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Soluciones por tipoIntegridad de la infraestructura

¿Cómo sé que un tragante dejó de tragar antes de que se inunde?

El tragante dejó de tragar y nadie lo vio

Siete y cuarto de la mañana en la rejilla de desbaste. Los barrotes desaparecieron debajo de una cortina de toallitas, trapos y plásticos que cuelga de arriba abajo; solo quedan libres tres o cuatro a la derecha. El limpiarrejas dio su último ciclo hace rato y no ha vuelto a moverse. Por delante, el nivel del agua está más alto de lo normal. Por detrás, casi no baja nada.

5 cámaras en 3 sectores

Así se le pide

«Avisame si la rejilla se ciega de textiles o el limpiarrejas deja de dar ciclos.»

Cuando la rejilla se ciega, el agua no desaparece: busca otro camino. En una planta eso es el vertedero, y un vertedero abierto sin motivo es una descarga no autorizada, un parte y una visita. En una calle es la cuadra inundada, los carros abriéndose y el primer nivel de una casa. Y en las dos, la factura empieza cuando ya se fue el agua: limpiar, secar, justificar y explicar por qué eso llevaba horas tapado.

Se decide una vez

Se decide una vez y con nombre: cuánta rejilla puede estar tapada antes de que sea un problema, cuántos minutos puede el limpiarrejas quedarse sin dar un ciclo y qué tragantes de la ciudad hay que mirar cuando se anuncia aguacero. Es una conversación de media hora entre operación y mantenimiento. Después corre en todas las rejillas y en todos los tragantes que tengan cámara, llueva o no llueva.

Siempre se descubre por el efecto, que es la peor manera. El vecino que llama porque la calle es un río. Quien opera y ve el nivel disparado aguas arriba. Quien cuida la represa y encuentra el tapón de troncos contra el vertedero cuando ya hay que sacarlos con grúa. Para entonces eso llevaba tapado desde mucho antes, y en el video estaba, tapándose poco a poco, enfrente de una cámara que nadie miraba.

Y es que una rejilla tapada es el ejemplo perfecto de falla que no suena: nada se rompe, nada se detiene y ningún control da error. El agua pasa peor, y después pasa mucho peor. En una planta de tratamiento, la cortina de toallitas crece durante horas. En una calle, el tragante se va llenando de hojas y basura toda la temporada seca y nadie lo mira hasta el primer aguacero fuerte de mayo.

IRIS mira los barrotes. Ve cuántos están libres y cuántos desaparecieron debajo de algo, ve si el montón crece y ve si el limpiarrejas sigue dando ciclos o se quedó quieto. Cuando la rejilla se pasa de donde se dijo, avisa con la cámara, la hora y el video de cómo se fue tapando. Se limpia antes del aguacero, no después de la inundación.

Y hay un caso que no tiene nada que ver con el agua y sin embargo es la misma regla. En el pasillo de un centro, alguien empuja los carros de la lavandería y las cajas de servicio hasta dejarlos contra la reja que cierra el paso. No se rompió nada, no sonó nada y desde el pasillo parece desorden: por eso pasan minutos hasta que alguien se da cuenta de que el camino por donde tiene que entrar quien está de turno quedó taponado. Lo que se mira es lo mismo que en el tragante —un paso que dejó de ser un paso— y lo que cambia es quién tiene que enterarse.

Qué cambia

Dos calendarios distintos y ninguno miraba el estado real: la rejilla se limpiaba cuando tocaba y el tragante cuando alguien reclamaba. Entre una limpieza y la siguiente, nadie sabía nada.

Hoy el disparo es el estado —se limpia cuando la cámara ve que se está tapando— y de paso queda la prueba de que se limpió y a qué hora. Con eso la ronda cambia de forma: deja de recorrer todos los puntos para recorrer los que hoy lo necesitan.

Dónde lo hemos visto

  • Una calle angosta con el pavimento encharcado y, en medio, el tragante tapado bajo un montón de ramas, cajas de cartón y bolsas. El agua da vueltas al lado buscando por dónde colarse y los carros parqueados ya la tienen en las llantas. IRIS ve que la rejilla está tapada y cuánta queda libre; no mira a la gente ni lee ninguna placa.

    CAM-167El tragante tapado de ramas

    «Avisame cuando un tragante se tape y deje de tragar, antes de que la calle se encharque y me lo cuente un vecino.»

    Ver esta cámaraLas infraestructuras

  • El sector visto desde arriba, con sus dos niveles de puertas. Al fondo, enfrente de la reja que cierra el paso, alguien empujó en fila los carros de la lavandería y los toneles del servicio hasta taponarla. A media altura del pasillo hay tres personas paradas, de espaldas a la cámara, viendo hacia ese paso. Abajo, junto a las bancas de madera, alguien del personal con la mano en el radio. Lo que IRIS mide aquí es el ancho que queda libre en una ruta de salida.

    CAM-101Ruta de salida taponada en el sector

    «Cuando alguien deje algo enfrente de una puerta o de una reja de paso y lo deje ahí, avisame: por ahí es por donde tenemos que pasar nosotros.»

    Ver esta cámaraEl centro penitenciario

  • Media mañana en el canal de captación, al otro día de un aguacero fuerte. Un árbol caído cruza el canal y sus ramas quedaron aplastadas contra los vanos de reja, revueltas con botellas y plásticos que arrastró el agua; solo el tramo de la derecha se ve limpio. Aguas arriba, el agua está quieta y sin arrastre. Un operario con chaleco y casco se asoma desde la pasarela, y arriba, en el camino, hay parqueado un camión de mantenimiento con canasta.

    CAM-403Bajó un árbol por el canal y tapa la captación

    «Avisame si algo grande se queda atravesado en las rejas de la captación.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Vista desde arriba de la boca del vertedero. Los vanos de la derecha tienen las rejas tomadas por una balsa de troncos, ramas y algún plástico, cruzados unos sobre otros y recostados en el concreto; por debajo todavía sale agua blanca. El vano de al lado sigue con la reja limpia y el agua entra sin estorbo. Arriba, en la pasarela, se ven los mecanismos de izado. En el encuadre no hay nadie.

    CAM-146Troncos atorados contra el vertedero

    «Avisame cuando se acumule madera o basura contra las rejas del vertedero y decime si el montón sigue creciendo.»

    Ver esta cámaraLas infraestructuras

  • 7:15 de la mañana en la reja de desbaste, con el aguacero de anoche todavía bajando por el colector. Los barrotes desaparecieron bajo una cortina de toallitas, trapos y plásticos que cuelga de arriba abajo; solo quedan libres unos pocos a la derecha. Enfrente, el agua se embalsa con ramas y botellas flotando. El grupo motriz azul del limpiarrejas está parado sobre la pasarela. Un operario con casco y chaleco maniobra en el tablero de mando y otro ve desde arriba.

    CAM-402La reja se tapó de toallitas y el agua ya no pasa

    «Avisame si la reja se ciega de textiles o si el limpiarrejas deja de dar ciclos.»

    Ver esta cámaraLa industria

Lo que no hace

La rejilla no la limpia, un ciclo al limpiarrejas no le manda y caudal no mide: para eso está la instrumentación de la planta, y sigue haciendo falta.

Y de qué está hecho el tapón tampoco lo separa. Sabe que los barrotes desaparecieron debajo de algo, no si eso son toallitas, hojas o un plástico grande. Y lo que se acumula por debajo de la lámina de agua no lo ve nadie desde una cámara.

Preguntas

¿Hay que poner una cámara en cada tragante?
No, y no tendría sentido. Se ponen donde el tapón duele: los tragantes de los puntos bajos que siempre se inundan, la rejilla de desbaste, la toma y el vertedero. Son unos pocos sitios por instalación, y suelen ser justo los que ya tienen cámara por otro motivo. El resto se sigue mirando en la ronda, porque una cámara solo sabe de lo que entra en su encuadre.
¿Funciona con aguacero y de noche?
Con aguacero sí, y es cuando hace falta. Lo que se ve es la rejilla y lo que tiene encima, y eso se sigue viendo mojado. De noche depende de la cámara: con infrarrojo o con el alumbrado de la instalación se ve bien; a oscuras y sin infrarrojo no se ve, y entonces IRIS avisa de que esa cámara dejó de ver en lugar de callarse. Y si el lente se llena de gotas y la imagen se vela, también lo dice.
¿Separa basura de un tronco atravesado?
Separa el tamaño y el sitio, no el material. Un árbol cruzado en la toma y una bolsa contra los barrotes se ven distintos porque ocupan distinto: uno tapa varios vanos de golpe y el otro tapa un pedazo chiquito. Esa diferencia es la que hace falta para decidir si sale una cuadrilla ahora o si se anota para la próxima limpieza. Lo que no se le puede pedir a una cámara es que diga si eso es madera, plástico o textil.
¿Se puede saber si el montón está creciendo?
Sí, y suele ser el dato que más se usa. Una rejilla medio tapada que lleva así toda la semana es una limpieza programada; una que se tapó en veinte minutos es una cuadrilla saliendo ahora. IRIS mira la misma rejilla a lo largo del tiempo y dice si va a más, si se quedó igual o si después de un ciclo de limpieza volvió a su sitio. Ese seguimiento es lo que convierte el aviso en una prioridad y no en un susto.

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La interfaz real, paso a paso

Una cámara mira. IRIS entiende lo que está viendo.

Un extracto de la pantalla real, sin voz y sin manos. En cada vuelta cambia la situación. Y lo que hay atrás es bastante más grande que lo que se alcanza a ver.

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Y lo mejor

Lo que pasa fuera del encuadreacá no existe. Ninguna cámara ve el mundo entero.

Por eso se arranca mirando qué cubre cada cámara, y se deja por escrito: desde acá se entiende esto, y esto otro no. Un rato aburrido que después ahorra muchos malentendidos.

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