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Soluciones por tipoDetección de intrusiones

¿Cuánto tiempo lleva ese hueco en la cerca?

La cerca dejó de ser una cerca

Seis y veinte de la tarde en el patio de chatarra. En un punto de la malla donde no hay ninguna puerta, la cerca está cortada de arriba abajo y doblada hacia atrás, como una cortina. Por el hueco sale una persona agachada. Detrás va otra, con un rollo de cable al hombro. La última ronda de perímetro pasó por ahí el jueves y el corte no estaba. Fueron cinco días.

12 cámaras en 8 sectores

Así se le pide

«Avíseme si la cerca deja de estar como estaba —un paño cortado, doblado o tumbado— y avíseme también si alguien pasa por ese punto.»

El hueco no se descubre el día que aparece: se descubre en la siguiente ronda, o el día que el inventario no cuadra. Entre una cosa y la otra pasan semanas, y por ahí salió material todas las noches. Cuando por fin se repara, nadie puede decir cuándo se abrió ni cuánto se fue por ese lado, porque el video de esas semanas ya se reescribió encima.

Se decide una vez

Esto se decide una sola vez. Cuáles tramos de cerca son perímetro de verdad. Cada cuánto se comparan con el día anterior. A quién se avisa cuando uno cambia de forma. IRIS lo repasa cada mañana en todas las cámaras que ven cerca, sin que nadie tenga que salir a caminar el perímetro. Si se abre una obra y ese tramo se desmonta a propósito, se cambia la regla y se vuelve a poner al terminar.

Una cerca es la medida de seguridad más barata que hay y la que menos se mira. Se comprueba caminándola: una vez a la semana, una vez al mes, el día que alguien se acuerda. El resto del tiempo se da por buena. Y una malla cortada, desde veinte metros, sigue pareciendo una malla.

El hueco no es el final de nada: es una puerta que solo conocen unos pocos. Por ahí sale chatarra de noche y entra quien quiera entrar. La cuenta llega de dos maneras: material que no está cuando toca contarlo, o un accidente adentro de su propiedad, de alguien que no trabaja para usted.

Y la cerca no es la misma cerca en todas partes. En un patio de chatarra, el corte es una puerta por la que sale material todas las noches y el inventario no cuadra tres meses después. En una subestación es una brecha por la que entra alguien que no tiene idea de lo que hay energizado adentro. En el muro de un centro penitenciario, un boquete abierto de arriba abajo con el mallazo a la vista no es un asunto de inventario: es un asunto de esa noche, y la ronda es a las once. En una obra urbana, un paño tumbado por el viento deja el lote abierto a la calle con la maquinaria adentro. Y en la cerca de una planta química, la hoja abierta es por donde se llega a los tanques. La misma detección; cinco urgencias distintas.

IRIS mira la cerca como un objeto y no como fondo de la imagen. Compara el paño de hoy contra el de ayer, y cuando uno aparece cortado, doblado o tumbado lo dice con cámara, hora, video y el antes y el después. Y cuando alguien cruza por un punto que no es una puerta, también lo dice. No en la ronda de la noche: mientras está pasando.

Qué cambia

El estado de la cerca era lo que dijera la última ronda: un papel firmado el jueves que valía hasta el jueves siguiente. Ahora el perímetro se repasa entero cada mañana desde las cámaras que ya están puestas, y el tramo que cambió sale solo, con la foto de antes al lado. Quien va de mantenimiento no sale a buscar el hueco: sale a taparlo, y sabe en cuál poste está.

Dónde lo hemos visto

  • Cinco y media de la mañana en la acera de salidas. Tres carriles y ninguno se mueve: carros en doble fila, un taxi atravesado en medio, una camioneta con la maletera abierta sacando maletas y una fila esperando campo. La buseta de enlace está en su bahía y la gente sube con equipaje grande. Por la acera camina un caudal continuo hacia las puertas. Se cuentan los vehículos que entran al carril de dejada, se mide cuánto se queda cada uno y cuánta acera queda libre. Acá no se lee ninguna placa y no se sabe quién maneja: se cuentan vehículos y se miden minutos.

    CAM-580La acera se traba antes que la terminal

    «Avíseme si un carro lleva más de diez minutos parado en el carril de dejada y hay otros esperando campo.»

    Ver esta cámaraLos aeropuertos

  • Media tarde en la sala de embotellado. No hay ninguna alarma: la torre de luces de la máquina está en verde y la línea sigue trabajando. Pero en la banda las botellas no van seguidas. Van a rachas: un grupo apretado, un hueco largo de banda azul vacía, otro grupo. Alguien está de pie junto al transportador, sin hacer nada, esperando a que vuelvan a llegar. IRIS cuenta las botellas que cruzan un punto fijo y cronometra cada hueco.

    CAM-241La línea va, y cada pocos segundos deja un hueco

    «Cuénteme las botellas que pasan por aquí cada minuto y avíseme si se abre un hueco de más de diez segundos.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • El área cercada de los tanques y la sala de reactivos, ya de noche. Alguien empuja una de las hojas del portón metálico con las dos manos y la abre lo justo para pasar de lado. Adentro se ven los tanques verticales, el dique de contención con su rejilla amarilla y la puerta verde de la sala, abierta, con una persona saliendo por ella. A la izquierda, las lagunas de la planta y la tubería.

    CAM-154Alguien abre el portón del área de químicos

    «Avíseme si alguien abre el portón del área de reactivos en una franja en la que no hay trabajo previsto ahí.»

    Ver esta cámaraLas infraestructuras

  • Un carro azul recorre el pasillo interior con las luces de freno prendidas y agarra el desvío de la derecha, siguiendo la flecha pintada en el piso. A los dos lados, todos los espacios están ocupados. Al fondo, otro carro frena buscando lo mismo. El reloj arranca cuando un vehículo entra al nivel y se detiene cuando parquea. Se le sigue por su imagen, adentro del encuadre; la placa no se lee.

    CAM-461Cuatro minutos dando vueltas y ni un campo libre

    «Dígame cuánto tarda en promedio alguien en parquear en este nivel, por franja horaria.»

    Ver esta cámaraLos parqueos

  • El módulo visto desde arriba. En el nivel de abajo hay un hueco en el muro: un tramo de bloque reventado de arriba abajo, la varilla del refuerzo doblada y a la vista, y escombro y polvo regados por el piso. Alguien del personal está parado enfrente del hueco. Alrededor sigue la vida del módulo: las mesas fijas con sus banquillos, la galería de arriba con gente asomada a la baranda y las celdas abiertas a los dos lados.

    CAM-116Un boquete abierto en el muro del módulo

    «No quiero enterarme en la ronda de la noche: si en esta zona se raja un muro, se fuerza una reja o cede una malla, dígamelo en ese momento.»

    Ver esta cámaraEl centro penitenciario

  • Media tarde en el patio de chatarra. En un punto de la malla donde no hay ninguna puerta, el alambre está cortado y doblado hacia atrás. Por ese hueco sale una persona agachada; otra camina con un rollo de cable hacia un furgón parado fuera de la propiedad, con las puertas de atrás abiertas y más rollos adentro. Al fondo, el área de cobre y el montacargas siguen trabajando. IRIS ve el cierre cruzado por donde no hay paso y material saliendo por una ruta que no existe.

    CAM-428La malla está cortada y por ahí sale material

    «Avíseme si alguien cruza la malla por un punto que no es una puerta, o si sale material del patio por una ruta que no es la de salida.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Madrugada en el área del horno de arco. La carcasa se abrió por un punto: hay un boquete al rojo en la pared de acero y por ahí gotea metal que resbala por la lámina. Seis personas lo miran desde el piso. A la derecha espera una cuchara de escoria sobre su carro. La cámara termográfica lee el calor de la superficie que ve, la carcasa por fuera, y esa mancha llevaba días creciendo en el mismo encuadre.

    CAM-370Un boquete al rojo abierto en la pared del horno

    «Avíseme si aparece un punto caliente en la carcasa del horno, o si la mancha de siempre creció respecto a los días anteriores.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • Un pie en el murete y las dos manos en el bastidor: por ahí entra una persona. El paño de malla que cierra la subestación contra la calle está aplastado contra el piso y doblado hacia adentro, y la hoja del portón quedó girada hacia afuera. Cae la tarde y no hay nadie más en el encuadre. El hecho es ese y no otro: la cerca cambió de forma y alguien está pasando por donde ahora se puede pasar.

    CAM-341La malla quedó tumbada y alguien pasa por el hueco

    «Avíseme si la malla o el portón dejan de estar como estaban, y también si alguien pasa por ese punto.»

    Ver esta cámaraLa industria

  • El rack de producto de la planta, con los dos niveles cargados: estañones azules, bidones plásticos, canastas y cubetas. En el nivel de abajo hay un espacio vacío, señalizado con franjas amarillas y negras, sin nada adentro. Un operador con chaleco reflectivo se paró a un lado y lo mira. Adelante, una tarima de sacos apilados sobre el concreto; al fondo, el edificio de la planta y las lagunas.

    CAM-155Falta un estañón en el rack

    «Enséñeme el rack de producto cada mañana y dígame si falta algo de su espacio, sin que nadie tenga que ir a contarlo.»

    Ver esta cámaraLas infraestructuras

  • Un taller a media mañana. En la pared, un panel con todas las herramientas colgadas en su campo: llaves fijas por tamaño, desarmadores, alicates, martillos, limas, una sierra y un nivel. Abajo corre un mueble de gavetas rotuladas. Alguien del personal, de espaldas, repasa el panel con la boleta en la mano, y tres personas internas trabajan en las mesas de madera. En esta imagen no falta ninguna herramienta, así que no hay nada que atender y el punto sale en verde.

    CAM-115El panel de herramientas del taller, con un campo vacío

    «Al cerrar el taller, dígame si falta alguna herramienta del panel, cuál campo quedó vacío y desde qué hora.»

    Ver esta cámaraEl centro penitenciario

Lo que no hace

IRIS no sabe quién cortó la cerca ni por qué. Ve que el paño ya no está como estaba y avisa. Si lo tumbó un camión maniobrando o lo cortó alguien con una esmeriladora, eso lo dice quien va a mirar.

Y solo ve la cerca que entra en una cámara. Un perímetro de dos kilómetros con cuatro cámaras tiene cuatro tramos vigilados y mucho campo a oscuras. Antes de dar una propiedad por cubierta se revisa cuáles metros ve cada cámara.

Y el repaso dice que un paño cambió desde ayer, no la hora exacta del corte. Si hace falta el minuto, tiene que haberlo visto una cámara con alguien pasando por ahí.

Preguntas

¿Hay que poner sensores o cable en la cerca?
No. IRIS trabaja con la imagen de las cámaras que ya miran el perímetro, así que no hay que zanjar, ni jalar cable, ni colgarle nada a la malla. Eso pesa en cercas largas, donde un sistema de detección perimetral cuesta más que la propia cerca. Lo que sí hace falta es que la cámara vea el paño con detalle suficiente: si un tramo sale a doscientos metros y a contraluz, ahí no hay nada que comparar. Se revisa cámara por cámara antes de darlo por cubierto.
¿Y si la cerca se rompe por el viento o por un camión?
Lo detecta igual, y suele ser lo que más se usa. La causa a IRIS no le importa: ve que un paño cambió de forma o se cayó, y lo dice. Un temporal que tumba treinta metros de malla abre una brecha en el perímetro exactamente igual que un corte con esmeriladora, y en una noche de viento nadie va a salir a comprobarlo. Por la mañana está la lista de tramos que hay que mirar, con la cámara y la hora en que cambió cada uno.
¿Avisa al momento o al día siguiente?
Las dos cosas, y no son la misma herramienta. El repaso de la cerca se hace comparando la imagen contra la de días anteriores, y ese resultado sale una vez al día, como un parte. El aviso inmediato es otra regla: si alguien cruza la cerca por un punto que no es una puerta, eso entra en el momento, con la cámara abierta. Un corte hecho de madrugada se ve en el parte de la mañana; la persona que pasa por él se ve mientras pasa.
¿IRIS identifica a quien pasa por el hueco?
No. Rostros no reconoce y quién es nadie no lo sabe. Dice que hay una persona cruzando la cerca por un punto que no es una puerta, en cuál cámara y a qué hora, y guarda el video. Buscar después quién más cruzó por ese punto esta semana se puede hacer por lo que se ve —el bulto que llevaba, la dirección en que iba, la hora—, nunca por la cara. Ponerle nombre a alguien es cosa de personas y de un procedimiento, no de una cámara.

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Demostración · IRIS andando

No se lo contamos. Se lo enseñamos.

Va sola, paso a paso, y enseña un solo camino: el de un caso. Es un resumen de la pantalla real, y la herramienta de verdad tiene muchas más funciones de las que caben acá.

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Lo que está acá son las palabras que tenemos armadas, no las que IRIS entiende. Y la lista se queda corta a propósito: como se le pide con una frase, las frases no se acaban. Cuéntenos qué tiene delante de sus cámaras y le decimos si lo entiende, o si todavía no.

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Y lo mejor

Hay cosas que no se avisan:se cuentan.

Un aviso lo saca de la silla; un número le deja planificar. Son dos trabajos distintos, y la misma cámara puede hacer los dos a la vez.

Cuéntenos su problema y le decimos si IRIS lo entiende o si todavía no.

Respondemos el mismo día hábil.