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¿Por dónde empiezo a buscar con sesenta cámaras?
Un niño solo y sesenta cámaras que mirar
Las 17:42. Una madre llega al módulo de informes hablando muy rápido: su hijo le soltó la mano junto a la escalera mecánica hace cuatro minutos. Tiene seis años. El mall tiene tres pisos, dos estacionamientos y sesenta cámaras que en este momento están grabando todo el pasillo. La pregunta de quien la escucha no es si el niño sale en alguna. Es en cuál.
4 cámaras en 4 sectores
Así se le pide
««Muéstreme por dónde pasó en los últimos diez minutos alguien pequeño y sin compañía, desde la escalera mecánica.»»
Lo que se gasta acá son minutos, y los minutos acá son distancia. Mientras alguien va al centro de control a rebobinar, el niño sigue caminando y el círculo donde puede estar se hace más grande: primero el pasillo, después el piso, después el estacionamiento. El aviso por parlantes llega a todo el mall y no dice dónde mirar. Y con un paciente que sale del piso o con una persona mayor pasa lo mismo, solo que en silencio.
Se decide una vez
Hay dos definiciones y las dos se hacen una sola vez. La primera es de prioridades: qué zonas se miran primero cuando alguien se extravía —las salidas, el estacionamiento, las escaleras—. La segunda es de umbrales, para los avisos que salen sin que nadie los pida: alguien pequeño solo en medio del pasillo más de dos minutos, un paciente sentado solo en un pasillo más de veinte, alguien apartado del grupo en el patio más rato del habitual. Dicho una vez, corre todos los días.
El problema no es que falten cámaras. El problema es que hay sesenta y hay un par de ojos, y la búsqueda se hace como se hizo siempre: alguien rebobina una cámara, la descarta, prueba otra y va perdiendo los minutos que más valen. Mientras tanto el resto del equipo camina el mall a ciegas y los parlantes avisan a todo el mundo menos a quien podría mirar en el lugar correcto.
Con IRIS la búsqueda se hace por hechos: dónde y cuándo. «Alguien pequeño y sin compañía, en los últimos diez minutos, desde la escalera mecánica hacia el norte»: eso devuelve los momentos y las cámaras, en orden, y quien busca mira tres recortes en vez de sesenta pantallas. No hay identificación de ninguna clase, ni por el rostro ni por la ropa: hay un lugar, una hora y un recorrido. Quien reconoce al niño es su madre; quien decide qué se hace es el equipo del mall. Se deja de buscar el minuto. Se busca lo que pasó.
Y hay una parte que ocurre antes de que nadie pregunte. Alguien pequeño parado y solo en medio de un pasillo, un paciente sentado en una banca sin que se le acerque nadie durante media hora, una persona apartada en el borde del patio: son escenas que IRIS puede avisar por su cuenta, porque están dichas en una regla. En un hospital eso es un paciente que lleva veinte minutos esperando a que alguien pase. A veces la ayuda llega antes de que nadie sepa que hacía falta.
Qué cambia
El primer cuarto de hora se iba en rebobinar cámaras una por una mientras el resto del equipo caminaba sin saber hacia dónde. Ahora una persona busca por lugar y hora, y las demás salen ya con un punto y un minuto: «hace seis minutos, cámara del pasillo norte, iba hacia el estacionamiento». Y en un hospital el cambio es todavía más sencillo: el aviso de que hay alguien solo llega antes de que nadie lo eche de menos.
Dónde lo hemos visto

CAM-545Un niño solo en medio del pasillo, y lo que cuentan son los minutos
«Muéstreme dónde vio en los últimos diez minutos a un niño con polo verde y jean.»

CAM-107Una persona sola en el patio
«Avíseme si alguien se queda solo en el borde del patio más rato del que marcamos, para que se acerque alguien del equipo.»

CAM-375Sin ropa aluminizada en la plataforma del horno
«Avíseme si alguien sube a la plataforma del horno mientras se está colando y no lleva ropa térmica.»

CAM-120Un paciente con la vía puesta, solo en el pasillo
«Avíseme si un paciente lleva mucho rato solo en un pasillo, sin que se le acerque nadie.»
Lo que no hace
IRIS no reconoce rostros y no identifica a nadie. Tampoco describe ni clasifica a las personas por su ropa ni por su aspecto: busca por hechos —lugar, hora, si va solo o acompañado, hacia dónde iba— y por eso, si el recorrido salió del alcance de las cámaras, la búsqueda falla. Tampoco ve donde no hay cámara ni sabe si esa persona necesita ayuda. Y no decide nada; el protocolo de qué se hace cuando alguien se extravía lo escribe el centro, no el sistema.
Preguntas
- ¿IRIS reconoce rostros para encontrar a un niño?
- No. No reconoce rostros, no identifica a nadie y tampoco describe a las personas por su ropa. La búsqueda se apoya en hechos que se ven desde la cámara: un punto de partida, una hora, si alguien va solo o acompañado y hacia dónde se movía. Con eso salen los momentos y las cámaras en orden, y quien mira decide si es él. Es menos de lo que la gente imagina, y es justo lo que permite encender esto en un mall lleno de familias sin pedirle nada personal a nadie.
- ¿Y si no sé por dónde se fue?
- Entonces la búsqueda es más lenta, y conviene decirlo. Lo que más ayuda no es una descripción sino dos datos: dónde se le vio por última vez y a qué hora. Con un punto y un minuto de partida se puede seguir el recorrido cámara por cámara hacia adelante, que es como se resuelven casi todos los casos en un mall grande. Si ni siquiera hay punto de partida, la lista de recortes es más larga y hay que mirarlos.
- ¿IRIS avisa por sí solo de que alguien está solo?
- Sí, si lo pusieron en una regla. «Alguien pequeño parado y solo en medio del pasillo más de dos minutos» o «un paciente sentado solo en el pasillo más de veinte» son reglas normales, y el aviso sale con la cámara, la hora y el video. Los minutos los deciden ustedes, porque alguien parado treinta segundos es que está esperando a su papá. Sin ese margen, el aviso se convierte en ruido y deja de leerlo nadie.
- ¿Vale igual en un hospital o en un establecimiento penitenciario?
- Sí, y en cada lugar significa otra cosa. En un mall es un niño y son minutos. En un hospital es un paciente que lleva media hora sentado solo en un pasillo sin que se le acerque nadie. En un patio es alguien apartado del grupo más rato del habitual, para que el personal se acerque a conversar con él. La escena es distinta, la regla se parece y el final es siempre el mismo: va una persona.
Demostración · IRIS andando
Cada vuelta, un caso nuevo. Siempre la misma pantalla.
Corre sola y muestra un caso de principio a fin. Es un resumen: la pantalla real tiene muchas más funciones de las que entran en este recuadro.
- Las cámaras, sobre el mapa
- Se dibuja una zona
- Sale qué pasó por ahí
¿No ve lo suyo acá?
Ojo con la lista: son las palabras que tenemos armadas, no las que IRIS entiende. Se queda corta a propósito, porque a IRIS se le pide con una frase y las frases no se terminan nunca. Cuéntenos qué tiene delante de sus cámaras y le decimos si lo entiende, o si todavía no.
Y lo mejor
Usted puede poner más cámaras;no puede poner más horas en el día de nadie.
Un presupuesto puede comprar más cámaras. Ningún presupuesto compra más horas en el día de una persona. IRIS se queda con todo lo que entra por las cámaras y le devuelve a usted lo único que una máquina no hace: decidir.
Cuéntenos su problema y le decimos si IRIS lo entiende o todavía no.
Contestamos el mismo día hábil.