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¿Por qué hay fila si hay puestos montados sin nadie?

Hay fila y hay puestos vacíos

Casi las once de la noche en llegadas internacionales. El serpenteo del control documental está lleno en sus cuatro tramos y la fila se pierde al fondo del pasillo: más de doscientas personas. De los puestos del fondo, cinco están apagados, con la mampara abajo. La espera va por treinta y cinco minutos y en la oficina de arriba todavía no lo sabe nadie.

8 cámaras en 7 sectores

Así se le pide

«Avisame si la espera pasa de cuarenta minutos y hay puestos montados sin nadie.»

Nadie se muere por esperar treinta y cinco minutos, y la factura llega igual: conexiones perdidas, una fila de reclamos en el mostrador de al lado y la foto de la fila circulando antes de que termine el turno. Y al día siguiente, cuando alguien pregunta qué pasó, ya no hay forma de saber a qué hora se apagó cada puesto ni cuánto rato estuvo así. Queda la queja.

Se decide una vez

Cuarenta minutos de espera después de las diez de la noche, y algún puesto montado que lleve quince sin nadie detrás: eso es lo que enciende el aviso, y le llega al supervisor de sala con la cámara abierta. Detrás de esa frase hay tres decisiones que toma la casa y no toma ninguna cámara —cuántos puestos abiertos toca en cada franja, cuánto vacío se aguanta antes de que importe y quién tiene que enterarse—. Se acuerdan una sola vez y de ahí en adelante la regla corre sola, todos los días y en todos los turnos.

Un puesto sin nadie enfrente son dos problemas distintos con la misma cara. Uno es la fila: el mostrador del hospital vacío con gente esperando, la mesa de asesoría montada entera y nadie sentado mientras cinco personas hacen fila detrás del cordón. El otro no tiene fila ninguna, y es peor: un gabinete de datos abierto de par en par sin nadie trabajando en él, una boca de hombre levantada en un patio de tanques, una cisterna con la manguera conectada a la válvula y el operario ya en otro sitio.

Los dos casos se parecen en lo que falla. Nadie hizo nada mal: alguien fue por un formulario, lo llamaron por radio, empezó su descanso. Y nadie sabe cuánto rato lleva así, porque ese reloj no lo lleva nadie. Se descubre cuando llega la queja, cuando pasa la ronda o cuando quien audita pregunta por qué el gabinete 14 aparece abierto en el video de las cinco y media.

IRIS mira el puesto, no a quien lo ocupa. Se le marca el sitio sobre la imagen —el mostrador, el hueco enfrente del gabinete, el área de trasvase— y se le dice cuántos minutos puede estar sin nadie. Cuando se pasa, avisa con la cámara, la hora y el video. Quién estaba antes no lo sabe, y ésa es exactamente la razón por la que el personal puede aceptarlo sin problema: no mide a una persona, mide un hueco.

Qué cambia

El supervisor se enteraba de la fila cuando alguien subía a quejarse, y del gabinete abierto cuando pasaba la ronda de la noche. Ahora recibe un aviso a los quince minutos, con la cámara abierta y el reloj corriendo, y le da tiempo a abrir otro puesto o a mandar a alguien. Y al cerrar el mes tiene una lista de horas y de puestos con la que discutir el rol de turnos, en lugar de una impresión.

Dónde lo hemos visto

  • Llegadas internacionales, casi las once de la noche. El serpenteo del control documental está lleno en sus cuatro tramos y la fila se pierde al fondo del pasillo: doscientas veinte personas. De los ocho puestos hay cuatro con alguien atrás del vidrio; los otros cuatro están apagados. A la izquierda, un pasillo ancho y vacío por el que cabría otra fila entera. IRIS mide cuántos minutos se espera, cuánta gente hay adentro de la fila y cuántos puestos están abiertos mientras se espera. Y nada más: no mira ningún documento, no mira ningún rostro y no sabe quién es nadie.

    CAM-584Treinta y ocho minutos de fila y cuatro puestos apagados

    «Avisame si la espera del control pasa de treinta minutos y hay puestos sin abrir.»

    Ver esta cámaraLos aeropuertos

  • Quincena, media mañana, y detrás del cordón se juntaron cinco personas de pie. En la ventanilla hay una sola empleada atendiendo. En primer plano, un puesto de asesoría montado completo: pantalla prendida, papeles listos, silla libre, y un buen rato sin que nadie se siente. IRIS mira las dos cosas al mismo tiempo, que es lo que aquí importa: la fila que no baja y el puesto que está listo y sin usar.

    CAM-511Cinco personas en fila y una ventanilla montada sin nadie

    «Avisame cuando haya más de tres personas esperando y un puesto lleve más de quince minutos montado y sin nadie.»

    Ver esta cámaraLa banca

  • Mesa de cartas, ya de madrugada. Sobre el tapete quedó una mano a medio resolver: las cartas repartidas y las apuestas puestas. Cinco personas esperan sentadas, con la barbilla en la mano. El puesto del crupier está vacío y el rack de fichas se quedó solo enfrente de la mesa. A tres metros, el crupier platica de pie con un supervisor. IRIS ve el hecho pelado: la mesa lleva dos minutos y cuarenta segundos sin nadie en el puesto y la mano no avanza.

    CAM-525El juego no avanza y el puesto del crupier está vacío

    «Avisame si el puesto del crupier se queda vacío más de dos minutos con una mano sin resolver sobre el tapete.»

    Ver esta cámaraLos casinos

  • Media mañana en el patio de tanques. El tanque horizontal tiene la boca de hombre abierta, con la tapadera levantada hacia atrás y el hoyo a la vista. Por el faldón baja un reguero mojado hasta la válvula de abajo, que gotea sobre el concreto del dique. Adentro del recinto no hay nadie: los dos únicos operarios andan al fondo, en la otra punta del patio, conversando. IRIS ve la tapadera abierta, ve el goteo y ve que no hay nadie, y cronometra desde que se abrió.

    CAM-309Media hora con la boca de hombre abierta y nadie enfrente

    «Avisame si una boca de hombre o una válvula se queda abierta más de veinte minutos sin nadie enfrente.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Pasillo frío, media tarde. Un rack tiene la puerta de rejilla abierta de par en par, con los equipos y el cableado a la vista. Enfrente no hay nadie: la única persona del encuadre va alejándose por el fondo del pasillo. Alguien terminó su trabajo, cerró la orden y se fue sin cerrar la puerta. Lleva abierta veintidós minutos.

    CAM-552El rack quedó abierto y ya no hay nadie enfrente

    «Avisame si un rack se queda abierto y no hay nadie trabajando en él.»

    Ver esta cámaraLos centros de datos

  • Media mañana en el vestíbulo de un hospital, con el sol entrando por el ventanal. En el centro está el mostrador curvo de recepción: monitores prendidos, teléfonos en su lugar, folders sobre la superficie y las dos sillas vacías. Enfrente, tres personas de pie esperando a que alguien aparezca; a un lado, un profesional con uniforme espera también. En la sala del ventanal hay una sola persona sentada. Lo que IRIS mira no es quién falta: mira si el área de atrás del mostrador tiene a alguien atendiéndola.

    CAM-126La ventanilla, sin nadie atrás

    «Decime si el mostrador de recepción se queda sin nadie atrás más tiempo del que fijamos, y sobre todo si hay gente esperando enfrente.»

    Ver esta cámaraEl hospital

  • Un puesto de monitoreo interior, media tarde. Sobre el mostrador, dos pantallas partidas en cuatro cámaras cada una, la consola de intercomunicación, los radios en su cargador, un reporte con un lapicero encima y un juego de llaves. Atrás del ventanal corrido se ve el sector y la escalera del fondo. En la pared del otro lado, el gabinete de llaves numerado y el panel de apertura de puertas. La silla está volteada y vacía: enfrente de las pantallas no hay nadie.

    CAM-114El cuarto de monitoreo, sin nadie adentro

    «Decime si el puesto de monitoreo se queda sin nadie enfrente más tiempo del que fijamos, con la cámara y la hora.»

    Ver esta cámaraEl centro penitenciario

  • Mediodía en el área de trasvase. La cisterna está calzada, con la manguera negra enganchada a la válvula del tanque blanco que está sobre la cubeta amarilla. Todo está montado. Lo que no hay en el encuadre es una persona: ni junto a la cisterna, ni junto al tanque, ni en el skid de bombas del fondo. IRIS no ve si el líquido corre; lo que sabe hacer es cronometrar cuánto lleva la manguera conectada sin nadie enfrente.

    CAM-303La cisterna sigue conectada y no hay nadie enfrente

    «Avisame si una manguera lleva más de veinte minutos conectada y no hay nadie en el área.»

    Ver esta cámaraLa industria

Lo que no hace

Por qué no hay nadie, IRIS no lo sabe. Una pausa reglamentaria y un despiste le parecen lo mismo, y si el puesto se cerró a propósito porque el turno termina, tampoco lo sabe. Cuenta minutos y avisa; el motivo lo pone quien mira.

Y a personas no mide. Rostros no reconoce, quién estaba en ese puesto no lo sabe y para evaluar el rendimiento de nadie no sirve. Mira un hueco de la imagen y dice si está ocupado o vacío.

Preguntas

¿Esto sirve para controlar a los empleados?
No, y está pensado a propósito para que no pueda serlo. Rostros no reconoce y quién ocupa un puesto no lo sabe: mira un área de la imagen y dice si hay alguien adentro o no, y cuántos minutos lleva vacía. Con eso se abre otro mostrador o se manda a alguien al gabinete abierto. De ahí no se puede sacar un informe de rendimiento de una persona concreta, porque el dato que existe es del puesto y no de quien lo ocupaba.
¿Cómo separa un puesto cerrado de uno vacío un momento?
Un puesto cerrado se delata solo: pantalla apagada, mampara abajo, nada sobre el mostrador. Ése no cuenta, porque ni siquiera está montado. Lo que sí cuenta es el puesto encendido, con el sistema abierto y gente esperando enfrente, que lleva rato sin nadie detrás. Y entre los dos casos está el ruido: treinta segundos en los que alguien se agachó a recoger algo. Para eso la regla lleva siempre un mínimo de minutos, y ese mínimo lo pone la casa, no la cámara.
¿Vale también para un gabinete o una válvula abiertos sin nadie?
Sí, y suele ser el caso que más tranquiliza. Es la misma regla con otra área marcada: la puerta del gabinete de datos, la boca de hombre del tanque, la conexión de la cisterna. Se le dice cuántos minutos puede estar abierto sin nadie enfrente y avisa cuando se pasa, con la cámara y el video desde que se quedó solo. En una auditoría eso deja de ser una discusión sobre lo que se recuerda y pasa a ser una hora escrita.
¿Puede decirme también cuánta gente hay esperando?
Sí, y se configura de otra manera; conviene entender por qué. Avisar de que un puesto está vacío se pide hablando: una frase. Contar cuánta gente hay en la fila se pide dibujando: se traza el área de espera sobre la imagen, porque una raya no se puede describir con palabras, hay que ponerla. Preguntar sirve para buscar, contar sirve para medir, y no se hacen igual. Por eso el número de la fila es repetible y se puede llevar a un reporte.

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La interfaz real, paso a paso

Una cámara mira. IRIS entiende lo que está viendo.

Un extracto de la pantalla real, sin voz y sin manos. En cada vuelta cambia la situación. Y lo que hay atrás es bastante más grande que lo que se alcanza a ver.

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Estas palabras son las que tenemos montadas, no las que IRIS entiende. La lista se queda corta a propósito: se le pide con una frase, y las frases no se acaban. Contanos qué tenés enfrente de tus cámaras y te decimos si lo entiende, o si todavía no.

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Y lo mejor

Lo que vale en la cámara unovale en la cuatro mil, y no hay que copiarlo a mano.

Dicha una vez, una regla corre en todas. Y sigue diciendo lo mismo el domingo por la noche que el martes por la mañana, tenga el turno quien lo tenga.

Contanos tu problema y te decimos si IRIS lo entiende o todavía no.

Respondemos el mismo día hábil.