Soluciones por tipoSeguridad de las personas
¿Quién mira lo que hay detrás de la máquina?
Va en retroceso y hay alguien detrás
Diez y cuarenta de la mañana en el patio de descarga. Una pala carga el balde, levanta el brazo y empieza a retroceder para girar. Detrás, a ocho metros, hay un operario a pie mirando el celular. La alarma de retroceso lleva sonando toda la mañana por todo el patio, así que ya no la escucha nadie. El operador mira por el espejo derecho, que es por donde aparecieron los problemas las otras veces.
3 cámaras en 3 sectores
Así se le pide
«Avíseme cuando una máquina vaya en retroceso y haya alguien a pie en la misma calle.»
Una máquina de veinte toneladas en retroceso no deja lesionados leves. Y lo que viene después tampoco es leve: la máquina inmovilizada, la investigación, el recinto detenido durante días, la aseguradora y una dotación que ya no quiere pisar esa calle. En un frente de faena la versión es otra y también se paga cara: el camión tolva que retrocede más allá del balizado se lleva el borde del banco y baja con él.
Se decide una vez
La organización define una vez cuáles son las calles de máquinas y qué pasa después. Si una máquina retrocede dentro de una de esas calles, y además hay una persona a pie en el mismo tramo, se avisa al capataz en el acto, se abre la cámara y se guarda el video. En el frente de faena la decisión se escribe con una línea en vez de con personas.
El retroceso es la maniobra que más atropella dentro de un recinto, y no por descuido de nadie en particular. La máquina es grande, el punto ciego de atrás es enorme y el operador mira por donde apareció el peligro las últimas veces. Enfrente hay una persona a pie que confía en que la van a ver, porque siempre la han visto.
La alarma debería resolver esto y hace justo lo contrario. Suena en todo el patio, todo el día, cada vez que cualquier máquina se mueve hacia atrás. Al cabo de una semana, el oído la trata como el ruido del ventilador: está ahí y no significa nada. Cuando de verdad hay alguien detrás, esa alarma no se distingue en nada de las cuatrocientas veces anteriores.
IRIS mira la calle entera desde arriba, que es la vista que no tiene nadie. Ve la máquina retrocediendo, ve a la persona a pie y avisa antes de que la máquina la tenga encima. En el borde de un banco no mira personas, mira una raya: avisa cuando el camión pasa del balizado, antes de descargar. La alarma le avisa a todos y por eso ya no le avisa a nadie. Un aviso que solo suena cuando de verdad hay alguien detrás vuelve a significar algo.
Qué cambia
La única defensa era la alarma y el espejo, y el resto se sabía cuando alguien lo contaba en la colación. Ahora el capataz recibe el aviso con la cámara abierta y ve dónde estaba cada uno en ese segundo. Y sobre todo tiene una cuenta que antes no existía: cuántas veces al día coinciden una máquina en retroceso y una persona a pie, en qué calle y a qué hora. Con eso se decide dónde va la barrera, y se decide con datos y no con opiniones.
Dónde lo hemos visto

CAM-450Alguien de pie dentro de la zona de retroceso de la amarra
«Avíseme apenas haya una persona dentro de la zona de retroceso pintada mientras hay una amarra en tensión.»

CAM-389Un CAEX en retroceso al filo del banco
«Avíseme cuando un camión retroceda más allá del balizado del borde, antes de que descargue.»

CAM-430El cargador retrocede y hay alguien a pie por detrás
«Avíseme cuando una máquina retroceda y haya alguien a pie en la misma calle.»
Lo que no hace
No hay ninguna conexión con la máquina, así que qué marcha lleva puesta es algo que IRIS no sabe. Lo que evalúa es el movimiento del vehículo dentro de la imagen, la presencia de la persona a pie y la zona que usted marcó.
Y comparte un problema con el operador: si la carga o el propio chasis tapan a esa persona dentro del encuadre, IRIS tampoco la ve. De ahí que el punto desde el cual mira la cámara pese tanto.
Preguntas
- ¿Hay que conectar IRIS a la máquina?
- Nada se conecta. El retroceso IRIS lo deduce del movimiento en la imagen, exactamente como lo deduciría una persona parada en una pasarela mirando el patio. Ni instalación a bordo, ni acceso a la electrónica del vehículo, y eso es justamente lo que permite aplicarlo sobre una flota mezclada, con máquinas de distintas marcas y distintas edades. Lo que se le pide es una coincidencia: máquina yendo hacia atrás y persona a pie dentro de la misma calle.
- ¿Vale en el borde de un banco de faena?
- Vale, con la regla escrita de otra manera. En el borde de un banco lo que se vigila no son personas sino una línea: el balizado. Lo que se le pide a IRIS es que avise cuando un camión retroceda más allá de esa línea, antes de descargar. Y como se trata de una raya sobre el suelo, la configuración es gráfica y no verbal: se traza sobre la imagen. Una raya no se puede describir con una frase; hay que dibujarla.
- ¿Cubre la zona de retroceso de una amarra en un muelle?
- La cubre, aunque la física sea otra. Un cabo en tensión define a su alrededor una franja pintada donde no debería haber nadie, porque si ese cabo se corta barre la franja completa. La regla se escribe directo: aviso apenas aparezca una persona de pie dentro de esa zona mientras la amarra está trabajando. Y hay que entender por qué la gente se para ahí, que no es por descuido: es el camino corto hacia la escala. De ahí que el aviso tenga que llegar en ese instante y no después.
- ¿Reemplaza a los sensores de retroceso de la máquina?
- Nada de eso: los sensores de a bordo siguen siendo necesarios, porque están dentro de la cabina y le hablan al operador en el momento exacto. Lo que hace IRIS es otra cosa. Mira la calle completa desde arriba, alcanza a ver aquello que desde la cabina es imposible ver, y el aviso no se queda solo en quien maneja: también llega a quien coordina el patio. Y agrega algo que ningún sensor entrega, que es la cuenta de cuántas veces ocurre. Eso es lo que hace que el mes siguiente esa calle esté organizada distinto.
Todas las simulaciones
Algo se derramó
Avíseme si hay líquido o espuma fuera de su lugar y a los dos minutos sigue ahí.
- La frase
- Dónde vale
- Lo que encuentra
- La misma regla
¿No ve lo suyo acá?
Lo que ve acá son las palabras que ya tenemos armadas, no el límite de lo que IRIS entiende. La lista se queda corta a propósito: todo se le pide con una frase, y las frases no se acaban. Cuéntenos qué tiene delante de sus cámaras y le decimos si ya lo entiende o si todavía no.
Y lo mejor
El disco se llena solo.Las preguntas siguen sin respuesta.
Guardar imágenes es barato de decidir y caro de sostener. Lo que faltaba era alguien mirándolas. IRIS revisa todo lo que entra al disco y le pone delante solo lo que merece una mirada.
Cuéntenos su problema y le decimos si IRIS lo entiende o todavía no.
Respondemos el mismo día hábil.