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¿Quién mira una estación entera en hora pico?

Por una estación pasan miles de personas cada hora. IRIS mira todas sus cámaras a la vez.

Acá mostramos diecisiete cámaras: once que avisan cuando pasa algo y seis que no avisan de nada, solo miden. Una estación de verdad tiene cámaras en andenes, vestíbulo, pasillos, molinetes, dársenas de micros, parada de taxis y estacionamiento, y un centro de monitoreo con un puñado de personas por turno. El sistema es exactamente el mismo.

Toda la estación, entendida

Lo que de verdad quita el sueño en una estación es que le pase algo a un pasajero. Alguien que cae a la vía justo antes de que entre el tren. Alguien que se desploma en un pasillo y la gente lo rodea sin saber qué hacer. Un andén tan lleno que los de atrás empujan hacia el borde sin darse cuenta. En el centro de monitoreo hay unas pocas personas y muchas pantallas, y casi siempre se entera antes el pasajero de al lado que el sistema.

IRIS mira por el centro de monitoreo. Analiza todas las cámaras de la estación a la vez y solo interrumpe cuando se cumple una regla que puso tu equipo: una persona dentro de la vía, una persona en el piso, una pelea en el andén, un andén que pasa de la capacidad que fijaste, alguien que cruza la línea de seguridad justo donde frena el tren. El aviso llega con la cámara, la hora y lo que se ve, no con «parece que pasa algo en el andén 3».

Y acá hay que decir una cosa antes que ninguna otra, porque una estación está llena de personas: IRIS no identifica a nadie. Detecta objetos, comportamientos y situaciones. No reconoce rostros, no los compara con ninguna base de datos y no guarda quién es nadie. Por eso las dos escenas más delicadas se cuentan por donde son honestas. Una persona durmiendo en un banco no es una alarma de seguridad: es un dato para asistencia social, que necesita saber dónde y cuántas personas pernoctan para poder ir. Y un rostro cubierto no es un rasgo de nadie: es una situación en un acceso concreto, y solo tiene sentido combinada con otra condición que decidas vos.

Y después está todo lo que no es una urgencia pero termina en un reclamo: la máquina de boletos que lleva dos días sin dar boletos, el molinete que quedó abierto anoche, el pasillo que se quedó a oscuras. IRIS lo ve desde la propia cámara y lo cuenta el mismo día. Y donde no hay nada que avisar, mide: cuánta gente hay en el andén, cuánto se espera de verdad en el control de seguridad, cuánta gente se queda abajo en la parada del colectivo, cuántos autos entran al estacionamiento y a qué hora. Con eso se decide si hace falta otra línea de control o un colectivo más, con el dato de todos los días y no con un conteo de tres.

La escala real

Diecisiete cámaras acá. Miles de pasajeros por hora allá afuera.

Esta demostración muestra diecisiete cámaras porque diecisiete caben en una pantalla. Una estación no cabe: en una hora pico pasan por ella miles de personas, y todas van a la vez a un andén, a un molinete, a una escalera mecánica o a un colectivo. Delante hay cámaras en andenes, vestíbulo, pasillos, accesos, dársenas y estacionamiento; detrás, un centro de monitoreo con un puñado de personas por turno. Nadie puede mirar todo eso, y no es culpa de nadie: no hay ojos suficientes. Ese es el problema que resuelve IRIS: analiza las cámaras que haya, todas a la vez, y solo interrumpe cuando se cumple una regla. Y donde no hay nada que vigilar, cuenta: cuánta gente hay, cuánto espera y por dónde sale.

Miralo vos mismo

Todo entra por la cámara. Solo lo importante llega acá.

Acá se resume lo que hace IRIS con un aviso, desde que aparece hasta que se cierra. En la pantalla real hay muchas más cosas; esto es el hilo principal.

  1. Cuatro cámaras a la vez
  2. Cada una entiende lo suyo
  3. Los números suben solos
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IRISDirectoGrabacionesGISIncidencias3996SituaciónCasosLPRAutomatizacionesIRIS DATA
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Y ahora pensá en tu estación

Enterarte de todo eso sin que te lo tenga que decir un pasajero.

Una máquina de boletos que lleva desde ayer sin dar boletos. Un molinete que quedó abierto anoche y por el que sigue pasando gente. Una lámpara quemada en el pasillo que va al estacionamiento. Cuánta gente se quedó abajo en el colectivo de las ocho. Cuánto se esperó de verdad en el control de seguridad el viernes a la tarde. Una escalera mecánica parada en hora pico con toda la gente desviada a la de al lado. Cuántas personas durmieron anoche en los bancos del vestíbulo, para que asistencia social sepa dónde ir.

Todo eso está pasando ahora mismo, delante de cámaras que tu estación ya tiene puestas y pagadas. Y ahora mismo no lo sabe nadie, porque en el centro de monitoreo hay un puñado de personas y allá afuera hay una estación entera. IRIS mira todas esas cámaras a la vez y te lo cuenta cuando pasa, no cuando llega el reclamo. Delante de cámaras que ya existen.

Lo que pregunta el comité del operador

Las diez preguntas que salen antes de firmar.

Contestadas en la primera línea, sin rodeos y sin promesas que no aguanten un andén lleno un viernes a la tarde.

  • ¿Sirve con las cámaras que ya tenemos en la estación?

    Sí, IRIS sirve con las cámaras que ya tenés en la estación. Se conecta a la señal de las cámaras IP de andenes, hall, pasillos, molinetes y accesos y la analiza tal como llega: lo que cambia no es la cámara del techo, es lo que se entiende de la imagen. En el proyecto se revisa cámara por cámara si el encuadre da para lo que querés detectar en ese punto —no es lo mismo una cámara que mira el andén a lo largo que una que lo mira de frente— y se te dice sin adornos cuáles no llegan. Cambiar una cámara es la excepción, no el punto de partida.

  • ¿IRIS identifica a los pasajeros?

    No, IRIS no identifica a los pasajeros. Detecta objetos, comportamientos y situaciones: una persona dentro de la vía, una persona en el piso, un andén que se llena, un molinete abierto, una máquina apagada, una escalera mecánica parada. No reconoce rostros, no los compara con ninguna base de datos y no guarda quién es nadie. Cuando cuenta gente, el resultado es un número —cuántas personas hay en una zona o cuántas pasan por un punto—, nunca una lista de quién pasó. Y qué se guarda, cuánto tiempo y quién puede verlo lo decidís vos: el sistema puede funcionar entero dentro de la estación, sin que salga una sola imagen.

  • ¿Detecta a alguien que cae a la vía?

    Sí, IRIS detecta a una persona que cae a la vía, porque la vía es una zona dibujada sobre la imagen y una persona dentro de esa zona es una regla que se cumple sola. El aviso sale con la cámara y la hora, y el centro de monitoreo tiene la imagen abierta sin tener que esperar a que un pasajero toque el pulsador de emergencia o llame por el intercomunicador. Lo honesto: la detección depende de que esa cámara vea la vía, y no todas la ven. En el proyecto se revisa andén por andén qué encuadre hace falta y se te dice cuál no llega.

  • ¿Funciona con el andén lleno de gente?

    IRIS funciona con el andén lleno de gente, con un matiz que preferimos decir antes de firmar: cuando la gente se tapa entre sí, hay cosas que dejan de verse. Una persona que cae al piso detrás de un grupo compacto puede quedar oculta a esa cámara, y lo que no se ve no se detecta. La ocupación, en cambio, se sigue midiendo igual: para saber cuánto se está llenando un andén no hace falta distinguir a una persona de otra. Por eso en los andenes conviene combinar encuadres: dos perspectivas del mismo andén se tapan mucho menos que una sola.

  • ¿Cómo se avisa y a quién?

    El aviso se manda a quien vos decidas y por el canal que vos decidas. Cada regla lleva su destinatario: el puesto del centro de monitoreo, el jefe de estación, el equipo de mantenimiento, el personal de seguridad de turno. En pantalla se abre la cámara con lo que se vio, la hora y el video del momento, para que quien decide vea exactamente lo mismo que vio el sistema y no una etiqueta suelta. Y una persona en la vía no tiene por qué llegar por el mismo camino que una máquina de boletos con una falla: cada aviso va a quien puede resolverlo. Quien decide qué se hace es siempre una persona: IRIS abre la cámara, muestra y espera.

  • ¿Puede reemplazar a los conteos de pasajeros que hacemos ahora?

    IRIS puede reemplazar a los conteos que hacés ahora, y además hace lo que ellos no pueden: contar todos los días del año, a toda hora y en cada punto que te interese. Un conteo de tres días te da la foto de tres días; una cámara con IRIS te da la temporada entera, con el detalle de por dónde entra la gente, cuánto espera en el control y cuánta se queda en tierra en una parada. Y para el conteo de personas nuestro sistema está homologado por el Centro Español de Metrología —el instituto nacional de metrología de España— a través de NeuralPax. Es una homologación española: no equivale a una acreditación argentina y no la presentamos como tal. Lo que llega hasta acá es el método: la misma raya, en el mismo lugar, todos los días, y una cifra que verifica un tercero y no nosotros. Dicho con precisión: cubre el conteo de personas, no el producto entero.

  • ¿Sale el video de la estación?

    El video sale de la estación o se queda adentro según la modalidad que elijas, y las modalidades son dos. En la modalidad local no sale: los servidores están en tus instalaciones, el video entra por tu red, se analiza ahí adentro y el sistema no necesita internet para funcionar. En la otra se procesa en nuestro centro de datos, que es nuestra nube y no la de un tercero. En las dos, las comunicaciones van cifradas y las condiciones se firman por contrato. Conviene decidirlo pronto, porque condiciona el dimensionado de la red y de los servidores de la estación.

  • ¿Quién responde por los datos personales, con tanta gente delante de las cámaras?

    De ese manejo responde la organización que instala y opera el sistema, no quien le vende el software. Lo que sí depende de nosotros es que el tratamiento se configura pieza a pieza: qué se guarda, cuánto tiempo, quién accede y desde dónde. Y arriba de todo eso está lo que más pesa en una estación: IRIS no identifica a nadie, así que no hay identidades que proteger. Lo que sí te podemos poner arriba de la mesa es que nuestra forma de trabajar está certificada en seguridad de la información y en privacidad por una entidad auditora externa. Ese papel no lo firma un vendedor: lo firma un auditor, y nos lo podés pedir antes de contratar nada.

  • ¿Qué pasa con las falsas alarmas en una estación llena?

    Las falsas alarmas existen en una estación llena, y quien te diga lo contrario no puso un sistema de detección delante de tanta gente. Una despedida efusiva se parece a un forcejeo. Una mochila en el piso se parece a un bulto abandonado. Un reflejo en el piso mojado se parece a cualquier cosa. Por eso una regla nunca es una sola condición, sino qué se ve, dónde se ve y cuánto rato lleva ahí. Esos tres valores se afinan con tus operadores durante las primeras semanas, andén por andén y acceso por acceso, hasta que lo que llega al centro de monitoreo es lo que el centro de monitoreo quiere recibir. Un aviso que el turno tarde aprende a ignorar es un aviso mal ajustado, y eso se corrige.

  • ¿Cuánto cuesta poner IRIS en las cámaras de una estación?

    El costo se calcula en función de cuántas cámaras se analizan, qué se detecta o se mide en cada una, qué modalidad de despliegue elegís y si el hardware es tuyo o lo ponemos nosotros. No hay una tarifa única, porque no cuesta lo mismo analizar los andenes de una estación chica que una estación entera con hall, molinetes, dársenas de micros, parada de taxis y estacionamiento, ni cuesta lo mismo una red de veinte estaciones. Contanos cuántas cámaras tenés y qué querés detectar en cada una, y te damos un número. El teléfono es el +34 902 02 70 91, en España; y si preferís escribir, hola@infinityneural.com.

Y lo mejor

La regla la escribís vos, con tus palabras.No hace falta que la programe nadie.

«Avisame si una puerta de emergencia se queda abierta.» Eso es la regla entera. A partir de ahí se aplica en todas las cámaras y a cualquier hora, sin volver a tocarla.

Explicanos tu problema y te decimos si IRIS lo entiende o si todavía no.

Estamos en España, con cuatro o cinco horas de diferencia. Si llamás a la mañana, allá es media tarde y te atiende una persona. Si escribís, te contestamos igual.