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¿Cuánto tarda en saberse que hay algo en la vía?
Hay algo en el carril y el que viene no lo sabe
Seis y cuarenta de la tarde en el carril central de una autopista. Una tarima y tres cajas se cayeron de un remolque, y una llanta suelta fue a parar unos metros más adelante. El carro que llega detrás frena en seco y se cambia de carril sin mirar. Detrás vienen los demás, a la misma velocidad y con la misma sorpresa. La carga lleva en el pavimento cuarenta segundos y todavía no ha entrado ninguna llamada al cuarto de monitoreo.
3 cámaras en 2 sectores
Así se le pide
«“Avíseme si cae algo a la vía o cae material del talud, y dígame en qué carril quedó.”»
Cuánto dura eso en la vía lo decide hoy la suerte: que alguien pare, que alguien llame, que la llamada explique bien el punto. Mientras tanto, cada carro que pasa es una tirada de dados. Y cuando sale mal no sale mal una vez: sale el alcance, el cierre de la vía, la grúa, la presa de seis kilómetros y la mañana entera de una cuadrilla de conservación trabajando en un carril cerrado.
Se decide una vez
La vía la conoce quien la opera. Esa persona decide qué tramos se miran, qué cuenta como obstáculo en cada uno —en un túnel, cualquier cosa; en un espaldón ancho, no—, qué pasa de noche, a quién se le avisa y si el panel se enciende antes o después de que alguien lo confirme. Se decide una vez, tramo por tramo. Después corre en los ciento veinte a la vez, sin turnarse entre ellos y sin cansarse a las tres de la mañana.
Un cuarto de monitoreo tiene más cámaras que pantallas y más tramos que gente. Nadie está mirando el kilómetro 47 a las seis y media de la tarde, porque a esa hora está mirando la incidencia del 12. Y el pavimento no avisa: una carga que se cae no hace ruido en ninguna pantalla, y un talud que se viene abajo tampoco.
El túnel es el caso feo. Ahí no hay espaldón, no hay visibilidad y no hay salida: unos pedazos de concreto en el carril izquierdo obligan a cambiarse a todo el mundo adentro de un tubo, con la mitad de los conductores mirando la carga en vez de mirar al de adelante. Y el talud es el caso lento: la tierra que hoy cubre medio carril lleva semanas moviéndose, y en la última revisión ya tenía otro aspecto, solo que nadie tenía al frente las dos fotos a la vez.
IRIS mira la vía y dice tres cosas: que hay algo, en qué carril está y desde qué minuto. Con eso, el cuarto de monitoreo hace lo que ya sabe hacer —panel, cuadrilla, aviso a conservación— pero lo hace ahora y no cuando entre la tercera llamada. Y con el talud hace algo distinto: guarda cómo se veía antes y enseña las dos imágenes juntas, para que lo que cambia despacio también se pueda ver. IRIS no cierra carriles ni enciende señales por su cuenta: eso lo decide quien opera, que es quien responde.
Qué cambia
La primera noticia de un obstáculo era una llamada, y esa llamada llegaba con el kilómetro aproximado y la descripción de alguien que iba manejando a cien. Quien estaba en la sala tenía que buscar la cámara, ubicar el sitio y confirmarlo. Ahora el aviso llega con la cámara ya abierta y el carril dicho, y lo que queda es lo único que sabe hacer una persona: mirar la imagen y decidir si se cierra el carril o basta con avisar.
Dónde lo hemos visto

CAM-35Escombros regados en el carril del túnel
«Avíseme si aparece un obstáculo en la vía del túnel y dígame en cuál carril está.»

CAM-64Cajas y una llanta suelta en el carril central
«Si cae algo a la vía, avíseme y dígame en cuál carril quedó.»

CAM-65El talud soltó tierra sobre el carril
«Avíseme si cae material del talud a la vía, y enséñeme si el talud tiene otra cara que en la última revisión.»
Lo que no hace
IRIS no despeja nada, no cierra la vía y no enciende un panel por su cuenta. Tampoco separa un cartón vacío de un bloque de concreto: dice que hay un objeto en el carril y enseña la imagen, y el tamaño lo juzga la persona. Con neblina o con aguacero fuerte ve lo que se ve, que es poco, y eso le pasa a cualquier cámara. Y en el talud no predice deslizamientos: enseña que el terreno tiene otro aspecto que en la última revisión.
Preguntas
- ¿Distingue una bolsa de plástico de una llanta?
- Hasta cierto punto sí, y conviene decir hasta dónde. Se ve el tamaño y la forma del objeto, y se ve si se mueve con el viento o si está quieto en el carril; con eso la mayoría de las bolsas quedan afuera. Lo que no se hace es adivinar el peso: una caja de cartón vacía y una llena se ven igual desde una cámara. Por eso el aviso llega siempre con la imagen y con el carril, y quien decide si eso obliga a cerrar es quien opera. La cámara acorta el tiempo hasta que alguien mira; no reemplaza a quien mira.
- ¿Sirve dentro de un túnel?
- Sí, y es donde más se nota. Adentro de un túnel la luz es pareja, no hay sombras que se muevan ni sol de frente, y el encuadre siempre es el mismo: son buenas condiciones para ver un objeto que aparece donde no había nada. Además es donde peor funciona todo lo demás, porque no hay visibilidad, no hay espaldón y una llamada tarda más en llegar. Lo que sí hay que mirar es la limpieza de las ópticas: el hollín de un túnel tapa un lente en semanas, y una cámara sucia no ve nada.
- ¿Puede avisarle directo a la cuadrilla?
- Puede mandar el aviso adonde diga quien opera la vía, y no decide nada por su cuenta. Lo normal es que entre al cuarto de monitoreo con la cámara al frente, y que sea la persona de turno quien manda la cuadrilla, enciende el panel o llama a conservación, porque es quien responde de la vía. Si la casa decide que a ciertas horas y en ciertos tramos el aviso salga directo a un teléfono de guardia, se configura así. La regla la escribe quien tiene la responsabilidad, no nosotros.
- ¿Y el talud? Eso no pasa en un segundo.
- No, y por eso se trata distinto. Un deslizamiento que ya está sobre el carril se avisa como cualquier obstáculo, en el momento. Pero el talud de encima lleva meses cambiando, y eso no es una alarma: es una comparación. IRIS guarda cómo se veía ese mismo encuadre en la última revisión y lo pone al lado de cómo se ve hoy, para que el técnico vea la grieta nueva o el material que se movió. No dice si va a caer ni cuándo: eso lo dice un geotécnico mirando el terreno, y esta imagen le sirve para decidir a qué talud sube primero.
Véalo usted mismo
Esto no es un video. Es un pedazo de la pantalla de verdad.
Es un resumen de la interfaz real, andando sin manos. Se ve un caso completo, de principio a fin; lo que no se ve son las otras pantallas, que son muchas.
- Cuatro cámaras a la vez
- Cada una entiende lo suyo
- Los números suben solos
¿No ve lo suyo acá?
Lo que está acá son las palabras que tenemos armadas, no las que IRIS entiende. Y la lista se queda corta a propósito: como se le pide con una frase, las frases no se acaban. Cuéntenos qué tiene delante de sus cámaras y le decimos si lo entiende, o si todavía no.
Y lo mejor
Una raya no se puede describir con una frase.Hay que trazarla sobre la imagen.
Preguntar sirve para buscar; contar sirve para medir. De ahí que el número salga igual cada día, y que el conteo de personas se verificara contra un patrón con el instituto nacional de metrología de España, el CEM. Acá no equivale a una acreditación costarricense.
Cuéntenos su problema y le decimos si IRIS lo entiende o si todavía no.
Respondemos el mismo día hábil.