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¿Por qué se detuvo la línea?

El PLC sabe que la línea se detuvo. IRIS ve qué ocurrió para que se detuviera.

No detecta solo el resultado. Se queda con el momento exacto en que empezó el problema, con lo que había alrededor y con quién o qué intervino. Acá van doce sectores industriales y las cámaras que ya están puestas en cada uno.

Lo que se repite en casi todas las plantas

Los procesos no se parecen, pero los problemas sí. No saber por qué se detuvo la producción. Que entre el material equivocado. Ver tarde un incendio, una fuga o un derrame. Alguien adentro de una zona de exclusión. Un cuasi accidente entre una grúa horquilla y una persona. Una máquina abierta y sin bloqueo puesto. Y, al cierre del turno, no tener una prueba de lo que pasó.

Cuando una línea se detiene, un material se desvía o una situación empieza a ponerse peligrosa, IRIS no espera al cierre del turno para descubrirlo. Lo detecta cuando parte y se queda con el video que explica por qué.

Antes de seguir, el límite, y va por delante porque es lo que hace útil todo lo anterior. Lo que una cámara ve son personas, vehículos, objetos, humo, llama, derrames, acumulaciones, puertas, posturas, EPP y el estado visible de una línea. Lo que no confirma por sí sola: una concentración de gas, una bacteria, un alérgeno microscópico, la ley de un mineral, el torque real de un apriete o la temperatura adentro de un reactor cerrado. Con una termográfica sí lee el calor de la superficie que tiene delante; lo que ocurre adentro, no.

Nada de esto viene a ocupar el lugar del SCADA, del MES, de los sensores de seguridad ni de los sistemas de calidad. IRIS trabaja al lado de ellos: el dato del proceso lo ponen ellos, y la imagen, el contexto y el minuto exacto en que arrancó los pone IRIS. Y donde hace falta un detector de gas, hace falta un detector de gas: lo decimos acá, en el cuerpo del texto, y no en una nota al pie.

Véalo usted mismo

Acá no hay alarmas de más. Hay lo que hay que ver.

Nada de esto está grabado ni dibujado: es la pantalla real, resumida, y en cada arranque le toca otro caso. Por detrás queda bastante más de lo que se ve.

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Lo que se pregunta en la visita a planta

Las diez preguntas que hay que contestar antes de firmar.

Respondidas en la primera línea y con los límites por delante. Una planta tiene polvo, vapor y contraluz, y eso también queda escrito acá.

  • ¿Sirve con las cámaras que ya tenemos en la planta?

    Sí, sirve con las que ya están puestas en la planta. IRIS se conecta a la señal de las cámaras IP instaladas y la analiza tal como llega: lo que cambia no es el equipo, es lo que se entiende de la imagen. Ahora lo incómodo: una planta no es un pasillo con luz fija. El polvo de un chancador, el vapor de una sala de cocción y el contraluz de un portón abierto degradan lo que se ve, y hay encuadres que no llegan. En el proyecto se revisa cámara por cámara y se les dice sin adornos cuáles sirven, cuáles bastaría con girar unos grados y cuáles no dan para lo que quieren ver ahí.

  • ¿Esto sirve para vigilar a los operarios?

    No, y hay que decirlo con todas sus letras. IRIS no identifica a nadie: detecta que hay manos adentro de un resguardo abierto, no detecta de quién son esas manos. No reconoce rostros, no los compara con ninguna base de datos, no sirve para marcar asistencia y no sirve para sancionar a una persona concreta. Lo que llega al aviso es la situación, dónde está y desde cuándo. Si en la planta hay representación de los trabajadores, esto es lo primero que hay que poder mostrarle, y mientras antes mejor: un sistema que mira situaciones, no personas.

  • ¿IRIS detiene la máquina o se conecta al autómata?

    No, IRIS no detiene la máquina ni se conecta al autómata. No toca ningún mando, no corta ninguna línea y no reemplaza al enclavamiento, al bloqueo y etiquetado ni al plan de prevención de riesgos. Lo que hace es avisar de la situación mientras está pasando —con la cámara, la hora y el video— para que quien manda en esa zona pueda decidir. La decisión sigue siendo de una persona, y tiene que seguir siéndolo: en una planta, el criterio de quien está ahí vale más que cualquier automatismo. IRIS aporta lo que a esa persona le falta, que son unos ojos donde justo ahora no está mirando nadie.

  • ¿Cuántos avisos vamos a recibir por turno?

    Los que pida su regla, y afinar esa regla es el trabajo del primer mes. Un sistema que entrega cien avisos por turno se apaga en una semana; lo sabemos, y por eso una regla nunca es «avise si hay alguien cerca de la grúa horquilla». Es «avise si una persona a pie está adentro del pasillo de grúas horquilla, en horario de producción, más de unos segundos». Se acota la zona sobre la imagen, el horario, cuánto tiene que durar la situación y a quién le llega. Se parte por lo que de verdad importa en esa planta, se repasa una semana de avisos con su equipo y se ajusta. Un aviso que nadie atiende es un aviso mal configurado, y eso se corrige.

  • ¿Sale el video de la planta?

    Depende de la modalidad, y son dos. Con la modalidad local no sale: los servidores quedan en sus instalaciones, el video entra por su red, se analiza ahí adentro y el sistema no necesita internet para trabajar. Eso pesa en una planta donde la línea se cae o donde no hay buena conexión. Con la otra, el proceso ocurre en nuestro centro de datos —nuestra nube, no la de un tercero— y entonces sí sale, cifrado y con lo que se firme por contrato. Lo habitual en un grupo industrial es mezclar: adentro lo sensible, afuera lo que no lo es.

  • Tenemos plantas de sectores distintos. ¿Hay que hacer un sistema para cada una?

    No hace falta uno por planta: es el mismo sistema y lo que cambia es lo que se le pide. Una esclusa de farmacéutica, un pretil de contención de química y una correa de reciclaje son escenas muy distintas, pero por debajo es lo mismo: una zona dibujada sobre la imagen y una regla escrita con palabras. Por eso una planta nueva no parte de cero, y por eso una siderúrgica y una planta de alimentos pueden compartir la misma manera de trabajar. Y aparece algo que una planta sola no tiene: la comparación con la misma vara. La misma regla, escrita igual, aplicada en todas, para ver dónde se repite la situación y a qué planta conviene ir.

  • ¿Qué es lo que IRIS no ve en una planta?

    Todo lo que no cabe en una imagen, y en una planta esa lista importa. No lee un sensor ni un autómata, así que no sabe la temperatura de un horno, la presión de una línea ni la concentración de un gas. Tampoco ve adentro de una máquina cerrada, de un estanque ni de una cañería. Un gas incoloro no se ve; un humo muy fino tarda en verse. De ahí que IRIS no sea detección de incendios ni detección de gases, y que no venga a reemplazar ninguna de las dos: esas instalaciones siguen donde están. Lo que IRIS ve es lo que se ve: llama, humo cuando ya es visible, un líquido en el piso, una puerta abierta, una persona donde no debería estar.

  • ¿Reemplaza nuestros sensores, la instalación de seguridad o el plan de prevención?

    No, no reemplaza sus sensores, ni la instalación de seguridad, ni el plan de prevención de riesgos: convive con todo eso. Un sensor mide una magnitud en un punto; IRIS entiende una escena entera. Son cosas distintas y se necesitan las dos. Lo que aporta IRIS es la capa que hoy falta: mirar todas las cámaras al mismo tiempo y contar lo que está pasando delante de ellas. Pueden seguir grabando y gestionando el video donde lo hacen ahora, porque IRIS es un NVMS y se pone encima. Qué se integra y cómo se decide mirando su sistema concreto, no prometiendo de antemano que encajamos con todo.

  • Además de avisar, ¿puede medir?

    Sí, y son dos cosas que no se configuran igual. Un aviso se escribe con una frase. Una medición se dibuja: una raya que se cruza, una zona que se ocupa. Y de ahí sale un número por hora, por turno y por temporada: cuánta gente hay adentro de una zona, cuántos pallets pasan por un punto, cuánto rato lleva detenida una línea. Preguntar sirve para buscar. Contar sirve para medir. Y no se hacen igual: una raya no se puede contar con palabras, hay que trazarla. Para el conteo de personas nuestro sistema está homologado por el Centro Español de Metrología, el instituto nacional de metrología de España, así que esa cifra la verificó un tercero y no nosotros. Con precisión: cubre el conteo de personas, no el producto entero, y no equivale a una homologación chilena.

  • ¿Cuánto cuesta ponerlo en una planta?

    Depende de cuántas cámaras se analizan, qué se le pide a cada una, cuántas plantas entran, qué modalidad eligen ustedes y si el hardware es de ustedes o lo ponemos nosotros. No publicamos una tarifa porque no sería honesta: una bodega con ocho cámaras y tres reglas y un grupo con doce plantas no son el mismo proyecto. Lo que sí se puede hacer es partir chico: dos o tres puntos de una planta, las reglas que de verdad importan ahí, y ver los avisos y los números con su equipo antes de decidir nada. Cuéntenos cuántas cámaras tienen y qué quieren ver, y les damos un número. El teléfono es el +34 902 02 70 91.

Y lo mejor

En la octava hora de turnonadie mira como en la primera. Y eso no es un defecto.

Es ser persona, nada más. La cámara no tiene octava hora: entiende lo mismo a las cuatro de la madrugada que al mediodía, y le avisa igual a quien esté cubriendo el turno.

Cuéntenos su problema y le decimos si IRIS lo entiende o todavía no.

Respondemos el mismo día hábil.