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IRIS NEURALContactanos

Soluciones por tipoAnálisis de movilidad

¿Por qué se paró todo y quién se enteró?

Nada avanza, y todavía no lo dijo nadie

Seis y media de la mañana en la vereda de salidas. Tres carriles y ninguno se mueve. Hay autos estacionados al lado de otros, un taxi cruzado en el medio y una camioneta con el baúl abierto sacando valijas sin apuro. Atrás se armó una cola que ya llega a la rotonda. Adentro de la terminal todavía no lo sabe nadie: los mostradores están tranquilos y la gente que falta viene caminando desde el tapón.

8 cámaras en 7 sectores

Así se le pide

«Avisame si un auto lleva más de diez minutos parado en el carril de descenso y hay otros esperando lugar.»

Un tapón en la vereda no rompe nada, y por eso no queda registrado en ningún lado. Pero se paga entero media hora después: pasajeros que llegan justos al control, vuelos que embarcan tarde, gente enojada en el mostrador y una grúa que llega cuando el auto ya se fue. Al otro día vuelve a pasar a la misma hora, porque nadie anotó que pasó ni por qué.

Se decide una vez

Cuatro decisiones y quedan escritas: qué tramo cuenta como zona de parada corta, cuántos minutos se toleran ahí, en qué franjas horarias corre la regla y a quién se llama cuando se pasa. Después la comprobación va sin cortes, en todas las cámaras que cubren la vereda, tanto a las seis de la mañana como a las once de la noche. Nadie tiene que tener esa pantalla abierta para que salte el aviso: la frase ya está puesta y se aplica sola.

Lo raro de la congestión es que no es un incidente: es el rato anterior a un incidente. No rompe nada, no dispara ninguna alarma y no queda escrita en ningún parte. Un mostrador del patio de comidas con once minutos de cola. Una cinta de clasificación con los paquetes montados unos arriba de otros. Cuatro molinetes y uno solo pasando gente. Tres escenas que no son averías y que cuestan plata cada minuto que duran, con una cámara grabándolas desde el primer segundo.

Y ahí está el punto: la cámara ya estaba, y ya lo estaba viendo. Lo que faltaba era una persona parada frente a esa pantalla justo ese minuto, que es exactamente lo que no se sostiene con cientos de cámaras y dos personas de turno. La regla escrita mira ese lugar siempre y lleva la escena a quien puede moverla, con la cámara abierta y el tiempo ya contado.

Ese tiempo contado es la mitad del valor, y suele ser la mitad que se olvida. Que hay cola se ve desde lejos. Que esa cola lleva once minutos, y que hace tres llevaba seis, es otra cosa: dice para dónde va. Con eso, quien está a cargo deja de llegar a apagar el incendio y llega antes de que prenda —abre otro mostrador, manda a alguien a la línea de molinetes, saca de la vereda al auto cruzado— mientras todavía se puede.

Qué cambia

Quien llevaba la operación se enteraba de los tapones por la queja: una llamada, un cliente enojado, un vuelo que sale tarde. Se reaccionaba cuando ya estaba pago. Ahora el aviso llega mientras se está formando, con la cámara y los minutos que lleva, y da tiempo a abrir otro puesto o a mover a alguien. La diferencia no es tecnológica: es llegar antes.

Dónde lo vimos

  • Seis y media de la mañana en la vereda de salidas. Tres carriles y ninguno se mueve: autos en doble fila, un taxi cruzado en el medio, una camioneta con el baúl abierto sacando valijas y una fila esperando lugar. El ómnibus de acercamiento está en su dársena y la gente sube con equipaje grande. Por la vereda camina un caudal continuo hacia las puertas. IRIS cuenta los vehículos que entran al carril de bajada, mide cuánto se queda cada uno y cuánta vereda queda libre. Acá no lee ninguna matrícula y no sabe quién maneja: cuenta vehículos y mide minutos.

    CAM-580La vereda se tapona antes que el mostrador

    «Avisame si un auto lleva más de diez minutos parado en el carril de bajada y hay otros esperando lugar.»

    Ver esta cámaraLos aeropuertos

  • Mesa de cartas, ya de madrugada. Sobre el tapete quedó una mano a medio resolver: las cartas repartidas y las apuestas puestas. Cinco personas esperan sentadas, con el mentón en la mano. El puesto del crupier está vacío y el rack de fichas quedó solo delante de la mesa. A tres metros, el crupier habla parado con un supervisor. IRIS ve el hecho, sin adornarlo: la mesa lleva dos minutos y cuarenta segundos sin nadie en el puesto y la mano no avanza.

    CAM-525La mano no avanza y el puesto del crupier quedó vacío

    «Avisame si el puesto del crupier queda vacío más de dos minutos con una mano sin resolver sobre el tapete.»

    Ver esta cámaraLos casinos

  • Un operario con chaleco amarillo se acostó sobre la cinta y metió los dos brazos entre los rodillos para destrabarla. Media mañana en el galpón de clasificación: en la curva de rodillos los paquetes se montaron unos sobre otros y no avanzan. La baliza roja del poste está prendida y el tablero con el pulsador de parada queda a dos pasos, a su derecha, sin tocar. La cinta inclinada del fondo sigue largando cajas encima. IRIS ve la acumulación, ve los brazos adentro y cronometra las dos cosas.

    CAM-275Cinta trabada y dos brazos entre los rodillos

    «Avisame si alguien mete las manos en la cinta sin haberla parado, y mostrame el video desde que se trabó.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Once, seis y dos minutos: son las tres esperas del patio de comidas un sábado a las dos y veinte. La del primer mostrador dobla la esquina y se sale del pasillo; la del tercero es de dos personas. De ochenta y cuatro mesas quedan seis libres, y la escalera mecánica sigue trayendo gente. Ninguno de esos números sale de preguntarle nada a nadie: hay una raya dibujada en cada mostrador y dos zonas sobre el piso, y de ahí salen quién se puso en la cola, quién llegó a pedir y cuántas mesas quedan.

    CAM-541La cola quieta y casi ninguna mesa libre

    «Avisame si la espera en algún puesto pasa de ocho minutos o si quedan menos de diez mesas libres.»

    Ver esta cámaraLos shoppings

  • La línea de viales está parada. En la curva de la cinta los viales se acostaron y se amontonan unos contra otros. Abajo, la bandeja de rechazo llegó al borde. Alguien con túnica azul se lleva las manos a la cabeza delante de la traba; otras dos personas esperan junto a la máquina, sin nada que hacer. La pantalla de la línea está quieta. IRIS ve dónde dejó de avanzar el producto, cronometra desde el primer segundo y cuenta lo que hay en la bandeja.

    CAM-299La cinta está parada y la bandeja de rechazo se desbordó

    «Avisame cuando los viales dejen de avanzar más de un minuto y decime cuántos cayeron a la bandeja de rechazo.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • De pared a pared el andén quedó lleno, y al lado del borde ya no hay hueco libre. Por la escalera de salida sube una cola que no avanza.

    CAM-83El andén de la terminal, desbordado

    «Avisame cuando un andén se llene tanto que la gente ya no pueda apartarse del borde.»

    Ver esta cámaraEl transporte público

  • Media hora antes de la apertura, delante de una de las puertas de sector. La gente convergió en un bloque compacto que ocupa media explanada y se angosta hacia el hueco de la puerta. A veinte pasos, a la izquierda, la explanada está casi vacía: se ve el piso entre la gente. Tres empleados con chaleco reflectivo quedaron en el borde del bloque, afuera de él. En el centro ya no hay hueco entre una persona y la siguiente, y el bloque lleva tres minutos sin avanzar.

    CAM-483Más gente por metro que hace tres minutos, y ya no camina

    «Avisame cuando delante de una puerta haya más de cuatro personas por metro cuadrado y el grupo lleve dos minutos sin avanzar.»

    Ver esta cámaraLos predios feriales

  • Media hora antes del show, en la línea de molinetes. Cuatro accesos de altura completa, uno al lado del otro. Por el primero la gente pasa sin frenar. En el segundo se armó un tapón: media docena de personas amontonadas delante del lector. El tercero está cerrado, con un empleado plantado adelante y nadie cruzándolo. El cuarto está entero vacío: no pasó nadie por ahí en todo el rato. Y en la explanada, cuarenta y seis personas esperando turno en los dos primeros.

    CAM-481Un molinete parado mientras el de al lado se traba

    «Avisame cuando un molinete lleve cinco minutos sin que pase nadie y en el de al lado haya más de veinte personas esperando.»

    Ver esta cámaraLos predios feriales

Lo que no hace

El tapón no lo deshace. Avisa de que existe, dice desde cuándo y muestra dónde, y de ahí en más decide una persona. Por qué se paró la cinta, o qué le pasa a quien maneja el taxi, tampoco lo sabe: ve que no avanza. Y de nadie dice que esté haciendo algo raro: un auto parado once minutos en la vereda casi siempre es alguien despidiéndose, no un problema de seguridad.

Preguntas

¿No alcanza con avisar cuando se pasa de un número de autos?
No, y ése es el error clásico al empezar. Un umbral suelto salta con cualquier cosa: un semáforo, un ómnibus que para donde tiene que parar, treinta segundos de cola normal. Lo que hace útil al aviso es la duración y el contexto. No «hay un auto parado», sino «hay un auto parado más de diez minutos en el carril de descenso y hay otros esperando lugar». Esa segunda condición es la que separa una situación normal de una que hay que atender, y es la que escribís vos una vez.
¿Se puede saber cuánto duró la congestión de ayer?
Cada situación se guarda con hora de inicio, duración y el video de ese rato, así que la semana entera se puede mirar de corrido. Y ahí aparecen las cosas que se repiten: el patio de comidas se tranca todos los sábados entre las dos y las tres. Eso ya dejó de ser una alerta y pasó a ser un dato de operación, del que salen cambios de horario o una obra que hasta ahora no se podía justificar. El video deja de ser un archivo donde buscar y pasa a ser algo a lo que se le pregunta.
¿Sirve para una cinta de paquetes igual que para una vereda?
La pregunta de fondo es idéntica en los dos: algo tendría que estar avanzando y no avanza. Cambia el objeto —paquetes en lugar de autos, bandejas de viales en lugar de valijas— y cambia sobre todo el reloj: en una vereda hablamos de minutos, en una línea de producción un solo minuto ya es demasiado. Lo que se mantiene igual es cómo se pide y quién fija el umbral, que es la operación de cada casa y no nosotros.
¿Hace falta cambiar las cámaras que ya tenemos?
Cuando la integración y las señales disponibles lo permiten, se aprovechan las que ya están. Acá no hace falta una cámara especial: hace falta que el lugar donde se arma el tapón entre entero en el encuadre. Si la cámara agarra media cola, el tiempo que va a medir es el de media cola, y ese número no sirve para decidir nada. Se revisa antes de prometer nada, y cuando un encuadre no da, lo decimos y se cambia.

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Demostración · IRIS andando

No te lo contamos. Te lo mostramos.

Va sola, paso a paso, y sigue un solo caso de punta a punta. Es un resumen de la pantalla real: la herramienta tiene bastante más de lo que entra en este recuadro.

  1. Salta el aviso
  2. Entra en la bandeja
  3. Abrís el aviso
  4. Confirmás o descartás
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IRIS · Infinity Neural

¿No ves lo tuyo acá?

Lo que ves acá es lo que tenemos armado, no lo que IRIS entiende: son dos listas distintas. Ésta queda corta a propósito, porque a IRIS se le pide con una frase y las frases no se terminan nunca. Contanos qué tenés delante de tus cámaras y te decimos si lo entiende, o si todavía no.

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Y lo mejor

Hay noches de nieblaen las que la imagen no da para nada. Eso no se maquilla.

IRIS trabaja con lo que la cámara le pone delante, y cuando no hay imagen lo dice en vez de inventar una respuesta. Contraluces, lluvia fuerte, una columna de alumbrado quemada.

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