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Soluciones por tipoDetección de intrusiones

¿Me entero mientras está arriba o cuando ya está adentro?

Alguien está arriba del cerco ahora mismo

Once segundos tardó en llegar arriba. Las 19:40 de un viernes de diciembre, todavía con luz, en una obra cercada en el medio de la ciudad: en la esquina del cerco de madera hay una persona a medio subir, un pie apoyado en el tablón y las dos manos en el canto. Adentro no hay nadie —la grúa parada, el material apilado, las máquinas cerradas—. Por esa vereda pasa gente que no se fijó.

12 cámaras en 8 sectores

Así se le pide

«Avisame si alguien salta el cerco o entra por donde no se entra, a la hora que sea, y mostrame la cámara para saber por dónde pasó.»

Lo que se llevan casi nunca es lo caro: cobre, una amoladora, el gasoil del tanque de la máquina. Lo caro es lo de después. El lunes empieza con un parte, una máquina que no arranca y un día de obra perdido que no lo recupera nadie. Y hay una consecuencia de la que no se habla: quien saltó no sabe lo que hay del otro lado, y adentro hay un hueco de ascensor, una zanja abierta y un tablero de obra. Entonces el problema deja de ser lo que falta.

Se decide una vez

Se decide una sola vez y casi no tiene matices, porque en un cerco no hay horario que valga: acá no entra nadie nunca. Vos decís qué tramos son perímetro, a quién se avisa de día y a quién de noche, y qué querés que quede guardado: el video desde diez segundos antes, la cámara y el punto exacto. Eso corre en los doce tramos igual, a las nueve de la noche de un viernes y a las cuatro de la madrugada de un martes, y no se cansa de mirar un cerco donde no pasa nada durante meses.

De todas las cosas que puede ver una cámara, ésta es la que menos discusión tiene. Nadie trepa un cerco por error. El cerco ya es una decisión tomada y escrita en el piso: por acá no se pasa. Por eso acá no hace falta interpretar nada ni preguntarse por la intención de nadie; solo hace falta que alguien se entere, y que se entere pronto.

Y «pronto» es toda la historia. Enterarse cuando ya está adentro sirve para escribir un informe. Enterarse mientras está arriba del cerco, con las dos manos en el caño de arriba y una pierna del otro lado, sirve para que alguien llame, prenda una luz, hable por el altoparlante o mande a un guardia que está a cuatro minutos. Es la misma cámara, el mismo video y el mismo hecho: lo único que cambia es cuántos segundos tarda en llegar a un ser humano.

Acá se mira la línea del cerco y el aviso sale en el momento del contacto, no cuando la persona ya está caminando por adentro. Con el aviso van la cámara, el punto y el video desde unos segundos antes, que es la parte que después hace falta: cómo llegó, por dónde y si venía solo. Y todo eso se acumula. Al cabo de unos meses, la lista de saltos no dice quién entra: dice por dónde, y casi siempre son dos tramos de los doce. Con eso se arregla un cerco, que sigue siendo la única cosa que de verdad impide pasar.

Qué cambia

La alarma de perímetro sonaba a las tres de la madrugada sin ninguna imagen detrás. Alguien tenía que decidir, medio dormido, si mandaba un auto cuarenta minutos para encontrarse una bolsa de plástico enganchada en el alambrado. Hoy el aviso llega con la imagen del momento, y en veinte segundos se ve si hay una persona arriba del cerco o si el viento movió una lona.

Dónde lo vimos

  • La coronación de una represa chica, en un río del interior, a última hora de la tarde. Una persona está pasando por encima de la puerta de malla que cierra el paso: las dos manos en el caño de arriba y una pierna ya del otro lado. Al costado está la casilla de maniobra con su puerta metálica verde, el cartel rojo de prohibido el paso atado a la hoja y la barrera del camino. No hay nadie más en el encuadre. IRIS ve que alguien cruzó un cierre; no sabe quién es ni lo intenta averiguar.

    CAM-144Alguien pasa el cierre de la coronación

    «Avisame apenas alguien pase por encima del cierre de la coronación, a la hora que sea, y decime por qué cámara y por dónde entró.»

    Ver esta cámaraLas infraestructuras

  • A pocos metros de la garita de control hay una persona subida al alambrado. Media mañana en el cerco exterior de la terminal: del otro lado, en el camino de ronda, un guardia de seguridad mira hacia ella, y adentro se ve el patio con los contenedores apilados, un camión saliendo y el convoy de barcazas amarrado al fondo. IRIS marca el punto exacto del cierre por donde se cruzó, la hora y el sentido, y guarda el video de los segundos anteriores.

    CAM-440Alguien se subió al alambrado del cerco exterior

    «Avisame si alguien trepa o cruza el cerco, y mostrame por qué punto y a qué hora.»

    Ver esta cámaraLos puertos

  • El alambrado perimetral al caer la tarde, con el camino de ronda y el muro a la derecha. A media malla hay una persona con el uniforme del centro, agarrada del alambre de púa de arriba; otra ya pasó y corre del lado de afuera, entre el pastizal. Adentro, en el camino de ronda, hay un vehículo detenido y alguien del personal a pie. En el ángulo del muro se levanta la garita, con otra persona adentro. Todo este tramo cabe en un encuadre; el perímetro entero, no.

    CAM-105Alguien encima del alambrado del perímetro

    «Avisame en el momento en que alguien toque el alambrado, no cuando ya esté del otro lado.»

    Ver esta cámaraEl establecimiento penitenciario

  • Once de la mañana en el galpón de clasificación. La puerta de malla del recinto de la trituradora quedó abierta de par en par y alguien con chaleco amarillo acaba de cruzarla: ya tiene un pie adentro y camina hacia la máquina. La trituradora sigue trabajando y la cinta le descarga material en la tolva. En el panel del cerco hay un cartel de partes móviles. IRIS ve la protección abierta, la persona adentro y el equipo andando, todo a la vez.

    CAM-431Alguien entró al cerco de la trituradora

    «Avisame si alguien entra al vallado de la trituradora mientras la máquina está andando.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Última hora de la tarde en una potabilizadora chica, sobre la barranca del río. El predio está cerrado con malla y alambre, y el tanque abierto queda a la vista adentro. Por el lado del monte, alguien pasó por encima del cerco y está apoyado en la baranda interior. Un trabajador se acerca desde el portón. IRIS no dice quién es ni a qué vino: dice que se cruzó un cierre.

    CAM-408Alguien pasó la malla y está entre los tanques

    «Avisame apenas alguien cruce el cerco por donde no hay puerta, a cualquier hora.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Media mañana al pie de una torre de la línea de alta tensión, en el campo. La cámara mira la torre desde arriba. En la plataforma intermedia, junto a la escalera, hay una persona parada sin arnés y sin nada que la sujete. Abajo, adentro del cerco amarillo y negro de la base, otra persona camina hacia el portillo del tramo antiescalada, que quedó abierto. En el camino de acceso no hay ningún vehículo. IRIS ve dos personas donde a esa hora no tendría que haber ninguna sin aviso.

    CAM-355Alguien en la plataforma de la torre y sin arnés

    «Avisame si hay alguien en la escalera o en la plataforma de una torre sin arnés, o si entra alguien al cerco de una torre que hoy no tiene trabajo programado.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • El guardia de seguridad de la vereda está mirando para el otro lado, y a su espalda pasan dos cosas. Un furgón oscuro lleva casi cuatro minutos parado sobre el cruce peatonal, delante de la barrera y pegado a la garita, con el portón hacia la cámara. Y a la derecha, en la reja de la zona restringida, hay alguien agarrado de lo alto con un pie apoyado en el muro. Última hora de la tarde en el control de acceso, con el público llegando a las puertas.

    CAM-488Un furgón parado en la barrera y alguien trepando el cierre

    «Avisame si alguien cruza el cerco o si un vehículo queda parado más de dos minutos delante de la barrera.»

    Ver esta cámaraLos predios y eventos

  • Cámara alta sobre una obra cercada en el medio de la ciudad. En la esquina del cerco de madera hay una persona a medio subir: un pie sobre el tablón y las dos manos en el canto de arriba. Del lado de adentro están el volquete de escombros y el piso removido, y al fondo dos operarios con casco y chaleco. Lo que IRIS afirma es una sola cosa: hay una persona cruzando el cerco. Quién es queda afuera de lo que puede decir.

    CAM-57Alguien trepando el cerco de la obra

    «Avisame si alguien salta el cerco o entra por donde no se entra, a la hora que sea, y mostrame la cámara para saber por dónde pasó.»

    Ver esta cámaraLa obra

  • Una subestación al borde de la ruta, vista desde una columna de alumbrado de la vereda. Alguien se trepó al murete, tiene las dos manos agarradas a la malla y ya está buscando apoyo del otro lado. Adentro no hay nadie: el transformador, la casilla de mando y el portón cerrado. Acá no hay que decidir cuánta gente es demasiada. Una sola persona dentro del cerco ya es la incidencia.

    CAM-158Alguien trepando la malla de la subestación

    «Avisame apenas alguien toque el cerco o pase del otro lado, a la hora que sea. Acá adentro no tiene que haber nadie.»

    Ver esta cámaraLas infraestructuras

  • Alguien salta el cerco de separación y cae del lado del escenario, y por el aire va un vaso lanzado desde la platea. Tarde de recital, primera fila. Dos personas de seguridad ya corren hacia ahí. IRIS no sabe quién es: no reconoce caras, no las compara con nada y no guarda la identidad de nadie. Lo que ve es un movimiento —un cuerpo que cruza una línea que nadie cruza— y un objeto que vuela donde no vuela nada. Detecta un movimiento, no una persona.

    CAM-490Alguien salta el cerco y cae del lado del escenario

    «Avisame apenas alguien cruce el cerco hacia el escenario o se suba a una estructura, y guardame el video desde diez segundos antes.»

    Ver esta cámaraLos predios y eventos

Lo que no hace

Acá no se impide que nadie pase y nadie queda identificado. Se ve el salto, se avisa y queda el video; después decide una persona. Y una cámara no es un cerco: si el cerramiento está roto, esto no lo arregla ver mejor cómo se cruza.

Y todo depende de que la cámara vea. Un lente sucio o una rama que creció delante dejan un tramo ciego, y eso hay que saberlo antes, no el día que pasa algo.

Preguntas

¿No es mejor un sistema de detección en el propio cerco?
Depende, y muchas veces se llevan bien. Un sistema montado sobre el alambrado nota que algo lo tocó, y eso es rápido y barato en un perímetro largo. Lo que no sabe es qué lo tocó: el viento, un perro, una rama o una persona. Por eso muchas instalaciones terminan con la alarma desconectada, que es la peor manera de proteger un perímetro. Con cámara sí se ve qué era, y quien recibe el aviso decide con la imagen delante en lugar de a ciegas.
¿Avisa mientras sube o cuando ya está adentro?
Mientras sube, si así lo ponés, y es lo que se recomienda. La regla se ata al contacto con el cerco, no a estar adentro, porque toda la diferencia entre un aviso útil y un informe está en esos segundos. Con el aviso llega el video desde unos segundos antes, así que quien lo recibe ve la escena completa: cómo llegó, si venía acompañado y hacia dónde va. Con eso se decide si se llama, se prende una luz o se avisa a alguien que está cerca.
¿Dice por qué punto del cerco entró?
Lo dice, y a la larga eso es lo más útil de todo. El aviso lleva la cámara y el tramo, así que quien va sabe adónde ir en lugar de recorrer ochocientos metros de alambrado con una linterna. Y como todo queda anotado, al cabo de unos meses hay un mapa: dos tramos concentran casi todos los saltos, casi siempre donde hay un contenedor apoyado afuera, un talud o un árbol. Eso no se arregla con más cámaras: se arregla moviendo el contenedor o cerrando ese tramo.
¿Y los animales, el viento y las bolsas de plástico?
Se dice lo que se ve, y eso es justo lo que saca la mayoría de esos avisos: una persona se distingue de un perro, de una rama o de una lona que se mueve, y cuando sale el aviso va con la imagen para comprobarlo en dos segundos. No prometemos que no salte nunca nada de más, porque una noche de niebla o un lente sucio arruinan cualquier cámara. Lo que sí cambia es que ya no hay que salir de casa para saber qué era: se mira, se cierra y se sigue.

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La interfaz real, paso a paso

Una cámara mira. IRIS entiende lo que está viendo.

Sin locución y sin manos: un extracto de la pantalla real, con otra situación en cada vuelta. Lo que hay atrás es bastante más grande que lo que se alcanza a ver acá.

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¿No ves lo tuyo acá?

Lo que ves acá son las palabras que tenemos armadas, no las que IRIS entiende: la lista se queda corta a propósito, porque se le pide con una frase y las frases no se terminan. Contanos qué tenés delante de tus cámaras y te decimos si lo entiende, o si todavía no.

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Y lo mejor

Una grabación se mira cuando ya no hay remedio.Un aviso suena cuando todavía queda margen.

Quien está de guardia todavía llega a tiempo de hacer algo, porque el aviso sale mientras la cosa está pasando: qué cámara, qué hora, y las imágenes de ese rato.

Contanos tu problema y te decimos si IRIS lo entiende o todavía no.

Respondemos el mismo día hábil.