El transporte públicoDetección de intrusiones
CAM-87
Entra con el rostro cubierto
Alguien entra por el acceso de calle entre otras personas que pasan a la vez, y el encuadre no alcanza a ver su rostro. IRIS registra eso y nada más: que ahí el rostro no se ve. No reconoce rostros ni sabe de quién se trata.

Activá IRIS Vision
Imagen generada con IA
Qué entiende IRIS
Qué reconoce en esta escena
- rostro que no se ve
- acceso de calle
- pasajeros de paso
La regla
Decidilo una vez. IRIS lo aplica siempre.
Si
entra una persona a la que el encuadre no le ve el rostro
Y ademáses uno de los accesos y una de las franjas horarias que marcó el operador
Entonces
- avisar a quien cuida ese acceso concreto, y a nadie más
- etiquetar el fragmento para poder encontrarlo después en el histórico
- nada más: ni identificar, ni comparar con ninguna lista, ni guardar quién es nadie
La instrucción que lo configuró«En el acceso de servicio y solo fuera del horario de apertura, avisame si entra alguien a quien el encuadre no le ve el rostro.»
Qué cambia
Qué cambia para quien opera la estación
Que no se le vea el rostro a alguien no dice nada de esa persona, y esta ficha no va por ahí: va del encuadre. Un barbijo, una bufanda, un casco, un contraluz de las siete de la tarde. Si esta regla avisara de todos los rostros que no se ven en la estación, el responsable de seguridad la apagaría el segundo día, y con razón. Donde sí sirve es acotada: un acceso concreto que tiene su propia norma, una franja horaria concreta, o junto a otra condición que decida quien opera. Y sobre todo sirve después, cuando hay que buscar en el histórico: en lugar de mirar ocho horas de grabación de una puerta, ese responsable escribe lo que busca y le salen los fragmentos.
Lo que suelen preguntar
¿IRIS reconoce rostros?
No. Nunca. IRIS no hace reconocimiento facial, no compara ningún rostro con ninguna base de datos y no guarda la identidad de nadie. Lo que detecta acá es una condición del encuadre —en ese acceso hay una persona cuyo rostro no se ve—, igual que detecta una valija, una bicicleta o un charco. Si lo que se busca es un sistema que diga quién es esa persona, IRIS no lo es y no lo va a ser.
¿Entonces IRIS avisa de todos los rostros que no se ven?
No, y decirlo importa. Un barbijo, una bufanda en julio, un casco de moto, la visera de una gorra, la propia sombra del acceso a contraluz: hay mil motivos normales para que un rostro no se vea, y por eso una regla que avise de todos es una regla inútil que nadie deja prendida dos días. Esta detección solo tiene sentido combinada: en un acceso concreto, en una franja concreta, o junto a otra condición que define quien opera la estación. Sola, no se prende. Y lo que nunca describe es la ropa de nadie: eso sería perfilar, y no lo hacemos.
¿Para qué sirve de verdad esta detección?
Para dos cosas concretas. La primera: accesos donde ya existe una norma escrita —un acceso restringido, una puerta de servicio fuera de horario—, donde la propia estación decidió antes qué se puede y qué no. La segunda, y es la que más se usa: buscar después. Cuando pasó algo y hay que revisar quién entró por esa puerta entre las dos y las tres, tener el histórico etiquetado convierte una tarde de trabajo en una búsqueda de un minuto. En ninguno de los dos casos IRIS dice quién es nadie.
La interfaz real, paso a paso
Todo entra por la cámara. Solo lo importante llega acá.
Acá se resume lo que hace IRIS con un aviso, desde que aparece hasta que se cierra. En la pantalla real hay muchas más cosas; esto es el hilo principal.
- Cuatro cámaras a la vez
- Cada una entiende lo suyo
- Los números suben solos
Siguiente paso
El comercio
¿Quién ve las ventas que no llegan a la caja?
10 casos: 4 avisan cuando pasa algo y 6 solo miden. Ves cada imagen tal cual y después con lo que IRIS entiende encima.
La obra
¿Quién está mirando cuando la carga pasa por encima de alguien?
11 casos: 9 avisan cuando pasa algo y 2 solo miden. Ves cada imagen tal cual y después con lo que IRIS entiende encima.
Y lo mejor
Buscar algo en el video de ayerdebería durar lo que tardás en preguntarlo.
Se terminó rebobinar seis horas con el dedo en el mouse. Escribís qué buscás, con palabras normales, y salen los momentos que encajan. Las cámaras siguen siendo las de siempre.
Explicanos tu problema y te decimos si IRIS lo entiende o si todavía no.
Estamos en España, con cuatro o cinco horas de diferencia. Si llamás a la mañana, allá es media tarde y te atiende una persona. Si escribís, te contestamos igual.