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Soluciones por tipoIntegridad de las infraestructuras

¿Qué pasa dentro del túnel cuando algo se cruza?

Dentro del túnel no se ve lo que hay más adelante

Ocho y veinte de la mañana. Un camión perdió parte de la carga de escombros adentro del túnel y los pedazos de concreto quedaron regados sobre el carril izquierdo. Dos carros frenaron detrás y el resto se va cambiando de carril sobre la marcha. Doscientos metros más atrás, en la boca, siguen entrando vehículos a la velocidad de la vía sin ver nada de esto. Las catorce cámaras del tubo lo están grabando y ninguna lo está contando.

14 cámaras en 5 sectores

Así se le pide

««Avíseme si aparece un obstáculo en la calzada del túnel y dígame en qué carril está.»»

Un túnel no tiene berma y no tiene salida. Lo que viene detrás entra a ciegas y a la velocidad de la vía, así que cada segundo que ese obstáculo siga ahí es un vehículo más que se lo va a encontrar de frente. Para cuando el aviso llega por teléfono ya hay un alcance, un carril cerrado y una fila detenida bajo la bóveda. Después vienen las horas hasta poder reabrir, la desviación de todo el tránsito y un informe que empieza preguntando a qué hora se vio eso por primera vez.

Se decide una vez

Esto se decide una vez. Usted dice qué tubo, qué carriles, a partir de qué tamaño cuenta un objeto, cuántos segundos tiene que llevar quieto y a quién se avisa: obstáculo en la calzada dentro del túnel, más de diez segundos, aviso a la central de monitoreo con la cámara, el carril y el punto kilométrico. IRIS lo aplica en las catorce cámaras del tubo, de día y de noche, en hora pico y a las cuatro de la madrugada. Si mañana se cierra un carril por obras, se cambia la regla, no la vigilancia.

Un túnel es el único tramo de una vía del que no se puede salir. No hay berma, no hay cuneta, no se ve más allá de la curva del tubo y no hay señal para llamar. Todo lo que en superficie es un susto, adentro es una cadena: un objeto en la calzada, una frenada, un alcance, una fila parada bajo la bóveda con los motores encendidos. Por eso los túneles se llenan de cámaras. Y por eso, en casi todos, esas cámaras acaban siendo un mosaico de imágenes que nadie puede mirar entero durante ocho horas seguidas.

Lo que hay que ver adentro no siempre es un accidente. Es un peatón caminando por la calzada cerca de la boca. Es un tramo de bóveda que se quedó sin luminarias mientras el tránsito sigue entrando igual. Es humo saliendo del frente de una camioneta parada, que es lo peor de todo porque en un tubo el humo llega mucho antes que el fuego. Y es un operario soldando solo en la obra del tubo nuevo, con la vía ya montada, a media hora del siguiente que va a pasar por ahí.

IRIS mira las cámaras que ya hay y comprueba las reglas que escribió quien opera el túnel. Cuando algo aparece en la calzada y se queda, lo dice: cámara, carril, punto y video desde el primer segundo. No decide cerrar el túnel; eso lo decide la central de monitoreo, que es quien puede. Lo que cambia es el minuto en el que esa persona se entera.

Qué cambia

De un obstáculo dentro del tubo uno se enteraba porque llamaba un conductor o porque el conteo de tránsito se desplomaba. Y entonces el operador tenía que salir a buscar cuál era la cámara, y muchas veces la encontraba después del alcance. Ahora la cámara se abre sola con el carril y el punto ya escritos, y quien está de turno decide en ese mismo minuto: señalizar, bajar la velocidad o cerrar. La mayoría de las veces es una caja de cartón y no pasa nada. Eso también hay que poder verlo.

Dónde se ve

Lo que no hace

IRIS no cierra el túnel, no cambia la velocidad de los paneles y no llama a los equipos de emergencia. Dice lo que ve, con la cámara y el punto, y la maniobra la ordena la central de monitoreo.

Tampoco adivina qué es el objeto ni de qué camión cayó. Distingue que hay algo en la calzada que antes no estaba y que sigue ahí. Ponerle nombre es trabajo de quien abre el video.

Preguntas

¿Puede IRIS ver el humo antes de que salte la detección de incendios?
Muchas veces sí, y es porque mira otra cosa. Un detector tiene que esperar a que el humo le llegue; la cámara ve la columna en el punto donde está saliendo, aunque el sensor más cercano esté a cien metros. Eso no reemplaza la instalación de detección: la acompaña. Y aporta cuatro cosas que ningún sensor da: la imagen del punto exacto, el carril, si hay gente por fuera del vehículo y qué tránsito quedó atrapado detrás. En un túnel, esas cuatro son las que deciden la maniobra.
¿Sirven las cámaras que ya tenemos dentro del túnel?
Casi siempre alcanza con las que hay, si la instalación lo permite y el encuadre cubre la calzada de lado a lado. En un túnel el problema nunca han sido las cámaras, porque suelen estar bien equipados: el problema es que ninguna persona puede mirar catorce al tiempo durante ocho horas. Lo que sí toca revisar antes es la luz. Con luminarias fundidas, o con el contraluz de la boca al mediodía, esa cámara entrega una imagen que no se parece a la de las tres de la mañana. Y una regla se da por buena mirando, no suponiendo.
¿Y los avisos por una bolsa o una sombra?
Se bajan afinando la regla, no prometiendo nada. Usted define a partir de qué tamaño cuenta un objeto y cuántos segundos tiene que llevar quieto antes de que suene: una bolsa que cruza el carril con el aire no aguanta diez segundos, una estiba sí. Va a haber avisos que al abrir el video no resulten ser nada, y está bien que los haya. En un túnel, perder diez segundos mirando un aviso que era un cartón cuesta muchísimo menos que enterarse tarde de que era una llanta.
¿IRIS decide cerrar el túnel?
No. IRIS avisa; quien cierra es la central de monitoreo. Y la diferencia importa, porque cerrar un tubo tiene consecuencias que ninguna cámara puede valorar: cuánto tránsito hay adentro en ese momento, qué desvío existe, qué obra hay en la otra calzada. Lo que IRIS pone sobre la mesa es la situación completa —cámara abierta, carril, punto y video desde el primer segundo— para que quien sí puede decidir lo haga viendo lo que está pasando, y no con lo que alguien le alcance a contar por teléfono.

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La interfaz real, paso a paso

Usted pone la regla una vez. IRIS la aplica siempre.

Va a ver un resumen de la interfaz, paso a paso y sin que nadie toque nada. Cada vuelta empieza con otro caso. La herramienta completa no cabe en una demostración.

  1. Se arma la regla
  2. Se asigna a las cámaras
  3. Publicada, vigila sola
  4. Y entonces salta
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¿No ve lo suyo aquí?

Estas palabras son las que tenemos montadas, no las que IRIS entiende. La lista se queda corta a propósito: se le pide con una frase, y las frases no se acaban. Cuéntenos qué tiene delante de sus cámaras y le decimos si lo entiende, o si todavía no.

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Y lo mejor

Contar no es vigilar.Es saber cuántos pasaron, y a qué hora.

Sirve para comparar: dos martes, dos puertas, dos temporadas. Como se mide igual todos los días, la comparación se sostiene sola y no hay nada que discutir.

Cuéntenos su problema y le decimos si IRIS lo entiende o todavía no.

Estamos en España, con seis o siete horas de diferencia. Si llama por la mañana, en España es media tarde y contesta una persona; por la tarde ya cerramos, y si escribe le contestamos igual.