Soluciones por tipoAnálisis de movilidad
¿Cuánto se demora alguien en enterarse de que ya pasó?
El choque ya ocurrió y la sala no lo sabe
Seis y cuarenta de la tarde en una radial de entrada a la capital, con el aguacero recién pasado y el pavimento brillando. Tres carros chocaron y quedaron cruzados sobre dos carriles, con piezas regadas. Atrás se arma una fila que crece a cada segundo. Van casi cuatro minutos y al cuarto de monitoreo no ha entrado ni una llamada: cada quien que pasa da por hecho que ya llamó el de adelante. La cámara del tramo lo viene viendo desde el primer segundo.
2 cámaras en 2 sectores
Así se le pide
«Avíseme apenas haya un accidente en la vía y dígame qué carriles o qué accesos quedaron cortados y si hay personas sobre el pavimento.»
El golpe que hace daño muchas veces no es el primero: es el segundo, el que ocurre al final de la fila cuando alguien llega a la velocidad del tramo y se topa con carros parados después de una curva. Y mientras nadie sabe qué pasó, tampoco se sabe qué mandar: si hacen falta dos ambulancias o ninguna, por dónde entra la grúa, qué carriles hay que cerrar. Cada minuto de esa ceguera se paga en presa, en riesgo y en llamadas que se contradicen.
Se decide una vez
Tramo por tramo y rotonda por rotonda, con el jefe de sala al frente. Qué cuenta como accidente aquí: carros cruzados, personas afuera del vehículo, fila que crece de golpe. Qué viaja con el aviso: cámara, hora, sentido, carriles ocupados. Y a quién le llega, que no es lo mismo el martes a las siete de la mañana que el domingo a las tres de la madrugada, cuando hay dos personas de turno para todo. Se decide una vez y corre en todas las cámaras del tramo.
Hay un rato, después del golpe, en que el accidente existe en la carretera y no existe en la sala. Nadie llama de inmediato, y quien llama va manejando: dice pasando la gasolinera, dice antes del puente, dice creo que en el otro sentido. Con esa descripción se manda un recurso, y a veces se manda al lugar que no es, o por el acceso que en ese momento está cerrado.
En una rotonda del área metropolitana la escena cambia y el problema no. Dos carros golpeados en el centro, una persona en el piso con gente alrededor que iba pasando, un bus detrás sin poder salir y curiosos en las dos aceras. Las cuatro entradas se traban a la vez. Y lo que necesita quien coordina no es enterarse: es saber cuál de las cuatro sigue libre, para no meter la ambulancia por la que no.
Eso es lo que hace IRIS con la cámara que ya estaba puesta: vehículos detenidos donde nunca se detiene nadie, gente sobre el pavimento y una fila creciendo hacia atrás. Entonces habla: cámara, hora, video del golpe, carriles ocupados. Quien coordina abre la imagen antes de levantar el teléfono. El accidente no lo resuelve nadie desde una pantalla. Lo que se acorta es el minuto ciego, y ese minuto es lo único que separa un accidente de dos.
Qué cambia
La forma vieja de enterarse eran dos: una llamada que nadie sabía de dónde salía y una presa que aparecía en el panel diez minutos después. Ahora la escena llega antes que el teléfono, con el tramo abierto en pantalla, la hora del golpe y los carriles ocupados. Y hay un segundo uso que se descubre a la semana: para el reporte y para el seguro, el video se pide por lo que pasó y no devolviendo dos horas de grabación a ciegas.
Lo que no hace
Lo que IRIS ve son vehículos, personas y su posición sobre la carretera. No ve lesiones, no cuenta heridos, no evalúa gravedad y no reparte culpas: nada de eso está en una imagen.
Tampoco marca un número de emergencia por su cuenta ni cambia el protocolo de nadie. Pone la escena delante de quien decide, unos segundos después del golpe. Y lo que pasa fuera del encuadre, o detrás de un cabezal, sigue sin verse.
Preguntas
- ¿IRIS llama a la ambulancia?
- No, y no debería. Lo que hace IRIS es poner la escena delante de quien sí llama: el aviso sale hacia el cuarto de monitoreo con la cámara abierta, la hora del golpe y los carriles que quedaron cortados. Ahí decide una persona, que es la que conoce el protocolo, la que sabe qué recursos hay libres y la que sabe qué más está pasando esa tarde en la zona. La decisión sigue siendo de ella. Lo único que cambia es que ahora la toma viendo, y no cuatro minutos después y por teléfono.
- ¿Distingue un accidente de un carro varado?
- Los separa bastante bien y no siempre. Son dos imágenes distintas: el choque deja vehículos cruzados sobre los carriles, pedazos en el pavimento, gente parada afuera y una fila que se dispara; el carro varado es uno solo, orillado en el espaldón, con las luces intermitentes puestas. Como el acierto no es total, lo sensato es avisar de las dos cosas y con etiqueta distinta, porque un carro varado en el espaldón de una carretera de montaña también hay que atenderlo. No corre la misma prisa, pero ahí está.
- ¿Puede decir qué carriles quedan cortados?
- Los carriles hay que enseñárselos, y se enseñan dibujando. Sobre la imagen se marca una vez cuál es el derecho, cuál el izquierdo y cuál la entrada norte de la rotonda; de ahí en adelante IRIS mira qué zonas quedaron ocupadas por vehículos o por gente y lo mete en el aviso. Ese dato es el que decide por dónde entra la grúa y a qué hora hay que avisarle a los paneles, antes de que la fila alcance el desvío de atrás.
- ¿Se puede recuperar el video después?
- Sí, y sin devolver la grabación a mano. El aviso queda guardado con su hora y su cámara, así que el video del choque se abre pidiéndolo por lo que pasó y no por la hora que alguien cree recordar. Eso es lo que se necesita cuando hay que hacer el reporte, cuando el seguro pide imágenes o cuando hay que mostrar en una reunión por qué esa rotonda se traba siempre igual. Cuánto tiempo se guarda y quién puede verlo lo decide su organización, no IRIS.
Un caso distinto cada vuelta
Mire lo que pasa. Y mire lo que IRIS hace con eso.
Acá no hay video grabado ni dibujo explicativo. Hay un resumen de la herramienta real, y en cada vuelta cae un caso distinto. Completa, la herramienta no cabe en un recuadro.
- Usted pregunta
- IRIS busca
- Se lo enseña
¿No ve lo suyo acá?
Lo que está acá son las palabras que tenemos armadas, no las que IRIS entiende. Y la lista se queda corta a propósito: como se le pide con una frase, las frases no se acaban. Cuéntenos qué tiene delante de sus cámaras y le decimos si lo entiende, o si todavía no.
Y lo mejor
Usted decide una vez qué le importa.Ya no depende de quién esté ese día.
Con sus palabras se dice, y queda escrito. Nadie tiene que acordarse de nada al entrar de guardia: lo que usted decidió ya está puesto, y mañana ahí sigue.
Cuéntenos su problema y le decimos si IRIS lo entiende o si todavía no.
Respondemos el mismo día hábil.

