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¿De quién es esa maleta y desde cuándo está ahí?
Una maleta sola y nadie al lado
Apoyada en el atril de conserjería hay una maleta de cabina negra, de pie y sola. Son las once y cuarto de la mañana, la hora de las salidas: el guardaequipaje lleno de bultos amontonados, un botones cruzando el vestíbulo con el carro cargado y tres huéspedes esperando la factura en el mostrador. Esa maleta lleva once minutos ahí sin que nadie se acerque a menos de dos metros. Y ninguno de los cuarenta bultos del vestíbulo tiene un nombre escrito.
4 cámaras en 2 sectores
Así se le pide
«“Avíseme cuando un equipaje se quede solo más de diez minutos en el vestíbulo, y guárdeme el video de quién lo dejó y de quién se lo lleva.”»
Cuando esa maleta se pierde, se pierde entera. A las siete de la tarde vuelve un huésped preguntando por ella y empieza la búsqueda: el turno de la mañana ya se fue, nadie recuerda quién la dejó y alguien se sienta a mirar cuatro horas de grabación. A veces aparece y a veces se paga. Y en un pasillo de abordaje la misma escena tiene otro precio: un bulto solo frente a una puerta puede terminar en un pasillo cerrado.
Se decide una vez
La casa decide los minutos y el sitio: diez en el vestíbulo del hotel, cinco en un pasillo de abordaje, ninguno en el guardaequipaje, donde lo que se quiere no es un aviso sino el video de todo lo que entra y sale. Decide si el aviso va al conserje, a seguridad o a los dos. Y decide el horario: a las once de la mañana un vestíbulo lleno de maletas es lo normal, a las tres de la madrugada no lo es. Esa diferencia se aplica sola.
Casi ninguna maleta se pierde en un hotel porque alguien se la lleve. Se pierde porque a las once de la mañana hay cuarenta bultos amontonados en el mismo rincón, tres personas moviéndolos y ni uno con nombre encima. La misma escena en un pasillo de abordaje termina distinto: un bulto solo frente a una puerta obliga a alguien a tomar una decisión incómoda con muy poca información.
Lo que se mira es el piso del vestíbulo. Un bulto apoyado donde antes no había nada, nadie a menos de dos metros, y el reloj corriendo. Pasados los minutos acordados sale el aviso con su cámara, su hora y el video del momento en que lo dejaron. De esa maleta no se dice que sea peligrosa ni se le pone intención a nadie: se dice que lleva once minutos sola y se enseña la escena. Decidir qué hacer es de una persona.
Y lo que más se usa llega después. A las siete de la tarde un huésped pregunta por su bolso, y la respuesta ya no es sentarse a ver cuatro horas de grabación: se busca lo que se ve —maleta de cabina negra, junto al atril de conserjería, como a las once— y aparecen el momento en que se dejó y el momento en que salió de ahí. Se deja de buscar un minuto y se busca lo que pasó.
Qué cambia
Cuando faltaba un bulto se les preguntaba a los botones y alguien se sentaba frente a la grabadora a pasar horas de vestíbulo. Ahora hay dos cosas: el aviso en el momento, cuando la maleta lleva sola más de lo acordado, y la búsqueda después, hecha por lo que se ve y no por el minuto exacto. Quien está en recepción ya no tiene que escoger entre atender a un huésped y mirar una pantalla.
Dónde lo hemos visto

CAM-592La banda se atoró en el sótano y arriba nadie lo sabe
«Avíseme si la banda deja de mover maletas y el equipaje se acumula en la curva.»

CAM-505Una maleta sola en el vestíbulo y nadie al lado
«Avíseme cuando un equipaje se quede solo más de diez minutos en el vestíbulo, o cuando salga de la consigna con alguien que no fue quien lo dejó.»

CAM-589Una maleta parada sola en mitad del pasillo
«Avíseme si un equipaje se queda solo más de cinco minutos sin nadie a menos de dos metros.»

CAM-591Ciento treinta personas alrededor de una banda casi vacía
«Avíseme si la banda lleva más de cinco minutos sin sacar una maleta y la gente sigue esperando.»
Lo que no hace
De quién es la maleta, IRIS no lo sabe. No reconoce rostros, no identifica a nadie y no le pone intención a ningún bulto. Lo que hace es contar los minutos que un equipaje lleva solo y enseñar el video de quién lo dejó y quién se lo llevó. Y necesita ver el piso: en un vestíbulo lleno, una maleta tapada por gente durante todo el rato no la ve.
Preguntas
- ¿IRIS dice que una maleta es peligrosa?
- No. IRIS no califica ni a las personas ni a los objetos, y ninguna palabra de ese tipo aparece en un aviso. Lo que dice es un hecho medible: hay un equipaje en el piso, nadie a menos de dos metros, once minutos. Eso, con la cámara y el video, es lo que necesita una persona para decidir si se acerca el conserje o si se avisa a seguridad. La valoración la hace quien tiene el criterio y la responsabilidad, no el sistema.
- ¿Sabe de quién es cada maleta?
- Ningún nombre queda pegado a ninguna maleta: IRIS no identifica personas. Lo que queda es el video —el momento en que ese bulto se apoyó ahí y el momento en que alguien se lo llevó— y con eso una persona resuelve la duda en un minuto, sin reconocer a nadie. Es bastante menos de lo que promete cualquier película, y es exactamente lo que hace falta para cerrar un reclamo de equipaje.
- ¿Puedo buscar después una maleta concreta?
- Sí, y se busca por lo que se ve, no por quién es. “Una maleta de cabina negra apoyada en el atril de conserjería como a las once” es una búsqueda válida y devuelve los tres momentos que importan: cuándo se dejó, si se movió y cuándo salió del vestíbulo. Lo único que no se puede pedir es buscarla por la persona que la dejó, porque personas no se reconocen. La descripción es del bulto, no del huésped, y con eso se cierra casi todo.
- ¿Vale igual en un hotel que en un pasillo de abordaje?
- Sí, con márgenes distintos, porque el problema no es el mismo. En el vestíbulo de un hotel un bulto solo diez minutos es normal a la hora de las salidas, y lo que importa es la custodia: quién lo dejó y quién se lo lleva. En un pasillo de abordaje los minutos son menos y el aviso va a otra gente. La misma regla, dicha con otras cifras, y la casa decide cuáles son en cada zona.
Demostración · IRIS andando
No se lo contamos. Se lo enseñamos.
Va sola, paso a paso, y enseña un solo camino: el de un caso. Es un resumen de la pantalla real, y la herramienta de verdad tiene muchas más funciones de las que caben acá.
- Salta el aviso
- Entra a la bandeja
- Usted abre el aviso
- Confirma o descarta
¿No ve lo suyo acá?
Lo que está acá son las palabras que tenemos armadas, no las que IRIS entiende. Y la lista se queda corta a propósito: como se le pide con una frase, las frases no se acaban. Cuéntenos qué tiene delante de sus cámaras y le decimos si lo entiende, o si todavía no.
Y lo mejor
Lo que pasa fuera del encuadreno existe para IRIS. Ninguna cámara ve el mundo entero.
De ahí que lo primero sea revisar qué cubre cada cámara y dejarlo escrito: desde acá se entiende esto; esto otro, no. Un rato aburrido que después ahorra un montón de malentendidos.
Cuéntenos su problema y le decimos si IRIS lo entiende o si todavía no.
Respondemos el mismo día hábil.