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¿Por dónde arranco a buscar con cuarenta cámaras?

Un niño solo y cuarenta cámaras que ver

Son las cinco y cuarenta y dos de la tarde. Una mamá llega al mostrador de información hablando rapidísimo: el hijo le soltó la mano junto a la escalera mecánica hace cuatro minutos. “Camiseta verde, jeans, seis años.” El centro tiene tres pisos, dos parqueos y cuarenta cámaras que en este momento están grabando el pasillo entero. La pregunta de quien la escucha no es si el niño sale en alguna. Es en cuál.

4 cámaras en 4 sectores

Así se le pide

«“Enséñeme dónde ha visto en los últimos diez minutos a un niño solo que encaje con la descripción que la mamá acaba de dar.”»

Lo que se gasta aquí son minutos, y aquí los minutos son distancia. Mientras alguien va a la sala de control a devolver el video, el niño sigue caminando y el círculo donde puede estar se agranda: primero el pasillo, después el piso, después el parqueo. El aviso por los parlantes llega a todo el centro comercial y no dice dónde ver. Con un paciente que sale de su servicio o con una persona mayor pasa lo mismo, solo que en silencio.

Se decide una vez

Son dos cosas y se deciden una vez. La primera: cuáles zonas se miran primero cuando alguien se pierde, que suelen ser las salidas, el parqueo y las escaleras. La segunda: cuándo quiere que IRIS avise sin que nadie pregunte, un niño solo en medio del pasillo más de dos minutos, un paciente sentado solo en un pasillo más de veinte, alguien apartado en la orilla del patio más rato del que ustedes marcaron. Eso se dice una vez y corre todos los días.

Cámaras no faltan. Lo que hay son cuarenta cámaras y un par de ojos, y la búsqueda se hace como se ha hecho siempre: alguien devuelve una cámara, la descarta, prueba con otra y va gastando los minutos que más valen. Mientras tanto el resto del equipo camina el centro a ciegas y los parlantes avisan a todo el mundo menos a quien podría ver en el lugar correcto.

Con IRIS la búsqueda se hace con las palabras de la mamá. Quien está en el mostrador escribe lo que ella le acaba de decir, lo que andaba puesto, la edad y los últimos diez minutos, y de ahí salen los momentos y las cámaras donde aparece alguien así; en vez de cuarenta pantallas, mira tres recortes. Eso no es identificación: es lo que la familia describió, la estatura, la hora y el lugar. Quien reconoce al niño es su mamá; qué se hace lo decide el equipo del centro. Deje de buscar el minuto: busque lo que pasó.

Y hay una parte que ocurre antes de que nadie pregunte. Un niño parado y solo en medio de un pasillo, un paciente en bata sentado en una banca media hora sin que se le acerque nadie, una persona apartada en la orilla del patio: son escenas que IRIS puede avisar por su cuenta, porque están dichas en una regla. En un hospital eso es un paciente que lleva veinte minutos esperando a que alguien pase. A veces la ayuda llega antes de que se sepa que hacía falta.

Qué cambia

El primer cuarto de hora se iba en devolver cámaras una por una mientras el resto del equipo caminaba sin saber para dónde. Hoy una persona busca por la descripción y las demás salen con un lugar y una hora: “hace seis minutos, cámara del pasillo norte, iba hacia el parqueo”. Y en un hospital el cambio es todavía más simple: el aviso de que hay alguien solo entra antes de que a nadie le haga falta.

Dónde lo hemos visto

  • Frente al mostrador de información hay un niño solo, parado en la mitad del pasillo. Un adulto se acerca por un lado y un oficial de seguridad por el otro: los dos ya van hacia él. Atrás, el personal del mostrador atiende a otra persona y, más al fondo, hay alguien sentado a quien están atendiendo. El niño lleva dos minutos y diez segundos solo. El adulto más cercano está a seis metros.

    CAM-545Un niño solo en el pasillo, y lo que cuenta son los minutos

    «Enséñeme dónde vio en los últimos diez minutos a un niño solo que encaje con la descripción que acaba de dar la familia en el mostrador.»

    Ver esta cámaraLos malls

  • El patio a la hora de salida: la mayoría está en el centro, un grupo de cuatro conversa de pie, dos personas quedaron sentadas en las mesas de concreto de la izquierda y varias caminan junto al muro del fondo. En la orilla de la derecha, sentada sola en la banca pegada a la pared, hay una persona apartada del resto. Lo que se ve es eso: alguien solo en esa parte del patio y cuánto rato lleva. Quién es, no, y cómo está, tampoco: eso no se interpreta.

    CAM-107Una persona sola en la orilla del patio

    «Si alguien se queda solo en la orilla del patio más rato del acordado, avíseme para que se acerque alguien del personal.»

    Ver esta cámaraEl centro penitenciario

  • Turno de tarde en el área de fusión. En la plataforma alta, junto a la boca del horno, hay una persona con casco pero sin la ropa aluminizada ni la careta que pide ese puesto. A un metro cae el chorro de metal fundido adentro del molde. Abajo, en el pasillo, tres compañeros miran y uno señala para arriba. IRIS ve que hay alguien adentro del área caliente y cuenta el rato que lleva ahí.

    CAM-375Alguien solo en la plataforma del horno, sin ropa aluminizada

    «Avíseme si alguien sube a la plataforma del horno mientras se está colando y no trae la ropa térmica.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Un pasillo de hospital. En la banca de la pared hay una persona sentada, con la vía puesta en el dorso de la mano y la vista al frente. A la par, una silla de ruedas vacía parada en mitad del pasillo. Al fondo, el mostrador de la estación de enfermería, sin nadie atrás. No cruza nadie del personal. Lo que se cuenta es el rato que lleva ahí y cuánta gente hay cerca. Quién es y por qué está esperando, no.

    CAM-120Alguien esperando solo en la banca del pasillo

    «Si una persona lleva mucho rato sola en un pasillo y nadie se le acerca, avíseme.»

    Ver esta cámaraEl hospital

Lo que no hace

IRIS no reconoce caras y no identifica a nadie. Busca por lo que la familia acaba de describir y la cámara alcanza a ver, lo que le dijeron que andaba puesto, la estatura, la hora y el lugar, así que, si el niño se quitó esa prenda o la descripción no era exacta, la búsqueda falla. Donde no hay cámara no ve, y si esa persona necesita ayuda tampoco lo sabe. Y no decide nada: el protocolo de qué se hace cuando alguien se pierde lo escribe el centro, no el sistema.

Preguntas

¿IRIS reconoce caras para encontrar a un niño?
No las reconoce, y no le pone nombre a nadie. La búsqueda se hace con la descripción que la familia acaba de dar en el mostrador y con lo que la cámara alcanza a ver: lo que le dijeron que andaba puesto, la estatura de un niño, una hora y una zona. Con eso salen los momentos en que aparece alguien así, y quien está viendo decide si es él. Es menos de lo que la gente se imagina, y es justamente lo que permite encender esto en un centro lleno de familias sin pedirle la cara a nadie.
¿Y si no me acuerdo bien de cómo andaba vestido?
La búsqueda sale peor, y conviene decirlo. IRIS busca por lo que se ve, así que una descripción vaga devuelve más recortes y hay que verlos uno por uno. Lo que ayuda aunque la ropa no se recuerde: dónde se le vio de último y a qué hora. Con un lugar y un minuto de partida se puede seguir el recorrido cámara por cámara hacia adelante, que es como se resuelven los casos en un centro grande.
¿IRIS avisa por su cuenta de que alguien está solo?
Avisa si ustedes lo pusieron en una regla. “Un niño parado y solo en medio del pasillo más de dos minutos” o “un paciente sentado solo en el pasillo más de veinte” son reglas normales, y el aviso sale con la cámara, la hora y el video. Los minutos los ponen ustedes, porque un niño parado treinta segundos es un niño esperando al papá. Sin ese margen el aviso se vuelve ruido y deja de leerlo nadie.
¿Sirve igual en un hospital o en un centro penal?
Sirve, y en cada lugar quiere decir otra cosa. En un centro comercial es un niño y son minutos. En un hospital es un paciente en bata que lleva media hora sentado solo en un pasillo sin que se le acerque nadie. En un patio es alguien apartado del grupo más rato del acostumbrado, para que un funcionario se acerque a conversar con él. Cambia la escena, la regla se parece y el final es siempre igual: va una persona.

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Demostración · IRIS andando

Cada vuelta, un caso nuevo. Siempre la misma pantalla.

Se reproduce sola y enseña un caso de principio a fin. Es un resumen: la pantalla real tiene muchas más funciones de las que caben en este recuadro.

  1. Las cámaras, sobre el mapa
  2. Se dibuja una zona
  3. Sale qué pasó por ahí
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¿No ve lo suyo acá?

Lo que está acá son las palabras que tenemos armadas, no las que IRIS entiende. Y la lista se queda corta a propósito: como se le pide con una frase, las frases no se acaban. Cuéntenos qué tiene delante de sus cámaras y le decimos si lo entiende, o si todavía no.

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Y lo mejor

Puede poner más cámaras;no puede poner más horas en el día de nadie.

Multiplicar cámaras se puede; multiplicar las horas de una persona, no. Por eso IRIS mira todo lo que entra y le deja lo único que hace mejor que cualquier máquina: decidir qué se hace.

Cuéntenos su problema y le decimos si IRIS lo entiende o si todavía no.

Respondemos el mismo día hábil.