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¿Por qué hay fila si hay puestos montados sin nadie?

Hay fila y hay puestos vacíos

Casi las once de la noche en llegadas internacionales. El serpenteo del control documental está lleno en sus cuatro tramos y la fila se pierde al fondo del pasillo: más de doscientas veinte personas. De los ocho puestos, cuatro están apagados, con la mampara baja. La espera va por treinta y cuatro minutos y en la oficina de arriba todavía no lo sabe nadie.

8 cámaras en 7 sectores

Así se le pide

«Avisame si la espera pasa de treinta minutos y hay puestos montados sin nadie.»

Treinta y cuatro minutos de espera no matan a nadie, y la factura llega igual: conexiones perdidas, una fila de reclamos en el mostrador de al lado, la foto de la cola circulando antes de que termine el turno. Y a la mañana siguiente, cuando alguien pregunte qué pasó, no va a haber manera de saber a qué hora se apagó cada puesto ni cuánto rato estuvo así. Va a quedar la queja y nada más.

Se decide una vez

Cuatro respuestas y queda armado: cuántos puestos abiertos en cada franja, cuánto puede quedarse uno vacío antes de que importe, en qué horario y a quién le llega. Con eso, después de las diez de la noche una espera de más de treinta minutos con algún puesto montado y quince minutos sin nadie le manda la cámara a quien supervisa la sala. Corre todos los días y en todos los turnos, y no lo decide ninguna cámara: lo decidís vos.

Un puesto sin nadie delante son dos problemas distintos con la misma cara. Uno es la fila: el mostrador del sanatorio vacío con gente esperando delante, la mesa de atención montada entera y nadie sentado mientras cinco personas hacen cola detrás del cordón. El otro no tiene fila ninguna, y es peor: un gabinete de datos abierto de par en par sin nadie trabajando en él, una boca de hombre levantada en un parque de tanques, un camión cisterna con la manguera conectada a la válvula y quien la conectó ya en otro lado.

Los dos casos se parecen en lo que fallan. Nadie hizo nada mal: fue a buscar un formulario, lo llamaron por radio, empezó la pausa. Y nadie sabe cuánto rato lleva así, porque el reloj de eso no lo lleva nadie. Se descubre cuando llega la queja, cuando pasa la ronda o cuando la auditoría pregunta por qué el gabinete 14 aparece abierto en el video de las cinco y media.

Acá se mira el puesto, no a quien lo ocupa. Le marcás el lugar sobre la imagen —el mostrador, el hueco delante del gabinete, la zona de trasvase— y le decís cuántos minutos puede estar sin nadie. Cuando pasa de ahí, sale el aviso con la cámara, la hora y el video. Quién estaba antes no se sabe, y ésa es exactamente la razón por la que la representación de los trabajadores puede aceptarlo: no se mide a una persona, se mide un hueco.

Qué cambia

De la fila se enteraba quien supervisa cuando alguien subía a quejarse, y del gabinete abierto cuando pasaba la ronda de la noche. Hoy recibe un aviso a los quince minutos, con la cámara abierta y el reloj corriendo, y le da tiempo a abrir otro puesto o a mandar a alguien. Y a fin de mes tiene una lista de horas y de puestos con la que discutir la grilla de turnos, en lugar de una sensación.

Dónde lo vimos

  • Doscientas veinte personas en la fila y cuatro puestos abiertos de ocho. Llegadas internacionales, casi las once de la noche: el serpenteo del control de documentos está lleno en sus cuatro tramos y la fila se pierde al fondo del pasillo, mientras la mitad de los puestos siguen apagados. A la izquierda queda un pasillo ancho y vacío por donde entraría otra fila entera. IRIS mide cuántos minutos se espera, cuánta gente hay adentro de la fila y cuántos puestos están abiertos mientras se espera. Y nada más: no mira ningún documento, no mira ninguna cara y no sabe quién es nadie.

    CAM-584Doscientas veinte en la fila y cuatro puestos apagados

    «Avisame si la espera del control pasa de cuarenta minutos y hay puestos sin abrir.»

    Ver esta cámaraLos aeropuertos

  • Hay un puesto de asesoría armado entero —pantalla prendida, papeles listos, silla libre— y no hay nadie sentado ahí desde hace un buen rato. A tres metros, detrás del cordón, esperan paradas cinco personas, y en el mostrador atiende una sola. Media mañana en la sucursal. IRIS mira las dos cosas al mismo tiempo: la fila que no baja y el puesto que está listo y vacío.

    CAM-511Cinco personas esperando y un puesto armado sin nadie

    «Avisame cuando haya más de tres personas esperando y un puesto lleve más de quince minutos armado y sin nadie.»

    Ver esta cámaraLa banca

  • El rack de fichas quedó solo delante de la mesa. Sobre el tapete hay una mano a medio resolver —las cartas repartidas, las apuestas puestas— y cinco personas esperan sentadas con la pera en la mano. A tres metros, quien reparte conversa de pie con un supervisor. Ya es de madrugada. IRIS registra el hecho sin adornarlo: la mesa lleva dos minutos y cuarenta segundos sin nadie en el puesto y la mano no avanza.

    CAM-525La mano no avanza y el puesto de quien reparte está vacío

    «Avisame si el puesto de quien reparte queda vacío más de dos minutos con una mano sin resolver sobre el tapete.»

    Ver esta cámaraLos casinos

  • Media mañana en el parque de tanques. El tanque horizontal tiene la boca de hombre abierta, con la tapa levantada hacia atrás y el agujero a la vista. Por el faldón baja un reguero mojado hasta la válvula de abajo, que gotea sobre la losa del dique de contención. Adentro del recinto no hay nadie: los dos únicos operarios están al fondo, en la otra punta del patio, conversando. IRIS ve la tapa abierta, ve el goteo y ve que no hay nadie, y cronometra desde que se abrió.

    CAM-309Media hora con la boca de hombre abierta y nadie cerca

    «Avisame si una boca de hombre o una válvula queda abierta más de veinte minutos sin nadie delante.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Veintidós minutos con la puerta de rejilla abierta de par en par y los equipos y el cableado a la vista. Delante no hay nadie: la única persona del encuadre se aleja por el fondo del pasillo frío. Alguien terminó su trabajo, cerró la orden y se fue sin cerrar la puerta del rack. Media tarde.

    CAM-552El rack quedó abierto y ya no hay nadie delante

    «Avisame si un rack queda abierto y no hay nadie trabajando en él.»

    Ver esta cámaraLos centros de datos

  • Nueve y media de la mañana en el hall de un sanatorio y el sol de enero ya entra de lleno por el ventanal. En el medio, el mostrador curvo de recepción: las pantallas prendidas, los teléfonos en su lugar, las carpetas apiladas al costado y las dos sillas vacías. Adelante hay tres personas paradas mirando el puesto; a la derecha espera también alguien del personal. En la sala de espera del ventanal hay una sola persona sentada. IRIS no mira quién falta: mira si la zona de atrás del mostrador tiene a alguien atendiéndola.

    CAM-126El mostrador quedó sin nadie detrás

    «Avisame si el mostrador de recepción queda sin nadie atrás más tiempo del que dijimos, y sobre todo si hay gente esperando adelante.»

    Ver esta cámaraEl hospital

  • Un puesto de control interior a media tarde. Sobre el mostrador, dos monitores divididos en cuatro cámaras cada uno, la consola de intercomunicación, las radios en el cargador, un parte con una lapicera encima y un juego de llaves. Detrás del ventanal corrido se ve la galería de celdas y la escalera del fondo. En la pared de la derecha, el armario de llaves numerado y el tablero de apertura de puertas. La silla está girada y vacía: no hay nadie delante de las pantallas.

    CAM-114El puesto de control quedó sin nadie delante

    «Avisame si el puesto de control queda sin nadie delante más tiempo del que fijamos, y decímelo con la cámara y la hora.»

    Ver esta cámaraEl establecimiento penitenciario

  • Mediodía en la zona de trasvase, con el patio sin una sombra. La cisterna está calzada y la manguera negra sigue enganchada a la válvula del contenedor blanco, que descansa sobre su bandeja amarilla. La instalación está entera: no falta nada. Falta alguien. No hay una persona junto a la cisterna, ni junto al contenedor, ni en el skid de bombas del fondo. Si el líquido está corriendo o no, IRIS no lo sabe. Lo que sí sabe es cuántos minutos lleva esa manguera puesta con el encuadre vacío.

    CAM-303La cisterna sigue enganchada y no hay nadie delante

    «Avisame si una manguera lleva más de veinte minutos conectada y no hay nadie en la zona.»

    Ver esta cámaraLa industria

Lo que no hace

Por qué no hay nadie, no se sabe. Una pausa reglamentaria y un descuido se ven igual, y si el puesto se cerró a propósito porque el turno termina, tampoco se sabe. Se cuentan minutos y sale el aviso; el motivo lo pone quien mira.

Y acá no se mide a personas. No se reconocen caras, no se sabe quién estaba en ese puesto y esto no sirve para evaluar el rendimiento de nadie. Se mira un hueco de la imagen y se dice si está ocupado o vacío.

Preguntas

¿Esto sirve para controlar al personal?
Está pensado a propósito para que no pueda serlo. Ninguna cara se reconoce y quién ocupa un puesto no se sabe: se mira una zona de la imagen, se dice si hay alguien adentro y cuántos minutos lleva vacía. Eso alcanza para abrir otro mostrador o para mandar a alguien al gabinete abierto. Sacar de ahí el rendimiento de una persona concreta es imposible, porque el dato existe sobre el puesto y no sobre quien lo ocupaba.
¿Cómo distingue un puesto cerrado de uno vacío un momento?
Los distingue por dos cosas: el reloj y lo que hay encima del mostrador. Treinta segundos vacío porque alguien se agachó no es nada, y de ahí que la regla lleve siempre un mínimo de minutos que ponés vos. Un puesto cerrado además se nota solo: pantalla apagada, mampara baja, nada arriba. El que importa es el otro —montado, listo para atender, con gente esperando delante y sin nadie atrás.
¿Vale también para un gabinete o una válvula abiertos sin nadie?
Vale, y suele ser el caso que más tranquiliza. Es la misma regla con otra zona marcada: la puerta del gabinete de datos, la boca de hombre del tanque, la conexión del camión cisterna. Le decís cuántos minutos puede estar abierto sin nadie delante y el aviso sale cuando pasa de ahí, con la cámara y el video desde que se quedó solo. En una auditoría eso deja de ser una discusión sobre lo que se recuerda y pasa a ser una hora escrita.
¿Puede decirme también cuánta gente hay esperando?
Puede, y se configura distinto, que es lo interesante. El puesto vacío se pide hablando, con una frase. La cantidad de gente en la fila se pide dibujando: hay que trazar la zona de espera sobre la imagen, porque una raya no entra en ninguna frase. Preguntar sirve para buscar; contar sirve para medir, y no se hacen igual. De esa diferencia sale que el número de la fila sea repetible y se pueda llevar a un informe.

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La interfaz real, paso a paso

Una cámara mira. IRIS entiende lo que está viendo.

Sin locución y sin manos: un extracto de la pantalla real, con otra situación en cada vuelta. Lo que hay atrás es bastante más grande que lo que se alcanza a ver acá.

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Lo que ves acá son las palabras que tenemos armadas, no las que IRIS entiende: la lista se queda corta a propósito, porque se le pide con una frase y las frases no se terminan. Contanos qué tenés delante de tus cámaras y te decimos si lo entiende, o si todavía no.

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Y lo mejor

Lo que vale en la cámara unovale en la cuatro mil, y no hay que copiarlo a mano.

Una regla se dice una vez y corre en todas. Y el domingo a la noche dice lo mismo que el martes a la mañana, tenga quien tenga la guardia.

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