Soluciones por tipoEficiencia productiva
¿Cuántas piezas estamos haciendo dos veces?
La zona de retrabajo se comió el pasillo
Dos y diez de la tarde en mecanizado. Casi no se ve el piso: hay canastas de piezas apiladas frente a las máquinas y encima de las zonas de paso, y una carretilla hidráulica tiene que salirse del pasillo para poder pasar. En el banco del fondo hay seis personas puliendo a mano piezas que ya se habían hecho una vez. Nadie abrió ningún reporte: esto no es una falla, es el martes.
1 cámaras en 1 sectores
Así se le pide
«Avíseme si a media tarde hay más canastas de lo normal en la zona de retrabajo.»
Esas horas se pagan dos veces y no quedan anotadas en ninguna parte, porque la pieza termina saliendo buena y nunca se declara como rechazo. Al cerrar el trimestre el costo por pieza subió, y la explicación se reparte entre el precio del material y las horas de máquina. Hay una segunda cuenta que nadie mira: el pasillo tapado. El día que alguien tenga que salir corriendo de esa bodega, va a salir esquivando canastas.
Se decide una vez
Esto se decide una sola vez. Se dibuja la zona de retrabajo sobre la imagen, se dice cuántas canastas son normales ahí, a qué hora se mira y quién recibe el aviso: si a las cuatro de la tarde hay más de ocho canastas en esa zona, aviso a producción con la foto. IRIS las cuenta todos los días a la misma hora, sin discutir, y guarda el número. Al mes hay una curva, y esa curva es la primera vez que el retrabajo aparece escrito en algún lado.
El retrabajo es el desperdicio más caro y el peor documentado de una planta. El rechazo se declara porque la pieza se va a chatarra y alguien tiene que dar de baja el material. El retrabajo no: la pieza se arregla, sale buena y entra en el pedido. En los papeles todo salió bien. En las horas, se hizo dos veces.
Lo único honesto que hay en la planta es el montón. Si un martes hay seis canastas en la zona y el martes siguiente hay catorce, algo cambió en una máquina, en un lote de material o en un turno, y todavía nadie se enteró. Ese montón lo ve todo el mundo y no lo cuenta nadie, porque contar cajas no es tarea de nadie y porque, de tanto verla, la pila deja de llamar la atención. Y mientras crece se come el pasillo: las canastas terminan frente a las máquinas y encima de las zonas de paso, que es justo donde no deberían estar.
IRIS mira esa zona y cuenta cuántas canastas hay, a la misma hora todos los días. Cuando pasan del número acordado, lo dice con la foto. Y con eso, la próxima vez que alguien pregunte cuánto retrabajo hay en mecanizado, la respuesta no va a ser una impresión: va a ser una gráfica de treinta días con los picos marcados, y cada pico se puede sentar al lado de algo que tiene nombre.
Qué cambia
El jefe de taller decía que había mucho retrabajo, el de costos decía que en el sistema no aparecía, y los dos tenían razón. Ahora hay un número diario, con foto, y los dos abren la misma gráfica. Lo primero que sale de ahí casi nunca es un plan de mejora: es que alguien camina hasta el pasillo y lo despeja.
Lo que no hace
IRIS no sabe qué hay adentro de las canastas ni por qué volvió esa pieza. Cuenta bultos en la zona dibujada y avisa cuando pasan del número puesto; la causa la pone la gente de la planta.
Y no sustituye al sistema de calidad. Si ahí ya se declaran defectos por código y por máquina, ese dato es mejor que contar cajas.
Preguntas
- ¿IRIS sabe qué pieza hay adentro de cada canasta?
- No. IRIS ve bultos, no códigos. Cuenta cuántas canastas hay adentro de la zona dibujada, con qué aspecto y desde cuándo están ahí; qué llevan adentro no lo sabe. Y no le hace falta saberlo para lo que sirve esto: la señal que se busca es que hoy hay catorce donde ayer había seis. Cuando alguien vaya a averiguar por qué, ahí sí hace falta una persona con la orden de producción en la mano.
- ¿Esto no lo dice ya el sistema de calidad?
- Dice lo que se declara, y el retrabajo casi nunca se declara. Se declara el rechazo, porque hay que dar de baja el material, y se declara el reclamo del cliente, porque llega por escrito. La pieza que se pule a mano en el banco del fondo y termina entrando en el pedido no deja rastro en ningún sistema. Contar el montón no es tan fino como una declaración, pero tiene una ventaja grande: existe todos los días sin que nadie llene nada.
- ¿Se puede avisar también de que el pasillo está tapado?
- Sí, y suele quedar en la misma cámara. Son dos cosas distintas con el mismo encuadre: una cuenta canastas adentro de la zona de retrabajo, la otra avisa cuando algo se queda adentro del rayado del pasillo más minutos de los que se hayan puesto. La primera deja un número al cerrar el mes. La segunda deja un aviso al momento, porque un pasillo tapado es un problema de hoy y no una tendencia.
- ¿Cuánto tiempo hace falta para que el dato sirva?
- Unas semanas, y no por el sistema: por quien lo lee. El primer día el número no dice nada, porque nadie sabe todavía si ocho canastas son muchas o pocas. A las tres o cuatro semanas ya hay una normalidad propia, y ahí el número empieza a hablar: los lunes hay más, la semana en que cambió el proveedor hubo el doble, desde que se ajustó aquella máquina bajó y no ha vuelto a subir. Ese es el punto en que el conteo deja de ser un dato y pasa a ser una herramienta.
Véalo usted mismo
Esto no es un video. Es un pedazo de la pantalla de verdad.
Es un resumen de la interfaz real, andando sin manos. Se ve un caso completo, de principio a fin; lo que no se ve son las otras pantallas, que son muchas.
- Cuatro cámaras a la vez
- Cada una entiende lo suyo
- Los números suben solos
¿No ve lo suyo acá?
Lo que está acá son las palabras que tenemos armadas, no las que IRIS entiende. Y la lista se queda corta a propósito: como se le pide con una frase, las frases no se acaban. Cuéntenos qué tiene delante de sus cámaras y le decimos si lo entiende, o si todavía no.
Y lo mejor
El video llega tarde por definición:se ve cuando la cosa ya pasó.
Mientras está pasando avisa IRIS, con la cámara, la hora y lo que vio. Llegar a tiempo le cambia el final a casi cualquier historia, y para eso no hay que cambiar de cámaras.
Cuéntenos su problema y le decimos si IRIS lo entiende o si todavía no.
Respondemos el mismo día hábil.
