Saltar al contenido
IRIS NEURALContacto

Soluciones por tipoExperiencia de cliente

¿Por qué me entero de la fila cuando ya se quejó alguien?

La fila crece y hay mostradores cerrados

6:35 de la mañana. En el vestíbulo de salidas hay dos filas. La de la izquierda, la de los mostradores de check-in atendidos, lleva dieciocho minutos de espera y dobla dos veces sobre sí misma. La de la derecha, la de los quioscos de autoservicio, se despacha en cuatro. Encima de los mostradores hay cuatro letreros apagados: cuatro puestos sin abrir. La cámara lo está grabando desde las cinco. En la oficina de junto todavía no lo sabe nadie.

28 cámaras en 10 sectores

Así se le pide

««Avísame si una fila pasa de quince minutos de espera y todavía hay mostradores cerrados.»»

Lo que queda a fin de mes es una sensación —«las mañanas se nos van de las manos»— y ni un número que la sostenga: ni cuántas veces pasó, ni a qué hora, ni cuánto duró. Antes de eso, el turno se pasó la mañana apagando fuego a mano, con radio, con dos puestos abiertos de urgencia y con alguien sacado de su descanso. Y todo empezó por el final: el primer aviso llegó cuando alguien perdió un vuelo o mandó una queja por escrito.

Se decide una vez

Tú decides qué es una fila larga en tu sitio: quince minutos en el check-in, ocho en el food court, diez personas en la caja. Decides también en qué horario eso importa y a quién le llega el aviso. Se dice una vez. De ahí en adelante esa fila se mira a las seis de la mañana, el sábado a las dos y el fin de semana largo de julio, sin que nadie tenga que acordarse de repetirlo.

Casi nadie mide la fila. La fila se mira. Alguien pasa por el vestíbulo, ve que aquello está feo y llama por radio. Si ese día esa persona está en una junta, la fila crece sola. Por eso la misma fila dura seis minutos un martes y treinta y cinco el viernes siguiente sin que haya cambiado nada más: cambia quién pasó por enfrente, y a qué hora.

Lo que hace IRIS es mirar la zona de espera, contar cuánta gente hay en cada fila y medir lo que tarda en avanzar. Cuando la espera pasa del límite que pusiste y además quedan puestos cerrados, el aviso sale con la cámara, la hora y el video. No es un dato de fin de mes: es un aviso mientras todavía se puede abrir un mostrador.

Y luego está la otra mitad, que suele ser la que paga la instalación. La misma cámara que avisa también cuenta. Cuánta gente pasó por caja el sábado entre las doce y las dos. Cuántos minutos se esperó de promedio en la temporada navideña. Qué mostrador abre tarde todos los lunes. Ese número no se pide hablando: se dibuja una línea o una zona sobre la imagen, y sale igual todos los días. Preguntar sirve para buscar. Contar sirve para medir. Y no se hacen igual.

Qué cambia

Hoy el aviso viaja solo, con la cámara abierta y el video del momento, y quien manda decide si abre otro puesto o mueve a una persona. Antes esa cadena empezaba con una casualidad: alguien que pasaba por el vestíbulo, o alguien que se quejaba; después el supervisor bajaba, contaba a ojo y decidía. Y a fin de mes ya no hay debate sobre si fue una mala mañana o una impresión: está el número, hora por hora.

Dónde lo vimos

  • Vestíbulo de salidas, seis y media de la mañana. A la izquierda, la línea de mostradores de check-in atendidos, con su letrero encima; a la derecha, la batería de quioscos donde uno mismo etiqueta la maleta y la deja. Adelante, un serpenteo de cintas con doscientas cuarenta personas adentro. Lo raro es que las dos filas no se parecen: en la de mostradores se llevan dieciocho minutos y en la de quioscos, cuatro. Y hay cinco posiciones con la pantalla apagada. IRIS mide la espera de cada fila, cuánta gente hay adentro y cuántas posiciones están abiertas mientras se espera.

    CAM-581Dieciocho minutos aquí y cuatro en el mostrador de junto

    «Avísame si una fila pasa de quince minutos de espera y todavía hay mostradores cerrados.»

    Ver esta cámaraLos aeropuertos

  • Media mañana. El camión blindado está parado junto al borde de la acera con las puertas traseras abiertas. Dos personas del servicio llevan una caja de efectivo hasta la puerta de la sucursal, donde espera una tercera. Entre el camión y la puerta hay veinticinco pies de acera: es el único tramo del recorrido en el que el dinero está a la vista. IRIS cronometra ese tramo —cuándo se abren las puertas, cuánto dura el trayecto, cuándo entra la caja— y avisa por una sola cosa: que la puerta trasera siga abierta sin nadie del servicio al lado.

    CAM-517Una caja de efectivo cruza veinticinco pies de acera

    «Avísame si la puerta trasera del camión se queda abierta más de un minuto sin ninguna persona del servicio al lado, y guárdame la hora de cada recolección.»

    Ver esta cámaraLa banca

  • Nueve personas esperando detrás del cordón de terciopelo, tres ventanillas atendiendo y dos apagadas a la izquierda, con el piso vacío delante. Sábado, pasada la medianoche, en la caja —el cage—. IRIS cuenta cuántos esperan, cuántas ventanillas están abiertas y cuánto dura cada operación. Quién es cada uno no le consta: cuenta cuerpos, no clientes.

    CAM-527Tres ventanillas del cage abiertas y dos apagadas

    «Avísame cuando esperen más de diez personas en la caja o cuando la espera pase de ocho minutos con ventanillas sin abrir.»

    Ver esta cámaraLos casinos

  • Zona de empaque, tres de la tarde. Las cajas bajan por los rodillos una tras otra. En la bifurcación, una caja no sigue derecho hacia la mesa de inspección: agarra el desvío y baja directa al puesto de sellado, donde alguien ya está cerrando otra. La mesa de inspección se queda vacía, con los rodillos quietos. La torreta de la línea sigue en verde: para el sistema no pasó nada. IRIS sigue cada caja y ve por dónde se fue.

    CAM-246En la bifurcación se fue al sellado sin pasar por revisión

    «Avísame si una caja llega al sellado sin haber pasado por la mesa de inspección.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Once de la noche en el registro de una sala de emergencias. Dos personas quedaron muy juntas, una a cada lado del cristal del mostrador, con los brazos extendidos y movimientos bruscos. Del otro lado se acerca alguien del equipo con las manos por delante, y un guardia de seguridad cruza la sala a paso rápido desde el fondo. Contra la pared, quienes esperan voltean hacia el mostrador. Lo que IRIS ve son dos cuerpos muy cerca moviéndose de golpe en un punto donde eso no pasa nunca. No sabe quién es ninguno de los dos, no dice quién tiene la razón y no etiqueta a nadie.

    CAM-124Se sube el tono en el registro de emergencias

    «Avísame cuando en el mostrador dos personas se junten mucho y se muevan de forma brusca, o cuando alguien golpee el cristal, para que llegue alguien antes.»

    Ver esta cámaraEl hospital

  • La puerta doble de servicio quedó abierta de par en par y detrás se ve el back of house —la zona de servicio— y el pasillo de cocina. Alguien sin el uniforme de la casa la cruza hacia adentro con una caja de cartón en las manos. A la izquierda, una persona de housekeeping, parada junto a su carro, le sigue con la mirada. Al centro, el supervisor de piso levanta la vista de la tableta. A la derecha espera un carro cargado de paquetería. IRIS no dice quién es esa persona ni a qué viene: dice que alguien cruzó una puerta que no es de paso público, y lo dice mientras está pasando.

    CAM-508Cruza al back of house con una caja y sin uniforme

    «Avísame cuando alguien cruce la puerta de servicio sin el uniforme de la casa, y guarda siempre el video de lo que entra y de lo que sale por ahí.»

    Ver esta cámaraLos hoteles

  • Mesa de revisión, media mañana, antes de embarcar. Sobre la mesa hay una caja de cartón con la tapa reventada, el cartón abombado y una mancha de agua alrededor. Un operador con guantes levanta la solapa rota. Una compañera con tableta anota lo que ve. Otro sostiene una caja entera en los rodillos, esperando. Al fondo, una tarima lista con el patín hidráulico. IRIS ve el cartón deformado, la rotura y la mancha, y marca ese bulto antes de que salga.

    CAM-268A punto de subir al trailer: una caja reventada y mojada

    «Avísame si llega a la mesa de embarque un bulto roto, aplastado o mojado, y guárdame la foto.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Casi las diez de la noche en el almacén de producto controlado. Uno de los gabinetes de acero está abierto. Enfrente, alguien con bata, redecilla y guantes sostiene una bolsa negra personal, abierta, a la altura del entrepaño. En el entrepaño hay cajas del mismo producto que guarda el gabinete. Al fondo, otra persona empuja el carro de reparto por el pasillo. IRIS ve que se está retirando material del gabinete y comprueba si hay una orden abierta para esa hora.

    CAM-297Del gabinete de controlados salen cajas sin orden

    «Avísame si se sacan cajas del gabinete de controlados cuando no hay ninguna orden abierta para esa hora.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Once de la mañana, patio de chatarra. Las cajas están separadas por grado: perfiles y tubos oxidados, rollos de alambre, chatarra ligera brillante y pacas de latas. En medio, la cesta de carga trae material de cuatro cajas a la vez: vigas oxidadas, tubos, recortes galvanizados y perfiles claros. El cargador viene con otro cucharón mezclado. Dos operadores miran desde el piso. IRIS reconoce el aspecto del material y de qué caja lo sacaron; lo que hay dentro del metal lo dice el análisis de colada.

    CAM-363La cesta salió con material de cuatro cajas distintas

    «Avísame si a la cesta entra material de una caja que no toca para esta receta, y dime de qué caja salió.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Nueve menos cuarto de la noche, antes de un concierto. Bajo el pórtico hay tres arcos detectores y dos mesas de revisión, con personal de chaleco amarillo abriendo mochilas. Enfrente, la fila ya no cabe en la explanada: se dobla sobre sí misma, se alarga hacia la derecha y su último tramo se quedó a treinta pies del borde de la acera, con carros pasando por la calle. Se forma más gente de la que el filtro alcanza a despachar. IRIS mide las dos cosas y lo que las separa.

    CAM-482Llegan treinta por minuto y la revisión despacha doce

    «Avísame cuando se forme más gente en la fila del filtro de la que sale por los arcos y cuando el final de la fila se acerque a la calle.»

    Ver esta cámaraLos recintos

Lo que no hace

Por qué se armó la fila, IRIS no lo sabe. Un vuelo doble, una avería, un turno corto: eso lo pone quien mira. Y tampoco abre un mostrador por su cuenta; avisa, enseña la cámara y deja la decisión donde estaba.

De la gente que espera no queda nada más que un número y un tiempo: no hay rostros reconocidos y no se identifica a nadie.

Y hay una condición previa que conviene mirar antes de creerse ninguna cifra: si el encuadre corta la fila por la mitad, el número no vale.

Preguntas

¿IRIS sabe cuánto lleva esperando una persona?
Esa persona, no. Lo que se mide es la fila: cuánta gente hay entre el final y el mostrador y con qué ritmo avanza. De ahí sale el tiempo de espera de la fila, que es el número con el que se decide si hace falta abrir otro puesto. Y no hace falta seguir a nadie por el vestíbulo para saber que se esperan dieciocho minutos, así que no se hace.
¿Tengo que cambiar las cámaras del vestíbulo?
Lo determinante no es la cámara sino lo que entra en su cuadro: la fila completa, desde el mostrador hasta el último que llega. Cuando el encuadre la corta a la mitad, el conteo sale corto y el aviso llega tarde, y eso no lo arregla ningún equipo nuevo. Por eso, antes de dar una zona por buena, se abre esa cámara en su hora peor y con la luz de esa hora. En la mayoría de las instalaciones lo que ya está puesto alcanza.
¿Esto es un aviso o es un número?
Una sola cámara puede hacer las dos cosas al mismo tiempo, y cada una entra por un lado distinto. Para que salte un aviso basta con hablarle: «si la espera pasa de quince minutos, avísame». Para que salga un número no vale ninguna frase, porque el conteo depende de por dónde pasa exactamente la línea y en qué sentido: hay que trazarla con el dedo sobre la imagen, o marcar la zona de espera. De ahí sale la cifra por hora, por día y por temporada, y sale igual mañana que hoy.
¿IRIS abre un mostrador cuando la fila crece?
No. Avisa; abre quien tiene que abrir. La organización decide el límite, el horario y a quién le llega el aviso, y eso se aplica siempre igual, a las seis de la mañana y en el fin de semana largo. Lo que le llega a la persona es la cámara, la hora y el video, para que decida con la escena enfrente en vez de con una queja de hace veinte minutos. Decides una vez; se aplica siempre, sin que nadie lo repita.

Ver todas las preguntas

Todas las simulaciones

Algo se derramó

Avísame si hay líquido o espuma fuera de su sitio y a los dos minutos sigue ahí.

  1. La frase
  2. Dónde vale
  3. Lo que encuentra
  4. La misma regla
IRIS NEURAL
30ES
IRISDirectoGrabacionesGISIncidencias3996SituaciónCasosLPRAutomatizacionesIRIS DATA
Pregunta o pide algo…Enviar
IRIS · Infinity Neural

¿No ves lo tuyo aquí?

Lo que hay aquí son las palabras que tenemos montadas, no las que IRIS entiende. Y la lista se queda corta a propósito, porque se le pide con una frase y las frases no se acaban. Cuéntanos qué tienes enfrente de tus cámaras y te decimos si lo entiende, o si todavía no.

Ver todas las solucionesCuéntanos qué ves

Y lo mejor

A las once se va el último.Las cámaras se quedan, y ahora entienden lo que pasa.

Al salir no se apaga nada. Lo que pasa con el edificio vacío se entiende en ese mismo momento, sin esperar a que alguien abra la puerta al día siguiente para enterarse.

Cuéntanos tu problema y te decimos si IRIS lo entiende o todavía no.

Contestamos el mismo día hábil.