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IRIS NEURALContactanos

Soluciones por tipoDetección de intrusiones

¿Cuánto lleva ahí parado, y por qué justo ahí?

Once minutos parado donde no para nadie

Cinco y media de la tarde de un martes cualquiera. Una camioneta blanca está parada en la calzada, pegada al portón de la subestación, con el motor apagado y nadie al volante. Al lado, alguien parado en la vereda mira hacia adentro por el tejido. Llevan once minutos así. Por esa calle pasa gente todo el día y nadie se para nunca: no hay locales, no hay portones de casas, no hay nada para mirar. Ése es todo el dato que hay.

15 cámaras en 8 sectores

Así se le pide

«Avisame si un vehículo se queda parado más de cuatro minutos delante del portón o pegado al cerco.»

Once minutos parado no es nada, y lo más probable es que no pase nada. El costo no está ahí. Está en que, si dentro de dos semanas falta cable de una boca de registro, el video va a existir pero nadie va a saber qué día mirar: alguien va a tener que rebobinar cuarenta días de grabación a ojo, y no lo va a hacer. Y está también en el aviso que sí importaba y no llegó, porque a las cinco y media de la tarde el guardia estaba mirando otra de las noventa cámaras.

Se decide una vez

Esto se decide una sola vez, y lo que se decide son dos números y un lugar. Vos decís dónde es raro pararse —el camino de ronda, el hall de cajeros, el camino de tierra de los tanques—, cuántos minutos ya no son normales ahí, en qué horas y a quién se avisa: junto al cerco de los tanques, más de cinco minutos parado, aviso al centro de monitoreo con la cámara abierta. IRIS lo mide en todas las cámaras que cubran ese punto, de día y de noche, sin cansarse y sin cambiar de criterio a las cuatro de la mañana.

Empecemos por lo que IRIS no hace: sobre las personas no saca ninguna conclusión. Qué intención tiene alguien no lo sabe, no lo identifica y no lo va a hacer nunca. Pararse en la calle no está prohibido, y once minutos tampoco. Lo único que se mide acá es tiempo y lugar: cuánto lleva algo quieto en un punto donde normalmente no se queda quieto nadie. Eso no es una acusación: es un motivo para que una persona mire diez segundos de video y decida.

Y hace falta que alguien mire, porque el lugar importa. Nadie se para once minutos en el camino de tierra que rodea unos tanques de combustible. Nadie deja una camioneta pegada al portón de una subestación con el motor apagado. Ninguna de las dos cosas está prohibida, y las dos son el tipo de escena que a los meses aparece en un informe empezando por «la semana anterior se había visto un vehículo…».

Lo curioso de esta palabra es que la misma medida sirve para lo contrario. En un estacionamiento, el tiempo que un auto lleva dando vueltas sin encontrar lugar no es una amenaza: es tu tiempo promedio de búsqueda, y con él decidís si hace falta señalización o un piso más abierto. Es el mismo dato —cuánto lleva algo quieto en un lugar— leído con otra intención. Por eso conviene decidir muy bien dónde se pone el reloj.

Qué cambia

Esa camioneta la veía el guardia de seguridad si a las cinco y media estaba mirando esa cámara y no otra de las noventa. Ahora, a los cuatro minutos le llega la imagen con el tiempo contado y decide en veinte segundos: baja, llama o lo deja anotado. Y aunque no pase nada, el momento queda guardado. El día que haga falta, el video no hay que buscarlo: ya está señalado con su hora.

Dónde lo vimos

  • Todo el que hace conexión pasa por acá, y acá se frena. A la izquierda hay una pared de paneles de vuelos con gente plantada delante buscando su puerta y una fila de asientos llena. En el medio, dos carteles reparten: conexiones para un lado, los dos ramales de puertas para el otro. Al fondo suben las escaleras y el pasillo va lleno. Lo que IRIS lleva de este cruce son dos cuentas: cuánta gente toma cada ramal, y cuánto rato se queda quieta delante del panel antes de elegir.

    CAM-586Tres minutos parado frente al panel no es ir despacio

    «Avisame si el tiempo medio parado delante del panel pasa de cinco minutos durante una hora entera.»

    Ver esta cámaraLos aeropuertos

  • Once y media de la noche, en julio. El hall de cajeros queda abierto toda la noche, como siempre. Hay alguien sentado en el piso al costado de la máquina, con una mochila al lado, y lleva veintidós minutos sin tocar el cajero. En la puerta, un cliente que recién llegó se quedó parado del lado de afuera y no entró. IRIS no mira quién es nadie: mide cuánto tiempo lleva cada cuerpo adentro de la zona dibujada sobre el piso y avisa cuando ese tiempo pasa del que se fijó.

    CAM-515Veintidós minutos en el hall de cajeros, un martes de julio

    «Avisame si alguien se queda más de quince minutos en el hall de cajeros entre las diez de la noche y las siete de la mañana, y decime cuánta gente hay adentro.»

    Ver esta cámaraLa banca

  • Media mañana, hora de salidas. La consigna está llena de bultos, un botones cruza el lobby con el carro cargado y hay una valija apoyada en el atril de recepción. En el mostrador, un huésped espera con su valija y alguien dejó un bolso encima. A la izquierda, entre los sillones del salón, hay una valija parada y no hay nadie al lado: quien la dejó ya no está en el encuadre. IRIS ve el bulto, ve que está solo y cuenta el tiempo que lleva así.

    CAM-505Una valija sola en el lobby y nadie al lado

    «Avisame cuando un equipaje quede solo más de diez minutos en el lobby, o cuando salga de la consigna con alguien que no lo dejó.»

    Ver esta cámaraLos hoteles

  • Tarde de semana en el camino de tierra que bordea los tanques de combustible. Una camioneta lleva rato parada afuera del cerco. Al lado, una persona quieta, pegada a la malla, al lado del cartel de zona restringida. Por ese camino pasan vehículos, pero no frena ninguno. IRIS no interpreta lo que hacen: cronometra desde qué hora están ahí y a qué distancia del cierre, y avisa cuando pasan del tiempo que fijó el puerto.

    CAM-442Un auto lleva once minutos parado donde no para nadie

    «Avisame si un vehículo o una persona se queda más de cinco minutos al lado del cerco de los tanques.»

    Ver esta cámaraLos puertos

  • Cinco de la tarde en una estación de válvulas al costado de un camino de tierra, en pleno campo. Un auto gris quedó parado afuera, donde no para nadie. A unos metros, una persona está de pie contra el alambrado, con las dos manos en el tejido y una herramienta. Del otro lado del portón, alguien con chaleco reflectivo camina por la calle interna. IRIS cronometra dos cosas: la persona que se quedó junto al cerco y el auto que quedó parado afuera.

    CAM-336Alguien lleva cuatro minutos parado contra el cerco

    «Avisame si alguien se queda parado junto al cerco más de dos minutos, o si un vehículo se detiene en el camino de ronda.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Un auto azul recorre el pasillo interior con las luces de freno prendidas y toma el desvío de la derecha, siguiendo la flecha pintada en el piso. De los dos lados, todos los lugares están ocupados. Al fondo, otro auto frena buscando lo mismo. IRIS arranca un reloj cuando un vehículo entra al nivel y lo para cuando estaciona. Lo sigue por su imagen, adentro del encuadre; la matrícula no la lee.

    CAM-461Cuatro minutos dando vueltas y ni un lugar libre

    «Decime cuánto tarda de promedio alguien en estacionar en este nivel, por franja horaria.»

    Ver esta cámaraLos estacionamientos

  • Ensenada abierta al mediodía, vista desde un mirador. En primer plano está la cámara de vigilancia costera en su poste, y dos personas de servicio: una mira con binoculares y la otra controla la imagen en una consola de campo. En el medio de la ensenada hay una lancha abierta detenida, escorada, con la borda casi al ras del agua y un círculo de espuma alrededor: lleva un rato dando vueltas sin avanzar. Mar afuera navegan un yate, una embarcación de pesca y un velero, los tres en rumbo. IRIS no dice quién va en esa lancha ni de dónde viene: dice que hay una embarcación que dejó de avanzar adentro de la ensenada y cuánto rato lleva así.

    CAM-570Una embarcación parada donde no hay fondeadero, y sigue ahí

    «Avisame si una embarcación deja de avanzar adentro de la ensenada más de cuatro minutos.»

    Ver esta cámaraLa seguridad pública

  • Cinco y media de la tarde. Una camioneta blanca está parada sobre la calzada, pegada al portón de la subestación, con el motor apagado y nadie al volante. Al lado, alguien parado en la vereda mira para adentro del predio a través de la malla. Los dos están afuera del cerco y no tocaron nada. Lo único que IRIS agrega acá es un número: la camioneta lleva once minutos ahí, y en esta cuadra no para nadie.

    CAM-342Once minutos parado en el camino de la subestación

    «Avisame si un vehículo queda parado más de cuatro minutos frente al portón o pegado al cerco.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Seis y media de la mañana en la vereda de salidas. Tres carriles y ninguno se mueve: autos en doble fila, un taxi cruzado en el medio, una camioneta con el baúl abierto sacando valijas y una fila esperando lugar. El ómnibus de acercamiento está en su dársena y la gente sube con equipaje grande. Por la vereda camina un caudal continuo hacia las puertas. IRIS cuenta los vehículos que entran al carril de bajada, mide cuánto se queda cada uno y cuánta vereda queda libre. Acá no lee ninguna matrícula y no sabe quién maneja: cuenta vehículos y mide minutos.

    CAM-580La vereda se tapona antes que el mostrador

    «Avisame si un auto lleva más de diez minutos parado en el carril de bajada y hay otros esperando lugar.»

    Ver esta cámaraLos aeropuertos

  • Nueve y media de la noche, el servicio a tope. La barra del pase está llena de platos terminados, en fila abajo de las lámparas de calor. Al lado esperan cinco personas de sala: una levanta dos platos en la bandeja, las otras están paradas contra la pared. Atrás, en la partida, se sigue emplatando y salen más. IRIS mide una sola cosa: cuánto tiempo lleva parado en el pase el plato más viejo.

    CAM-501El plato lleva cuatro minutos pronto y no salió

    «Avisame cuando un plato lleve más de dos minutos parado en el pase y haya tres o más personas de sala esperando.»

    Ver esta cámaraLos hoteles

Lo que no hace

Qué está haciendo esa persona o por qué está ahí, IRIS no lo sabe; caras no reconoce y de ninguna manera la clasifica. Mide cuánto lleva quieta en el lugar que marcaste y lo dice. Nada más, y a propósito.

Y el número lo ponés vos. Si ponés dos minutos en una vereda donde la gente espera el ómnibus, vas a tener avisos todo el día y se van a dejar de mirar, que es la peor forma de romper esto.

Preguntas

¿IRIS decide que alguien está haciendo algo malo?
No, y no está diseñado para hacerlo. Sobre las personas no saca conclusiones, y esa clase de juicio no aparece en ningún aviso. Lo que dice es un hecho medible: hay un vehículo parado once minutos en un punto donde vos dijiste que cuatro ya son muchos. A partir de ahí decide una persona, mirando el video. Estar parado en la calle no está prohibido, y por eso el aviso es una invitación a mirar, no una conclusión sobre nadie.
¿Y la gente que espera el ómnibus o fuma en la puerta?
Esos lugares no llevan esta regla, sencillamente. El merodeo no se mide en toda la imagen: se mide en el pedazo que vos dibujás, y ese pedazo se elige donde pararse es raro de verdad. La parada del ómnibus queda afuera. La puerta donde la gente sale a fumar queda afuera. El camino de ronda del cerco, adentro. Si al ponerlo salen avisos de gente que solo está esperando, la zona está mal dibujada o el número es demasiado corto, y se corrige en cinco minutos.
¿Esto solo sirve para seguridad?
Muchas veces se compra justamente por lo otro. Cuánto tiempo lleva algo quieto en un lugar es un aviso cuando el lugar es el camino de ronda de un cerco, y es un dato de servicio cuando el lugar es un estacionamiento: ahí lo que sale es cuánto tarda la gente en encontrar lugar, franja por franja. En un aeropuerto, los minutos que alguien pasa parado frente al panel de vuelos dicen si la información está bien puesta. No todo lo que importa es una alarma; a veces es un número.
¿Cuántos minutos hay que poner?
Empezá por un número alto y bajalo mirando lo que sale. Es mejor perderse algo la primera semana que llenar la pantalla de avisos que nadie va a leer, porque cuando eso pasa la regla se apaga sola en la cabeza de quien la recibe. En una vereda de ciudad, diez minutos suele ser un buen punto de partida; junto al cerco de una instalación aislada, dos o tres alcanzan. A los siete días mirás lo que salió, sacás lo que no servía y lo dejás ajustado.

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Un caso distinto en cada vuelta

Mirá lo que pasa. Y mirá lo que IRIS hace con eso.

Grabado no está, y dibujado tampoco: es la herramienta real, resumida, y con otro caso cada vez que vuelve a empezar. Entera no entraría en un recuadro.

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Lo que ves acá es lo que tenemos armado, no lo que IRIS entiende: son dos listas distintas. Ésta queda corta a propósito, porque a IRIS se le pide con una frase y las frases no se terminan nunca. Contanos qué tenés delante de tus cámaras y te decimos si lo entiende, o si todavía no.

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Y lo mejor

No hay obra, ni zanjas, ni cables nuevos:las cámaras ya están puestas y ya están mirando.

Antes esa imagen se guardaba y no la miraba nadie; ahora se entiende mientras ocurre, con los mismos equipos de hace años. Lo que cambia es eso, y nada más.

Contanos tu problema y te decimos si IRIS lo entiende o todavía no.

Respondemos el mismo día hábil.