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¿Cómo reconstruyo lo que pasó con esa plata?

El descuadre aparece tres días después

Tres de la madrugada, pasillo de servicio. Salen dos carros de recaudación rumbo a la ventanilla interior: cajas precintadas, bandejas de fichas ordenadas por color, un vigilante atrás. En el papel, ese traslado son dos personas, ese pasillo y menos de cuatro minutos. Lo de esta noche fue distinto: una sola persona, el pasillo de almacén y once minutos. Nadie se dio cuenta y nada se cayó. El jueves, al cerrar el arqueo, falta plata.

10 cámaras en 5 sectores

Así se le pide

«Muéstreme todos los traslados de recaudación de esta noche con su hora, su recorrido y cuánta gente iba, y avíseme si alguno se sale de lo previsto.»

Esa noche no aparece nada. El descuadre asoma al cerrar el arqueo, dos o tres días más tarde, y ahí arranca la parte cara: alguien se sienta a revisar horas de grabación de seis cámaras buscando cuatro minutos de los que ni siquiera conoce la hora. Son dos jornadas de una persona con criterio gastadas en pasar video hacia adelante. La mitad de las veces no se encuentra nada y el caso termina cerrado con una anotación.

Se decide una vez

Acá la regla la escribe quien firma el procedimiento, y se escribe una vez. Hay cuatro cosas que definir: los recorridos válidos, cuánta gente tiene que ir en cada traslado, cuánto puede durar y en qué franjas se hace. Con eso, todos los traslados de todas las noches quedan comprobados y archivados con su hora, incluidos los que salen impecables. Esos son la prueba de que el procedimiento se cumple; los otros llegan como aviso esa misma madrugada.

Alrededor del dinero siempre hay un procedimiento escrito, y suele ser bueno: dos personas, este pasillo, esta franja, esta puerta. Lo que no existe es la manera de saber si anoche se cumplió. Comprobarlo exige que alguien se siente a mirar video de cosas que salieron bien, y para eso no hay nadie. De modo que el procedimiento se cumple casi siempre y se comprueba casi nunca.

Eso deja el video del efectivo mirando siempre hacia atrás y siempre tarde. El descuadre aparece en el arqueo, y a esa altura la pregunta ya no es qué pasó sino en qué minuto pasó. Grabar cuesta poco; buscar cuesta caro: horas de una persona pasando imágenes hacia adelante para ubicar cuatro minutos de un martes cualquiera.

Y conviene ensanchar la palabra «valores». En un casino son las cajas de recaudación cruzando un pasillo de servicio a las tres de la madrugada, y unas fichas que cambian de mano a tres metros de la ventanilla. En una agencia de calle son ocho metros de vereda entre el furgón blindado y la puerta. En un almacén de producto controlado son las cajas que salen del armario de acero a las diez de la noche. En logística es una jaula de la zona de valor yéndose hacia un pasillo restringido. Y en un centro de datos es un maletín de herramientas olvidado en el piso cuando ya no queda nadie trabajando ahí. Cambia el objeto; la pregunta es siempre la misma: a qué hora, por dónde y con cuánta gente.

Lo que hace IRIS con todo eso es convertirlo en una lista. Cada traslado con su hora, su recorrido, su gente y su duración; y el que se sale de lo acordado, como aviso esa misma noche. Alrededor del efectivo pasa lo mismo: un cajero automático abierto en la calle con más de una persona dentro de la zona, una caja de caudales cruzando la vereda, un bulto que se queda solo en el hall. Ni cuenta el dinero ni ve dentro de una caja precintada. Devuelve los minutos y el nombre de quien hay que preguntar.

Qué cambia

El video del efectivo era un archivo muerto: estaba todo y no servía de nada hasta que había un problema, y entonces costaba dos jornadas de trabajo. Hoy es una lista de traslados con la hora puesta. El jefe de seguridad abre la guardia de anoche, ve los seis movimientos que hubo y en cuál se fue por otro pasillo, y en cuatro minutos tiene delante el video que le interesa. Lo que era una investigación pasó a ser una consulta.

Dónde lo hemos visto

  • Veintidós minutos dentro y ninguna operación en el cajero. Once y media de la noche, con garúa afuera: la sala de cajeros está abierta, como todas las noches, y hay una persona sentada en el piso junto a la máquina, con una mochila al costado. En la puerta, un cliente que acaba de llegar se detuvo en la alfombra y no pasó. IRIS no mira quién es nadie: mide cuánto tiempo lleva cada persona dentro de la zona dibujada sobre el piso, y avisa cuando ese tiempo pasa del que se fijó.

    CAM-515Veintidós minutos en la sala de cajeros sin operar

    «Avíseme si alguien se queda más de quince minutos en la sala de cajeros entre las diez de la noche y las siete de la mañana, y dígame cuántas personas hay adentro.»

    Ver esta cámaraLa banca

  • Un movimiento entre dos manos, y cuántas veces alguien se acercó a la ventanilla en las últimas dos horas. Eso es todo lo que ve IRIS acá. Junto a la ventanilla, alguien cambia billetes por fichas mientras otra persona espera turno detrás del cordón; a tres metros, en medio del paso, dos personas se pasan unas fichas de mano a mano. No sabe quién es nadie, no sabe de dónde salen esas fichas y no sabe para qué son. Lo que hace es marcar el minuto y dejarlo listo para que una persona lo mire.

    CAM-533Unas fichas cambian de mano a tres metros de la ventanilla

    «Marque los momentos en que unas fichas pasan de una mano a otra fuera de las mesas, cerca de la ventanilla, y guárdelos con la hora.»

    Ver esta cámaraLos casinos

  • El trabajo terminó y el pasillo no. En el piso quedaron un maletín de herramientas abierto, una caja de embalaje, un rollo de cable, un manojo de cintillos y unos tornillos sueltos sobre las losetas, y el rack en el que se trabajó sigue abierto. La persona ya se aleja por el pasillo, de espaldas. Enfrente está la rejilla por la que sube el aire frío. IRIS ve que quedan objetos en el piso de una zona de paso, cuánto espacio libre dejan y cuánto rato llevan ahí desde que salió el último.

    CAM-555Un maletín, un rollo de cable y unos tornillos en el pasillo

    «Avíseme si queda material en el piso de un pasillo cuando ya no hay nadie trabajando ahí.»

    Ver esta cámaraLos centros de datos

  • Turno de tarde en el almacén. Alguien empuja solo una jaula rodante con una parihuela de madera y cuatro cajas blancas encima, y la lleva hacia el corredor del fondo: el que queda detrás del tabique azul y no forma parte de la ruta de preparación. Al final de ese corredor hay una puerta cerrada. En el almacén hay otras tres personas trabajando, y ninguna va acompañando esa carga. IRIS ve que la jaula cruza la línea amarilla y por dónde sigue.

    CAM-279Una jaula sale del pasillo hacia una zona no autorizada

    «Avíseme si una jaula de la zona de valor entra al pasillo restringido, y guárdeme todo el recorrido.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Casi las diez de la noche en el almacén de producto controlado. Uno de los armarios de acero quedó abierto. Delante, una persona con mandil azul, cofia y guantes sostiene una bolsa personal abierta a la altura del estante. En el estante hay cajas del mismo producto que guarda el armario. Al fondo, otra persona empuja el carro de reparto por el pasillo. IRIS ve que se está retirando material del armario y revisa si hay una orden abierta para esa hora.

    CAM-297Salen cajas del armario de controlados sin orden abierta

    «Avíseme si se sacan cajas del armario de controlados cuando no hay ninguna orden abierta para esa hora.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Cajero abierto, un técnico trabajando y dos personas más dentro de la zona. Media mañana en la vereda: se le ve al cajero la puerta batida y el interior, y delante hay un técnico de rodillas con la caja de herramientas en el piso. Detrás, el furgón de servicio, con las puertas traseras abiertas y las bandejas a la vista. IRIS afirma eso y nada más. No sabe quiénes son ni a qué vinieron, y no lo dice.

    CAM-516Un cajero abierto en la calle y dos personas más en la zona

    «Avíseme si el cajero está abierto por mantenimiento y hay más de una persona dentro de la zona de alrededor sin contar al técnico.»

    Ver esta cámaraLa banca

  • Tres personas donde el procedimiento dice cuatro, una parada a mitad de pasillo y dos minutos con cuarenta segundos más de lo previsto. Las tres de la madrugada: dos carritos salen de la sala por el pasillo de servicio hacia la ventanilla interior, con las cajas de recaudación cerradas y precintadas, las bandejas de fichas por colores y un vigilante escoltando. El casino escribió una vez cómo se hace este traslado, por dónde va, cuánta gente lo acompaña y cuánto debe durar, e IRIS compara lo que ve con eso.

    CAM-531Tres personas donde el procedimiento dice cuatro

    «Avíseme si un traslado de recaudación va por otro pasillo, lleva menos gente de la que corresponde o se demora más de lo previsto.»

    Ver esta cámaraLos casinos

  • Entre el furgón y la puerta hay ocho metros de vereda: es el único tramo del recorrido en el que la plata está a la vista. Media mañana, con el furgón blindado detenido junto al sardinel y las puertas traseras abiertas: dos personas del servicio llevan una caja de caudales hasta la puerta de la agencia, donde espera una tercera. IRIS cronometra ese tramo, cuándo se abren las puertas, cuánto dura el trayecto y cuándo entra la caja, y avisa por una sola cosa: que la puerta trasera siga abierta sin nadie del servicio al costado.

    CAM-517Una caja de caudales cruza ocho metros de vereda

    «Avíseme si la puerta trasera del furgón se queda abierta más de un minuto sin ninguna persona del servicio al costado, y guárdeme la hora de cada recogida.»

    Ver esta cámaraLa banca

  • Dos cosas a la vez: alguien en el piso que no se levanta y un bulto solo en la otra punta. Media mañana en una agencia a pie de calle: la persona está tendida boca abajo y quieta, con los lentes caídos a un palmo, y alguien del personal se agachó a atenderla mientras dos clientes se giran. Al fondo, apoyado junto al sofá de la espera, hay un maletín del que nadie se ocupa desde hace seis minutos. IRIS no sabe quién es esa persona ni qué le pasó.

    CAM-519Una persona en el piso y un maletín que nadie recoge

    «Avíseme si alguien lleva más de treinta segundos tendido y quieto en el hall, y avíseme también si un bulto se queda solo más de cinco minutos en la zona de público.»

    Ver esta cámaraLa banca

Lo que no hace

Contar dinero no está entre sus tareas. Cuánto había en la caja, qué hay dentro de una bolsa precintada, si falta algo: nada de eso sale de una cámara, sale del arqueo. Lo que IRIS devuelve es el minuto exacto y el recorrido.

Tampoco reparte culpas. Dice que un traslado se fue por otro pasillo o que iba una sola persona; el porqué queda fuera. Y no hay reconocimiento de rostros: quién empujaba ese carro lo dice el rol de turnos.

Hay un tercer límite que conviene poner sobre la mesa desde el principio: solo se lista el recorrido que ven las cámaras. Un tramo de pasillo sin cámara no aparece en el traslado, y eso se dice antes de empezar y no el día en que alguien lo echa de menos.

Preguntas

¿IRIS sabe si falta dinero?
Contar billetes o fichas no está en su alcance, y dentro de una caja precintada no ve nada. Su terreno es todo lo de afuera: a qué hora salió cada traslado, por dónde fue, cuánta gente iba y cuánto demoró. El descuadre lo sigue dando el arqueo, como siempre. Lo que cambia es que, cuando aparece, ya no hay que buscar entre horas de grabación: se abre la noche del descuadre y ahí están los movimientos listados con su hora y su video al costado.
¿Sirve si el procedimiento cambia según el día?
Es lo normal, y por eso las reglas se escriben por franja. El traslado del fin de semana no es el del martes, y la ruta de la mañana no es la de la madrugada: en esta ventana el recorrido bueno es este y van dos personas; en aquella, otro. Cuando cambia el procedimiento se cambia la regla, y desde ese minuto se aplica sola en todas las cámaras del recorrido. Nadie tiene que reeducar a nadie ni recordárselo en cada guardia.
¿Vale para un cajero automático en la calle?
Es de los lugares donde más se usa. Un cajero abierto para mantenimiento, con la puerta batida y el interior a la vista, es un momento delicado, y la regla se escribe tal cual: cajero abierto y más de una persona dentro de la zona sin contar al técnico, aviso. Al costado va la otra: alguien que se queda mucho rato en el hall de cajeros de madrugada. En ninguna de las dos IRIS dice que nadie sea sospechoso: dice cuánta gente hay y desde qué minuto.
¿Se puede mostrar esto a un auditor?
Sí, y para muchos clientes ahí está la mitad del valor. Cada traslado queda registrado con su hora, su recorrido y su video, salga bien o salga mal, no solo los que fallan. Eso convierte «cumplimos el procedimiento» en algo que se puede mostrar: acá están los ciento veinte movimientos del mes y estos cuatro se salieron. Quien audita deja de depender de que alguien recuerde una noche concreta o de que el video no se haya grabado encima.

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Algo se derramó

Avísame si hay líquido o espuma fuera de su sitio y a los dos minutos sigue ahí.

  1. La frase
  2. Dónde vale
  3. Lo que encuentra
  4. La misma regla
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Ojo con la lista: son las palabras que tenemos armadas, no las que IRIS entiende. Se queda corta a propósito, porque a IRIS se le pide con una frase y las frases no se terminan nunca. Cuéntenos qué tiene delante de sus cámaras y le decimos si lo entiende, o si todavía no.

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Y lo mejor

A veces usted no necesita una alarma:necesita un número.

Cuánta gente entró y a qué hora. Se traza una línea sobre la imagen y la cámara cuenta. El conteo de personas está homologado por el Centro Español de Metrología, el instituto nacional de metrología de España, vía NeuralPax.

Cuéntenos su problema y le decimos si IRIS lo entiende o todavía no.

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