende de tres cosas: la resolución de la cámara, la distancia a la pieza y la luz de esa zona. Un rayón fino en una superficie oscura, a seis metros y con luz rasante, sencillamente no está en la imagen. Por eso ninguna regla se da por buena sin mirar esa cámara con esa pieza y con la luz real del turno. Si no se distingue, se cambia el encuadre o se descarta la regla.
¿Se frena la línea sola cuando aparece un defecto?
Por defecto no se frena nada: lo que sale es un aviso con la imagen, la hora y el punto de la línea, dirigido a quien tenga que verlo. Detener una línea cuesta plata y esa decisión la toma una persona con criterio, no un automatismo. Si en tu caso hay un defecto concreto que sí justifica cortar la cinta, esa acción se define con ustedes y queda escrita, para que después se sepa siempre quién decidió qué y con qué fundamento.

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Un caso distinto cada vuelta

Mirá lo que pasa. Y mirá lo que IRIS hace con eso.

Ni video grabado ni dibujo: lo que se ve es un resumen de la herramienta real, y en cada vuelta le toca otro caso. Entera no entra en un recuadro.

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Lo que ves acá son las palabras que tenemos armadas, no las que IRIS entiende: la lista se queda corta a propósito, porque se le pide con una frase y las frases no se terminan. Contanos qué tenés delante de tus cámaras y te decimos si lo entiende, o si todavía no.

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Y lo mejor

A veces no necesitás una alarma:necesitás un número.

Una línea trazada sobre la imagen y la cámara cuenta: cuánta gente entró, y a qué hora. Ese conteo de personas lo homologó el Centro Español de Metrología, el instituto de metrología de España, a través de NeuralPax.

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