Saltar al contenido
IRIS NEURALContacta

Soluciones por tipoAnálisis de movilidad

¿Cuánto se está esperando ahora mismo, de verdad?

La cola no se estima: se mide

Mañana, en el reporte, esto se va a resumir en dos palabras: «hubo cola». Son casi las once de la noche en llegadas internacionales, el serpenteo del control está lleno en sus cuatro tramos y la cola se pierde al fondo del pasillo: seiscientas veinte personas. Siete de los doce puestos están apagados, y al último que entró le quedan cincuenta y dos minutos para llegar al mesón.

36 cámaras en 10 sectores

Así se le pide

«Avísame si la espera del control pasa de cuarenta minutos y hay puestos sin abrir.»

«Hubo cola» no se puede discutir con nadie. No dice cuántos minutos, ni a qué hora empezó, ni cuántos puestos estaban abiertos cuando empezó. Sin ese número, la conversación con quien pone el personal es una opinión contra otra, y se repite igual el martes siguiente a la misma hora. Mientras tanto, quien esperó cincuenta minutos no se queja en el mesón: se queja en internet, y esa reseña sí lleva hora.

Se decide una vez

Lo que hay aquí no es una frase: es una zona dibujada. La casa marca sobre la imagen dónde arranca la cola y dónde termina, y decide de una vez tres cosas —a partir de cuántos minutos quiere el aviso, en qué franjas y a quién le llega—. Hablando no se describe una raya; hay que trazarla. De ahí que el número salga idéntico un martes o un domingo y que se pueda volver a comprobar sobre el mismo video, turno tras turno, sin que nadie repita nada.

La escena del aeropuerto es la grande, y se repite igual en sitios que no se le parecen en nada. Una oficina bancaria: cinco personas de pie tras el cordón, una empleada atendiendo y una taquilla montada entera —pantalla encendida, papelería en su sitio— sin nadie desde hace un cuarto de hora. Una feria de comidas un sábado: once minutos de espera en el primer local, con la cola doblando el pasillo, y dos minutos en el tercero. El lobby de un hospital: el mesón vacío y gente delante esperando a que vuelva alguien.

Y en todos ellos conviven dos preguntas distintas. «¿Está pasando ahora?» se contesta con un aviso —la espera pasó del límite y quedan puestos sin abrir—. «¿Cuándo pasa siempre?» se contesta con una curva: el jueves a las ocho y media, el sábado a las dos y veinte, todos los primeros de mes. La primera te salva la tarde; la segunda te cambia el horario del personal, y por eso vale más.

Queda un detalle que no es menor: el número no cambia según quién lo mire. Misma zona dibujada, misma medición todos los días, y comprobable sobre el video. Con un dato discutible, la reunión se va en discutir el dato. Sin él, se discute qué se hace.

Qué cambia

Antes: una semana al año alguien se ponía con cronómetro, y los otros once meses el dato era lo que le pareciera al que estuviera de turno.

Ahora: la espera se mide sola, todo el día y todos los días, así que el jueves de esta semana se puede poner al lado del jueves anterior. Y quien pide un turno más a las ocho ya no llega a la reunión con una impresión, llega con ocho semanas de curva.

Dónde lo hemos visto

  • Llegadas internacionales, casi las once de la noche. El serpenteo del control documental está lleno en sus cuatro tramos y la cola se pierde al fondo del pasillo: cuatrocientas personas. De los diez puestos hay cinco con alguien detrás del vidrio; los otros cinco están apagados. A la izquierda, un pasillo ancho y vacío por el que cabría otra cola completa. IRIS mide cuántos minutos se espera, cuánta gente hay dentro de la cola y cuántos puestos están abiertos mientras se espera. Y nada más: no mira ningún documento, no mira ninguna cara y no sabe quién es nadie.

    CAM-584Cincuenta y dos minutos de cola con siete puestos apagados

    «Avísame si la espera del control pasa de cuarenta minutos y hay puestos sin abrir.»

    Ver esta cámaraLos aeropuertos

  • Media mañana en la agencia. Hay cinco personas paradas detrás del cordón y una sola empleada atendiendo en la taquilla. En primer plano, un puesto de asesoría montado completo —pantalla prendida, papeles listos, silla libre— lleva buen rato sin nadie. Las dos cosas se ven a la vez: la cola que no baja y el puesto que está listo y vacío.

    CAM-511Cinco personas esperando y una taquilla montada sin nadie

    «Avísame cuando haya más de tres personas esperando y un puesto lleve más de quince minutos montado y sin nadie.»

    Ver esta cámaraLa banca

  • Sábado, pasada la medianoche. En la caja hay tres taquillas atendiendo y dos apagadas a la izquierda. Detrás del cordón de terciopelo espera una cola de nueve personas; el piso delante de las taquillas cerradas está vacío. Se cuenta cuántos esperan, cuántas taquillas están abiertas y cuánto dura cada operación. Quién es nadie no se sabe: se cuentan cuerpos, no clientes.

    CAM-527Tres taquillas abiertas, dos apagadas y la cola sin avanzar

    «Avísame cuando esperen más de diez personas en la caja o cuando la espera pase de ocho minutos con taquillas sin abrir.»

    Ver esta cámaraLos casinos

  • Media mañana en el lobby de un hospital, con el sol pegando por el ventanal. En el centro está el mesón curvo de recepción y detrás no hay nadie: los monitores prendidos, los teléfonos en su sitio, las carpetas sobre la mesa y las dos sillas vacías. Del lado de acá, tres personas paradas mirando el puesto; a la derecha, un profesional con bata también espera su turno. En la sala del ventanal quedó una sola persona sentada. IRIS no se pregunta quién falta. Se pregunta otra cosa: si el área de atrás del mesón tiene a alguien atendiéndola.

    CAM-126Mesón sin nadie detrás

    «Avísame si el mesón de recepción se queda sin nadie detrás más rato del que fijamos, y sobre todo si hay gente esperando adelante.»

    Ver esta cámaraEl hospital

  • Sala de desayuno a reventar, ocho y media de la mañana. Alrededor de las dos islas de buffet la gente se sirve; casi ninguna mesa queda libre y algunos huéspedes andan parados con el plato en la mano buscando dónde sentarse. Detrás del cordón, en el atril de la entrada, hay una cola retenida: nadie más entra hasta que se libere una mesa. Lo que se lleva desde acá es cuánta gente hay adentro, cuánta espera, cuántas mesas se liberan y cuáles zonas se saturan.

    CAM-498El comedor lleno y la cola trancada en el atril

    «Avísame cuando haya más de diez personas esperando en el atril o cuando el pasillo del buffet lleve cinco minutos sin poder pasar.»

    Ver esta cámaraLos hoteles

  • Seis de la mañana en el muelle refrigerado. La puerta de la cava quedó abierta de par en par y el vaho se sale a la plataforma. Un operario espera parado en el hueco, con los brazos abiertos. Afuera, sobre el asfalto mojado, hay cuatro cargas esperando: una paleta de cajas blancas de pescado, un carro de fruta, una paleta envuelta en plástico y una bandeja de verdura. Un montacargas descarga el camión de la izquierda. IRIS cronometra la puerta y cada paleta por separado.

    CAM-277La cava abierta y el pescado esperando fuera

    «Dime cuánto rato lleva abierta la puerta de la cava y cuánto llevan las paletas afuera, y avísame si pasa de cinco minutos.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Sábado, dos y veinte de la tarde, feria de comida llena. Delante del primer mostrador la cola dobla y se sale del pasillo: once minutos de espera. En el segundo se esperan seis; en el tercero, dos. El campo de mesas está casi completo y solo quedan seis libres de ochenta y cuatro. Por la escalera mecánica sigue llegando gente. Acá no se pregunta nada: hay una raya dibujada en cada mostrador y dos zonas sobre el piso. Se cuenta quién se pone en la cola, quién llega a pedir y cuántas mesas quedan.

    CAM-541La cola no avanza y ya casi no queda mesa libre

    «Avísame si la espera en algún puesto pasa de ocho minutos o si quedan menos de diez mesas libres.»

    Ver esta cámaraLos centros comerciales

  • Final de la tarde en la rampa de entrada. La barrera está abajo y el semáforo de acceso, en rojo. Delante del dispensador espera una camioneta clara; detrás, un carro gris, otro azul en primer plano y tres más bajando por la calle. La cola se salió de la rampa de acceso y ocupa el canal público. Se cuenta cuántos vehículos hay esperando y cuánto lleva parado el último.

    CAM-463Seis carros esperando y la cola ya está en la calle

    «Avísame cuando haya más de cinco carros esperando en la rampa y dime cuánto lleva el último.»

    Ver esta cámaraLos estacionamientos

  • Dos máquinas de boletos, una al lado de la otra. En una la pantalla está apagada y nadie se le acerca; delante de la otra se armó una cola.

    CAM-90Máquina de boletos dañada

    «Avísame si una máquina de boletos deja de usarse mientras la de al lado tiene cola.»

    Ver esta cámaraEl transporte público

  • Mediodía en el campo solar de la costa. Todas las filas están volteadas hacia el mismo lado, siguiendo al sol, menos una: la del centro se quedó vuelta al contrario y enseña el reverso de los módulos y la estructura pelada. Sus vecinas, a un lado y al otro, están alineadas entre sí. La comparación cabe completa en el mismo encuadre, y por eso la diferencia se ve a simple vista.

    CAM-359Una hilera de seguidores mira al revés que todas las demás

    «Avísame si alguna fila de seguidores se queda con una orientación distinta a la de sus vecinas durante más de una hora.»

    Ver esta cámaraLa industria

Lo que no hace

Cuenta cuánta gente hay dentro de la zona dibujada y cuánto tarda en salir. Abrir otra taquilla, mover a alguien o dejarlo como está sigue siendo una decisión de la casa, y tiene que seguir siéndolo.

Y no acorta la cola: la enseña. Por qué un puesto va lento, no lo sabe, y no juzga a quien atiende, porque no mira a las personas de una en una ni sabe quiénes son.

Preguntas

¿Cómo mide cuánto lleva esperando alguien si no lo identifica?
Porque no le hace falta saber quién es nadie. La espera sale del flujo: cuánta gente hay dentro de la zona dibujada y a qué ritmo está saliendo por delante. Con esas dos cifras se sabe cuánto va a tardar en salir el último que entró, igual que se calcula cuánto tarda en vaciarse un tanque. No hay rostros, no hay nombres y no se le sigue el paso a nadie: hay una zona, un contador de entrada y un contador de salida.
¿Hay que poner cámaras nuevas?
No siempre, y lo que decide es una sola cosa: si la cámara que ya está puesta alcanza a ver la cola completa y desde arriba. Las de seguridad suelen mirar de frente al mesón, lo cual está bien para ver quién hay y mal para contar, porque unas personas tapan a otras. Contar necesita un encuadre alto y limpio sobre la zona de espera. A veces ya existe; a veces es una cámara más, que no es lo mismo que una instalación nueva.
¿Sirve el dato para decidir turnos y personal?
Es su mejor uso. El aviso del día resuelve una tarde; la curva de ocho semanas cambia el horario del personal. Con la espera medida por franjas se ve a qué hora empieza a subir de verdad, cuánto tarda en bajar después de abrir un puesto más y qué días no se parecen a los demás. Eso convierte una discusión de oficina en un gráfico que mira todo el mundo, y la conversación pasa a ser qué se hace, no si la cola era larga.
¿Y si la cola dobla la esquina y se sale de la cámara?
Se queda corto, y eso se dice antes de instalar y no después: lo que no entra en el encuadre no se cuenta, así que la espera medida sería solo la del tramo visible. Hay dos salidas y las dos son normales. Una, encadenar la cámara de al lado para que la zona continúe. Otra, elegir un punto de cámara pensando en el peor día y no en el día tranquilo. Es una decisión de instalación y se toma al principio.

Ver todas las preguntas

Un caso distinto cada vuelta

Mira lo que pasa. Y mira lo que IRIS hace con ello.

Ni video grabado ni dibujo: un resumen de la herramienta real, y con un caso distinto en cada vuelta. Completa no cabría en un recuadro.

  1. Tú preguntas
  2. IRIS busca
  3. Te lo enseña
IRIS NEURAL
30ES
IRISDirectoGrabacionesGISIncidencias3996SituaciónCasosLPRAutomatizacionesIRIS DATA
Pregunta o pide algo…Enviar
IRIS · Infinity Neural

¿No ves lo tuyo aquí?

Se queda corta a propósito, esta lista: son las palabras que tenemos armadas, no las que IRIS entiende. Como se le pide con una frase, y las frases no se acaban, lo mejor es que nos cuentes qué tienes delante de tus cámaras: te decimos si lo entiende, o si todavía no.

Ver todas las solucionesCuéntanos qué ves

Y lo mejor

Diez cámaras o cuatro mil:ninguna se queda sin mirar.

Solo levanta la mano cuando pasa lo que habías pedido que se mirara. Y el día que entra IRIS entran todas: las diez de una escuela o las cuatro mil de una red completa.

Explícanos tu problema y te decimos si IRIS lo entiende o todavía no.

Respondemos el mismo día laborable. Escribe a cualquier hora: se responde en horario de España.