Soluciones por tipoSeguridad de las personas
¿Cuánto demora alguien en ver que hay una persona caída?
Lleva veinte minutos en el piso
Cinco y diez de la madrugada, cuarto piso. Una señora de ochenta y dos años se levanta para ir al baño, se marea al girarse y cae junto a la puerta de su habitación. No grita. El pasillo está vacío, la luz al mínimo, y hasta el control de enfermería hay treinta metros y una esquina. La cámara del pasillo la registra desde el primer segundo. La ronda de las seis todavía no empezó.
19 cámaras en 10 sectores
Así se le pide
«Avíseme apenas haya alguien en el piso de un pasillo y siga ahí, aunque sea de madrugada y no pase nadie.»
Lo que se paga no es la caída: es el tiempo hasta que alguien llega. Cuarenta minutos en el piso con una cadera rota son una internación más larga, una familia que pregunta y un parte que hay que explicar. En una residencia para adultos mayores, además, es una investigación. Y la parte más cara no sale en ningún papel: la ronda siguiente se hace con miedo, y el turno de noche termina pidiendo dos personas donde antes iba una.
Se decide una vez
Se decide una vez y no vuelve a tocarse. La organización responde tres cosas: dónde corre la regla —estos pasillos, estas salas, este hall—, cuánto tiempo tendido y quieto ya cuenta —treinta segundos suele ser el punto de partida— y qué ocurre después: incidencia abierta, aviso al control de enfermería y video guardado desde antes de la caída. Con eso escrito, la comprobación corre todas las noches y en todas esas cámaras sin que nadie tenga que acordarse.
Una persona en el piso es la misma escena en lugares que no se parecen en nada. Un pasillo de hospital de madrugada. Un pabellón a media tarde. El hall de una agencia bancaria. Una unidad de proceso por la que no pasa nadie en tres horas. En todos hay cámaras, y en casi todos hay dos personas mirando cuarenta pantallas a la vez. La caída siempre se graba. Casi nunca se ve.
El día que sale mal, el video aparece después. Se sabe la hora exacta de la caída y se sabe también cuánto demoró en llegar alguien: dieciocho minutos, veintiséis, cuarenta. Ese número es el que termina en el informe y el que duele, porque en una fractura de cadera o en un derrame lo que cambia el pronóstico son los primeros minutos. Nadie hizo nada mal. Es que no había nadie mirando esa pantalla concreta a esa hora concreta.
IRIS mira todas a la vez. Cuando ve un cuerpo tendido que no se levanta, espera los segundos que usted le haya dicho y avisa: la cámara, el punto exacto y el video desde antes de la caída. No sabe quién es esa persona y no le hace falta saberlo. El video sirve para explicar lo que pasó. El aviso sirve para que haya menos que explicar.
Qué cambia
La caída aparecía en la ronda, y el video se abría al día siguiente para reconstruir a qué hora había sido. Hoy la cámara le llega al control ya abierta, con el minuto exacto y el punto del pasillo, mientras la persona sigue en el piso. Conviene ser preciso con lo que cambia y lo que no: la cantidad de caídas depende del piso, del calzado y de la medicación, y eso no se mueve. Lo que sí se mueve es cuánto demora alguien en llegar, que es lo único mejorable desde una pantalla.
Dónde lo hemos visto

CAM-519Una persona en el piso y un maletín que nadie recoge
«Avíseme si alguien lleva más de treinta segundos tendido y quieto en el hall, y avíseme también si un bulto se queda solo más de cinco minutos en la zona de público.»

CAM-534Una persona en el piso y, a la vez, un gabinete abierto
«Avíseme si alguien se cae o se queda en el piso en la sala, y avíseme también si alguien abre un gabinete de equipos o tapa una cámara.»

CAM-316Una persona en el piso delante del laboratorio
«Avíseme apenas vea a alguien tendido en el piso del patio y que no se levante.»

CAM-559Una persona en el piso y un pasillo que no se puede cruzar
«Avíseme si alguien lleva más de treinta segundos quieto en el piso de una sala, y dígame si el pasillo hasta ahí está libre.»

CAM-219Nube en la sala de frío y una persona en el piso
«Avíseme si sale una nube en la sala de máquinas, si hay alguien en el piso o si al evacuar se queda alguien adentro.»

CAM-118Una persona en el piso del pasillo
«Avíseme apenas haya alguien en el piso de un pasillo y siga ahí, aunque sea de madrugada y no pase nadie.»

CAM-507Una persona en el piso del lobby que no se levanta
«Avíseme cuando alguien lleve más de quince segundos en el piso en cualquier zona común.»

CAM-164Un operario en el piso, sin moverse
«Avíseme si alguien se queda quieto en el piso más de unos minutos, sobre todo si está solo en el predio.»

CAM-543La escalera sigue subiendo gente a un desembarque cerrado
«Avíseme si alguien lleva más de treinta segundos en el piso o si el desembarque de una escalera se queda sin paso.»

CAM-332Una persona en el piso y la unidad vacía alrededor
«Avíseme si alguien se queda quieto en el piso más de un minuto en cualquier punto de la unidad.»
Lo que no hace
Si esa persona está herida, dormida o simplemente sentada en el piso, IRIS no lo sabe, y ningún diagnóstico va a salir de ahí. Lo que constata es un cuerpo tendido que no se levanta, y avisa para que alguien mire.
Además, no identifica a nadie ni reconoce rostros. Y hay un límite físico obvio: si la cámara no alcanza ese tramo de pasillo, ahí no hay aviso posible. Lo que no se ve, no se ve.
Preguntas
- ¿Puedo decidir yo a los cuántos segundos avisa?
- Sí. El tiempo de espera lo elige usted y cambia mucho según el lugar. En un hall con gente pasando suelen alcanzar quince o treinta segundos. En un pasillo por el que de madrugada no pasa nadie se puede acortar, porque ahí no hay nada que confundir. Esa espera está para que agacharse a recoger algo o sentarse un momento no dispare un aviso. Lo que hace saltar la alarma no es bajar al piso: es quedarse.
- ¿Distingue una caída de alguien que se sienta en el piso?
- Sí, y lo que las separa es el tiempo y la postura. Quien se sienta se mueve, cambia de posición y se levanta. Quien se cayó se queda tendido y quieto. Por eso el aviso no salta en el instante en que alguien baja al piso, sino cuando esa postura se mantiene más de lo que usted haya dicho. En una sala de espera de emergencia, esa sola diferencia se lleva por delante casi todos los avisos que sobran.
- ¿Funciona de noche, con la luz del pasillo baja?
- Ahí es donde más se usa, precisamente. Los pasillos de un hospital o de una residencia se quedan con la luz al mínimo y sin nadie a la vista durante horas, y una cámara corriente sigue distinguiendo sin problema a una persona tendida en el piso. Dicho eso, ninguna regla se da por buena sin mirar esa cámara concreta a esa hora concreta. Es una comprobación de cinco minutos que evita sorpresas más adelante.
- ¿IRIS sabe quién es la persona que se cayó?
- Quién es esa persona queda fuera de lo que IRIS puede decir: no reconoce rostros ni identifica a nadie. Lo que reporta es concreto —hay un cuerpo tendido que no se levanta, en esta cámara y en este punto del pasillo— y ahí termina. El nombre lo pone quien llega, que para eso conoce el piso. Con esta regla no hace falta más, y pedir menos datos personales de los necesarios es además una de las razones por las que el sistema aguanta en el tiempo.
Un caso distinto cada vuelta
Mire lo que pasa. Y mire qué hace IRIS con eso.
No es un video grabado ni un dibujo: es un resumen de la herramienta real, con un caso distinto en cada vuelta. La herramienta entera no cabe en un recuadro.
- Usted pregunta
- IRIS busca
- Se lo muestra
¿No ve lo suyo acá?
Ojo con la lista: son las palabras que tenemos armadas, no las que IRIS entiende. Se queda corta a propósito, porque a IRIS se le pide con una frase y las frases no se terminan nunca. Cuéntenos qué tiene delante de sus cámaras y le decimos si lo entiende, o si todavía no.
Y lo mejor
Una grabación se mira cuando ya no hay remedio.Un aviso suena cuando todavía queda margen.
El aviso sale mientras la cosa está pasando, y sale ubicado: qué cámara, a qué hora, y el pedazo de video de ese minuto. Con eso, el turno todavía tiene margen para levantarse e ir.
Cuéntenos su problema y le decimos si IRIS lo entiende o todavía no.
Contestamos el mismo día hábil.