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Soluciones por tipoAnálisis de movilidad

¿Qué pasa en el andén mientras entra el tren?

En el andén no sobra ni un segundo

Siete cincuenta y dos de la mañana. El tren entra a la estación y todavía viene frenando. En la cabecera del andén, ahí donde el operador ya no puede hacer gran cosa, hay tres personas rebasando la línea de seguridad, asomadas hacia el túnel para ver si ese es el suyo. Detrás de ellas la plataforma va llena, y la fila de las escaleras eléctricas de salida lleva rato sin avanzar.

4 cámaras en 1 sectores

Así se le pide

«Avíseme si hay gente pasada de la línea amarilla en la punta del andén con un tren entrando.»

En una estación todo el riesgo se concentra en un metro: el que va del borde a la vía. Lo que en cualquier otro lugar sería una imprudencia sin importancia aquí no tiene vuelta atrás. Y el margen no lo pone el operador, lo pone el tren: cuando ya está entrando no queda tiempo de avisar por altavoz ni de mandar a alguien al extremo del andén. O el aviso llega antes, o llega para el reporte.

Se decide una vez

Esto se decide una vez, y lo decide quien firma la seguridad de la estación. Usted dice dónde está la línea de seguridad en cada andén, qué tramo es zona de frenado, qué hay que avisar siempre y con cuánta urgencia, y a quién: al jefe de estación, al centro de control o a los dos. IRIS lo aplica en todos los andenes, a las siete de la mañana y a las once de la noche, en todos los trenes.

En un andén hay más cámaras que en cualquier otro punto de la red y menos tiempo que en ninguno. Una en cada cabecera, otra a media plataforma, otra en la boca de las escaleras eléctricas, y las cuatro compartiendo pantalla con las de otras seis estaciones. Quien está frente a ese mosaico sabe hacer su trabajo. Lo que no puede es estar mirando el recuadro correcto justo en el segundo correcto, y aquí el segundo correcto dura lo que tarda el tren en entrar.

Por eso en el andén no vive una regla sola, sino cuatro que conviven. Alguien rebasando la línea con el tren encima. Un pleito a media plataforma que además empuja a la gente hacia el borde. Un andén tan lleno que ya nadie puede hacerse a un lado. Y la que no admite matiz alguno: una persona que bajó a la vía. Son la misma idea con urgencias distintas, así que cada una avisa a quien le toca y no a todos por igual.

Lo que cambia aquí no es la cantidad de cámaras: son exactamente las mismas de ayer. Lo que cambia es que el aviso dejó de depender de la casualidad de estar mirando. Cuando alguien se para donde no debe con el tren llegando, eso se convierte en una cámara abierta en ese momento, en lugar de un video que alguien va a recuperar mañana para armar el reporte.

Qué cambia

Antes, el jefe de estación se enteraba de casi todo por el altavoz de otro compañero, por el aviso de un pasajero o por el botón de emergencia. Veía la pantalla y buscaba en qué cuadrante estaba pasando. Ahora la cámara correcta se abre sola con el aviso y con la hora exacta, y el tiempo que antes se iba en buscar se gasta en decidir qué se hace.

Dónde se ve

Lo que no hace

IRIS no detiene el tren. Avisa a quien puede hacerlo y deja la imagen abierta, y la decisión de frenar, cerrar o desalojar es siempre de una persona. Tampoco identifica a nadie: no reconoce rostros, ni en una riña ni en la vía. Y no sabe por qué alguien bajó a la vía, si se le cayó algo o si le pasa algo. Ve que hay una persona donde no puede haberla, y eso es lo que dice.

Preguntas

¿Detecta a alguien en la vía aunque el andén esté lleno?
Sí, porque la vía se dibuja aparte del andén y se vigila como zona propia. La regla no dice «hay una persona»; dice «hay una persona por debajo del nivel del andén, entre los rieles», y eso no cambia porque el andén esté vacío o repleto. Es además la regla con menos tolerancia de todas: no espera confirmación, no acumula segundos y no se agrupa con ninguna otra. Sale de inmediato, con la cámara y el punto del andén, porque aquí un minuto de retraso ya no es un retraso.
¿Se puede avisar antes de que el tren llegue?
Sí, y es justo para lo que sirve. La regla combina dos cosas: gente por delante de la línea y un tren entrando a la zona de frenado. En cuanto se dan las dos, el aviso sale, y ahí todavía queda margen para el altavoz o para que alguien se mueva. Sin esa combinación el aviso no sirve: gente cerca del borde sin ningún tren es la escena normal de una estación, y avisar de eso cien veces al día es la mejor manera de que nadie vea ningún aviso.
¿Hace falta poner cámaras nuevas en el andén?
Casi nunca. Una estación en operación ya tiene cámaras en las dos cabeceras y a media plataforma, y esas suelen bastar. Lo que sí se revisa una por una es el encuadre, porque ahí está el detalle: para saber si alguien rebasó la línea, la línea tiene que aparecer en la imagen; para vigilar la vía, la vía tiene que entrar al cuadro. Si una cámara no da para cierta regla, se lo decimos antes de firmar y no después.
¿Y las riñas? ¿No se confunden con gente jugando?
Puede ocurrir, y por eso el aviso del andén no se dispara con tan poco. Lo que levanta la regla no es un gesto aislado, sino un movimiento brusco entre varias personas que además cierra un círculo alrededor y desplaza a la gente hacia el borde. Aun así, quien mira la imagen y resuelve si eso es un pleito o un grupo de conocidos siempre es una persona: el aviso abre la cámara, no dictamina. IRIS no califica a nadie ni señala a nadie.

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Demostración · IRIS en marcha

Cada vuelta, un caso nuevo. Siempre la misma pantalla.

Se reproduce sola y muestra un caso de principio a fin. Es un resumen: la pantalla real tiene muchas más funciones de las que caben en este recuadro.

  1. Las cámaras, sobre el mapa
  2. Se dibuja una zona
  3. Sale qué pasó por ahí
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¿No ve lo suyo aquí?

Estas palabras son las que tenemos montadas, no las que IRIS entiende. La lista se queda corta a propósito: se le pide con una frase, y las frases no se acaban. Cuéntenos qué tiene frente a sus cámaras y le decimos si lo entiende, o si todavía no.

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Y lo mejor

Buscar algo en el video de ayerdebería durar lo que tarda en preguntarlo.

Se acabó rebobinar seis horas con el dedo en el mouse. Escribe qué busca, con palabras normales, y salen los momentos que encajan. Las cámaras siguen siendo las de siempre.

Cuéntenos su problema y le decimos si IRIS lo entiende o todavía no.

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