Saltar al contenido
IRIS NEURALContacto

Soluciones por tipoAnálisis de movilidad

¿Cuánta gente entra por cada puerta y a qué hora?

Sabe cuánta gente entró. No por dónde.

Sábado, seis y diez de la tarde. La explanada de acceso de la plaza comercial tiene dos puertas. Por la grande, la de cristal, entra un caudal que no se corta. Por la chica de la izquierda no pasa casi nadie: dos personas en diez minutos. En el pasillo de adentro, los locales que dan a esa puerta llevan toda la tarde vacíos. Al cierre, la plaza tendrá un número: cuántos entraron. Uno solo, y para todo el edificio.

8 cámaras en 7 sectores

Así se le pide

«Dígame cuánta gente entra por cada puerta y a qué hora, y avíseme si una deja de sumar mientras la plaza está abierta.»

Ese número sirve de poco. Con un total al cierre no se sabe si la puerta chica está muerta todo el día o solo los sábados, ni si el pasillo de la izquierda se llena cuando llega el camión de la ruta. Y esas dos cosas mandan sobre decisiones que cuestan dinero: dónde se pone la promoción, cuánta gente hace falta en cada turno, qué renta aguanta un local y cuál se está pagando de más.

Se decide una vez

Esto se decide una vez. Usted dice dónde va la raya de conteo en cada puerta, en qué sentido cuenta, qué horario tiene la plaza y a partir de cuánto rato sin sumar quiere que le avisen. IRIS traza el número todos los días, en todas las puertas y en todos los turnos, sin que nadie tenga que acordarse de verlo. Si abre una puerta nueva, se agrega su raya y el resto sigue igual.

El conteo no se le pide a IRIS con una frase. Una raya no se puede describir hablando: hay que trazarla. Por eso esta cámara no se configura diciendo qué buscar, sino dibujando por dónde pasa la gente. Se traza una línea en el piso de cada puerta, se define hacia dónde es entrar, y de ahí en adelante el número es siempre el mismo número: repetible, comparable de un sábado al siguiente y auditable si alguien lo pone en duda.

Con eso cambia la conversación. El sábado deja de ser «vino mucha gente» y se convierte en dos curvas: la puerta grande subiendo desde las once y la chica plana toda la tarde. Quien negocia la renta de un local ya no discute con sensaciones, enseña el paso frente a esa puerta hora por hora. Y el jefe de turno descubre que su hora fuerte no era la que creía, y mueve al personal a donde de verdad hace falta.

La alerta llega después y es sencilla. Si una puerta deja de sumar gente mientras la plaza está abierta, casi nunca es que no venga nadie: es que se quedó cerrada, o que el elevador de junto está parado, o que hay una obra tapando el paso. Antes eso se veía el lunes en un reporte. Ahora se ve mientras está pasando y todavía alcanza para abrir la puerta.

Qué cambia

Antes, alguien pasaba con un contador manual dos días al año y con eso se estimaba el resto. O se veía el ticket promedio y se daba por hecho lo demás. Ahora el paso por cada puerta está contado todos los días y a todas horas, sin que nadie cuente nada. Quien arma el turno del sábado ve la curva de la semana pasada en vez de acordarse de cómo fue.

Dónde se ve

  • El mismo pasillo hacia las salas de abordar, ahora viendo el local de la derecha: una tienda de conveniencia abierta al paso, sin puerta, con los anaqueles dando al pasillo. Enfrente cruza el caudal continuo de gente que va hacia las puertas, y un pasajero pasa pegado al aparador viendo el producto sin detenerse. IRIS cuenta cuántas personas pasan enfrente y cuántas se detienen en la franja de piso pegada al local, y cuánto rato se quedan. No sabe si entraron y no sabe si compraron: eso lo dice la caja del operador.

    CAM-590Dos mil cuatrocientos pasan y doscientos sesenta se detienen

    «Avísame si el paso enfrente del local sube dos horas seguidas y la gente que se detiene no sube con él.»

    Ver esta cámaraLos aeropuertos

  • La corona de la cortina de una presa a última hora de la tarde. Una persona está pasando por encima de la puerta de malla ciclónica que cierra el paso: las dos manos en el tubo de arriba y una pierna ya del otro lado. Al lado, la caseta de maniobra con su puerta metálica verde, la señal roja de prohibido el paso amarrada a la hoja y la pluma del camino. No hay nadie más en el encuadre. IRIS ve que alguien cruzó un cierre; no sabe quién es ni lo intenta averiguar.

    CAM-144Alguien salta el cierre de la corona

    «Avísame en cuanto alguien pase por encima de la malla de la corona, a la hora que sea, y dime por qué cámara y por dónde entró.»

    Ver esta cámaraLas infraestructuras

  • Sábado por la tarde. La explanada de acceso tiene dos puertas: la grande, de cristal y de doble altura, y otra más pequeña a la izquierda. Por la grande entra un caudal continuo que no se corta; por la pequeña entra gente suelta. Una familia cruza la explanada, una pareja llega por la esquina y alguien descansa en la banca del jardín. IRIS cuenta cuántas personas cruzan cada puerta, a qué hora lo hacen y cuánta gente hay en la explanada en cada momento. Cuenta cuerpos, no personas con nombre: no reconoce ningún rostro.

    CAM-535Cuánta gente entra por cada puerta, y a qué hora

    «Avísame si una de las dos puertas deja de sumar gente mientras la plaza está abierta.»

    Ver esta cámaraLas plazas comerciales

  • Media tarde en el camino de acarreo de la cantera, con el polvo levantado. Un camión de acarreo rojo cargado baja de frente por el carril de la izquierda, y la flecha pintada en ese carril apunta al otro lado. Las señales azules del acotamiento marcan el sentido de cada carril. Por la derecha, otro camión de acarreo amarillo cargado de roca circula como debe. Al fondo trabaja un cargador frontal. IRIS ve por qué carril va cada vehículo y hacia dónde, y lo compara con el sentido marcado.

    CAM-387Un camión de acarreo de frente por el carril contrario

    «Avísame en cuanto un camión de acarreo entre al camino en sentido contrario, y muéstrame por dónde entró.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • El camino exterior y el muro coronado de concertina, desde una cámara alta. Un dron de cuatro hélices cruza el cielo por encima del muro, con la cámara colgando abajo. En el camino, un vehículo de servicio parado y tres personas de uniforme; dos señalan hacia arriba. Del otro lado del muro está el patio, con gente y una canasta al fondo. IRIS ve ese pedazo de cielo todo el rato, también cuando no hay nadie viéndolo.

    CAM-110Un dron sobre el muro

    «Avísame si aparece algo volando por encima del muro o del patio, y dime por dónde entró y hacia dónde va.»

    Ver esta cámaraEl centro penitenciario

  • El entronque visto desde el poste del talud: un carro se incorpora por la entrada, otro se va por el ramal de salida y entre los dos queda pintada la zona rayada de la separación.

    CAM-69Entradas y salidas del entronque

    «Avísame si un vehículo se para dentro de la zona rayada o si alguien entra por la salida en sentido contrario.»

    Ver esta cámaraLa carretera

  • Una obra cercada en medio de la ciudad, vista desde arriba. En la esquina del cercado de madera hay una persona a medio subir: un pie apoyado en el tablero y las dos manos en el canto de arriba. Adentro se ve el contenedor de escombro, el piso removido y, al fondo, dos trabajadores con casco y chaleco. IRIS ve que hay una persona cruzando el cercado; no sabe quién es.

    CAM-57Alguien saltando la barda

    «Avísame si alguien salta el cercado o entra por donde no se entra, a la hora que sea, y muéstrame la cámara para saber por dónde pasó.»

    Ver esta cámaraLa obra

  • Sábado de compras, luz de mediodía. A la izquierda, las filas de carros estacionados en superficie; en primer plano, un carro con la puerta abierta y una familia bajándose. Un grupo cruza por el cruce peatonal y sigue por la explanada hacia la puerta principal, que es de cristal y está a la derecha. Otra familia vuelve hacia el carro con bolsas. IRIS cuenta cuántas personas cruzan, cuántas entran por la puerta y cuántos carros pasan por el carril. Todo agregado: aquí no se leen placas.

    CAM-540Cuántos bajan del carro y por qué puerta terminan entrando

    «Dime cuántas personas entran por la puerta principal por cada carro que llega al estacionamiento.»

    Ver esta cámaraLas plazas comerciales

Lo que no hace

Esto cuenta personas, no clientes. IRIS no sabe quién entra, no reconoce rostros y no distingue a la misma persona que entra dos veces: son dos pasos. No sabe si quien cruza la raya viene a comprar o a atajar hacia el estacionamiento, y no lo va a saber. El número dice cuánta gente pasó por ahí. Lo que vale ese paso lo pone el negocio, no la cámara.

Preguntas

¿Esto identifica a las personas que entran?
No. IRIS no reconoce rostros, no guarda ficha de nadie y no sabe si quien cruza la raya ya había estado antes. Lo que hace es sumar uno cuando alguien pasa la línea en sentido de entrada y restar uno cuando la pasa al revés. Del otro lado queda un número por hora y por puerta, nada más. Si la misma persona entra y sale tres veces, para el contador son tres pasos y no una persona repetida: eso hay que tenerlo presente al leer el dato, y por eso lo decimos antes de que lo pregunte.
¿Por qué se dibuja una raya en vez de pedirlo con una frase?
Haga la prueba mental: pídale a tres personas distintas que cuenten «los que entran por la puerta principal» y le van a salir tres cifras. ¿Dónde empieza esa puerta? ¿Cuenta el que se asoma y regresa? Nadie lo sabe, porque una raya no se puede describir hablando; hay que trazarla. Preguntar sirve para buscar y contar sirve para medir, y no se hacen igual. En el momento en que la línea queda dibujada sobre la imagen, el criterio deja de moverse, y de ahí sale lo que a usted le interesa: un número que mañana se repite, que se puede poner junto al del sábado pasado y que aguanta que alguien venga a revisarlo.
¿Sirve el número para negociar la renta de un local?
Es de las primeras cosas que piden los grupos que administran plazas, y con razón. Cuando el paso frente a un local está contado hora por hora y día por día, la plática sobre cuánto vale ese metro cuadrado se ordena sola: se acabó el «yo siento que aquí no pasa nadie» contra el «aquí pasa muchísima gente». Y hay un segundo dato que suele ser el interesante: con la misma raya se ve si en campaña sube el paso, y si junto con el paso sube la gente que efectivamente se detiene. No siempre suben las dos. Hay corredores por los que atraviesa medio mundo y no se para un alma, y descubrir eso vale más que cualquier promedio.
¿Y si abrimos una puerta nueva o cambiamos el acceso de lugar?
Se traza otra raya y ya está contando. No hay que instalar torniquetes, ni tapetes, ni sensores en el marco: la cuenta sale de la cámara que ya está viendo ese lugar. Si una puerta se cierra por obra, su curva se queda en cero y esa es la señal de que algo pasa, no una falla. Y si el acceso se mueve tres metros, se mueve la línea. Lo que no se puede es cambiarla cada semana y luego comparar meses: la raya se mueve poco, porque su valor es justamente que no se mueva.

Ver todas las preguntas

Demostración · IRIS en marcha

No se lo contamos. Se lo mostramos.

Es un resumen de la pantalla real: va sola, paso a paso, y muestra solo el camino de un caso. La herramienta de verdad tiene muchas más funciones de las que caben aquí.

  1. Salta el aviso
  2. Entra a la bandeja
  3. Abre el aviso
  4. Confirma o descarta
IRIS NEURAL
30ES
IRISDirectoGrabacionesGISIncidencias3996SituaciónCasosLPRAutomatizacionesIRIS DATA
Pregunte o pida algo…Enviar
IRIS · Infinity Neural

¿No ve lo suyo aquí?

Estas palabras son las que tenemos montadas, no las que IRIS entiende. La lista se queda corta a propósito: se le pide con una frase, y las frases no se acaban. Cuéntenos qué tiene frente a sus cámaras y le decimos si lo entiende, o si todavía no.

Ver todas las solucionesEscribirnos

Y lo mejor

En la octava hora de turnonadie ve como en la primera. Y eso no es un defecto.

Es ser persona. La cámara no tiene octava hora: a las cuatro de la mañana entiende lo mismo que entendía a mediodía, y avisa igual a quien esté de turno.

Cuéntenos su problema y le decimos si IRIS lo entiende o todavía no.

Estamos en España. Si escribe, contesta una persona y la hora no juega en contra.