Soluciones por tipoAnálisis de movilidad
¿Cuánto tiempo lleva ese carro parado en el sitio de dejar?
Diez minutos parado y la vereda deja de funcionar
Seis y media de la mañana en la vereda de salidas. Tres carriles y ninguno avanza: carros en doble fila, un taxi cruzado en medio y una camioneta con la maletera abierta sacando maletas sin apuro. Detrás espera una fila que ya llega a la curva. Dos pasajeros bajan en el carril del medio, entre carros, y cruzan arrastrando la maleta hacia la puerta. Adentro del terminal todavía no hay cola en ningún counter.
2 cámaras en 2 sectores
Así se le pide
«Avíseme si un carro lleva más de diez minutos parado en el carril de dejada y hay otros esperando hueco.»
Una vereda de llegadas funciona con una regla que nadie escribió: parar, dejar e irse en noventa segundos. Apenas un carro se queda diez minutos, el de atrás se detiene donde puede y el siguiente se pone en doble fila. En la puerta de un hotel el precio es otro: la primera impresión de una estadía cara termina siendo un bocinazo y un valet corriendo entre carros.
Se decide una vez
Se decide una vez, con quien manda en esa vereda. Se marca el carril de dejada sobre la imagen, se dice cuántos minutos parado ya no es dejar sino estacionar, cuántos carros esperando convierten eso en un problema y quién recibe el aviso: el equipo de vereda, el valet, la persona de seguridad de puerta. Y aparte se pide el número: cuántos minutos al día está trabado ese carril y a qué horas. IRIS aplica la regla siempre y guarda el número siempre, aunque a las seis y media nadie esté mirando la pantalla.
La vereda de un terminal aéreo y la puerta de un hotel son el metro cuadrado más corto y más disputado de todo el edificio. Todo lo que hay alrededor está pensado para que nadie se quede. Y sin embargo, lo único que hace que funcione —el tiempo— no lo mide nadie.
En el hotel se ve en chico y con nombre propio. Siete de la noche, hora de llegadas: bajo la marquesina hay un carro descargando, el valet está en la puerta del conductor y el huésped ya bajó con su maleta. Detrás espera otro auto, y detrás otro. Si el primero demora dos minutos, no pasa nada. Si demora diez porque el conductor anda buscando algo en la guantera, el cuarto de la fila se para en doble fila sobre la pista y a los cinco minutos la calle entera está trabada. Nadie hizo nada malo. Solamente se ocupó demasiado tiempo un sitio que no es para quedarse.
IRIS marca el carril de dejada como una zona, mide cuánto lleva cada vehículo adentro y cuenta cuántos esperan detrás. Cuando el tiempo se pasa y además hay fila, avisa a quien está en la puerta, con la cámara abierta, para que vaya y lo resuelva conversando. Y guarda el número, que es lo que sirve para la otra mitad: mostrar que entre las seis y las siete la vereda está trabada un tercio del tiempo, y que ahí no hace falta una campaña de educación sino una persona más a esa hora.
Qué cambia
Esto se sabía por el reclamo: alguien de la puerta se quejaba, o llegaba la queja de un cliente que perdió un vuelo. Ahora hay dos cosas nuevas. Una, el aviso a los diez minutos, dirigido a quien está en la puerta y puede resolverlo conversando. Y dos, la curva del mes, que es la que se lleva a la reunión donde se decide si se cambia la señalización, si se abre otro carril o si a las seis y media hace falta una persona más.
Dónde lo hemos visto

CAM-580La vereda de salidas se atasca antes que el terminal
«Avíseme si un auto lleva más de diez minutos detenido en el carril de bajada y hay otros esperando espacio.»

CAM-506Un carro descarga en la puerta y la fila crece detrás
«Avíseme cuando haya más de cuatro carros esperando en la puerta, o cuando uno lleve más de diez minutos detenido en el punto de descarga.»
Lo que no hace
Aquí se miden dos cosas y nada más: el reloj y la cantidad de carros. Si ese vehículo tiene autorización para pararse ahí, si está bajando una silla de ruedas o si es un reparto permitido, eso queda fuera del alcance.
Tampoco se multa ni se denuncia a nadie: el aviso termina en manos de una persona que mira la imagen antes de moverse. Y el interior del vehículo no se ve, así que diez minutos detenido pueden ser una despedida larga o un problema de salud.
Preguntas
- ¿Esto sirve para multar al que se queda?
- No hay ninguna denuncia de por medio: hay alguien en la puerta que se acerca y dice «buenos días, ¿le ayudo con la maleta?». La enorme mayoría de estos casos se resuelve así, en treinta segundos y sin roce, porque el conductor casi nunca sabe que lleva diez minutos ahí. Lo que hace el aviso es adelantar esa conversación, en lugar de que ocurra cuando ya hay cuatro carros en doble fila y alguien tocando claxon.
- ¿Cómo sabe cuánto lleva parado un carro?
- Marcando el carril como una zona y siguiendo a cada vehículo adentro desde que entra hasta que sale. Leer la placa no es necesario: basta con que sea el mismo objeto en la misma posición. Desde ahí corre el reloj y se aplica lo que usted haya puesto. Y en paralelo se cuenta cuántos vehículos esperan detrás, que es lo que separa un carro parado sin estorbar a nadie de un carro parado que trabó la vereda entera.
- ¿Y si es una ambulancia o alguien que necesita más tiempo?
- Para eso existe la regla, y por eso la escribe usted. Se pueden dejar afuera zonas enteras —el espacio reservado, el hueco de la ambulancia—, poner tiempos distintos por franja horaria o subir el umbral en las horas en que el sitio va holgado. Y hay algo que nunca cambia: el aviso llega a una persona que ve la imagen antes de hacer nada. Si lo que se ve es una silla de ruedas bajando de una maletera, esa persona no se mueve, y le tomó tres segundos saberlo.
- ¿Sirve para justificar un cambio en la vereda?
- Es probablemente lo más rentable de todo esto. Además de avisar, queda guardado el número: cuántos minutos al día está trabado el carril, a qué horas, qué días de la semana y cuántos vehículos esperan en promedio. Con eso se termina la discusión de impresiones. Se ve que el problema está de seis a ocho y no todo el día, y se decide con datos si lo que falta es otra señal, un carril más largo, un horario distinto de repartos o una persona más en esa franja.
Demostración · IRIS andando
Cada vuelta, un caso nuevo. Siempre la misma pantalla.
Corre sola y muestra un caso de principio a fin. Es un resumen: la pantalla real tiene muchas más funciones de las que entran en este recuadro.
- Las cámaras, sobre el mapa
- Se dibuja una zona
- Sale qué pasó por ahí
¿No ve lo suyo acá?
Ojo con la lista: son las palabras que tenemos armadas, no las que IRIS entiende. Se queda corta a propósito, porque a IRIS se le pide con una frase y las frases no se terminan nunca. Cuéntenos qué tiene delante de sus cámaras y le decimos si lo entiende, o si todavía no.
Y lo mejor
Lo que vale en la cámara unovale en la cuatro mil, y no hay que copiarlo a mano.
Una regla se dice una vez y se aplica en todas. Y sigue diciendo lo mismo el domingo por la noche que el martes por la mañana, tenga quien tenga el turno.
Cuéntenos su problema y le decimos si IRIS lo entiende o todavía no.
Contestamos el mismo día hábil.