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¿Cuántos minutos pasa el muelle sin mover un contenedor?
Media hora de muelle sin un solo ciclo
Once y cuarto de la mañana en la línea de atraque. La nave está amarrada, con carga a bordo, y la grúa no trabaja: el spreader lleva veintidós minutos colgado, vacío y quieto sobre la cubierta. En el muelle hay tres camiones esperando con las plataformas sin recibir nada, y en la franja de trabajo no se mueve nadie. La hora en que empezó esto no la anotó nadie, y dentro de un mes esa es exactamente la pregunta que va a caer sobre la mesa.
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Así se le pide
«Muéstreme los minutos que el muelle pasa sin ciclo de grúa, por hora y por turno, y avíseme si se pasan de veinte seguidos.»
La conversación con la naviera gira siempre alrededor del tiempo que la nave pasa atracada, y ese tiempo se arma con movimientos hechos. Cuántos se hicieron, se sabe. Cuándo se dejó de hacerlos y qué se veía en el muelle en esos minutos, no lo sabe nadie. Así que las paradas se explican de memoria, la siguiente recalada se planifica con la misma información de siempre, y el mismo hueco vuelve a aparecer el mes que viene a la misma hora.
Se decide una vez
Acá también se dibuja. Van una raya sobre el carril por donde entran y salen los camiones, y dos zonas: la franja de muelle debajo de la grúa y el carril de espera. A eso se le suma una sola cifra, la que usted elija: cuántos minutos seguidos sin ciclo justifican además un aviso, y a quién le llega —jefe de terminal, planificación o ambos—. Trazado eso, la cifra sale idéntica todos los días, porque depende del trazo y no del criterio de quien la mire.
En un puerto todo el mundo mira los movimientos por hora. Es el número con el que se compara un terminal con otro y con el que se negocia una recalada. Pero un movimiento por hora es un promedio, y un promedio esconde precisamente lo que interesa: los huecos.
Una nave no deja de trabajar de golpe. Se detiene diez minutos porque no llega un camión, arranca, se detiene otra vez veinte por un cambio de guardia, arranca. Al final del turno el promedio se ve razonable y nadie recuerda que hubo media hora sin un solo ciclo con tres camiones esperando abajo. Eso no está en ningún parte, porque quien estaba ahí tenía cosas más urgentes que anotar la hora.
IRIS no avisa de esto: lo mide. Cuenta los minutos que el muelle pasa sin ciclo, guarda el video del minuto en que se detuvo y suma cuántos camiones se acumularon mientras tanto. Al cierre del turno hay una tabla: los huecos, su hora y su duración. Con eso el jefe de terminal entra a la reunión con la naviera sin tener que recordar nada, y las decisiones sobre turnos, camiones y planificación dejan de tomarse a ojo.
Qué cambia
Un hueco de media hora se contaba después, y lo contaba quien lo había vivido: se recordaba mal, se justificaba mejor y nunca quedaba escrito con hora. Ahora está en una tabla, con el minuto en que empezó, cuánto duró y el video del muelle en ese momento. El jefe de terminal ya no discute contra la memoria de nadie: muestra dónde estuvieron los huecos y qué se veía en ellos, y desde ahí se conversa cómo arreglarlos.
Lo que no hace
IRIS no sabe por qué se detuvo la grúa. Tampoco reemplaza al sistema del terminal, que es donde vive el movimiento registrado y donde debe seguir. Y no juzga a nadie: no identifica al operador de grúa ni compara turnos entre personas. Lo que aporta es el minuto exacto en que se detuvo, que es justo lo que nadie anota.
Preguntas
- ¿Sabe la cámara por qué se detuvo la grúa?
- No. IRIS mide lo que se ve: cuántos minutos lleva el muelle sin un ciclo y cuántos camiones esperan mientras tanto. La causa —falta de camión, cambio de guardia, un papel que no llega, una falla— la pone quien mira el video o el sistema del terminal. Lo que aporta la cámara es el minuto exacto en que se detuvo, que es justo lo que nadie anota y lo que después nadie recuerda con precisión.
- ¿Este número reemplaza al sistema del terminal?
- No, y sería un error plantearlo así. El movimiento registrado nace del sistema del terminal y ahí se queda. IRIS trabaja al costado, aportando dos cosas que ese sistema no tiene: la imagen del muelle y la hora exacta. Cuando el sistema muestra media hora sin movimiento, la cámara responde qué había en ese muelle —vacío, camiones esperando, el spreader colgado—. Ninguno de los dos datos explica solo lo que explican juntos.
- ¿Por qué el conteo se dibuja y no se pide hablando?
- Porque preguntar sirve para buscar y contar sirve para medir, y no se hacen igual. Una raya no se puede describir con una frase: hay que trazarla sobre la imagen, porque el número depende de por dónde pasa exactamente y en qué sentido. Una cifra dibujada es repetible y se puede auditar, y por eso el conteo de personas pudo pasar por el Centro Español de Metrología, que es el instituto nacional de metrología de España: no equivale a ninguna homologación peruana, y lo que importa acá no es el sello sino el método. En un muelle no se cuentan personas, se cuentan minutos y ciclos, pero el método es el mismo.
- ¿Sirve esto para la reunión con la naviera?
- Sí, y es para lo que más se usa. Se lleva una tabla con los huecos del turno: a qué hora empezó cada uno, cuánto duró y cuántos camiones esperaban mientras tanto, con el video detrás por si alguien lo quiere ver. Nadie tiene que recordar nada ni defender una versión. Y como el criterio es el mismo cada día, se puede comparar una semana con otra y ver si un cambio de organización sirvió de algo o no.
Todas las simulaciones
Algo se derramó
Avísame si hay líquido o espuma fuera de su sitio y a los dos minutos sigue ahí.
- La frase
- Dónde vale
- Lo que encuentra
- La misma regla
¿No ve lo suyo acá?
Ojo con la lista: son las palabras que tenemos armadas, no las que IRIS entiende. Se queda corta a propósito, porque a IRIS se le pide con una frase y las frases no se terminan nunca. Cuéntenos qué tiene delante de sus cámaras y le decimos si lo entiende, o si todavía no.
Y lo mejor
A nadie lo contrataron para mirar una pantalla.Lo contrataron para saber qué hacer.
Mirar es lo que mejor hace una máquina. Decidir es lo único que no hace ninguna. IRIS se queda con las cuatro mil pantallas y le sube a una persona nada más que aquello donde hay que decidir algo.
Cuéntenos su problema y le decimos si IRIS lo entiende o todavía no.
Contestamos el mismo día hábil.
