Soluciones por tipoAnálisis de movilidad
¿Qué pasa en el andén mientras entra el tren?
En el andén no sobra ni un segundo
Hora peak de la mañana. El tren viene entrando y todavía frena. En la punta del andén, ese tramo donde el maquinista ya no puede hacer nada, tres personas están paradas por delante de la línea de seguridad, asomadas hacia el túnel para ver si es el suyo. Atrás el andén está lleno de pared a pared, y la escalera de salida no descarga a la misma velocidad a la que sigue llegando gente.
4 cámaras en 1 sectores
Así se le pide
«Avíseme si hay gente pasada de la línea amarilla en la punta del andén con un tren entrando.»
En una estación todo el riesgo se concentra en un metro: el que va del borde a la vía. Lo que en cualquier otra parte sería una imprudencia sin importancia, acá no tiene vuelta atrás. Y el margen no lo pone el operador, lo pone el tren: cuando ya viene entrando no queda tiempo de hablar por los parlantes ni de mandar a alguien del personal al extremo del andén. O el aviso llega antes, o llega para el informe.
Se decide una vez
Una sola vez, y la firma quien responde por la seguridad de la estación. Sobre la imagen de cada andén se marca dónde va la línea de seguridad y qué tramo es zona de frenada. Después se escribe la lista corta: qué se avisa siempre, con qué urgencia y a quién le llega —al jefe de estación, al centro de control de la línea, o a los dos a la vez—. De ahí en adelante da lo mismo si es el primer tren de la mañana o el último de la noche: la regla es la misma en todos los andenes y para todos los trenes.
El andén es el lugar con más cámaras y menos tiempo de toda la red. Hay una en cada extremo, otra al centro y otra en la boca de la escalera, y las cuatro se ven a la vez en una pantalla partida junto a las de otras seis estaciones. La persona que está frente a esa pantalla es buena en lo suyo. Lo que no puede hacer es estar mirando el recuadro correcto justo en el minuto correcto, y acá el minuto correcto dura lo que demora el tren en entrar.
Por eso en el andén no hay una regla sola, hay cuatro que conviven. Alguien pasado de la línea amarilla con un tren entrando. Una riña en medio del andén, que además empuja gente hacia el borde. Un andén tan lleno que ya nadie puede apartarse. Y la que no admite ningún matiz: una persona que bajó a la vía. Las cuatro son la misma idea con urgencias distintas, y por eso cada una le avisa a quien le tiene que avisar y no a todo el mundo por igual.
Lo que cambia con esto no es la cantidad de cámaras. Es que el aviso deja de depender de la casualidad de estar mirando. La cámara del extremo del andén sigue viendo lo mismo que veía ayer. La diferencia está en que ahora, cuando alguien se para donde no corresponde con un tren llegando, eso se convierte en un aviso con la imagen abierta, y no en un video que alguien va a recuperar mañana para el informe.
Qué cambia
Antes el jefe de estación se enteraba de casi todo por los parlantes de un compañero, por el aviso de un pasajero o por el timbre de emergencia. Miraba la pantalla y salía a buscar en qué recuadro estaba pasando la cosa. Ahora la cámara correcta se abre sola junto con el aviso y con la hora exacta, y el tiempo que antes se iba en buscar se gasta en decidir qué se hace.
Dónde lo hemos visto

CAM-84Pasajeros pasados de la línea de seguridad
«Avíseme si hay gente pasada de la línea amarilla en la punta del andén con un tren entrando.»

CAM-82Riña en mitad del andén
«Avíseme si hay una pelea en un andén, y con más urgencia si viene un tren entrando.»

CAM-83El andén ya no da más
«Avíseme cuando un andén se llene tanto que la gente ya no pueda correrse del borde.»

CAM-81Una persona parada entre los rieles
«Avíseme en el acto si alguien baja a la vía, en cualquier andén y a cualquier hora.»
Lo que no hace
IRIS no detiene el tren. Avisa a quien puede detenerlo y deja la imagen abierta, y la decisión de frenar, cortar o desalojar es siempre de una persona. Tampoco identifica a nadie: no reconoce rostros, ni en una riña ni en la vía. Y no sabe por qué alguien bajó a la vía, si se le cayó algo o si le pasa algo. Ve que hay una persona donde no puede haberla, y eso es lo que dice.
Preguntas
- ¿Detecta a alguien en la vía aunque el andén esté lleno?
- Sí, porque la vía es una zona distinta del andén y se mira aparte. La regla no dice «hay una persona», dice «hay una persona por debajo del nivel del andén, entre los rieles», y eso no depende de cuánta gente haya arriba. Es además la regla con menos margen de todas: no espera confirmación, no acumula segundos y no se agrupa con otras. Avisa de inmediato, con la cámara y el punto del andén, porque acá un minuto de atraso no es un atraso, es otra cosa.
- ¿Se puede avisar antes de que llegue el tren?
- Sí, y es justo para eso. La regla junta dos cosas: gente por delante de la línea y un tren entrando a la zona de frenada. Apenas se dan las dos, sale el aviso, y ahí todavía queda margen para hablar por los parlantes o para que alguien se mueva. Sin esa combinación el aviso no sirve: gente cerca del borde sin ningún tren es la escena normal de una estación, y avisar de eso cien veces al día es la mejor manera de que nadie mire ningún aviso.
- ¿Hace falta poner cámaras nuevas en el andén?
- Casi nunca. Lo habitual es que las cámaras del andén ya estén donde tienen que estar, en las dos puntas y al centro, y con esas se trabaja. Lo que sí hay que revisar una por una es qué agarra cada encuadre, porque una regla no puede mirar lo que no entra en la imagen: si la línea amarilla no se ve, no hay cómo saber quién se pasó de ella, y si la vía queda fuera del cuadro, esa cámara servirá para otras cosas pero no para esta. Cuando una cámara no da para la regla que le están pidiendo, eso se dice en la visita técnica y no después de firmar.
- ¿Y las riñas? ¿No se confunden con gente jugando?
- Puede pasar, y por eso el aviso del andén no sale solo con eso. Lo que dispara la regla no es un gesto suelto: es un movimiento brusco entre personas que además cierra un círculo alrededor y empuja gente hacia el borde. Aun así, quien mira la imagen y decide si eso es una riña o un grupo de amigos es siempre una persona: el aviso abre la cámara, no dicta lo que está pasando. IRIS no califica a nadie y no señala a nadie.
Demostración · IRIS andando
Cada vuelta, un caso nuevo. Siempre la misma pantalla.
Corre sola y muestra un caso de punta a punta. Es un resumen: la pantalla real tiene muchas más funciones de las que caben en este recuadro.
- Las cámaras, sobre el mapa
- Se dibuja una zona
- Sale qué pasó por ahí
¿No ve lo suyo acá?
Lo que ve acá son las palabras que ya tenemos armadas, no el límite de lo que IRIS entiende. La lista se queda corta a propósito: todo se le pide con una frase, y las frases no se acaban. Cuéntenos qué tiene delante de sus cámaras y le decimos si ya lo entiende o si todavía no.
Y lo mejor
Buscar algo en el video de ayerdebería demorar lo que se demora en preguntarlo.
Se terminó eso de rebobinar seis horas con el dedo en el mouse. Se pregunta con palabras normales y aparecen los minutos que calzan. Y las cámaras, las mismas de siempre.
Cuéntenos su problema y le decimos si IRIS lo entiende o todavía no.
Respondemos el mismo día hábil.