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Soluciones por tipoSeguridad de las personas

¿Y si se va un lote entero por un pelo?

Acá el que se protege es el producto

Son las 06:00 y es cambio de turno. Hay fila en el molinete de entrada a la sala de envasado. Alguien se saltea el lavamanos y cruza sin cofia, porque solo va a buscar una caja de tapas y vuelve. Tarda cuarenta segundos. La línea está en marcha y hay producto abierto en la cinta. Nadie lo vio entrar, porque a esa hora todo el mundo mira su propio reloj.

2 cámaras en 2 sectores

Así se le pide

«Avisame si alguien cruza el molinete hacia la sala sin cofia o sin tapabocas, y avisame en la puerta, no adentro.»

Nada visible pasa ese día, y ahí está la trampa. La factura llega tres semanas más tarde, por correo y con una foto: un pelo adentro de un envase cerrado. Entonces hay que decidir qué lotes se retiran, y como el día en que entró aquello no lo sabe nadie, se retiran de más. La cuenta se paga en producto tirado, en horas de auditoría y en un cliente que se va.

Se decide una vez

Lo define calidad una vez, delante de la imagen del molinete: qué puerta, qué equipo hace falta para cruzarla, en qué horas la sala está en producción y a quién le llega el aviso. La frase resultante es corta —alguien en el molinete con la sala en marcha y sin cofia o sin tapabocas— y lo que dispara es un aviso ahí mismo, con el video guardado.

Todo lo que se vigila en una fábrica protege a la persona, salvo esto. Cofia, tapabocas, guardapolvo y cubrecalzado están ahí por el producto, y de ahí que sean el equipo que peor se lleva: quien se lo saltea no siente que esté arriesgando nada, y tiene razón. Quien arriesga es el lote.

Y el día que sale mal no se nota en la fábrica. Aparece tres semanas después, por correo, con una foto: un pelo adentro de un envase cerrado, una partícula en un frasco. Lo caro empieza ahí, y no es el reclamo: es tener que decidir qué lotes se retiran sin saber qué día entró aquello, así que se retiran de más. Producto tirado, horas de auditoría y un cliente que tarda un año en volver a llamar.

El molinete y la puerta de la ducha de aire son los dos puntos que se miran, y el aviso sale en el umbral. Toda la diferencia está ahí. Adentro de la sala ya no evita nada: el lote está tocado y lo que queda es escribir un informe. En la puerta es una persona que pega la vuelta, se pone la cofia y entra bien. O parás a alguien un segundo, o tirás veinte pallets.

Qué cambia

Esto se descubría en el reclamo del cliente o en una auditoría, siempre semanas después y sin poder decir qué día. Se respondía con más capacitación y un cartel nuevo en la puerta. Hoy quien lleva la línea recibe el aviso en el momento, con la cámara del molinete abierta, y la persona se pone la cofia antes de entrar. Y a fin de mes se sabe a qué hora pasa.

Dónde lo vimos

  • Seis de la mañana en la esclusa de acceso a la zona limpia, entre el pasillo y la sala de envasado. A la izquierda, el lavamanos de acero con tres canillas, sin usar. A la derecha, el perchero con las batas limpias y las botas blancas en la estantería. Alguien cruza el molinete hacia la zona limpia sin cofia y sin bata. Del otro lado, un operario con cofia, tapabocas y delantal azul está en el puesto de lavado. Por la ventana se ve la línea llena de botellas.

    CAM-212Entrar a la zona limpia sin cofia

    «Avisame si alguien cruza el molinete hacia la sala sin cofia, sin bata o sin pasar por el lavamanos, y avisame en la puerta, no adentro.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Seis y cuarto de la mañana, vestuario de acceso a la sala limpia. Tres personas se preparan. Dos ya están completas: cofia, tapabocas, guantes y cubrecalzado azul; una espera delante de la ducha de aire. La tercera avanza hacia la puerta con la cofia puesta, la cara descubierta y el calzado de calle sin cubrir. En la pared, el cartel con las cinco prendas obligatorias. IRIS no mira quién entra: mira qué prendas lleva y cuáles faltan antes de la última puerta.

    CAM-280Cruza el vestuario sin tapabocas y con el calzado de la calle

    «Avisame si alguien llega a la puerta de la ducha de aire sin tapabocas o sin cubrecalzado, antes de que la cruce.»

    Ver esta cámaraLa industria

Lo que no hace

Si el tapabocas es el que pide el protocolo, o si está bien colocado por debajo de la nariz, no se sabe. Se ve si hay cofia y tapabocas puestos cuando alguien llega a la puerta.

Tampoco se reemplaza un control de acceso ni un registro de entradas. Es un ojo en el umbral, y lo que se hace con lo que ve lo decide quien lleva la sala.

Preguntas

¿Avisa antes de que la persona entre a la sala?
Avisa antes, y en esta escena es lo único que importa. Adentro de la sala, el aviso llega cuando el producto ya estuvo expuesto: sirve para el informe y para decidir qué lotes se revisan, pero ya no evita nada. En la puerta llega cuando la persona todavía puede darse vuelta y ponerse la cofia. La misma detección, un metro antes, deja de costar plata y pasa a ahorrarla.
¿Sirve para el vestuario y la ducha de aire de un laboratorio?
Sirve, y es donde el orden importa más. En un vestuario de farmacia la secuencia es la mitad del trabajo: primero el calzado, después el guardapolvo, después el tapabocas, y recién ahí la ducha de aire. Se mira la puerta de la ducha de aire y el aviso sale si alguien llega ahí sin tapabocas o sin cubrecalzado, antes de que la cruce. Es el último punto en el que todavía se puede arreglar sin consecuencias.
¿Comprueba que el tapabocas esté bien puesto?
No lo comprueba. Se ve si el tapabocas está puesto o no está, pero no se juzga si tapa bien la nariz ni si es del tipo que pide el protocolo de esa sala. Es un límite real y conviene saberlo antes: esta regla resuelve el caso mayoritario, que es entrar directamente sin nada, y no reemplaza la comprobación de una persona en las salas donde el protocolo es exigente. En una zona de envasado, el caso mayoritario es prácticamente todo el problema.
¿Puede avisar también del lavamanos y del cubrecalzado?
Puede, y suele pedirse todo junto en la misma frase, porque en la puerta se comprueba una vez y listo. Lo que conviene decidir de antemano es qué pasa cuando alguien se saltea solo el lavamanos: si eso es un aviso igual de fuerte que entrar sin tapabocas, o si es otro más flojo que se revisa al final del turno. El aviso sale de lo que le pidas; la gravedad de cada cosa la ponés vos, y eso también se decide una sola vez.

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